Alertan por más desprendimientos de rocas en El Chaltén

 


Desprendimientos de rocas en la montaña: otro síntoma del cambio climático en El Chaltén

Un informe del American Alpine Journal registró importantes caídas de roca en seis sectores del macizo de El Chaltén durante la temporada 2025-2026, y las vinculó con la degradación del permafrost y el retroceso glaciar, un proceso que investigadores del Conicet también documentan en la misma región.

Un reciente balance de la temporada 2025-2026, publicado por el American Alpine Journal bajo el título "El Chaltén Summary, 2025-2026", identificó varios eventos importantes de caída de roca en distintos puntos del macizo santacruceño, algunos de dimensiones particularmente grandes. El informe está firmado por Rolando Garibotti, guía y montañista de larga trayectoria en Patagonia, autor de la guía de referencia Patagonia Vertical y creador de PATAclimb, una extensa base técnica e histórica de la escalada en la región, que documenta de forma sistemática la actividad del macizo desde hace décadas. El nuevo balance identifica desprendimientos en Cerro Adela, El Mochito, Filo del Hombre Sentado, Aguja de la Silla, la cara oeste del Fitz Roy y el sector del Glaciar de los Tres.

Dos episodios ya conocidos
Al menos dos de los eventos mencionados en el informe ya habían sido registrados en su momento por la prensa local. En enero, un guía que se encontraba en el Campamento Polacos escuchó el estruendo de un desprendimiento en el Filo del Hombre Sentado, un gran contrafuerte rocoso ubicado al noroeste del Fitz Roy, y logró filmar un segundo colapso, todavía mayor, con una enorme masa de roca precipitándose por la pared. Un mes después, el 17 de febrero, se produjo otro desprendimiento significativo desde la ladera norte del Cerro Adela, sobre el glaciar homónimo, cerca del Cerro Torre, que guardaparques e integrantes de la Asociación Amigos del Parque Nacional Los Glaciares escucharon mientras trabajaban en la zona. El nuevo informe del American Alpine Journal ubica ahora ambos episodios dentro de una serie más amplia de desprendimientos ocurridos durante la misma temporada.

Qué está pasando en las montañas
Garibotti relaciona estos eventos con una combinación de degradación del permafrost y retroceso glaciar. El permafrost es terreno o roca que permanece congelado durante largos períodos, y en alta montaña el hielo puede ocupar fracturas y contribuir a mantener unidos bloques de roca; su degradación favorece procesos de inestabilidad. En paralelo, cuando un glaciar se adelgaza o retrocede, quedan expuestas paredes que durante décadas o siglos estuvieron sostenidas parcialmente por el hielo.
Esa relación entre el retroceso del hielo y la inestabilidad de las laderas también viene siendo estudiada científicamente en la zona. Investigadores del Conicet que analizaron las pendientes de Cerro Solo y Techado Negro, en la cuenca del Glaciar Torre, determinaron que la pérdida de masa, volumen y espesor de ese glaciar produce una relajación de las laderas que lo contienen, volviéndolas más susceptibles a movimientos de remoción en masa. El mismo estudio aportó un dato relevante: entre 2022 y abril de 2024, la tasa de retroceso del Glaciar Torre se cuadruplicó respecto del período 2019-2022, con una pérdida estimada de unos 0,4 kilómetros cuadrados y un retroceso del frente de aproximadamente 645 metros.

Una preocupación que crece en la misma cuenca
Ese proceso de inestabilidad en la cuenca del Glaciar Torre motivó, además, una advertencia específica de científicos del Conicet sobre el riesgo de un aluvión glaciar en la zona de Laguna Torre, a unos 10 kilómetros de El Chaltén: un eventual desprendimiento de grandes volúmenes de roca hacia la laguna podría generar una ola interna capaz de superar la morena terminal que contiene el agua, con un desplazamiento de agua, sedimentos y rocas que tardaría entre 45 minutos y una hora en llegar a la localidad.
Los antecedentes muestran que los desprendimientos de roca vienen siendo observados desde hace varias temporadas: en el balance 2024-2025, Garibotti había contabilizado siete accidentes graves por caída de rocas en el macizo, con fracturas, un traumatismo severo y tres rescates externos. El informe correspondiente a 2025-2026, en cambio, señala que pese a los grandes desprendimientos registrados hubo comparativamente pocos accidentes, y ninguno fue fatal. El nuevo balance no establece cierres de montañas ni plantea una situación de alarma general, pero sí aporta nueva evidencia sobre un proceso cada vez más observado en la alta montaña: el retroceso del hielo no modifica solamente los glaciares, sino que también puede alterar la estabilidad de las paredes que los rodean.


Fecha de Publicación: 23/09/2026
Provincia/Región: Santa Cruz
Fuentes Consultadas: Ahora Calafate, American Alpine Journal, Conicet

Blog del Foro Ambiental Córdoba

Buscar este blog

Blog Archive

Temas

Archivo de Blogs