Patagonia. El cambio climático obliga a repensar la región
Incendios forestales. La Patagonia se prepara para un nuevo escenario climático que también interpela a otros lugares
Fecha de Publicación: 14/07/2026
Fuente: La Voz del Interior
Provincia/Región: Patagonia
Cuatro megaincendios quemaron casi 70 mil hectáreas en Chubut, Río Negro y Neuquén durante una temporada de verano. Es equivalente a la mitad de todo lo destruido por el fuego en los 23 años. Especialistas y organizaciones se reunieron para debatir cómo prevenir y comunicar.
En una sola temporada de verano, el fuego arrasó cerca de 70 mil hectáreas de bosque en Chubut, Río Negro y Neuquén, como consecuencia de cuatro incendios de gran magnitud. El área dañada representa la mitad de toda la superficie afectada en la Patagonia durante los 23 años previos y refuerza la advertencia sobre un fenómeno cada vez más frecuente, que exige prevención y adaptación frente al cambio climático.
Para debatir este nuevo escenario, especialistas, científicos, comunicadores, brigadistas, representantes de instituciones públicas, organizaciones sociales y referentes territoriales se reunieron en Lago Puelo, Chubut, donde se realizó el taller “De la información a la acción: comunicar incendios en un nuevo escenario climático en la Patagonia Norte”.
La problemática no se limita a la Patagonia. También interpela a Córdoba, donde los incendios que se repiten en las sierras ponen en riesgo viviendas, monte nativo, infraestructura y actividades productivas. A su vez, encuentra un correlato internacional en España, donde los incendios forestales vuelven a exponer el impacto de las altas temperaturas, la sequedad de la vegetación y la rápida propagación del fuego.
El encuentro fue organizado por Iniciativa BASE, Fundación Avina, Fundación Alimentaris, Asociación AcercAR e InnContext con el objetivo de fortalecer los vínculos entre ciencia, comunicación, territorio y experiencias comunitarias para mejorar la prevención y la respuesta frente a las emergencias.
La magnitud del problema se refleja también en otros datos presentados durante la actividad. En 2024 se detectaron más de 346 mil focos de incendio en Sudamérica, en un contexto de aumento de los eventos extremos asociados al cambio climático.
En 2025, el fuego arrasó más de 37 mil hectáreas en Chubut, Río Negro y Neuquén, provocó la muerte de una persona y destruyó al menos 120 viviendas en El Bolsón y sus alrededores.
La situación volvió a agravarse en enero de 2026, cuando nuevos incendios se registraron en las mismas zonas de la cordillera patagónica. Durante esa temporada se quemaron más de 60 mil hectáreas, confirmando que el fuego dejó de ser un fenómeno excepcional para convertirse en un riesgo recurrente.
Un cambio persistente desde 2006
El agrónomo e investigador del Conicet, Marcos Easdale, y el meteorólogo Santiago Hurtado identificaron un cambio persistente en el comportamiento del clima del norte de la Patagonia desde el período 2006-2007.
El trabajo, titulado “Cambio climático e incendios en el Norte de la Patagonia argentina: transitando un nuevo escenario”, analiza lo ocurrido.
La principal conclusión es que no se trata de una fluctuación pasajera, sino de la transición hacia un nuevo régimen climático en el que las condiciones meteorológicas favorecen incendios más severos, extensos y difíciles de controlar. Según la investigación, la temperatura media anual aumentó entre 0,2 y 0,7 grados.
Los valores más críticos se registran durante diciembre y enero, cuando se detectaron picos de hasta 1,5 grados por encima del promedio histórico anterior a 2007. Ese incremento acelera la pérdida de humedad de árboles.
Menos lluvias y menor caudal de los ríos
El estudio determinó que las precipitaciones anuales disminuyeron más de un 20% en gran parte de la zona cordillerana después de 2006.
Hurtado explicó que la reducción del agua disponible se ubica entre el 20% y el 30% en algunos lugares y llega hasta el 40% del acumulado anual en determinadas regiones.
El déficit hídrico también se observa en los ríos Neuquén y Chubut, cuyos caudales presentan una disminución de entre el 30% y el 40% respecto de los valores normales anteriores a 2007.
El meteorólogo detalló que el nuevo escenario combina “una disminución de agua disponible debido a las bajas precipitaciones, entre el 20% y el 30% en algunos lugares y hasta el 40% en el acumulado anual; y un aumento de la temperatura en verano del orden de un grado y en algunas regiones de hasta 1,5 grados”.
Esa combinación genera “las condiciones perfectas para que los incendios sean mucho más severos y se propaguen más rápido”.
Más viento y más días de peligro
La investigación también identificó un aumento del 15% en la intensidad de las ráfagas máximas de viento durante febrero, uno de los meses más críticos de la temporada.
El viento es determinante para la velocidad de propagación de las llamas, la aparición de nuevos focos y las dificultades que enfrentan los brigadistas para contener el fuego.
La cantidad de días por año con condiciones meteorológicas de peligro de incendio alto o extremo aumentó en más de 15 jornadas respecto del régimen climático anterior a 2007.
Hurtado también advirtió que las comunidades deben aceptar que atraviesan una realidad distinta. “Tenemos que replantearnos todo, desde nuestro sistema productivo, nuestras ciudades, nuestra interacción con el bosque y el manejo del material combustible”, señaló.
Por su parte, Easdale, investigador de la Fundación Bariloche, explicó que el fuego forma parte naturalmente de los ecosistemas patagónicos, aunque históricamente tenía una frecuencia baja. También advirtió sobre el crecimiento de viviendas y urbanizaciones dentro de áreas forestales.
Según explicó, muchas personas se trasladan a la Patagonia con “el imaginario de tener una vivienda en el medio del bosque, rodeada de árboles”.
El problema también puede observarse en las sierras de Córdoba, donde viviendas, barrios y complejos turísticos se encuentran próximos a áreas de monte.
Comunicar antes de que comience la emergencia
Uno de los principales acuerdos del taller en el que participó La Voz del Interior fue sostener durante todo el año espacios de articulación entre medios de comunicación, organizaciones sociales, instituciones públicas, brigadistas, referentes territoriales y actores científicos.
La propuesta apunta a que todos esos sectores lleguen a las emergencias con vínculos, contactos y acuerdos previamente establecidos.
También se planteó impulsar una comunidad de articulación por WhatsApp, con canales temáticos para compartir alertas, información oficial, fuentes confiables, verificación de contenidos y coordinación de donaciones y ayudas.
Los participantes coincidieron en promover una comunicación responsable, basada en información verificada y fuentes claramente identificables.
Otro de los acuerdos fue fortalecer las acciones de prevención y preparación durante todo el año, en lugar de concentrarlas únicamente durante los meses de verano.
Un decálogo para periodistas y organizaciones
Durante la actividad, Fundación Avina presentó contenidos de la publicación “Guía para diseñar relaciones simbióticas entre periodismo y sociedad civil”, elaborada en 2025 por Ceper Uniandes, Fundación Avina, la Agencia de Noticias InnContext y el Centro Pulitzer.
Pablo Baños Trujillo, Gerente de comunicaciones de Fundación Avina, presentó un decálogo destinado a mejorar los vínculos entre periodistas, organizaciones sociales, científicos y comunidades. La guía propone facilitar el acceso a fuentes confiables, conocimiento técnico e información territorial.
El taller dejó como conclusión que los incendios forestales ya no pueden abordarse solamente durante la emergencia. Frente a un clima más cálido, más seco y con temporadas de riesgo cada vez más extensas, la articulación entre ciencia, comunicación, instituciones, brigadistas y comunidades se convirtió en una herramienta para prevenir daños y reducir la exposición de las poblaciones.
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Argentina incumplirá sus compromisos climáticos
Argentina se encamina a incumplir sus compromisos climáticos
Fecha de Publicación: 11/07/2026
Fuente: Portal NoticiasAmbientales
Provincia/Región: Nacional
Un monitoreo colaborativo sobre 115 objetivos oficiales advierte que 9 de cada 10 compromisos climáticos del país ya fueron incumplidos, no registran avances verificables o se implementan a un ritmo insuficiente. El informe se presenta mientras la Subsecretaría de Ambiente de la Nación se encuentra vacante.
Argentina asumió numerosos compromisos climáticos en leyes, planes nacionales, estrategias y acuerdos internacionales, pero su nivel de implementación sigue siendo insuficiente frente a los plazos previstos. Así lo advierte un monitoreo ciudadano coordinado por Sustentabilidad Sin Fronteras junto con 26 organizaciones aliadas, que analizó 115 objetivos oficiales y concluyó que el 88,7% está fuera de una trayectoria de cumplimiento.
El relevamiento forma parte de la segunda actualización del Observatorio Nacional de Acción Climática y compara la evolución de los compromisos respecto de la primera medición, realizada en agosto de 2025.
Solo 13 objetivos, el 11,3%, se encuentran en trayectoria real de cumplimiento, por haberse cumplido, cumplido fuera de plazo o mostrar avances suficientes para estimar que podrán alcanzarse. Los 102 restantes quedan fuera de esa trayectoria.
La comparación entre actualizaciones confirma una tendencia negativa. De los 100 objetivos presentes en ambas mediciones, 36 cambiaron de categoría entre agosto de 2025 y julio de 2026. En total, 15 mejoraron y 21 pasaron a una categoría más desfavorable o permitieron confirmar una situación negativa que en 2025 no podía evaluarse por falta de información. Por cada dos objetivos que mejoran, casi tres empeoran. La trayectoria negativa creció de 39 a 49 objetivos en un año.
Los cumplimientos no ocurren donde hay mayor impacto climático
Los 13 objetivos en trayectoria positiva se concentran principalmente en el eje de Rendición y Transparencia, vinculado a la publicación del Sistema Nacional de Información sobre Cambio Climático, el Sistema de Monitoreo del Plan Nacional de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático, el Informe Anual Ambiental y el seguimiento del compromiso de presentación del segundo Informe Bienal de Transparencia.
Son avances institucionales relevantes para la gobernanza climática, pero insuficientes para modificar la situación de los sectores con mayor impacto directo en emisiones, adaptación y resiliencia. Sectores como bosques, transporte, residuos, emisiones y biodiversidad no tienen ningún objetivo cumplido.
El historial de plazos vencidos anticipa riesgos hacia 2030
De los 23 compromisos con fecha límite entre 2023 y 2025, solo 2 fueron cumplidos en el plazo previsto y otros 2 se cumplieron fuera de plazo. Los 19 restantes no fueron cumplidos o no cuentan aún con verificación definitiva. Si el criterio es el cumplimiento en tiempo y forma, 21 de 23 objetivos, el 91,3%, no alcanzaron ese estándar.
El dato es especialmente relevante porque dos tercios del universo monitoreado tiene como horizonte el año 2030. De los 115 objetivos evaluados, 76 vencen ese año. Dentro de ese grupo, 28 no registran avances, 26 cuentan con un avance leve, 7 ya fueron clasificados como imposible de cumplir en el plazo establecido y solo 3 alcanzaron la categoría cumplido. Faltan cuatro años para esa fecha y la gran mayoría de esos compromisos no está en trayectoria de cumplimiento.
El informe se presenta en un contexto de debilidad institucional para la política ambiental nacional. Al cierre de la actualización, la Subsecretaría de Ambiente de la Nación se encontraba vacante, luego de la renuncia de Fernando Jorge Brom el 30 de junio de 2026. Esta situación se suma a un período de desjerarquización del área ambiental nacional y de reducción de capacidades institucionales para implementar y monitorear la política climática.
La actualización también incorpora por primera vez una mirada sobre los Planes de Respuesta al Cambio Climático provinciales, exigidos por la Ley 27.520. Al cierre del informe, solo tres jurisdicciones contaban con planes convalidados: Jujuy, La Pampa y Misiones.
El número global es preocupante, pero lo más relevante es la dirección. No estamos ante una foto estática de incumplimiento, sino ante un sistema que se aleja cada vez más de sus metas mientras el tiempo se acorta. El problema no es la falta de compromisos climáticos, sino la falta de implementación sostenida, de información pública y de capacidad institucional para cumplirlos .
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Una radiografía del retroceso ambiental en Argentina
Cambio climático, pérdida de biodiversidad, retrocesos y desigualdad social: en el mundial del Ambiente, Argentina pierde por goleada
Fecha de Publicación: 06/07/2026
Fuente: Tiempo Argentino
Provincia/Región: Nacional
Un informe de FARN indica que estos factores, sumados al desfinanciamiento del Gobierno y el avance de proyectos que perjudican los bienes comunes estratégicos "tornan necesario parar la pelota y cambiar la estrategia". Según datos oficiales, se perdieron 165.061 hectáreas de bosques en 2024.
En fútbol, la Argentina es una potencia a la que el resto de los equipos admira. Campeona, juego en equipo, calidad, solidaridad, estética, efectividad. Pero en otras áreas, nuestro país pierde por goleada. Y una de las principales es el ambiente.
Así lo alerta la Fundación Ambiente y Recursos Natutrales (FARN) que presentó el IAF 2026, un informe anual donde plasma un análisis riguroso del estado del ambiente en estas tierras. Afirman que este año, nuestro país no llega en las mejores condiciones: pérdida de biodiversidad, impactos severos del cambio climático, retrocesos normativos, desfinanciamiento estatal y el avance de proyectos que perjudican los bienes comunes estratégicos «tornan necesario parar la pelota y cambiar la estrategia«.
¿El desafío? «Jugar un partido en línea con los compromisos ambientales globales hacia el hito de 2030″.
Argentina vs. Cambio Climático
Aunque Argentina ratificó el Acuerdo de París en 2015 y construyó una arquitectura institucional relevante, el compromiso para conseguir la victoria se muestra debilitado: Argentina no cumplió con la obligación de presentar su tercera Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC) en el 2025, lo que profundiza la incertidumbre sobre la adaptación al cambio climático y la reducción de emisiones.
Según el último Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero (INGEI), en 2022 el país emitió 401 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (MtCO₂e). El sector energético concentró aproximadamente el 50% de las emisiones, seguido por la agricultura y la ganadería con un 25%.
Más del 80% de la matriz energética primaria nacional continúa basada en combustibles fósiles.
«El VAR no deja lugar a dudas –indican con lenguaje mundialista–. El Emissions Gap Report 2025 ubica a la Argentina entre los países del G20 con menor probabilidad de cumplir sus compromisos climáticos para 2030«.
Argentina vs. Pérdida de Biodiversidad
Para este partido, tampoco llegamos de la mejor manera. Dentro de un contexto global marcado por las alteraciones en el uso de la tierra y una pérdida significativa de humedales —85% según la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos de las Naciones Unidas (IPBES)— nuestro país transita este año con varios resultados adversos:
Argentina no cumplió con la obligación de presentar su Reporte Nacional de Biodiversidad ante el Convenio sobre la Diversidad Biológica que vencía en febrero de 2026 para contribuir a la evaluación mundial de progreso colectivo en la implementación del Marco Mundial de Biodiversidad a 2030.
Según el Sistema Federal de Áreas Protegidas (SiFAP), las áreas protegidas terrestres representan solo el 13% del territorio continental, y las marinas apenas alcanzan el 7% de la plataforma submarina, ambas muy por debajo del 30% que exige el Marco Mundial de Biodiversidad Kunning-Montreal.
La Administración de Parques Nacionales (APN) gestiona 55 áreas protegidas nacionales (18,48 millones de hectáreas), pero la designación formal resulta insuficiente sin una adecuada gestión del fuego, financiamiento y el fortalecimiento de capacidades. El marcador sigue sumando goles en contra: para este 2026, el presupuesto destinado a la APN cae un 32,3% en términos reales con respecto al 2023.
Argentina vs. Degradación
Para el último partido del grupo, el panorama sigue siendo poco alentador para la Argentina. Los severos procesos de degradación de la tierra y desertificación están directamente vinculados al cambio climático y la pérdida de biodiversidad. De forma puntual, la destrucción de bosques nativos acelera este fenómeno: a menor cubierta vegetal, mayor es la erosión del suelo por aguas y vientos, intensificando el deterioro y el desgaste de los nutrientes de la tierra.
Según Perspectiva Global de la Tierra, hasta un 40% de las tierras del planeta ya se encuentran degradadas y esto afecta directamente a más de 3200 millones de personas. Argentina juega en una cancha cada vez más difícil:
Cerca del 70% del territorio nacional corresponde a tierras secas, y más del 80% de ellas presenta algún grado de degradación debido a la sobreexplotación de bienes naturales y sequías.
Entre 2022 y 2024, la Argentina continuó registrando una pérdida significativa de bosque nativo. Según datos oficiales, la pérdida anual fue de 211.974 hectáreas en 2022, 173.816 en 2023 y 165.061 en 2024.
Los incendios explicaron el 13% de la pérdida total de bosques en el período reciente.
La sequía histórica de 2023 generó fuertes pérdidas económicas para el sector agrícola y afectó cultivos estratégicos en amplias regiones del país. A comienzos de 2026, la situación se repitió: cerca del 30% del territorio argentino se encontraba bajo condiciones de sequía.
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Así se prepara la Buenos Aires para frenar el impacto del clima extremo
Las claves del plan de la Provincia para combatir fenómenos climáticos extremos
Fecha de Publicación: 17/06/2026
Fuente: Portal LaBrújula24
Provincia/Región: Buenos Aires
El Ministerio de Infraestructura desplegará una estrategia integral de monitoreo y obras para mitigar inundaciones y sequías.
La Provincia de Buenos Aires puso en marcha un Plan de Gestión del Riesgo Climático que contempla una inversión superior a los $530.000 millones. La iniciativa, impulsada por el Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos, busca fortalecer la capacidad de prevención y respuesta ante fenómenos meteorológicos extremos, cuya frecuencia e intensidad se han vuelto cada vez más difíciles de anticipar.
La decisión llega en un contexto de creciente preocupación por la posible llegada de un nuevo fenómeno de El Niño. Distintos centros internacionales advirtieron que este evento podría traer lluvias extraordinarias y temperaturas fuera de los parámetros habituales. Sin embargo, los especialistas reconocen que todavía existe incertidumbre sobre el verdadero alcance que tendrá. "Hay posibilidad de un Niño, pero no hay una claridad todavía de la crudeza o la profundidad que va a tener", explicó el subsecretario de Recursos Hídricos bonaerense, Néstor Álvarez.
El funcionario sostuvo que la crisis climática obliga a replantear estrategias que hasta hace pocos años parecían suficientes. Según indicó, las tormentas actuales son mucho más localizadas e intensas, una realidad que modifica incluso obras hidráulicas planificadas una década atrás. “El cambio climático nos obliga a tocar obras que planificaste hace 10 años”, señaló al describir el nuevo escenario que enfrentan las autoridades.
En paralelo, la puesta en marcha del programa también expone diferencias con la gestión nacional. Álvarez cuestionó la postura del presidente Javier Milei respecto del cambio climático y defendió la necesidad de respaldar las políticas públicas basadas en evidencia científica. En ese marco, la Provincia también manifestó su preocupación por los recortes aplicados al Servicio Meteorológico Nacional, al que considera una herramienta fundamental para la prevención y el monitoreo de eventos extremos.
Para mejorar la capacidad de anticipación, el plan se apoya en distintas herramientas técnicas y de coordinación institucional. Entre ellas se destacan el Sistema Inteligente de Monitoreo para la Prevención y Análisis del Riesgo Hidrometeorológico (SIMPARH), el Comité de Gestión de Riesgo y Emergencia (CORE) y la Mesa de Riesgo Hídrico. La intención es contar con información más precisa y respuestas más rápidas frente a emergencias cada vez menos predecibles.
La mayor parte de los recursos estará destinada a la prevención del riesgo hídrico en áreas urbanas. En total, se invertirán $284.983 millones en 135 intervenciones y siete estudios vinculados a drenajes, defensas costeras y obras destinadas a reducir el impacto de inundaciones, la erosión costera y el avance del nivel del mar sobre distintas localidades bonaerenses.
Por otra parte, el plan contempla $245.759 millones para impulsar la adaptación productiva frente a eventos climáticos extremos. Se trata de diez intervenciones regionales orientadas a fortalecer la resiliencia del sector agropecuario, uno de los motores económicos de la provincia, frente a amenazas tan diversas como inundaciones prolongadas o sequías severas.
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Patagonia: cómo frenar la era de los súper incendios
¿Cómo salvar los bosques de la Patagonia de los súper incendios y el cambio climático?
Fecha de Publicación: 16/06/2026
Fuente: Agencia EFE Verde
Provincia/Región: Patagonia
Entre la última primavera y el verano austral se quemaron casi 70.000 hectáreas de bosque en la Patagonia argentina a causa de cuatro súper incendios, la mitad de la superficie que el fuego destruyó en los 23 años anteriores, una tendencia imparable que sólo se puede contener con prevención ante la realidad irreversible del cambio climático.
Así lo expresaron a EFE especialistas del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (Conicet) y de los servicios de lucha contra el fuego de la Patagonia durante una visita a esta zona del extremo sur del continente americano.
Según los científicos de Conicet, los incendios de 2021 marcaron un antes y un después, pero en 2007 empezaron a divisar las consecuencias de lo que estaba por venir en términos de disminución de agua y aumento de temperaturas.
La alarma fue la caída del caudal de los ríos, en algunos casos de hasta del 40 %, como el Neuquén, uno de los más importantes de la Patagonia, región compartida por Chile y Argentina, donde se concentran incontables glaciares y grandes reservas de agua.
“Hasta el año 2021 el único incendio grande en nuestra jurisdicción, alrededor de El Bolsón -unas 400.000 hectáreas-, había sido en 2009 y afectó a 2.000 hectáreas.
En 2021 tuvimos eventos de fuego por 15.500 hectáreas. Ese fue un punto de inflexión”, afirma a EFE Nicolás Agostini, bombero y subjefe del Servicio de Prevención y Lucha contra los Incendios Forestales (SPLIF) de Río Negro.
En la provincia de Río Negro está El Bolsón y a pocos kilómetros de allí Lago Puelo, un fascinante espejo de agua a los pies de los nevados, ya en la vecina Chubut.
A esos lugares acuden numerosos turistas y amantes de la naturaleza para hacer senderismo, practicar escalada y disfrutar de los lagos de color turquesa en verano y de la nieve en invierno. También se han ido instalando forasteros que quieren vivir en la paz del bosque.
Este paraíso, con alojamientos y restaurantes suficientes para cubrir las necesidades turísticas, se convirtió el pasado verano austral en un infierno a causa de los súper incendios de los que la población no está todavía recuperada.
Aprender a convivir con el fuego
El agrónomo del Conicet Marcos Easdale, que investiga en la Fundación Bariloche problemáticas ambientales desde una perspectiva socioecológica, detalla a EFE que “el incendio forma parte del ecosistema en esta región, pero tenía una frecuencia baja (…) Ahora está aumentando y empiezan a aparecer incendios de gran magnitud y alta frecuencia”.
Su compañero, el meteorólogo Santiago Ignacio Hurtado, detalla las razones: “una disminución de agua disponible debido a las bajas precipitaciones, entre el 20 y 30% en algunos lugares y hasta 40% en el acumulado anual; y un aumento de la temperatura en verano del orden de 1 grado y en algunas regiones de hasta 1,5 grados”.
Hurtado argumenta que “ambas cosas generan un conflicto en todo el ecosistema” ya que “se dan las condiciones perfectas para que los incendios sean mucho más severos y se propaguen más rápido”.
“Hay que aceptar que estamos atravesando una nueva realidad, ya no podemos pensar en las lógicas del pasado. Tenemos que replantearnos todo, desde nuestro sistema productivo, nuestras ciudades, nuestra interacción con el bosque y el manejo del material combustible”, destaca.
Easdale y Hurtado, en colaboración con la Fundación Avina, han realizado uno de los informes más completos sobre la situación en la Patagonia argentina y la conclusión es que no hay vuelta atrás: el cambio climático llegó hace tiempo y va a seguir causando estragos.
“Hay que aprender a convivir con esta nueva realidad, con el fuego. Hay que prepararse, prevenir y adaptarse a este nuevo contexto que nos trae el fuego a la puerta de nuestras casas”, insiste Hurtado.
Y lo primero, según Easdale, es “reconocer la existencia de un cambio en el régimen del clima actual” porque “no es una transición hacia un cambio climático que empieza a afectar de manera gradual. Ya estamos en un cambio de régimen que favorece el ambiente a que sea más propenso a la ocurrencia de incendios”.
Lo explica con un ejemplo: “una sequía extrema hace 20 años, es una sequía relativamente normal ahora”.
El peligro de vivir en el bosque
El agrónomo experto es socioecología advierte también sobre la atracción de mucha gente que se traslada a vivir a la Patagonia, “con el imaginario de tener una vivienda en el medio del bosque, rodeada de árboles”.
Considera que “este tipo de construcción, de hábitat local, que a lo mejor 30 o 40 años atrás era factible, ahora genera un mayor riesgo para las poblaciones”.
El subjefe del SPLIF de Río Negro tiene claro lo que hay que hacer tras más de 30 años cuidando los bosques patagónicos y apagando fuegos: “Limpiar alrededor de las viviendas, mejorar los accesos para que un vehículo de emergencia pueda entrar y tener reservorios de agua”.
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Récord de calor en la Antártida
La Península Antártica registra temperaturas récord en junio
Fecha de Publicación: 15/06/2026
Fuente: Perfil
Provincia/Región: Antártida
La Península Antártica registró una nueva temperatura récord de 15,4°C el 6 de junio. Se trata de una marca inédita para la época del año, en una de las regiones más frías del planeta y se ubicó más de 20 grados por encima de los valores normales.
Ante este récord, el climatólogo del Servicio Meteorológico Nacional, José Luis Stella, señaló que “aunque gran parte del territorio argentino experimentó un comienzo de junio más cálido de lo habitual, las anomalías registradas en la Antártida fueron particularmente llamativas”.
Según los especialistas, el episodio estuvo acompañado por lluvias inusuales, derretimiento superficial del hielo y una reducción significativa de la cobertura nival en áreas donde habitualmente predominan temperaturas bajo cero.
El dato fue registrado el último sábado en la Base Esperanza, estación científica argentina ubicada en el extremo norte de la Antártida, cuando el continente se encuentra a pocos días del invierno austral.
Los datos recabados no se limitaron a la Base Esperanza, sino que entre el 5 y el 6 de junio, las bases argentinas Marambio y San Martín también alcanzaron máximos históricos para el mes, con 11,8 °C y 9,4 °C respectivamente.
El meteorólogo del SMN, José Luis Stella, subrayó que “se batieron récords de temperaturas muy altas, muy inusuales para la época”, al referirse a las mediciones realizadas en las bases argentinas instaladas en la Península Antártica.
La Antártida desempeña un papel fundamental en la regulación climática global. Sus enormes masas de hielo influyen en el nivel del mar, en la circulación oceánica y en los patrones atmosféricos de todo el planeta. Debido a ello, cualquier alteración significativa en su comportamiento genera preocupación entre los expertos.
El científico especializado en clima polar del Servicio Antártico Británico, Thomas Caton Harrison, sostuvo que “hay pruebas fiables de que el cambio climático está desempeñando un papel muy importante, pero la dinámica atmosférica de la Antártida es especialmente compleja”.
Diversos estudios muestran que la Península Antártica es una de las zonas del continente que más rápido se ha calentado durante las últimas décadas, convirtiéndose en un laboratorio natural para observar los efectos del cambio climático sobre los ecosistemas polares.
“Esto tiene implicancias para los ecosistemas polares, incluidas las colonias de pingüinos, y también supone desafíos operativos para quienes trabajan en las bases científicas debido a la acumulación de agua líquida, escorrentías y posteriores procesos de congelamiento”, explicó el especialista del Servicio Antártico Británico.
Los investigadores coinciden en que el fenómeno responde a una combinación de factores atmosféricos regionales y tendencias climáticas de largo plazo vinculadas al calentamiento global.
Uno de los aspectos que más preocupa a los científicos es el aumento de precipitaciones en forma de lluvia durante el invierno austral, un fenómeno cada vez más frecuente en la región.
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Alarma global por los niveles de metano en el CEAMSE
El mayor emisor de metano entre basurales del mundo está en Buenos Aires: el informe que pone bajo la lupa al CEAMSE
Fecha de Publicación: 12/06/2026
Fuente: Portal MeteoRed
Provincia/Región: Buenos Aires
Un informe de la Universidad de California ubicó al Complejo Ambiental Norte III entre los mayores emisores de metano detectados por satélite. CEAMSE cuestionó la metodología y defendió sus sistemas de captura de biogás.
El Complejo Ambiental Norte III, operado por CEAMSE en Campo de Mayo, volvió a quedar bajo el foco internacional luego de que un informe del proyecto STOP Methane, desarrollado por investigadores de la Universidad de California (UCLA), lo identificara como el sitio de disposición final de residuos con la mayor tasa de emisiones de metano detectada por satélites durante 2025.
La conclusión surgió del análisis de información recopilada por Carbon Mapper a partir del satélite Tanager-1 de Planet Labs y del instrumento EMIT de la NASA instalado en la Estación Espacial Internacional. En total, los investigadores estudiaron casi 3.000 plumas de metano provenientes de 707 rellenos sanitarios y basurales distribuidos en decenas de países para elaborar un listado con los 25 casos más relevantes.
Sin embargo, los propios autores introducen una aclaración importante: el ranking no representa necesariamente a los sitios que más metano emitieron a lo largo del año, sino a aquellos donde se detectaron las mayores tasas horarias de emisión durante los sobrevuelos satelitales. Aun con esas limitaciones, sostienen que constituye la aproximación más precisa disponible para identificar las fuentes más importantes de este potente gas de efecto invernadero.
El corazón del sistema metropolitano de residuos en Buenos Aires
La relevancia del Complejo Ambiental Norte III también está dada por su magnitud. Allí se deposita cerca del 85 % de los residuos sólidos urbanos del Área Metropolitana de Buenos Aires, con un ingreso promedio superior a las 436.000 toneladas mensuales provenientes de la Ciudad de Buenos Aires y más de 40 municipios bonaerenses.
Para atribuir las emisiones detectadas, el equipo de UCLA recurrió a imágenes satelitales, datos geográficos y fuentes públicas, identificando a CEAMSE como el operador potencialmente responsable del predio. La empresa administra un complejo que, además de recibir enormes volúmenes de residuos, cuenta con instalaciones destinadas a captar el biogás generado por la descomposición de la materia orgánica y transformarlo en energía eléctrica.
El estudio también ofrece una referencia que ayuda a dimensionar el fenómeno: un relleno sanitario que libera cinco toneladas de metano por hora genera en un año un impacto climático comparable al de un millón de vehículos utilitarios deportivos o al funcionamiento de una central termoeléctrica a carbón de 500 megavatios.
La respuesta de CEAMSE: "Son mediciones puntuales"
La publicación del informe motivó una rápida reacción de CEAMSE, que cuestionó la metodología empleada por los investigadores y defendió el funcionamiento de sus complejos ambientales.
En un comunicado, la empresa sostuvo que las mediciones utilizadas para elaborar el ranking corresponden a observaciones satelitales realizadas bajo condiciones atmosféricas específicas y que, por ese motivo, no representan el comportamiento continuo y dinámico de las emisiones que registra un relleno sanitario de gran escala.
Según la entidad, Norte III opera bajo estándares técnicos y regulatorios vigentes y dispone de una extensa red de captación de biogás que evita que buena parte del metano producido por la degradación de los residuos llegue directamente a la atmósfera.
CEAMSE también recordó que desde 2012 cuenta con plantas de generación eléctrica alimentadas con ese biogás y que actualmente posee una potencia instalada de 23 megavatios, con una ampliación proyectada hasta 33 megavatios. Esa capacidad, asegura, permitiría abastecer el consumo de entre 100.000 y 120.000 personas.
Bonos de carbono, monitoreo y nuevas inversiones
Como parte de su estrategia para reducir emisiones, la empresa informó que durante 2025 inició un proceso de certificación internacional de bonos de carbono bajo el programa VERRA y el estándar Verified Carbon Standard, con el objetivo de validar la captura y tratamiento del metano mediante mecanismos independientes.
De acuerdo con datos difundidos por la propia compañía, durante abril de 2026 el sistema alcanzó una captación cercana a los 16.000 metros cúbicos de biogás por hora, alrededor de un 16 % más que en registros anteriores.
Además, incorporó monitoreo de emisiones fugitivas mediante drones equipados con tecnología Sniffer, una herramienta utilizada para detectar pérdidas de gas y optimizar el funcionamiento de los sistemas de extracción.
Un problema global con impacto local
El metano es considerado uno de los principales aceleradores del cambio climático. Aunque permanece mucho menos tiempo en la atmósfera que el dióxido de carbono, durante sus primeras dos décadas puede tener un poder de calentamiento hasta 80 veces superior.
Los investigadores de UCLA recuerdan que este gas explica aproximadamente la mitad del incremento de 1,2 °C registrado en la temperatura media global desde la Revolución Industrial y que los residuos constituyen la cuarta fuente mundial de emisiones, detrás de la ganadería, la agricultura y la industria del petróleo y el gas.
Al mismo tiempo, destacan que la reducción del metano ofrece una de las oportunidades más rápidas para desacelerar el calentamiento global, especialmente mediante una mejor gestión de los rellenos sanitarios y el aprovechamiento energético del biogás.
En ese contexto, el caso del Complejo Ambiental Norte III trasciende el resultado de un ranking. La discusión ya no pasa únicamente por una medición satelital o por la respuesta de una empresa pública, sino por cómo las grandes ciudades administran millones de toneladas de residuos y qué tan eficaces son las tecnologías disponibles para impedir que ese volumen se convierta en una fuente creciente de gases de efecto invernadero.
Mientras el informe internacional pone de relieve la magnitud del desafío, CEAMSE insiste en que las emisiones detectadas deben interpretarse dentro de un sistema complejo que continúa incorporando inversiones y herramientas de mitigación. Entre ambas posiciones queda abierto un debate que probablemente gane cada vez más espacio en la agenda ambiental: cuánto puede reducirse el metano generado por los residuos y cuál será el futuro de un modelo que todavía depende, en gran medida, del enterramiento de basura.
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Un 30% menos de nieve en la Cordillera de los Andes
Alerta por la falta de nieve en el Cerro Catedral por el impacto del cambio climático en la región
Fecha de Publicación: 26/05/2026
Fuente: La Mañana de Neuquén
Provincia/Región: Nacional
Especialistas advierten que hay un 30% menos de nieve en la Cordillera de los Andes. Se trata de uno de los períodos más secos en siglos.
La disminución de las nevadas en la Cordillera de los Andes encendió las alarmas de los especialistas en clima e hidrología, quienes advirtieron que la región atraviesa uno de los períodos más secos registrados en siglos como consecuencia del cambio climático. Diferentes estudios reflejan que actualmente hay un 30% menos de nieve, una situación que afecta al turismo, los glaciares y la disponibilidad de agua.
La postal clásica de los inviernos cargados de nieve en la Cordillera de los Andes comienza a mostrar cambios cada vez más evidentes. Los investigadores del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales del Conicet indicaron que desde 2010 comenzó una etapa fuertemente marcada por la disminución de las nevadas intensas.
Un 30% menos de nevadas en la cordillera
Diferentes estudios reflejan que en la actualidad hay un 30% menos de nieve, un fenómeno que provoca consecuencias directas en la temporada turística y consecuente economía local, en las reservas de agua potable y en los glaciares.
“El problema no es solamente turístico. La nieve funciona como una reserva estratégica de agua para consumo humano, riego, energía e industria”, explicó el investigador en hidrología Ezequiel Toum.
Los especialistas definieron el escenario actual como una “megasequía” que afecta desde hace más de una década la región de la Cordillera de los Andes. Según las publicaciones científicas recientes, este fenómeno surge con el impacto del cambio climático provocado por la actividad humana.
Los especialistas definieron la situación como una "megasequía"
El aumento de las temperaturas globales modificó la dinámica atmosférica en el Pacífico Sur y redujo el ingreso de humedad hacia la cordillera. Como consecuencia, los inviernos presentan períodos más extensos sin precipitaciones y una menor acumulación de nieve.
El fenómeno también impacta de forma directa sobre los centros de esquí. En Mendoza, varios complejos históricos dejaron de operar, mientras otros dependen cada vez más de sistemas de nieve artificial para sostener la actividad turística durante la temporada invernal.
“Hoy es muy difícil garantizar la operación sin cañones de nieve”, reconocieron operadores turísticos de alta montaña, donde la tecnología comenzó a compensar parcialmente la falta de precipitaciones naturales.
Sin embargo, los especialistas remarcaron que la escasez se extiende hasta el agua utilizada para estos sistemas. Actualmente, los caudales de distintos ríos cordilleranos se ubican entre un 30% y un 40% por debajo de sus niveles históricos, mientras que los glaciares aportan cada vez más agua producto de su retroceso acelerado.
Anticipan que en el 2050 la disponibilidad de agua se reducirá al 20%
En provincias como Mendoza, donde el agua de deshielo resulta esencial para la producción y el abastecimiento urbano, las proyecciones generan preocupación. Estudios provinciales estiman que hacia 2050 podría registrarse una nueva reducción cercana al 20% en la disponibilidad hídrica.
Frente a este complejo escenario de avance del cambio climático, los especialistas coinciden en la necesidad de reformular el manejo del agua y adaptar las actividades productivas y turísticas a un contexto natural cada vez más desafiante.
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El descargo del CEAMSE tras una dura acusación internacional
Tras aparecer como el más contaminante del mundo, el CEAMSE respondió y aseguró que cumple con los estándares ambientales
Fecha de Publicación: 21/05/2026
Fuente: Canal 26
Provincia/Región: Buenos Aires
Un informe internacional ubicó a un relleno sanitario operado por el CEAMSE al tope del ránking de emisiones globales de gas metano. La respuesta y las aclaraciones de la compañía
A partir de la difusión de un estudio de la Universidad de California que ubica a un relleno sanitario operado por el CEAMSE encabezando las emisiones globales de gas metano, desde la compañía pública salieron a responder al informe y aseguraron que sí cumple con los estándares ambientales y regulatorios.
En un comunicado, la Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE), a cargo de la gestión de los residuos sólidos de la Ciudad de Buenos Aires y el área metropolitana, destacó que “el ranking del proyecto STOP Methane se basa en mediciones satelitales puntuales, bajo condiciones atmosféricas particulares, lo cual limita la representatividad integral del comportamiento dinámico de las emisiones”.
“CEAMSE opera sus complejos ambientales bajo estándares técnicos, ambientales y regulatorios vigentes, incorporando nuevas tecnologías orientadas a la mitigación y control de emisiones de gases de efecto invernadero, particularmente metano”, sostuvieron desde la entidad, actualmente presidida por el titular de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia.
En relación específica al Complejo Ambiental Norte III, (que encabezó el ránking internacional de emisiones) “CEAMSE cuenta con sistemas activos de captación y tratamiento de biogás, cuyo objetivo principal es evitar la liberación directa de metano a la atmósfera. Este gas, generado naturalmente por la descomposición de residuos orgánicos, es capturado mediante una red de pozos y conducido a plantas de tratamiento donde es gestionado de manera controlada”, afirmaron desde la entidad.
Gestión del biogás y bonos de carbono
En 2025, CEAMSE inició un proceso de fortalecimiento de su política de mitigación climática, a través de la certificación de bonos de carbono vinculados a la gestión de biogás.
Dicho proyecto se enmarca en el programa internacional de la organización VERRA, bajo el estándar Verified Carbon Standard (VCS), uno de los mecanismos de certificación más reconocidos a nivel global.
Entre los objetivos de esta iniciativa se destacan:
Reducir las emisiones de metano mediante su captura, tratamiento y control.
Avanzar hacia la valorización energética del biogas mediante generación de energía eléctrica o producción de biometano.
Mejorar la calidad ambiental y la reducción del impacto climático asociado a la disposición final de residuos.
Validar y registrar estas acciones bajo estándares internacionales, garantizando transparencia, trazabilidad y verificación independiente.
A su vez, durante el año 2025 CEAMSE incrementó la captación de biogás del Módulo Norte III durante todas las etapas de vida útil del relleno sanitario; desde su construcción, operación y cierre.
Se espera que el incremento en la captación sea paulatino. Por ejemplo, durante el mes de abril de 2026, se alcanzaron valores de 16,000 m3/h de captación de biogás, lo que representa un incremento de 16% sobre los valores obtenidos en meses anteriores de 13.800 m3/h.
Valorización energética y monitoreo de fugas
El Complejo Ambiental Norte III CEAMSE cuenta desde 2012 con plantas generadoras de energía eléctrica impulsadas con el biogás proveniente del relleno sanitario. En 2020, se alcanzó una capacidad de 23 MW entregados a la red eléctrica, que este año llegará a 33 MW, lo que abastecerá de energía a una población de entre 100.000 y 120.000 personas.
El predio también cuenta con tres plantas de tratamiento de líquidos lixiviados con tecnología de ultra y nano filtración que permiten obtener un producto apto para riego.
Asimismo, el comunicado destacó que “CEAMSE ha implementado cambios en la metodología de medición y control de emisiones fugitivas al ambiente, incorporando el uso de drones con el Método Sniffer, aprobado por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA)”.
La captación y valorización del biogás constituye una de las herramientas más efectivas reconocidas internacionalmente para la mitigación de emisiones en rellenos sanitarios, y actualmente CEAMSE se encuentra alineada con estas mejores prácticas.
En este sentido, la eventual detección de emisiones en determinados momentos no invalida la existencia ni la efectividad de los sistemas de control implementados, sino que pone de manifiesto la complejidad de la gestión de residuos a gran escala y la necesidad de continuar profundizando las inversiones en infraestructura, monitoreo y mejora continua desde los distintos actores que participan en esta materia.
Finalmente, la empresa reafirmó su compromiso con la gestión responsable de los residuos sólidos urbanos; la reducción progresiva de emisiones de gases de efecto invernadero; la adopción de estándares internacionales de medición, reporte y verificación; y el desarrollo de soluciones basadas en economía circular y energías limpias.
Por último, el comunicado señaló que “CEAMSE continuará fortaleciendo sus sistemas de monitoreo y sus estrategias de mitigación climática, consolidando su rol en la gestión sustentable de residuos a nivel local y regional y contribuyendo activamente a los compromisos ambientales nacionales e internacionales.
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Científicos mapean el AMBA para estudiar la islas de calor
Islas de calor urbano: la ciencia mapea cómo el AMBA hierve por dentro
Fecha de Publicación: 18/05/2026
Fuente: Portal MeteoRed
Provincia/Región: CABA - Buenos Aires
Un estudio en Nature con participación del CONICET y la UBA analizó 41 megaciudades del mundo. El AMBA está entre ellas. En verano, sus zonas más densas pueden superar en 3 °C a las áreas rurales.
Que en las ciudades hace más calor que en el campo es un hecho conocido. Lo que no se sabía con precisión es cuánto más calor, dónde exactamente, cómo varía según la morfología urbana y qué pasará a medida que el cambio climático siga acelerando. Esas preguntas son las que aborda un trabajo publicado en la revista npj Urban Sustainability, de la editorial Nature, con participación de investigadores del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA, UBA-CONICET) y el Instituto Franco-Argentino de Estudios sobre el Clima y sus Impactos (IFAECI).
El resultado es el primer análisis global que logra representar explícitamente megaciudades, incluido el Área Metropolitana de Buenos Aires, en simulaciones climáticas regionales.
Por primera vez, modelos climáticos globales logran representar megaciudades como Buenos Aires y muestran cómo el diseño urbano, la densidad y la desigualdad territorial amplifican el calor extremo barrio por barrio.
El contexto demográfico hace urgente el ejercicio. Según datos de Naciones Unidas, más del 50 por ciento de la población mundial vive en ciudades, y se estima que esa cifra trepará al 70 por ciento para el año 2050. En Argentina, el caso es aún más extremo: el 91 por ciento de las personas ya habita en ciudades hoy. En ese escenario, entender cómo el calor extremo impacta en los entornos urbanos no es un ejercicio académico. Es una cuestión de salud pública y planificación territorial.
Tal como expresa en Nex Ciencia Luis Muñoz, becario doctoral en el CIMA-IFAECI, "los impactos más fuertes del cambio climático relacionados con la temperatura se van a sentir principalmente en las ciudades". Y sin embargo, los modelos climáticos globales históricamente las ignoraron: las ciudades, siendo geográficamente pequeñas a escala planetaria, no aparecían representadas en las simulaciones de gran escala. El nuevo trabajo cierra esa brecha.
41 megaciudades bajo la lupa: el AMBA entre las elegidas
El estudio utilizó dos modelos climáticos regionales del proyecto CORDEX, una iniciativa del World Climate Research Programme, con una resolución aproximada de 25 kilómetros, suficiente para detectar la huella urbana de las ciudades más grandes del mundo.
En simulaciones climáticas regionales, se logró detectar 41 áreas urbanas a nivel mundial, entre ellas la Ciudad de Buenos Aires y su área metropolitana. Es la primera vez que el AMBA queda representada explícitamente en un análisis climático global de estas características.
El fenómeno central que se estudió es la isla urbana de calor: el efecto por el cual los materiales de la ciudad, asfalto, cemento, hormigón, absorben y retienen calor de manera diferente al suelo natural, elevando las temperaturas urbanas por encima de las rurales.
Sobre Buenos Aires, el estudio observa que, en los meses de verano, la isla urbana de calor puede alcanzar los dos o tres grados centígrados por encima del área rural. En el contexto de una ola de calor, esa diferencia no es un dato menor: puede ser la diferencia entre lo tolerable y lo letal para poblaciones vulnerables.
Tal como señala el investigador Lluís Fita, del CIMA y el IFAECI, los modelos climáticos han avanzado desde cuadrículas que agrupaban de 50 a 100 kilómetros hasta lograr el alcance de un kilómetro, lo que "permite ver fenómenos que ocurren a una escala más pequeña, como la sombra que producen los edificios o el impacto de un parque". Una resolución que transforma al modelo en una herramienta de política urbana concreta.
Dentro del AMBA: no todos los barrios sienten el mismo calor
El aporte local del equipo argentino va más allá de estar en el mapa. A partir del trabajo internacional, el grupo del CIMA-IFAECI publicó un segundo artículo con hallazgos específicos sobre la diversidad climática interna del Área Metropolitana de Buenos Aires. La conclusión es directa y con implicancias de justicia ambiental: el calor no se distribuye de forma homogénea dentro de la misma ciudad.
"Una ola de calor no se percibe del mismo modo en la zona de Ciudad Universitaria, al lado de la reserva natural, que en la Villa 31, que presenta una alta densidad poblacional y edilicia con pequeños pasadizos que no permiten mucha circulación de aire", plantea Muñoz. El equipo incorporó al modelo tipologías urbanas que incluyen villas y asentamientos, para cuantificar si una ola de calor podría ser más severa en determinadas zonas que en otras, y comprender los procesos físicos que lo explican.
Tal como detalla la investigadora Andrea Carril, codirectora de la tesis doctoral de Muñoz: "Si antes contábamos con una proyección de cambio climático donde un mismo píxel cubría toda la ciudad, esa proyección se aplicaba por igual a todo el píxel. Estos trabajos permiten ir bajando la escala y sumar complejidades". Traducido: las políticas de adaptación climática diseñadas a partir de promedios urbanos pueden ser ineficaces, o incluso inequitativas, si ignoran la heterogeneidad interna de las megaciudades.
El análisis de sensibilidad del modelo reveló que los parámetros morfológicos, la altura de los edificios y el ancho de las calles, son los que causan mayor impacto en la temperatura urbana simulada. Un dato que tiene consecuencias directas para el diseño urbano: las decisiones sobre densificación, altura máxima de construcción y trazado de avenidas no son solo estéticas o económicas. Son decisiones climáticas.
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Córdoba crea un Observatorio Climático
Córdoba crea un Observatorio Climático en medio del ajuste nacional al sistema meteorológico
Fecha de Publicación: 23/04/2026
Fuente: Portal DataDiario
Provincia/Región: Córdoba
La Provincia puso en marcha el Observatorio Provincial de Acción Climática (OPAC) para generar información estratégica y fortalecer políticas públicas, en un contexto de recortes al Servicio Meteorológico Nacional.
En un contexto de cuestionamientos por el recorte de recursos al sistema meteorológico nacional, el Gobierno de Córdoba puso en marcha el Observatorio Provincial de Acción Climática (OPAC), un espacio orientado a producir información estratégica y fortalecer la toma de decisiones frente al cambio climático.
La iniciativa fue impulsada por la Secretaría General de Ambiente, Economía Circular y Biociudadanía, que encabezó el primer encuentro del organismo, concebido como un ámbito de articulación entre el sector público, el sistema científico y distintos actores vinculados a la agenda ambiental.
El observatorio tendrá funciones de monitoreo, evaluación y asesoramiento, además de promover políticas públicas en línea con el Plan Provincial de Respuesta al Cambio Climático y compromisos internacionales asumidos por la provincia.
Del OPAC participan siete universidades públicas y privadas de Córdoba, junto al Observatorio Hidro-Meteorológico provincial, en una estructura que busca consolidar el trabajo interdisciplinario y el respaldo científico en la gestión climática.
Durante la reunión inaugural, autoridades provinciales destacaron la importancia de poner el conocimiento científico al servicio de las políticas públicas, en un escenario donde la disponibilidad de información técnica resulta clave para anticipar riesgos y planificar respuestas.
El encuentro permitió además que las instituciones compartieran sus líneas de trabajo y acordaran ejes comunes para la agenda climática 2026, en una instancia de intercambio técnico orientada a definir prioridades y fortalecer la coordinación interinstitucional.
La creación del observatorio se da en paralelo a un escenario nacional marcado por el vaciamiento de áreas vinculadas al monitoreo climático, lo que refuerza el rol de las provincias en la generación de datos y en el diseño de estrategias propias frente a fenómenos cada vez más complejos.
Con esta herramienta, Córdoba busca consolidar un espacio permanente que permita integrar información, mejorar la planificación y sostener políticas basadas en evidencia, en un contexto donde la crisis climática exige respuestas articuladas y de largo plazo.
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El nuevo clima del norte. más lluvias, más riesgo
Inundaciones en el norte: advierten que las lluvias extremas “ya no son excepcionales” y podrían intensificarse
Fecha de Publicación: 19/03/2026
Fuente: Diario Panorama
Provincia/Región: Nacional
El geólogo Sergio Giorgeff advirtió que las lluvias intensas en el norte del país responden a un patrón cada vez más frecuente, impulsado por cambios climáticos y la intervención humana en la cuenca hídrica.
El geólogo tucumano Sergio Giorgeff, investigador del CONICET, habló con Libertad de Opinión y analizó el impacto de las intensas lluvias registradas en las últimas semanas en provincias del norte argentino y advirtió que se trata de un fenómeno cada vez más frecuente.
Según explicó, las inundaciones que afectaron a Tucumán, Santiago del Estero y otras regiones forman parte de un proceso que combina factores naturales con una fuerte intervención humana sobre la Cuenca Salí-Dulce. “Desde hace casi 30 años se registra un incremento sostenido de las precipitaciones, lo que impacta directamente en la dinámica del río”, señaló.
Giorgeff remarcó que no se trata de eventos aislados, sino de un patrón que se repite desde la década del 90, aunque con mayor frecuencia e intensidad. “Los episodios son cada vez más recurrentes y se dan sobre una cuenca ya modificada, lo que agrava las consecuencias, incluso aguas abajo”, indicó, en referencia a los desbordes que afectan a localidades santiagueñas.
En ese sentido, advirtió que la infraestructura actual resulta insuficiente. “Los diques construidos desde la década del 60 fueron pensados para otras condiciones climáticas y hoy no están respondiendo”, explicó. Como alternativa, planteó la necesidad de combinar obras tradicionales con soluciones ambientales, como la reforestación, la mejora de drenajes y una gestión más eficiente del agua.
El especialista también puso el foco en problemas estructurales que arrastra la región, como la deforestación y el avance de la frontera agrícola, que reducen la capacidad de absorción del suelo. “La recuperación de los bosques es clave para disminuir el escurrimiento superficial y evitar desbordes, aunque es una solución a mediano y largo plazo”, sostuvo.
Finalmente, Giorgeff alertó que estos fenómenos podrían intensificarse en el futuro. “Cada evento supera al anterior. Ya no podemos hablar de lluvias extraordinarias como algo aislado, sino de un nuevo patrón climático”, afirmó. En ese marco, subrayó la importancia de planificar y ejecutar obras durante los períodos secos del año para mitigar el impacto de las lluvias, que —según anticipó— continuarán y podrían ser aún más intensas.
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Un glaciar en Tierra del Fuego tiene sus días contados
Chau glaciar: en Tierra del Fuego, el macizo Alvear se redujo un 80%, y es irreversible
Fecha de Publicación: 25/02/2026
Fuente: Tiempo Argentino
Provincia/Región: Tierra del Fuego
Un estudio académico documentó la notable reducción del macizo de hielo en solo 124 años. La velocidad del derretimiento se triplicó a partir de los ‘70 debido al cambio climático. Afirman que herramientas como los Planes de Gestión Integrada de Recursos Hídricos son fundamentales, pero el Gobierno busca "flexibilizar" la ley.
Las temperaturas del planeta aumentan y los glaciares se derriten a un ritmo alarmante. Se pierden sitios turísticos, cae la disponibilidad de agua dulce. En Tierra del Fuego, el Glaciar Alvear se contrae año tras año. Un estudio de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) documentó este proceso: entre 1900 y 2024, el macizo perdió el 80% de su área y su longitud cayó a la mitad. La tasa de retracción se triplicó desde 1970, impulsada por el cambio climático. Mientras el Gobierno argentino busca ‘flexibilizar’ la Ley Nacional de Glaciares, ¿se puede hacer algo por nuestros gigantes de hielo?
Los glaciares existen en un gran número de países y constituyen la principal reserva de agua dulce para consumo humano. Además de regular el ciclo hidrológico, sostienen economías y ecosistemas. Sin embargo, están retrocediendo de manera acelerada a escala global, y la Argentina no es la excepción.
“Nuestro Inventario Nacional de Glaciares identificó un sistema de casi 8.500 km² de hielo en los Andes y las Islas del Atlántico Sur, un área equivalente a 42 veces la ciudad de Buenos Aires. Y está documentado que estos cuerpos de hielo están desapareciendo debido a los cambios en el clima”, afirmó Anneris Stieben, Ingeniera en Recursos Hídricos recientemente egresada de la Especialización en Teledetección de la Escuela para Graduados FAUBA.
En este marco, Stieben ejemplificó el proceso a escala local. “El Glaciar Alvear queda cerca de Ushuaia y es un hito turístico importante por la belleza del paisaje y porque la gente hace trekking y caminatas. El problema es que el aumento de las temperaturas medias lo está derritiendo”, sostuvo Anneris.
¿Cómo se llegó a esta situación? Para responder, la investigadora analizó la evolución del glaciar desde 1900 —el fin de la última ‘Pequeña Edad de Hielo’— hasta 2024. Se basó en imágenes satelitales, y también en recorridas a pie. “Esas salidas fueron necesarias para delimitar la superficie glaciar histórica, ya que, obviamente, no hay imágenes satelitales de ese período frío”, aclaró.
Los resultados de Anneris fueron contundentes. “En 124 años, el macizo perdió el 80% de su superficie. Pero esa pérdida no ocurrió siempre a la misma velocidad. Hasta 1979, solo se redujo a razón de 1 hectárea por año; después, la tasa ascendió a 3,5 hectáreas al año, en promedio”, detalló Stieben.
En cuanto a su extensión, el glaciar se acortó un 50%: pasó de 2,3 km a 1,1 km. “El retroceso fue máximo entre 1999 y 2004, con 62 metros por año”, precisó.
Para Stieben, el motor del colapso es el aumento de la temperatura media y la disminución de las lluvias documentado desde 1991. “La consecuencia es que hoy el glaciar está partido en dos. El proceso es irreversible: salvo que ocurra una nueva glaciación —lo cual podemos descartar a corto plazo—, el Alvear tiene sus días contados”, sentenció.
El nacimiento de nuevos paisajes
La retracción del Glaciar Alvear deja marcas más allá del hielo. “Ir al Alvear era también visitar las Cuevas del Alvear, un lugar hermoso que desapareció antes de 2019, del que aún quedan vestigios. Esa pérdida no fue solo turística, sino también social, porque la comunidad fueguina las sentía como propias”, señaló Anneris Stieben.
Pero el mismo proceso que borra hitos también esculpe nuevos paisajes. El ejemplo más claro es la Laguna Celeste, un espejo de agua de alta montaña que no existía hace décadas y que hoy se ha convertido en un mirador natural de gran impacto visual.
“Esta laguna existe porque el glaciar, al derretirse, llenó la cavidad rocosa que él mismo había excavado. Su presencia es la prueba de que el glaciar se reduce —observó Anneris—. El paisaje se transforma todo el tiempo: le decimos adiós a las cuevas de hielo y le damos la bienvenida a una nueva laguna. A los efectos turísticos, funciona: es hoy una gran atracción para el visitante”.
Proteger y gestionar
Entre 2011 y 2018, el Inventario Nacional de Glaciares —elaborado por el IANIGLA— identificó y delimitó las zonas protegidas por la Ley Nacional de Glaciares, e informó el estado de las reservas hídricas del país. También reveló un dato clave: algunos glaciares perdían más hielo del que ganaban. Frente a este escenario, Stieben tiene clara la hoja de ruta.
“Por un lado, es necesario fortalecer el resguardo legal de zonas de recarga y regulación natural con restricciones a las actividades extractivas o de alto impacto. Aunque existe la Ley de Glaciares, se la quiere modificar. Es un riesgo latente para la preservación de estos ambientes”, puntualizó.
“Por el otro, hay que terminar de actualizar el inventario. La tarea es ardua y compleja, pero se está trabajando bien, más allá de la escasez de recursos humanos y económicos. También pienso que sería conveniente que las distintas provincias monitoreen los glaciares más pequeños, tal como hace Tierra del Fuego con el Martial y el Vinciguerra”, sostuvo.
Sin embargo, la ingeniera advirtió que actualizar los balances hídricos no es suficiente. “Se debe redefinir la disponibilidad futura del recurso hídrico, tanto para garantizar el abastecimiento aguas abajo como para elaborar planes de contingencia ante inundaciones o sistemas de alerta temprana”.
Y agregó: “Es clave anticipar los impactos asociados a la desaparición de un glaciar, integrando la planificación urbana y el ordenamiento hídrico. Esto permitirá adaptar y hacer más eficiente la infraestructura para, por ejemplo, proveer agua potable o regar”.
Para Anneris, herramientas como los Planes de Gestión Integrada de Recursos Hídricos son fundamentales. Se trata de instrumentos de planificación pública que buscan manejar el agua y el entorno glaciar equilibrando lo económico, lo ecológico y lo social a nivel de cuenca.
Stieben concluyó con una mirada a futuro: “Mi idea es abordar cómo manejar la desaparición de glaciares en la zona urbana de Ushuaia, con una visión de planificación urbana adaptativa y resiliente. Es un aspecto necesario y pendiente que quiero desarrollar. Viví allí y me gustaría hacer ese aporte al lugar”.
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Erosión, sudestadas y crisis costera en playas argentinas
Cambió climático: qué pasa con las playas argentinas
Fecha de Publicación:24/02/2026
Fuente: Diario El Argentino
Provincia/Región: Nacional
En buena parte de la costa atlántica bonaerense, la erosión dejó de ser una advertencia técnica para convertirse en experiencia diaria. Donde antes había extensas franjas de arena, hoy el mar llega hasta el borde de los balnearios, las carpas quedan a merced del oleaje y el espacio público se achica sin disimulo.
Las sudestadas más frecuentes y las pleamares altas de los últimos meses profundizaron un cuadro ya frágil. El 3 de enero fue una postal elocuente: varias localidades se quedaron sin playa y en sectores muy concurridos —como Playa Grande, en Mar del Plata— el mar avanzó hasta donde empieza la infraestructura turística.
“El nivel del mar sube, aumentaron las sudestadas y las playas están mal alimentadas”, sintetizó el geólogo Federico Iñaki Isla, investigador del CONICET. Para el especialista, el escenario actual deja al desnudo una vulnerabilidad estructural del litoral bonaerense.
Un sistema alterado
Isla explica que el problema tiene dos dimensiones. Por un lado, el retroceso de la línea de costa, que erosiona acantilados y dunas y compromete tanto bienes públicos como propiedades privadas. Por otro, la pérdida sostenida de arena, con impacto directo en el turismo y el uso social de las playas.
Los datos son contundentes. Entre Mar del Plata y Pehuencó, la costa retrocede en promedio medio metro por año. En la barrera oriental, que incluye Villa Gesell, Pinamar y el Partido de la Costa la situación es aún más crítica: en sectores urbanos se pierden entre uno y dos metros de playa por año, y en décadas anteriores hubo zonas con retrocesos de hasta cinco metros anuales.
Aunque el cambio climático acelera el ascenso del nivel del mar, los especialistas coinciden en que no alcanza para explicar semejante deterioro. La costa bonaerense funciona como un sistema dinámico de transporte de sedimentos: la arena se mueve de sur a norte impulsada por la Corriente de Deriva Litoral. Ese mecanismo permite que, tras una sudestada, la arena retirada sea repuesta desde otros sectores.
El problema aparece cuando ese flujo se interrumpe. Espigones, escolleras y rompeolas construidos sin planificación regional funcionan como trampas de arena: acumulan sedimentos en un punto y dejan sin aporte a las playas vecinas. El resultado es un balance negativo que, con el tiempo, vuelve insuficientes incluso los rellenos artificiales.
Uno de los ejemplos más citados es el de Santa Clara del Mar. Allí se construyeron siete espigones hace más de 40 años, pero ninguno en Camet Norte. El espigón terminal retuvo arena en Santa Clara y dejó sin provisión natural a las playas vecinas.
Hoy, Camet Norte enfrenta derrumbes de acantilados que ponen en riesgo viviendas. La escena se repite en Mar del Tuyú, Santa Teresita y Bahía de los Vientos: la erosión ya no es una amenaza futura, sino un problema instalado.
La contaminación por el boom inmobiliario
A esto se suman prácticas históricas hoy cuestionadas, como la extracción de arena de zonas altas para depositarla en sectores intermareales, facilitando que el mar se la lleve en cada sudestada. Aunque muchos concesionarios dicen haberlas abandonado, especialistas advierten que todavía persisten en algunos puntos. La contaminación y la acumulación de residuos completan un escenario que vuelve inútil cualquier defensa aislada.
Arena hay, pero no alcanza
La paradoja es evidente: reservas de arena existen. En Punta Médanos y Punta Rasa, en el Partido de la Costa; al norte del Faro Querandí, en Villa Gesell; y en Mar del Plata, en la base de la Escollera Sur. Sin embargo, el aporte de sedimentos por sí solo no resuelve el problema.
“Por más que se agreguen toneladas, el mar se la va a llevar si hay obras que impidan su distribución natural”, explicó el geólogo Andrés Folguera, investigador del CONICET y la UBA. También cuestionó la falta de estudios integrales y la proliferación de intervenciones costeras sin un plan ambiental coordinado.
En Camet Norte, además, la presencia de un yacimiento paleontológico único,con restos de miles de años que conservan colágeno y permiten estudios genéticos, derivó en un amparo judicial que frena obras de defensa costera mientras la erosión sigue avanzando.
Qué se puede hacer
Lejos de un escenario sin salida, los especialistas sostienen que existen alternativas técnicas viables: espigones más cortos y escalonados o rompeolas desvinculados, más costosos pero eficaces para reducir la erosión sin dañar áreas sensibles. Algunas de estas soluciones ya se aplicaron en el partido de General Pueyrredón y se están ejecutando en Las Toninas.
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La WWA estableció que la crisis climátia influyó en los incendios en la Patagonia
El cambio climático influyó en los incendios en la Patagonia
Fecha de Publicación: 12/02/2026
Fuente: Portal NotaAlPie
Provincia/Región: Patagonia
Según la World Weather Attribution (WWA), la acción humana en el planeta alimenta las condiciones para que se propaguen más focos de fuego.
Los incendios en la Patagonia argentina continúan desde el 9 de diciembre, cuando comenzó el foco en el Parque Nacional Los Alerces, Chubut. Desde allí, el fuego se expandió a diferentes puntos de la zona. Del lado chileno de la Cordillera de los Andes también tienen que lidiar con la emergencia ígnea.
Según el monitoreo satelital de Greenpeace, ya se quemaron más de 64.000 hectáreas por los incendios forestales en la región de Bosques Andino Patagónicos de Argentina desde mediados de diciembre.
Esta situación deja al descubierto la vulnerabilidad de la zona frente al cambio climático y la falta de atención estatal. La iniciativa científica internacional World Weather Attribution (WWA) estudió el fenómeno y afirmó que ambos factores aumentan de forma considerable la presencia de fuego.
“Partes de Chile y Argentina experimentan veranos significativamente más secos y un clima de incendios más frecuente, como resultado de las emisiones de carbono”, explica el informe que lanzó en el presente mes.
Poca lluvia, mucho fuego
World Weather Attribution (WWA) es una organización que reúne a personas que se dedican a la ciencia en todo el mundo. Se fundó en 2014, y se caracteriza por analizar cómo el cambio climático influye en los eventos meteorológicos extremos, mientras suceden.
En ese sentido, en su último informe estudiaron los incendios en la Patagonia argentina y chilena. Como resultado, obtuvieron que la acción humana aumenta las condiciones climáticas para que se propague el fuego.
Aducen que el cambio climático hizo que los incendios forestales sean entre 2,5 y 3 veces más probables. A su vez, demuestran que la corriente La Niña jugó un papel menor en la promoción de las condiciones secas.
“La lluvia durante la temporada de principios de verano (noviembre – enero), disminuyó en aproximadamente un 20% en la región patagónica, en comparación a un clima sin la quema de combustibles fósiles”, asegura el estudio.
Para evaluarlo, analizaron el Índice de Viento, Seco y Cálido (HDWI por sus siglas en inglés), que combina la temperatura, la velocidad del viento y la baja humedad. Con las tendencias de los datos observados, compararon el clima actual con simulaciones de un clima preindustrial. Lo mismo hicieron con las precipitaciones durante la temporada de verano anterior (noviembre-enero).
Combustibles para incendios
Tanto en Chile como en Argentina, quienes participaron del estudio determinaron que las plantaciones monoculturales de pino contribuyeron al aumento del riesgo de incendios forestales. “Son altamente inflamables debido a la estructura combustible similar e ininterrumpida, la densidad de las masas arbóreas y la inflamabilidad de las especies”, explican.
Aseguran que tras eventos similares anteriores, el pino adaptado al fuego reemplazó a la vegetación nativa. Y, como el clima continúa aumentando el riesgo de focos ígneos, sube la probabilidad de sucesión de estas especies. “Por lo tanto, la eliminación temprana de los pinos invasores es fundamental para prevenir aumentos del riesgo de incendios a escala del paisaje”, aconsejan.
Por otra parte, el informe también se refiere a la acción estatal. Destaca que en Argentina se recortaron los presupuestos que se destinan a la gestión de incendios, lo que mermó la capacidad de los organismos para responder a los que persisten en la Patagonia. “La reducción del número de guardabosques debilitó los sistemas locales de evacuación y respuesta”, agrega.
Cabe recordar que pese a que los incendios continúan activos, el gobierno nacional decidió reducir en un 20% la planta de personal que combate el fuego. Leonardo De Genaro, delegado de ATE, expresó a Radio Provincia que «somos alrededor de 391 brigadistas, 570 guardarques y 403 personas en planta permanente más 510 contratados que hoy estamos frente a una amenaza de recorte del 20% del personal». Por esta razón, sostuvo que el Ejecuivo activó «el régimen de retiro voluntario que son despidos encubiertos y tienen un presupuesto de $14 mil millones para financiarlo».
Más Información:
TN - Informe internacional: el cambio climático potenció los incendios forestales en la Patagonia
Un informe del World Weather Attribution (WWA) develó que las condiciones meteorológicas cálidas, secas y ventosas que favorecieron la propagación de los incendios fueron más probables debido al calentamiento global causado por la quema de combustibles fósiles.
Agencia EP - Estudio revela que el cambio climático propició devastadores incendios en Argentina y Chile
El cambio climático causado por el ser humano tuvo un impacto importante en los recientes incendios forestales que arrasaron partes de Chile y de la región argentina de Patagonia, haciendo que las condiciones de riesgo extremo que causaron una quema generalizada fueran hasta tres veces más probables que en un mundo sin calentamiento global, advirtió un equipo de investigadores el miércoles.
Ambito - Aseguran que el cambio climático propició los incendios forestales en la Argentina y Chile
Un reciente estudio señaló entre un 150% y 200% de incidencia del calor, sequedad y vientos en la generación de los fuegos. Además, destacó una proyección a futuro mientras siga la quema de combustible de la mano de los humanos.
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Buenos Aires diseña su plan climático
La Provincia diseña su plan climático y convoca a la ciudadanía
Fecha de Publicación: 30/01/2026
Fuente: Página 12
Provincia/Región: Buenos Aires
El Ministerio de Ambiente bonaerense abrió una consulta pública para sumar aportes de la ciudadanía y del sector productivo al Plan de Respuesta Provincial al Cambio Climático.
El Ministerio de Ambiente de la Provincia de Buenos Aires lanzó una consulta pública para enriquecer la elaboración del Plan de Respuesta Provincial al Cambio Climático, un documento estratégico que busca articular las políticas de adaptación y mitigación frente a la crisis climática, con el horizonte puesto en 2030, un año clave en la agenda ambiental a nivel global desde la firma del Acuerdo de París en 2015.
La iniciativa propone un desarrollo productivo y energético con bajas emisiones, territorialmente equilibrado, socialmente justo e inclusivo, capaz de responder a las realidades locales de los distintos municipios bonaerenses. Para que el plan sea representativo de las diversas perspectivas de la sociedad, el Ministerio de Ambiente convoca tanto al sector productivo como a la ciudadanía en general a aportar visiones, opiniones y propuestas que permitan fortalecer el documento preliminar presentado. La propuesta de política climática aún está en proceso participativo, explican desde la cartera, y los aportes serán tenidos en cuenta para la formulación de una versión final o para futuras decisiones vinculadas a la acción climática provincial.
La consulta se desarrolla de acuerdo con los criterios establecidos en los artículos 20 y 25 de la Ley 27.520, e integra aportes de gobiernos locales, sector productivo, sector científico y académico, comunidades originarias y sociedad civil.
Dos ejes de participación
La convocatoria está abierta en dos instancias: en primer lugar la consulta pública para el sector productivo bonaerense, que busca conocer, reconocer y fortalecer la acción climática en el sector privado. El Ministerio invita a las empresas y organizaciones de la provincia a compartir diagnósticos sobre los riesgos climáticos que enfrentan, las barreras y necesidades para adaptarse, y las estrategias que implementan para mitigar sus efectos, con fecha límite el 10 de febrero. Se puede participar a través del siguiente enlace.
Por otro lado, la Provincia convoca a la ciudadanía a reflexionar sobre su percepción de la crisis climática: cómo perciben los riesgos climáticos, qué impactos observan en sus entornos y qué sugieren para disminuirlos. El objetivo es incorporar la mirada social a la formulación de políticas públicas más efectivas. La fecha límite para participar de la encuesta también es el 10 de febrero, y la participación es a través del siguiente link.
Todos los aportes serán registrados por la Dirección de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático (DAyMCC) del Ministerio de Ambiente, que garantiza el tratamiento confidencial y anónimo de la información.
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