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Triste récord de relleno sanitario argentino

 


Argentina logró otro récord, pero no es para celebrar: es el mayor emisor de metano en el mundo

Fecha de Publicación
: 12/08/2026
Fuente: BAE Negocios
Provincia/Región: Buenos Aires


El relleno sanitario Norte III quedó primero en un ranking mundial de emisiones. CEAMSE cuestiona la metodología del estudio.
El Complejo Ambiental Norte III, en Campo de Mayo, es el relleno sanitario que más metano emitió en el mundo, según un estudio de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA). El predio recibe unas 18.000 toneladas de residuos por día y concentra cerca del 45% de la basura que se genera en Argentina.
El ranking fue elaborado por el proyecto STOP Methane, del Instituto Emmett de UCLA, con observaciones satelitales realizadas durante 2025 por Carbon Mapper. Los investigadores detectaron más de 110 plumas de metano durante 21 pasadas sobre Norte III.
El metano es uno de los principales gases responsables del calentamiento global. Según el investigador Juan Pablo Escudero, reducir sus emisiones puede tener un impacto relativamente rápido sobre el aumento de la temperatura.

Por qué CEAMSE cuestiona el ranking
El complejo es operado por CEAMSE, que cuestionó la comparación entre los distintos rellenos sanitarios. La empresa sostiene que el ranking mide emisiones absolutas y no contempla el tamaño de cada predio, la cantidad de residuos que recibe ni sus sistemas de captación de biogás.
Norte III tiene unas 500 hectáreas y recibe residuos de una población de alrededor de 14 millones de personas. Un informe técnico presentado por CEAMSE propone medir las emisiones en relación con el volumen de residuos procesado.
Con ese criterio, Norte III deja de ocupar el primer lugar entre los diez rellenos analizados y pasa a mostrar una baja intensidad relativa respecto de su volumen diario de residuos.

Qué hace CEAMSE para controlar el metano
CEAMSE informó que cuenta con una planta que transforma el biogás de los residuos en energía, equivalente, según la empresa, al consumo de unas 200.000 personas.
Además, desde enero de 2025 utiliza el método Sniffer para detectar emisiones superficiales de metano. La tecnología cuenta con aprobación de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA).
UCLA aclaró que las imágenes satelitales son mediciones puntuales y no constituyen un inventario anual. Sin embargo, Escudero destacó que las más de 110 detecciones realizadas durante 2025 muestran que las emisiones existen.

El otro problema: la basura orgánica
El metano también está relacionado con la cantidad de residuos orgánicos que llegan a los rellenos. En América Latina y el Caribe, estos residuos representan el 52% de la basura, según datos del Banco Mundial.
Para reducir las emisiones, los investigadores plantean que no alcanza con mejorar los sistemas de captura de biogás. También resulta necesario reducir los residuos orgánicos mediante separación en origen, compostaje y valorización de la materia orgánica.
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Basura en los cauces de Mendoza degrada el agua

 


La cruda revelación de Irrigación sobre la contaminación en los cauces de agua de Mendoza: “La basura está en todos lados”

Fecha de Publicación
: 10/08/2026
Fuente: Portal NDI
Provincia/Región: Mendoza


El superintendente de Irrigación, Sergio Marinelli advirtió sobre las consecuencias de arrojar desechos en los canales de riego. Además, habló de los vuelcos industriales en el Pescara.
El estado de los canales de riego de Mendoza volvió a estar bajo la lupa. En las últimas horas el superintendente de Irrigación, Sergio Marinelli, hizo un análisis sobre los vuelcos industriales y la acumulación de basura en los cauces de agua. En ese sentido, lanzó una dura advertencia.
En ese contexto, el canal Pescara aparece como uno de los puntos bajo seguimiento del organismo, que ya aplicó multas y clausuras a establecimientos por la contaminación de sus efluentes.

Marinelli advirtió por la contaminación de los cauces
Marinelli explicó que “los vuelcos industriales son localizados, pero la basura en cauces es permanente y en todos lados, en todos los cauces de riego” de Mendoza.
El funcionario señaló además que el problema alcanza a los cauces aluvionales, que pueden arrastrar grandes cantidades de residuos cuando se producen lluvias intensas. Esa basura puede avanzar por la red de riego y terminar afectando las tierras productivas. “El agua degradada por la basura en su recorrido llega en muchos casos a las tierras productivas porque se cuela en la red secundaria“, advirtió Marinelli.
Si bien Marinelli recordó una campaña realizada junto con los municipios para advertir sobre el impacto de los residuos que se arrojan en el área metropolitana, también anticipó que Irrigación volverá a impulsar esa campaña para generar conciencia sobre el impacto que tiene arrojar residuos en los cauces de riego.
“Esa basura que se tira en el área metropolitana luego vuelve, vuelve en las verduras que se consumen en la ciudad que provienen del campo y que fueron regadas con agua degradada por la basura en cauces de riego“, explicó el superintendente de Irrigación.

La situación de los vuelcos industriales en el canal Pescara
Según explicó Marinelli, unas 70 empresas están conectadas al Pescara y deben contar con sus propias plantas para minimizar los parámetros de contaminación de los efluentes. Cabe resaltar que dicho cauce atraviesa buena parte del cinturón industrial del oasis Norte de Mendoza y recibe los efluentes de numerosas actividades que utilizan agua en sus procesos.
“En Irrigación hemos hecho un registro y la calidad del ducto al que se conectan es pésima, por lo tanto, venimos de forma permanente poniendo multas“, afirmó Marinelli. En ese marco, recordó el caso del frigorífico San Javier, aunque no es el único establecimiento sancionado. También fueron multadas una papelera y una bodega, mientras que Irrigación continúa realizando inspecciones sobre los establecimientos.
En el caso de San Javier, el organismo clausuró el punto de vuelco. El establecimiento continúa trabajando, pero actualmente debe retirar sus efluentes mediante camiones. El funcionario señaló que la sanción se determinó de acuerdo con la gravedad de la contaminación y que las multas aumentan conforme al incumplimiento del establecimiento.
“La idea no es recaudar, sino que no baje la calidad del agua y que la empresa invierta en un sistema de saneamiento“, explicó Marinelli.
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Más del 90% de los residuos industriales no se tratan

 


Más de 11 millones de toneladas de residuos industriales quedarían sin tratamiento en 2026

Fecha de Publicación
: 07/08/2026
Fuente: Portal FuturoSustentable
Provincia/Región: Nacional


El manejo de los residuos industriales continúa siendo una de las principales deudas ambientales de Argentina. Aunque durante los primeros meses de 2026 se registró una leve mejora en la tasa de tratamiento, más del 92% de los residuos generados por la actividad industrial aún no recibe una gestión adecuada, según el último informe del Observatorio de Residuos Peligrosos UBA-UNR.
El relevamiento correspondiente al bimestre enero-febrero de 2026 estima que en el país se generarán este año alrededor de 12,7 millones de toneladas de residuos industriales, pero apenas 917.700 toneladas serán tratadas correctamente. Esto significa que solo el 7,23% de los residuos ingresa al circuito formal de gestión, mientras que el restante 92,77% permanece fuera de los sistemas de tratamiento especializados.
La cifra representa una mejora respecto del promedio registrado durante 2025, cuando la tasa de tratamiento alcanzó apenas el 5,57%, aunque el Observatorio advierte que el avance resulta insuficiente frente a la magnitud de la actividad industrial argentina.

Un problema con impacto ambiental y sanitario
La baja tasa de tratamiento no solo refleja una debilidad en la gestión ambiental, sino que también implica riesgos concretos para el ambiente y la salud pública. Los residuos industriales que no son tratados adecuadamente pueden terminar en basurales clandestinos, cursos de agua, suelos o rellenos sanitarios no preparados para este tipo de materiales, incrementando las posibilidades de contaminación por sustancias peligrosas.
La ausencia de un circuito formal también dificulta la trazabilidad de estos residuos, limita las posibilidades de recuperación de materiales y atenta contra el desarrollo de una economía circular en el sector industrial.

Más de 390.000 empresas generan residuos, pero pocas los gestionan formalmente
El informe estima que existen 393.130 empresas activas que generan residuos industriales en Argentina. Sin embargo, solo 33.183 contratan servicios especializados para su tratamiento, lo que representa apenas el 8,44% del total.
En otras palabras, más del 91% de las empresas generadoras no aparece dentro del sistema formal de tratamiento relevado por el Observatorio, una situación que pone en evidencia las limitaciones del esquema actual de control, fiscalización y cumplimiento de la normativa ambiental.

Un vacío estadístico que dificulta las políticas públicas
Uno de los aspectos más relevantes del estudio es que Argentina continúa sin contar con estadísticas oficiales consolidadas sobre la generación y el tratamiento de residuos industriales.
Ante esta ausencia de información pública sistemática, el Observatorio de Residuos Peligrosos —creado en 2021 mediante un convenio entre la Universidad Nacional de Rosario (UNR), la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y las cámaras empresarias Catries y Caitpa— se convirtió en una de las principales fuentes de información sobre el sector.
Para elaborar sus informes, el Observatorio releva mensualmente la actividad de 37 empresas que operan 47 plantas de tratamiento distribuidas en todo el país. A partir de encuestas anónimas y un modelo estadístico, proyecta la situación nacional.

La necesidad de fortalecer la gestión ambiental
Los resultados muestran que Argentina enfrenta un desafío estructural para mejorar la gestión de los residuos industriales. Especialistas coinciden en que ampliar la cobertura del sistema formal requerirá fortalecer los mecanismos de fiscalización, incentivar la contratación de operadores habilitados, mejorar la trazabilidad de los residuos y generar estadísticas oficiales que permitan diseñar políticas públicas más eficaces.
Mientras tanto, el dato más contundente del informe permanece prácticamente inalterado: más de nueve de cada diez toneladas de residuos industriales generadas en el país continúan sin ingresar al circuito formal de tratamiento, una brecha que sigue representando uno de los mayores desafíos para la política ambiental y la prevención de la contaminación en Argentina.
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Bajó el reciclaje del plástico en Argentina en el 2025

 


El reciclaje de plásticos cayó 11% en Argentina durante 2025

Fecha de Publicación
: 01/08/2026
Fuente: Portal FuturoSustentable
Provincia/Región: Nacional


La industria del reciclaje de plásticos en la Argentina procesó 235.352 toneladas de residuos durante 2025, un volumen que representa una caída interanual del 11% y refleja el impacto de la retracción del consumo interno y de la volatilidad del mercado internacional sobre la actividad.
Los datos surgen del Índice de Reciclaje 2025, elaborado por Ecoplas y la Cámara Argentina de la Industria de Reciclados Plásticos (CAIRPLAS), a partir de un relevamiento realizado entre 150 empresas de todo el país. El informe ofrece una radiografía del desempeño del sector y, al mismo tiempo, plantea los desafíos que enfrenta la cadena de valor para consolidar el crecimiento de la economía circular.
Del total de plásticos recuperados, 198.025 toneladas correspondieron al reciclado mecánico, que registró una disminución del 15% respecto del año anterior. En cambio, la revalorización energética mostró un comportamiento positivo, con un crecimiento del 23%, hasta alcanzar las 37.327 toneladas. Esta tecnología permite aprovechar el alto poder calorífico de los residuos plásticos como combustible alternativo en hornos cementeros.
Según el informe, la baja en los volúmenes reciclados responde principalmente a la menor demanda de materiales, producto de la desaceleración del consumo en Argentina y de las fluctuaciones de precios que atraviesa el mercado internacional de los plásticos reciclados.
Como consecuencia de este contexto, la proporción de plásticos posconsumo domésticos reciclados descendió al 14,6% durante 2025, frente al 25,8% registrado el año anterior. Asimismo, la participación del plástico reciclado sobre el total del consumo nacional cayó al 12,44%, desde el 16,66% alcanzado en 2024.
Frente a este escenario, la directora ejecutiva de Ecoplas, Verónica Ramos, señaló que los resultados reflejan tanto el impacto de las condiciones económicas como los desafíos estructurales que enfrenta el país.
«Los resultados de este año reflejan el impacto que pueden tener las condiciones del mercado sobre el reciclado, pero también ponen en evidencia los desafíos estructurales que aún tenemos por delante. Es fundamental avanzar con políticas como una ley nacional de responsabilidad extendida del productor para envases, tal como existe en Europa desde hace más de veinte años y también en algunos países de la región, como Uruguay y Chile. Además, es necesario desarrollar la infraestructura y la logística, mejorar la gestión integral de los residuos, fortalecer la educación ambiental y promover la separación en origen. De esta manera, se generará un circuito virtuoso en todo el país, donde los plásticos posconsumo se incorporen al sistema productivo como nuevos recursos», afirmó.
A pesar del retroceso registrado durante el último año, el informe destaca que la evolución del reciclaje plástico en Argentina mantiene una tendencia positiva de largo plazo. En poco más de dos décadas, el volumen de materiales recuperados se multiplicó por cinco, consolidando al reciclaje como uno de los pilares del desarrollo de la economía circular.
El sector también remarca que la industria recicladora cuenta con presencia federal, capacidad instalada y tecnología para incrementar el procesamiento de residuos. Junto con transformadores, productores de materias primas y empresas de consumo masivo, la cadena viene impulsando iniciativas vinculadas al ecodiseño, las certificaciones de contenido reciclado y el desarrollo de nuevos productos fabricados con resinas recicladas.
En ese marco, Ecoplas y CAIRPLAS sostienen que el principal desafío pasa por consolidar un marco regulatorio que garantice el abastecimiento de materiales reciclables, fortalezca la gestión integral de los residuos y genere previsibilidad para nuevas inversiones. La aprobación de una ley nacional de responsabilidad extendida del productor aparece, según el sector, como una herramienta clave para potenciar el reciclaje, aumentar la recuperación de envases y seguir generando empleo, innovación y valor agregado dentro de la economía circular argentina.
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El fondo continental transformado en un 'sumidero irreversible'

 


Basura en el Mar Argentino: científicos encontraron casi 30 tipos de residuos y el fondo continental es un “sumidero irreversible”

Fecha de Publicación
: 29/07/2026
Fuente: TN
Provincia/Región: Nacional


Una investigación desarrollada en tres cañones submarinos determinó que la gran mayoría de los desechos son plásticos. Piden reforzar la prevención para evitar que se sigan acumulando.
El buque Falkor too, desde donde se transmitió la expedición Talud Continental IV que atrapó a todo el país mostrando criaturas marinas durante varias semanas, no se limitó solamente a la exploración de especies en el fondo continental argentino. El mismo barco se usó para registrar los múltiples tipos de residuos que se encuentran en el lecho marino argentino y que, por su ubicación, convirtieron al área en un “sumidero irreversible”.
Los datos surgen de una investigación llevada a cabo por 26 científicos y publicada en la revista de oceanografía y biología marina Frontiers in Marine Science. El artículo se denomina “Acumulación de residuos antropogénicos en aguas profundas de la Argentina: la evidencia de un sumidero irreversible” y en él también se muestran imágenes en alta definición de la basura encontrada, tomadas gracias al ROV SuBastian que también su usó para mostrar la biodiversidad marina durante el streaming del Conicet.
En total, se registraron, entre diciembre de 2025 y enero de 2026, 29 tipos de residuos tras un relevamiento de 55,6 kilómetros del lecho marino distribuidos en diversos cañones submarinos ubicados en aguas argentinas. La mayoría de ellos, especificó en diálogo con TN la investigadora Melisa Fernández Severini, que fue parte del equipo de trabajo, se concentró en el área de los cañones de Colorado-Rawson.
“Los elementos predominantes fueron plásticos representados por bolsas, envoltorios y recipientes, seguidos por artes de pesca (líneas, sogas y redes). También se observaron otros objetos, como prendas de vestir de tela y de goma, y una cinta VHS”, detalló quien integra el Instituto Argentino de Oceanografía (Iado - Conicet) y es directora del Grupo de Investigación en Química de Ambientes de Transición, en Bahía Blanca.
La mayoría de artículos de plástico encontrados, resaltó, “coincide con los patrones globales reportados para ecosistemas bentónicos profundos, donde este material representa la categoría de basura más persistente y extendida”.
Esos patrones globales mencionados por la investigadora son reflejados por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente: hay entre 75 y 199 millones de toneladas de plástico en los océanos y si no se toman medidas, esta crisis podría triplicarse hacia 2040.

Irreversible
El título del artículo que publicó Fernández Severini junto a otros 25 investigadores de la Argentina, Uruguay y Estados Unidos remite a una situación irreversible en el fondo marino argentino.
La científica explicó que se basaron en “tres argumentos principales” para catalogar la situación de esta manera. Las zonas casi inaccesibles donde se alojan los residuos, la persistencia de los mismos en el tiempo y su impacto sobre la biodiversidad explican por qué el lecho marino argentino es un “sumidero irreversible”.
“Las zonas donde se hicieron los estudios presentan corrientes que favorecen la acumulación de sedimentos y material externo, incluso la basura. En ausencia de luz y oxígeno, tanto los plásticos como las artes de pesca pueden quedar en el ambiente por décadas o siglos, provocando la destrucción de hábitats y daños físicos prolongados. Los plásticos pueden ser ingeridos de manera involuntaria por los organismos”, agregó.
Estas razones hacen que la eliminación natural de estos residuos sea casi nula y que por las profundidades alcanzadas por esos residuos (entre 1000 y 4000 metros, especificó la investigadora) tampoco sea posible hacerlo de manera manual: “No existen tecnologías viables ni escalables para la remoción de residuos a las profundidades relevadas”.

Fuentes de contaminación
Consultada sobre los orígenes de los residuos, la científica indicó que no hay una única fuente y que tampoco es local.
Al tratarse de una zona tan compleja, la basura puede provenir de muchas fuentes tanto marinas como terrestres: “Los cañones submarinos actúan como conductos que canalizan material desde la plataforma continental hacia las profundidades. La basura detectada en el mar Argentino puede tener origen tanto en actividades desarrolladas en el país como en otras regiones del Atlántico Sur”.
Estos múltiples orígenes plantean un desafío a la hora de pensar en, al menos, reducir la cantidad de residuos en el lecho marino. En ese sentido, Fernández Severini dijo: “Requiere un abordaje integral. Implica, por un lado, políticas nacionales en gestión de residuos y regulación de la actividad pesquera. Y por otro la coordinación a nivel internacional, porque una parte significativa de la basura puede provenir de la navegación y de la pesca en aguas internacionales”.

Prevención
La finalidad del trabajo es establecer una base sobre la situación del “mar profundo argentino”, dijo Fernández Severini, para diseñar políticas que apunten a su conservación.
Si bien consideró que eliminar por completo los plásticos del océano es “un objetivo lejano”, se puede ir hacia una reducción significativa de las fuentes que aportan esos contaminantes al ecosistema.
Mencionó por caso al Tratado Global de Plásticos, una herramienta que aún no logra consensos a nivel internacional a pesar de que se viene discutiendo hace años: “Si logran establecer metas vinculantes para reducir la producción de plásticos de un solo uso, mejorar la gestión de residuos a nivel global y regular los materiales utilizados en la pesca y la navegación, tendrán un impacto directo en la cantidad de basura que finalmente alcanza el lecho marino”.
De todos modos, aclaró que el consenso actual en el ámbito científico internacional es que la prevención debe ser la primera opción ante esta problemática para que dejen de depositarse residuos en el lecho marino, por sobre posibles intentos de remover los que ya están allí.
Se trata de un problema global, por lo que requiere soluciones en la misma medida, indicó la científica. Y afirmó que “la única manera efectiva de proteger el mar profundo argentino es evitar que continúe ingresando basura”.
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Crisis de basura plástica marina en Chubut

 


Más de 10 toneladas de basura en playas de Chubut: el estudio que expone el verdadero origen del plástico marino

Fecha de Publicación
: 30/06/2026
Fuente: Portal MeteoRed
Provincia/Región: Chubut


Un estudio relevó campañas de limpieza en las costas de Chubut: en menos de un año se removieron más de diez toneladas de residuos plásticos, en su mayoría de origen pesquero. Pero la investigación advierte que, sin una gestión integral a bordo y en los puertos, limpiar la playa no ataca la raíz del problema.
Caminar por algunas playas de Chubut significa pisar arena mezclada con microplásticos y esquivar botellas, guantes y restos de redes de pesca. Más de diez toneladas de residuos fueron retiradas de las costas chubutenses en menos de un año, un dato que refleja la magnitud de un problema que dejó de ser una postal aislada para convertirse en un desafío estructural, asociado al crecimiento de las ciudades y, sobre todo, a una industria pesquera que mueve grandes volúmenes de merluza y langostino.
Un estudio realizado en las costas de Chubut retiró más de diez toneladas de residuos plásticos y concluyó que las limpiezas son indispensables, pero insuficientes si no se reduce la contaminación generada por la actividad pesquera y la gestión de residuos.
El plástico marino no es solo un asunto estético. Estos materiales se acumulan durante décadas, afectan a la fauna y a los ecosistemas, e impactan en el turismo, la navegación y la propia pesca. Cuando se fragmentan, además, ingresan en la cadena trófica en forma de microplásticos y terminan representando un riesgo para la salud humana. Es un problema global que en la Patagonia tiene una firma local muy clara.
Frente a ese panorama, un estudio de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) y el Proyecto MaRes analizó campañas de limpieza en playas contaminadas del litoral chubutense. El trabajo, con el que Maile Taboada se graduó en la Licenciatura en Ciencias Ambientales de la FAUBA, fue dirigido por Diego González Zeballos, investigador del CONICET, y María Semmartin, docente de esa facultad. Su conclusión central es tan valiosa como incómoda: limpiar es necesario, pero no suficiente.

El plástico que llega del mar y de los barcos
Buena parte del estudio, publicado por la divulgación científica de la FAUBA (Sobre la Tierra), consistió en medir qué se acumula y qué se logra retirar en dos playas muy distintas entre sí. En La Galesa, cercana al puerto y a la ciudad de Rawson, dos jornadas con 48 voluntarios permitieron recolectar 70 kilos de residuos en 500 metros y 75 kilos en un kilómetro de costa. Lo que más aparecía eran botellas PET y los guantes amarillos de uso diario en la actividad pesquera, que por su composición hoy no se reciclan.
El contraste con la otra playa relevada es revelador. En Cormoranes, dentro del Área Natural Protegida Península Valdés y lejos de los centros urbanos, dos campañas con 42 participantes retiraron 10.000 kilos en diez kilómetros de costa y, más tarde, otros 1.800. Allí dominaban los cajones de barcos pesqueros, las sogas y las botellas. Que una playa alejada de toda ciudad concentre semejante volumen confirma que gran parte de esos residuos no se generan en la costa: llegan desde el mar.
Esa distinción es clave para entender el origen del problema. Según la investigación, los residuos plásticos terminan en el agua y en las playas por la escasa prevención, regulación y gestión de los desechos, tanto a bordo de los barcos como en los puertos. La cita que sintetiza la magnitud pertenece a la propia autora: "Se estima que cerca del 85% de los residuos que encontramos en el mar y en las costas corresponde a materiales plásticos", afirmó Taboada. Limpiar la arena, entonces, es atacar el final de una cadena que empieza mucho antes.

De limpiar playas a evitar que el plástico llegue al mar
Las campañas de limpieza siguen siendo una herramienta indispensable porque recuperan ambientes costeros, protegen la biodiversidad y generan información útil para conocer la magnitud del problema. Sin embargo, el estudio concluye que por sí solas no alcanzan: la solución pasa por prevenir que los residuos lleguen al mar mediante una mejor gestión en los barcos, los puertos y las ciudades.
En las últimas décadas, la Patagonia avanzó hacia una mayor coordinación entre científicos, organismos públicos, ONG y empresas vinculadas a la pesca. Hoy más de veinte instituciones trabajan de manera conjunta para mejorar la gestión de los plásticos, mientras que iniciativas como el Foro para la Conservación del Mar Patagónico y las mesas multisectoriales impulsan estrategias de economía circular y reciclaje.
La investigación propone consolidar ese camino con medidas concretas: fortalecer la infraestructura portuaria, mejorar la trazabilidad y el reciclado de los materiales utilizados por la flota pesquera y unificar protocolos para medir la contaminación. El mensaje final es claro: el verdadero desafío ya no es solo limpiar las playas, sino impedir que el plástico llegue a ellas.
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Alarma global por los niveles de metano en el CEAMSE

 


El mayor emisor de metano entre basurales del mundo está en Buenos Aires: el informe que pone bajo la lupa al CEAMSE

Fecha de Publicación
: 12/06/2026
Fuente: Portal MeteoRed
Provincia/Región: Buenos Aires


Un informe de la Universidad de California ubicó al Complejo Ambiental Norte III entre los mayores emisores de metano detectados por satélite. CEAMSE cuestionó la metodología y defendió sus sistemas de captura de biogás.
El Complejo Ambiental Norte III, operado por CEAMSE en Campo de Mayo, volvió a quedar bajo el foco internacional luego de que un informe del proyecto STOP Methane, desarrollado por investigadores de la Universidad de California (UCLA), lo identificara como el sitio de disposición final de residuos con la mayor tasa de emisiones de metano detectada por satélites durante 2025.
La conclusión surgió del análisis de información recopilada por Carbon Mapper a partir del satélite Tanager-1 de Planet Labs y del instrumento EMIT de la NASA instalado en la Estación Espacial Internacional. En total, los investigadores estudiaron casi 3.000 plumas de metano provenientes de 707 rellenos sanitarios y basurales distribuidos en decenas de países para elaborar un listado con los 25 casos más relevantes.
Sin embargo, los propios autores introducen una aclaración importante: el ranking no representa necesariamente a los sitios que más metano emitieron a lo largo del año, sino a aquellos donde se detectaron las mayores tasas horarias de emisión durante los sobrevuelos satelitales. Aun con esas limitaciones, sostienen que constituye la aproximación más precisa disponible para identificar las fuentes más importantes de este potente gas de efecto invernadero.

El corazón del sistema metropolitano de residuos en Buenos Aires
La relevancia del Complejo Ambiental Norte III también está dada por su magnitud. Allí se deposita cerca del 85 % de los residuos sólidos urbanos del Área Metropolitana de Buenos Aires, con un ingreso promedio superior a las 436.000 toneladas mensuales provenientes de la Ciudad de Buenos Aires y más de 40 municipios bonaerenses.
Para atribuir las emisiones detectadas, el equipo de UCLA recurrió a imágenes satelitales, datos geográficos y fuentes públicas, identificando a CEAMSE como el operador potencialmente responsable del predio. La empresa administra un complejo que, además de recibir enormes volúmenes de residuos, cuenta con instalaciones destinadas a captar el biogás generado por la descomposición de la materia orgánica y transformarlo en energía eléctrica.
El estudio también ofrece una referencia que ayuda a dimensionar el fenómeno: un relleno sanitario que libera cinco toneladas de metano por hora genera en un año un impacto climático comparable al de un millón de vehículos utilitarios deportivos o al funcionamiento de una central termoeléctrica a carbón de 500 megavatios.

La respuesta de CEAMSE: "Son mediciones puntuales"
La publicación del informe motivó una rápida reacción de CEAMSE, que cuestionó la metodología empleada por los investigadores y defendió el funcionamiento de sus complejos ambientales.
En un comunicado, la empresa sostuvo que las mediciones utilizadas para elaborar el ranking corresponden a observaciones satelitales realizadas bajo condiciones atmosféricas específicas y que, por ese motivo, no representan el comportamiento continuo y dinámico de las emisiones que registra un relleno sanitario de gran escala.
Según la entidad, Norte III opera bajo estándares técnicos y regulatorios vigentes y dispone de una extensa red de captación de biogás que evita que buena parte del metano producido por la degradación de los residuos llegue directamente a la atmósfera.
CEAMSE también recordó que desde 2012 cuenta con plantas de generación eléctrica alimentadas con ese biogás y que actualmente posee una potencia instalada de 23 megavatios, con una ampliación proyectada hasta 33 megavatios. Esa capacidad, asegura, permitiría abastecer el consumo de entre 100.000 y 120.000 personas.

Bonos de carbono, monitoreo y nuevas inversiones
Como parte de su estrategia para reducir emisiones, la empresa informó que durante 2025 inició un proceso de certificación internacional de bonos de carbono bajo el programa VERRA y el estándar Verified Carbon Standard, con el objetivo de validar la captura y tratamiento del metano mediante mecanismos independientes.
De acuerdo con datos difundidos por la propia compañía, durante abril de 2026 el sistema alcanzó una captación cercana a los 16.000 metros cúbicos de biogás por hora, alrededor de un 16 % más que en registros anteriores.
Además, incorporó monitoreo de emisiones fugitivas mediante drones equipados con tecnología Sniffer, una herramienta utilizada para detectar pérdidas de gas y optimizar el funcionamiento de los sistemas de extracción.

Un problema global con impacto local
El metano es considerado uno de los principales aceleradores del cambio climático. Aunque permanece mucho menos tiempo en la atmósfera que el dióxido de carbono, durante sus primeras dos décadas puede tener un poder de calentamiento hasta 80 veces superior.
Los investigadores de UCLA recuerdan que este gas explica aproximadamente la mitad del incremento de 1,2 °C registrado en la temperatura media global desde la Revolución Industrial y que los residuos constituyen la cuarta fuente mundial de emisiones, detrás de la ganadería, la agricultura y la industria del petróleo y el gas.
Al mismo tiempo, destacan que la reducción del metano ofrece una de las oportunidades más rápidas para desacelerar el calentamiento global, especialmente mediante una mejor gestión de los rellenos sanitarios y el aprovechamiento energético del biogás.
En ese contexto, el caso del Complejo Ambiental Norte III trasciende el resultado de un ranking. La discusión ya no pasa únicamente por una medición satelital o por la respuesta de una empresa pública, sino por cómo las grandes ciudades administran millones de toneladas de residuos y qué tan eficaces son las tecnologías disponibles para impedir que ese volumen se convierta en una fuente creciente de gases de efecto invernadero.
Mientras el informe internacional pone de relieve la magnitud del desafío, CEAMSE insiste en que las emisiones detectadas deben interpretarse dentro de un sistema complejo que continúa incorporando inversiones y herramientas de mitigación. Entre ambas posiciones queda abierto un debate que probablemente gane cada vez más espacio en la agenda ambiental: cuánto puede reducirse el metano generado por los residuos y cuál será el futuro de un modelo que todavía depende, en gran medida, del enterramiento de basura.
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El descargo del CEAMSE tras una dura acusación internacional

 


Tras aparecer como el más contaminante del mundo, el CEAMSE respondió y aseguró que cumple con los estándares ambientales

Fecha de Publicación
: 21/05/2026
Fuente: Canal 26
Provincia/Región: Buenos Aires


Un informe internacional ubicó a un relleno sanitario operado por el CEAMSE al tope del ránking de emisiones globales de gas metano. La respuesta y las aclaraciones de la compañía
A partir de la difusión de un estudio de la Universidad de California que ubica a un relleno sanitario operado por el CEAMSE encabezando las emisiones globales de gas metano, desde la compañía pública salieron a responder al informe y aseguraron que sí cumple con los estándares ambientales y regulatorios.
En un comunicado, la Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE), a cargo de la gestión de los residuos sólidos de la Ciudad de Buenos Aires y el área metropolitana, destacó que “el ranking del proyecto STOP Methane se basa en mediciones satelitales puntuales, bajo condiciones atmosféricas particulares, lo cual limita la representatividad integral del comportamiento dinámico de las emisiones”.
“CEAMSE opera sus complejos ambientales bajo estándares técnicos, ambientales y regulatorios vigentes, incorporando nuevas tecnologías orientadas a la mitigación y control de emisiones de gases de efecto invernadero, particularmente metano”, sostuvieron desde la entidad, actualmente presidida por el titular de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia.
En relación específica al Complejo Ambiental Norte III, (que encabezó el ránking internacional de emisiones) “CEAMSE cuenta con sistemas activos de captación y tratamiento de biogás, cuyo objetivo principal es evitar la liberación directa de metano a la atmósfera. Este gas, generado naturalmente por la descomposición de residuos orgánicos, es capturado mediante una red de pozos y conducido a plantas de tratamiento donde es gestionado de manera controlada”, afirmaron desde la entidad.

Gestión del biogás y bonos de carbono
En 2025, CEAMSE inició un proceso de fortalecimiento de su política de mitigación climática, a través de la certificación de bonos de carbono vinculados a la gestión de biogás.
Dicho proyecto se enmarca en el programa internacional de la organización VERRA, bajo el estándar Verified Carbon Standard (VCS), uno de los mecanismos de certificación más reconocidos a nivel global.
Entre los objetivos de esta iniciativa se destacan:
    Reducir las emisiones de metano mediante su captura, tratamiento y control.
    Avanzar hacia la valorización energética del biogas mediante generación de energía eléctrica o producción de biometano.
    Mejorar la calidad ambiental y la reducción del impacto climático asociado a la disposición final de residuos.
    Validar y registrar estas acciones bajo estándares internacionales, garantizando transparencia, trazabilidad y verificación independiente.
A su vez, durante el año 2025 CEAMSE incrementó la captación de biogás del Módulo Norte III durante todas las etapas de vida útil del relleno sanitario; desde su construcción, operación y cierre.
Se espera que el incremento en la captación sea paulatino. Por ejemplo, durante el mes de abril de 2026, se alcanzaron valores de 16,000 m3/h de captación de biogás, lo que representa un incremento de 16% sobre los valores obtenidos en meses anteriores de 13.800 m3/h.

Valorización energética y monitoreo de fugas
El Complejo Ambiental Norte III CEAMSE cuenta desde 2012 con plantas generadoras de energía eléctrica impulsadas con el biogás proveniente del relleno sanitario. En 2020, se alcanzó una capacidad de 23 MW entregados a la red eléctrica, que este año llegará a 33 MW, lo que abastecerá de energía a una población de entre 100.000 y 120.000 personas.
El predio también cuenta con tres plantas de tratamiento de líquidos lixiviados con tecnología de ultra y nano filtración que permiten obtener un producto apto para riego.
Asimismo, el comunicado destacó que “CEAMSE ha implementado cambios en la metodología de medición y control de emisiones fugitivas al ambiente, incorporando el uso de drones con el Método Sniffer, aprobado por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA)”.
La captación y valorización del biogás constituye una de las herramientas más efectivas reconocidas internacionalmente para la mitigación de emisiones en rellenos sanitarios, y actualmente CEAMSE se encuentra alineada con estas mejores prácticas.
En este sentido, la eventual detección de emisiones en determinados momentos no invalida la existencia ni la efectividad de los sistemas de control implementados, sino que pone de manifiesto la complejidad de la gestión de residuos a gran escala y la necesidad de continuar profundizando las inversiones en infraestructura, monitoreo y mejora continua desde los distintos actores que participan en esta materia.
Finalmente, la empresa reafirmó su compromiso con la gestión responsable de los residuos sólidos urbanos; la reducción progresiva de emisiones de gases de efecto invernadero; la adopción de estándares internacionales de medición, reporte y verificación; y el desarrollo de soluciones basadas en economía circular y energías limpias.
Por último, el comunicado señaló que “CEAMSE continuará fortaleciendo sus sistemas de monitoreo y sus estrategias de mitigación climática, consolidando su rol en la gestión sustentable de residuos a nivel local y regional y contribuyendo activamente a los compromisos ambientales nacionales e internacionales.
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El 90% de la basura costera en Chubut es pesquera

 


Chubut: más del 90% de los residuos hallados en las costas provienen de la pesca

Fecha de Publicación
: 18/05/2026
Fuente: Portal NoticiasAmbientales
Provincia/Región: Chubut


Un informe elaborado en el marco del Proyecto MaRes confirmó que más del 90% de los residuos hallados en las playas y sectores costeros de la provincia de Chubut tiene origen en la actividad pesquera.
Este problema está estrechamente vinculado a la intensa explotación y al boom del langostino en aguas provinciales.

El impacto de la actividad langostinera
El trabajo, desarrollado durante tres años en distintas Áreas Costeras y Marinas Protegidas, asocia el incremento de la contaminación marina con el crecimiento sostenido de la pesquería.
Los desembarques de langostino pasaron de 50 mil toneladas en 2013 a cerca de 185 mil toneladas en 2024. Este salto generó una mayor circulación de materiales descartables que terminan en el mar o son arrastrados por las corrientes.
Entre los elementos detectados con mayor frecuencia en los relevamientos terrestres y aéreos se destacan:
- Cajones de pesca y envases plásticos.
- Redes, cabos y sogas.
- Guantes utilizados en embarcaciones y plantas pesqueras.
Los investigadores remarcaron que el estudio no se limitó a los residuos visibles, sino que incluyó análisis sobre microplásticos, modelaciones oceanográficas y evaluaciones normativas para comprender la dispersión de los contaminantes.

Más de 20 toneladas de plástico retiradas
Como parte de las acciones de saneamiento en sectores como Playa Cormoranes, Isla Leones y Caleta San Roque, se retiraron más de 20 toneladas de residuos plásticos a lo largo de 60 kilómetros de costa.
En estas jornadas específicas, se constató que más del 95% del material recolectado pertenecía a la operatoria pesquera. Asimismo, se realizaron sobrevuelos sobre 1.329 kilómetros de litoral marítimo para generar mapas de monitoreo ambiental.

Coordinación y riesgo ecosistémico
El Proyecto MaRes fue coordinado por el Foro para la Conservación del Mar Patagónico con financiamiento de la Unión Europea, y contó con el trabajo técnico del Instituto de Conservación de Ballenas, la Fundación Vida Silvestre Argentina y el CONICET.
Especialistas de estas organizaciones advierten que la presencia masiva de estos desechos representa un grave peligro para la biodiversidad del ecosistema patagónico, ya que las redes abandonadas y los fragmentos plásticos provocan atrapamientos, ingestión de microplásticos y severas alteraciones ambientales en aves, mamíferos y especies ictícolas.
La solución demandará una articulación permanente entre las empresas, los trabajadores del sector y los organismos públicos.
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Residuos descontrolados y salud infantil en riesgo

 


Más de 5.000 basurales a cielo abierto: contaminación, enfermedades y riesgo infantil

Fecha de Publicación
: 21/04/2026
Fuente: El Litoral
Provincia/Región: Nacional


La existencia de unos 5.000 basurales a cielo abierto en Argentina refleja una problemática estructural que combina deficiencias en la gestión de residuos, desigualdad social y riesgos sanitarios.
Así lo señala un documento de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), que analiza el fenómeno desde una mirada integral y advierte sobre sus consecuencias en el ambiente y en el desarrollo de niños, niñas y adolescentes.

Residuos y contaminación
Los basurales a cielo abierto son el resultado de una gestión inadecuada de los residuos sólidos urbanos. Se trata de espacios donde la basura se deposita sin control ni tratamiento, en condiciones de total informalidad y sin medidas de seguridad, higiene o protección ambiental.
Esta situación tiene consecuencias directas sobre el entorno. La acumulación de residuos degrada los suelos y pone en riesgo la calidad del agua, especialmente por la filtración de contaminantes hacia las napas. Entre ellos, se destacan los nitratos, que pueden provocar enfermedades graves como la metahemoglobinemia en lactantes.
A su vez, la quema de basura —una práctica frecuente en estos sitios— libera gases tóxicos que afectan la salud de las comunidades cercanas, generando problemas respiratorios como asma o bronquitis crónica. Este fenómeno no solo impacta a nivel local: los basurales son responsables de aproximadamente el 10% de las emisiones de metano, uno de los principales gases de efecto invernadero.

Vulnerabilidad social
El informe también pone el foco en el impacto social de estos espacios. La cercanía de los basurales con zonas habitadas es un dato preocupante: se estima que el 5,4% de los niños, niñas y adolescentes vive a menos de tres cuadras de uno, cifra que aumenta en contextos de mayor vulnerabilidad.
En barrios populares, la situación es aún más crítica. Un alto porcentaje presenta microbasurales en su entorno inmediato, sumado a deficiencias en servicios básicos como agua potable, cloacas y recolección regular de residuos.
En este contexto, los basurales se convierten en espacios de subsistencia para muchas familias. La recuperación de materiales reciclables o la búsqueda de alimentos forman parte de estrategias de supervivencia en escenarios de pobreza estructural.
Esta dinámica expone a niños y adolescentes a riesgos sanitarios severos, además de vulnerar derechos fundamentales como la educación, el juego y el acceso a un ambiente saludable. La informalidad en la actividad impide cualquier tipo de control o protección, lo que agrava la situación.

Falta de políticas públicas
Uno de los puntos críticos que señala el informe es la falta de un enfoque integral en la gestión de residuos. La presencia de niños en basurales no está suficientemente visibilizada en la legislación ni en los planes de manejo de residuos sólidos urbanos.
Las políticas ambientales y las de niñez suelen funcionar de manera separada, lo que dificulta abordar el problema en su complejidad. La ausencia de datos sistemáticos y registros específicos también limita la capacidad de diseñar intervenciones eficaces.
En este marco, se plantea la necesidad de fortalecer el monitoreo de normativas como la Estrategia Nacional de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos, orientada a garantizar un manejo adecuado de los residuos y proteger la salud de la población.
Frente a este escenario, la SAP propone avanzar hacia un modelo de gestión más eficiente, basado en la economía circular y en la formalización de las actividades vinculadas al reciclaje.
Entre las medidas sugeridas se encuentra la implementación de rellenos sanitarios controlados, que permitan reducir la contaminación y minimizar los riesgos ambientales. También se plantea la necesidad de promover políticas de reducción, reutilización y reciclaje de residuos.
Un aspecto clave es la formalización del trabajo adulto en este sector. Integrar a los recicladores en sistemas organizados y con condiciones laborales adecuadas no solo mejora la eficiencia del sistema, sino que también reduce la necesidad de que niños participen en estas actividades.
Asimismo, se destaca la importancia de fortalecer el Plan Nacional de Erradicación de Basurales a Cielo Abierto, con acciones coordinadas entre los distintos niveles del Estado.
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Un problema fuera de control, los residuos industriales

 


Residuos fuera de control: el trabajo de la UBA y la UNR que expone un problema ambiental crítico

Fecha de Publicación
: 12/03/2026
Fuente: Portal EcoNews
Provincia/Región: Nacional


En un país donde no existen estadísticas oficiales sistematizadas sobre la generación y el tratamiento de residuos, un relevamiento impulsado por el Observatorio de Residuos Peligrosos de las universidades UBA-UNR puso números a una problemática ambiental de gran magnitud. Según el último informe anual (jul24-jun25), apenas una pequeña fracción de las casi 20 millones de toneladas generadas recibe tratamiento adecuado. Solo el 5,57% de los residuos fue gestionado correctamente, lo que equivale a 1,08 millones de toneladas tratadas anualmente.
Aunque existen más de 252.000 empresas generadoras de residuos, solo unas 31.500 contratan servicios de tratamiento, lo que representa el 12,48% del total. Esta realidad alarmante pone de relieve la necesidad de fortalecer los mecanismos de control, avanzar en la reglamentación de normas vigentes y generar políticas públicas basadas en evidencia que permitan revertir una tendencia que, año tras año, deja miles de toneladas de residuos peligrosos sin gestión adecuada.

Un observatorio para concientizar
El Observatorio produce informes bimestrales y anuales que muestran que, aunque los porcentajes varían según el período, el tratamiento de residuos peligrosos rara vez supera el 8% y en algunos momentos desciende cerca del 4%. Si se toma en cuenta todo este tiempo, se estima en un 5% la cifra promedio de los residuos que reciben una gestión adecuada a nivel nacional.
Este organismo es reciente en Argentina. El convenio que formalizó su creación se firmó en mayo del 2021, por iniciativa conjunta de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y las cámaras empresarias Catries (Cámara Argentina de Tratadores y Transportistas de Residuos Industriales y Especiales) y Caitpa (Cámara Argentina de Industrias de Tratamiento para la Protección Ambiental).
“En el año 2016 comenzamos a hacer consultas en los distintos ministerios de las provincias, en organismos nacionales y en el Cofema, para tratar de tener datos oficiales, pero no los conseguimos. En el 2020, desde Catries y Caitpa hicimos un primer estudio con apoyo de una consultora privada, el cual arrojó que se trataba menos del 20% de los residuos en ese momento. Fue así que en el 2021 nos contactamos con Matías De Bueno, hoy secretario de Ambiente de la UNR, y decidimos hacer una alianza para crear el Observatorio”, señaló Claudia Kalinec, presidenta de Catries.
El objetivo era tener a mano una herramienta que permitiera dimensionar, con datos concretos y rigor científico, una problemática hasta entonces invisibilizada. Para eso se diseñó una metodología propia que releva y sistematiza información de manera periódica. Para sus informes, el Observatorio realiza un relevamiento mensual a empresas tratadoras asociadas a las cámaras, que incluyen 47 plantas en todo el país. A través de encuestas anónimas, se recopilan datos sobre volúmenes de residuos tratados, características de los clientes y tendencias de generación.
Los resultados se integran y analizan mediante un modelo estadístico que permite extrapolar la información a nivel nacional, generando indicadores confiables sobre la cantidad tratada y especialmente los que quedan fuera del circuito formal de gestión. De esta manera, se construye un panorama detallado y científico de la situación ambiental, indispensable para orientar políticas públicas, controles y proyectos de gestión sustentable.
Según De Bueno, quien además de abogado es referente en políticas públicas ambientales, el valor de estos datos radica en que provienen de organizaciones y universidades públicas, lo que les otorga respaldo científico y metodológico. “Están elaborados por equipos técnicos especializados y cuentan con la misma fuerza probatoria que la de peritos oficiales, según la Ley General del Ambiente. Se trata de información veraz y confiable, única en su tipo en el país, que tiene el aval de dos de las universidades más importantes de Argentina y de todo el rigor científico que ello implica”, sostuvo el especialista ambiental.

Una deuda pendiente con los residuos que no se tratan correctamente
Para De Bueno, la gran pregunta que plantea este panorama es dónde termina el 95% de residuos aproximados que no se tratan correctamente: “Está en los ríos, en el aire, en los terrenos, en las cavas y basurales. Lamentablemente, muchos residuos se desechan de forma inadecuada; son venenosos, contaminantes y afectan gravemente la salud, el ambiente, la flora, la fauna y a las personas. El problema es que estos costos ambientales no los paga quien debería, sino que los absorbe la sociedad en su conjunto”.
El último informe del Observatorio indica que la situación se agravó durante el 2025, especialmente entre las pequeñas y medianas empresas. Durante el primer semestre de ese año se observó una caída abrupta en la tasa de tratamiento, que descendió a niveles cercanos al 6%, desde valores superiores al 8% registrados en períodos anteriores. Este fenómeno se explica principalmente por la salida de empresas pequeñas del sistema, la cantidad de pymes contratantes cayó alrededor de un 30% en los primeros seis meses.
“El trabajo del Observatorio es fundamental porque nos da un panorama y números que indican dónde es necesario invertir, qué tecnologías utilizar para tratar distintos tipos de residuos y cuáles se están generando; incluso nos permite elaborar mapas y herramientas básicas para la gestión del sector”, explicó Solari, titular de Caitpa.
Para los referentes, contar con información actualizada marca el camino de las acciones necesarias a tomar. Estas van desde aumentar los controles y la trazabilidad, a generar más índices y analizar provincia por provincia qué residuos se producen y qué porción recibe una gestión adecuada. Además, De Bueno subrayó la urgencia de avanzar en la reglamentación de normas existentes, como la Ley 25.612 de presupuestos mínimos de protección ambiental y la Ley 13.959, que hasta ahora no ha sido reglamentada, para que las políticas públicas puedan transformarse en medidas concretas que reduzcan el impacto nocivo y protejan a la sociedad.
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En la industria el 95% de residuos no tiene un manejo adecuado

 


“La cuestión de los residuos explica el 95 por ciento de la problemática ambiental”

Fecha de Publicación
: 10/02/2026
Fuente: Página 12
Provincia/Región: Nacional


La entidad difundió un informe revelador que da cuenta de un aumento en la falta de tratamiento de las industrias que potencia nuevos basurales a cielo abierto.
Un reciente informe de la Cámara Argentina de Tratadores y Transportistas de Residuos Industriales y Especiales (Catries) develó un dato alarmante: más del 90 por ciento de los residuos industriales generados en el último año, terminó en basurales a cielo abierto y en circuitos informales. La confirmación no hace más que evidenciar, ahora con rigor formal, una problemática que no parece encontrar canal de resolución.
En el último período, a nivel país, se generaron 25 millones de toneladas de residuos industriales de los cuales sólo el 4 por ciento fue gestionado por tratadores habilitados y derivado a procesos de valorización, tratamiento o disposición final seguro, da cuenta el estudio realizado en base a datos del Observatorio de Residuos Peligrosos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y la Universidad de Buenos Aires (UBA).
“Hicimos este convenio con las universidades por la ausencia de datos oficiales que para nosotros es fundamental”, contó Claudia Kalinec, presidenta de Catries, a Rosario/12. Sobre las responsabilidades que les cabe a los Estados, la dirigente fue tajante al opinar que “son fundamentales”. Y en ese sentido ahondó: “Hay una falta total de políticas de Estado en materia ambiental y fundamentalmente en materia de residuos. La cuestión de los residuos explica el 95 por ciento de la problemática ambiental, de eso derivan muchas otras cosas”.
Según viene advirtiendo Catries hace años, los basurales a cielo abierto representan no sólo un retroceso ambiental sino un riesgo directo para la salud de las comunidades cercanas. “La última medición, realizada en los primeros meses de 2025, volvió a mostrar la misma tendencia: de las 25 millones de toneladas generadas, apenas el 4,07 por ciento recibió tratamiento adecuado”, revela el informe que toma como dato relevante una encuesta mensual a 37 empresas tratadoras que operan 47 plantas activas. “El universo estimado es de más de 32 mil empresas generadoras pero sólo el 8,5 por ciento contrata servicios habilitados”, evidencia.
La falta de tratamiento formal está en estado de crecimiento lo que potencia la creación de nuevos basurales y la expansión de los ya existentes en todo el territorio nacional. Para dimensionar la problemática, sólo en Santa Fe hay cerca de cuatrocientos de estos sitios a cielo abierto. “Cada basural activo es una fuente de contaminación y un riesgo sanitario que podría evitarse con infraestructura adecuada, control y planificación. La Argentina ya cuenta con experiencias exitosas en rellenos sanitarios y plantas de tratamiento, lo que falta es una decisión sostenida para replicarlas en todo el territorio. Gestionar bien los residuos no es un lujo, es una condición básica para proteger la salud y el ambiente”, dijo Kalinec.
De los sólo setenta rellenos sanitarios habilitados que hay en Argentina, sólo tres están en Santa Fe. Así, se vuelve central el rol del Estado para poner el eje en clave de política pública. “Mientras sea más barata la multa que gestionar correctamente los residuos se va a seguir tirando. Son muy pocas las multas que se hacen por vuelco ilegal de residuos y en el caso que lleguen, el valor es muy por debajo de lo que implica el daño ambiental que, en muchos casos, no se puede revertir”, destacó la presidenta de Catries.
Miles de toneladas de residuos se depositan cada día en sitios no autorizados. Existen más de 5 mil basurales a cielo abierto en todo el país donde los desechos se mezclan, se queman y se filtran hacia el suelo, las napas y el aire sin ningún tipo de contención. “Son focos de riesgo sanitario y ambiental que afectan de manera directa a millones de personas y que, según especialistas y organismos técnicos, constituyen uno de los problemas estructurales más graves de la política ambiental argentina”, destaca el informe.
Para la titular de la entidad de alcance nacional, la escasa participación de empresas argentinas que contratan tratadores de residuos industriales y especiales, radica en la falta de controles y costos: “Obviamente tirar los residuos por un caño al río es mucho más barato que contratar un servicio que certifique la trazabilidad y el correcto tratamiento de los residuos que es lo que se debería hacer. Sí no controla ni la autoridad ni la cadena de proveedores entonces se desobliga al generador a gestionar correctamente los residuos”, alertó.
Ante la consolidada inacción del Estado aparece una luz de esperanza en tratados internacionales que pueda firmar el país. Para Kalinec, el acuerdo Mercosur-Unión Europea puede ser el caso testigo ya que, opinó, “sube la vara al incluir cláusulas ambientales”. Para la especialista, se demoró la firma “porque en los últimos cinco años la Unión Europea subió los estándares ambientales. De este convenio hace 20 años que se está hablando”, dijo.
“No sólo de gestión de residuos, estamos hablando -continuó Kalinec- de uso de suelo y demás cuestiones que son de materia ambiental. A veces el control del Estado no está y se suple con esta normativa exterior. Hoy la globalización permite que, en algunos puntos, las empresas que quieren competir en mercados internacionales, o tienen sus casas matrices afuera, tengan que cumplir con una normativa más exigente”.
Países mucho más desarrollados que Argentina en la cultura ambiental hacen foco en la responsabilidad empresaria para el abordaje de los residuos, superando así la mera atención por el tratamiento. Para la titular de Catries este aspecto es fundamental y en ese sentido afirmó que “tratar correctamente los residuos intrínsecamente está ligado a la responsabilidad social porque está afectando el ambiente que es un bien común. Ese es el cambio de paradigma que hay que hacer”.
La ausencia de prácticas formales de gestión y tratamiento por parte de miles de empresas y pymes, y también del propio Estado, está detrás del avance silencioso de los basurales a cielo abierto. En estos sitios, la basura se arroja directamente sobre el suelo, sin separación ni tratamiento. Se mezclan residuos domiciliarios, voluminosos, industriales e incluso peligrosos, lo que genera lixiviados tóxicos, emisiones de metano y quemas a cielo abierto que liberan dioxinas y furanos, compuestos altamente nocivos para la salud humana.
“La existencia de miles de basurales a cielo abierto es el síntoma más claro de un sistema de gestión de residuos que necesita un cambio de paradigma urgente. No se trata solo de limpiar un predio o cerrar un sitio, se trata de cambiar la lógica con la que el país maneja sus desechos”, amplió Kalinec.
Consultada sobre las implicancias de esa transformación dijo: “El abordaje es integral. Falta educación ambiental, cultura ambiental, los correctos incentivos y las correctas sanciones. Sí la sanción es laxa o inexistente es más difícil el cumplimiento de la normativa. Sí sólo cerramos los basurales y no tenemos resuelto estructuralmente la disposición, el predio se abrirá en otro lado. Esto no tiene una sola solución, hay que afrontarlo desde varios lugares: Uno, lógicamente, es el control del Estado pero también hace falta el incentivo a una producción más eficiente con menos uso de recursos, menos generación de residuos”.
Y sumó: “Cuando hablamos de residuos ya tenemos el problema. Hay que velar por que se generen menos residuos. Y ya no solo post-consumo sino también post-producción. La industria no invierte para hacer más eficientes esos procesos. Después en la disposición hay que apuntalar a los municipios para que tengan un sistema de recolección y tratamiento de residuos formal, porque muchos hacen la recolección y tiran en el basural”.
El informe concluye que Argentina enfrenta un doble desafío: reducir la generación de residuos en origen e impulsar una transición efectiva hacia un sistema de gestión integral con separación, reciclaje, valorización y rellenos sanitarios operados correctamente. “La cobertura actual sigue siendo insuficiente si se la compara con los más de cinco mil basurales informales que persisten en todo el territorio. Esa brecha evidencia la urgencia de avanzar hacia modelos de disposición final que prioricen la salud pública y el cuidado ambiental”.

Acerca del Observatorio de Residuos Peligrosos UBA-UNR
El Observatorio de Residuos Peligrosos UBA-UNR es una iniciativa conjunta entre la Cámara Argentina de Tratadores y Transportistas de Residuos Industriales y Especiales (Catries), la Cámara Argentina de Industrias de Tratamiento para la Protección Ambiental (Caitpa), la Dirección de Sustentabilidad de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y la Universidad Nacional de Rosario (UNR). El objetivo del Observatorio es contar con información que permita dimensionar la problemática de la generación y posterior tratamiento de residuos en el territorio argentino. Sin datos oficiales disponibles sobre el tema, la iniciativa busca llenar ese vacío, proveyendo información pública y confiable que contribuya al trazado de objetivos ambientales.
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Se investiga prácticas ambientales prohibidas en la Antártida

 


Alerta ambiental en la Antártida: investigan prácticas prohibidas en una base argentina 

Fecha de Publicación
: 27/01/2026
Fuente: Ambito
Provincia/Región: Nacional - Antártida


El COCOANTAR investiga al jefe de la base Petrel por incumplimientos reiterados de la normativa ambiental y por denuncias de maltrato al personal durante la Campaña Antártica 2025.
El Comando Conjunto Antártico (COCOANTAR) a cargo del contralmirante Maximiliano Mangiaterra encargado de la logística y el funcionamiento permanente de las bases, bajo la órbita del Estado Mayor Conjunto recibió una grave denuncia de contaminación ambiental ocurrida en la base antártica conjunta Petrel.
Esta base en plena recuperación con el desarrollo de sus pistas de aterrizaje será el nodo estratégico de movilización de personal y cargas con medios navales y aéreos y conectividad hacia el interior profundo de la Antártida.
El segundo jefe de la base Petrel redactó el memorando ME-20226-03490366-APN-COCOANTAR#EMCO fechado el 10 de enero e informó a sus superiores del Estado Mayor Conjunto: “irregularidades acaecidas, durante el transcurso de la Campaña Antártica 2025 en la Base Antártica Conjunta Petrel; originadas por las conductas ejercidas por el jefe de Base, capitán de fragata de Infantería de Marina (CFIM) Cristian Gabriel De Gregori”, lo acusa de “incumplimiento reiterado a la normativa ambiental vigente y maltrato sistemático al personal de la dotación a su cargo”.
El punto de mayor gravedad ambiental se atribuye a “reiteradas órdenes directas verbales emitidas por el capitán De Gregori de: “Eliminación de remanentes de combustible (JP1-combustible para aeronaves, nafta super, GOA) y/o aceites (lubricantes, aceites 15w40 originados como residuo del recambio efectuado en generadores y automotores); todo ello se efectuó mediante vertido y/o quema en una batea metálica; causando un riesgo crítico de contaminación del suelo, la fauna local y la biodiversidad antártica” (conforme se acredita con las fotografías adjuntas al presente como archivo embebido), dice el informe.
También, “Disposición final mediante incineración no controlada de residuos que incluyeron: víveres vencidos (latas de conservas, cajas, bolsas plásticas conteniendo alimentos a granel), goma, materiales de construcción y residuos plásticos varios”.
Es cierto que antes de que existieran instrumentos como la Recomendación XV-3 (1989) del Comité Científico para la Investigación Antártica, la gestión de residuos en las instalaciones antárticas solía llevarse a cabo mediante la quema al aire libre y la eliminación de residuos en vertederos.
Aquella Recomendación sumó mayores exigencias; la prohibición de quema a cielo abierto; plasmadas en el Anexo III del Protocolo al Tratado Antártico sobre Protección del Medio Ambiente, conocido como Protocolo de Madrid; firmado en 1991 y rige desde 1998.
La práctica ordenada por el capitán De Grégori, de comprobarse cierta, expone al país representado por la Secretaría de Malvinas, Antártida, Política Oceánica y Atlántico Sur de la Cancillería y a la autoridad superior; el comandante Conjunto Antártico a un reproche internacional de los miembros del sistema antártico.

Cuál es el tratamiento de los residuos en la Antártida
Los residuos antárticos se clasifican en 4 grupos: el Grupo 1 se compone de madera, papeles y restos de comida; el Grupo 2 de caucho, polietileno y envases metalizados, el Grupo 3 de lubricantes, pinturas ácidas y otros líquidos o sólidos peligrosos y, finalmente, el Grupo 5 está compuesto de vidrios, alambres y hormigón.
De acuerdo con las características de los materiales, cada grupo recibe un tratamiento específico para su evacuación. Los sólidos, plásticos, combustibles, chatarra y restos de material de construcción una vez clasificados se embarcan en tambores de 200 litros y contenedores que traslada el rompehielos ARA Almirante Irizar para su disposición final a la llegada al continente. Las aguas de baños y cocinas pueden verterse al mar previo tratamiento en plantas de depuración. 
Se sabe que la instalación de la planta de tratamiento de aguas residuales de la base Petrel; un proyecto iniciado en 2022-2023; aún está inconcluso a pesar de que contó en 2024 con una partida cercana a los 100 millones de pesos. En ese trabajo participaron el Centro de Tecnología del Uso del Agua del INA (SCTUA), la empresa Grupo IFES, la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Comando Conjunto Antártico (COCOANTAR).
Sólo algunos tipos de residuos son tratados en suelo antártico, los orgánicos, como alimentos, papeles y cartones. Pueden ser incinerados en equipos especiales que filtran las emisiones contaminantes, pero está prohibido la quema a cielo abierto.
Incinerar desechos de hidrocarburos encuadrados en el grupo de “Residuos Peligrosos” a cielo abierto es una grave contravención a las normas de conservación del ecosistema antártico.

Los ejes de la investigación disciplinaria
¿Impericia del jefe de Base para conducir la instalación? o ¿desgastada relación entre los involucrados?, son parte de los ejes que tendrá que desarrollar la investigación para esclarecer los hechos y establecer las consecuencias disciplinarias.
Meses de tensión por diferencias de criterio y malos tratos del capitán de fragata De Grégori hacia algunos miembros de la base entre ellos el médico sumado a decisiones contrarias a la preservación del ecosistema antártico parece haber sido el detonante del informe que elevó el subjefe de Petrel al Comando Conjunto Antártico.
La base alberga una dotación estable de personal militar, entre ellos un médico y algunos científicos que permanece durante el invierno antártico, y se refuerza con más investigadores del Instituto Antártico para las tareas científicas que se cumplen en el verano.
El memo del subjefe de Petrel describe “el uso de lenguaje hostil, descalificante, intimidante y soez; concomitantes con amenazas, intimidaciones y humillaciones verbales ejercidas hacia sus subalternos frente al resto de la dotación” por parte del CFIM De Gregori, que “vulneraron la dignidad del personal bajo su mando”.
Las actividades antárticas con duras condiciones climáticas que exigen pasar mucho tiempo en un espacio interior confinado ponen a prueba la convivencia que depende de las cualidades de liderazgo, equilibrio emocional y trabajo en equipo que manifieste el jefe de la base hacia los integrantes de la dotación aspectos que al parecer no reuniría el mencionado capitán De Grégori.
Psicólogos consultados por Ámbito señalan el efecto que puede tener el aislamiento en el comportamiento humano. "Algo que sabemos de estos casos es que en aislamiento forzado como el que se vive en bases antárticas, las diferencias graves o pequeñas pueden desatar un conflicto”.
Por eso, “los problemas sobre jerarquía, sobre la distribución de la carga de trabajo, el tiempo libre, las raciones o las porciones de comida suelen eclosionar en algo de mayor envergadura si el líder no sabe gestionarlas”.
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Plasticos en las costas represpenta el 78% de la basura

 


Contaminación en las costas bonaerenses: el 78% de la basura en las playas son plásticos

Fecha de Publicación
: 14/01/2026
Fuente: InfoBae
Provincia/Región: Buenos Aires


El último informe realizado por la Red Costera Bonaerense advirtió sobre el preocupante aumento de residuos de ese material, que ahora representa la mayor proporción. Alertan sobre su impacto en la fauna marina
El último relevamiento sobre basura costera en playas bonaerenses confirmó que la presencia de plásticos continúa dominando de manera abrumadora los residuos marinos, con impactos directos sobre los ecosistemas y la fauna local. 
El estudio, impulsado por la Red Costera Bonaerense (RECOBO) que integran medio centenar de instituciones no gubernamentales y gubernamentales de 17 municipios, arrojó que un total de 78,36% de los desechos registrados correspondieron a distintos tipos de plásticos. Este porcentaje representa un nuevo máximo frente a los años previos y evidencia la magnitud de la problemática, pese a los esfuerzos de prevención y concientización.
Según el relevamiento difundido en enero de 2025 los plásticos habían representado el 74,05% del total de residuos.
En el informe de 2026, con datos relevados el año pasado, los autores detallaron que 39.826 residuos fueron contabilizados en 17 puntos del litoral bonaerense, con la colaboración de 457 voluntarios y 50 instituciones. La superficie analizada fue de 172.359 metros cuadrados de playas.
Dentro de la categoría de plásticos, los fragmentos constituyeron el ítem más frecuente, con un 27,32% respecto del total de residuos plásticos registrados. Estos fragmentos provienen de la degradación de objetos de mayor tamaño y, al no biodegradarse, se fragmentan en piezas cada vez más pequeñas, incluyendo microplásticos que pueden incorporarse a la cadena alimentaria.
Datos del informe subrayan la gravedad del cuadro a nivel mundial, al citar estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas: la producción global de plásticos ya supera los 430 millones de toneladas anuales, y constituye entre el 80 y 90% de los residuos marinos del planeta.
En el relevamiento bonaerense, las colillas de cigarrillo se ubicaron en segundo lugar, con el 21,34% de los desechos detectados. Aunque de menor tamaño, estas contienen acetato de celulosa, un plástico no biodegradable, y liberan compuestos tóxicos como nicotina y metales pesados. Este tipo de residuos representa una amenaza grave para la fauna, ya que aves y otros animales marinos pueden ingerirlas accidentalmente, y las sustancias desprendidas afectan tanto la calidad del agua como la salud de las especies costeras.
Entre los residuos adicionales encontrados figuran restos de redes, sogas, líneas de pesca y descartes asociados a la actividad pesquera, particularmente peligrosos para la fauna marina por los riesgos de enredos, lesiones y restricciones para la alimentación y el desplazamiento. Mamíferos marinos, aves y tortugas son víctimas habituales de estos materiales, que a menudo permanecen en el ambiente una vez que dejan de tener uso productivo.
La bióloga Karina Álvarez, responsable de proyectos de conservación en la Fundación Mundo Marino, explicó a Infobae la composición de los residuos plásticos totales recopilados: “De los 39.826 residuos, 31.209 fueron distintos tipos de plásticos. Dentro de los plásticos, los fragmentos representan el 27,32%, las colillas de cigarrillo el 21,43%, los envoltorios plásticos el 8,9%, las bolsas plásticas el 8,17% y el telgopor el 7,6%”. Subrayó que cada una de estas fracciones exige estrategias específicas de educación ambiental y campañas de reducción dirigida.
El relevamiento de RECOBO coincidió, en sus conclusiones, con el balance anual de asistencia a fauna marina de la Fundación Mundo Marino en 2025, que citó la desnutrición y la presión humana —principalmente vinculada a la ingestión o enredo con plásticos— como causas preponderantes de ingreso de animales al centro de rescate.
La contaminación impacta especialmente sobre tortugas marinas y aves. Según el informe, las tortugas suelen confundir plásticos, bolsas y envoltorios con alimento natural, lo que potencia el riesgo de obstrucción intestinal, desnutrición y cuadros clínicos complejos. Además, en aves marinas y costeras se registran casos de debilidad o parálisis ocasionados por intoxicaciones derivadas de la basura, incluidas enfermedades bacterianas como el botulismo aviar, cuyas toxinas proliferan en ambientes alterados y cargados de residuos urbanos.
El Censo Provincial de Basura Costera Marina, iniciado en 2016, funciona como herramienta de seguimiento sistemático. Desde 2025, las organizaciones aliadas utilizan el nombre de RECOBO para sus iniciativas. Las campañas comprenden, además, tareas de articulación con municipios y el fortalecimiento de políticas públicas sobre residuos.
Entre las localidades censadas figuran San Pedro, Punta Lara, Punta Indio, Reserva Natural El Destino, San Clemente del Tuyú, Santa Teresita, Mar de Ajó, Pinamar, Villa Gesell, Mar del Plata, Necochea, Quequén, Bahía Blanca y otras.

Qué indicó el informe anterior sobre basura costera
En la comparación con el relevamiento difundido en enero de 2025 —el 74,05% en dicho año—, con un total de 49.913 residuos identificados en 19 localidades y una superficie barrida de 297.636 metros cuadrados. Los resultados señalaron que, al igual que en 2026, la eliminación de residuos plásticos es un reto persistente y difícil de revertir. En ese censo, los materiales de un solo uso acapararon el 14,17% del total, seguidos por fragmentos plásticos, colillas de cigarrillo y bolsas.
Álvarez indicó que la presencia de plásticos afecta a la fauna costera de modo alarmante. “El 96% de las tortugas verdes marinas vivas que ingresan a nuestro centro de rescate presentan distintos tipos de residuos plásticos en su sistema digestivo”.
Además, especies emblemáticas como el delfín franciscana constituyen indicadores críticos. Según dijo Pablo Denuncio, investigador del CONICET, en una nota anterior para Infobae, “el porcentaje de Franciscanas afectadas por macroplásticos en su sistema digestivo sigue en un 20 a 25%. Si se lo analiza desde la perspectiva de los microplásticos, en un estudio de noviembre de 2024, ese porcentaje alcanzó el 100%”.
El material de apoyo técnico elaborado por Guadalupe M. Álvarez para RECOBO, detalló que los plásticos de un solo uso componen entre 60 y 95% de la contaminación plástica en los océanos, y advirtió que la masa total de plásticos producidos en la historia duplica actualmente la biomasa de todos los animales terrestres y marinos.
Los informes internacionales citados remarcan, además, que los microplásticos y nanoplásticos han ingresado a la cadena trófica, alcanzando además a los seres humanos: se calcula que cada persona ingiere el equivalente a una tarjeta de crédito por semana, es decir unos 5 gramos.
El plástico, fabricado a partir de combustibles fósiles, suma a los riesgos su persistencia y los compuestos químicos utilizados en su fabricación, muchos de ellos tóxicos y prohibidos, aunque solo para algunos usos. La exposición humana a sustancias como el Bisfenol A (BPA) se verifica a través de alimentos, agua y aire, con efectos potenciales para el metabolismo, la función hormonal y la salud en general.
A escala ambiental, los plásticos originan múltiples efectos: desde la pseudo saciedad y asfixia en especies marinas, bloqueos alimentarios, lesiones internas y enredos fatales, hasta la propagación de especies invasoras, alteración del sustrato marino, y afectaciones económicas debidas a la pérdida de valor paisajístico y daños a actividades como la pesca. El fenómeno conocido como “pesca fantasma” describe la problemática de redes abandonadas que continúan matando animales sin control ni utilidad.
La comparación entre los resultados de 2026 y 2025 revela que la contaminación por plásticos mantiene su liderazgo como amenaza en las costas bonaerenses. Los datos recabados por RECOBO refuerzan el llamado urgente a reducir el uso de plásticos, mejorar la gestión de residuos y fortalecer las acciones de prevención, en un escenario donde tanto la fauna como la salud humana permanecen en riesgo.
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Los argentinos reciclan cada vez más, pero ...

 


Los argentinos reciclan cada vez más, pero las empresas y cooperativas atraviesan una profunda crisis y trabajan al 50%

Fecha de Publicación
: 28/11/2025
Fuente: Canal 26
Provincia/Región: Nacional


En Argentina, cada vez se separan y recuperan una mayor proporción de residuos reciclables. Pero el volumen total de reciclado se redujo en los últimos dos años, debido a una caída general de la producción y el consumo. Al mismo tiempo, la industria del reciclado local colapsa por falta de demanda y bajos precios.
Según el Índice de Reciclado en Argentina 2025, realizado por la empresa Ecoplas y la consultora Opinaia, el 82 % de la población en separa sus residuos reciclables al menos de manera ocasional, lo que refleja un cambio cultural en ascenso frente a los anteriores resultados: 64% en 2022 y 60% en 2019. A su vez, 9 de cada 10 argentinos cree que las marcas deberían contribuir para lograr que los materiales vuelvan al circuito productivo.
El estudio señala que el 63% de los argentinos se interesa por el destino final de los productos que consume y entiende que los plásticos cumplen funciones esenciales en ámbitos como la salud, la higiene y la seguridad alimentaria. Y también indica que el 52% pagaría más por productos hechos con plástico reciclado, superando la predisposición registrada en 2022. Este interés fortalece el valor de certificaciones, ecodiseño y trazabilidad como sellos de confianza para el consumidor. De hecho, el 45 % considera que la presencia de una etiqueta o sello ambiental es un factor importante al momento de elegir un producto.
Desde el lado de las empresas, el reciclado genera una cadena productiva con más de 190 empresas y cooperativas recicladoras en todo el país y emplea a más de 50.000 personas en forma directa e indirecta, según datos de la Cámara de Industrias Plásticas CAIP. Sin embargo, “la industria recicladora tiene una capacidad ociosa del 50% debido a la caída en la producción y el consumo en general, y a la entrada de material reciclado importado”, apuntó Sergio Hilbrecht, Gerente de CAIP.

Recicladores en jaque
Si bien la actividad de reciclado -partiendo de una base muy baja-, se multiplicó por cinco durante los últimos 20 años, actualmente atraviesa un momento crítico por la menor demanda de materiales, la caída de los precios y el repliegue del Estado.
“El reciclado de plásticos cayó 85 mil toneladas entre 2022 y 2024, y en sólo dos años pasó de 318 mil toneladas a 233 mil”, indicó José Luis Picone, director ejecutivo de la Cámara Argentina de la Industria de Reciclados Plásticos (Cairplas), en el marco del Congreso y Exposición Mundial de Residuos Sólidos de ISWA (International Solid Waste Association) que se realizó a fin de octubre en Buenos Aires. “Sin demanda de material reciclado, no hay reciclado industrial; y sin reciclado industrial, no hay economía circular”, advirtió el especialista.
Picone explicó que esta crisis no es sólo local. El precio del petróleo cayó y el PET virgen se volvió más barato que el reciclado. “Cuando el plástico nuevo cuesta menos que el recuperado, la industria elige importar antes que comprar localmente”, señaló. La consecuencia directa es una contracción del mercado, con empresas que reducen operaciones y pérdida de empleos.

El impacto social del reciclado
Del otro lado de la cadena, Matías Capobianco, de la cooperativa Recicladores Unidos de La Matanza, señaló: “Los precios del cartón, del plástico y del vidrio se desplomaron. Ya no alcanza para parar la olla”, graficó. Y contó la realidad que viven muchos cartoneros: “Con la apertura de importaciones y la baja del precio del cartón, la rentabilidad cayó drásticamente. En 2023 vendíamos a 360 pesos el kilo, hoy a 100. Y en muchos barrios no llega ni a eso”.
“El reciclado genera trabajo e inclusión social en los barrios”, sostuvo Alicia Montoya, una de las fundadoras de la cooperativa El Álamo. Y advirtió: “Sin un sistema que garantice precios justos y acompañamiento estatal, se pierden no solo materiales, sino también oportunidades de inclusión y de trabajo digno”.
Por su parte, Giselle Baiguera, de la Fundación Avina, insistió en la necesidad de contar con una Ley de “reciclaje inclusivo”, que integre a las cooperativas y reconozca formalmente el rol de los recuperadores urbanos como parte del sistema público de gestión de residuos.
La entidad impulsa junto a la plataforma Latitud R y con apoyo del BID un programa de Reciclado con Inclusión social que trabaja desde hace una década fortaleciendo cooperativas en más de 30 ciudades argentinas.
Mientras tanto, un proyecto de Ley de Envases con Inclusión Social presentado en 2021 perdió estado parlamentario. La iniciativa, impulsada por distintas organizaciones sociales y cooperativas de recicladores, incluía la Responsabilidad Extendida a lo largo de toda la cadena de producción, venta y posconsumo; establecía directivas para generar menos residuos, eliminar la producción de envases no reciclables y el uso de sustancias tóxicas. También proponía una tasa o impuesto por la generación de cada nuevo envase, destinado a programas de educación, y a mejorar las condiciones de trabajo en las cooperativas de recicladores.

Una segunda oportunidad
Finalmente, Carlos Méndez, presidente de la cooperativa Reciclando Conciencia de Pinamar, mostró durante el Congreso de ISWA 2025 que el trabajo conjunto entre municipios, políticas públicas y organizaciones puede sostenerse en el tiempo.
Nacida en 2010 desde el activismo ambiental, la cooperativa se formalizó en 2014 y hoy cuenta con 46 socios. En 2025 procesará más de 2.100 toneladas de residuos, frente a las 320 que manejaba en 2016. “Logramos mantener la planta funcionando gracias a convenios con el municipio y a normativas como la resolución 317, que permite cobrar un servicio a los grandes generadores”, explicó Méndez. La cooperativa también impulsa programas de educación ambiental y visitas escolares que ya alcanzaron a más de 10.000 alumnos.
“Cuando hay apoyo institucional y reglas de juego claras, el reciclado puede ser un motor de empleo y conciencia socioambiental”, afirmó.
En este esquema son necesarias las políticas públicas. “Estamos viendo el cierre de programas clave como Argentina Recicla y la no ejecución de fondos internacionales que ya estaban aprobados”, apuntó.
El especialista insistió en que el desafío es global y no admite dilaciones. “La contaminación por plásticos, los microplásticos en el mar, los basurales a cielo abierto son temas que no se pueden seguir postergando”, advirtió.
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Blog del Foro Ambiental Córdoba

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