Preocupa la situación del guanaco: podría estar en peligro

 


Advierten que el guanaco podría entrar en peligro de extinción en algunas zonas del país

Fecha de Publicación
: 27/06/2023
Fuente: Los Andes
Provincia/Región: Nacional


Aunque en Mendoza es una especie protegida y declarada monumento natural, a nivel nacional se han frenado los trabajos para la protección y preservación. En la Patagonia, en tanto, su caza es muy común. Esto podría afectar a las comunidades e, incluso, derivar en extinciones sectorizadas.
El guanaco es uno de los camélidos más típicos y autóctonos de América del Sur. Con una fuerte simbología dentro de la cultura ancestral y de los pueblos originarios, se trata –además- de una especie que cumple un rol fundamental desde lo ecosistémico, convirtiéndose en regulador natural de la vegetación de las áreas, así como también de la presencia de otra especie clave: el puma. En pocas palabras, hacia donde se mueve el guanaco, se mueve el puma (ya que el primero es actor protagónico en la dieta del segundo).
Sin embargo, durante los últimos años se ha producido un fenómeno y se ha vivenciado una realidad por demás preocupante, en especial en la Patagonia. Y que, según advierten los científicos y especialistas en el tema, a la larga podría terminar afectando -y disminuyendo- la población de estos ejemplares en todo el país.
“El Plan de Manejo Nacional del Guanaco vigente autoriza el sacrificio de animales, supuestamente para el uso de su carne. Sin embargo, presenta una gran problemática, ya que, si bien se menciona que hay que seguir un protocolo para fijar los cupos de caza, la metodología está muy cuestionada y pareciera estar más enfocada en una cacería de control que en una sustentable. Por ejemplo, fija extraer muchos guanacos durante los primeros años, y luego bajar la cantidad. Pero eso no permite que las poblaciones se recuperen”, destaca el presidente del Grupo Especialista en Camélidos Sudamericanos de la UICN (Unión Internacional Para la Conservación de la Naturaleza), Pablo Carmanchahi a Los Andes.
Mientras que a nivel nacional el sector científico insiste en que se tengan en cuenta algunas consideraciones claves para la preservación del guanaco, en Mendoza se trata de una especie protegida y declarada como monumento natural. Precisamente por esto es que su caza está prohibida.
Concretamente, y de acuerdo a lo que denuncia el sector científico, el problema radica es que desde la provincia de Santa Cruz se impulsa una concepción de que el guanaco está muy cercano a ser considerado una especie plaga.
“Hay una presión política clara desde Santa Cruz, especialmente desde el sector ganadero, que no quiere saber nada con los guanacos. Pero es una historia y visión contrapuesta con la visión del resto de las provincias. Mientras que la mayoría de las provincias quiere hacer un uso sustentable del guanaco, Santa Cruz quiere erradicarlos”, resume por su parte el investigador del Instituto de Ecología Regional (Conicet Tucumán), Ramiro Ovejero. Al igual que Carmanchahi, Ovejero es parte del Grupo de Especialistas en Camélidos Sudamericanos de la UICN.
Los especialistas no dudan al momento de aventurar que, si no se implementan en la práctica las últimas modificaciones que se aprobaron en el Plan de Manejo Nacional del Guanaco, en algunas zonas de incidencia la especie podría entrar en peligro de extinción.
Y es que, si bien su hábitat se extiende de Sur a Norte en la Cordillera de los Andes, la población no es continua y se encuentra muy fragmentada y sectorizada. Por lo que la erradicación en un área en concreto podría poner en peligro la presencia a futuro y su diseminación.
“A la hora de trabajar con el guanaco a nivel nacional, lamentablemente se toma como norma lo que pasa en la Patagonia. Pero el resto de las poblaciones en el país no tienen nada que ver con el núcleo poblacional que tienen en la Patagonia. Desde el Sur de Mendoza y hacia el Norte, la población está fragmentada y algunas con rastros de extinción. En San Juan, en el Norte, en Chaco, en Tucumán, del lado chileno. Son todos sectores donde están aislados los guanacos. Están fragmentados y es una especie que no tardará en estar en peligro de extinción en esa zona”, insiste Ovejero.

Preocupa la reducción de la presencia guanacos en algunas zonas argentinas
Si se pudiera trazar una línea imaginaria horizontal en el mapa de Argentina, y con foco en la zona cordillerana, el Sur de Mendoza es un hito clave para la población del guanaco. Y es que es precisamente en Malargüe (la Payunia y Llancanelo) y en la Laguna del Diamante (San Carlos) donde habitan las mayores colonias de guanacos que se encuentran en Mendoza, especie que tiene presencia también en Uspallata y Alta Montaña (llegando hasta Villavicencio).
No obstante, de Mendoza hacia el Norte Argentino, la población comienza a descender considerablemente y se limita a puntos y áreas bien individualizadas. De Mendoza hacia el Sur, en tanto, es más frecuente encontrarlos.
En la provincia de Santa Cruz, por ejemplo, la presencia del guanaco se acerca a lo que podría considerarse una superpoblación (aunque los especialistas prefieren no usar ese término). Y, durante los últimos años, ha pasado a ser considerado una “molestia” para los productores ganaderos ovinos. Tanto que se ha llegado hasta a impulsar la caza del guanaco en esa provincia.
“En 2006 se aprobó y entró en vigencia en primer Plan Nacional de Manejo de Guanaco. Fue a luego de que, por medio de un convenio internacional, se solicitaba a la Argentina que dejara de exportar pieles y productos derivados del guanaco. Se había detectado en ese momento una merma poblacional muy importante”, destaca Carmanchahi, quien –además- agrega que la situación ya evidenciaba una fragmentación de las poblaciones. “Se había identificado poblaciones que antes eran continuas, pero –a raíz de la fomentación de la caza- se había ido fragmentando en poblaciones chiquitas y desconectadas. Al no haber flujo génico, no se daba la resiliencia”, agrega el presidente del Grupo de Especialistas en Camélidos Sudamericanos (GECS).
Entre las causas de la baja de la población que se advirtieron en aquel momento y que habían encendido una alarma en lo referido a la preservación de estos animales, se enumeraba la reducción de su hábitat por actividad minera, por la ganadería (principalmente, ovina) y por la expansión de la explotación petrolera.
También advirtieron que había proliferado la cacería -legal e ilegal- de estos ejemplares. A raíz de esto, la convención internacional que rige flora y fauna amenazadas recomendó que no se exporten más productos de guanacos, hasta que no haya un plan nacional. Así fue como se dio forma, en 2006, al primer plan, del que participaron todas las provincias y el sector científico y buscaba evitar que se redujera la especie, además de enfocarse en el uso sustentable de la especie”
En 2019, y ante el cambio del contexto –lógico teniendo en cuenta que habían transcurrido 13 años desde la primera iniciativa- se modificó el Plan Nacional de Manejo del Guanaco. Y es aquí donde, según denuncian los investigadores del Conicet, se estancaron los avances y se les dio un marcado protagonismo y consideración a la postura de los productores ganaderos patagónicos.
“A diferencia de cuando se elaboró el plan de 2006, para esta modificación no se escuchó la opinión del sector científico, ni tampoco a las otras provincias involucradas. Solo se enfocó en Santa Cruz. Mendoza, con toda la historia que tiene y siendo una de las provincias que desarrolló las primeras metodología de aprovechamiento del guanaco, no fue escuchada”, destacó Carmanchahi. “Es grave que se haya dejado afuera a provincias del Norte, que hoy tienen muy poca población y está casi extinta”, sostiene Ovejero, quien además integra la comisión para la Supervivencia de las Especies y el Nodo Sudamericano del Global Initiative on Ungulate Migration.

La urgencia para garantizar la continuidad de los guanacos
En noviembre de 2021, ante este panorama poco alentador y que fomentaba el modelo de la erradicación de los ejemplares, la comunidad científica y las otras provincias involucradas en la zona de incidencia del guanaco iniciaron un proceso de revisión del plan nacional. En total, se generaron 14 mesas sectoriales de las que participaron productores, el Conicet, el INTA y el Senasa (entre otros).
A fines del año pasado, la primera etapa culminó y se completó un primer diagnóstico sobre la situación. La conclusión fue clara: advirtieron una marcada presión del sector ganadero ovino para que no se trabaje en el uso sustentable del guanaco, sino que se lo siguiera erradicando.
“En Argentina no logramos sacar el plan adelante. Santa Cruz pretende que la especie sea considerada doméstica y que ingrese a la esfera del Ministerio de Producción. Pero desde el grupo estamos proponiendo que el guanaco forme parte de la convención para migración de las especies (la vicuña y el huemul ya están ahí). Son especies que estuvieron al borde de la extinción y están en peligro crítico”, agrega a su turno Ovejero sobre la intención de ampliar su protección.
El referente destacó, además, que existe un plan de protección por regiones y territorio, pero que no está activo a nivel nacional. Desde su óptica, la aplicación de los cambios en la política nacional le daría muchas herramientas y posibilidades de acuerdo entre provincias y países.
“Hasta ahora no tenemos una población al borde de la extinción, pero sí vemos que hay poblaciones muy aisladas. Si siguen estos procesos y estos movimientos ecológicos y antrópicos, probablemente lleven a la extinción”, advirtió.

La situación en Mendoza y la cooperativa Payún Matrú
En Mendoza, el guanaco es una especie protegida. Por un lado, la ley provincial 6.599 lo declara Monumento Natural Protegido, mientras que la ley provincial 4.602 (de Fauna) también lo protege. En pocas palabras, la caza del guanaco está terminantemente prohibida en Mendoza.
El director de Recursos Naturales Renovables de la Provincia, Sebastián Melchor destacó que Mendoza planteó oportunamente objeciones al Plan Nacional de Manejo del Guanaco vigente en la actualidad. “La objeción es porque, principalmente, se parte de una idea de que hay una cantidad importante de guanacos. Pero eso no está certificado ni investigado, por lo que se merece un estudio puntual y particular”, indica Melchor.
La reserva natural y área protegida La Payunia (Malargüe) es el territorio donde se realizan los movimientos migratorios más importantes de guanacos en Mendoza.
“Se ve que en las áreas protegidas, con el pasar las décadas, se fue teniendo un mejor manejo. Si ha crecido o no la población, no se sabe. Pero el peligro no es solamente la caza, sino la llegada de otras especies. Lo mismo ocurre con la sequía y la mayor disminución de disponibilidad de alimentos y los cambios en el clima. Son situaciones muy concretas y muy reales”, reafirma el director de Recursos Naturales.
Los referentes del Grupo Especialista en Camélidos Sudamericanos también destacaron el trabajo que se hace en Mendoza y referidos a la protección del guanaco. En ese sentido, pusieron en valor el sistema de protección de áreas a raíz de que la comunidad entendió el rol importante del guanaco en el ecosistema.
“Es muy importante el trabajo que se ha logrado hacer con cooperativa Payún Matrú, de la zona de Payunia. Pudimos transferir toda la metodología para hacer un manejo sustentable de guanacos silvestres, gente se capacitó y comenzó a utilizar a la especie. A partir de 2013, con financiamiento, construimos en Las Salinillas la única planta textil de Argentina y Sudamérica que procesa lana de guanacos”, destaca por su parte Carmanchahi.
A la comunidad que vive en la zona se la capacitó para que pueda esquilar a los guanacos y tengan donde procesar el material. El objetivo fue generar mano de obra, innovaciones y un polo de desarrollo socioeconómico.
“Hace más de 20 años venimos trabajando. Lo más reciente fue que logramos certificaciones internacionales para lo que serían las buenas prácticas del manejo sustentable del guanaco. La cooperativa Payún Matrú se terminó convirtiendo en pionera en el manejo del guanaco”, agregó a su turno Ovejero.
Desde Recursos Naturales Renovables confirmaron, por su parte, que, si bien en la actualidad se encuentra suspendida momentáneamente la esquila de estos animales por parte de los integrantes de la cooperativa, están trabajando para retomar y reactivar la práctica.
Desde el punto de vista referido a la producción textil, el hecho de que se fomente el uso sustentable del guanaco en Mendoza mientras que en la Patagonia se autorice su caza también perjudica a los productores mendocinos. Y es que no es lo mismo la disponibilidad de fibra con los ejemplares vivos -y tratados sustentablemente- que con el animal muerto. Este es otro de los aspectos que pretenden regularse con la implementación del plan nacional.

Un atractivo único y un aporte invaluable
Además de su papel como regulador natural de la vegetación, el guanaco tiene un papel protagónico en la cadena trófica. Se trata de la especie principal en la dieta del puma, por lo que –como predador-, al estar el guanaco, los felinos no van a elegir otras presas.
En aquellos casos en los que se han producido ataques de pumas al ganado ovino, la situación está directamente vinculada con que estos últimos “corrieron” al guanaco de su hábitat, por lo que el puma se ve obligado a cambiar de presa.
Además, estos camélidos tienen un rol clave en lo económico. A partir a partir del uso de su fibra –o lana-, pero también desde lo turístico. “Hay todo un circuito turístico de safaris fotográficos que consumen los extranjeros. Cerca de 95% de las poblaciones de guanaco en el mundo están en Argentina, y eso es algo que el turista valora”, se explaya Carmanchahi.
Desde lo cultural y ancestral, también se trata de una especie por demás valiosa. Y es que el guanaco fue el principal recurso para todas las comunidades originarias argentinas, y sus usos y costumbres iban desde el uso medicinal hasta usos lo referido a prendas.
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