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Litio circular: el Conicet recicla baterías usadas

 


Un equipo del Conicet desarrolla un método para recuperar litio y otros metales de baterías usadas

El proyecto Litio circular, premiado con la Distinción Franco-Argentina en Innovación, usa cápsulas de biopolímeros para separar los metales de las baterías en desuso y busca escalar del laboratorio a las baterías de autos eléctricos.

Un equipo del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) desarrolla un método para recuperar litio, cobalto, níquel y otros metales de las baterías usadas y reincorporarlos a la industria. El proyecto, denominado Litio circular, fue reconocido con la Distinción Franco-Argentina en Innovación 2026, en la categoría Senior, que entregan el Conicet y el Instituto Francés de Argentina, de la Embajada de Francia.
La iniciativa está a cargo del investigador Martín Negri, director del Laboratorio de Materiales Compuestos y Energía del Instituto de Química Física de los Materiales, Medio Ambiente y Energía (Inquimae), que depende del Conicet y de la Universidad de Buenos Aires. Participa además el Laboratorio de Polímeros del Centro de Investigaciones en Hidratos de Carbono, también de ambas instituciones.

Cómo funciona
El proceso comienza con la neutralización de la carga eléctrica que queda en las baterías, para evitar explosiones. Luego, los dispositivos se desarman o se trituran para separar los electrodos y las membranas. A continuación, mediante procesos químicos, se obtienen líquidos con sales disueltas que contienen los distintos metales.
La innovación está en la etapa siguiente. Las sales se capturan con cápsulas elaboradas a partir de biopolímeros, que funcionan como “esponjas inteligentes”: cada una está diseñada para retener una sal específica, lo que permite separar los elementos sin que se mezclen entre sí. Esas cápsulas se fabrican con celulosa obtenida de plantas nativas invasoras, lo que suma un beneficio ambiental adicional.
El método permite procesar baterías de ion-litio, las más usadas en teléfonos, computadoras y autos eléctricos, y de níquel-metal-hidruro. Entre los materiales que pueden recuperarse figuran aluminio, litio, níquel, cobalto, manganeso y tierras raras.

De los celulares a los autos eléctricos
La metodología ya fue validada con éxito a escala de laboratorio con baterías de teléfonos celulares. El próximo paso es escalarla para tratar baterías de tracción de vehículos eléctricos, cuyo volumen crecerá en los próximos años con la expansión de la electromovilidad y de los sistemas de almacenamiento de energía. El equipo mantiene conversaciones con el área de sustentabilidad de una automotriz y prevé, además, trabajar junto con recicladores urbanos.
Para Negri, la economía circular es clave en este sector. Según explicó, es fundamental, “una vez terminada la vida útil de las baterías, poder recuperar elementos de alta demanda”.

Un problema en crecimiento
El proyecto apunta a un desafío doble. Por un lado, las baterías en desuso son residuos peligrosos: si terminan en basurales o se desarman sin control, pueden liberar metales y sustancias tóxicas que contaminan el suelo y el agua. Por otro, contienen materiales estratégicos para la transición energética, cuya extracción genera fuertes impactos ambientales.
En la Argentina, el desafío es especialmente relevante. El país genera unas 517.000 toneladas de residuos electrónicos por año y recupera apenas el 3% por canales formales, según datos difundidos por organizaciones ambientales. A la vez, forma parte del llamado triángulo del litio junto con Chile y Bolivia, una región donde la explotación del mineral en salares de la Puna genera preocupación por el uso del agua y sus efectos sobre las comunidades y los ecosistemas de altura.
El reciclado no reemplaza la minería, pero puede reducir la presión sobre los territorios donde se extraen esos minerales y disminuir la dependencia de nuevas fuentes. En la Unión Europea, por ejemplo, la normativa sobre baterías ya establece porcentajes mínimos de contenido reciclado para el litio, el cobalto y el níquel en las baterías nuevas a partir de la próxima década.
La Distinción Franco-Argentina en Innovación, que este año celebró su décima edición, cuenta con el respaldo de la empresa TotalEnergies Argentina y busca promover proyectos científicos con potencial de transferencia al sector productivo. En el caso de Litio circular, el desafío ahora es dar el salto del laboratorio a la industria, en un país que podría convertirse no solo en proveedor de litio, sino también en un actor clave en su reciclaje.


Fecha de Publicación
: 24/10/2026
Provincia/Región: Nacional
Fuentes Consultadas: Diario Río Negro, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

Buenos Aires lanzó un visor para seguir lluvias y crecidas

 


La provincia de Buenos Aires lanzó un visor para monitorear lluvias y crecidas en tiempo real

La herramienta pública reúne datos de 150 estaciones sobre precipitaciones, caudales y niveles de ríos, y forma parte del plan provincial de gestión del riesgo frente al cambio climático, ante la amenaza de un El Niño intenso.

La provincia de Buenos Aires lanzó un Visor Hidrometeorológico de acceso público que permite seguir en tiempo real las lluvias, los caudales y los niveles de ríos y arroyos en todo el territorio bonaerense. La herramienta, presentada en Bragado por el Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos, busca anticipar crecidas e inundaciones en un contexto marcado por el exceso de agua acumulada y la amenaza de un fenómeno de El Niño de gran intensidad.
El visor fue desarrollado a través del Sistema Inteligente de Monitoreo para la Prevención y Análisis del Riesgo Hidrometeorológico (SIMPARH), de la Autoridad del Agua (ADA), junto con los ministerios de Ambiente y de Desarrollo Agrario. Cualquier persona puede consultarlo sin registrarse, desde una computadora, una tablet o un celular, a través del sitio simparh.ada.gba.gov.ar, y abarca los 135 municipios bonaerenses.

Qué muestra
La plataforma integra la información de 150 estaciones de monitoreo, 42 de ellas provinciales. También suma datos de redes nacionales y de otros organismos públicos y privados, como el Instituto Nacional del Agua, la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo y la Bolsa de Cereales de Bahía Blanca, además de aportes de monitoreo participativo y de los municipios.
Las estaciones automáticas registran lluvias, caudales y niveles de agua, y, según su equipamiento, también condiciones meteorológicas, calidad del agua, nivel de la napa freática, temperatura, humedad y presión. La mayoría transmite datos cada 15 minutos o cada hora.
Los usuarios pueden filtrar la información por cuenca o por municipio, generar gráficos, descargar informes y proyectar el comportamiento de los cuerpos de agua. La versión para usuarios registrados incorpora además datos de campo de 180 puntos de la Red Hidrométrica Provincial. Cada municipio recibirá un usuario y una contraseña para armar sus propios tableros de control y filtros.
El ministro de Infraestructura y Servicios Públicos bonaerense, Gabriel Katopodis, definió al visor como “una herramienta que nos da más información para anticiparnos, planificar y tomar decisiones a tiempo”. El funcionario remarcó que la gestión del agua requiere coordinación entre sectores e inversión en infraestructura, porque el agua no reconoce límites entre jurisdicciones.

Un plan frente al cambio climático
El visor forma parte del Plan de Gestión del Riesgo frente al Cambio Climático que el ministerio impulsa desde 2025. La iniciativa responde a la gran cantidad de agua acumulada en el territorio bonaerense y al riesgo de que el fenómeno de El Niño, e incluso un posible “Súper Niño” de magnitud histórica, provoque lluvias extraordinarias durante la segunda mitad de este año y en 2027. En la región pampeana, los episodios de El Niño suelen asociarse con precipitaciones superiores a lo normal durante la primavera y el verano, lo que eleva el riesgo de anegamientos en campos y ciudades.
La provincia proyecta ampliar la red hasta 250 estaciones entre 2026 y 2030. Para 2027 prevé contratar un software centralizado de visualización, modelado de datos y alertas, y destinar recursos a la operación y el mantenimiento de las redes de monitoreo.

La importancia de anticiparse
Contar con datos en tiempo real es clave en una provincia de grandes llanuras, donde el agua escurre lentamente y las inundaciones pueden prolongarse durante semanas. La información sobre lluvias y niveles de ríos permite a los municipios, los productores y los organismos de emergencia prepararse con anticipación, organizar evacuaciones y proteger viviendas, infraestructura, cultivos y ganado.
La herramienta llega en un momento de alerta en buena parte del país. El fenómeno de El Niño ya provoca una crecida extraordinaria de los ríos Paraná y Uruguay, con cientos de evacuados en el Litoral, y especialistas de la represa de Yacyretá advirtieron que el episodio recién comienza y podría intensificarse entre octubre y febrero.
En la provincia de Buenos Aires, donde los excesos hídricos se alternan con sequías cada vez más severas, el monitoreo permanente se vuelve una pieza central de la adaptación al cambio climático, que aumenta la frecuencia y la intensidad de los eventos extremos.


Fecha de Publicación: 23/10/2026
Provincia/Región: Buenos Aires 
Fuentes Consultadas: Diario La Nueva, Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos de la Provincia de Buenos Aires, Autoridad del Agua (ADA).

Megacentro de datos en Chubut y las dudas por el agua

 


Un megacentro de datos en Chubut avanza sin datos sobre su consumo de agua ni su impacto ambiental

El proyecto de una empresa polaca, anunciado con una inversión de 3.300 millones de dólares y una demanda de hasta 3.000 megavatios, no informa cuánta agua usará en una provincia en emergencia hídrica, mientras los pedidos de informes siguen sin respuesta.

El anuncio de un megacentro de datos para inteligencia artificial en Chubut, con una inversión de 3.300 millones de dólares, avanza sin información pública sobre cuánta agua y energía consumirá ni sobre su impacto ambiental. A casi tres meses de la firma del acuerdo entre el gobierno provincial y la empresa, no se conocen la ubicación definitiva, el tamaño real de la obra ni los estudios ambientales, y los pedidos de informes oficiales siguen sin respuesta.
El proyecto, denominado Atlas GigaHub, pertenece a Green Capital, una compañía de capitales polacos dedicada a la generación de energía limpia que no tiene antecedentes en la construcción de centros de datos. A fines de julio, su director ejecutivo, Michał Polanowski, firmó un memorándum de entendimiento con el gobernador Ignacio Torres. La empresa asegura que contará con socios tecnológicos de Finlandia, Francia, China y los Países Bajos. En 2024, la misma firma había anunciado una planta de hidrógeno verde en la provincia que nunca se concretó.

Una demanda energética gigante
Según lo anunciado, el centro tendría una capacidad de hasta 3.000 megavatios en su máxima potencia, un consumo similar al de todos los hogares de la Ciudad de Buenos Aires, y se proyecta para 2033. Se dedicaría a procesar datos para empresas de inteligencia artificial y podría convertirse en el primer centro de hiperescala del país. Para dimensionarlo: la Argentina tiene 47 centros de datos, 31 de ellos en el Área Metropolitana de Buenos Aires, y solo 13 superan un megavatio de potencia.
Green Capital alquila desde hace más de un año unas 130.000 hectáreas alrededor de Trelew para instalar parques eólicos y solares. La empresa sostiene que el 80% de la energía sería renovable al inicio de las operaciones, pero no precisó de dónde saldría el resto. Los especialistas advierten que, incluso con energía limpia, estos centros suelen tener generadores a gas o diésel como respaldo. Además, la Secretaría de Energía de la Nación exige que los nuevos centros de datos se abastezcan por cuenta propia de la electricidad que necesitan.

El interrogante del agua
El punto más sensible es el agua, que se usa en grandes cantidades para refrigerar los equipos. La compañía afirma que empleará un sistema de enfriamiento directo sobre los chips, en circuito cerrado, que reduciría la demanda en más de un 90%, pero no informó cuál sería el consumo real ni respecto de qué se calcula esa reducción.
La falta de datos preocupa en una provincia que atraviesa una emergencia hídrica, declarada por la Legislatura por la caída histórica del caudal de sus principales ríos.
Green Capital aseguró que inició el procedimiento de evaluación de impacto ambiental, aunque no hay información oficial sobre sus alcances. La ley provincial exige una audiencia pública antes de cualquier autorización, aunque su resultado no es vinculante. La Municipalidad de Trelew informó que no inició ningún expediente vinculado al proyecto, cuya ubicación podría ser la subzona franca de la ciudad o una estancia a unos 20 kilómetros del centro.

Silencio oficial y reclamo vecinal
El 6 de agosto, la Legislatura aprobó un pedido de informes impulsado por la legisladora Norma Arbilla, que el Ejecutivo provincial no respondió. “No sabemos cuál es el estado de situación de la empresa”, señaló Arbilla, quien advirtió que tampoco se conocen el tamaño del centro, su consumo energético ni su sistema de refrigeración. Los pedidos de acceso a la información presentados ante el gobierno y la Secretaría de Ambiente provincial tampoco tuvieron respuesta.
En Trelew surgió el grupo vecinal Trelew Libre de Data. Su integrante Analía Bignone cuestionó que todo se haga “a espaldas de los vecinos”. La especialista en tecnología Micaela Sánchez Malcolm, ex secretaria de Innovación Pública de la Nación, recordó que la huella de estos centros no se limita a las emisiones de carbono, sino que incluye ruido, calor, movimiento de suelos y chatarra electrónica.

Experiencias en otros países
Los conflictos por los centros de datos se multiplican en el mundo. En Chile, la Justicia obligó a Google a replantear un proyecto que preveía usar 7,6 millones de litros de agua por día para refrigeración, y en Uruguay la empresa también debió modificar una iniciativa para reducir su consumo. En Finlandia, la Justicia suspendió la construcción de centros de datos de Google. En Estados Unidos, el 71% de la población se opone a tener uno en su comunidad, según una encuesta de Gallup.
Las experiencias de los países vecinos muestran que, en el Sur Global, la carrera por atraer la infraestructura de la inteligencia artificial pone en juego recursos estratégicos como el agua y la energía. En Chubut, por ahora, las preguntas superan a las respuestas.


Fecha de Publicación
: 20/10/2026
Provincia/Región: Chubut
Fuentes Consultadas: Portal Chequeado, Legislatura del Chubut


Crearon una app argentina que anticipa riesgos ambientales

 


Son estudiantes, crearon una app que alerta de riesgos ambientales y llegaron a la final mundial

Sofía Leal, de 17 años, y Chiara Catalini, de 16, son cordobesas y desarrollaron MultiRisk, una aplicación que anticipa riesgos de incendios forestales e inundaciones, y fueron seleccionadas entre más de 3.600 proyectos de 130 países para la final mundial de Technovation Girls, en la India.

Sofía Leal y Chiara Catalini son cordobesas, pero no se conocieron en persona en su provincia natal, sino de manera virtual. En 2023 participaron de cursos online gratuitos de Chicas Digitales, una iniciativa impulsada por una empresa de telecomunicaciones, y a partir de ese espacio comenzaron a compartir intereses y a trabajar juntas en proyectos vinculados con tecnología y ambiente. Ese fue el germen de MultiRisk, la herramienta que las llevó a la final del concurso internacional Technovation, que se realizará del 5 al 9 de octubre en la ciudad india de Bengaluru. Antes tuvieron un antecedente, FlameFighters, una aplicación que funcionaba como mapa interactivo de incendios. "Esa experiencia fue nuestro primer acercamiento al trabajo en equipo y al desarrollo de proyectos relacionados con problemáticas ambientales", contó Catalini sobre ese primer paso, antes de llegar al proyecto que presentan hoy.

Qué hace la aplicación
El nombre combina "multi", de múltiple, y "risk", riesgo en inglés, y busca abordar distintas amenazas ambientales, principalmente incendios forestales e inundaciones. "La idea surgió a partir de una problemática que conocemos de cerca en Córdoba, ya que atravesamos períodos de sequía que aumentan el riesgo de incendios y, en otros momentos, lluvias intensas que pueden provocar inundaciones", explicó Leal. MultiRisk cruza información de estaciones meteorológicas hiperlocales para estimar el nivel de riesgo según la ubicación del usuario y brindar recomendaciones concretas para actuar antes de una emergencia. Además de la aplicación móvil, el proyecto incorpora un panel de control pensado para municipios e instituciones, orientado a monitorear la calidad de los datos de las estaciones meteorológicas y fortalecer la gestión del riesgo. Las creadoras aclaran que el objetivo no es reemplazar a los organismos de emergencia ni tomar decisiones por las autoridades, sino ofrecer una herramienta complementaria que ayude a la comunidad a informarse y prepararse.

Un proyecto entre 3.600 iniciativas
MultiRisk fue seleccionado entre más de 3.600 proyectos presentados por 12.000 participantes de más de 130 países para integrar la final mundial de Technovation Girls 2026, uno de los certámenes de tecnología y emprendimiento social juvenil más grandes del mundo. El proyecto argentino compite en la categoría Senior junto a otros 14 equipos finalistas de distintos países, entre cinco de nivel inicial, cinco intermedio y cinco avanzado, seleccionados tras dos instancias de evaluación por parte de un jurado internacional.

Gratis para la comunidad, con la mirada puesta en ampliar la red
Sobre el futuro modelo de negocio de la app, las adolescentes coinciden en que quieren que siga siendo gratuita para la comunidad. "Queremos que todas las personas puedan acceder a estos datos y se democratice el acceso a la información ambiental. Por eso orientamos nuestro modelo de negocios hacia empresas y gobiernos", explicó Leal. Catalini agregó que también evalúan esquemas de financiamiento colectivo, mediante los cuales personas, empresas e instituciones podrían "adoptar" una estación meteorológica destinada a las comunidades que más la necesiten, sumando datos locales a la red de MultiRisk. Las jóvenes trabajan además en capacitaciones y acompañamiento para las instituciones que incorporen estaciones meteorológicas, con el objetivo de que el proyecto no se limite a una aplicación, sino que contribuya a construir una red de información ambiental más amplia y confiable.
La aplicación fue pensada para funcionar en cualquier dispositivo, incluso con recursos limitados, y contempla que durante los desastres muchas veces no hay conexión a internet: por eso desarrollaron una función que muestra el último riesgo registrado para que el usuario pueda acceder a esa información sin necesidad de estar conectado. Entre las mejoras que planean incorporar figuran predicciones más precisas, mayor información histórica y, a más largo plazo, la posibilidad de anticipar otros fenómenos influenciados por variables meteorológicas, como los aluviones y movimientos de laderas, aunque aclaran que ese tipo de eventos requiere estudios especializados adicionales antes de poder ofrecer una herramienta confiable.


Fecha de Publicación: 25/09/2026
Provincia/Región: Nacional - Córdoba
Fuentes Consultadas: La Nación, Technovation Girls

Córdoba. La UNC desarrolla una estación ambiental portátil

 


Crean una estación ambiental portátil para el control de la contaminación atmosférica en Córdoba

Fecha de Publicación
: 29/08/2026
Fuente: La Voz del Interior
Provincia/Región: Córdoba


El prototipo de bajo costo fue desarrollado por un equipo de profesionales de la UNC con el objetivo de democratizar el monitoreo del aire.
Un equipo interdisciplinario de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) desarrolló un prototipo de estación de monitoreo ambiental portátil con el fin de facilitar la obtención de información y apoyar la toma de decisiones basadas en evidencia.
El dispositivo es uno de los desarrollos centrales de Zeleni Svet, una consultora en gestión territorial y ambiental integrada por docentes e investigadores de distintas disciplinas.
La iniciativa es impulsada por Jonatan Montes Gobelet, geógrafo; María Cid Bodo, estudiante de Ingeniería Ambiental; Virginia Llanos, diseñadora industrial; y Guillermo Schwindt, biólogo, todos de la UNC.
El equipo actualmente participa del Programa UNC Incuba, de la Secretaría de Innovación y Vinculación Tecnológica de la UNC, donde reciben acompañamiento para transformar el desarrollo tecnológico en una propuesta con potencial de transferencia y aplicación concreta.
Con tecnología desarrollada desde la universidad pública y pensada para responder a necesidades concretas del territorio, la iniciativa busca demostrar que la innovación también puede convertirse en una herramienta para conocer mejor el ambiente, promover la participación ciudadana y construir ciudades más sostenibles.
En ese sentido si bien la ciudad posee algunos sitios aislados de medición, no tiene una verdadera red de monitoreo con datos accesibles. En diálogo con La Voz, algunos especialistas ya sostuvieron que Córdoba necesita un sistema de medición con datos confiables, accesibles a la comunidad, y con continuidad.

Comprender el territorio
La estación integra sensores basados en Arduino capaces de registrar variables ambientales como calidad del aire, material particulado, presión atmosférica y humedad.
La información se complementa con imágenes satelitales, cartografía digital y herramientas de Sistemas de Información Geográfica (SIG), para construir diagnósticos ambientales más integrales.
El dispositivo fue concebido como una solución portátil, de menor costo y adaptable a distintos escenarios. El objetivo es acercar el monitoreo ambiental a municipios, instituciones educativas y organizaciones que no cuentan con infraestructura propia.
El grupo ya diseñó la estructura, desarrolló el software y adquirió los sensores que integran el sistema. "Hemos diseñado un prototipo de monitoreo ambiental portátil, sin que tenga que estar enchufado. Este va a ser nuestro producto para lanzar en breve", señaló Montes Gobelet al portal Unciencia.
Antes de su implementación definitiva, la estación será sometida a una validación técnica mediante comparaciones con los registros de la estación meteorológica de la Municipalidad de Córdoba y, posteriormente, con el Observatorio Hidrometeorológico Córdoba.
"Eso nos va a brindar el respaldo necesario para decir: la estación funciona, mide bien y puede salir al mercado", sostuvo Gobelet.

Hacia la acción ambiental
El desarrollo forma parte de una propuesta más amplia denominada Biosfera Urbana, un ecosistema de inteligencia territorial orientado a transformar información ambiental en acciones concretas para la gestión del territorio.
El equipo de investigación identifica el crecimiento urbano desordenado como uno de los principales desafíos ambientales de Córdoba. La expansión de la mancha urbana provoca pérdida de vegetación, sellado de suelos y degradación de servicios ecosistémicos.
"Vemos que el aumento de la mancha urbana en Córdoba es desordenado. Es un problema que es necesario abordar y representa el principal efecto negativo que se está generando a nivel ambiental en Córdoba", afirma Montes Gobelet.
Frente a ese escenario, la propuesta integra monitoreo ambiental, cartografía digital, ciencia ciudadana y participación comunitaria para generar diagnósticos que ayuden a organismos públicos y al sector privado a tomar decisiones más sostenibles.

Innovación con impacto social
La estación podría utilizarse en municipios y organismos públicos para construir redes de monitoreo y generar información propia para la planificación urbana.
En empresas, permitiría controlar la calidad del aire en espacios de trabajo y acompañar procesos de gestión ambiental. También contempla aplicaciones educativas.
Sin embargo, el objetivo a largo plazo trasciende el desarrollo del dispositivo. "La idea principal es generar conciencia, sobre todo a través de los municipios, y que éstos vayan contagiándose de esta idea del cuidado de la calidad del aire», indicó el geógrafo.
Y agregó: "Nuestro principal objetivo es generar una red de monitoreo portátil y que esos datos estén publicados y sean accesibles".

UNC Incuba
El equipo, integrado principalmente por docentes, explicó que el acompañamiento de UNC Incuba permitió que pudieran comenzar a recorrer el camino del emprendedurismo tecnológico.
A través del programa, reciben formación en modelos de negocio, comercialización, comunicación y validación de productos, herramientas que complementan sus conocimientos científicos y técnicos.
"A nosotros nos ayuda porque ninguno es emprendedor. Todos somos docentes. Nos están formando y enseñando cómo tenemos que vender nuestro producto y nuestro servicio. Es nuestra primera experiencia metiéndonos en este mundo, que para nosotros es totalmente nuevo", explicó Montes Gobelet.
Mientras avanza la validación del prototipo, el equipo proyecta consolidar una red de monitoreo ambiental, fortalecer el observatorio de datos abiertos y ampliar el trabajo con municipios, escuelas y comunidades.
Con una tecnología desarrollada desde la universidad pública y pensada para responder a necesidades concretas del territorio, la iniciativa busca demostrar que la innovación también puede convertirse en una herramienta para conocer mejor el ambiente, promover la participación ciudadana y construir ciudades más sostenibles.
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Innovación de la UBA para reemplazar los plásticos

 


Los plásticos de un solo uso ya tienen una alternativa creada por científicas de la UBA

Fecha de Publicación
: 17/08/2026
Fuente: Portal EconomíaSustentable
Provincia/Región: Nacional


Desarrollaron un bioplástico elaborado con almidón de mandioca y extractos de yerba mate que se degrada por completo en apenas cinco semanas y busca reemplazar los envases plásticos convencionales.
La contaminación por plásticos continúa siendo uno de los principales desafíos ambientales a nivel mundial. Cada año se producen alrededor de 400 millones de toneladas de este material, pero apenas el 10% logra reciclarse, mientras el resto termina acumulándose en rellenos sanitarios, ríos, mares o ecosistemas naturales.
En ese contexto, un equipo de investigadoras de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) desarrolló un bioplástico biodegradable destinado al envasado de alimentos que busca ofrecer una alternativa a los envases tradicionales.
El nuevo material está elaborado a partir de almidón de mandioca y extractos de yerba mate, dos materias primas de origen nacional, y tiene la capacidad de degradarse completamente en apenas cinco semanas, reduciendo significativamente su permanencia en el ambiente.

Cómo es el bioplástico de mandioca y yerba mate desarrollado por la UBA
Para fabricar este material, las científicas combinan fécula de mandioca con plastificantes de origen natural. Posteriormente, la mezcla es procesada mediante una máquina extrusora, que genera cordones termoplásticos.
En una segunda etapa, esos cordones son moldeados con una prensa hidráulica termoformadora hasta obtener films biodegradables aptos para utilizarse como envoltorios de alimentos.
El desarrollo apunta a sustituir progresivamente los plásticos convencionales de un solo uso, uno de los principales focos de contaminación ambiental debido a su lenta degradación y a las bajas tasas de reciclaje que se registran a nivel global.
A diferencia de los plásticos derivados del petróleo, este nuevo material fue diseñado para degradarse en un período aproximado de cinco semanas, disminuyendo la acumulación de residuos y el impacto ambiental asociado a los envases descartables.
Qué impacto puede tener este desarrollo para el ambiente y las economías regionales
Además de su potencial para reducir la generación de residuos plásticos, el proyecto incorpora una dimensión productiva. Al utilizar materias primas como la mandioca y la yerba mate, ambas ampliamente producidas en el norte argentino, el desarrollo podría contribuir a fortalecer las cadenas agroindustriales nacionales.
Según destacaron las investigadoras, la utilización de insumos de origen local permite disminuir la dependencia de materiales importados y generar mayor valor agregado dentro del país. Esto abre la posibilidad de industrializar estas materias primas en las regiones donde se producen, especialmente en provincias como Misiones y Corrientes.
El proyecto también representa una oportunidad para impulsar la innovación tecnológica con base científica nacional. La transformación de productos agrícolas tradicionales en materiales biodegradables de alto valor agregado podría ampliar sus aplicaciones industriales y abrir nuevas posibilidades de exportación.
En un escenario donde crece la búsqueda de alternativas sostenibles para reducir la contaminación por plásticos, el desarrollo de la UBA se presenta como un ejemplo de cómo la investigación científica puede contribuir tanto a la protección del ambiente como al desarrollo productivo de las economías regionales.
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Mapeo de producción sustentable para el campo santafesino

 


Santa Fe lanza sistema para certificar producción sin deforestación: clave para la UE y la competitividad

Fecha de Publicación
: 30/07/2026
Fuente: Portal MiradorProvincial
Provincia/Región: 
Santa Fe


El secretario de Agricultura y Ganadería, Ignacio Mántaras, explicó a CyD Litoral que la herramienta responde a las nuevas exigencias de la Unión Europea y destacó que también servirá para fortalecer la competitividad de la producción santafesina. 
El Gobierno de Santa Fe lanzó oficialmente el programa Santa Fe Produce Sustentable (SFPS) en la Expo Rural de Palermo 2026, una iniciativa para certificar la producción agropecuaria libre de deforestación. El secretario de Agricultura y Ganadería, Ignacio Mántaras, destacó que esta herramienta pública y gratuita responde a las nuevas exigencias de la Unión Europea y fortalecerá la competitividad de los productores santafesinos.

Santa Fe lanza un sistema público para certificar productos libres de deforestación
El gobierno de Santa Fe lanzó oficialmente en el marco de la Expo Rural de Palermo 2026 el programa Santa Fe Produce Sustentable (SFPS), una iniciativa pública, gratuita y voluntaria que busca certificar que los productos agropecuarios de la provincia provienen de establecimientos libres de deforestación. Esta condición cobra cada vez mayor relevancia para el acceso a los mercados internacionales, especialmente en Europa.
La medida responde directamente a las nuevas exigencias ambientales de la Unión Europea, que a través del Reglamento EUDR 1115/2023, ha establecido que determinados productos agropecuarios solo podrán ingresar a su mercado si acreditan que no hubo deforestación en los predios desde diciembre de 2020. «Europa quiere contribuir a la no deforestación global y eso implica nuevos requisitos para los países exportadores. Santa Fe decidió transformarlo en una oportunidad para sus productores», explicó Ignacio Mántaras, secretario de Agricultura y Ganadería de la provincia.
El funcionario destacó que el desarrollo del programa es fruto de un trabajo conjunto iniciado en la gestión anterior, con el acompañamiento de consultores europeos y la propia Unión Europea. Un diagnóstico sobre la situación ambiental de la provincia, elaborado en este marco, confirmó que Santa Fe posee una sólida política de protección de bosques, incluso anterior a la Ley Nacional de Bosques. El estudio reveló que apenas el 0,4% de las partidas catastrales de la provincia presenta situaciones que podrían entrar en conflicto con la normativa europea. «Eso nos ubica en una posición privilegiada respecto de otras provincias y también en comparación con buena parte de América Latina», sostuvo Mántaras, resaltando la ventaja competitiva de la provincia en la zona núcleo productiva.

Un certificado que agrega valor y abre puertas internacionales
El programa Santa Fe Produce Sustentable permitirá a los productores obtener un certificado oficial que acredite el cumplimiento de los criterios ambientales requeridos por los compradores internacionales. Inicialmente, estará enfocado en las cadenas de carnes y cueros, pero el gobierno provincial planea expandirlo progresivamente a otras producciones clave para la economía regional, como el arroz, las frutillas, la miel y diversos cultivos.
Para Mántaras, el alcance de esta iniciativa va más allá del simple cumplimiento de una norma europea. «Lo importante es generar información y acreditar atributos de nuestros productos. Cuanto más podamos demostrar cómo producimos, mayores oportunidades tendremos de acceder y consolidarnos en los mercados», afirmó, subrayando la importancia de la diferenciación y el valor agregado en los precios que pueden obtener los productos santafesinos.
El secretario resaltó el carácter inédito y público de la herramienta. «La mayoría de estos sistemas son privados y promovidos por las propias cadenas comerciales. Nosotros queremos que los productores santafesinos tengan una alternativa gratuita, transparente y respaldada por información oficial», dijo, asegurando la equidad y accesibilidad para todos los eslabones de la cadena agropecuaria.

¿Cómo funciona la plataforma de certificación?
El proceso de certificación se realiza de manera totalmente digital a través del módulo autogestivo de Ciudadano Santa Fe (CAS). El productor, utilizando su identidad digital, ingresa el número de RENSPA y las partidas inmobiliarias de su establecimiento. La plataforma valida automáticamente esta información con los registros del Catastro provincial y la cruza con los datos oficiales de Deforestación Verificada del Ministerio de Ambiente y Cambio Climático.
Si los datos cumplen con los requisitos establecidos, el sistema emite el certificado Santa Fe Produce Sustentable, que queda vinculado tanto al RENSPA como a las partidas declaradas. Mántaras hizo hincapié en la sencillez del procedimiento y el amplio interés que despertó la herramienta durante su presentación en Palermo, tanto entre autoridades nacionales como representantes de frigoríficos exportadores y organismos internacionales. «Queremos darle tranquilidad al productor porque es un sistema sencillo, voluntario y gratuito, pensado para facilitar el acceso a estas certificaciones», señaló.

La provincia se prepara para un posible escenario de «El Niño»
Durante la entrevista, el secretario Ignacio Mántaras también abordó el escenario climático esperado para la próxima primavera y verano, ante los pronósticos que anticipan un posible desarrollo del fenómeno El Niño. Explicó que la provincia trabaja desde hace meses en un esquema preventivo y coordinado entre distintas áreas del Gobierno para reducir los riesgos productivos e hídricos en el territorio santafesino.
«Santa Fe, por su ubicación y su sistema hídrico, suele ser una de las provincias más expuestas cuando aparecen estos fenómenos. Por eso estamos trabajando con mucha anticipación», indicó Mántaras. Entre las medidas implementadas, se mencionaron jornadas de capacitación para productores, la elaboración de manuales con recomendaciones específicas para diferentes sectores como la agricultura (incluyendo estrategias de siembra y manejo de perfiles de humedad), ganadería (con foco en la invernada y el feedlot), lechería, apicultura y horticultura. Además, se desarrollan nuevas herramientas para agilizar el traslado de hacienda en situaciones de emergencia.
Se destacó la implementación del Registro de Oferentes Productivos (ROPECA), una plataforma que permitirá vincular rápidamente a los productores afectados por contingencias climáticas con establecimientos que dispongan de campos, servicios o infraestructura para afrontar la situación.
Finalmente, Mántaras adelantó que la provincia avanza en un sistema de alerta temprana, diseñado para unificar la información entre organismos públicos, gobiernos locales y los propios productores. «No buscamos generar alarma, sino conciencia. La clave es llegar preparados, con información compartida y protocolos claros para actuar de manera coordinada cuando sea necesario», concluyó, enfatizando la importancia de una respuesta articulada frente a los desafíos del clima.
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Un 'semáforo' que informa el estado ecológico de cuerpos de agua

  

Un semáforo ambiental creado en la Argentina para determinar contaminación en ríos, arroyos y lagos: cuáles están peor y mejor

Fecha de Publicación
: 23/07/2026
Fuente: La Nación
Provincia/Región: Nacional


Fue desarrollado por científicos mediante un mapa interactivo online y una aplicación móvil para cargar datos de todo el país
Un innovador “semáforo ambiental” que advierte sobre el estado ecológico de ríos, arroyos, lagunas, lagos y humedales fue desarrollado bajo el liderazgo de un científico de la ciudad de La Plata en colaboración con colegas de distintos puntos del país.
El proyecto involucró a miles de ciudadanos que a través de una aplicación para teléfonos celulares ya aportaron información sobre los cursos de agua cercanos a sus lugares de residencia y contribuyeron a generar un amplio relevamiento sobre estos ecosistemas acuáticos.
Los investigadores desarrollaron una aplicación que permite a cualquier persona colaborar en la recolección de muestras y datos. Funciona mediante el GPS del teléfono celular, que identifica el lugar desde donde se realiza la observación, y luego de subir fotos se carga un cuestionario sobre variables fácilmente visibles, como el color del agua, la presencia de basura, la vegetación de las orillas, la fauna, embarcaciones, muelles, murallas y otros usos humanos del ambiente. 
Los ciudadanos que participan deben responder un amplio cuestionario de más de cien preguntas que incluyen detalles sobre las industrias cercanas o basurales, presencia de ganado y detalles sobre la textura del agua, entre otras características que son de simple observación.
La investigación, denominada PreserVamos, fue conducida por Joaquín Cochero, investigador del Instituto de Limnología Raúl A. Ringuelet (Ilpla), dependiente de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).
El trabajo, desarrollado durante cuatro años junto a más de veinte investigadores, fue publicado en la revista científica Ecology, de la Ecological Society of America.
Allí se aseguró que “los métodos de monitoreo tradicionales, si bien son científicamente rigurosos, a menudo se ven limitados por restricciones logísticas, financieras e institucionales. Si bien varias iniciativas de ciencia ciudadana han impulsado la evaluación de hábitats de agua dulce en Europa (por ejemplo, FreshWater Watch) y Norteamérica (por ejemplo, el Programa de Monitoreo Voluntario de la EPA), esfuerzos similares siguen siendo escasos en Sudamérica”.
El proyecto PreserVamos contribuye, según los creadores, a llenar esta brecha regional “al proporcionar el primer conjunto de datos estandarizado y a gran escala generado por la ciudadanía para ecosistemas acuáticos en la Argentina, ofreciendo valiosas oportunidades para su integración con bases de datos globales de monitoreo de agua dulce”.

Mapa interactivo
Como resultado de este estudio científico se desarrolló un mapa interactivo de todo el país que permite visualizar el estado ambiental de distintas ecorregiones.
Los ecosistemas de agua dulce figuran entre los ambientes más amenazados del planeta, pero al mismo tiempo son de los menos monitoreados. La extensión del territorio argentino y las limitaciones logísticas, económicas e institucionales dificultan la realización de campañas sistemáticas de relevamiento, por lo que el equipo decidió recurrir a una estrategia poco habitual en este tipo de investigaciones: la conciencia ciudadana.
El proyecto comenzó en 2022 financiado inicialmente por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Más tarde contó con apoyo de la Fundación Bunge y Born y el Ministerio de Ciencia y Tecnología.
Se extendió por distintas provincias mediante acuerdos con municipios, visitas a escuelas, conferencias y entrevistas lideradas por Cochero.
La red entre el ámbito científico y la comunidad permitió reunir más de 3000 observaciones provenientes de distintos puntos del país. Tras el proceso de validación científica, poco más de 1200 registros fueron incorporados al análisis final por cumplir con los criterios metodológicos y de confiabilidad establecidos por el equipo.

Alerta ambiental
El “semáforo” que se activa al desplegar en la web o una aplicación que lleva el nombre Preservamos clasifica los distintos ecosistemas según su estado de conservación.
Las zonas verdes corresponden a los arroyos de las sierras cordobesas, los ríos andinos alimentados por deshielos y los lagos patagónicos.
En tanto, las zonas rojas abarcan la cuenca del Río de la Plata, identificado como el sistema más degradado del relevamiento, seguido por el estuario de Bahía Blanca.
Para el equipo del Ilpla, la experiencia demuestra que la ciencia ciudadana puede convertirse en una herramienta clave para conocer el estado de ecosistemas cuya preservación resulta fundamental para la biodiversidad y el abastecimiento de agua dulce. Además de aportar información inédita, el relevamiento ofrece una base para orientar futuras acciones de conservación y de gestión ambiental en distintas regiones del país.
“La idea rectora es desarrollar una herramienta de interacción entre el mundo científico, la comunidad y los tomadores de decisiones, a fin de buscar soluciones a problemas complejos de contaminación”, expresó Cochero en diálogo con LA NACION.
Las mujeres fueron mayoría entre los voluntarios que participaron de la carga de datos. También colaboraron niños y personas mayores. “La generación de conocimiento científico puede abrirse a la participación de la comunidad cuando existen herramientas adecuadas y protocolos confiables”, sostuvo Cochero.
Participaron de este trabajo distintos científicos de la UNLP y de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), más investigadores de la provincia de Neuquén: Alejo Bonifacio (UNC), Micaela Zambrano (UNC), Agostina Pecile (UNLP), Belén Sathicq (UNLP), Mercedes Nicolosi Gelis (UNLP), Micaela Mujica (UNLP), Juan Manuel Brito (UNC), MarÍa laura Ballesteros (UNC), Marina Tagliaferro (UNC), Katya Albarrán (Dirección de Ecosistemas Acuáticos de Neuquén), Lucila Herbert (Inibioma Neuquén), Jorge Kuroda (Dirección de Ecosistemas Acuáticos de Neuquén) y Milagros Bengolea (UNC).
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El Sabia-Mar, el ojo argentino para custodiar el Atlántico Sur

 


Por qué el próximo satélite nacional será el mejor guardián del Mar Argentino

Fecha de Publicación
: 20/07/2026
Fuente: InfoBae
Provincia/Región: Nacional


SABIA-Mar, desarrollado por la CONAE y construido en INVAP, estará listo para su lanzamiento en 2027. Podrá detectar desde fitoplancton y bancos de peces hasta identificar pesqueros ilegales en la zona económica exclusiva. La jefa del proyecto habló con Infobae
Argentina sumará en 2027 una estrella nueva en su constelación satelital e historia espacial con el lanzamiento de SABIA-Mar, el Satélite de Aplicaciones Basadas en la Información Ambiental del Mar.
La reciente finalización de su integración y el inicio de los ensayos ambientales anunciados esa semana marcan una etapa decisiva para una misión que representa un salto tecnológico y estratégico en la observación de los mares y la gestión de los recursos naturales argentinos.
El desarrollo de SABIA-Mar, liderado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) bajo la órbita de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, coloca a Argentina en el selecto grupo de países con capacidad para diseñar, construir y operar satélites de observación ambiental con fines científicos, productivos y de seguridad. 
Concebido originalmente para el estudio del mar y las zonas costeras, el satélite incorpora una actualización tecnológica que amplió su alcance, introduciendo nuevas aplicaciones para la vigilancia marítima, la gestión ambiental y el desarrollo económico del país.
La misión se distingue por su carácter colaborativo: INVAP, con base en Bariloche, lidera la construcción e integración del satélite, mientras que VENG aporta capacidades en operaciones, telecomando y recepción de datos. El proyecto también involucra a la Universidad Nacional de La Plata, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), IMER y Ascentio, conformando un ecosistema nacional de ciencia, tecnología e industria.
La ingeniera industrial María Emilia Martini, jefa del proyecto SABIA-Mar, explicó a Infobae: “Estamos concluyendo la etapa de integración y configuración final del satélite, en medio de la campaña ambiental del satélite que es cuando se simulan las condiciones de vibración, radiofrecuencia y vacío que va a sufrir el satélite durante el lanzamiento y de esta manera, comprobar que todo el diseño efectuado está acorde a la funcionalidad del satélite. Esto nos permite estar seguros de tener otra misión espacial exitosa y realizar todos los ajustes necesarios antes de mandarlo al espacio”.

Un satélite de nueva generación con innovación nacional
El proceso de integración y los ensayos previos al lanzamiento representan uno de los momentos más sensibles y complejos de cualquier misión espacial.
Martini, con más de una década de experiencia en INVAP, describió la etapa actual como “la más entretenida y vertiginosa”. No obstante, aclara: “También bastante crítica, porque se concluye el trabajo de muchísimas personas. Somos un equipo multidisciplinario. Trabajamos día a día con CONAE y la empresa VENG para tener otra misión argentina exitosa”.
El satélite se encuentra en la fase final de pruebas ambientales, proceso donde se simulan las condiciones extremas que enfrentará durante el lanzamiento y la operación en el espacio. 
“Es importante la coordinación de cada equipo que trabaja en INVAP en las distintas especialidades, como el equipo térmico, de software, o en el ensayo de termovacío. Este último, por ejemplo, dura 24 días de 24 horas cada uno de monitoreo constante, por lo que se necesitan cubrir todos los turnos con varios especialistas siempre a disposición de las mediciones que indique el ensayo al satélite”, remarcó Martini.
Uno de los avances más destacados de SABIA-Mar reside en la actualización de su computadora central, equipada con el software más avanzado diseñado y ensamblado hasta ahora en un satélite argentino.
“Una de las novedades con las que cuenta este nuevo satélite es su computadora, actualizada con el último software. Es la más compleja ensamblada en un satélite argentino hasta ahora. El aparato contará también con nuevas cámaras multiespectrales diseñadas y testeadas en INVAP, que nos permitirán ver el color del mar, su fitoplancton y hasta las luces de los pesqueros en el Mar Argentino. La clave es que esto brindará una ventaja decisiva para monitorear el mar sin ser detectados. Además, se incorpora un concepto de ciberseguridad para proteger los activos espaciales. Se va a encriptar los canales de comando del satélite”, indicó la especialista.
El satélite incorpora una carga útil de última generación, que le permitirá medir el color del mar y estimar variables como la concentración de clorofila-a, asociada con la presencia de fitoplancton y la productividad primaria.
Además de producir información científica relevante, la misión fue diseñada para brindar servicios estratégicos en la vigilancia de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) argentina y la protección de los recursos naturales.
Darío Genua, secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología, destacó: “Argentina vuelve a realizar una nueva misión espacial con SABIA-Mar. Impulsamos una actualización tecnológica que amplió las capacidades del satélite para que pueda brindar servicios estratégicos destinados a fortalecer la seguridad y potenciar la producción”.

Inteligencia satelital para la gestión ambiental y productiva
SABIA-Mar aportará información para la localización de embarcaciones, identificando tanto buques colaborativos como no cooperativos, incluidos aquellos que operan sin transmitir señal AIS. Esta capacidad resulta clave para la vigilancia y el control de la pesca ilegal, fenómeno que afecta fuertemente al Atlántico Sur y al patrimonio económico del país.
Según destacó Martini, la misión incorpora tecnología de monitoreo nocturno mediante una cámara de alta sensibilidad, capaz de detectar luces en el mar bajo condiciones de oscuridad absoluta. Esta herramienta permitirá identificar patrones de actividad pesquera y fortalecer la vigilancia de los espacios marítimos. El satélite también generará información valiosa para la gestión de los recursos pesqueros, la acuicultura, el apoyo a la navegación y la toma de decisiones en el sector productivo.
En el plano ambiental, SABIA-Mar sumará datos sobre la calidad del agua en costas, estuarios y cuerpos de agua interiores. “Permitirá la detección temprana de floraciones algales nocivas, conocidas como marea roja, y contribuirá al monitoreo de ecosistemas marinos, costeros y terrestres, apoyando investigaciones sobre biodiversidad, ciclo del carbono y productividad primaria”, precisó Martini.
La misión incluye la integración del receptor AGR-T (Austral GNSS Receiver Technological), una pieza desarrollada por la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Por primera vez, un satélite argentino contará con un receptor de posicionamiento global nacional, lo que permite determinar con precisión la posición y velocidad del satélite en órbita, fortaleciendo la autonomía tecnológica del país.
La seguridad también fue priorizada: SABIA-Mar incorpora mecanismos de encriptación y autenticación en el canal de comandos para proteger el software de vuelo y la operación del satélite frente a amenazas cibernéticas.
Martini explicó que el éxito de la misión depende de la coordinación de múltiples especialidades y del monitoreo constante en ensayos como el termovacío, que demanda la atención continua de expertos durante periodos prolongados. 
“Este último por ejemplo dura 24 días de 24 horas cada uno de monitoreo constante, por lo que se necesitan cubrir todos los turnos con varios especialistas siempre a disposición de las mediciones que indique el ensayo al satélite”, describió.
Los datos obtenidos por los sensores ópticos de SABIA-Mar y fuentes complementarias podrán integrarse en tierra mediante herramientas avanzadas de procesamiento e inteligencia artificial, generando productos que combinen variables ambientales con modelos de comportamiento de flotas pesqueras. Esta capacidad potenciará la gestión sostenible de los recursos marinos y la economía azul argentina.
La misión también proveerá información fundamental para la ciencia, contribuyendo al desarrollo de investigaciones sobre el océano, las costas y los ecosistemas acuáticos. SABIA-Mar permitirá sostener series de datos de largo plazo, clave para el estudio de la productividad primaria, la biodiversidad y la dinámica de las aguas costeras.
El satélite ofrecerá una revisita de dos días tanto en el escenario regional —sobre las costas nacionales— como global, alcanzando una resolución espacial de 200 metros y 800 metros respectivamente. Esto permitirá generar información continua y de alto valor para la gestión ambiental y la producción.
La construcción y diseño de SABIA-Mar fue acompañada por rigurosos procesos de revisión y validación. “Se ha finalizado la Revisión Crítica del Diseño del satélite en abril del 2018 y en mayo del mismo año realizó la Revisión Crítica de Diseño del Segmento Terreno. En el año 2022 se realizó la Revisión Crítica de Diseño de la Misión (SABIA-Mar Mission CDR), un análisis técnico multidisciplinar para consolidar el diseño y verificar que se pueda cumplir con los requisitos establecidos para la misión”, indicó Martini.
Con SABIA-Mar, Argentina consolida su posición como referente latinoamericano en tecnología espacial, ampliando las capacidades nacionales en ingeniería satelital, sistemas ópticos, electrónica, software, navegación, control y desarrollo de aplicaciones. La misión representa una herramienta estratégica para expandir la información satelital sobre el Mar Argentino y fortalecer la economía azul, en un contexto donde la protección de los recursos y la seguridad marítima son cada vez más relevantes.
El lanzamiento de SABIA-Mar está previsto para el primer semestre de 2027. La etapa actual de ensayos y validaciones permitirá ajustar los últimos detalles antes de que el satélite se traslade al sitio de lanzamiento y se sume, desde la órbita, a la defensa y el conocimiento de los recursos argentinos.
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Conicet busca recuperar un histórico pasivo ambiental minero en Salta

 


Del laboratorio a la Puna salteña: buscan validar una herramienta biotecnológica para recuperar un histórico pasivo ambiental minero

Fecha de Publicación
: 09/07/2026
Fuente: Conicet
Provincia/Región: Salta


Un equipo del CONICET La Plata estudia desde hace más de una década la antigua Mina Concordia, ubicada en Salta, cuyos residuos tienen un fuerte impacto sobre el ambiente. La investigación permitió desarrollar un bactericida natural para inhibir la biogeneración del llamado drenaje ácido de minas –agua ácida con bajos niveles de pH– y abrió nuevas líneas de trabajo orientadas a la restauración integral de sitios degradados y contaminados por emprendimientos mineros inactivos o abandonados
Comprender cómo se comportan los contaminantes en antiguos sitios mineros, evaluar su impacto ambiental, desarrollar herramientas biotecnológicas para mitigar sus efectos y restaurar sitios contaminados con metales pesados. Esos son los objetivos que persigue Josefina Plaza Cazón, investigadora del CONICET con lugar de trabajo en el Centro de Investigación y Desarrollo en Fermentaciones Industriales (CINDEFI, CONICET-UNLP), quien estudia desde 2015 diferentes pasivos ambientales mineros (PAM) del Noroeste Argentino (NOA). Los PAM son instalaciones mineras abandonadas o inactivas que, por los residuos, emisiones y efluentes producto de sus operaciones, constituyen un riesgo permanente de contaminación que podría afectar la salud humana y el ambiente. En particular, el trabajo de Plaza Cazón se centra en el PAM “La Concordia”, un antiguo sitio de explotación minera ubicado en plena Puna salteña, a 4.200 metros sobre el nivel del mar y a unos 15 kilómetros de la ciudad de San Antonio de los Cobres, dentro del departamento Los Andes.
Conocido desde la época colonial, cuando se lo utilizaba artesanalmente para la obtención de plata, alrededor de 1900 el sitio comenzó a ser explotado intensivamente para la extracción de ese metal precioso y otros como cobre, plomo y zinc, hasta su cierre definitivo en 1986. Aunque la actividad extractiva finalizó, en el lugar aún permanecen acumulados los desechos mineros que no pudieron lixiviarse, o disolverse, durante el proceso de explotación. Estos residuos se almacenan en cuatro cavas o diques de cola, cuyos murallones fueron construidos con material del entorno a lo largo del arroyo Concordia, afluente del río San Antonio –que llega a su vez hasta el pueblo homónimo– y sus bases carecen de impermeabilización.
“Como el arroyo nace en el socavón de la mina, la acción del agua, sobre todo en épocas de lluvia –que van de diciembre a marzo–, disuelve los minerales acumulados y se produce un proceso que se conoce como drenaje ácido minero (DAM), es decir agua ácida, con bajo pH y alta concentración de metales pesados que escurre y se dispersa en el ambiente aguas abajo. Además, los suelos de la Puna son arenosos-limosos, por lo tanto, el DAM percola, o filtra, a través del perfil del suelo”, cuenta Plaza Cazón. La experta apunta que, en tiempos de sequía, otro responsable de la dispersión de los contaminantes es el viento: los minerales precipitan sobre unas sales presentes en ese sitio y se dispersan hasta puntos muy alejados al lugar de origen de la contaminación, incluso aguas arriba en dirección a los vientos predominantes.
Para conocer en profundidad las características del PAM, y evaluar y diagnosticar el grado de contaminación que presenta, el equipo dirigido por Plaza Cazón realizó una caracterización integral del sitio mediante diversos análisis fisicoquímicos del agua y de los suelos, determinando el pH y el nivel de concentración de los metales pesados presentes. Asimismo, los y las profesionales identificaron los microorganismos responsables de catalizar o acelerar las reacciones químicas que generan el DAM, y estudiaron especies vegetales nativas que crecían en la zona de influencia del PAM para determinar las estrategias fisiológicas y fitorremediadoras que utilizan para desarrollarse en condiciones ambientales tan extremas, sumado al estrés por la contaminación por metales pesados. En este último caso, para evaluar su potencial aplicación en planes de remediación y restauración de sitios contaminados por metales pesados producto del inadecuado manejo de desechos mineros.
Todo ese conocimiento generado a partir del análisis del PAM “La Concordia” fue el punto de partida para el desarrollo de nuevas herramientas biotecnológicas. "Las condiciones ambientales de la Puna son muy particulares, por eso entendimos desde el comienzo que no podíamos replicar tecnologías desarrolladas en otros países, sino que debíamos generar soluciones innovadoras utilizando los propios recursos del lugar, de manera que pudieran sostenerse en el tiempo", señala la investigadora, quien junto a su grupo desarrolló un bactericida natural, basado en compuestos bioactivos de una planta nativa de la zona, que es capaz de inhibir el crecimiento de los microorganismos hierro y/o azufre oxidantes presentes en los desechos mineros, que son aquellos que catalizan las reacciones químicas de generación de DAM. El próximo paso será validar el funcionamiento de esa tecnología in situ en el PAM.
Por otra parte, en colaboración con un grupo del Instituto de Fisiología Vegetal (INFIVE, CONICET-UNLP), el equipo de Plaza Cazón obtuvo un subsidio internacional para estudiar hongos micorrícicos –aquellos que tienen como característica establecer una relación simbiótica “mutualista”, o asociativa, con las raíces de las plantas– capaces de desarrollarse en las condiciones extremas como las de la Puna y, en particular, en suelos contaminados con metales pesados. “El objetivo es identificarlos y estudiarlos para, en un futuro, poder aplicarlos en alguna herramienta biotecnológica, ya sea como bioestimulantes o para la restauración del sitio, gracias a la capacidad que tienen de absorber contaminantes”, apunta la profesional.
El PAM se encuentra dentro del área protegida Los Andes, donde habita la Comunidad Kolla El Desierto, cuyos integrantes al igual que los pobladores de San Antonio de los Cobres, son quienes sufren directamente los efectos ambientales provocados por el antiguo emprendimiento minero. El proyecto del CINDEFI buscó involucrar a sus miembros desde el comienzo: "Las comunidades tienen derecho a conocer lo que investigamos, qué estamos haciendo con sus recursos cuando realizamos una campaña, y cuál es el estado de situación. Además, su participación y colaboración resulta fundamental para construir soluciones sostenibles en estos ambientes", afirma Plaza Cazón, quien recientemente brindó una charla ante esa comunidad a partir de la que se acordó, con el aval de su cacique, que algunos jóvenes de origen kolla que forman parte de ella y que cursan carreras universitarias vinculadas con los recursos naturales serán partícipes de las próximas campañas de muestreo a realizarse en octubre.
Nacida en Salta y graduada allí como ingeniera en Recursos Naturales y Medio Ambiente por la Universidad Nacional de Salta (UNSa), Plaza Cazón fue becaria de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en el Centro Atómico Ezeiza (CAE) y hace casi dos décadas se estableció en La Plata donde desarrolló su carrera científica en el CINDEFI. Sin embargo, nunca perdió el vínculo con el territorio donde nació y que hoy constituye el eje de sus investigaciones: "Uno ama lo que conoce. La Puna es un ambiente único, con un paisaje increíble, de otro planeta, y yo veo en ese lugar una riqueza enorme de conocimiento y desarrollo. Siempre sentí que el conocimiento que generamos tenía que transformarse en soluciones concretas que tengan impacto ambiental y social en el territorio. En este caso en particular, sobre los PAM, buscando soluciones que sean aplicables y sostenibles en el tiempo", reflexiona.
Para finalizar, Plaza Cazón destaca que el caso del PAM “La Concordia” demuestra que el impacto ambiental de la actividad minera puede persistir durante décadas cuando no existe una adecuada gestión y manejo responsable en la disposición final de los residuos: “Si no se hacen las cosas bien desde el principio, los efectos sobre el paisaje son a muy largo plazo” apunta la experta, quien se entusiasma con la oportunidad de generar conocimiento y desarrollar herramientas que contribuyan tanto a mitigar o reducir el impacto ambiental de los desechos y promover la potencial restauración de los sitios degradados, como a sentar las bases para el diseño de estrategias más sostenibles para la actividad minera.
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Primer yaguarundí con collar satelital es liberado en Córdoba

 


Liberaron por primera vez un yaguarundí con collar de rastreo satelital en Córdoba

Fecha de Publicación
: 01/07/2026
Fuente: Portal InfoMerlo
Provincia/Región: Córdoba


El felino fue rescatado cuando tenía apenas un mes y medio de vida y, tras un año de rehabilitación en el Parque de la Biodiversidad, regresó a su hábitat natural en Altos de Chipión. El collar permitirá monitorear sus movimientos y obtener información clave para la conservación de la especie. 
La provincia de Córdoba marcó un hito en materia de conservación de fauna silvestre con la liberación de un yaguarundí equipado con un collar de rastreo satelital, una experiencia inédita que permitirá estudiar el comportamiento de esta especie en libertad y fortalecer futuras estrategias de protección.
El ejemplar había sido rescatado en agosto de 2025 por la Policía Ambiental, cuando tenía apenas un mes y medio de vida y fue encontrado sin su madre en la localidad de Villa Concepción del Tío. Desde entonces, permaneció bajo cuidado del equipo técnico del Parque de la Biodiversidad, donde atravesó un proceso de rehabilitación diseñado para minimizar el contacto con las personas y favorecer el desarrollo de conductas propias de la vida silvestre.
Tras recibir el alta, el felino fue liberado en un sector de Altos de Chipión, en el departamento San Justo, considerado apto para su reinserción. Antes de regresar a su hábitat natural, se le colocó un collar de rastreo satelital que permitirá seguir sus desplazamientos, conocer cómo utiliza el territorio y obtener información científica sobre la especie.
El monitoreo estará a cargo de especialistas del Instituto de Diversidad y Ecología Animal (IDEA-CONICET) y de la Universidad Nacional de Córdoba, quienes analizarán los datos obtenidos para contribuir al diseño de nuevas acciones de conservación.
Durante la misma jornada también fue liberado un carpincho que había completado exitosamente su proceso de recuperación, en el marco del trabajo que lleva adelante la provincia para rescatar, rehabilitar y reinsertar ejemplares de fauna silvestre en sus ambientes naturales.
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Monitorearán en tiempo real la salud de la Costa Atlántica

 


Un nuevo sistema permitirá monitorear en tiempo real la salud de los ecosistemas marino-costeros en la Costa Atlántica

Fecha de Publicación
: 03/06/2026
Fuente: Portal NoticiasAmbientales
Provincia/Región: Buenos Aires


La provincia de Buenos Aires avanzará en la implementación de un sistema de observación marino-costero destinado a mejorar el conocimiento y la protección de los ecosistemas del litoral atlántico. La iniciativa quedó formalizada mediante un acuerdo entre el Ministerio de Ambiente bonaerense y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), consolidando una estrategia de monitoreo ambiental basada en información científica.
El proyecto se desarrollará junto a la Red de Investigación de Estresores Marino-Costeros en Latinoamérica y el Caribe (Remarco), una plataforma internacional integrada por especialistas de cerca de 20 países. Gracias a esta articulación, se fortalecerá la capacidad de análisis sobre los cambios que afectan a los ambientes costeros y oceánicos.
Además, la propuesta se enmarca dentro de una visión regional que busca mejorar la gestión de los recursos naturales y generar herramientas para anticipar riesgos ambientales cada vez más frecuentes en el contexto del cambio climático.

Estaciones estratégicas a lo largo de la costa bonaerense
Como parte de la iniciativa, se instalarán estaciones de monitoreo continuo en Santa Teresita, Villa Gesell, Mar Chiquita y Mar del Plata. Estos puntos fueron seleccionados por su relevancia ecológica y por representar distintos ambientes costeros de la provincia.
A través de tecnología especializada, las estaciones recopilarán datos en tiempo real sobre variables ambientales fundamentales para comprender la dinámica de los ecosistemas marinos. La información obtenida permitirá construir series históricas y detectar alteraciones de manera temprana.
Asimismo, el sistema incluirá el monitoreo de áreas de transición entre ecosistemas terrestres y oceánicos, sectores particularmente sensibles frente a las presiones humanas y los cambios ambientales globales.

Monitorear amenazas para proteger la biodiversidad
Uno de los principales objetivos será estudiar los llamados estresores marino-costeros, es decir, factores que alteran el equilibrio natural de los ecosistemas debido a actividades humanas o procesos ambientales.
Entre las variables que serán observadas se encuentran la acidificación oceánica, las floraciones de algas nocivas, la presencia de microplásticos y otros contaminantes emergentes que generan preocupación en la comunidad científica internacional.
Por otra parte, el monitoreo permanente permitirá evaluar tendencias a largo plazo y mejorar la capacidad de respuesta ante fenómenos que puedan afectar tanto a la biodiversidad como a las actividades económicas vinculadas al mar.

Una iniciativa con ventajas ambientales
La creación de una red de observación permanente representa una herramienta clave para la conservación de los ecosistemas costeros. Contar con información continua facilita la detección temprana de problemas ambientales antes de que alcancen niveles críticos.
Además, los datos obtenidos permitirán diseñar políticas públicas más eficientes para la protección de especies marinas, humedales costeros y hábitats fundamentales para el funcionamiento de la biodiversidad regional.
Asimismo, el proyecto favorecerá la toma de decisiones basadas en evidencia científica, mejorando la planificación territorial y promoviendo acciones orientadas a reducir la contaminación, preservar los recursos naturales y fortalecer la resiliencia frente al cambio climático.

Ciencia y cooperación para un desarrollo sostenible
La iniciativa también busca consolidar una agenda de gestión ambiental sustentada en la cooperación entre organismos públicos, instituciones científicas y redes internacionales de investigación.
En este sentido, la información generada contribuirá al seguimiento de compromisos ambientales globales vinculados a la conservación de los océanos y al uso sostenible de los recursos marinos.
Finalmente, el fortalecimiento de la observación científica en la Costa Atlántica bonaerense representa un paso importante para comprender mejor los desafíos ambientales actuales y garantizar la protección de un patrimonio natural esencial para las generaciones presentes y futuras.
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Chubut impulsa la restauración de bosques con tecnología de punta

 


Chubut apuesta por drones agrícolas y la restauración ecológica para recuperar los bosques arrasados por incendios

Fecha de Publicación
: 22/05/2026
Fuente: Portal NoticiasAmbientales
Provincia/Región: Chubut


El devastador incendio que consumió más de 14.000 hectáreas en Puerto Patriada, en la provincia de Chubut, dio origen a una estrategia inédita de restauración ambiental basada en el uso de drones agrícolas para sembrar forrajes desde el aire.
A cuatro meses del avance del fuego, la Municipalidad de El Hoyo y el Ministerio de la Producción de Chubut pusieron en marcha una prueba piloto sobre 200 hectáreas afectadas. El objetivo principal consiste en acelerar la recuperación del suelo y garantizar alimento para el ganado antes de la próxima primavera.
La iniciativa surgió como respuesta a la compleja situación que atraviesan productores rurales y comunidades mapuches de la zona, donde la pérdida de pasturas obligó durante meses a depender de fardos externos para alimentar animales.
Además, el proyecto incorpora tecnología de precisión y monitoreo ambiental para evaluar la evolución de las áreas intervenidas y definir futuras etapas de restauración ecológica.

Cómo funciona la siembra aérea con drones agrícolas
El procedimiento comenzó con un trabajo de mapeo digital realizado por la empresa Huella Cero, de Trevelin. A partir de ese diagnóstico, los técnicos identificaron las zonas prioritarias y seleccionaron especies capaces de recuperar rápidamente la cobertura vegetal.
Para la intervención se utilizan dos tipos de drones. Uno pequeño realiza tareas de relevamiento y análisis territorial, mientras otro de mayor porte dispersa semillas con cargas de hasta 100 kilos por vuelo.
En apenas dos jornadas, el sistema logró sembrar 40 hectáreas, una velocidad muy superior a la alcanzada mediante métodos manuales o maquinaria terrestre convencional.
Además, esta tecnología permite acceder a sectores montañosos o de difícil tránsito, donde las condiciones del terreno complican las tareas de restauración posteriores a un incendio forestal.

Forrajes para estabilizar el suelo y recuperar los ecosistemas
Las especies elegidas para la prueba piloto fueron agropiro y festuca, dos gramíneas resistentes al clima frío patagónico que cumplen funciones claves en la recuperación ambiental.
Por un lado, estas plantas aportan forraje para vacunos, ovinos, caprinos, equinos y aves de corral. Por otro, ayudan a estabilizar el suelo quemado, evitando erosión y pérdida de humedad.
Especialistas señalaron además que el agropiro posee propiedades que dificultan la expansión del pino, una especie exótica invasora en sectores de la Patagonia. Esa condición facilitaría posteriormente el regreso de vegetación nativa.
La estrategia contempla una restauración progresiva. Primero se busca recomponer la estructura básica del suelo mediante herbáceas y gramíneas; luego, en etapas posteriores, incorporar especies autóctonas como coihues y cipreses.

Las ventajas ambientales y productivas de este método innovador
La utilización de drones agrícolas representa una herramienta de gran valor para enfrentar las consecuencias de los incendios forestales en regiones sensibles como Chubut.
Entre sus principales ventajas se destacan la rapidez operativa, la reducción del impacto humano sobre terrenos frágiles y la posibilidad de intervenir en superficies extensas con mayor precisión.
Además, el método disminuye costos logísticos y permite actuar rápidamente antes de que las lluvias intensas provoquen erosión severa o pérdida definitiva de nutrientes en el suelo.
Desde el punto de vista ecológico, las gramíneas sembradas ayudan a retener agua, interceptar nieve y favorecer el rebrote futuro de especies nativas, fundamentales para reconstruir el equilibrio de los ecosistemas afectados.
Al mismo tiempo, la iniciativa fortalece la producción ganadera local al reducir la dependencia de insumos externos y acelerar el regreso de las actividades rurales en Puerto Patriada y otras zonas impactadas por el fuego en Chubut.
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Neuquén usa drones para identificar sauces exóticos

 


Sauce exótico y especies invasoras: cómo los drones revolucionan el cuidado de los ríos en Neuquén

Fecha de Publicación
: 05/05/2026
Fuente: Diario Río Negro
Provincia/Región: Neuquén


Científicos de Neuquén utilizan drones para frenar el avance del sauce exótico y monitorear el ingreso de salmones en los ríos patagónicos. Esta tecnología permite relevamientos de alta precisión que optimizan meses de trabajo de campo y abren una nueva etapa en la protección de los ecosistemas acuáticos. 
Los drones, además de captar imponentes imágenes de los paisajes, sirven como una potente herramienta para el estudio de los ecosistemas acuáticos. «Nosotros tenemos un proyecto bastante grande de control de sauce exótico y, en ese caso, lo usamos todo el tiempo», indicó el investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y el Centro de Ecología Aplicada de Neuquén (Cean). Señaló que, además, sus colegas lo utilizan «para mapear salmones, una especie exótica que está ingresando a los ríos».
El Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medio Ambiente (Inibioma) coordinó la charla, junto con la Universidad Nacional del Comahue y el Cean en San Martín de los Andes, para difundir los usos del dispositivo dentro de la ciencia. Cada dos semanas se reúnen para socializar saberes, pensar proyectos e identificar nuevas preguntas y conexiones sobre los desafíos ambientales de la provincia.
Pascual remarcó que la integración de drones dentro de las investigaciones marca una nueva era en el análisis de los recursos naturales de la región. Su capacidad para obtener datos locales precisos supera la visión de los satélites tradicionales y optimiza los tiempos de las patrullas terrestres.

Casos de estudio: la versatilidad del dron en el estudio de los ecosistemas en Neuquén
El investigador indicó que la utilidad de estas aeronaves se divide en diversos niveles de complejidad técnica. El escalafón inicial consiste en la exploración visual y la documentación de actividades. «Podemos tener una resolución de dos centímetros dentro del detalle del suelo», detalló Pascual. Los científicos observan el avance de las plantas invasoras con una claridad asombrosa, casi como si estuvieran parados allí mismo, pero con la ventaja de una vista aérea completa que abarca toda la costa.
En el caso del sauce exótico, el dron recorre el río y graba todo el trayecto. Como el dispositivo posee referencias geográficas, el equipo toma notas y observaciones directamente desde la pantalla. «Es una herramienta que permite relevar muchísimo territorio que, si tuviéramos que recorrer a pie, nos llevaría demasiado tiempo», resaltó el experto. Así, lo que antes era una tarea de semanas de caminata, ahora se resuelve con vuelos programados que cubren grandes extensiones en minutos.
También se utilizó para medir cuánta basura entra en el vertedero de Junín de los Andes. Pascual explicó que el software crea un mapa en tres dimensiones que calcula el tamaño de las montañas de residuos de forma automática.
Lo mismo sucede con los restos de madera tras una limpieza en el bosque: el dron ayuda a saber cuántos camiones harán falta para retirar el material. Esta capacidad de cálculo ahorra recursos y mejora la organización del trabajo en el campo.
A pesar de estas ventajas, Pascual advirtió que la tecnología exige un compromiso serio tras el regreso del campo. «El vuelo es un 20% del trabajo», remarcó. La mayor parte de la carga horaria se concentra en el procesamiento de las imágenes y en el aprendizaje de software especializado. 
En ciertos casos, ante la falta de herramientas comerciales accesibles, los científicos desarrollan sus propios códigos de programación para registrar eventos biológicos complejos que desde el suelo pasan desapercibidos.

Proyectos a la vista: el uso del dron para estudiar los peces del Chimehuin
El próximo paso tiene como objetivo a los peces bajo el agua. Durante la próxima temporada, el equipo planea sobrevuelos en el río Chimehuín para detectar sitios de desove. «Si las truchas se vieran bien, el dron sería una herramienta genial para registrar esos sitios de baja profundidad», afirmó el investigador.
Esta iniciativa busca aprovechar la claridad del agua en otoño e invierno para proteger los ciclos reproductivos de las especies de interés ecológico y deportivo.
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Santa Cruz. Rescatando oasis, la restauración de humedales

 


Donde vuelve el agua, renace la vida: la misión de restaurar vertientes en la Patagonia

Fecha de Publicación
: 21/04/2026
Fuente: Diario Río Negro
Provincia/Región: Santa Cruz


En uno de los paisajes más áridos del país, los humedales vencieron a la sequía gracias al trabajo de un equipo científico en Santa Cruz. "Son como oasis", explica el guardaparques Román Mosqueira. La experiencia de devolver equilibrio ecológico.
En la estepa patagónica, donde el clima impone sus reglas y el horizonte se extiende sin final, algo empieza a suceder en Santa Cruz: el agua vuelve a abrirse camino luego del trabajo científico en territorio, casi en silencio. 
No son grandes ríos ni lagos. Son vertientes o nacimientos de agua subterránea que, al reaparecer, reactivan uno de los procesos ecológicos vitales para la región: la regeneración de humedales. Este fenómeno no es espontáneo. Es el resultado de ocho años de trabajo sostenido en el Parque Patagonia, donde equipos técnicos y científicos avanzan en la restauración de ecosistemas degradados. 
Las vertientes son nacimientos de agua que provienen de las mesetas, en este caso Buenos Aires y Summich. El trabajo por recuperarlas, tiene una historia reciente que explica por qué estos ambientes pueden regenerarse.
“Los campos que hoy forman parte del Parque Patagonia eran usados para la producción de ganado”, cuenta el guardaparque e integrante de la Estación Biológica El Unco de la Fundación Rewilding Argentina a Diario RÍO NEGRO.
Oriundo de Chubut, Román se graduó en la Universidad Provincial de Córdoba en 2022. “Desde muy chico mi papá me llevaba siempre a pescar o a recorrer campos de la Patagonia. Y siempre se me despertaba el deseo de querer explorar, de conocer un poco más allá de lo que veíamos”, cuenta. 
Ese fue su primer contacto con la naturaleza. En 2023 ingresó a Fundación Rewilding, primero como voluntario, ahora es referente no solo del proyecto de restauración de humedales, sino también en uno de control de especies exóticas invasoras.

Ocho años de trabajo con los humedales
Las primeras tareas en la zona comenzaron en 2018. Lo primero que hicieron fue retirar el ganado, luego los alambrados y empezaron a intervenir las vertientes. “Al hacer todos estos trabajos, observamos que el humedal empezó a regenerarse y, a lo largo de cuatro años, de tener 8 hectáreas, se transformaron en 30 hectáreas. Y esto sigue creciendo”, comenta.
Actualmente, el equipo compuesto por cuatro personas trabaja sobre seis vertientes activas, aunque un relevamiento del año pasado identificó que hay más de 100 vertientes dentro del parque. «Tenemos un gran trabajo por delante», dice. 

Restaurar sin imponer: acompañar a la naturaleza
“El objetivo no es construir algo nuevo, sino ayudar a que el sistema vuelva a funcionar”, explica Román. Esa definición sintetiza el enfoque científico del proyecto: intervenir lo mínimo indispensable para reactivar procesos naturales. 
«Sería como acompañar estos procesos naturales en lugar de reemplazarlos, haciendo lo mínimo necesario para que el propio ecosistema pueda ir recuperándose», explica el guardaparques.
Las acciones que implementan son precisas y concretas: limpian cauces obstruidos, remueven especies exóticas invasoras como menta y berro, recanalizan vertientes, construyen pequeñas retenciones para regular el flujo de agua y plantan especies nativas como juncos y ciperáceas.
Cada intervención persigue el objetivo de permitir que el agua fluya, se distribuya y permanezca el tiempo suficiente para sostener biodiversidad. 
Las señales de reactivación se perciben por la vista: agua, verde y aves. Primero, aparece el agua, que empieza a fluir con mayor continuidad, se mantiene en superficie por más tiempo y genera nuevas zonas húmedas. Después, la vegetación: vuelven las especies hidrófilas y se expanden zonas verdes en plena estepa. Y por último, se ve en la fauna. Aparecen aves y mamíferos. Cada especie que se suma confirma el logro: ese sistema vuelve a estar en funcionamiento.

El rol de los humedales en la Patagonia: pequeños oasis
En un ambiente árido como el de la región patagónica, los humedales cumplen un papel clave, según detalla Román. «Son indispensables para todo el ecosistema en general porque ayudan a retener y a regular el agua, mantienen los suelos húmedos, permiten el desarrollo de vegetación», plantea. 
“Son como oasis”, describe el guardaparque sin exagerar. Su recuperación no solo mejora el paisaje sino que también redefine el equilibrio ecológico de toda la región. 

El impacto de la recuperación de humedales
Desde el inicio del proyecto en 2018, tras el retiro del ganado y la eliminación de infraestructuras que alteraban el terreno, un humedal se expandió. Ese crecimiento es la evidencia de que los sistemas ecológicos tienen capacidad de resiliencia. “Cuando el agua vuelve a circular, el ecosistema responde”, resume Mosqueira.
Lejos de ser un proceso aislado, la restauración contempla un factor comunitario. Las comunidades aportan conocimiento porque saben dónde estaban las vertientes, cómo cambió el paisaje y qué usos tuvo el territorio. Esa información se complementa con el trabajo científico para hacer intervenciones más efectivas. “Es un proceso compartido”, dice Román.
La restauración en el Parque Patagonia deja una lección que trasciende lo ambiental. A pesarde los años de degradación, los ecosistemas son capaces de regenerarse. Solo necesitan tiempo, condiciones adecuadas y, en algunos casos, una ayuda mínima, pero estratégica.
«La naturaleza tiene una gran capacidad de resiliencia. Después de haber sido alterados, degradados por las distintas acciones humanas, si se les da tiempo y se generan las condiciones adecuadas, estos ecosistemas pueden recuperarse», reflexiona Román. 
“Quizá no vuelva a ser exactamente como antes, pero se trata de encontrar un equilibrio que permita que la vida siga sosteniéndose”, cierra. 
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Blog del Foro Ambiental Córdoba

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