Alarma por la muerte récord de ballenas francas en Chubut

 


Alarma en Chubut por la muerte de ballenas francas: Greenpeace apunta a la industria

Cinco ballenas aparecieron muertas en menos de 48 horas en Puerto Madryn, la mortandad de crías podría superar el récord de 2012 y Greenpeace vinculó la situación con la sísmica, el tráfico marítimo y el riesgo de derrames.

La temporada de ballenas en Chubut, que cada año atrae a miles de visitantes a Península Valdés, se convirtió en una de las más preocupantes de las últimas décadas. Cinco ballenas francas australes aparecieron muertas en menos de 48 horas en las costas de Puerto Madryn, y los especialistas advierten que la mortandad de crías de esta temporada podría superar el récord de 2012. En ese contexto, Greenpeace difundió un comunicado en el que vinculó la situación con las presiones de las actividades industriales sobre el mar.
Entre el domingo y el lunes se hallaron cuatro ejemplares de entre 10 y 14 metros, y el martes apareció un quinto. A diferencia de lo ocurrido en los meses anteriores, cuando las víctimas eran en su mayoría ballenatos, los nuevos casos incluyen juveniles y adultos, en una cantidad que no se veía desde al menos 2012.

Una temporada fuera de lo habitual
Desde junio, científicos chubutenses registran una mortalidad mayor a la normal en las costas de Península Valdés y el golfo Nuevo. Según datos preliminares del Instituto de Conservación de Ballenas, la muerte de crías de este año podría superar las 113 documentadas en 2012 por el Programa de Monitoreo Sanitario de Ballena Franca Austral, la cifra más alta registrada hasta entonces en el mundo. El censo de septiembre contabilizó 1.375 ballenas, entre ellas 409 crías. La Secretaría de Ambiente de Chubut trabaja en el recuento oficial de los ejemplares hallados.

Qué podría estar pasando
Las causas todavía se investigan y los especialistas manejan hipótesis distintas para las crías y para los adultos. En el caso de los ballenatos, los informes preliminares apuntan a la bacteria Erysipelothrix rhusiopathiae, presente en ambientes marinos. El gobierno provincial sostuvo que no encontró evidencias de que la actividad humana haya causado directamente esas muertes y habló de una bacteria común en el agua de mar.
Para los adultos y juveniles, la principal hipótesis es otra. Mariano Coscarella, biólogo del Laboratorio de Mamíferos Marinos del Centro Nacional Patagónico, dependiente del Conicet, explicó que en octubre las ballenas se alimentan en el golfo y pueden ingerir microalgas asociadas a la marea roja, como ya ocurrió en 2022 y 2024. Por eso consideró que las muertes recientes podrían no estar relacionadas con las de las crías. El investigador recordó además que 2026 es un año con El Niño y que se registraron mortandades de ballenas en otras partes del mundo vinculadas a variaciones climáticas.
Sobre el papel de la actividad humana, Coscarella fue cauto: “No hemos encontrado ningún cambio visible en las actividades humanas en la costa”.

La advertencia de Greenpeace
Greenpeace Argentina, en cambio, puso el foco en las presiones industriales. Aunque reconoció que la ciencia todavía investiga las causas, incluidos factores ambientales, patógenos naturales e interacciones con otras especies, sostuvo que las ballenas enfrentan presiones humanas sin precedentes que amenazan su supervivencia.
La organización señaló tres amenazas concretas: la exploración sísmica para buscar petróleo y gas, cuyas explosiones acústicas afectan la orientación y la comunicación de los cetáceos; el aumento del tráfico marítimo y de la infraestructura industrial, con más riesgo de colisiones con buques y cambios en las rutas migratorias; y la posibilidad de derrames de hidrocarburos en el mar.
“El Mar Argentino no puede ser una zona de sacrificio”, advirtió la organización, que reclamó proteger los golfos patagónicos, fundamentales para la reproducción y la cría de las ballenas, y preservar los hábitats críticos y las rutas migratorias de las especies marinas.

Un símbolo de la Patagonia bajo estudio
Los especialistas insisten en que las hipótesis son preliminares. Las muestras siguen en análisis, el recuento final deberá consolidarse y compararse con los nacimientos de la temporada, y será necesario estudiar las aguas de los golfos Nuevo y San José. El año pasado, el censo había registrado un récord de 2.200 ballenas en el golfo Nuevo y 80 muertes.
Mientras tanto, la ballena franca austral, monumento natural nacional y emblema de la costa chubutense, vuelve a ser el centro de una pregunta abierta sobre la salud del mar patagónico.


Fecha de Publicación: 17/10/2026
Provincia/Región: Chubut
Fuentes Consultadas: Diario LM Neuquén, Diario Jornada, Diario La Nación, Greenpeace Argentina, Instituto de Conservación de Ballenas

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