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Fondo del Mar Argentino: foco irreversible de contaminación

 


Científicos argentinos afirman que el fondo del mar argentino es un foco de contaminación irreversible

Fecha de Publicación
: 29/08/2026
Fuente: Portal Weekend
Provincia/Región: Nacional


Una expedición internacional logró filmar y documentar la alarmante acumulación de desechos atrapados a casi 4.000 metros bajo la superficie. Si bien la mayoría de los elementos hallados son plásticos y redes, un insólito objeto de los años 80 asombró a los investigadores. ¿De qué se trata? 
Un equipo conformado por 26 prestigiosos investigadores pertenecientes al CONICET documentó una preocupante realidad al detectar 29 tipos de residuos de origen humano ocultos en las profundidades del mar argentino. El histórico y alarmante hallazgo sistemático se logró tras relevar 55 kilómetros de suelo submarino, por lo que las alarmas de la comunidad ambiental global se encendieron de inmediato ante la impactante evidencia física.
Los datos corresponden a una investigación que fue publicada recientemente en la revista de oceanografía y biología marina Frontiers in Marine Science y que se llevó a cabo puntualmente en tres profundos cañones submarinos ubicados en la Patagonia argentina Utilizando el sofisticado robot subacuático SuBastian, los científicos lograron registrar imágenes en alta definición nunca antes vistas hasta el presente. Los dispositivos operaron a profundidades extremas que oscilaron entre los 400 y los 4.000 metros y confirmaron que, en esas zonas abisales y completamente oscuras, la basura humana ya alteró por completo el paisaje natural.

Mar Argentino: sumidero alarmante
Los elementos contaminantes más predominantes en las profundidades correspondieron a envoltorios, recipientes y a bolsas de plástico comerciales. Si bien también se identificaron numerosos restos de artes de pesca abandonados, incluyendo sogas, líneas y redes enteras, el objeto que más desconcertó a los expertos fue un cassette de video VHS que encontraron, en perfecto estado, a 2.000 metros de profundidad. 
Los especialistas también señalaron que el fondo continental funciona actualmente como un sumidero irreversible. "Debido a la ausencia total de luz solar y de oxígeno, los plásticos tardarán siglos en degradarse. Los microorganismos y peces de la región ingieren estos componentes nocivos de manera involuntaria al confundirlos con alimento. Destruyendo hábitats biológicos completos, la remoción manual de estos materiales resulta tecnológicamente inviable en la actualidad", agregaron los científicos argentinos.
Por último, explicaron que la procedencia de los desechos no responde a un foco local único, sino a múltiples actividades. "Las corrientes marinas del Atlántico Sur arrastran la basura desde la plataforma continental hacia las fosas. Para mitigar esta crisis ambiental hace falta un abordaje integral con urgentes normativas internacionales aplicadas. Regular de manera estricta la navegación y la explotación pesquera comercial global representa el único camino de salvación", concluyeron..
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Cuarto barco multado por pesca ilegal

 


Detectan cuarto barco extranjero depredando Mar Argentino, recibe multa millonaria pero seguirá pescando 

Fecha de Publicación
: 18/08/2026
Fuente: Portal iProfesional
Provincia/Región: Nacional


Enfocado en reducir al mínimo la depredación en aguas nacionales, el Gobierno sigue ajustando el cerco sobre las embarcaciones extranjeras que pescan sin ningún tipo de permiso en el Mar Argentino. A tono con esto, el oficialismo acaba de aplicar una multa equivalente a casi $1.900 millones al buque de origen chino Hai Xiang 2, que efectuaba capturas ilegales con bandera de Tanzania. Se detectó que la unidad efectuaba maniobras incompatibles con la navegación libre dentro de la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA). Con esta medida, la cantidad de embarcaciones extranjeras penalizadas por incursiones ilegales en aguas de jurisdicción nacional ascendió a cuatro en lo que va de 2026.
La penalización fue oficializada el reciente 7 de agosto por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca al concluir el procedimiento administrativo instruido a partir del rastreo digital provisto por la Prefectura Naval Argentina (PNA).
La infracción ocurrió a la altura del Golfo San Jorge. Se constató que la embarcación navegó a una velocidad media de 4,3 nudos, y que en ese lapso recorrió 0,49 millas náuticas dentro de la ZEEA realizando movimiento de pesca por arrastre.
De acuerdo a fuentes náuticas, la sanción sumó 1.000.000 de Unidades de Pesca y se concretó de manera remota a partir de la reconstrucción del recorrido del pesquero. De esa forma, se evitó tener que realizar un abordaje presencial o interceptar físicamente a la nave en altamar.
La efectividad de esta actuación administrativa se apoyó en la Disposición SSRAyP N.° 20/2026, firmada a comienzos de febrero por el subsecretario de Recursos Acuáticos y Pesca, Juan Antonio López Cazorla. Redactada tras un proceso de trabajo técnico que reunió a capitanes de pesca y autoridades de Tráfico Marítimo de la PNA, la norma cerró los márgenes interpretativos que dificultaban la aplicación de multas.
"Al fijar que la navegación por debajo de los seis nudos con patrones de giro, cambios de rumbo o trayectorias compatibles con operaciones de pesca constituye prueba suficiente, la disposición convirtió los patrones de velocidad y movimiento registrados por el Sistema Guardacostas en evidencia objetiva, técnicamente verificable y jurídicamente incontrastable", indicaron fuentes del sector.

Un buque de origen chino pero con diferentes banderas
Al momento de ingresar ilegalmente a la ZEEA, el Hai Xing 2 operaba bajo la bandera de conveniencia de Vanuatu. La confirmación del sumario por parte de las autoridades argentinas derivó en que el Registro Internacional de Buques del país insular le cancelara la matrícula en abril de 2026.
La misma sanción fue aplicada a los pesqueros Bao Feng y Bao Win, también involucrados en actuaciones administrativas por violar aguas jurisdiccionales argentinas.
Pese al retiro del pabellón de Vanuatu, la embarcación mantuvo su continuidad operativa mediante su número IMO 1124009 —código numérico inalterable que identifica al casco del buque durante su vida operativa— y migró su matrícula hacia la bandera de Tanzania.
Las bases marítimas internacionales registran ahora al arrastrero bajo la firma East Africa Fishery Co., con domicilio en Zanzíbar —una isla del archipiélago tanzano—, tras figurar previamente vinculado a la compañía Ever Fast.
La unidad, construida a finales de 2025 y clasificada por la China Classification Society, posee 59 metros de eslora, 12 metros de manga y un arqueo bruto de 1.382 toneladas, características que reflejan la envergadura técnica de las flotas que operan en la Milla 201.

Cuatro buques sancionados en lo que va de 2026
El expediente contra el Hai Xing 2 consolidó una saga de procedimientos administrativos que acumula cuatro buques extranjeros sancionados durante 2026.
El primer caso del año correspondió al Bao Feng, detectado en enero tras permanecer hora y media dentro de la ZEEA a baja velocidad. En aquel antecedente, el Estado no solo aplicó una sanción superior a $1.262 millones, sino que ejecutó el cobro efectivo de la multa acompañado por otros $800.000 en concepto de gastos operativos.
Con posterioridad, el Ministerio de Economía oficializó penalizaciones conjuntas contra esa misma embarcación y el Bao Win por un monto superior a los 2.700 millones de pesos.
El tercer caso de la nómina involucró al Coimbra, un arrastrero de bandera portuguesa detectado en abril tras ingresar 700 metros en el límite marítimo nacional. Sumando la resolución aplicada al Hai Xing 2, el acumulado de multas divulgadas por el Gobierno supera los $4.533 millones en el año, cifra a la que restará añadir la liquidación económica final ligada al barco europeo.

La pesca ilegal mueve millones al año
Detrás de las sanciones económicas aplicadas por la Autoridad de Aplicación subyace un esquema financiero e industrial de escala global. Se estima que la pesca ilícita no declarada en la ZEEA, orientada principalmente a la captura del calamar "Illex argentinus", representa un negocio multimillonario que alcanza los u$s1.000 millones anuales para las flotas internacionales que se despliegan al borde de la milla 200.
Pese al impacto mediático y económico de la multa impuesta, la aplicación de la sanción administrativa no impide que estas embarcaciones continúen con la extracción de los recursos marinos. Una vez cubierta la penalización establecida por el área de Pesca, las embarcaciones infractoras quedan plenamente habilitadan para retomar sus operaciones extractivas a partir de la milla 201.
Al tratarse de aguas internacionales, la legislación argentina no cuenta con la potestad jurídica ni el amparo del derecho internacional para incautar las embarcaciones o prohibirles la libre navegación fuera de las 200 millas náuticas. Para las grandes corporaciones armadoras chinas, las multas multimillonarias terminan siendo absorbidas como un costo operativo directo dentro de los presupuestos asignados a sus campañas extractivas en el Atlántico Sur.
Esta incursión en el Golfo San Jorge forma parte de un fenómeno por demás extendido en el tiempo. Como publicó iProfesional, en los últimos años las flotas de origen chino y europeo elevaron un 85% la intensidad de la actividad pesquera en el borde de la zona económica exclusiva.
A la par de la presión en altamar, la estrategia de los conglomerados asiáticos abarca la penetración en el mercado interno nacional. Según reveló un reciente informe de este medio, corporaciones de origen chino adquirieron participaciones accionarias e hicieron pie en empresas pesqueras locales. De esa forma, ya controlan el 63% de la flota que opera legalmente bajo bandera argentina para la captura del calamar.
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Las ballenas regresan, pero la amenaza de los buques crece

 


El regreso de ballenas al Mar Argentino choca con barcos y ruido submarino

Fecha de Publicación
: 11/08/2026
Fuente: Portal EcoNews
Provincia/Región: Nacional


La temporada 2025-2026 marcó un récord histórico en el regreso de ballenas al Mar Argentino, con 2.110 ballenas francas australes adultas avistadas y más de 816 crías registradas, según informó Rodolfo Chisleanschi en Mongabay Latam. También se identificaron 2.600 ballenas sei, 250 jorobadas y cuatro avistajes inusuales de ballenas azules. Son cifras que confirman la recuperación de especies al borde de la extinción durante el siglo XX por la caza indiscriminada.
Pero el retorno tiene su contracara: las colisiones con barcos causan el 30% de las muertes documentadas de ballenas francas australes, mientras la expansión portuaria en el golfo San Matías amenaza zonas críticas de alimentación y reproducción. El ruido submarino del tráfico marítimo y la eventual exploración de hidrocarburos en la región añaden presión a poblaciones que recién alcanzan el 10% de sus niveles históricos.

La recuperación desde el colapso de la caza comercial
Mariano Sironi, director científico del Instituto de Conservación de Ballenas (ICB), sintetiza la clave del retorno: “Dejamos de cazarlas”. La prohibición global de la caza comercial entró en vigor en 1986, pero la población de ballena franca austral creció apenas un 7% anual desde los años 70 hasta el 2000, según datos del ICB. Tras revisar historiales de factorías balleneras, Mariano Coscarella, investigador del Conicet, concluyó que la población rondaba los 60.000 ejemplares antes de las cacerías. Hoy debe haber un total de 11.000.
Valeria Falabella, directora de conservación costera marina de WCS Argentina, le pone números a la masacre del siglo pasado: fueron 300.000 ballenas azules, 700.000 cachalotes y 200.000 jorobadas cazadas entre 1920 y 1960. Poblaciones que se redujeron entre un 90 y un 97% ahora recuperan sus antiguos espacios en el Atlántico Sudoccidental.

El nuevo frente de amenazas en el Mar Argentino
Tres accidentes geográficos concentran la densidad de ballenas visibles desde el litoral: el golfo San Jorge (preferido por sei y jorobada), la Península Valdés con sus golfos Nuevo y San José (reductos de francas australes para reproducción), y el golfo San Matías, última área colonizada y potencial zona de conflicto por la próxima apertura de actividades hidrocarburíferas.
Lucas Beltramino, biólogo de Fundación Rewilding Argentina, aclara que parte del aumento responde a mejores sistemas de detección y más observadores en campaña. Pero advierte que el cambio climático ya altera la frecuencia de pariciones: “Cada vez más hembras tienen crías cada cuatro o cinco años, cuando antes era cada tres”, afirma Sironi. La tasa reproductiva de la franca austral cayó del 7% anual a un 3% desde el año 2000, según mediciones del ICB.
La pesca de krill en la Antártida, el aumento de la temperatura del mar y el tráfico marítimo creciente completan el cuadro de presiones sobre especies que son clave para sostener las cadenas tróficas del océano. Tras décadas de silencio, las ballenas volvieron. La pregunta es si el Mar Argentino puede darles espacio suficiente para completar la recuperación.
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Multa millonaria a buques chinos por pesca ilegal

 


Buques chinos que depredaban el Mar Argentino recibieron multa multimillonaria pero seguirán pescando 

Fecha de Publicación
: 03/08/2026
Fuente: Portal iProfesional
Provincia/Región: Nacional


La depredación que sufre el Atlántico Sur, vía una flota de al menos 600 buques extranjeros que se mantiene sobre la milla internacional 201, pero que irrumpe de forma permanente en la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de la Argentina, sigue generando controversia pero también respuestas por parte del Gobierno nacional. En esa línea, el área de Agricultura, Ganadería y Pesca impuso una sanción contra dos buques ligados a China que operaban de forma ilegal en la ZEE. En concreto, se les estableció una multa del orden de los $2.700 millones de pesos. Las embarcaciones en cuestión llevan el nombre de Bao Feng y Bao Win y operan bajo control de capitales de la potencia asiática aunque con base fiscal fijada en Samoa. Se estima que la pesca ilícita en la ZEE, con foco en la captura del calamar, representa un negocio que alcanza los 1.000 millones de dólares.
Se indicó de forma oficial que, para eludir regulaciones globales y abaratar costos operativos, ambos buques utilizan "banderas de conveniencia". Así, el Bao Feng opera bajo pabellón de Vanuatu, mientras que el Bao Win figuraba en los registros marítimos de Panamá.
Tras la detección inicial por parte de las autoridades locales, la presión diplomática llevó a Vanuatu a darles de baja su registro, maniobra que la empresa resolvió rápidamente reembanderando a la embarcación en Tanzania para no perder la capacidad de navegación.
La autoridad pesquera dispuso un castigo económico equivalente a un millón de Unidades de Pesca para cada uno de los barcos. En términos monetarios, la cifra combinada escala por encima de los $2.700 millones de pesos, en lo que representa una de las sanciones económicas más duras desde que se ampliaron los controles a la pesca ilegal en aguas nacionales.
"Argentina reafirma su política de tolerancia cero frente a la pesca ilegal. Logramos la detección temprana y sancionamos a estos buques en defensa de la soberanía y de la sustentabilidad de nuestros recursos marinos", dijo al respecto el vocero presidencial, Adrián Ravier, tras dar cuenta de la sanción aplicada.
La medida responde a la aplicación de la Disposición 20/2026 impulsada por el subsecretario de Recursos Acuáticos y Pesca, Juan Antonio López Cazorla. Esta normativa cierra grises legales utilizados en las últimas décadas por las flotas extranjeras para eludir sanciones cuando no eran abordadas de forma "física" en el mar.

El Gobierno acentúa el control en torno a la milla 200
El procedimiento contra el potero Bao Feng se inició en enero tras su detección en aguas nacionales por parte de la Prefectura Naval Argentina (PNA). El buque en cuestión navegó durante más de una hora y media a velocidad reducida e inferior a los cuatro nudos, un patrón técnico que la reglamentación tipifica como "maniobra directa de faena".
La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, explicó en su momento que la infracción fue confirmada mediante la plataforma de rastreo satelital Skylight. Este entrecruzamiento de datos consolidó una prueba electrónica irrefutable ante la Justicia administrativa sin necesidad de exponer a la PNA a un abordaje en altamar.
Semanas después, el buque Bao Win incurrió en una maniobra idéntica dentro de la jurisdicción nacional. La inteligencia de tráfico marítimo documentó "desplazamientos anómalos". Y aplicó el mismo criterio reglamentario, confirmando la conducta ilícita de la embarcación asiática sobre los bordes del límite marítimo.
A tono con este escenario, especialistas en conservación marina afirmaron que "la rapidez con la que estas empresas cambian de bandera e ignoran las normativas expone la debilidad de los controles internacionales sobre las 'flotas oscuras' que operan en la Milla 201".
La normativa argentina establece que la navegación sin autorización a velocidades menores a seis nudos determina una presunción de pesca ilícita. Con este mecanismo, el Gobierno convierte la telemetría satelital en multas efectivas ejecutables sobre las empresas multinacionales.

Sanción a buques chinos pero igual sigue la pesca ilegal
Pese al impacto de la multa, debe mencionarse que la aplicación de la sanción económica no impide que estas embarcaciones continúen con la extracción de recursos. Una vez cubierta la penalización establecida por el área de Pesca, debe aclararse que tanto el Bao Feng como el Bao Win podrán retomar sus operaciones a partir de la milla 201.
Al tratarse de aguas internacionales, la legislación argentina no cuenta con potestad jurídica para incautar las embarcaciones ni para prohibirles la libre navegación fuera de las 200 millas. Para las grandes corporaciones pesqueras chinas, las multas multimillonarias terminan siendo absorbidas como un costo operativo más dentro de sus campañas extractivas.
Esta incursión dentro del Mar Argentino forma parte de un fenómeno estructural. Como publicó iProfesional, en los últimos años las flotas de origen chino y europeo elevaron un 85% la intensidad de la pesca en el Atlántico Sur.
Al mismo tiempo, la estrategia de las empresas asiáticas abarca el mercado interno. Según reveló un reciente informe de este medio, los conglomerados chinos compraron acciones en empresas pesqueras nacionales y ya controlan el 63% de la flota potera que opera legalmente bajo bandera argentina para la captura del calamar.
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Luego de 100 años, las ballenas sei volvieron a la Patagonia

 


Las ballenas sei en la Patagonia argentina vuelven tras 100 años y la ciencia las rastrea desde el espacio

Fecha de Publicación
: 01/08/2026
Fuente: Portal EcoNews
Provincia/Región: Patagonia


Las ballenas sei en la Patagonia argentina reaparecieron en aguas del Golfo San Jorge después de casi un siglo de desaparición por caza intensiva, y ahora un equipo científico las monitorea con tecnología satelital para proteger sus rutas migratorias. El tercer animal más grande del planeta, catalogado en peligro crítico de extinción, convirtió las costas patagónicas en un escenario clave para la biología marina.
Un estudio liderado por Mariano Coscarella, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), muestra que estos cetáceos se alimentan en el Golfo San Jorge entre octubre y junio, y luego migran hacia las costas de Brasil para reproducirse. El equipo incluye especialistas de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB), la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y Rewilding Argentina.
El rastreo satelital de ballenas sei se realiza mediante dispositivos que se implantan en la piel y grasa de los ejemplares, con una duración de entre 30 días y cuatro meses según el tipo de tecnología. El satélite captura la información cada vez que el animal sale a respirar, permitiendo reconstruir sus rutas completas. Dos ejemplares están siendo monitoreados en tiempo real.
La ballena sei (Balaenoptera borealis) puede alcanzar hasta 18 metros de largo y superar las 20 toneladas de peso. Es uno de los cetáceos más veloces del océano y se caracteriza por su cuerpo estilizado de color gris con vientre blanco. Permanece como una de las especies más desconocidas del océano, según informó Iván Paredes Tamayo en Mongabay Latam.

El Golfo San Jorge se convirtió en zona de alimentación crítica para la especie
Las ballenas sei se acercan a la región entre Comodoro Rivadavia y Rada Tilly buscando langostilla, copépodos y pequeños peces pelágicos, según explicó Coscarella a Mongabay Latam. Los copépodos son crustáceos microscópicos que forman parte del plancton y constituyen el alimento base de muchos cetáceos. Durante ocho meses al año, las ballenas permanecen en estas aguas acumulando reservas de grasa.
En junio, los animales inician una migración hacia el norte. Algunos lo hacen sobre la plataforma costera, otros por aguas profundas, pero todos se dirigen al sur de Brasil. “Todavía no tenemos claro cuál es el lugar de destino final en Brasil”, detalló Coscarella a Mongabay. El monitoreo satelital busca identificar con precisión las zonas de reproducción.
Los resultados del estudio pueden determinar la creación de áreas protegidas marinas en el Golfo San Jorge y zonas de protección en las costas brasileñas, según los expertos. El trabajo científico permitirá establecer corredores seguros para la especie y regular actividades humanas que puedan interferir con sus rutas.
Tecnología satelital puede salvar al tercer animal más grande del mundo
La ballena sei estuvo desaparecida durante casi 100 años como consecuencia de la caza industrial que la llevó al borde de la extinción. En 2024, un equipo de científicos marinos halló el rastro de un ejemplar en el litoral patagónico, confirmando el regreso de la especie. Desde entonces, los monitoreos verificaron un crecimiento poblacional histórico en los últimos 15 años.
“Se decidió rastrear los movimientos de esta especie mediante tecnología satelital para comprender cómo utilizan el entorno patagónico”, resaltó Coscarella. La información recopilada permitirá diseñar estrategias de conservación basadas en datos concretos sobre el comportamiento de los animales.
La ballena sei es el tercer cetáceo más grande del planeta, solo por detrás de la ballena azul (Balaenoptera musculus) y el rorcual común (Balaenoptera physalus). El Golfo San Jorge se confirmó como un espacio indispensable para la supervivencia de la especie en el Atlántico Sur.
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El fondo continental transformado en un 'sumidero irreversible'

 


Basura en el Mar Argentino: científicos encontraron casi 30 tipos de residuos y el fondo continental es un “sumidero irreversible”

Fecha de Publicación
: 29/07/2026
Fuente: TN
Provincia/Región: Nacional


Una investigación desarrollada en tres cañones submarinos determinó que la gran mayoría de los desechos son plásticos. Piden reforzar la prevención para evitar que se sigan acumulando.
El buque Falkor too, desde donde se transmitió la expedición Talud Continental IV que atrapó a todo el país mostrando criaturas marinas durante varias semanas, no se limitó solamente a la exploración de especies en el fondo continental argentino. El mismo barco se usó para registrar los múltiples tipos de residuos que se encuentran en el lecho marino argentino y que, por su ubicación, convirtieron al área en un “sumidero irreversible”.
Los datos surgen de una investigación llevada a cabo por 26 científicos y publicada en la revista de oceanografía y biología marina Frontiers in Marine Science. El artículo se denomina “Acumulación de residuos antropogénicos en aguas profundas de la Argentina: la evidencia de un sumidero irreversible” y en él también se muestran imágenes en alta definición de la basura encontrada, tomadas gracias al ROV SuBastian que también su usó para mostrar la biodiversidad marina durante el streaming del Conicet.
En total, se registraron, entre diciembre de 2025 y enero de 2026, 29 tipos de residuos tras un relevamiento de 55,6 kilómetros del lecho marino distribuidos en diversos cañones submarinos ubicados en aguas argentinas. La mayoría de ellos, especificó en diálogo con TN la investigadora Melisa Fernández Severini, que fue parte del equipo de trabajo, se concentró en el área de los cañones de Colorado-Rawson.
“Los elementos predominantes fueron plásticos representados por bolsas, envoltorios y recipientes, seguidos por artes de pesca (líneas, sogas y redes). También se observaron otros objetos, como prendas de vestir de tela y de goma, y una cinta VHS”, detalló quien integra el Instituto Argentino de Oceanografía (Iado - Conicet) y es directora del Grupo de Investigación en Química de Ambientes de Transición, en Bahía Blanca.
La mayoría de artículos de plástico encontrados, resaltó, “coincide con los patrones globales reportados para ecosistemas bentónicos profundos, donde este material representa la categoría de basura más persistente y extendida”.
Esos patrones globales mencionados por la investigadora son reflejados por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente: hay entre 75 y 199 millones de toneladas de plástico en los océanos y si no se toman medidas, esta crisis podría triplicarse hacia 2040.

Irreversible
El título del artículo que publicó Fernández Severini junto a otros 25 investigadores de la Argentina, Uruguay y Estados Unidos remite a una situación irreversible en el fondo marino argentino.
La científica explicó que se basaron en “tres argumentos principales” para catalogar la situación de esta manera. Las zonas casi inaccesibles donde se alojan los residuos, la persistencia de los mismos en el tiempo y su impacto sobre la biodiversidad explican por qué el lecho marino argentino es un “sumidero irreversible”.
“Las zonas donde se hicieron los estudios presentan corrientes que favorecen la acumulación de sedimentos y material externo, incluso la basura. En ausencia de luz y oxígeno, tanto los plásticos como las artes de pesca pueden quedar en el ambiente por décadas o siglos, provocando la destrucción de hábitats y daños físicos prolongados. Los plásticos pueden ser ingeridos de manera involuntaria por los organismos”, agregó.
Estas razones hacen que la eliminación natural de estos residuos sea casi nula y que por las profundidades alcanzadas por esos residuos (entre 1000 y 4000 metros, especificó la investigadora) tampoco sea posible hacerlo de manera manual: “No existen tecnologías viables ni escalables para la remoción de residuos a las profundidades relevadas”.

Fuentes de contaminación
Consultada sobre los orígenes de los residuos, la científica indicó que no hay una única fuente y que tampoco es local.
Al tratarse de una zona tan compleja, la basura puede provenir de muchas fuentes tanto marinas como terrestres: “Los cañones submarinos actúan como conductos que canalizan material desde la plataforma continental hacia las profundidades. La basura detectada en el mar Argentino puede tener origen tanto en actividades desarrolladas en el país como en otras regiones del Atlántico Sur”.
Estos múltiples orígenes plantean un desafío a la hora de pensar en, al menos, reducir la cantidad de residuos en el lecho marino. En ese sentido, Fernández Severini dijo: “Requiere un abordaje integral. Implica, por un lado, políticas nacionales en gestión de residuos y regulación de la actividad pesquera. Y por otro la coordinación a nivel internacional, porque una parte significativa de la basura puede provenir de la navegación y de la pesca en aguas internacionales”.

Prevención
La finalidad del trabajo es establecer una base sobre la situación del “mar profundo argentino”, dijo Fernández Severini, para diseñar políticas que apunten a su conservación.
Si bien consideró que eliminar por completo los plásticos del océano es “un objetivo lejano”, se puede ir hacia una reducción significativa de las fuentes que aportan esos contaminantes al ecosistema.
Mencionó por caso al Tratado Global de Plásticos, una herramienta que aún no logra consensos a nivel internacional a pesar de que se viene discutiendo hace años: “Si logran establecer metas vinculantes para reducir la producción de plásticos de un solo uso, mejorar la gestión de residuos a nivel global y regular los materiales utilizados en la pesca y la navegación, tendrán un impacto directo en la cantidad de basura que finalmente alcanza el lecho marino”.
De todos modos, aclaró que el consenso actual en el ámbito científico internacional es que la prevención debe ser la primera opción ante esta problemática para que dejen de depositarse residuos en el lecho marino, por sobre posibles intentos de remover los que ya están allí.
Se trata de un problema global, por lo que requiere soluciones en la misma medida, indicó la científica. Y afirmó que “la única manera efectiva de proteger el mar profundo argentino es evitar que continúe ingresando basura”.
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El 71% de las especies de tiburones en Argentina en serio riesgo

 


Más del 70% de las especies de tiburones en Argentina están en riesgo de extinción: cómo buscan salvarlos

Fecha de Publicación
: 25/07/2026
Fuente: InfoBae
Provincia/Región: Nacional


La mayor parte de los ejemplares que habitan las aguas argentinas se enfrenta a una amenaza crítica, mientras organizaciones y pescadores impulsan iniciativas para su preservación y monitoreo
La presencia de tiburones en el Mar Argentino representa un pilar para el equilibrio de los ecosistemas marinos. Sin embargo, la presión ejercida por la pesca deportiva y comercial puso a numerosas especies al borde de la desaparición.
Según datos de la organización Wildlife Conservation Society Argentina (WCS), el 71% de las especies de los ejemplares que habitan estas aguas enfrenta un riesgo de extinción extremadamente alto.
El Mar Argentino alberga 55 especies de tiburones, de las cuales más de la mitad son endémicas, es decir, su desaparición en la región significaría la extinción global. Existe una problemática que involucra tanto a la pesca comercial (industrial y artesanal) como a la pesca deportiva o recreativa.
Uno de los casos más alarmantes es el del escalandrún (Carcharias taurus), tiburón costero que habita desde Espíritu Santo en Brasil hasta el sur de Buenos Aires. La especie se considera Críticamente Amenazada, según la clasificación de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y en la región su población experimentó una reducción del 90% durante los últimos 40 años. En el mismo sentido, el gatuzo (Mustelus schmitti), otro tiburón endémico del Atlántico Sudoccidental, sufrió una disminución poblacional superior al 90% en las últimas cuatro décadas.
Las razones de este declive tienen un componente biológico: los tiburones presentan crecimiento lento, baja fecundidad y reproducción tardía. Por ejemplo, las hembras de gatuzo empiezan a parir a partir de los 8 años, con camadas de 1 a 10 crías anuales. Esto impide que las poblaciones se repongan frente a la presión de la explotación pesquera. “Por ser especies de lento crecimiento y tener reproducción sexual tardía y baja fecundidad, las poblaciones de tiburones no logran equilibrar y recuperarse de la intensa explotación a la que están expuestos”, detallan desde WCS Argentina.
La organización impulsa desde 2013 el programa “Conservar Tiburones en Argentina”, en conjunto con el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de La Plata y el Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia. El objetivo es reemplazar la pesca con sacrificio por la pesca con marcado y devolución al mar. Según los datos suministrados por la entidad, “hasta el momento se sumaron a la iniciativa más de 240 pescadores deportivos y guías de pesca de Buenos Aires, Río Negro, Chubut y Santa Cruz”, quienes lograron alrededor de veinte mil devoluciones de tiburones al mar, de los cuales cerca de 4.000 fueron marcados para monitoreo y se registraron 55 recapturas.
La participación de los pescadores resulta esencial en este proceso. Juan Dibbern, guía de pesca de Claromecó, Buenos Aires, describió: “Desde hace varios años se está generando un cambio grande en la pesca de tiburones costeros. Hoy hay mucha más información, y la gente está más consciente de lo importantes que son los tiburones, gracias al trabajo de especialistas y organizaciones que se dedican a cuidar estas especies, que son tan vulnerables como magníficas. Y somos varios los guías y pescadores que estamos sumando nuestro esfuerzo, desde el lugar que nos toca, para cuidar el océano, a estos animales y a todo lo que ellos mantienen en equilibrio”.
El programa ofrece capacitación, entrega marcas y anzuelos circulares para promover la devolución con vida. Los pescadores colocan una marca debajo de la aleta dorsal de los ejemplares que después liberan, junto con datos de especie, sexo, talla, carnada, fecha y ubicación. Esta información permite un monitoreo que genera datos inéditos para estrategias de conservación.
“Estamos acompañando un cambio de paradigma en la mirada que los pescadores tienen de los tiburones. A lo largo de los años, notamos un mayor compromiso motivado en parte por el acceso a la información sobre el rol esencial de estas especies en el mar y su vulnerabilidad frente a la presión pesquera. Por otro lado, los datos que obtenemos de los tiburones que ellos marcan nos permite comprender sus movimientos y mejorar las estrategias para su protección”, explicó Juan Martín Cuevas, coordinador de conservación de tiburones y rayas de WCS Argentina.
Para fortalecer la protección de las especies, la organización elaboró y distribuyó fichas informativas entre pescadores deportivos. El objetivo es que resulten un recurso útil y fácil de chequear desde los teléfonos de los pescadores cuando están en la costa o en el mar. Contienen información sobre identificación, distribución y nivel de amenaza de cinco especies clave: gatuzo, gatopardo (Notorynchus cepedianus), cazón (Galeorhinus galeus), bacota (Carcharhinus brachyurus) y escalandrún.
Cada ficha detalla características distintivas, zonas de distribución y causas de amenaza. Además, el material busca promover la devolución con vida de los tiburones capturados, alentando a los pescadores a compartir esta información, incluso si no participan formalmente en el programa.
Las acciones de WCS Argentina no se limitan a la pesca deportiva. En palabras de Cuevas, “articulamos esfuerzos con todos los actores involucrados. En relación a la pesca comercial, impulsamos prácticas sostenibles en pesquerías de pequeña escala y trabajamos para fomentar regulaciones nacionales e internacionales que protejan a estas especies en toda su área de distribución. Y a través de la ciencia ciudadana trabajamos con los pescadores deportivos para proteger especies presentes en las costas”.
El futuro de los tiburones en el Mar Argentino depende de la colaboración entre instituciones científicas, pescadores y organizaciones de conservación. Las estrategias basadas en información y participación ciudadana se consolidan como herramientas clave para evitar que estas especies desaparezcan de las aguas de la región y del planeta.
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El Sabia-Mar, el ojo argentino para custodiar el Atlántico Sur

 


Por qué el próximo satélite nacional será el mejor guardián del Mar Argentino

Fecha de Publicación
: 20/07/2026
Fuente: InfoBae
Provincia/Región: Nacional


SABIA-Mar, desarrollado por la CONAE y construido en INVAP, estará listo para su lanzamiento en 2027. Podrá detectar desde fitoplancton y bancos de peces hasta identificar pesqueros ilegales en la zona económica exclusiva. La jefa del proyecto habló con Infobae
Argentina sumará en 2027 una estrella nueva en su constelación satelital e historia espacial con el lanzamiento de SABIA-Mar, el Satélite de Aplicaciones Basadas en la Información Ambiental del Mar.
La reciente finalización de su integración y el inicio de los ensayos ambientales anunciados esa semana marcan una etapa decisiva para una misión que representa un salto tecnológico y estratégico en la observación de los mares y la gestión de los recursos naturales argentinos.
El desarrollo de SABIA-Mar, liderado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) bajo la órbita de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, coloca a Argentina en el selecto grupo de países con capacidad para diseñar, construir y operar satélites de observación ambiental con fines científicos, productivos y de seguridad. 
Concebido originalmente para el estudio del mar y las zonas costeras, el satélite incorpora una actualización tecnológica que amplió su alcance, introduciendo nuevas aplicaciones para la vigilancia marítima, la gestión ambiental y el desarrollo económico del país.
La misión se distingue por su carácter colaborativo: INVAP, con base en Bariloche, lidera la construcción e integración del satélite, mientras que VENG aporta capacidades en operaciones, telecomando y recepción de datos. El proyecto también involucra a la Universidad Nacional de La Plata, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), IMER y Ascentio, conformando un ecosistema nacional de ciencia, tecnología e industria.
La ingeniera industrial María Emilia Martini, jefa del proyecto SABIA-Mar, explicó a Infobae: “Estamos concluyendo la etapa de integración y configuración final del satélite, en medio de la campaña ambiental del satélite que es cuando se simulan las condiciones de vibración, radiofrecuencia y vacío que va a sufrir el satélite durante el lanzamiento y de esta manera, comprobar que todo el diseño efectuado está acorde a la funcionalidad del satélite. Esto nos permite estar seguros de tener otra misión espacial exitosa y realizar todos los ajustes necesarios antes de mandarlo al espacio”.

Un satélite de nueva generación con innovación nacional
El proceso de integración y los ensayos previos al lanzamiento representan uno de los momentos más sensibles y complejos de cualquier misión espacial.
Martini, con más de una década de experiencia en INVAP, describió la etapa actual como “la más entretenida y vertiginosa”. No obstante, aclara: “También bastante crítica, porque se concluye el trabajo de muchísimas personas. Somos un equipo multidisciplinario. Trabajamos día a día con CONAE y la empresa VENG para tener otra misión argentina exitosa”.
El satélite se encuentra en la fase final de pruebas ambientales, proceso donde se simulan las condiciones extremas que enfrentará durante el lanzamiento y la operación en el espacio. 
“Es importante la coordinación de cada equipo que trabaja en INVAP en las distintas especialidades, como el equipo térmico, de software, o en el ensayo de termovacío. Este último, por ejemplo, dura 24 días de 24 horas cada uno de monitoreo constante, por lo que se necesitan cubrir todos los turnos con varios especialistas siempre a disposición de las mediciones que indique el ensayo al satélite”, remarcó Martini.
Uno de los avances más destacados de SABIA-Mar reside en la actualización de su computadora central, equipada con el software más avanzado diseñado y ensamblado hasta ahora en un satélite argentino.
“Una de las novedades con las que cuenta este nuevo satélite es su computadora, actualizada con el último software. Es la más compleja ensamblada en un satélite argentino hasta ahora. El aparato contará también con nuevas cámaras multiespectrales diseñadas y testeadas en INVAP, que nos permitirán ver el color del mar, su fitoplancton y hasta las luces de los pesqueros en el Mar Argentino. La clave es que esto brindará una ventaja decisiva para monitorear el mar sin ser detectados. Además, se incorpora un concepto de ciberseguridad para proteger los activos espaciales. Se va a encriptar los canales de comando del satélite”, indicó la especialista.
El satélite incorpora una carga útil de última generación, que le permitirá medir el color del mar y estimar variables como la concentración de clorofila-a, asociada con la presencia de fitoplancton y la productividad primaria.
Además de producir información científica relevante, la misión fue diseñada para brindar servicios estratégicos en la vigilancia de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) argentina y la protección de los recursos naturales.
Darío Genua, secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología, destacó: “Argentina vuelve a realizar una nueva misión espacial con SABIA-Mar. Impulsamos una actualización tecnológica que amplió las capacidades del satélite para que pueda brindar servicios estratégicos destinados a fortalecer la seguridad y potenciar la producción”.

Inteligencia satelital para la gestión ambiental y productiva
SABIA-Mar aportará información para la localización de embarcaciones, identificando tanto buques colaborativos como no cooperativos, incluidos aquellos que operan sin transmitir señal AIS. Esta capacidad resulta clave para la vigilancia y el control de la pesca ilegal, fenómeno que afecta fuertemente al Atlántico Sur y al patrimonio económico del país.
Según destacó Martini, la misión incorpora tecnología de monitoreo nocturno mediante una cámara de alta sensibilidad, capaz de detectar luces en el mar bajo condiciones de oscuridad absoluta. Esta herramienta permitirá identificar patrones de actividad pesquera y fortalecer la vigilancia de los espacios marítimos. El satélite también generará información valiosa para la gestión de los recursos pesqueros, la acuicultura, el apoyo a la navegación y la toma de decisiones en el sector productivo.
En el plano ambiental, SABIA-Mar sumará datos sobre la calidad del agua en costas, estuarios y cuerpos de agua interiores. “Permitirá la detección temprana de floraciones algales nocivas, conocidas como marea roja, y contribuirá al monitoreo de ecosistemas marinos, costeros y terrestres, apoyando investigaciones sobre biodiversidad, ciclo del carbono y productividad primaria”, precisó Martini.
La misión incluye la integración del receptor AGR-T (Austral GNSS Receiver Technological), una pieza desarrollada por la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Por primera vez, un satélite argentino contará con un receptor de posicionamiento global nacional, lo que permite determinar con precisión la posición y velocidad del satélite en órbita, fortaleciendo la autonomía tecnológica del país.
La seguridad también fue priorizada: SABIA-Mar incorpora mecanismos de encriptación y autenticación en el canal de comandos para proteger el software de vuelo y la operación del satélite frente a amenazas cibernéticas.
Martini explicó que el éxito de la misión depende de la coordinación de múltiples especialidades y del monitoreo constante en ensayos como el termovacío, que demanda la atención continua de expertos durante periodos prolongados. 
“Este último por ejemplo dura 24 días de 24 horas cada uno de monitoreo constante, por lo que se necesitan cubrir todos los turnos con varios especialistas siempre a disposición de las mediciones que indique el ensayo al satélite”, describió.
Los datos obtenidos por los sensores ópticos de SABIA-Mar y fuentes complementarias podrán integrarse en tierra mediante herramientas avanzadas de procesamiento e inteligencia artificial, generando productos que combinen variables ambientales con modelos de comportamiento de flotas pesqueras. Esta capacidad potenciará la gestión sostenible de los recursos marinos y la economía azul argentina.
La misión también proveerá información fundamental para la ciencia, contribuyendo al desarrollo de investigaciones sobre el océano, las costas y los ecosistemas acuáticos. SABIA-Mar permitirá sostener series de datos de largo plazo, clave para el estudio de la productividad primaria, la biodiversidad y la dinámica de las aguas costeras.
El satélite ofrecerá una revisita de dos días tanto en el escenario regional —sobre las costas nacionales— como global, alcanzando una resolución espacial de 200 metros y 800 metros respectivamente. Esto permitirá generar información continua y de alto valor para la gestión ambiental y la producción.
La construcción y diseño de SABIA-Mar fue acompañada por rigurosos procesos de revisión y validación. “Se ha finalizado la Revisión Crítica del Diseño del satélite en abril del 2018 y en mayo del mismo año realizó la Revisión Crítica de Diseño del Segmento Terreno. En el año 2022 se realizó la Revisión Crítica de Diseño de la Misión (SABIA-Mar Mission CDR), un análisis técnico multidisciplinar para consolidar el diseño y verificar que se pueda cumplir con los requisitos establecidos para la misión”, indicó Martini.
Con SABIA-Mar, Argentina consolida su posición como referente latinoamericano en tecnología espacial, ampliando las capacidades nacionales en ingeniería satelital, sistemas ópticos, electrónica, software, navegación, control y desarrollo de aplicaciones. La misión representa una herramienta estratégica para expandir la información satelital sobre el Mar Argentino y fortalecer la economía azul, en un contexto donde la protección de los recursos y la seguridad marítima son cada vez más relevantes.
El lanzamiento de SABIA-Mar está previsto para el primer semestre de 2027. La etapa actual de ensayos y validaciones permitirá ajustar los últimos detalles antes de que el satélite se traslade al sitio de lanzamiento y se sume, desde la órbita, a la defensa y el conocimiento de los recursos argentinos.
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Río Negro. Mina cerrada hace 40 años sigue contaminando el mar

 


Bahía San Antonio: los residuos de una mina cerrada hace 40 años siguen filtrándose en el mar patagónico

Fecha de Publicación
: 01/07/2026
Fuente: Portal MeteoRed
Provincia/Región: Río Negro


Un análisis que cruzó 25 años de datos científicos confirmó que el plomo, el cobre y el zinc de la vieja fundición se mantienen activos en el ecosistema. Qué descubrieron sobre el impacto en la fauna local.
La minería dejó de operar en Bahía San Antonio hace más de cuatro décadas, pero el impacto de sus desechos todavía se siente. Las escorias de fundición y los residuos químicos que quedaron abandonados a la intemperie continúan liberando metales pesados hacia las marismas y el agua de mar, afectando a las especies locales.
La Bahía de San Antonio es un Área Natural Protegida ubicada en el Golfo San Matías (Patagonia, Argentina). Famosa por sus extensas playas, aguas cristalinas y un ecosistema marino único, abarca localidades como San Antonio Oeste, Las Grutas y el Puerto San Antonio Este.
Esta es una de las conclusiones centrales de una revisión científica realizada por investigadoras del CONICET, la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. El equipo analizó 33 estudios de campo publicados entre 2000 y 2025 para armar el primer panorama integral sobre la contaminación metálica en la costa atlántica patagónica. Los resultados se publicaron en la revista especializada Environmental Research.

El circuito de la contaminación en la bahía
El estudio determinó que Bahía San Antonio es el único punto de toda la costa patagónica con una presencia crítica de metales de origen puramente industrial. Cada vez que llueve, el agua arrastra los componentes de los residuos mineros (es decir, el drenaje ácido) hacia las zonas bajas del ecosistema marino.
Como estos contaminantes (plomo, cobre y zinc) están en formas químicas inestables, los organismos de la zona los absorben con mucha facilidad. Las mediciones en la fauna costera muestran datos concretos:
- Cangrejos: registraron concentraciones de plomo de entre 10 y 13,2 microgramos por gramo de tejido, niveles vinculados de forma directa a la vieja fundición.
- Mejillones y vegetación: también muestran acumulación de estos metales. Si bien las plantas de las marismas retienen parte del plomo en sus raíces ayudando a frenar su avance, las autoras aclaran que este proceso natural no soluciona el problema de fondo ni reemplaza la necesidad de una remediación ambiental efectiva.

Desmitificando el daño de los metales
El trabajo también sirvió para separar los factores humanos de los naturales y derribar una creencia común en la biología costera: la idea de que a mayor cantidad de metal acumulado en un organismo, mayor es el daño biológico inmediato.
El trabajo, realizado por investigadoras del CONICET, la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y la Universidad de Buenos Aires, analizó 33 estudios publicados entre 2000 y 2025 para construir el primer panorama integral sobre la presencia de metales en organismos marinos que habitan desde el Golfo San Matías hasta el Canal Beagle.
Al analizar los biomarcadores de estrés oxidativo -los indicadores bioquímicos que alertan sobre el daño en las células-, las investigadoras descubrieron que estos niveles no siempre subían ante concentraciones más altas de metal. Esto demuestra que la toxicidad real depende de múltiples factores ambientales y biológicos, y no solo de la dosis acumulada.
Por otra parte, el estudio identificó otros metales en la Patagonia que no tienen que ver con la mina:
- Cadmio: aparece en toda la cadena alimentaria, pero su origen es natural. Las corrientes provenientes de la Antártida transportan este metal disuelto, que luego es absorbido por el fitoplancton y transferido a organismos ubicados en niveles superiores de la red alimentaria.
- Mercurio: se detectó en niveles elevados en el hígado de mamíferos marinos como delfines y ballenas, un fenómeno ligado a su edad, dieta y posición al tope de la cadena alimentaria.

Unificar los datos para poder actuar
El mayor obstáculo que encontraron las científicas al revisar estos 25 años de evidencia es la falta de un criterio unificado. Los laboratorios utilizaron metodologías y formas de muestreo muy distintas a lo largo de las décadas, lo que vuelve muy difícil comparar con precisión cómo evoluciona la contaminación en el tiempo.
Hoy faltan análisis continuos en el agua de mar y un seguimiento de cómo se transfieren los metales entre especies. Por eso, el estudio concluye con una recomendación clave: instalar estaciones permanentes de monitoreo en Bahía San Antonio y unificar los protocolos de medición. Solo con datos estables y continuos se podrá gestionar el pasivo ambiental de una de las regiones costeras más importantes del país.
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El asombroso hallazgo de 40 especies en el océano argentino

 


¿Qué esconde el Mar Argentino? El asombroso descubrimiento de 40 especies marinas que impulsa una nueva expedición

Fecha de Publicación
: 25/06/2026
Fuente: Portal MeteoRed
Provincia/Región: Nacional


Tras descubrir una gran variedad de especies desconocidas y cautivar a millones con transmisiones en vivo, investigadores volverán a explorar una de las regiones más misteriosas del Atlántico Sur.
Existe un rincón del mundo que es tan misterioso como apasionante. Hablamos de las recónditas profundidades del Atlántico Sur, ubicado a más de 4.000 metros bajo la superficie y donde la luz solar jamás llega.
En este sitio, donde la presión aplastaría cualquier submarino, existe un mundo prácticamente desconocido para la ciencia. O, al menos, que era desconocido hasta ahora. Porque en este remoto punto del Mar Argentino, científicos ya encontraron más de 40 posibles nuevas especies que amplían el conocimiento sobre la vida en la Tierra.
Talud Continental IV fue el nombre de la histórica expedición realizada en 2025 y que incluyó estos sorprendentes hallazgos. Y esta campaña científica, que cautívó a investigadores y a millones de espectadores en streaming por igual, tendrá una segunda parte.
Porque en 2027, un grupo de investigadores del Conicet volverá a sumergirse en las profundidades del Atlántico Sur, esta vez a la altura de la costa de Chubut.

Los fascinantes descubrimientos del océano profundo argentino
Científicos del Grupo de Estudios del Mar Profundo de Argentina (GEMPA) ya comenzaron los preparativos de la Talud Continental V, que explorará los cañones submarinos Ameghino y Almirante Brown.
Estas formaciones situadas en el fondo marino suelen convertirse en auténticos refugios de biodiversidad. Y las expectativas son por demás prometedoras, sobre todo si se tienen en cuenta los resultados de 2025.
El Talud Continental IV se focalizó en el cañón submarino Mar del Plata y los investigadores utilizaron por primera vez el vehículo robótico SuBastian, que puede descender miles de metros mientras transmite imágenes en ultra HD.
Amplios jardines de corales de aguas frías, esponjas gigantes, estrellas de mar poco frecuentes y una gran cantidad de organismos nunca observados fueron algunas de las postales que arrojó la misión realizada entre julio y agosto del año pasado.
No obstante. el dato más impactante fue la primera identificación de más de 40 posibles especies nuevas para la ciencia. Estas serán analizadas en los próximos años para terminar de confirmar en enorme potencial biológico del Mar Argentino.

Cómo será la nueva expedición en profundidades extremas del Mar Argentino
La próxima campaña se realizará en 2027 y se extenderá durante 23 días. Se hará a bordo del buque científico Falkor. del Schmidt Ocean Institute (una de las organizaciones más prestigiosas del mundo en lo referido a exploración oceánica).
Una vez más, los investigadores científicos analizarán ambientes a más 4.000 metros de profundidad, en esos rincones donde quedan infinitos interrogantes sin responder.
Estudios sobre biodiversidad marina, arrecifes de corales de aguas frías, ADN ambiental, circulación oceánica y la presencia de microplásticos en zonas remotas serán parte de este estudio.
Uno de los objetivos es comprender cómo se distribuyen las especies a lo largo del talud continental argentino y las conexiones entre distintos ecosistemas profundos. Todo para continuar con el armado de esta especie de rompecabezas.
Argentina cuenta más de un millón de kilómetros cuadrados de superficie marina. Sin embargo, gran parte de ese territorio permanece prácticamente inexplorado en lo referido a biología.

El Lado B de las exploraciones: una pieza clave para el clima
Todo aquello que ocurre en las profundidades oceánicas tiene una influencia directa sobre la vida cotidiana. Y es que los ecosistemas del océano profundo participan activamente en procesos como el almacenamiento de carbono y la regulación climática.
He aquí entonces la importancia de estudiar estos ambientes, ya que no solo permite descubrir nuevas especies, sino también comprender mejor el funcionamiento de sistemas naturales que estabilizan el clima global.

La ciencia que conquistó a millones de personas y hasta ganó un Martín Fierro
Lejos de los laboratorios y de los manuales científicos, la expedición Talud Continental IV fue sensación. Miles de personas siguieron cada inmersión en tiempo real vía streaming, y millones visualizaron los contenidos en redes sociales y plataformas digitales.
La expedición se convirtió en un verdadero fenómeno viral, y ello ha dejado muy altas las expectativas con miras a la próxima misión. Incluso, el CONICET ganó el Martín Fierro de Oro en la primera edición de los premios dedicados al mundo del streaming. 
De hecho, las inmersiones volverán a transmitirse en vivo para todo el público vía streaming, acompañadas por actividades educativas, participación de escuelas y acceso abierto a los datos obtenidos.
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Habrá una nueva expedición submarina de Conicet

 


Vuelve el streaming del Conicet por las profundidades del Mar Argentino: el Falkor navegará frente a las costas de Chubut

Fecha de Publicación
: 10/06/2026
Fuente: Página 12
Provincia/Región: Nacional


La campaña, que transmitirá en vivo las inmersiones del ROV SuBastian, busca descubrir nuevas especies, analizar la biodiversidad y fomentar la ciencia abierta y la educación pública en torno al Mar Argentino.
El Conicet anunció que los biólogos marinos que formaron parte de la expedición al cañón submarino Mar del Plata en 2025 volverán a explorar el océano profundo a bordo del buque Falkor (too) del instituto internacional Schmidt Ocean. Se trata de una nueva hazaña en el Mar Argentino, a partir de la cual, en abril de 2027, y a lo largo de 23 días, un grupo de 19 científicos explorará los cañones Ameghino y Almirante Brown, ubicados frente a la provincia del Chubut, a aproximadamente 600 kilómetros de la costa.
Se trata de un área clave porque Argentina tiene una de las regiones marinas más ricas y productivas del mundo con más de un millón de kilómetros cuadrados de superficie sumergida.
Según se precisó, la inmersión del ROV SuBastian será transmitida en vivo por streaming desde el canal oficial de la entidad científica al igual que en la campaña anterior. En paralelo, se realizarán actividades educativas en tiempo real con escuelas de todo el país y contenidos para divulgación científica.
La expedición, bautizada Talud Continental V, tiene como objetivo reunir información de una región poco explorada del Atlántico Sudoccidental, con alto potencial de biodiversidad y presencia de Ecosistemas Marinos Vulnerables.
“Para nosotros es una alegría enorme poder volver a trabajar en aguas profundas de nuestro país. Esta campaña se llama Talud continental V y eso tiene que ver con que es la continuación de un plan de trabajo que inició allá por el 2011, cuando Pablo Penchaszadeh y Mariano Martínez pusieron el foco en el cañón Mar del Plata", explicó al respecto Daniel Lauretta, el investigador del Conicet en el Museo Argentino “Bernardino Rivadavia” (MACNBR, CONICET) y jefe científico de las campañas Talud Continental IV y V.
Y agregó: “Poder ir a trabajar a un área nueva e inexplorada maximiza la probabilidad de encontrar especies nuevas para la ciencia, que es uno de los grandes objetivos de la campaña”.
Por su parte, Martín Brogger, investigador del Instituto de Biología de Organismos Marinos (IBIOMAR, CENPAT, CONICET) sostuvo: “Además de la emoción científica por descubrir nuevos ambientes y especies, también sentimos una gran motivación por seguir construyendo capacidades en el país, fortaleciendo equipos de trabajo interdisciplinarios y generando información que pueda ser útil para la conservación y el manejo del Mar Argentino”.

Qué esperan encontrar en la misión Talud V
Talud Continental V se propone avanzar hacia una nueva región del margen continental argentino, para ampliar el conocimiento sobre los ecosistemas profundos, de acuerdo con una línea de investigación sostenida durante más de una década sobre el estudio de la fauna del mar profundo.
Uno de los objetivos centrales será explorar profundidades superiores a los 4 mil metros, ampliando el rango de observación alcanzado en campañas anteriores y accediendo a ambientes aún no estudiados en Argentina.
En relación a las expectativas que genera la exploración de los cañones Ameghino Almirante Brown, Lauretta afirmó: “Los cañones submarinos mundialmente son considerados posibles zonas de alta biodiversidad, ya que presentan una gran variedad de ambientes en una zona relativamente pequeña. Dado que el tiempo de barco es muy limitado y que los fondos bajo jurisdicción nacional son muy amplios, nosotros tratamos de ir a zonas donde suponemos que la biodiversidad es particularmente alta. En ese sentido tenemos grandes expectativas respecto a la fauna a encontrar en los cañones“.
En tanto, remarcó que “la zona profunda de estos cañones no ha sido estudiada desde el punto de vista biológico hasta la fecha, por lo que va a ser la primera vez que vamos a poder ver y estudiar esta fauna”.
El científico añadió que si bien por un lado esperan encontrar especies que ya vieron en el cañón Mar del Plata, también tienen expectativas de hallar muchas especies diferentes.
“Parte del plan de estudiar la fauna en los diferentes cañones que se encuentran a lo largo del talud continental argentino es ver cómo se distribuye la fauna de norte a sur”, explica.
El equipo multidisciplinario de GEMPA, integrado por investigadores de distintas instituciones del país, abordará: biodiversidad de fondos profundos (invertebrados y peces); arrecifes de corales de aguas frías y hábitats vulnerables; ADN ambiental (eDNA) y conectividad biológica; procesos oceanográficos y dinámica de sedimentos e impacto humano en ambientes remotos, incluyendo microplásticos.
Los científicos que conformarán el grupo pertenecen en su mayoría insitucioens argentinas, como el CONICET, el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACN, CONICET) el Instituto de Biología de Organismos Marinos (IBIOMAR, CONICET), el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC, CONICET- UNMDP), el Instituto de Biodiversidad y Biología Experimental y Aplicada (IBBEA, UBA-CONICET), el Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC, CONICET) y el Instituto de Diversidad y Ecología Animal (IDEA, CONICET-UNC). También forman parte investigadores de las Universidades Nacionales de Buenos Aires, Córdoba, La Plata y Mar del Plata y Prefectura Naval Argentina.
Desde la institución destacaron el valor de la nueva misión y de la profesionalidad del cuerpo científico argentino. “Fortalece el desarrollo de investigaciones sobre biodiversidad y ecosistemas marinos vulnerables. Talud Continental V representa una oportunidad para continuar descubriendo la biodiversidad del Mar Argentino, generar información clave para su conservación y reforzar el vínculo entre la ciencia y la sociedad”, ponderaron.
“El océano profundo es uno de los ambientes menos explorados del planeta, y en Argentina todavía conocemos muy poco sobre gran parte de la biodiversidad que habita estos ecosistemas. Estudiar las profundidades del mar permite comprender cómo funcionan estos ambientes, qué especies viven allí, cómo se conectan con otros ecosistemas y qué rol cumplen en procesos globales como el ciclo del carbono o la regulación climática”, aseguró Brogger.

Talud Continental IV: un hito en la exploración marina argentina
Entre el 23 de julio y el 11 de agosto del 2025 una expedición liderada por científicos del Conicet exploró el océano profundo en el cañón submarino Mar del Plata -una región de alta biodiversidad y poco explorada del Atlántico Sur- a bordo del Falkor (too). Durante esta expedición se utilizó por primera vez en la región un vehículo operado remotamente (ROV), lo que permitió capturar imágenes del fondo marino en ultra alta definición de hasta casi 4 mil metros de profundidad y recolectar muestras sin alterar el entorno.
En el marco de esta histórica campaña se documentaron arrecifes de corales de aguas frías, extensos campos de corales blandos y una biodiversidad extraordinaria, incluyendo más de 40 especies potencialmente nuevas para la ciencia.
Además, la expedición generó un impacto sin precedentes en la comunicación pública de la ciencia, con millones de visualizaciones en transmisiones en vivo desde el fondo del océano. Esta experiencia permitió acercar la exploración científica a la sociedad y a instituciones educativas de todos los niveles, y consolidó un modelo de ciencia abierta con fuerte participación pública.
“Nunca imaginamos que la transmisión podía tener semejante repercusión. La sorpresa genuina ante cada ambiente o animal que descubríamos fue compartida con miles de personas, especialmente con los más chicos. Recibir tanto interés por el océano profundo y su fauna fue algo muy lindo que vamos a recordar durante toda nuestra carrera como investigadores”, comenta Ignacio Chiesa, investigador del Conicet en el Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC).
Para Brogger, se trató de una experiencia muy movilizadora: “Muchas veces la exploración científica ocurre lejos de la sociedad, especialmente cuando hablamos de ambientes tan remotos como el océano profundo. Ver a millones de personas siguiendo en vivo las inmersiones, haciendo preguntas, emocionándose con los hallazgos y siendo parte de alguna manera de la expedición fue muy importante para todo el equipo. También mostró que existe un enorme interés por la ciencia y por el océano cuando la información se comparte de manera abierta y accesible. Para nosotros fue una confirmación de que la comunicación pública y la ciencia abierta tienen que ser parte central de este tipo de expediciones”, expresa el científico.
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El descontrol de la pesca ilegal en el Mar Argentino

 


Depredación pesquera de buques extranjeros en el Mar Argentino 

Fecha de Publicación
: 09/06/2026
Fuente: Diario El Día
Provincia/Región: Nacional


Una vez más volvieron a conocerse denuncias sobre la pesca ilegal por parte de buques extranjeros que operan en el Mar Argentino, la mayoría de ellos sin permiso y dentro de la zona pesquera de nuestro país. Así, un informe de la Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera (FULASP), determinó que flotas de otros países que operan sobre el borde de la milla 201 extraen entre 1,5 y 3 millones de toneladas de recursos por año, una cifra que supera ampliamente las capturas de la industria nacional.
Se trata de una situación que se presenta hace décadas, con barcos que se llevan los mejores recursos, un verdadero botín millonario del que despojan a la Argentina sin que nada los detenga. Los datos relevados indican que mientras la pesca argentina desembarca entre 750.000 y 900.000 toneladas anuales, los buques internacionales llegan a capturar hasta cuatro veces más volumen. El estudio señala además que entre 2019 y 2024 la extracción en el Atlántico Sudoccidental aumentó un 65 por ciento.
La mayoría de las embarcaciones proviene de China, Corea del Sur y Taiwán. Cada año, entre 400 y 600 embarcaciones extranjeras se concentran en la zona para capturar recursos migratorios asociados al ecosistema argentino. Imágenes aéreas tomadas hace años desde un avión argentino mostraron lo que desde lejos parece ser una ciudad nocturna totalmente iluminada en el mar, aunque se trataba de una concentración de barcos pesqueros.
La FULASP advirtió que muchas especies están siendo capturadas antes de completar sus ciclos reproductivos, lo que compromete la capacidad de recuperación de los recursos. “El daño más grave es biológico: muchas especies están siendo capturadas antes de completar su ciclo natural”, señaló el especialista.
Uno de los recursos que genera mayor preocupación es el calamar Illex argentinus, considerado una especie clave para la actividad pesquera y para la cadena alimentaria del Atlántico Sur. La organización Environmental Justice Foundation (EJF) advirtió que la combinación de sobrepesca y cambios ambientales podría provocar un colapso poblacional en apenas un año debido al corto ciclo de vida de esta especie.
De acuerdo a versiones, la presencia de esta verdadera flota de barcos que piratean la inmensa riqueza ictícola del país, llevándose una pesca que luego es enlatada y vendida a muy altos costos –en una actividad que debiera ser aprovechada por los argentinos- se vio intensificada desde principios de la pandemia, en 2020, hasta la fecha.
Distintos operadores coinciden en que faltan patrullajes, logística y decisión política por parte de la Argentina para combatir esta gigantesca depredación de sus recursos. Se han registrado últimamente ingresos masivos de pesqueros ilegales al Mar Argentino, sin que frente a ellos resultaran suficientes los escasos patrullajes y la presencia del Estado para proteger los recursos naturales del país.
Desde luego que también está en juego el concepto de la soberanía y de allí la necesidad de acudir en protesta ante los organismos internacionales, avanzando asimismo en acuerdos diplomáticos con los Estados cuyos barcos violan el espacio marítimo argentino, depredando recursos que nos pertenecen y que, si el país decidiera explotar esa enorme riqueza desaprovechada, podría allegar una enorme cantidad de divisas al país.
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Monitorearán en tiempo real la salud de la Costa Atlántica

 


Un nuevo sistema permitirá monitorear en tiempo real la salud de los ecosistemas marino-costeros en la Costa Atlántica

Fecha de Publicación
: 03/06/2026
Fuente: Portal NoticiasAmbientales
Provincia/Región: Buenos Aires


La provincia de Buenos Aires avanzará en la implementación de un sistema de observación marino-costero destinado a mejorar el conocimiento y la protección de los ecosistemas del litoral atlántico. La iniciativa quedó formalizada mediante un acuerdo entre el Ministerio de Ambiente bonaerense y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), consolidando una estrategia de monitoreo ambiental basada en información científica.
El proyecto se desarrollará junto a la Red de Investigación de Estresores Marino-Costeros en Latinoamérica y el Caribe (Remarco), una plataforma internacional integrada por especialistas de cerca de 20 países. Gracias a esta articulación, se fortalecerá la capacidad de análisis sobre los cambios que afectan a los ambientes costeros y oceánicos.
Además, la propuesta se enmarca dentro de una visión regional que busca mejorar la gestión de los recursos naturales y generar herramientas para anticipar riesgos ambientales cada vez más frecuentes en el contexto del cambio climático.

Estaciones estratégicas a lo largo de la costa bonaerense
Como parte de la iniciativa, se instalarán estaciones de monitoreo continuo en Santa Teresita, Villa Gesell, Mar Chiquita y Mar del Plata. Estos puntos fueron seleccionados por su relevancia ecológica y por representar distintos ambientes costeros de la provincia.
A través de tecnología especializada, las estaciones recopilarán datos en tiempo real sobre variables ambientales fundamentales para comprender la dinámica de los ecosistemas marinos. La información obtenida permitirá construir series históricas y detectar alteraciones de manera temprana.
Asimismo, el sistema incluirá el monitoreo de áreas de transición entre ecosistemas terrestres y oceánicos, sectores particularmente sensibles frente a las presiones humanas y los cambios ambientales globales.

Monitorear amenazas para proteger la biodiversidad
Uno de los principales objetivos será estudiar los llamados estresores marino-costeros, es decir, factores que alteran el equilibrio natural de los ecosistemas debido a actividades humanas o procesos ambientales.
Entre las variables que serán observadas se encuentran la acidificación oceánica, las floraciones de algas nocivas, la presencia de microplásticos y otros contaminantes emergentes que generan preocupación en la comunidad científica internacional.
Por otra parte, el monitoreo permanente permitirá evaluar tendencias a largo plazo y mejorar la capacidad de respuesta ante fenómenos que puedan afectar tanto a la biodiversidad como a las actividades económicas vinculadas al mar.

Una iniciativa con ventajas ambientales
La creación de una red de observación permanente representa una herramienta clave para la conservación de los ecosistemas costeros. Contar con información continua facilita la detección temprana de problemas ambientales antes de que alcancen niveles críticos.
Además, los datos obtenidos permitirán diseñar políticas públicas más eficientes para la protección de especies marinas, humedales costeros y hábitats fundamentales para el funcionamiento de la biodiversidad regional.
Asimismo, el proyecto favorecerá la toma de decisiones basadas en evidencia científica, mejorando la planificación territorial y promoviendo acciones orientadas a reducir la contaminación, preservar los recursos naturales y fortalecer la resiliencia frente al cambio climático.

Ciencia y cooperación para un desarrollo sostenible
La iniciativa también busca consolidar una agenda de gestión ambiental sustentada en la cooperación entre organismos públicos, instituciones científicas y redes internacionales de investigación.
En este sentido, la información generada contribuirá al seguimiento de compromisos ambientales globales vinculados a la conservación de los océanos y al uso sostenible de los recursos marinos.
Finalmente, el fortalecimiento de la observación científica en la Costa Atlántica bonaerense representa un paso importante para comprender mejor los desafíos ambientales actuales y garantizar la protección de un patrimonio natural esencial para las generaciones presentes y futuras.
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Histórico, las ballenas jorobadas vuelven el mar argentino

 


El regreso de las ballenas jorobadas, el "gigante del sur argentino" entusiasma a los científicos: el motivo

Fecha de Publicación
: 05/05/2026
Fuente: Portal MeteoRed
Provincia/Región: Nacional


El aumento de ballenas jorobadas en Tierra del Fuego sorprende a científicos. Nuevos datos revelan patrones de migración, alimentación y el rol clave del Canal Beagle como hábitat.
En el extremo más austral del continente americano, donde el viento es rey y el mar marca el pulso de la vida, una silenciosa y fascinante historia comienza a consolidarse temporada tras temporada. 
El Canal Beagle, en Tierra del Fuego, vuelve a ser escenario de una noticia que entusiasma a científicos y amantes de la naturaleza: cada más ballenas jorobadas regresan a estas aguas.
De acuerdo a un estudio conjunto del CADIC-CONICET y de las fundaciones WCS Argentina y Compromiso Onashaga, solo en el último año se registraron 22 individuos in situ, de los cuales 17 fueron identificados por primera vez, consolidando una tendencia que no deja de crecer. Desde 2013 hasta 2025, el número total asciende a 208 ballenas identificadas, un indicador clave del aumento sostenido de la especie en la región.
Pero detrás de estos números hay algo aún más revelador: historias individuales. Como la de Buddha, una ballena que no era vista desde 2021 y que volvió a aparecer en el Beagle, o la de Shima, que con ocho años consecutivos de visitas se convirtió en la jorobada más fiel a estas aguas.

Las ballenas jorobadas vienen marchando
La presencia de la ballena jorobada (Megaptera novaeangliae) en el Canal Beagle no es nueva, pero sí cada vez más frecuente. Si bien existen registros desde 1979, fue a partir de la década de 1990 cuando comenzaron a observarse con mayor regularidad. 
Pero el verdadero punto de inflexión llegó en 2013, cuando un grupo de ejemplares permaneció durante semanas en la zona, lo que impulsó el inicio de un ambicioso proyecto de monitoreo.
Hoy, las áreas con mayor concentración incluyen sitios como Isla Martillo, el sector entre Baliza Escarpados y Río Encajonado, y el Archipiélago Les Eclaireurs, además de puntos clave como Bahía Lapataia y la zona entre Punta Paraná y Puerto Almanza.

El aporte ciudadano, clave en el hallazgo
Uno de los aspectos más innovadores de este fenómeno es que no depende exclusivamente de científicos. Porque el proyecto se basa en un modelo de ciencia ciudadana.
¿Qué significa esto? Que más de 500 fueguinos y turistas han aportado fotografías y videos que permiten identificar a cada ballena. Gracias a estas imágenes, los investigadores utilizan la técnica de fotoidentificación, basada en los patrones únicos de la aleta caudal, comparables a una huella digital. 
Este enfoque no solo multiplica la cantidad de datos disponibles, sino que también genera una conexión directa entre la comunidad y la conservación del ecosistema.

Por qué están regresando las ballenas jorobadas a Tierra del Fuego
Las ballenas jorobadas realizan largas migraciones entre sus áreas de alimentación en aguas frías del sur y sus zonas de reproducción en mares tropicales. En este contexto, el Canal Beagle parece estar consolidándose como un sitio clave de alimentación estival. 
Su dieta, basada en krill y pequeños peces, encuentra en estas aguas condiciones favorables. Además, el monitoreo a largo plazo permite evaluar otros factores, como cambios en la disponibilidad de alimento o variaciones ambientales que podrían estar favoreciendo su presencia.
Sin embargo, no todo es positivo en este fenómeno. Porque las jorobadas enfrentan amenazas como el cambio climático, la contaminación, el ruido submarino, las colisiones con embarcaciones y los enmalles en redes pesqueras.

Mucho más que un espectáculo visual
Más allá del espectáculo natural que representan -con saltos, soplidos y colas emergiendo del agua incluidos-, el aumento de las ballenas jorobadas es también un indicador ambiental.
Cuando una especie de gran tamaño y alta movilidad como esta comienza a regresar de forma sostenida, los científicos lo interpretan como una señal de que el ecosistema está ofreciendo condiciones adecuadas. Es decir, el Beagle no solo atrae ballenas, sino que está funcionando como un hábitat relevante dentro de su ruta migratoria.

La importancia del avistaje responsable
El crecimiento del número de ballenas conlleva una gran responsabilidad: protegerlas. En Ushuaia y alrededores rigen normativas específicas que regulan el acercamiento a mamíferos marinos, promoviendo un avistaje responsable.
Entre las recomendaciones clave se destacan mantener distancias prudentes, evitar ruidos innecesarios y no interferir en el comportamiento natural de los animales.
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Se agrava la erosión costera en Buenos Aires

 


“El mar ya está contra los acantilados”: se agrava la erosión en un paraíso natural y pone en riesgo balnearios y residencias

Fecha de Publicación
: 29/04/2026
Fuente: La Nación
Provincia/Región: Buenos Aires


Desde hace 20 años, la Bahía de los Vientos pierde territorio; las toneladas de roca arrojadas al pie de los acantilados de Quequén no alcanzan para contener los socavones 
Por si fuera poco el castigo diario y constante de las olas y el viento, esa porción de acantilados y cual si fuera un queso de estilo suizo se muestra con una perforación al lado de otra, obra de los loros barranqueros que abundan en multitud sobre este frente de costa, generan allí miles de nidos, musicalizan el ambiente con graznidos a coro y contribuyen también, pizca por pizca de tierra, a un proceso de erosión costera que se agrava día a día al norte de la desembocadura del río Quequén.
La intervención de las aves es el costado más pintoresco de un grave problema que se palpita, vive y sufre cada vez más en este paisaje de lo que se conoce como Bahía de los Vientos, un paraíso natural de cara a la inmensidad del mar, a unos cinco kilómetros al norte de la ciudad de Necochea, perfilado en las últimas décadas como un nuevo gran foco de atracción turística y, en particular desde la pospandemia, escenario de un pujante e innovador desarrollo inmobiliario. 
La abundancia de superficie de playas que este distrito ostentó desde siempre perdió territorio en esta zona puntual desde hace casi 20 años, cuando se inauguró una obra que extendió en casi 400 metros la Escollera Sur del potente y muy activo puerto de Quequén, convertida desde entonces en un mayor obstáculo para la arena que al ritmo de la deriva litoral debía abastecer a la costa.
El resultado, al cabo de casi dos décadas, fue la desaparición casi por completo de al menos 2500 metros de espacio de uso como balneario, desde extremo norte del actual parador Las Olas hasta una lengua de acantilados que se pronuncia hacia el mar y que los lugareños conocen como Punta Carballido. 
Las toneladas de rocas arrojadas durante los últimos años al pie de los acantilados, dispuestos paralelos a la costa con intenciones de muralla más firme, de poco han servido. El océano gana terreno, predomina sobre esas defensas, las mueve de aquí para allá con su poderosa energía y comienza a poner en riesgo a las propiedades que están en primera línea de mar. Algunas con larga historia por allí, cuando esa postal era un páramo solo visitado por pescadores; y otras de construcción reciente, nacidas como alojamiento para visitantes que empiezan a descubrir un escenario caracterizado por tranquilidad y, cada vez más, como destino con mayor calidad de vida como valor agregado.

Remediación de playas
La solución, según coinciden los vecinos que aparecen como principales damnificados frente a la pérdida de arena, está en manos del Consorcio de Gestión del Puerto de Quequén. El ente fue responsable de aquella obra inaugurada en 2008. Por esos días ya se anticipaba que habría que ejecutar una obra de remediación de las playas más próximas. La receta que hoy se evalúa se llama refulado: es el rescate de arena retenida sobre el margen este de la escollera o bien producto del dragado del canal de acceso para volcarla sobre la costa mediante cañerías.
El trabajo, que también tendría financiamiento asegurado por esta administración portuaria, sería muy similar a aquel que se realizó en 1998 en Mar del Plata, cuando con esta metodología se amplió la superficie de arena desde Playa Grande hasta Punta Iglesias. También allí el problema es el obstáculo que representa la Escollera Sur para la deriva natural.
El actual presidente del Consorcio de Gestión de Quequén, Mariano Carrillo, confirmó hace un mes y medio que esta obra está en los planes más inmediatos. “Tenemos el compromiso de avanzar con el estudio de impacto ambiental que permitirá concretar el refulado y recuperar nuestras playas”, confirmó durante el acto del aniversario de este puerto. Dijo entonces que “es una obra necesaria para devolverle a Quequén toda su grandeza”.
El puerto de Quequén tiene una fuerte participación en el movimiento de cereales y aquella obra de extensión de su Escollera Sur contribuyó a la operatoria con buques de mayor magnitud, lo que al mismo tiempo implicó mayor actividad y mayores recursos. De esos ingresos se espera que surjan los fondos para el refulado, si es que se considera esa metodología para dar una primera solución a esta coyuntura. 
LA NACION consultó sobre el estado de avance del estudio de impacto ambiental previsto como primer paso hacia la posibilidad de la obra de refulado. No hubo precisiones debido a urgencias que atravesaba esa terminal con una protesta de camioneros que mantuvo paralizada la operatoria durante las últimas tres semanas y fue foco principal para el directorio que está a cargo de esa administración.
“El proceso de avance del mar está súper acelerado, es exponencial y será cada vez peor”, dice a LA NACION Néstor Diez, ingeniero civil y de los que apuesta a esa siembra artificial de arena como alternativa adecuada. “Es refulado para recuperar superficie y escollerados para retener arena”, explicó. Uno sin lo otro, advierte, implicará cuestión de tiempo para que todo vuelva a ser como hoy. 
Las voces de reclamo se multiplican, pero no tienen tenor de conflicto con la administración portuaria sino de impulso para avanzar en lo que entienden que es un compromiso ya asumido para emprender la obra. “Se ve buena voluntad y se hará en la medida que se pueda”, reconoció Diez a LA NACION.

Avenida desaparecida
El tiempo corre y frente de acantilados retrocede cada vez más, a medida que el mar avanza. Por ejemplo, se perdió definitivamente un tramo de la avenida Costanera o calle 500, que la altura del cruce con la 549 tiene un abrupto final para reaparecer recién varios cientos de metros más adelante.
Verónica Bertoldi hace cuatro años que vive en Bahía de los Vientos. “Cuando llegamos acá los autos paraban delante de nuestro complejo, hoy no quedó nada”, dice. Incluso mucho antes había calle y tenía recorrido una línea de colectivos. Ahora muestra el límite del parque delantero de sus cabañas con un despeñadero que se le viene encima. “Cuando hay sudestada las olas están acá nomás y llegan hasta la propia construcción”, asegura LA NACION.
Quienes por aquí andan hace mucho más tiempo reconocen que la zona se había convertido en un frente de playa virgen que permitía recorrer a pie y sobre arena varios cientos de metros. “Hoy pronto uno se encuentra con las defensas de piedra y en determinados sectores directamente ya no se puede avanzar porque el agua está contra el acantilado”, explica Martín Palleiro, que hace 50 años comenzó a veranear por Quequén y desde hace 26 se radicó, con operatoria vinculada con la comercialización de cereales. 
Bahía de los Vientos luce por estos tiempos nuevas y modernas construcciones con otras pioneras y de estilo marino que asoman al peligro en esa primera línea, como “La mejillonera” o “Viento Norte”, apenas algunas de las que han sido testigos de los viejos buenos tiempos y estos más recientes, de amenaza y un eventual riesgo por desmoronamientos.
Las inversiones por allí se multiplican y también por ello hay preocupación porque el valor del lugar asoma mucho más sólido en la medida en que ofrezca playa cercana y, sobre todo, mantener a distancia el mar que tiene en su ADN esa tendencia en avanzar y ganar terreno.
Algunos de los proyectos en curso empiezan a mostrar edificaciones en altura. El límite que tiene el Código de Ordenamiento Urbano para Bahía de los Vientos se estableció en un máximo de cuatro pisos. Esos departamentos, a algo más de 200 metros de la costa, ofrecen una vista plena al mar. Las casas originales no solo lo ven desde sus ventanales: empiezan a sentirlo cada vez más cerca de sus cimientos.
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Blog del Foro Ambiental Córdoba

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