Cámaras registraron el nacimiento de cuatro aguará guazú

 


Nacieron cuatro cachorros de aguará guazú en un parque nacional de Córdoba

Cámaras de rastreo instaladas en el Parque Nacional Ansenuza registraron a una hembra de aguará guazú cuidando a sus cuatro cachorros recién nacidos, gracias a un collar que las autoridades le habían colocado en abril para monitorear sus movimientos.

Cámaras de rastreo instaladas en el Parque Nacional Ansenuza, en Córdoba, registraron a una hembra de aguará guazú cuidando a sus cuatro cachorros recién nacidos. El hallazgo se produjo gracias al seguimiento de un collar que la Administración de Parques Nacionales le había colocado a la hembra en abril, en el marco de una iniciativa de monitoreo impulsada de forma conjunta con la organización ambiental Aves Argentinas y la Secretaría de Ambiente cordobesa. Las cámaras, dispuestas en los sectores más frecuentados por el animal, permitieron obtener imágenes en las que se la ve trasladar a sus crías una por una entre distintos refugios.

Un movimiento que responde a la protección de las crías
Ese desplazamiento constante responde a la necesidad de proteger a los cachorros frente a posibles depredadores de la zona, entre los que figuran el gato montés, el pecarí de collar y el zorro gris. Como la madre debe alejarse varias veces al día para buscar alimento, los dispositivos de monitoreo permitieron comprobar además que el padre permanece cerca del refugio y colabora en el cuidado de las crías. Según los equipos de investigación a cargo del seguimiento, este tipo de asistencia compartida entre ambos progenitores favorece las posibilidades de supervivencia de los cachorros durante sus primeras semanas de vida.
El proceso de monitoreo de la hembra, de aproximadamente tres años, comenzó cuando un equipo de especialistas la capturó con jaulas trampa, sin causarle ningún daño. En esa instancia, el personal técnico le realizó controles sanitarios, tomó muestras biológicas y le colocó el dispositivo de rastreo antes de devolverla a su hábitat natural. Desde entonces, las tareas de seguimiento permiten analizar de forma continua los desplazamientos, las zonas de alimentación y las áreas de cría de la pareja dentro de la región.

Un indicador de buena salud ambiental
La presencia del aguará guazú, declarado Monumento Natural en la provincia de Córdoba, funciona como un indicador de ambientes bien conservados dentro de los pastizales y bañados del centro y norte del país. Se trata además de una de las especies emblemáticas que motivaron la creación del propio Parque Nacional Ansenuza, un extenso humedal que alberga a cientos de miles de aves migratorias y a otras especies amenazadas de la región. La noticia del nacimiento contrasta, de todos modos, con una amenaza persistente para la especie en esa misma zona: las rutas que atraviesan la región cobraron en los últimos tiempos la vida de varios ejemplares de aguará guazú por atropellamiento, una de las principales causas que ponen en riesgo a sus poblaciones silvestres, según reconocieron en su momento las propias autoridades del parque.

Cómo es el aguará guazú
El aguará guazú es el cánido de mayor tamaño de Sudamérica. Su cuerpo presenta un pelaje rojizo anaranjado, con la garganta, el interior de las orejas y el extremo de la cola blancos, mientras que el hocico, la crin del cuello y la parte inferior de las patas son negros. Sus extremidades largas le permiten desplazarse sobre suelos flojos e inundables, gracias a una unión especial en las almohadillas de sus patas. De hábitos predominantemente nocturnos y crepusculares, suele recorrer hasta 30 kilómetros durante la noche en busca de alimento, con una dieta omnívora que incluye cuises y otros roedores pequeños, frutos e insectos, y en menor medida aves, reptiles, anfibios y peces. Camina además con un andar particular conocido como ambladura, en el que avanza de manera simultánea con las patas del mismo lado del cuerpo.
La especie suele vivir en forma solitaria o en parejas que comparten un territorio de entre 25 y 30 kilómetros cuadrados, delimitado mediante marcas olfativas y vocalizaciones. Las crías nacen con una coloración oscura, casi negra, y requieren un período de lactancia de entre tres y cuatro meses antes de comenzar a aprender las técnicas de caza junto a sus padres.


Fecha de Publicación: 25/09/2026
Provincia/Región: Córdoba
Fuentes Consultadas: La Nación, La Voz del Interior

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