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El Sabia-Mar, el ojo argentino para custodiar el Atlántico Sur

 


Por qué el próximo satélite nacional será el mejor guardián del Mar Argentino

Fecha de Publicación
: 20/07/2026
Fuente: InfoBae
Provincia/Región: Nacional


SABIA-Mar, desarrollado por la CONAE y construido en INVAP, estará listo para su lanzamiento en 2027. Podrá detectar desde fitoplancton y bancos de peces hasta identificar pesqueros ilegales en la zona económica exclusiva. La jefa del proyecto habló con Infobae
Argentina sumará en 2027 una estrella nueva en su constelación satelital e historia espacial con el lanzamiento de SABIA-Mar, el Satélite de Aplicaciones Basadas en la Información Ambiental del Mar.
La reciente finalización de su integración y el inicio de los ensayos ambientales anunciados esa semana marcan una etapa decisiva para una misión que representa un salto tecnológico y estratégico en la observación de los mares y la gestión de los recursos naturales argentinos.
El desarrollo de SABIA-Mar, liderado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) bajo la órbita de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, coloca a Argentina en el selecto grupo de países con capacidad para diseñar, construir y operar satélites de observación ambiental con fines científicos, productivos y de seguridad. 
Concebido originalmente para el estudio del mar y las zonas costeras, el satélite incorpora una actualización tecnológica que amplió su alcance, introduciendo nuevas aplicaciones para la vigilancia marítima, la gestión ambiental y el desarrollo económico del país.
La misión se distingue por su carácter colaborativo: INVAP, con base en Bariloche, lidera la construcción e integración del satélite, mientras que VENG aporta capacidades en operaciones, telecomando y recepción de datos. El proyecto también involucra a la Universidad Nacional de La Plata, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), IMER y Ascentio, conformando un ecosistema nacional de ciencia, tecnología e industria.
La ingeniera industrial María Emilia Martini, jefa del proyecto SABIA-Mar, explicó a Infobae: “Estamos concluyendo la etapa de integración y configuración final del satélite, en medio de la campaña ambiental del satélite que es cuando se simulan las condiciones de vibración, radiofrecuencia y vacío que va a sufrir el satélite durante el lanzamiento y de esta manera, comprobar que todo el diseño efectuado está acorde a la funcionalidad del satélite. Esto nos permite estar seguros de tener otra misión espacial exitosa y realizar todos los ajustes necesarios antes de mandarlo al espacio”.

Un satélite de nueva generación con innovación nacional
El proceso de integración y los ensayos previos al lanzamiento representan uno de los momentos más sensibles y complejos de cualquier misión espacial.
Martini, con más de una década de experiencia en INVAP, describió la etapa actual como “la más entretenida y vertiginosa”. No obstante, aclara: “También bastante crítica, porque se concluye el trabajo de muchísimas personas. Somos un equipo multidisciplinario. Trabajamos día a día con CONAE y la empresa VENG para tener otra misión argentina exitosa”.
El satélite se encuentra en la fase final de pruebas ambientales, proceso donde se simulan las condiciones extremas que enfrentará durante el lanzamiento y la operación en el espacio. 
“Es importante la coordinación de cada equipo que trabaja en INVAP en las distintas especialidades, como el equipo térmico, de software, o en el ensayo de termovacío. Este último, por ejemplo, dura 24 días de 24 horas cada uno de monitoreo constante, por lo que se necesitan cubrir todos los turnos con varios especialistas siempre a disposición de las mediciones que indique el ensayo al satélite”, remarcó Martini.
Uno de los avances más destacados de SABIA-Mar reside en la actualización de su computadora central, equipada con el software más avanzado diseñado y ensamblado hasta ahora en un satélite argentino.
“Una de las novedades con las que cuenta este nuevo satélite es su computadora, actualizada con el último software. Es la más compleja ensamblada en un satélite argentino hasta ahora. El aparato contará también con nuevas cámaras multiespectrales diseñadas y testeadas en INVAP, que nos permitirán ver el color del mar, su fitoplancton y hasta las luces de los pesqueros en el Mar Argentino. La clave es que esto brindará una ventaja decisiva para monitorear el mar sin ser detectados. Además, se incorpora un concepto de ciberseguridad para proteger los activos espaciales. Se va a encriptar los canales de comando del satélite”, indicó la especialista.
El satélite incorpora una carga útil de última generación, que le permitirá medir el color del mar y estimar variables como la concentración de clorofila-a, asociada con la presencia de fitoplancton y la productividad primaria.
Además de producir información científica relevante, la misión fue diseñada para brindar servicios estratégicos en la vigilancia de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) argentina y la protección de los recursos naturales.
Darío Genua, secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología, destacó: “Argentina vuelve a realizar una nueva misión espacial con SABIA-Mar. Impulsamos una actualización tecnológica que amplió las capacidades del satélite para que pueda brindar servicios estratégicos destinados a fortalecer la seguridad y potenciar la producción”.

Inteligencia satelital para la gestión ambiental y productiva
SABIA-Mar aportará información para la localización de embarcaciones, identificando tanto buques colaborativos como no cooperativos, incluidos aquellos que operan sin transmitir señal AIS. Esta capacidad resulta clave para la vigilancia y el control de la pesca ilegal, fenómeno que afecta fuertemente al Atlántico Sur y al patrimonio económico del país.
Según destacó Martini, la misión incorpora tecnología de monitoreo nocturno mediante una cámara de alta sensibilidad, capaz de detectar luces en el mar bajo condiciones de oscuridad absoluta. Esta herramienta permitirá identificar patrones de actividad pesquera y fortalecer la vigilancia de los espacios marítimos. El satélite también generará información valiosa para la gestión de los recursos pesqueros, la acuicultura, el apoyo a la navegación y la toma de decisiones en el sector productivo.
En el plano ambiental, SABIA-Mar sumará datos sobre la calidad del agua en costas, estuarios y cuerpos de agua interiores. “Permitirá la detección temprana de floraciones algales nocivas, conocidas como marea roja, y contribuirá al monitoreo de ecosistemas marinos, costeros y terrestres, apoyando investigaciones sobre biodiversidad, ciclo del carbono y productividad primaria”, precisó Martini.
La misión incluye la integración del receptor AGR-T (Austral GNSS Receiver Technological), una pieza desarrollada por la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Por primera vez, un satélite argentino contará con un receptor de posicionamiento global nacional, lo que permite determinar con precisión la posición y velocidad del satélite en órbita, fortaleciendo la autonomía tecnológica del país.
La seguridad también fue priorizada: SABIA-Mar incorpora mecanismos de encriptación y autenticación en el canal de comandos para proteger el software de vuelo y la operación del satélite frente a amenazas cibernéticas.
Martini explicó que el éxito de la misión depende de la coordinación de múltiples especialidades y del monitoreo constante en ensayos como el termovacío, que demanda la atención continua de expertos durante periodos prolongados. 
“Este último por ejemplo dura 24 días de 24 horas cada uno de monitoreo constante, por lo que se necesitan cubrir todos los turnos con varios especialistas siempre a disposición de las mediciones que indique el ensayo al satélite”, describió.
Los datos obtenidos por los sensores ópticos de SABIA-Mar y fuentes complementarias podrán integrarse en tierra mediante herramientas avanzadas de procesamiento e inteligencia artificial, generando productos que combinen variables ambientales con modelos de comportamiento de flotas pesqueras. Esta capacidad potenciará la gestión sostenible de los recursos marinos y la economía azul argentina.
La misión también proveerá información fundamental para la ciencia, contribuyendo al desarrollo de investigaciones sobre el océano, las costas y los ecosistemas acuáticos. SABIA-Mar permitirá sostener series de datos de largo plazo, clave para el estudio de la productividad primaria, la biodiversidad y la dinámica de las aguas costeras.
El satélite ofrecerá una revisita de dos días tanto en el escenario regional —sobre las costas nacionales— como global, alcanzando una resolución espacial de 200 metros y 800 metros respectivamente. Esto permitirá generar información continua y de alto valor para la gestión ambiental y la producción.
La construcción y diseño de SABIA-Mar fue acompañada por rigurosos procesos de revisión y validación. “Se ha finalizado la Revisión Crítica del Diseño del satélite en abril del 2018 y en mayo del mismo año realizó la Revisión Crítica de Diseño del Segmento Terreno. En el año 2022 se realizó la Revisión Crítica de Diseño de la Misión (SABIA-Mar Mission CDR), un análisis técnico multidisciplinar para consolidar el diseño y verificar que se pueda cumplir con los requisitos establecidos para la misión”, indicó Martini.
Con SABIA-Mar, Argentina consolida su posición como referente latinoamericano en tecnología espacial, ampliando las capacidades nacionales en ingeniería satelital, sistemas ópticos, electrónica, software, navegación, control y desarrollo de aplicaciones. La misión representa una herramienta estratégica para expandir la información satelital sobre el Mar Argentino y fortalecer la economía azul, en un contexto donde la protección de los recursos y la seguridad marítima son cada vez más relevantes.
El lanzamiento de SABIA-Mar está previsto para el primer semestre de 2027. La etapa actual de ensayos y validaciones permitirá ajustar los últimos detalles antes de que el satélite se traslade al sitio de lanzamiento y se sume, desde la órbita, a la defensa y el conocimiento de los recursos argentinos.
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Conicet busca recuperar un histórico pasivo ambiental minero en Salta

 


Del laboratorio a la Puna salteña: buscan validar una herramienta biotecnológica para recuperar un histórico pasivo ambiental minero

Fecha de Publicación
: 09/07/2026
Fuente: Conicet
Provincia/Región: Salta


Un equipo del CONICET La Plata estudia desde hace más de una década la antigua Mina Concordia, ubicada en Salta, cuyos residuos tienen un fuerte impacto sobre el ambiente. La investigación permitió desarrollar un bactericida natural para inhibir la biogeneración del llamado drenaje ácido de minas –agua ácida con bajos niveles de pH– y abrió nuevas líneas de trabajo orientadas a la restauración integral de sitios degradados y contaminados por emprendimientos mineros inactivos o abandonados
Comprender cómo se comportan los contaminantes en antiguos sitios mineros, evaluar su impacto ambiental, desarrollar herramientas biotecnológicas para mitigar sus efectos y restaurar sitios contaminados con metales pesados. Esos son los objetivos que persigue Josefina Plaza Cazón, investigadora del CONICET con lugar de trabajo en el Centro de Investigación y Desarrollo en Fermentaciones Industriales (CINDEFI, CONICET-UNLP), quien estudia desde 2015 diferentes pasivos ambientales mineros (PAM) del Noroeste Argentino (NOA). Los PAM son instalaciones mineras abandonadas o inactivas que, por los residuos, emisiones y efluentes producto de sus operaciones, constituyen un riesgo permanente de contaminación que podría afectar la salud humana y el ambiente. En particular, el trabajo de Plaza Cazón se centra en el PAM “La Concordia”, un antiguo sitio de explotación minera ubicado en plena Puna salteña, a 4.200 metros sobre el nivel del mar y a unos 15 kilómetros de la ciudad de San Antonio de los Cobres, dentro del departamento Los Andes.
Conocido desde la época colonial, cuando se lo utilizaba artesanalmente para la obtención de plata, alrededor de 1900 el sitio comenzó a ser explotado intensivamente para la extracción de ese metal precioso y otros como cobre, plomo y zinc, hasta su cierre definitivo en 1986. Aunque la actividad extractiva finalizó, en el lugar aún permanecen acumulados los desechos mineros que no pudieron lixiviarse, o disolverse, durante el proceso de explotación. Estos residuos se almacenan en cuatro cavas o diques de cola, cuyos murallones fueron construidos con material del entorno a lo largo del arroyo Concordia, afluente del río San Antonio –que llega a su vez hasta el pueblo homónimo– y sus bases carecen de impermeabilización.
“Como el arroyo nace en el socavón de la mina, la acción del agua, sobre todo en épocas de lluvia –que van de diciembre a marzo–, disuelve los minerales acumulados y se produce un proceso que se conoce como drenaje ácido minero (DAM), es decir agua ácida, con bajo pH y alta concentración de metales pesados que escurre y se dispersa en el ambiente aguas abajo. Además, los suelos de la Puna son arenosos-limosos, por lo tanto, el DAM percola, o filtra, a través del perfil del suelo”, cuenta Plaza Cazón. La experta apunta que, en tiempos de sequía, otro responsable de la dispersión de los contaminantes es el viento: los minerales precipitan sobre unas sales presentes en ese sitio y se dispersan hasta puntos muy alejados al lugar de origen de la contaminación, incluso aguas arriba en dirección a los vientos predominantes.
Para conocer en profundidad las características del PAM, y evaluar y diagnosticar el grado de contaminación que presenta, el equipo dirigido por Plaza Cazón realizó una caracterización integral del sitio mediante diversos análisis fisicoquímicos del agua y de los suelos, determinando el pH y el nivel de concentración de los metales pesados presentes. Asimismo, los y las profesionales identificaron los microorganismos responsables de catalizar o acelerar las reacciones químicas que generan el DAM, y estudiaron especies vegetales nativas que crecían en la zona de influencia del PAM para determinar las estrategias fisiológicas y fitorremediadoras que utilizan para desarrollarse en condiciones ambientales tan extremas, sumado al estrés por la contaminación por metales pesados. En este último caso, para evaluar su potencial aplicación en planes de remediación y restauración de sitios contaminados por metales pesados producto del inadecuado manejo de desechos mineros.
Todo ese conocimiento generado a partir del análisis del PAM “La Concordia” fue el punto de partida para el desarrollo de nuevas herramientas biotecnológicas. "Las condiciones ambientales de la Puna son muy particulares, por eso entendimos desde el comienzo que no podíamos replicar tecnologías desarrolladas en otros países, sino que debíamos generar soluciones innovadoras utilizando los propios recursos del lugar, de manera que pudieran sostenerse en el tiempo", señala la investigadora, quien junto a su grupo desarrolló un bactericida natural, basado en compuestos bioactivos de una planta nativa de la zona, que es capaz de inhibir el crecimiento de los microorganismos hierro y/o azufre oxidantes presentes en los desechos mineros, que son aquellos que catalizan las reacciones químicas de generación de DAM. El próximo paso será validar el funcionamiento de esa tecnología in situ en el PAM.
Por otra parte, en colaboración con un grupo del Instituto de Fisiología Vegetal (INFIVE, CONICET-UNLP), el equipo de Plaza Cazón obtuvo un subsidio internacional para estudiar hongos micorrícicos –aquellos que tienen como característica establecer una relación simbiótica “mutualista”, o asociativa, con las raíces de las plantas– capaces de desarrollarse en las condiciones extremas como las de la Puna y, en particular, en suelos contaminados con metales pesados. “El objetivo es identificarlos y estudiarlos para, en un futuro, poder aplicarlos en alguna herramienta biotecnológica, ya sea como bioestimulantes o para la restauración del sitio, gracias a la capacidad que tienen de absorber contaminantes”, apunta la profesional.
El PAM se encuentra dentro del área protegida Los Andes, donde habita la Comunidad Kolla El Desierto, cuyos integrantes al igual que los pobladores de San Antonio de los Cobres, son quienes sufren directamente los efectos ambientales provocados por el antiguo emprendimiento minero. El proyecto del CINDEFI buscó involucrar a sus miembros desde el comienzo: "Las comunidades tienen derecho a conocer lo que investigamos, qué estamos haciendo con sus recursos cuando realizamos una campaña, y cuál es el estado de situación. Además, su participación y colaboración resulta fundamental para construir soluciones sostenibles en estos ambientes", afirma Plaza Cazón, quien recientemente brindó una charla ante esa comunidad a partir de la que se acordó, con el aval de su cacique, que algunos jóvenes de origen kolla que forman parte de ella y que cursan carreras universitarias vinculadas con los recursos naturales serán partícipes de las próximas campañas de muestreo a realizarse en octubre.
Nacida en Salta y graduada allí como ingeniera en Recursos Naturales y Medio Ambiente por la Universidad Nacional de Salta (UNSa), Plaza Cazón fue becaria de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en el Centro Atómico Ezeiza (CAE) y hace casi dos décadas se estableció en La Plata donde desarrolló su carrera científica en el CINDEFI. Sin embargo, nunca perdió el vínculo con el territorio donde nació y que hoy constituye el eje de sus investigaciones: "Uno ama lo que conoce. La Puna es un ambiente único, con un paisaje increíble, de otro planeta, y yo veo en ese lugar una riqueza enorme de conocimiento y desarrollo. Siempre sentí que el conocimiento que generamos tenía que transformarse en soluciones concretas que tengan impacto ambiental y social en el territorio. En este caso en particular, sobre los PAM, buscando soluciones que sean aplicables y sostenibles en el tiempo", reflexiona.
Para finalizar, Plaza Cazón destaca que el caso del PAM “La Concordia” demuestra que el impacto ambiental de la actividad minera puede persistir durante décadas cuando no existe una adecuada gestión y manejo responsable en la disposición final de los residuos: “Si no se hacen las cosas bien desde el principio, los efectos sobre el paisaje son a muy largo plazo” apunta la experta, quien se entusiasma con la oportunidad de generar conocimiento y desarrollar herramientas que contribuyan tanto a mitigar o reducir el impacto ambiental de los desechos y promover la potencial restauración de los sitios degradados, como a sentar las bases para el diseño de estrategias más sostenibles para la actividad minera.
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Primer yaguarundí con collar satelital es liberado en Córdoba

 


Liberaron por primera vez un yaguarundí con collar de rastreo satelital en Córdoba

Fecha de Publicación
: 01/07/2026
Fuente: Portal InfoMerlo
Provincia/Región: Córdoba


El felino fue rescatado cuando tenía apenas un mes y medio de vida y, tras un año de rehabilitación en el Parque de la Biodiversidad, regresó a su hábitat natural en Altos de Chipión. El collar permitirá monitorear sus movimientos y obtener información clave para la conservación de la especie. 
La provincia de Córdoba marcó un hito en materia de conservación de fauna silvestre con la liberación de un yaguarundí equipado con un collar de rastreo satelital, una experiencia inédita que permitirá estudiar el comportamiento de esta especie en libertad y fortalecer futuras estrategias de protección.
El ejemplar había sido rescatado en agosto de 2025 por la Policía Ambiental, cuando tenía apenas un mes y medio de vida y fue encontrado sin su madre en la localidad de Villa Concepción del Tío. Desde entonces, permaneció bajo cuidado del equipo técnico del Parque de la Biodiversidad, donde atravesó un proceso de rehabilitación diseñado para minimizar el contacto con las personas y favorecer el desarrollo de conductas propias de la vida silvestre.
Tras recibir el alta, el felino fue liberado en un sector de Altos de Chipión, en el departamento San Justo, considerado apto para su reinserción. Antes de regresar a su hábitat natural, se le colocó un collar de rastreo satelital que permitirá seguir sus desplazamientos, conocer cómo utiliza el territorio y obtener información científica sobre la especie.
El monitoreo estará a cargo de especialistas del Instituto de Diversidad y Ecología Animal (IDEA-CONICET) y de la Universidad Nacional de Córdoba, quienes analizarán los datos obtenidos para contribuir al diseño de nuevas acciones de conservación.
Durante la misma jornada también fue liberado un carpincho que había completado exitosamente su proceso de recuperación, en el marco del trabajo que lleva adelante la provincia para rescatar, rehabilitar y reinsertar ejemplares de fauna silvestre en sus ambientes naturales.
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Monitorearán en tiempo real la salud de la Costa Atlántica

 


Un nuevo sistema permitirá monitorear en tiempo real la salud de los ecosistemas marino-costeros en la Costa Atlántica

Fecha de Publicación
: 03/06/2026
Fuente: Portal NoticiasAmbientales
Provincia/Región: Buenos Aires


La provincia de Buenos Aires avanzará en la implementación de un sistema de observación marino-costero destinado a mejorar el conocimiento y la protección de los ecosistemas del litoral atlántico. La iniciativa quedó formalizada mediante un acuerdo entre el Ministerio de Ambiente bonaerense y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), consolidando una estrategia de monitoreo ambiental basada en información científica.
El proyecto se desarrollará junto a la Red de Investigación de Estresores Marino-Costeros en Latinoamérica y el Caribe (Remarco), una plataforma internacional integrada por especialistas de cerca de 20 países. Gracias a esta articulación, se fortalecerá la capacidad de análisis sobre los cambios que afectan a los ambientes costeros y oceánicos.
Además, la propuesta se enmarca dentro de una visión regional que busca mejorar la gestión de los recursos naturales y generar herramientas para anticipar riesgos ambientales cada vez más frecuentes en el contexto del cambio climático.

Estaciones estratégicas a lo largo de la costa bonaerense
Como parte de la iniciativa, se instalarán estaciones de monitoreo continuo en Santa Teresita, Villa Gesell, Mar Chiquita y Mar del Plata. Estos puntos fueron seleccionados por su relevancia ecológica y por representar distintos ambientes costeros de la provincia.
A través de tecnología especializada, las estaciones recopilarán datos en tiempo real sobre variables ambientales fundamentales para comprender la dinámica de los ecosistemas marinos. La información obtenida permitirá construir series históricas y detectar alteraciones de manera temprana.
Asimismo, el sistema incluirá el monitoreo de áreas de transición entre ecosistemas terrestres y oceánicos, sectores particularmente sensibles frente a las presiones humanas y los cambios ambientales globales.

Monitorear amenazas para proteger la biodiversidad
Uno de los principales objetivos será estudiar los llamados estresores marino-costeros, es decir, factores que alteran el equilibrio natural de los ecosistemas debido a actividades humanas o procesos ambientales.
Entre las variables que serán observadas se encuentran la acidificación oceánica, las floraciones de algas nocivas, la presencia de microplásticos y otros contaminantes emergentes que generan preocupación en la comunidad científica internacional.
Por otra parte, el monitoreo permanente permitirá evaluar tendencias a largo plazo y mejorar la capacidad de respuesta ante fenómenos que puedan afectar tanto a la biodiversidad como a las actividades económicas vinculadas al mar.

Una iniciativa con ventajas ambientales
La creación de una red de observación permanente representa una herramienta clave para la conservación de los ecosistemas costeros. Contar con información continua facilita la detección temprana de problemas ambientales antes de que alcancen niveles críticos.
Además, los datos obtenidos permitirán diseñar políticas públicas más eficientes para la protección de especies marinas, humedales costeros y hábitats fundamentales para el funcionamiento de la biodiversidad regional.
Asimismo, el proyecto favorecerá la toma de decisiones basadas en evidencia científica, mejorando la planificación territorial y promoviendo acciones orientadas a reducir la contaminación, preservar los recursos naturales y fortalecer la resiliencia frente al cambio climático.

Ciencia y cooperación para un desarrollo sostenible
La iniciativa también busca consolidar una agenda de gestión ambiental sustentada en la cooperación entre organismos públicos, instituciones científicas y redes internacionales de investigación.
En este sentido, la información generada contribuirá al seguimiento de compromisos ambientales globales vinculados a la conservación de los océanos y al uso sostenible de los recursos marinos.
Finalmente, el fortalecimiento de la observación científica en la Costa Atlántica bonaerense representa un paso importante para comprender mejor los desafíos ambientales actuales y garantizar la protección de un patrimonio natural esencial para las generaciones presentes y futuras.
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Chubut impulsa la restauración de bosques con tecnología de punta

 


Chubut apuesta por drones agrícolas y la restauración ecológica para recuperar los bosques arrasados por incendios

Fecha de Publicación
: 22/05/2026
Fuente: Portal NoticiasAmbientales
Provincia/Región: Chubut


El devastador incendio que consumió más de 14.000 hectáreas en Puerto Patriada, en la provincia de Chubut, dio origen a una estrategia inédita de restauración ambiental basada en el uso de drones agrícolas para sembrar forrajes desde el aire.
A cuatro meses del avance del fuego, la Municipalidad de El Hoyo y el Ministerio de la Producción de Chubut pusieron en marcha una prueba piloto sobre 200 hectáreas afectadas. El objetivo principal consiste en acelerar la recuperación del suelo y garantizar alimento para el ganado antes de la próxima primavera.
La iniciativa surgió como respuesta a la compleja situación que atraviesan productores rurales y comunidades mapuches de la zona, donde la pérdida de pasturas obligó durante meses a depender de fardos externos para alimentar animales.
Además, el proyecto incorpora tecnología de precisión y monitoreo ambiental para evaluar la evolución de las áreas intervenidas y definir futuras etapas de restauración ecológica.

Cómo funciona la siembra aérea con drones agrícolas
El procedimiento comenzó con un trabajo de mapeo digital realizado por la empresa Huella Cero, de Trevelin. A partir de ese diagnóstico, los técnicos identificaron las zonas prioritarias y seleccionaron especies capaces de recuperar rápidamente la cobertura vegetal.
Para la intervención se utilizan dos tipos de drones. Uno pequeño realiza tareas de relevamiento y análisis territorial, mientras otro de mayor porte dispersa semillas con cargas de hasta 100 kilos por vuelo.
En apenas dos jornadas, el sistema logró sembrar 40 hectáreas, una velocidad muy superior a la alcanzada mediante métodos manuales o maquinaria terrestre convencional.
Además, esta tecnología permite acceder a sectores montañosos o de difícil tránsito, donde las condiciones del terreno complican las tareas de restauración posteriores a un incendio forestal.

Forrajes para estabilizar el suelo y recuperar los ecosistemas
Las especies elegidas para la prueba piloto fueron agropiro y festuca, dos gramíneas resistentes al clima frío patagónico que cumplen funciones claves en la recuperación ambiental.
Por un lado, estas plantas aportan forraje para vacunos, ovinos, caprinos, equinos y aves de corral. Por otro, ayudan a estabilizar el suelo quemado, evitando erosión y pérdida de humedad.
Especialistas señalaron además que el agropiro posee propiedades que dificultan la expansión del pino, una especie exótica invasora en sectores de la Patagonia. Esa condición facilitaría posteriormente el regreso de vegetación nativa.
La estrategia contempla una restauración progresiva. Primero se busca recomponer la estructura básica del suelo mediante herbáceas y gramíneas; luego, en etapas posteriores, incorporar especies autóctonas como coihues y cipreses.

Las ventajas ambientales y productivas de este método innovador
La utilización de drones agrícolas representa una herramienta de gran valor para enfrentar las consecuencias de los incendios forestales en regiones sensibles como Chubut.
Entre sus principales ventajas se destacan la rapidez operativa, la reducción del impacto humano sobre terrenos frágiles y la posibilidad de intervenir en superficies extensas con mayor precisión.
Además, el método disminuye costos logísticos y permite actuar rápidamente antes de que las lluvias intensas provoquen erosión severa o pérdida definitiva de nutrientes en el suelo.
Desde el punto de vista ecológico, las gramíneas sembradas ayudan a retener agua, interceptar nieve y favorecer el rebrote futuro de especies nativas, fundamentales para reconstruir el equilibrio de los ecosistemas afectados.
Al mismo tiempo, la iniciativa fortalece la producción ganadera local al reducir la dependencia de insumos externos y acelerar el regreso de las actividades rurales en Puerto Patriada y otras zonas impactadas por el fuego en Chubut.
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Neuquén usa drones para identificar sauces exóticos

 


Sauce exótico y especies invasoras: cómo los drones revolucionan el cuidado de los ríos en Neuquén

Fecha de Publicación
: 05/05/2026
Fuente: Diario Río Negro
Provincia/Región: Neuquén


Científicos de Neuquén utilizan drones para frenar el avance del sauce exótico y monitorear el ingreso de salmones en los ríos patagónicos. Esta tecnología permite relevamientos de alta precisión que optimizan meses de trabajo de campo y abren una nueva etapa en la protección de los ecosistemas acuáticos. 
Los drones, además de captar imponentes imágenes de los paisajes, sirven como una potente herramienta para el estudio de los ecosistemas acuáticos. «Nosotros tenemos un proyecto bastante grande de control de sauce exótico y, en ese caso, lo usamos todo el tiempo», indicó el investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y el Centro de Ecología Aplicada de Neuquén (Cean). Señaló que, además, sus colegas lo utilizan «para mapear salmones, una especie exótica que está ingresando a los ríos».
El Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medio Ambiente (Inibioma) coordinó la charla, junto con la Universidad Nacional del Comahue y el Cean en San Martín de los Andes, para difundir los usos del dispositivo dentro de la ciencia. Cada dos semanas se reúnen para socializar saberes, pensar proyectos e identificar nuevas preguntas y conexiones sobre los desafíos ambientales de la provincia.
Pascual remarcó que la integración de drones dentro de las investigaciones marca una nueva era en el análisis de los recursos naturales de la región. Su capacidad para obtener datos locales precisos supera la visión de los satélites tradicionales y optimiza los tiempos de las patrullas terrestres.

Casos de estudio: la versatilidad del dron en el estudio de los ecosistemas en Neuquén
El investigador indicó que la utilidad de estas aeronaves se divide en diversos niveles de complejidad técnica. El escalafón inicial consiste en la exploración visual y la documentación de actividades. «Podemos tener una resolución de dos centímetros dentro del detalle del suelo», detalló Pascual. Los científicos observan el avance de las plantas invasoras con una claridad asombrosa, casi como si estuvieran parados allí mismo, pero con la ventaja de una vista aérea completa que abarca toda la costa.
En el caso del sauce exótico, el dron recorre el río y graba todo el trayecto. Como el dispositivo posee referencias geográficas, el equipo toma notas y observaciones directamente desde la pantalla. «Es una herramienta que permite relevar muchísimo territorio que, si tuviéramos que recorrer a pie, nos llevaría demasiado tiempo», resaltó el experto. Así, lo que antes era una tarea de semanas de caminata, ahora se resuelve con vuelos programados que cubren grandes extensiones en minutos.
También se utilizó para medir cuánta basura entra en el vertedero de Junín de los Andes. Pascual explicó que el software crea un mapa en tres dimensiones que calcula el tamaño de las montañas de residuos de forma automática.
Lo mismo sucede con los restos de madera tras una limpieza en el bosque: el dron ayuda a saber cuántos camiones harán falta para retirar el material. Esta capacidad de cálculo ahorra recursos y mejora la organización del trabajo en el campo.
A pesar de estas ventajas, Pascual advirtió que la tecnología exige un compromiso serio tras el regreso del campo. «El vuelo es un 20% del trabajo», remarcó. La mayor parte de la carga horaria se concentra en el procesamiento de las imágenes y en el aprendizaje de software especializado. 
En ciertos casos, ante la falta de herramientas comerciales accesibles, los científicos desarrollan sus propios códigos de programación para registrar eventos biológicos complejos que desde el suelo pasan desapercibidos.

Proyectos a la vista: el uso del dron para estudiar los peces del Chimehuin
El próximo paso tiene como objetivo a los peces bajo el agua. Durante la próxima temporada, el equipo planea sobrevuelos en el río Chimehuín para detectar sitios de desove. «Si las truchas se vieran bien, el dron sería una herramienta genial para registrar esos sitios de baja profundidad», afirmó el investigador.
Esta iniciativa busca aprovechar la claridad del agua en otoño e invierno para proteger los ciclos reproductivos de las especies de interés ecológico y deportivo.
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Santa Cruz. Rescatando oasis, la restauración de humedales

 


Donde vuelve el agua, renace la vida: la misión de restaurar vertientes en la Patagonia

Fecha de Publicación
: 21/04/2026
Fuente: Diario Río Negro
Provincia/Región: Santa Cruz


En uno de los paisajes más áridos del país, los humedales vencieron a la sequía gracias al trabajo de un equipo científico en Santa Cruz. "Son como oasis", explica el guardaparques Román Mosqueira. La experiencia de devolver equilibrio ecológico.
En la estepa patagónica, donde el clima impone sus reglas y el horizonte se extiende sin final, algo empieza a suceder en Santa Cruz: el agua vuelve a abrirse camino luego del trabajo científico en territorio, casi en silencio. 
No son grandes ríos ni lagos. Son vertientes o nacimientos de agua subterránea que, al reaparecer, reactivan uno de los procesos ecológicos vitales para la región: la regeneración de humedales. Este fenómeno no es espontáneo. Es el resultado de ocho años de trabajo sostenido en el Parque Patagonia, donde equipos técnicos y científicos avanzan en la restauración de ecosistemas degradados. 
Las vertientes son nacimientos de agua que provienen de las mesetas, en este caso Buenos Aires y Summich. El trabajo por recuperarlas, tiene una historia reciente que explica por qué estos ambientes pueden regenerarse.
“Los campos que hoy forman parte del Parque Patagonia eran usados para la producción de ganado”, cuenta el guardaparque e integrante de la Estación Biológica El Unco de la Fundación Rewilding Argentina a Diario RÍO NEGRO.
Oriundo de Chubut, Román se graduó en la Universidad Provincial de Córdoba en 2022. “Desde muy chico mi papá me llevaba siempre a pescar o a recorrer campos de la Patagonia. Y siempre se me despertaba el deseo de querer explorar, de conocer un poco más allá de lo que veíamos”, cuenta. 
Ese fue su primer contacto con la naturaleza. En 2023 ingresó a Fundación Rewilding, primero como voluntario, ahora es referente no solo del proyecto de restauración de humedales, sino también en uno de control de especies exóticas invasoras.

Ocho años de trabajo con los humedales
Las primeras tareas en la zona comenzaron en 2018. Lo primero que hicieron fue retirar el ganado, luego los alambrados y empezaron a intervenir las vertientes. “Al hacer todos estos trabajos, observamos que el humedal empezó a regenerarse y, a lo largo de cuatro años, de tener 8 hectáreas, se transformaron en 30 hectáreas. Y esto sigue creciendo”, comenta.
Actualmente, el equipo compuesto por cuatro personas trabaja sobre seis vertientes activas, aunque un relevamiento del año pasado identificó que hay más de 100 vertientes dentro del parque. «Tenemos un gran trabajo por delante», dice. 

Restaurar sin imponer: acompañar a la naturaleza
“El objetivo no es construir algo nuevo, sino ayudar a que el sistema vuelva a funcionar”, explica Román. Esa definición sintetiza el enfoque científico del proyecto: intervenir lo mínimo indispensable para reactivar procesos naturales. 
«Sería como acompañar estos procesos naturales en lugar de reemplazarlos, haciendo lo mínimo necesario para que el propio ecosistema pueda ir recuperándose», explica el guardaparques.
Las acciones que implementan son precisas y concretas: limpian cauces obstruidos, remueven especies exóticas invasoras como menta y berro, recanalizan vertientes, construyen pequeñas retenciones para regular el flujo de agua y plantan especies nativas como juncos y ciperáceas.
Cada intervención persigue el objetivo de permitir que el agua fluya, se distribuya y permanezca el tiempo suficiente para sostener biodiversidad. 
Las señales de reactivación se perciben por la vista: agua, verde y aves. Primero, aparece el agua, que empieza a fluir con mayor continuidad, se mantiene en superficie por más tiempo y genera nuevas zonas húmedas. Después, la vegetación: vuelven las especies hidrófilas y se expanden zonas verdes en plena estepa. Y por último, se ve en la fauna. Aparecen aves y mamíferos. Cada especie que se suma confirma el logro: ese sistema vuelve a estar en funcionamiento.

El rol de los humedales en la Patagonia: pequeños oasis
En un ambiente árido como el de la región patagónica, los humedales cumplen un papel clave, según detalla Román. «Son indispensables para todo el ecosistema en general porque ayudan a retener y a regular el agua, mantienen los suelos húmedos, permiten el desarrollo de vegetación», plantea. 
“Son como oasis”, describe el guardaparque sin exagerar. Su recuperación no solo mejora el paisaje sino que también redefine el equilibrio ecológico de toda la región. 

El impacto de la recuperación de humedales
Desde el inicio del proyecto en 2018, tras el retiro del ganado y la eliminación de infraestructuras que alteraban el terreno, un humedal se expandió. Ese crecimiento es la evidencia de que los sistemas ecológicos tienen capacidad de resiliencia. “Cuando el agua vuelve a circular, el ecosistema responde”, resume Mosqueira.
Lejos de ser un proceso aislado, la restauración contempla un factor comunitario. Las comunidades aportan conocimiento porque saben dónde estaban las vertientes, cómo cambió el paisaje y qué usos tuvo el territorio. Esa información se complementa con el trabajo científico para hacer intervenciones más efectivas. “Es un proceso compartido”, dice Román.
La restauración en el Parque Patagonia deja una lección que trasciende lo ambiental. A pesarde los años de degradación, los ecosistemas son capaces de regenerarse. Solo necesitan tiempo, condiciones adecuadas y, en algunos casos, una ayuda mínima, pero estratégica.
«La naturaleza tiene una gran capacidad de resiliencia. Después de haber sido alterados, degradados por las distintas acciones humanas, si se les da tiempo y se generan las condiciones adecuadas, estos ecosistemas pueden recuperarse», reflexiona Román. 
“Quizá no vuelva a ser exactamente como antes, pero se trata de encontrar un equilibrio que permita que la vida siga sosteniéndose”, cierra. 
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Data centers: alerta por su impacto en Argentina

 


El costo oculto de la IA: alertan por el impacto de los datacenters en Argentina

Fecha de Publicación
: 15/04/2026
Fuente: Portal MendozaPost
Provincia/Región: Nacional


En medio del crecimiento acelerado de la inteligencia artificial (IA), una preocupación empieza a ganar espacio fuera del ámbito tecnológico. Según explicó la investigadora del CONICET Erica Correa Cantalube en una entrevista con Radio Post FM 92.1, el desarrollo de grandes centros de datos ya está generando efectos concretos sobre el ambiente, en especial en lo que se conoce como isla de calor urbana.
El fenómeno no es nuevo. Desde hace décadas se sabe que las ciudades modifican su propio clima por la acumulación de materiales, el transporte y la forma en que se expanden. Sin embargo, ahora aparece un factor adicional: los datacenters que sostienen la IA. Estos complejos, lejos de ubicarse en zonas urbanas, suelen instalarse en áreas rurales o periurbanas debido a su enorme demanda de recursos.
Erica Correa Cantalube explicó que estos centros pueden alterar la temperatura del entorno de manera significativa. Un estudio reciente de la Universidad de Cambridge, que analizó unos 6.000 datacenters en el mundo, detectó aumentos de entre uno y nueve grados en la temperatura superficial. La magnitud del dato no es menor: equivale a variaciones que al planeta le llevaron décadas en el marco del cambio climático.
El impacto no se limita al calor. La especialista señaló que estas instalaciones incrementan la demanda energética, generan estrés térmico en la población y presionan sobre servicios básicos como el agua. Además, el calor producido por los servidores -que transforman casi toda la energía que consumen en temperatura- obliga a implementar sistemas de enfriamiento que también requieren grandes volúmenes de recursos.
En ese sentido, uno de los puntos más sensibles es el consumo hídrico. Un datacenter promedio puede utilizar hasta 60 millones de litros de agua, mientras que su consumo energético puede equipararse al de una ciudad de 250 mil habitantes. En Argentina, donde ya existen 42 centros de este tipo, el crecimiento del sector plantea interrogantes sobre la disponibilidad futura de estos recursos.
La investigadora advirtió que el país se vuelve atractivo para estas inversiones por sus condiciones climáticas, beneficios fiscales y regulaciones ambientales más débiles que en otras regiones. Esto genera un escenario en el que empresas internacionales buscan instalarse para reducir costos, mientras trasladan los impactos ambientales a territorios con menor control.
El caso de la Patagonia aparece como un ejemplo concreto. Su clima frío y la disponibilidad de agua la posicionan como un polo ideal para este tipo de desarrollos. Pero al mismo tiempo, se trata de una región clave para el equilibrio hídrico nacional y la generación de energías renovables, lo que abre un debate sobre el uso estratégico de esos recursos.
Para Erica Correa Cantalube, el problema no es el avance tecnológico en sí, sino la falta de planificación. "Se pueden hacer muchas cosas", aseguró, aunque remarcó la necesidad de regulaciones claras, estudios de impacto ambiental rigurosos y exigencias concretas a las empresas. Entre las alternativas, mencionó sistemas de enfriamiento cerrados que reduzcan el consumo de agua y estrategias de mitigación del calor.
También puso el foco en el rol del Estado. Sin controles adecuados, sostuvo, el interés económico tiende a imponerse sobre el ambiental. Esto, a largo plazo, puede derivar en mayores costos para la sociedad, como subas en tarifas energéticas, agotamiento de acuíferos o deterioro de las condiciones de vida.
Otro punto que genera debate es el destino de la capacidad de estos centros. Según indicó, gran parte de la infraestructura funciona de manera permanente y no necesariamente para resolver problemas críticos, sino en muchos casos vinculada al consumo y la publicidad digital.
La entrevista, realizada en el programa "Victoria de 8 a 11" de Radio Post, también reflejó la preocupación por la falta de articulación entre el sistema científico y quienes toman decisiones. Si bien existen estudios y alertas, la especialista planteó que muchas veces no se traducen en políticas concretas.
A nivel internacional, ya hay antecedentes de comunidades que frenaron proyectos de este tipo. En países como Chile y Brasil, acciones judiciales impulsadas por poblaciones locales lograron detener instalaciones por su impacto ambiental, especialmente en contextos de escasez de agua.
El desafío, según la investigadora, pasa por anticiparse. Analizar los efectos antes de que se multipliquen y definir qué tipo de desarrollo se busca. En un contexto donde la inteligencia artificial avanza sin pausa, la discusión sobre sus costos reales empieza a instalarse también en Argentina.
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Ciencia argentina busca frenar los microplásticos en el agua

 


Microplásticos y contaminación en el agua: una científica argentina creó un innovador filtro para el hogar

Fecha de Publicación
: 04/04/2026
Fuente: Diario Río Negro
Provincia/Región: Nacional


Desde el Conicet, desarrollan un dispositivo que podría cambiar la forma en que consumimos agua potable. La investigadora marplatense fue reconocida con la Distinción Franco-Argentina en Innovación 2025. Está en etapa experimental.
Sin olor ni color, casi imperceptibles, millones de partículas plásticas están presentes en los sistemas de potabilización y llegan al agua que se consume en los hogares. 
Se trata de micro y nanoplásticos, fragmentos diminutos capaces de ingresar al organismo humano y acumularse en tejidos, con efectos aún bajo estudio, pero cada vez más preocupantes para la comunidad científica.
Frente a este desafío, un equipo del Conicet en Mar del Plata avanza en una solución tecnológica que podría marcar un punto de inflexión. Es un dispositivo doméstico diseñado específicamente para remover estas partículas invisibles del agua de red.
La iniciativa, liderada por la investigadora Carla Di Luca del Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (Intema, Conicet, UNMdP) de la ciudad de Mar del Plata, fue distinguida en 2025 con la Distinción Franco-Argentina en Innovación 2025 en la categoría Senior. Ese premio no solo valida el desarrollo, sino que también pone en agenda una problemática ambiental de escala global.

La ciencia detrás del filtro
El corazón del proyecto radica en una estrategia poco convencional: no intenta destruir los microplásticos, sino volverlos “atrapables”.
El dispositivo es de uso doméstico y su funcionalidad combina dos etapas. Primero, una activación mediante luz ultravioleta UVC, que altera químicamente la superficie de las partículas. Este proceso las vuelve más reactivas, aumentando su afinidad con otros materiales. 
Luego, en una segunda fase, estas partículas modificadas son capturadas mediante adsorción en materiales porosos desarrollados a partir de residuos industriales.
La innovación no solo está en el método, sino también en el enfoque. La idea es transformar un residuo problemático como son los plásticos microscópicos en un objetivo detectable y retenible mediante ingeniería de materiales.

Un problema que los filtros actuales no resuelven
Aunque los purificadores domésticos están ampliamente extendidos, la mayoría no fueron diseñados para enfrentar esta amenaza. Funcionan principalmente por filtración física porque retienen partículas más grandes que el tamaño de sus poros.
El problema es que los nanoplásticos, con dimensiones inferiores a un micrómetro, pueden atravesarlos sin dificultad. 
Tecnologías más avanzadas, como la ósmosis inversa o la ultrafiltración, sí logran removerlos con mayor eficacia, pero presentan limitaciones críticas porque tienen un alto costo, elevado consumo energético y, en algunos casos, eliminan minerales esenciales del agua potable. En ese escenario, el desarrollo argentino busca un equilibrio clave: combina eficiencia, bajo costo y viabilidad doméstica.
Actualmente, el proyecto se encuentra en fase experimental, con pruebas en condiciones similares al agua de red. Los resultados preliminares ya son alentadores y el próximo paso es la construcción de un prototipo funcional.
El objetivo final es ransformar este avance científico en una tecnología accesible, capaz de integrarse a los sistemas de purificación en las viviendas. Si se cumplen estos pasos, el dispositivo argentino podría representar una herramienta para reducir la exposición cotidiana a microplásticos, una de las contaminaciones emergentes más difíciles de controlar.
La presencia de micro y nanoplásticos en el agua es una evidencia científica. Lo que aún está en discusión es su impacto a largo plazo en la salud humana. “Nuestra expectativa es que esta línea de trabajo pueda evolucionar hacia una solución innovadora, eficiente y accesible para la mitigación de micro- y nanoplásticos en sistemas de abastecimiento de agua”, concluyó la investigadora.
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Neuquén incorpora tecnología inteligente para proteger su fauna

 


Neuquén: Provincia incorporó un sistema de cámaras inteligentes para monitorear en tiempo real y proteger a la fauna

Fecha de Publicación
: 10/12/2025
Fuente: Portal Patagonia24
Provincia/Región: Neuquén


La dirección provincial de Fauna incorporó nuevo equipamiento tecnológico para proteger la biodiversidad provincial. Incorporaron cámaras inteligentes, conectividad satelital y un nuevo sistema de digitalización de infracciones. 
El ministro de Seguridad, Matías Nicolini consideró que se podrá monitorear en tiempo real la preservación de la fauna en todo el territorio. Se instalaron 55 antenas satelitales Starlink en móviles operativos y 19 antenas para mantener comunicación con la Brigada Rural de la policía provincial.
La dirección provincial de Fauna puso en marcha también un sistema digital de actas de infracción, con georreferenciación automática y funcionamiento sin conexión. Ahora podría realizar monitoreo con 52 cámaras activas. La implementación de una Plataforma de Monitoreo de Fauna Silvestre funcionará con Inteligencia Artificial para identificar especies a partir de imágenes enviadas por agentes o ciudadanos.
También se incorporaron drones equipados con cámaras térmicas y tecnología de georreferenciación para operativos en terreno.  Una Estación Tecnológica Móvil de Drones realizará una vigilancia automatizada y responderá ante emergencias y controles rurales.
Neuquén busca preservar la fauna autóctona, como el cauquén, el choique, la mara y el cóndor andino. Actualizaron el Registro de Investigadores y avanzaron en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Villa El Chocón. También desarrollaron un mapa de zonas de restauración ecológica. En forma paralela realizaron capacitaciones al personal, talleres sobre conflictos socioambientales y charlas informativas para empresas del sector energético.
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Nueva expedición científica en el Mar Argentino

 


Expedición científica en el Mar Argentino: investigarán uno de los ecosistemas menos explorados del planeta

Fecha de Publicación
: 21/11/2025
Fuente: InfoBae
Provincia/Región: Nacional


La misión internacional contará con especialistas de la UBA, del CONICET y del Schmidt Ocean Institute. Los detalles
El Mar Argentino será escenario de una nueva campaña científica de gran alcance tras la expedición Talud Continental IV, difundida en todo el país entre julio y agosto. Del 14 de diciembre al 10 de enero de 2026, el buque Falkor (too) realizará una travesía desde la Ciudad de Buenos Aires y terminará en Puerto Madryn con la misión de investigar los ambientes marinos menos explorados del planeta.
El proyecto nombrado “Vida en los extremos”, y encabezado por María Emilia Bravo, de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA e investigadora del CONICET, reúne a un equipo multidisciplinario de 25 científicos, tanto argentinos como internacionales, decidido a analizar el impacto de las filtraciones de metano en el talud continental y los ecosistemas quimiosintéticos que allí prosperan, según información oficial de la universidad. Lo harán a bordo de la embarcación a cargo del Schmidt Ocean Institute.
“Esta campaña tiene como característica principal el estudio sistemático y guiado visualmente de unos ambientes extremos que se encuentran en aguas profundas frente a la costa argentina. Son las filtraciones frías y todas sus formas de vida asociadas. El objetivo principal es descubrir cómo la biodiversidad, las funciones y los hábitats de estos ecosistemas bentónicos profundos se estructuran e interactúan entre sí”, indicó Bravo en diálogo con Infobae.
El itinerario contemplará transmisiones en vivo y acceso abierto a los datos, lo que permitirá que el público general y la comunidad científica sigan de cerca la exploración, al igual que ocurrió con la investigación anterior. La expedición promete avanzar en el conocimiento de la biodiversidad abisal e impulsar el desarrollo de nuevas estrategias de monitoreo ambiental en los fondos oceánicos profundos.
La expedición marca el cierre de la serie de campañas del Falkor (too) en aguas argentinas. En ese contexto, los científicos realizarán investigaciones sobre las filtraciones frías. Se trata de escapes de gases y fluidos del fondo marino, que emergen a baja temperatura y permiten el desarrollo de ecosistemas únicos.
Se llevará a cabo en tres sectores clave del Mar Argentino: la Cuenca del Salado, la Cuenca de Malvinas y las Cuencas Colorado-Rawson. Estas áreas fueron seleccionadas por la reciente detección de emisiones de gas metano, lo que sugiere la posibilidad de encontrar comunidades biológicas adaptadas a condiciones extremas, conocidas como ecosistemas quimiosintéticos.
Bravo considera que la experiencia internacional en estudios detallados sobre estos tipos de áreas del océano permite proyectar el hallazgo de numerosas especies nuevas para la ciencia. También anticipa que la expedición podría revelar características inéditas sobre la biodiversidad, la estructura trófica y la interacción entre organismos y ambiente en las zonas de filtraciones frías.
“Podremos examinar especies que viven asociadas a este tipo de gases, el metano, el sulfuro de hidrógeno, otros gases. Nos interesa entender su forma de alimentación, cómo son sus interacciones con las características ambientales, con el nivel de flujo de estos gases, con otras especies. También nos interesa saber qué otras especies, más allá de las que son dependientes de la quimiosíntesis, usan este tipo de ecosistemas”, señaló la experta.
La expedición utilizará tecnología avanzada, entre la que destaca el vehículo submarino operado remotamente SuBastian, que fue previamente empleado tanto en la expedición Talud Continental IV como en Uruguay Sub 200, encargada de examinar el fondo marino del país vecino entre los meses de agosto y septiembre. Este equipo puede descender hasta 4.500 metros para recolectar muestras y obtener imágenes directas del subsuelo oceánico.
“Creo que las campañas anteriores ayudaron a saber que los objetivos de nuestro proyecto, que estaban dedicados a la parte de divulgación científica, pueden incluso ser mayores a los que habíamos pensado originalmente. Descubrimos una sociedad argentina muy interesada en su mar profundo y es algo supervalioso y auspicioso saber que podemos contar con el interés de toda nuestra sociedad para compartir esta investigación que tanto nos apasiona”, expresó Bravo.
Se planean al menos 15 inmersiones transmitidas en vivo, lo que permitirá documentar ambientes submarinos poco conocidos y facilitar el acceso a la información tanto para la comunidad científica como para el público general.
Uno de los ejes centrales será analizar la relación entre las filtraciones de metano y la dinámica de los ecosistemas en el océano profundo. Estas emanaciones crean ambientes hostiles que excluyen a muchas formas de vida tradicionales. Sin embargo, permiten que prosperen microorganismos y animales que obtienen energía química sin necesidad de luz solar, a través del proceso llamado quimiosíntesis.
La travesía contará con un equipo interdisciplinario integrado por especialistas en taxonomía, ecología de invertebrados bentónicos, ecología del zooplancton, química marina, geología, geofísica marina y oceanografía física. Esta amplitud de enfoques facilitará una mirada holística sobre los ecosistemas de aguas profundas.
El buque Falkor (too) ofrecerá laboratorios equipados con instrumental de última tecnología, desde sondas acústicas para mapeo de fondos marinos hasta dispositivos exclusivos para muestreos de grandes volúmenes de ADN ambiental. Esta infraestructura permitirá recolectar agua, sedimentos, material biológico e incluso rocas, lo que optimizará el análisis de procesos físicos, químicos y biológicos que ocurren a gran profundidad.
“Es un mundo que por ahora no hemos podido explorar por la falta de herramientas visuales que nos permitan identificar parches muy pequeños en los cuales pueden estar ocurriendo los flujos más intensos de este tipo de gases ricos en energía. Pueden ser de apenas unos centímetros en los cuales se forman asociaciones muy especializadas de organismos. Pocos centímetros más allá no se encuentran estas mismas características. Es algo que requiere un estudio de mucho detalle, muy alta resolución”, detalló Bravo con respecto a las nuevas oportunidades que brindan los equipos a bordo del Falkor (too).
La colaboración con científicos internacionales fortalece el alcance de esta campaña. La presencia de la destacada ecóloga marina estadounidense Lisa Levin, reconocida por sus estudios sobre ecosistemas quimiosintéticos y de amplia trayectoria en cooperación con el equipo argentino, potencia los resultados y sitúa a la misión entre las más completas de la región.
El trabajo pretende, además, ampliar el conocimiento sobre la presencia y rol de los microplásticos en zonas profundas, ya que estos sumideros pueden modificar de modo relevante la estructura y funcionamiento de las comunidades bentónicas, lo que afecta la productividad marina.
La importancia de los ecosistemas quimiosintéticos radica en varias funciones ecológicas clave: capturan hasta el 80% del metano que emana del subsuelo, lo que limita la llegada de gases de efecto invernadero como el metano a la atmósfera. Esta capacidad contribuye a la regulación del clima y puede tener una influencia directa sobre el equilibrio de los océanos y la estabilidad de la vida en el planeta, según la página oficial de la expedición.
El avance de la misión permitirá entender mejor la vulnerabilidad de estas comunidades frente a amenazas como el cambio climático y el impacto humano. Una de las metas declaradas será utilizar todos los datos obtenidos para diseñar estrategias de monitoreo ambiental y fortalecer la gestión sostenible de los ecosistemas de aguas profundas.
“Estudios previos dieron al hallazgo de estos ecosistemas quimiosintéticos por primera vez para nuestro mar profundo. Lo que queda por saber es cómo se estructuran estas comunidades, cómo interactúan con los niveles de flujos de fluido, cómo varían los flujos de estos fluidos en parches de cientos de metros, decenas de metros o apenas unos centímetros, cómo interactúan con otras especies de alrededores”, enumeró Bravo.
Y agregó: “Ese tipo de preguntas vamos a poder abordarlas y también integrarlas a un nivel regional gracias al diseño que tiene nuestro proyecto, en el cual vamos a estar abarcando desde el norte de nuestro talud hasta el sur. Y vamos a estar usando esta misma aproximación sistemática para integrar múltiples disciplinas al estudio de estos ecosistemas quimiosintéticos”.
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ReForest Latam. Empresa líder y ejemplo en reforestación

 


Una empresa tucumana impulsa la restauración ecológica con tecnología que revoluciona la reforestación en América Latina

Fecha de Publicación
: 12/11/2025
Fuente: Portal NoticiasAmbientales
Provincia/Región: Tucumán


La empresa argentina ReForest Latam, con sede en Tucumán, logró recaudar 1,05 millones de dólares en una ronda presemilla, marcando un paso clave para el desarrollo de soluciones tecnológicas de restauración ambiental.
La inversión fue liderada por el fondo paraguayo iThink VC, junto con los argentinos Innventure y Antom, además de un grupo de inversores especializados en innovación climática. La operación superó las expectativas iniciales y confirmó el interés global por las startups enfocadas en soluciones ecológicas escalables.
Fundada en 2023 por Damián Rivadeneira y Paula Gianserra, la compañía surgió como respuesta a la necesidad de aplicar herramientas tecnológicas a la reforestación, un campo históricamente limitado por la falta de eficiencia y recursos.

Tecnología al servicio de la restauración ambiental
ReForest Latam combina biotecnología, inteligencia artificial y drones de precisión para acelerar los procesos de regeneración forestal. Su propuesta busca restaurar ecosistemas degradados con un enfoque que integra ciencia, automatización y sostenibilidad.
El sistema se basa en el uso de “iseeds”, cápsulas biotecnológicas que contienen semillas de especies nativas. Estas cápsulas se diseñan para optimizar la germinación y son dispersadas mediante drones en zonas de difícil acceso, reduciendo los costos de restauración hasta en un 75% frente a los métodos tradicionales.
Además, la startup desarrolló un sistema de monitoreo inteligente que permite seguir la evolución de las áreas reforestadas en tiempo real. Con esto, se logra medir la eficiencia del proceso y mejorar continuamente las estrategias de recuperación ambiental.

Proyectos piloto en tres países de la región
Actualmente, la empresa lleva adelante 14 proyectos piloto en Argentina, Brasil y Bolivia, en alianza con organizaciones ambientales, desarrolladores de créditos de carbono y fundaciones locales.
En Argentina, se destacan las iniciativas en la Patagonia, donde se trabaja en la restauración de bosques nativos afectados por incendios, y en el Chaco y Formosa, donde se busca revertir la degradación causada por la ganadería extensiva y la tala.
En Brasil, la colaboración con el Land Innovation Fund impulsa la regeneración de zonas agrícolas degradadas, mientras que en Bolivia se trabaja con la Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano, centrada en la protección de uno de los ecosistemas más amenazados de la región.

Un impulso financiero para escalar soluciones sostenibles
La ronda de inversión permitirá a ReForest Latam expandir su capacidad operativa y tecnológica. Un 40% de los fondos se destinará a perfeccionar la línea de producción de cápsulas biotecnológicas y los sistemas de dispersión aérea.
Otro 30% se invertirá en proyectos piloto a gran escala, con el objetivo de validar los resultados en campo y preparar el lanzamiento comercial internacional. El resto del capital fortalecerá el equipo técnico y las operaciones en nuevos mercados de la región.
La empresa proyecta iniciar operaciones comerciales en 2027, con una facturación estimada de un millón de dólares en su primer año, apuntando a posicionarse como referente latinoamericano en restauración ecológica basada en tecnología.

Beneficios ambientales y sociales de la iniciativa
La propuesta de ReForest Latam genera impactos ambientales directos al restaurar bosques, capturar carbono y recuperar suelos degradados, contribuyendo así a mitigar los efectos del cambio climático.
Cada hectárea restaurada no solo mejora la biodiversidad local, sino que también fortalece los servicios ecosistémicos: regulación del agua, control de la erosión y protección de la fauna nativa.
Además, el modelo promueve empleo verde y desarrollo local, al trabajar junto a comunidades rurales y técnicos regionales, fortaleciendo las economías asociadas a la conservación. La iniciativa demuestra que la tecnología puede ser una aliada clave para regenerar los ecosistemas y dinamizar la economía ambiental.

Un mercado en expansión para la reforestación inteligente
La restauración ecológica es uno de los sectores de mayor crecimiento dentro de la economía verde. En América Latina, se estima que existen millones de hectáreas degradadas que requieren intervención urgente.
El mercado voluntario de carbono, impulsado por la demanda de créditos de reforestación y revegetación (ARR), podría superar los 50.000 millones de dólares anuales para 2030, lo que abre un espacio enorme para soluciones de bajo costo y alto impacto.
Con su combinación de innovación tecnológica y propósito ambiental, ReForest Latam se perfila como un ejemplo de cómo la ciencia y la inversión pueden converger para restaurar el planeta, demostrando que regenerar la naturaleza es también una oportunidad económica y social sostenible.
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Conicet lanza plataforma para la construcción sustentable

 


El Conicet lanza un portal para construir casas con menos impacto ambiental

Fecha de Publicación
: 08/10/2025
Fuente: La Gaceta
Provincia/Región: Nacional


Casa Conicet es la nueva plataforma que reúne desarrollos científicos en construcción, energía y diseño bioclimático, con soluciones pensadas para hogares más sostenibles en todo el país. 
La construcción sustentable ya no es una proyección a futuro: en la Argentina comienza a consolidarse como una necesidad urgente. En ese camino, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) presentó Casa Conicet, una plataforma digital que reúne proyectos, información sobre materiales y asesoramiento para crear viviendas más eficientes y amigables con el ambiente.
El portal casa.conicet.gov.ar procura acercar la ciencia al sector público, privado y social, con el objetivo de ofrecer alternativas concretas para resolver problemas habitacionales en distintos contextos del país. Desde emergencias hasta hogares permanentes, la propuesta combina investigación y tecnología con impacto directo en la vida cotidiana.

Materiales y sistemas sustentables
Uno de los apartados más destacados de la plataforma es el catálogo de sistemas constructivos. Allí se encuentran opciones como módulos sanitarios de emergencia, viviendas prefabricadas en madera o paneles estructurales livianos. También aparecen técnicas innovadoras con tierra alivianada y diseños pensados para responder a diferentes realidades locales.
En el área de materiales, el Conicet exhibe desarrollos que parten de insumos reciclados y orgánicos. Los bloques con PET reutilizado, las tejas fabricadas con plástico y caucho, o los aislantes termo-acústicos con poliestireno expandido son ejemplos de cómo la investigación puede transformar residuos en productos de bajo costo y gran utilidad.

Energía renovable y diseño bioclimático
Casa Conicet también ofrece soluciones vinculadas a la energía y la arquitectura bioclimática. Entre los recursos disponibles hay equipos solares modulares, calentadores de agua, colectores de aire y dispositivos que permiten acumular calor sin necesidad de energía externa. Todos fueron diseñados considerando las condiciones específicas de cada región del país.
El área bioclimática propone herramientas para optimizar el uso de recursos naturales. Mediante simulaciones, asesoramiento técnico y ejemplos de proyectos se orienta a profesionales y comunidades para lograr edificaciones con menor consumo energético y mayor adaptación a los climas locales.

Ciencia aplicada en comunidades
El espacio virtual no se limita a mostrar productos o fichas técnicas, también incorpora un apartado de proyectos en territorio, donde se destacan experiencias concretas en comunidades de distintas provincias. 
Construcciones en madera local, viviendas con criterios bioclimáticos y propuestas de economía circular reflejan cómo la investigación científica se convierte en soluciones palpables.

Una herramienta dinámica
La plataforma, de acceso abierto y con una interfaz sencilla, está pensada como un recurso en constante actualización. Desde el Conicet informaron que el portal seguirá incorporando desarrollos y nuevas capacidades, con el objetivo de convertirse en un espacio de referencia nacional en construcción sustentable.
Con el respaldo de la Dirección de Gestión de Tecnologías y una red de 15 Oficinas de Vinculación Tecnológica distribuidas en todo el país, Casa Conicet se proyecta como un puente entre la investigación científica y la vida cotidiana.
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Prueba piloto tecnológica para protección de aves migratorias

 


Inédito en Argentina. Prueba piloto en Mar Chiquita: cómo funcionan los desviadores de vuelos que protegen a aves migratorias

Fecha de Publicación
: 24/09/2025
Fuente: La Voz del Interior
Provincia/Región: Córdoba


Son dispositivos que previenen choques con tendidos eléctricos. Córdoba busca preservar a las más de 380 aves de la reserva “Bañados del Río Dulce y Laguna Mar de Ansenuza”. 
Córdoba instaló los primeros desviadores de vuelos para proteger las aves migratorias de choques con tendidos eléctricos.
Se trata de dispositivos colocados estratégicamente en tendidos eléctricos que cruzan la Reserva Provincial Natural de Uso Múltiple “Bañados del Río Dulce (Río Petri) y Laguna Mar de Ansenuza”.
La tecnología considerada de vanguardia resuelve el problema de colisiones de aves, especialmente crítico durante la noche, amanecer, atardecer y condiciones de baja visibilidad como la lluvia o la niebla. 
Debido a la cercanía con el cauce era habitual que las aves chocaran con los conductores eléctricos al iniciar el vuelo lo que generaba interrupciones en el suministro eléctrico.
La solución de esta herramienta, inédita en el país, es que cuenta con bandas luminosas visibles, por 24 horas, y franjas amarillas reflectantes lo que permite su visualización desde todos los ángulos.
Y será una prueba piloto para replicarla luego en otras áreas naturales protegidas de la provincia. Algo similar se puso en marcha en la zona del Amazonas en Brasil.
La medida es puesta en marcha por los ministerios de Infraestructura y Servicios Públicos, y de Ambiente y Economía Circular. 

Cómo funcionan los desviadores de vuelos
Los desviadores de vuelo presentan características técnicas específicas para maximizar su efectividad.
La combinación de bandas luminosas permanentes y franjas reflectantes amarillas garantizan visibilidad las 24 horas siendo especialmente efectivos durante períodos de baja luminosidad, cuando aumenta el riesgo de colisiones.
Los dispositivos se colocan a intervalos calculados sobre los conductores y siguiendo protocolos internacionales de protección aviar en infraestructuras eléctricas.
Además, el diseño permite la movilidad con el viento, lo que genera un efecto visual dinámico que capta la atención de las aves desde diferentes ángulos de aproximación y de este modo evita choques fatales que afectan especialmente a especies gregarias, migrantes y nocturnas de gran tamaño.
Los dispositivos fueron donados por la empresa estadounidense Power Line Sentry a través de Electrocórdoba.

Solución única en el país
“Estamos implementando una solución única en Argentina y quizás en Sudamérica, que combina infraestructura eléctrica segura con conservación ambiental”, explicó el subsecretario de Infraestructura Eléctrica, Ezequiel Turletto.
Y expresó que estos desviadores representan un avance tecnológico que permite mantener el suministro eléctrico sin interrupciones mientras protegemos la extraordinaria biodiversidad de Ansenuza.
Turletto indicó que si la prueba es exitosa se evaluará su colocación en otras áreas protegidas, basándose en datos de Biodiversidad.
Se evaluarán los resultados para instalar cámaras que monitoreen el comportamiento de las aves.
“Anteriormente, no se le daba importancia a este problema, pero ahora buscamos soluciones tecnológicas. Además, colocamos códigos QR para informar a la gente sobre los desviadores”, afirmó.

Especies protegidas
La iniciativa protege a las aves especies migratorias y playeras de la Laguna Mar Chiquita-Ansenuza como flamencos australes, parinas chica y grande, pitotoy chico, falaropo común y chorlito de collar, entre otras.
La laguna representa el 36% de la avifauna total del país y el 85% de las especies de aves de la provincia de Córdoba, lo que la convierte en la laguna de agua salada más grande de Sudamérica.
Y cada año 500.000 aves eligen este sitio emblemático como hogar o punto de escala migratoria. 
Miguel Magnasco, subsecretario de Biodiversidad, explicó que “la política de conservación de nuestra fauna silvestre se articula en función del estudio de las distintas amenazas que tienen las especies vulnerables para su subsistencia y reproducción, para luego ir proponiendo soluciones que vayan atenuando, paulatinamente, esas amenazas”.
Y mencionó que los riesgos sobre los que se busca prevenir incluyen el mascotismo, electrocución en cables de redes eléctricas, caza ilegal, incendios, atropellamiento de fauna, e invasiones biológicas.
En el caso de Miramar se estaban registrando muertes de distintas aves de la región que colisionaban contra las redes eléctricas.
“Ahí apareció la posibilidad de hacer una primera prueba piloto de estos dispositivos que representan una experiencia única en el país. Estaremos monitoreando en los siguientes meses su efectividad”, indicó. 
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Blog del Foro Ambiental Córdoba

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