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El Sabia-Mar, el ojo argentino para custodiar el Atlántico Sur

 


Por qué el próximo satélite nacional será el mejor guardián del Mar Argentino

Fecha de Publicación
: 20/07/2026
Fuente: InfoBae
Provincia/Región: Nacional


SABIA-Mar, desarrollado por la CONAE y construido en INVAP, estará listo para su lanzamiento en 2027. Podrá detectar desde fitoplancton y bancos de peces hasta identificar pesqueros ilegales en la zona económica exclusiva. La jefa del proyecto habló con Infobae
Argentina sumará en 2027 una estrella nueva en su constelación satelital e historia espacial con el lanzamiento de SABIA-Mar, el Satélite de Aplicaciones Basadas en la Información Ambiental del Mar.
La reciente finalización de su integración y el inicio de los ensayos ambientales anunciados esa semana marcan una etapa decisiva para una misión que representa un salto tecnológico y estratégico en la observación de los mares y la gestión de los recursos naturales argentinos.
El desarrollo de SABIA-Mar, liderado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) bajo la órbita de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, coloca a Argentina en el selecto grupo de países con capacidad para diseñar, construir y operar satélites de observación ambiental con fines científicos, productivos y de seguridad. 
Concebido originalmente para el estudio del mar y las zonas costeras, el satélite incorpora una actualización tecnológica que amplió su alcance, introduciendo nuevas aplicaciones para la vigilancia marítima, la gestión ambiental y el desarrollo económico del país.
La misión se distingue por su carácter colaborativo: INVAP, con base en Bariloche, lidera la construcción e integración del satélite, mientras que VENG aporta capacidades en operaciones, telecomando y recepción de datos. El proyecto también involucra a la Universidad Nacional de La Plata, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), IMER y Ascentio, conformando un ecosistema nacional de ciencia, tecnología e industria.
La ingeniera industrial María Emilia Martini, jefa del proyecto SABIA-Mar, explicó a Infobae: “Estamos concluyendo la etapa de integración y configuración final del satélite, en medio de la campaña ambiental del satélite que es cuando se simulan las condiciones de vibración, radiofrecuencia y vacío que va a sufrir el satélite durante el lanzamiento y de esta manera, comprobar que todo el diseño efectuado está acorde a la funcionalidad del satélite. Esto nos permite estar seguros de tener otra misión espacial exitosa y realizar todos los ajustes necesarios antes de mandarlo al espacio”.

Un satélite de nueva generación con innovación nacional
El proceso de integración y los ensayos previos al lanzamiento representan uno de los momentos más sensibles y complejos de cualquier misión espacial.
Martini, con más de una década de experiencia en INVAP, describió la etapa actual como “la más entretenida y vertiginosa”. No obstante, aclara: “También bastante crítica, porque se concluye el trabajo de muchísimas personas. Somos un equipo multidisciplinario. Trabajamos día a día con CONAE y la empresa VENG para tener otra misión argentina exitosa”.
El satélite se encuentra en la fase final de pruebas ambientales, proceso donde se simulan las condiciones extremas que enfrentará durante el lanzamiento y la operación en el espacio. 
“Es importante la coordinación de cada equipo que trabaja en INVAP en las distintas especialidades, como el equipo térmico, de software, o en el ensayo de termovacío. Este último, por ejemplo, dura 24 días de 24 horas cada uno de monitoreo constante, por lo que se necesitan cubrir todos los turnos con varios especialistas siempre a disposición de las mediciones que indique el ensayo al satélite”, remarcó Martini.
Uno de los avances más destacados de SABIA-Mar reside en la actualización de su computadora central, equipada con el software más avanzado diseñado y ensamblado hasta ahora en un satélite argentino.
“Una de las novedades con las que cuenta este nuevo satélite es su computadora, actualizada con el último software. Es la más compleja ensamblada en un satélite argentino hasta ahora. El aparato contará también con nuevas cámaras multiespectrales diseñadas y testeadas en INVAP, que nos permitirán ver el color del mar, su fitoplancton y hasta las luces de los pesqueros en el Mar Argentino. La clave es que esto brindará una ventaja decisiva para monitorear el mar sin ser detectados. Además, se incorpora un concepto de ciberseguridad para proteger los activos espaciales. Se va a encriptar los canales de comando del satélite”, indicó la especialista.
El satélite incorpora una carga útil de última generación, que le permitirá medir el color del mar y estimar variables como la concentración de clorofila-a, asociada con la presencia de fitoplancton y la productividad primaria.
Además de producir información científica relevante, la misión fue diseñada para brindar servicios estratégicos en la vigilancia de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) argentina y la protección de los recursos naturales.
Darío Genua, secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología, destacó: “Argentina vuelve a realizar una nueva misión espacial con SABIA-Mar. Impulsamos una actualización tecnológica que amplió las capacidades del satélite para que pueda brindar servicios estratégicos destinados a fortalecer la seguridad y potenciar la producción”.

Inteligencia satelital para la gestión ambiental y productiva
SABIA-Mar aportará información para la localización de embarcaciones, identificando tanto buques colaborativos como no cooperativos, incluidos aquellos que operan sin transmitir señal AIS. Esta capacidad resulta clave para la vigilancia y el control de la pesca ilegal, fenómeno que afecta fuertemente al Atlántico Sur y al patrimonio económico del país.
Según destacó Martini, la misión incorpora tecnología de monitoreo nocturno mediante una cámara de alta sensibilidad, capaz de detectar luces en el mar bajo condiciones de oscuridad absoluta. Esta herramienta permitirá identificar patrones de actividad pesquera y fortalecer la vigilancia de los espacios marítimos. El satélite también generará información valiosa para la gestión de los recursos pesqueros, la acuicultura, el apoyo a la navegación y la toma de decisiones en el sector productivo.
En el plano ambiental, SABIA-Mar sumará datos sobre la calidad del agua en costas, estuarios y cuerpos de agua interiores. “Permitirá la detección temprana de floraciones algales nocivas, conocidas como marea roja, y contribuirá al monitoreo de ecosistemas marinos, costeros y terrestres, apoyando investigaciones sobre biodiversidad, ciclo del carbono y productividad primaria”, precisó Martini.
La misión incluye la integración del receptor AGR-T (Austral GNSS Receiver Technological), una pieza desarrollada por la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Por primera vez, un satélite argentino contará con un receptor de posicionamiento global nacional, lo que permite determinar con precisión la posición y velocidad del satélite en órbita, fortaleciendo la autonomía tecnológica del país.
La seguridad también fue priorizada: SABIA-Mar incorpora mecanismos de encriptación y autenticación en el canal de comandos para proteger el software de vuelo y la operación del satélite frente a amenazas cibernéticas.
Martini explicó que el éxito de la misión depende de la coordinación de múltiples especialidades y del monitoreo constante en ensayos como el termovacío, que demanda la atención continua de expertos durante periodos prolongados. 
“Este último por ejemplo dura 24 días de 24 horas cada uno de monitoreo constante, por lo que se necesitan cubrir todos los turnos con varios especialistas siempre a disposición de las mediciones que indique el ensayo al satélite”, describió.
Los datos obtenidos por los sensores ópticos de SABIA-Mar y fuentes complementarias podrán integrarse en tierra mediante herramientas avanzadas de procesamiento e inteligencia artificial, generando productos que combinen variables ambientales con modelos de comportamiento de flotas pesqueras. Esta capacidad potenciará la gestión sostenible de los recursos marinos y la economía azul argentina.
La misión también proveerá información fundamental para la ciencia, contribuyendo al desarrollo de investigaciones sobre el océano, las costas y los ecosistemas acuáticos. SABIA-Mar permitirá sostener series de datos de largo plazo, clave para el estudio de la productividad primaria, la biodiversidad y la dinámica de las aguas costeras.
El satélite ofrecerá una revisita de dos días tanto en el escenario regional —sobre las costas nacionales— como global, alcanzando una resolución espacial de 200 metros y 800 metros respectivamente. Esto permitirá generar información continua y de alto valor para la gestión ambiental y la producción.
La construcción y diseño de SABIA-Mar fue acompañada por rigurosos procesos de revisión y validación. “Se ha finalizado la Revisión Crítica del Diseño del satélite en abril del 2018 y en mayo del mismo año realizó la Revisión Crítica de Diseño del Segmento Terreno. En el año 2022 se realizó la Revisión Crítica de Diseño de la Misión (SABIA-Mar Mission CDR), un análisis técnico multidisciplinar para consolidar el diseño y verificar que se pueda cumplir con los requisitos establecidos para la misión”, indicó Martini.
Con SABIA-Mar, Argentina consolida su posición como referente latinoamericano en tecnología espacial, ampliando las capacidades nacionales en ingeniería satelital, sistemas ópticos, electrónica, software, navegación, control y desarrollo de aplicaciones. La misión representa una herramienta estratégica para expandir la información satelital sobre el Mar Argentino y fortalecer la economía azul, en un contexto donde la protección de los recursos y la seguridad marítima son cada vez más relevantes.
El lanzamiento de SABIA-Mar está previsto para el primer semestre de 2027. La etapa actual de ensayos y validaciones permitirá ajustar los últimos detalles antes de que el satélite se traslade al sitio de lanzamiento y se sume, desde la órbita, a la defensa y el conocimiento de los recursos argentinos.
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Río Negro. Mina cerrada hace 40 años sigue contaminando el mar

 


Bahía San Antonio: los residuos de una mina cerrada hace 40 años siguen filtrándose en el mar patagónico

Fecha de Publicación
: 01/07/2026
Fuente: Portal MeteoRed
Provincia/Región: Río Negro


Un análisis que cruzó 25 años de datos científicos confirmó que el plomo, el cobre y el zinc de la vieja fundición se mantienen activos en el ecosistema. Qué descubrieron sobre el impacto en la fauna local.
La minería dejó de operar en Bahía San Antonio hace más de cuatro décadas, pero el impacto de sus desechos todavía se siente. Las escorias de fundición y los residuos químicos que quedaron abandonados a la intemperie continúan liberando metales pesados hacia las marismas y el agua de mar, afectando a las especies locales.
La Bahía de San Antonio es un Área Natural Protegida ubicada en el Golfo San Matías (Patagonia, Argentina). Famosa por sus extensas playas, aguas cristalinas y un ecosistema marino único, abarca localidades como San Antonio Oeste, Las Grutas y el Puerto San Antonio Este.
Esta es una de las conclusiones centrales de una revisión científica realizada por investigadoras del CONICET, la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. El equipo analizó 33 estudios de campo publicados entre 2000 y 2025 para armar el primer panorama integral sobre la contaminación metálica en la costa atlántica patagónica. Los resultados se publicaron en la revista especializada Environmental Research.

El circuito de la contaminación en la bahía
El estudio determinó que Bahía San Antonio es el único punto de toda la costa patagónica con una presencia crítica de metales de origen puramente industrial. Cada vez que llueve, el agua arrastra los componentes de los residuos mineros (es decir, el drenaje ácido) hacia las zonas bajas del ecosistema marino.
Como estos contaminantes (plomo, cobre y zinc) están en formas químicas inestables, los organismos de la zona los absorben con mucha facilidad. Las mediciones en la fauna costera muestran datos concretos:
- Cangrejos: registraron concentraciones de plomo de entre 10 y 13,2 microgramos por gramo de tejido, niveles vinculados de forma directa a la vieja fundición.
- Mejillones y vegetación: también muestran acumulación de estos metales. Si bien las plantas de las marismas retienen parte del plomo en sus raíces ayudando a frenar su avance, las autoras aclaran que este proceso natural no soluciona el problema de fondo ni reemplaza la necesidad de una remediación ambiental efectiva.

Desmitificando el daño de los metales
El trabajo también sirvió para separar los factores humanos de los naturales y derribar una creencia común en la biología costera: la idea de que a mayor cantidad de metal acumulado en un organismo, mayor es el daño biológico inmediato.
El trabajo, realizado por investigadoras del CONICET, la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y la Universidad de Buenos Aires, analizó 33 estudios publicados entre 2000 y 2025 para construir el primer panorama integral sobre la presencia de metales en organismos marinos que habitan desde el Golfo San Matías hasta el Canal Beagle.
Al analizar los biomarcadores de estrés oxidativo -los indicadores bioquímicos que alertan sobre el daño en las células-, las investigadoras descubrieron que estos niveles no siempre subían ante concentraciones más altas de metal. Esto demuestra que la toxicidad real depende de múltiples factores ambientales y biológicos, y no solo de la dosis acumulada.
Por otra parte, el estudio identificó otros metales en la Patagonia que no tienen que ver con la mina:
- Cadmio: aparece en toda la cadena alimentaria, pero su origen es natural. Las corrientes provenientes de la Antártida transportan este metal disuelto, que luego es absorbido por el fitoplancton y transferido a organismos ubicados en niveles superiores de la red alimentaria.
- Mercurio: se detectó en niveles elevados en el hígado de mamíferos marinos como delfines y ballenas, un fenómeno ligado a su edad, dieta y posición al tope de la cadena alimentaria.

Unificar los datos para poder actuar
El mayor obstáculo que encontraron las científicas al revisar estos 25 años de evidencia es la falta de un criterio unificado. Los laboratorios utilizaron metodologías y formas de muestreo muy distintas a lo largo de las décadas, lo que vuelve muy difícil comparar con precisión cómo evoluciona la contaminación en el tiempo.
Hoy faltan análisis continuos en el agua de mar y un seguimiento de cómo se transfieren los metales entre especies. Por eso, el estudio concluye con una recomendación clave: instalar estaciones permanentes de monitoreo en Bahía San Antonio y unificar los protocolos de medición. Solo con datos estables y continuos se podrá gestionar el pasivo ambiental de una de las regiones costeras más importantes del país.
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El asombroso hallazgo de 40 especies en el océano argentino

 


¿Qué esconde el Mar Argentino? El asombroso descubrimiento de 40 especies marinas que impulsa una nueva expedición

Fecha de Publicación
: 25/06/2026
Fuente: Portal MeteoRed
Provincia/Región: Nacional


Tras descubrir una gran variedad de especies desconocidas y cautivar a millones con transmisiones en vivo, investigadores volverán a explorar una de las regiones más misteriosas del Atlántico Sur.
Existe un rincón del mundo que es tan misterioso como apasionante. Hablamos de las recónditas profundidades del Atlántico Sur, ubicado a más de 4.000 metros bajo la superficie y donde la luz solar jamás llega.
En este sitio, donde la presión aplastaría cualquier submarino, existe un mundo prácticamente desconocido para la ciencia. O, al menos, que era desconocido hasta ahora. Porque en este remoto punto del Mar Argentino, científicos ya encontraron más de 40 posibles nuevas especies que amplían el conocimiento sobre la vida en la Tierra.
Talud Continental IV fue el nombre de la histórica expedición realizada en 2025 y que incluyó estos sorprendentes hallazgos. Y esta campaña científica, que cautívó a investigadores y a millones de espectadores en streaming por igual, tendrá una segunda parte.
Porque en 2027, un grupo de investigadores del Conicet volverá a sumergirse en las profundidades del Atlántico Sur, esta vez a la altura de la costa de Chubut.

Los fascinantes descubrimientos del océano profundo argentino
Científicos del Grupo de Estudios del Mar Profundo de Argentina (GEMPA) ya comenzaron los preparativos de la Talud Continental V, que explorará los cañones submarinos Ameghino y Almirante Brown.
Estas formaciones situadas en el fondo marino suelen convertirse en auténticos refugios de biodiversidad. Y las expectativas son por demás prometedoras, sobre todo si se tienen en cuenta los resultados de 2025.
El Talud Continental IV se focalizó en el cañón submarino Mar del Plata y los investigadores utilizaron por primera vez el vehículo robótico SuBastian, que puede descender miles de metros mientras transmite imágenes en ultra HD.
Amplios jardines de corales de aguas frías, esponjas gigantes, estrellas de mar poco frecuentes y una gran cantidad de organismos nunca observados fueron algunas de las postales que arrojó la misión realizada entre julio y agosto del año pasado.
No obstante. el dato más impactante fue la primera identificación de más de 40 posibles especies nuevas para la ciencia. Estas serán analizadas en los próximos años para terminar de confirmar en enorme potencial biológico del Mar Argentino.

Cómo será la nueva expedición en profundidades extremas del Mar Argentino
La próxima campaña se realizará en 2027 y se extenderá durante 23 días. Se hará a bordo del buque científico Falkor. del Schmidt Ocean Institute (una de las organizaciones más prestigiosas del mundo en lo referido a exploración oceánica).
Una vez más, los investigadores científicos analizarán ambientes a más 4.000 metros de profundidad, en esos rincones donde quedan infinitos interrogantes sin responder.
Estudios sobre biodiversidad marina, arrecifes de corales de aguas frías, ADN ambiental, circulación oceánica y la presencia de microplásticos en zonas remotas serán parte de este estudio.
Uno de los objetivos es comprender cómo se distribuyen las especies a lo largo del talud continental argentino y las conexiones entre distintos ecosistemas profundos. Todo para continuar con el armado de esta especie de rompecabezas.
Argentina cuenta más de un millón de kilómetros cuadrados de superficie marina. Sin embargo, gran parte de ese territorio permanece prácticamente inexplorado en lo referido a biología.

El Lado B de las exploraciones: una pieza clave para el clima
Todo aquello que ocurre en las profundidades oceánicas tiene una influencia directa sobre la vida cotidiana. Y es que los ecosistemas del océano profundo participan activamente en procesos como el almacenamiento de carbono y la regulación climática.
He aquí entonces la importancia de estudiar estos ambientes, ya que no solo permite descubrir nuevas especies, sino también comprender mejor el funcionamiento de sistemas naturales que estabilizan el clima global.

La ciencia que conquistó a millones de personas y hasta ganó un Martín Fierro
Lejos de los laboratorios y de los manuales científicos, la expedición Talud Continental IV fue sensación. Miles de personas siguieron cada inmersión en tiempo real vía streaming, y millones visualizaron los contenidos en redes sociales y plataformas digitales.
La expedición se convirtió en un verdadero fenómeno viral, y ello ha dejado muy altas las expectativas con miras a la próxima misión. Incluso, el CONICET ganó el Martín Fierro de Oro en la primera edición de los premios dedicados al mundo del streaming. 
De hecho, las inmersiones volverán a transmitirse en vivo para todo el público vía streaming, acompañadas por actividades educativas, participación de escuelas y acceso abierto a los datos obtenidos.
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Habrá una nueva expedición submarina de Conicet

 


Vuelve el streaming del Conicet por las profundidades del Mar Argentino: el Falkor navegará frente a las costas de Chubut

Fecha de Publicación
: 10/06/2026
Fuente: Página 12
Provincia/Región: Nacional


La campaña, que transmitirá en vivo las inmersiones del ROV SuBastian, busca descubrir nuevas especies, analizar la biodiversidad y fomentar la ciencia abierta y la educación pública en torno al Mar Argentino.
El Conicet anunció que los biólogos marinos que formaron parte de la expedición al cañón submarino Mar del Plata en 2025 volverán a explorar el océano profundo a bordo del buque Falkor (too) del instituto internacional Schmidt Ocean. Se trata de una nueva hazaña en el Mar Argentino, a partir de la cual, en abril de 2027, y a lo largo de 23 días, un grupo de 19 científicos explorará los cañones Ameghino y Almirante Brown, ubicados frente a la provincia del Chubut, a aproximadamente 600 kilómetros de la costa.
Se trata de un área clave porque Argentina tiene una de las regiones marinas más ricas y productivas del mundo con más de un millón de kilómetros cuadrados de superficie sumergida.
Según se precisó, la inmersión del ROV SuBastian será transmitida en vivo por streaming desde el canal oficial de la entidad científica al igual que en la campaña anterior. En paralelo, se realizarán actividades educativas en tiempo real con escuelas de todo el país y contenidos para divulgación científica.
La expedición, bautizada Talud Continental V, tiene como objetivo reunir información de una región poco explorada del Atlántico Sudoccidental, con alto potencial de biodiversidad y presencia de Ecosistemas Marinos Vulnerables.
“Para nosotros es una alegría enorme poder volver a trabajar en aguas profundas de nuestro país. Esta campaña se llama Talud continental V y eso tiene que ver con que es la continuación de un plan de trabajo que inició allá por el 2011, cuando Pablo Penchaszadeh y Mariano Martínez pusieron el foco en el cañón Mar del Plata", explicó al respecto Daniel Lauretta, el investigador del Conicet en el Museo Argentino “Bernardino Rivadavia” (MACNBR, CONICET) y jefe científico de las campañas Talud Continental IV y V.
Y agregó: “Poder ir a trabajar a un área nueva e inexplorada maximiza la probabilidad de encontrar especies nuevas para la ciencia, que es uno de los grandes objetivos de la campaña”.
Por su parte, Martín Brogger, investigador del Instituto de Biología de Organismos Marinos (IBIOMAR, CENPAT, CONICET) sostuvo: “Además de la emoción científica por descubrir nuevos ambientes y especies, también sentimos una gran motivación por seguir construyendo capacidades en el país, fortaleciendo equipos de trabajo interdisciplinarios y generando información que pueda ser útil para la conservación y el manejo del Mar Argentino”.

Qué esperan encontrar en la misión Talud V
Talud Continental V se propone avanzar hacia una nueva región del margen continental argentino, para ampliar el conocimiento sobre los ecosistemas profundos, de acuerdo con una línea de investigación sostenida durante más de una década sobre el estudio de la fauna del mar profundo.
Uno de los objetivos centrales será explorar profundidades superiores a los 4 mil metros, ampliando el rango de observación alcanzado en campañas anteriores y accediendo a ambientes aún no estudiados en Argentina.
En relación a las expectativas que genera la exploración de los cañones Ameghino Almirante Brown, Lauretta afirmó: “Los cañones submarinos mundialmente son considerados posibles zonas de alta biodiversidad, ya que presentan una gran variedad de ambientes en una zona relativamente pequeña. Dado que el tiempo de barco es muy limitado y que los fondos bajo jurisdicción nacional son muy amplios, nosotros tratamos de ir a zonas donde suponemos que la biodiversidad es particularmente alta. En ese sentido tenemos grandes expectativas respecto a la fauna a encontrar en los cañones“.
En tanto, remarcó que “la zona profunda de estos cañones no ha sido estudiada desde el punto de vista biológico hasta la fecha, por lo que va a ser la primera vez que vamos a poder ver y estudiar esta fauna”.
El científico añadió que si bien por un lado esperan encontrar especies que ya vieron en el cañón Mar del Plata, también tienen expectativas de hallar muchas especies diferentes.
“Parte del plan de estudiar la fauna en los diferentes cañones que se encuentran a lo largo del talud continental argentino es ver cómo se distribuye la fauna de norte a sur”, explica.
El equipo multidisciplinario de GEMPA, integrado por investigadores de distintas instituciones del país, abordará: biodiversidad de fondos profundos (invertebrados y peces); arrecifes de corales de aguas frías y hábitats vulnerables; ADN ambiental (eDNA) y conectividad biológica; procesos oceanográficos y dinámica de sedimentos e impacto humano en ambientes remotos, incluyendo microplásticos.
Los científicos que conformarán el grupo pertenecen en su mayoría insitucioens argentinas, como el CONICET, el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACN, CONICET) el Instituto de Biología de Organismos Marinos (IBIOMAR, CONICET), el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC, CONICET- UNMDP), el Instituto de Biodiversidad y Biología Experimental y Aplicada (IBBEA, UBA-CONICET), el Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC, CONICET) y el Instituto de Diversidad y Ecología Animal (IDEA, CONICET-UNC). También forman parte investigadores de las Universidades Nacionales de Buenos Aires, Córdoba, La Plata y Mar del Plata y Prefectura Naval Argentina.
Desde la institución destacaron el valor de la nueva misión y de la profesionalidad del cuerpo científico argentino. “Fortalece el desarrollo de investigaciones sobre biodiversidad y ecosistemas marinos vulnerables. Talud Continental V representa una oportunidad para continuar descubriendo la biodiversidad del Mar Argentino, generar información clave para su conservación y reforzar el vínculo entre la ciencia y la sociedad”, ponderaron.
“El océano profundo es uno de los ambientes menos explorados del planeta, y en Argentina todavía conocemos muy poco sobre gran parte de la biodiversidad que habita estos ecosistemas. Estudiar las profundidades del mar permite comprender cómo funcionan estos ambientes, qué especies viven allí, cómo se conectan con otros ecosistemas y qué rol cumplen en procesos globales como el ciclo del carbono o la regulación climática”, aseguró Brogger.

Talud Continental IV: un hito en la exploración marina argentina
Entre el 23 de julio y el 11 de agosto del 2025 una expedición liderada por científicos del Conicet exploró el océano profundo en el cañón submarino Mar del Plata -una región de alta biodiversidad y poco explorada del Atlántico Sur- a bordo del Falkor (too). Durante esta expedición se utilizó por primera vez en la región un vehículo operado remotamente (ROV), lo que permitió capturar imágenes del fondo marino en ultra alta definición de hasta casi 4 mil metros de profundidad y recolectar muestras sin alterar el entorno.
En el marco de esta histórica campaña se documentaron arrecifes de corales de aguas frías, extensos campos de corales blandos y una biodiversidad extraordinaria, incluyendo más de 40 especies potencialmente nuevas para la ciencia.
Además, la expedición generó un impacto sin precedentes en la comunicación pública de la ciencia, con millones de visualizaciones en transmisiones en vivo desde el fondo del océano. Esta experiencia permitió acercar la exploración científica a la sociedad y a instituciones educativas de todos los niveles, y consolidó un modelo de ciencia abierta con fuerte participación pública.
“Nunca imaginamos que la transmisión podía tener semejante repercusión. La sorpresa genuina ante cada ambiente o animal que descubríamos fue compartida con miles de personas, especialmente con los más chicos. Recibir tanto interés por el océano profundo y su fauna fue algo muy lindo que vamos a recordar durante toda nuestra carrera como investigadores”, comenta Ignacio Chiesa, investigador del Conicet en el Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC).
Para Brogger, se trató de una experiencia muy movilizadora: “Muchas veces la exploración científica ocurre lejos de la sociedad, especialmente cuando hablamos de ambientes tan remotos como el océano profundo. Ver a millones de personas siguiendo en vivo las inmersiones, haciendo preguntas, emocionándose con los hallazgos y siendo parte de alguna manera de la expedición fue muy importante para todo el equipo. También mostró que existe un enorme interés por la ciencia y por el océano cuando la información se comparte de manera abierta y accesible. Para nosotros fue una confirmación de que la comunicación pública y la ciencia abierta tienen que ser parte central de este tipo de expediciones”, expresa el científico.
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El descontrol de la pesca ilegal en el Mar Argentino

 


Depredación pesquera de buques extranjeros en el Mar Argentino 

Fecha de Publicación
: 09/06/2026
Fuente: Diario El Día
Provincia/Región: Nacional


Una vez más volvieron a conocerse denuncias sobre la pesca ilegal por parte de buques extranjeros que operan en el Mar Argentino, la mayoría de ellos sin permiso y dentro de la zona pesquera de nuestro país. Así, un informe de la Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera (FULASP), determinó que flotas de otros países que operan sobre el borde de la milla 201 extraen entre 1,5 y 3 millones de toneladas de recursos por año, una cifra que supera ampliamente las capturas de la industria nacional.
Se trata de una situación que se presenta hace décadas, con barcos que se llevan los mejores recursos, un verdadero botín millonario del que despojan a la Argentina sin que nada los detenga. Los datos relevados indican que mientras la pesca argentina desembarca entre 750.000 y 900.000 toneladas anuales, los buques internacionales llegan a capturar hasta cuatro veces más volumen. El estudio señala además que entre 2019 y 2024 la extracción en el Atlántico Sudoccidental aumentó un 65 por ciento.
La mayoría de las embarcaciones proviene de China, Corea del Sur y Taiwán. Cada año, entre 400 y 600 embarcaciones extranjeras se concentran en la zona para capturar recursos migratorios asociados al ecosistema argentino. Imágenes aéreas tomadas hace años desde un avión argentino mostraron lo que desde lejos parece ser una ciudad nocturna totalmente iluminada en el mar, aunque se trataba de una concentración de barcos pesqueros.
La FULASP advirtió que muchas especies están siendo capturadas antes de completar sus ciclos reproductivos, lo que compromete la capacidad de recuperación de los recursos. “El daño más grave es biológico: muchas especies están siendo capturadas antes de completar su ciclo natural”, señaló el especialista.
Uno de los recursos que genera mayor preocupación es el calamar Illex argentinus, considerado una especie clave para la actividad pesquera y para la cadena alimentaria del Atlántico Sur. La organización Environmental Justice Foundation (EJF) advirtió que la combinación de sobrepesca y cambios ambientales podría provocar un colapso poblacional en apenas un año debido al corto ciclo de vida de esta especie.
De acuerdo a versiones, la presencia de esta verdadera flota de barcos que piratean la inmensa riqueza ictícola del país, llevándose una pesca que luego es enlatada y vendida a muy altos costos –en una actividad que debiera ser aprovechada por los argentinos- se vio intensificada desde principios de la pandemia, en 2020, hasta la fecha.
Distintos operadores coinciden en que faltan patrullajes, logística y decisión política por parte de la Argentina para combatir esta gigantesca depredación de sus recursos. Se han registrado últimamente ingresos masivos de pesqueros ilegales al Mar Argentino, sin que frente a ellos resultaran suficientes los escasos patrullajes y la presencia del Estado para proteger los recursos naturales del país.
Desde luego que también está en juego el concepto de la soberanía y de allí la necesidad de acudir en protesta ante los organismos internacionales, avanzando asimismo en acuerdos diplomáticos con los Estados cuyos barcos violan el espacio marítimo argentino, depredando recursos que nos pertenecen y que, si el país decidiera explotar esa enorme riqueza desaprovechada, podría allegar una enorme cantidad de divisas al país.
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Monitorearán en tiempo real la salud de la Costa Atlántica

 


Un nuevo sistema permitirá monitorear en tiempo real la salud de los ecosistemas marino-costeros en la Costa Atlántica

Fecha de Publicación
: 03/06/2026
Fuente: Portal NoticiasAmbientales
Provincia/Región: Buenos Aires


La provincia de Buenos Aires avanzará en la implementación de un sistema de observación marino-costero destinado a mejorar el conocimiento y la protección de los ecosistemas del litoral atlántico. La iniciativa quedó formalizada mediante un acuerdo entre el Ministerio de Ambiente bonaerense y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), consolidando una estrategia de monitoreo ambiental basada en información científica.
El proyecto se desarrollará junto a la Red de Investigación de Estresores Marino-Costeros en Latinoamérica y el Caribe (Remarco), una plataforma internacional integrada por especialistas de cerca de 20 países. Gracias a esta articulación, se fortalecerá la capacidad de análisis sobre los cambios que afectan a los ambientes costeros y oceánicos.
Además, la propuesta se enmarca dentro de una visión regional que busca mejorar la gestión de los recursos naturales y generar herramientas para anticipar riesgos ambientales cada vez más frecuentes en el contexto del cambio climático.

Estaciones estratégicas a lo largo de la costa bonaerense
Como parte de la iniciativa, se instalarán estaciones de monitoreo continuo en Santa Teresita, Villa Gesell, Mar Chiquita y Mar del Plata. Estos puntos fueron seleccionados por su relevancia ecológica y por representar distintos ambientes costeros de la provincia.
A través de tecnología especializada, las estaciones recopilarán datos en tiempo real sobre variables ambientales fundamentales para comprender la dinámica de los ecosistemas marinos. La información obtenida permitirá construir series históricas y detectar alteraciones de manera temprana.
Asimismo, el sistema incluirá el monitoreo de áreas de transición entre ecosistemas terrestres y oceánicos, sectores particularmente sensibles frente a las presiones humanas y los cambios ambientales globales.

Monitorear amenazas para proteger la biodiversidad
Uno de los principales objetivos será estudiar los llamados estresores marino-costeros, es decir, factores que alteran el equilibrio natural de los ecosistemas debido a actividades humanas o procesos ambientales.
Entre las variables que serán observadas se encuentran la acidificación oceánica, las floraciones de algas nocivas, la presencia de microplásticos y otros contaminantes emergentes que generan preocupación en la comunidad científica internacional.
Por otra parte, el monitoreo permanente permitirá evaluar tendencias a largo plazo y mejorar la capacidad de respuesta ante fenómenos que puedan afectar tanto a la biodiversidad como a las actividades económicas vinculadas al mar.

Una iniciativa con ventajas ambientales
La creación de una red de observación permanente representa una herramienta clave para la conservación de los ecosistemas costeros. Contar con información continua facilita la detección temprana de problemas ambientales antes de que alcancen niveles críticos.
Además, los datos obtenidos permitirán diseñar políticas públicas más eficientes para la protección de especies marinas, humedales costeros y hábitats fundamentales para el funcionamiento de la biodiversidad regional.
Asimismo, el proyecto favorecerá la toma de decisiones basadas en evidencia científica, mejorando la planificación territorial y promoviendo acciones orientadas a reducir la contaminación, preservar los recursos naturales y fortalecer la resiliencia frente al cambio climático.

Ciencia y cooperación para un desarrollo sostenible
La iniciativa también busca consolidar una agenda de gestión ambiental sustentada en la cooperación entre organismos públicos, instituciones científicas y redes internacionales de investigación.
En este sentido, la información generada contribuirá al seguimiento de compromisos ambientales globales vinculados a la conservación de los océanos y al uso sostenible de los recursos marinos.
Finalmente, el fortalecimiento de la observación científica en la Costa Atlántica bonaerense representa un paso importante para comprender mejor los desafíos ambientales actuales y garantizar la protección de un patrimonio natural esencial para las generaciones presentes y futuras.
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Histórico, las ballenas jorobadas vuelven el mar argentino

 


El regreso de las ballenas jorobadas, el "gigante del sur argentino" entusiasma a los científicos: el motivo

Fecha de Publicación
: 05/05/2026
Fuente: Portal MeteoRed
Provincia/Región: Nacional


El aumento de ballenas jorobadas en Tierra del Fuego sorprende a científicos. Nuevos datos revelan patrones de migración, alimentación y el rol clave del Canal Beagle como hábitat.
En el extremo más austral del continente americano, donde el viento es rey y el mar marca el pulso de la vida, una silenciosa y fascinante historia comienza a consolidarse temporada tras temporada. 
El Canal Beagle, en Tierra del Fuego, vuelve a ser escenario de una noticia que entusiasma a científicos y amantes de la naturaleza: cada más ballenas jorobadas regresan a estas aguas.
De acuerdo a un estudio conjunto del CADIC-CONICET y de las fundaciones WCS Argentina y Compromiso Onashaga, solo en el último año se registraron 22 individuos in situ, de los cuales 17 fueron identificados por primera vez, consolidando una tendencia que no deja de crecer. Desde 2013 hasta 2025, el número total asciende a 208 ballenas identificadas, un indicador clave del aumento sostenido de la especie en la región.
Pero detrás de estos números hay algo aún más revelador: historias individuales. Como la de Buddha, una ballena que no era vista desde 2021 y que volvió a aparecer en el Beagle, o la de Shima, que con ocho años consecutivos de visitas se convirtió en la jorobada más fiel a estas aguas.

Las ballenas jorobadas vienen marchando
La presencia de la ballena jorobada (Megaptera novaeangliae) en el Canal Beagle no es nueva, pero sí cada vez más frecuente. Si bien existen registros desde 1979, fue a partir de la década de 1990 cuando comenzaron a observarse con mayor regularidad. 
Pero el verdadero punto de inflexión llegó en 2013, cuando un grupo de ejemplares permaneció durante semanas en la zona, lo que impulsó el inicio de un ambicioso proyecto de monitoreo.
Hoy, las áreas con mayor concentración incluyen sitios como Isla Martillo, el sector entre Baliza Escarpados y Río Encajonado, y el Archipiélago Les Eclaireurs, además de puntos clave como Bahía Lapataia y la zona entre Punta Paraná y Puerto Almanza.

El aporte ciudadano, clave en el hallazgo
Uno de los aspectos más innovadores de este fenómeno es que no depende exclusivamente de científicos. Porque el proyecto se basa en un modelo de ciencia ciudadana.
¿Qué significa esto? Que más de 500 fueguinos y turistas han aportado fotografías y videos que permiten identificar a cada ballena. Gracias a estas imágenes, los investigadores utilizan la técnica de fotoidentificación, basada en los patrones únicos de la aleta caudal, comparables a una huella digital. 
Este enfoque no solo multiplica la cantidad de datos disponibles, sino que también genera una conexión directa entre la comunidad y la conservación del ecosistema.

Por qué están regresando las ballenas jorobadas a Tierra del Fuego
Las ballenas jorobadas realizan largas migraciones entre sus áreas de alimentación en aguas frías del sur y sus zonas de reproducción en mares tropicales. En este contexto, el Canal Beagle parece estar consolidándose como un sitio clave de alimentación estival. 
Su dieta, basada en krill y pequeños peces, encuentra en estas aguas condiciones favorables. Además, el monitoreo a largo plazo permite evaluar otros factores, como cambios en la disponibilidad de alimento o variaciones ambientales que podrían estar favoreciendo su presencia.
Sin embargo, no todo es positivo en este fenómeno. Porque las jorobadas enfrentan amenazas como el cambio climático, la contaminación, el ruido submarino, las colisiones con embarcaciones y los enmalles en redes pesqueras.

Mucho más que un espectáculo visual
Más allá del espectáculo natural que representan -con saltos, soplidos y colas emergiendo del agua incluidos-, el aumento de las ballenas jorobadas es también un indicador ambiental.
Cuando una especie de gran tamaño y alta movilidad como esta comienza a regresar de forma sostenida, los científicos lo interpretan como una señal de que el ecosistema está ofreciendo condiciones adecuadas. Es decir, el Beagle no solo atrae ballenas, sino que está funcionando como un hábitat relevante dentro de su ruta migratoria.

La importancia del avistaje responsable
El crecimiento del número de ballenas conlleva una gran responsabilidad: protegerlas. En Ushuaia y alrededores rigen normativas específicas que regulan el acercamiento a mamíferos marinos, promoviendo un avistaje responsable.
Entre las recomendaciones clave se destacan mantener distancias prudentes, evitar ruidos innecesarios y no interferir en el comportamiento natural de los animales.
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Se agrava la erosión costera en Buenos Aires

 


“El mar ya está contra los acantilados”: se agrava la erosión en un paraíso natural y pone en riesgo balnearios y residencias

Fecha de Publicación
: 29/04/2026
Fuente: La Nación
Provincia/Región: Buenos Aires


Desde hace 20 años, la Bahía de los Vientos pierde territorio; las toneladas de roca arrojadas al pie de los acantilados de Quequén no alcanzan para contener los socavones 
Por si fuera poco el castigo diario y constante de las olas y el viento, esa porción de acantilados y cual si fuera un queso de estilo suizo se muestra con una perforación al lado de otra, obra de los loros barranqueros que abundan en multitud sobre este frente de costa, generan allí miles de nidos, musicalizan el ambiente con graznidos a coro y contribuyen también, pizca por pizca de tierra, a un proceso de erosión costera que se agrava día a día al norte de la desembocadura del río Quequén.
La intervención de las aves es el costado más pintoresco de un grave problema que se palpita, vive y sufre cada vez más en este paisaje de lo que se conoce como Bahía de los Vientos, un paraíso natural de cara a la inmensidad del mar, a unos cinco kilómetros al norte de la ciudad de Necochea, perfilado en las últimas décadas como un nuevo gran foco de atracción turística y, en particular desde la pospandemia, escenario de un pujante e innovador desarrollo inmobiliario. 
La abundancia de superficie de playas que este distrito ostentó desde siempre perdió territorio en esta zona puntual desde hace casi 20 años, cuando se inauguró una obra que extendió en casi 400 metros la Escollera Sur del potente y muy activo puerto de Quequén, convertida desde entonces en un mayor obstáculo para la arena que al ritmo de la deriva litoral debía abastecer a la costa.
El resultado, al cabo de casi dos décadas, fue la desaparición casi por completo de al menos 2500 metros de espacio de uso como balneario, desde extremo norte del actual parador Las Olas hasta una lengua de acantilados que se pronuncia hacia el mar y que los lugareños conocen como Punta Carballido. 
Las toneladas de rocas arrojadas durante los últimos años al pie de los acantilados, dispuestos paralelos a la costa con intenciones de muralla más firme, de poco han servido. El océano gana terreno, predomina sobre esas defensas, las mueve de aquí para allá con su poderosa energía y comienza a poner en riesgo a las propiedades que están en primera línea de mar. Algunas con larga historia por allí, cuando esa postal era un páramo solo visitado por pescadores; y otras de construcción reciente, nacidas como alojamiento para visitantes que empiezan a descubrir un escenario caracterizado por tranquilidad y, cada vez más, como destino con mayor calidad de vida como valor agregado.

Remediación de playas
La solución, según coinciden los vecinos que aparecen como principales damnificados frente a la pérdida de arena, está en manos del Consorcio de Gestión del Puerto de Quequén. El ente fue responsable de aquella obra inaugurada en 2008. Por esos días ya se anticipaba que habría que ejecutar una obra de remediación de las playas más próximas. La receta que hoy se evalúa se llama refulado: es el rescate de arena retenida sobre el margen este de la escollera o bien producto del dragado del canal de acceso para volcarla sobre la costa mediante cañerías.
El trabajo, que también tendría financiamiento asegurado por esta administración portuaria, sería muy similar a aquel que se realizó en 1998 en Mar del Plata, cuando con esta metodología se amplió la superficie de arena desde Playa Grande hasta Punta Iglesias. También allí el problema es el obstáculo que representa la Escollera Sur para la deriva natural.
El actual presidente del Consorcio de Gestión de Quequén, Mariano Carrillo, confirmó hace un mes y medio que esta obra está en los planes más inmediatos. “Tenemos el compromiso de avanzar con el estudio de impacto ambiental que permitirá concretar el refulado y recuperar nuestras playas”, confirmó durante el acto del aniversario de este puerto. Dijo entonces que “es una obra necesaria para devolverle a Quequén toda su grandeza”.
El puerto de Quequén tiene una fuerte participación en el movimiento de cereales y aquella obra de extensión de su Escollera Sur contribuyó a la operatoria con buques de mayor magnitud, lo que al mismo tiempo implicó mayor actividad y mayores recursos. De esos ingresos se espera que surjan los fondos para el refulado, si es que se considera esa metodología para dar una primera solución a esta coyuntura. 
LA NACION consultó sobre el estado de avance del estudio de impacto ambiental previsto como primer paso hacia la posibilidad de la obra de refulado. No hubo precisiones debido a urgencias que atravesaba esa terminal con una protesta de camioneros que mantuvo paralizada la operatoria durante las últimas tres semanas y fue foco principal para el directorio que está a cargo de esa administración.
“El proceso de avance del mar está súper acelerado, es exponencial y será cada vez peor”, dice a LA NACION Néstor Diez, ingeniero civil y de los que apuesta a esa siembra artificial de arena como alternativa adecuada. “Es refulado para recuperar superficie y escollerados para retener arena”, explicó. Uno sin lo otro, advierte, implicará cuestión de tiempo para que todo vuelva a ser como hoy. 
Las voces de reclamo se multiplican, pero no tienen tenor de conflicto con la administración portuaria sino de impulso para avanzar en lo que entienden que es un compromiso ya asumido para emprender la obra. “Se ve buena voluntad y se hará en la medida que se pueda”, reconoció Diez a LA NACION.

Avenida desaparecida
El tiempo corre y frente de acantilados retrocede cada vez más, a medida que el mar avanza. Por ejemplo, se perdió definitivamente un tramo de la avenida Costanera o calle 500, que la altura del cruce con la 549 tiene un abrupto final para reaparecer recién varios cientos de metros más adelante.
Verónica Bertoldi hace cuatro años que vive en Bahía de los Vientos. “Cuando llegamos acá los autos paraban delante de nuestro complejo, hoy no quedó nada”, dice. Incluso mucho antes había calle y tenía recorrido una línea de colectivos. Ahora muestra el límite del parque delantero de sus cabañas con un despeñadero que se le viene encima. “Cuando hay sudestada las olas están acá nomás y llegan hasta la propia construcción”, asegura LA NACION.
Quienes por aquí andan hace mucho más tiempo reconocen que la zona se había convertido en un frente de playa virgen que permitía recorrer a pie y sobre arena varios cientos de metros. “Hoy pronto uno se encuentra con las defensas de piedra y en determinados sectores directamente ya no se puede avanzar porque el agua está contra el acantilado”, explica Martín Palleiro, que hace 50 años comenzó a veranear por Quequén y desde hace 26 se radicó, con operatoria vinculada con la comercialización de cereales. 
Bahía de los Vientos luce por estos tiempos nuevas y modernas construcciones con otras pioneras y de estilo marino que asoman al peligro en esa primera línea, como “La mejillonera” o “Viento Norte”, apenas algunas de las que han sido testigos de los viejos buenos tiempos y estos más recientes, de amenaza y un eventual riesgo por desmoronamientos.
Las inversiones por allí se multiplican y también por ello hay preocupación porque el valor del lugar asoma mucho más sólido en la medida en que ofrezca playa cercana y, sobre todo, mantener a distancia el mar que tiene en su ADN esa tendencia en avanzar y ganar terreno.
Algunos de los proyectos en curso empiezan a mostrar edificaciones en altura. El límite que tiene el Código de Ordenamiento Urbano para Bahía de los Vientos se estableció en un máximo de cuatro pisos. Esos departamentos, a algo más de 200 metros de la costa, ofrecen una vista plena al mar. Las casas originales no solo lo ven desde sus ventanales: empiezan a sentirlo cada vez más cerca de sus cimientos.
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La impunidad de la pesca en las aguas patagónicas

 


Redes ilegales, toneladas de comida a la basura y 3.000 cajones descartados: el impacto de la depredación pesquera en la Patagonia

Fecha de Publicación
: 07/03/2026
Fuente: Portal EcoNews
Provincia/Región: Nacional


La impunidad en las aguas patagónicas volvió a quedar expuesta tras la denuncia de los propios tripulantes del buque fresquero Nddanddu. Los marineros se vieron obligados a desechar toneladas de pescado para cumplir con una directiva empresarial insostenible. La orden exigía llenar la bodega exclusivamente con calamar y desencadenó un daño ambiental gravísimo que dejó al descubierto prácticas pesqueras clandestinas y destructivas.
José Rodríguez, primer pescador de la embarcación, rompió el silencio ante lo que consideró una verdadera matanza comercial. El trabajador relató a Revista Puerto cómo la tripulación pasó jornadas enteras devolviendo al océano miles de ejemplares sin vida. Según el artículo, el nivel de depredación alcanzó cifras escalofriantes cuando se tiraron más de tres mil cajones de merluza al agua con el único fin de juntar apenas ochenta cajones de calamar.
Frente a este escenario alarmante, el coordinador en Chubut de la Fundación Sin Azul No Hay Verde, Juan Coustet, advirtió que lo ocurrido con el buque Nddanddu no es un hecho aislado sino la expresión más cruda del método de arrastre de fondo, un sistema que naturaliza el descarte y la depredación. El referente ambiental remarcó que se trata de un daño ecológico “generado por decisiones empresariales que priorizan la rentabilidad inmediata por sobre la sostenibilidad del Mar Argentino” y exigió que este tipo de prácticas “deben ser investigadas y sancionadas con todo el peso de la ley”.

Una faena irracional al límite del colapso
El desastre ecológico estuvo acompañado de una logística deficiente que puso en riesgo hasta la escasa captura retenida. La embarcación perdió rápidamente la capacidad de generar hielo, el insumo vital para mantener la cadena de frío del pescado fresco. A pesar de esta carencia estructural y del inminente riesgo de pudrición de la carga, las autoridades a bordo continuaron con los lances bajo la fuerte presión de los armadores. Rodríguez aseguró que hacían unos cuatro lances de trescientos cajones por día y tiraban todo al mar, generando un volumen inmenso de alimento desperdiciado.
Al llegar al límite físico y moral de arrojar comida en perfecto estado por la borda, los trabajadores decidieron plantarse y exigieron regresar a puerto. La primera reacción de la empresa fue la intimidación con amenazas de desembarcarlos de oficio para no pagarles la marea. La maniobra extorsiva fracasó de inmediato porque los marineros habían registrado todo el descarte en video con sus propios teléfonos celulares, blindando así su reclamo y documentando el ilícito.

La trampa mortal que aniquila a los juveniles
El descarte indiscriminado representa solo una fracción de la infracción, ya que el método utilizado para capturar la especie agrava severamente el delito. El propio primer pescador admitió que la red de arrastre tenía colocado un calcetín en su interior. Esta malla interna más cerrada funciona como una trampa ciega que anula por completo la luz de la red principal y bloquea cualquier vía de escape para los peces de menor tamaño.
El uso de este aditamento viola de forma flagrante las regulaciones del Consejo Federal Pesquero y del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP). Históricamente, normativas vigentes como la Resolución CFP N° 8/2010 establecen el uso obligatorio de dispositivos de selectividad comprobados científicamente. Las empresas deben utilizar sistemas como el DEJUPA o las grillas Flexigrid, diseñados para respetar una luz de malla mínima de 120 milímetros en el copo. El objetivo legal es que la merluza juvenil logre salir de la red y continuar su ciclo de desarrollo en el mar.
Al respecto, Coustet señaló que la utilización de dispositivos prohibidos para impedir el escape de juveniles constituye una infracción grave que compromete la recuperación de las especies y pone en riesgo el equilibrio del Atlántico Sur. El coordinador de Sin Azul No Hay Verde advirtió además que si el Estado no garantiza controles efectivos en alta mar, estas maniobras seguirán ocurriendo en la más absoluta impunidad.

El costo de un modelo sin fiscalización
Al colocar un calcetín de malla fina, el buque arrasa con todo el fondo marino y captura individuos pre-reproductivos, interrumpiendo el ciclo biológico de la especie. Pescar juveniles bajo estas modalidades furtivas constituye un daño irreparable para el ecosistema y aniquila la biomasa futura del caladero bajo la mirada ausente de los entes fiscalizadores.
El caso del Nddanddu es un síntoma claro de un modelo extractivo que prioriza el rendimiento económico inmediato sobre la conservación marina. La valentía de una tripulación dispuesta a frenar la maquinaria de descarte abre nuevamente el debate sobre la urgencia de aplicar medidas concretas y transparentes.Para frenar esta sangría ecológica es fundamental avanzar con “auditorías inmediatas, monitoreo satelital transparente y la aplicación estricta de las resoluciones vigentes“, tal como concluyó el representante de la organización ambiental. Las normativas y los estudios técnicos sobran, pero a millas de la costa la trampa sigue dictando las reglas del juego.
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Chubut. Investigan la presencia de microplásticos en aguas y sedimentos

 


Especialistas del CENPAT analizan la contaminación por fibras y microplásticos en el Golfo Nuevo

Fecha de Publicación
: 02/03/2026
Fuente: El Chubut
Provincia/Región: Chubut


Un estudio realizado por científicos y científicas del CESIMAR analizó por primera vez la presencia de partículas antropogénicas aportando información clave para comprender el impacto ambiental 
Hasta el 95% de los objetos hallados en costas, superficie oceánica y fondo marino pueden ser de plástico. Por su baja densidad, estos materiales recorren largas distancias y alcanzan lugares remotos y se estima que cerca del 80% de los desechos plásticos proviene de actividades humanas en tierra.
En este contexto, un equipo de especialistas del CENPAT analizó por primera vez la abundancia, las características, las fuentes y el destino de las partículas antropogénicas en el agua y en los sedimentos intermareales a lo largo de toda la costa del Golfo Nuevo.
El trabajo fue liderado por Ayelén Costa, becaria del Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos (CESIMAR-CONICET) y junto a ella participaron Juan Pablo Pisoni, Camila Tavano y Rodrigo Hernández Moresino del mismo instituto y Juan Pablo Tomba del Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnologia de Materiales (INTEMA-CONICET).
Las científicas y científicos muestrearon 12 estaciones durante tres campañas terrestres recolectando muestras de agua y sedimentos en diversos puntos del Golfo y no solo se centraron en evaluar la presencia de microplásticos o partículas antropogénicas en las costas, sino que también buscan comprender la dinámica de estas partículas, relacionando las concentraciones encontradas con distintos factores ambientales como los vientos predominantes y las corrientes.
Entre los tipos de polímeros más encontrados se encuentran el tereftalato de polietileno (PET), firmas de tinte sin poder identificar el polímero base del plástico (DO) o celulosa antropogénica (AC), predominantemente azules, seguidas de transparentes y negras. La composición polimérica sugiere que una parte sustancial de la contaminación proviene de productos textiles, pero además, el PET también puede derivar de fuentes marítimas como redes de pesca y cuerdas.
“Este trabajo surge a partir de que, desde hacía ya algunos años, veníamos leyendo sobre la problemática de los microplásticos y nos preguntábamos qué estaba ocurriendo con estos contaminantes dentro del Golfo Nuevo. Nos interesaba especialmente este sistema por tratarse de un caso particular: no es mar abierto, sino un cuerpo de agua semi-cerrado, con un intercambio limitado con la plataforma continental. Hasta el momento, existía un único trabajo sobre microplásticos en el golfo, y además estaba restringido a una zona particular. Frente a esto, decidimos abordar el problema desde una perspectiva más amplia, con el objetivo de obtener un panorama más completo de todo el Golfo Nuevo”, cuenta Costa.
El estudio reveló diferencias espaciales en la contaminación por partículas antropogénicas entre los sitios de muestreo. Las concentraciones más altas en agua costera se registraron cerca de Puerto Madryn, lo que sugiere una relación directa entre la contaminación antropogénica y la proximidad a la localidad producida por descargas accidentales, agua de lluvia que corre por la ciudad y deriva en el mar, actividades marítimas, transporte aéreo y entrada de aguas de la plataforma continental. Por su parte, en lo que respecta a los sedimentos intermareales, el trabajo no mostró diferencias estadísticas entre sitios del Golfo Nuevo.
“A partir de los resultados obtenidos, se puede concluir que el agua de mar, que representa una ´foto´ de lo que está ocurriendo en un momento determinado, indica que las mayores concentraciones se registran en playas con elevada presión antrópica. En cambio, el sedimento, que actúa como un registrador de largo plazo al almacenar información a lo largo del tiempo, sugiere que estas partículas luego se redistribuyen a lo largo de las costas del golfo en distintas direcciones, ya que se observaron concentraciones más homogéneas entre las playas. Esto sugiere que diversos factores ambientales estarían influyendo en su acumulación, como los vientos intensos que afectan las corrientes superficiales, las corrientes predominantes propias del golfo y las características geomorfológicas e hidrodinámicas de las playas, entre otros”, agrega la becaria del CESIMAR.
Cabe destacar que las concentraciones de partículas antropogénicas y microplásticos en el Golfo Nuevo se consideran bajas a moderadas en comparación con otros lugares del mundo como playas europeas de los mares Mediterráneo o Báltico, el Golfo de Suez en Egipto o el de California en México e incluso comparado con playas argentinas como Claromecó, Pehuen-Có y Monte Hermoso.
Finalmente, Ayelén Costa asegura que “es fundamental realizar este tipo de estudios para poder monitorear esta problemática, ya que contar con una línea de base nos permite saber qué es lo que se está encontrando y en qué concentraciones. Esto no solo posibilita comparar nuestra situación con la de otros lugares del mundo, sino también llevar adelante un seguimiento local a lo largo de los años, para evaluar si las condiciones cambian, si aparecen en nuestras costas partículas antropogénicas que antes no eran comunes o si aumenta la cantidad registrada. Con esta información, es posible tomar decisiones y desarrollar acciones orientadas a la concientización y a la mitigación de la problemática”.
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Científicos descubren una medusa gigante en el mar argentino

 


Etérea y delicada: así es la medusa fantasma gigante de Argentina

Fecha de Publicación
: 09/02/2026
Fuente: TN
Provincia/Región: Nacional


Un grupo de científicos documentó frente a la costa de Argentina una rara medusa descubierta hace poco más de un siglo y vista en contadas ocasiones desde entonces.
Eran finales de diciembre, y un grupo de investigadores descendía con un vehículo teledirigido en el océano Atlántico, frente a Argentina, cuando, a unos 243 metros de profundidad, la sala de control se quedó en silencio. En las pantallas se veía una medusa. Pero no se trataba de un avistamiento ordinario: esta era una medusa fantasma gigante, una especie de aguas profundas rara vez vista en los mares del mundo.
"Había una mezcla de excitación e incredulidad", comentó María Emilia Bravo, una bióloga marina de la Universidad de Buenos Aires que dirigió la inmersión como parte de una expedición a bordo del R/V Falkor (too), un buque de investigación operado por el Instituto Oceánico Schmidt. El instituto hizo públicos sus hallazgos el martes.
"Su presencia etérea y delicada en un entorno tan extremo fue profundamente sorprendente", dijo. Los largos tentáculos de la criatura hacían que maniobrar el vehículo submarino de manera segura fuera una tarea complicada. "Teníamos curiosidad por conocerla mejor y documentarla bien".
Halladas por primera vez en 1899, las medusas fantasma gigantes no fueron reconocidas como especie sino hasta 60 años después. E incluso entonces, los ejemplares que solían encontrarse estaban muertos, atrapados en las redes de arrastre; rara vez se registraba uno vivo. Los vehículos teledirigidos hicieron posible el avistamiento de estas criaturas.
"Hasta hace poco, nadie era capaz de verla realmente en su hábitat natural y en todo su esplendor", dijo Steve Haddock, biólogo marino del Instituto de Investigación del Acuario de la Bahía de Monterey, quien no participó en la inmersión.
Durante el último siglo, las medusas fantasma han sido documentadas en alrededor de 100 ocasiones.
Estas escurridizas criaturas se encuentran entre las medusas más grandes: sus campanas pueden crecer más de un metro de diámetro y sus tentáculos pueden alcanzar hasta 9 metros de longitud. La gente suele suponer que las especies no descritas de aguas profundas son animales raros y ocultos, dijo Haddock. "Pero no", explicó, "son unas cosas gigantescas, prácticamente del tamaño de un calamar gigante, que han pasado en gran medida desapercibidas".
Las medusas fantasma cazan de forma distinta a otras medusas que pican. Estas utilizan sus largos tentáculos en forma de cortina para atrapar plancton y peces pequeños que se llevan a la boca. También mantienen una relación simbiótica con algunas especies de peces, que a menudo se pueden ver nadando o flotando alrededor de su campana o tentáculos.
En la zona de medianoche --la capa oscura del océano que se extiende hasta casi 4000 metros de profundidad-- hay poco alimento y el refugio es escaso, por lo que muchos de los habitantes más pequeños encuentran cobijo entre los animales más grandes. Las medusas fantasma protegen de los depredadores, mientras que los peces se alimentan de los parásitos de estas.
A pesar de la inmensidad del océano, estas dos especies se encuentran y permanecen juntas la mayor parte de su vida, explicó Haddock. "Es casi una historia estilo 'pareja dispareja'".
En el hemisferio norte, el pez que se ve a menudo con medusas fantasma es el Thalassobathia pelagica. Sin embargo, el observado en Argentina pertenecía a un grupo distinto, un género de pez llamado Centrolophus.
Este hallazgo es especialmente importante para las profundidades marinas argentinas, señaló Bravo. Aunque existen registros históricos de asociaciones entre medusas y peces, nunca antes se había documentado esta interacción en las aguas profundas frente a la Patagonia.
La expedición dirigida por Argentina también documentó decenas de especies nuevas, incluyendo corales y erizos de mar, a lo largo de la plataforma continental del país. Los científicos viajaron desde Buenos Aires, en el norte, hasta las aguas de Tierra del Fuego, en el sur. Su principal objetivo era encontrar filtraciones frías: zonas del fondo marino donde el metano y otras sustancias químicas dan energía a los microbios, que a su vez sustentan a animales como las almejas y los mejillones. Encontraron una filtración activa de alrededor de 1.3 kilómetros cuadrados.
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Cientificos finalizan con la transmisión de 'Vida en los extremos'

 


Se despidió la misión “Vida en los extremos”, el hito científico del CONICET que acercó el mar profundo a toda la Argentina 

Fecha de Publicación
: 07/01/2026
Fuente: Portal elDiarioAR
Provincia/Región: Nacional


El stream liderado por especialistas del CONICET, la UBA y el Schmidt Ocean Institute, realizó su despedida oficial desde el buque Falkor (too). “¿Qué nos llevamos de esta campaña, además de las muestras? Esta campaña ha sido realmente un logro en el sentido científico, pero también en el sentido de la comunidad que tenemos a bordo, en tierra. Abrió puertas para mucho trabajo por venir”, dijo la investigadora principal María Emilia Bravo.
Tras semanas de exploración en vivo desde el Atlántico Sur, la misión “Vida en los extremos”, integrada por especialistas del CONICET, la UBA y el Schmidt Ocean Institute, realizó su despedida oficial desde el buque Falkor (too). El cierre, transmitido desde la Cuenca de Malvinas, combinó emoción, balance científico y un mensaje claro: la campaña abrió una nueva etapa para el estudio del mar profundo argentino. 
La expedición permitió registrar ecosistemas nunca antes observados en vivo en el país. Con el vehículo operado remotamente ROV SuBastian, el equipo descendió hasta 4.500 metros para documentar comunidades quimiosintéticas, jardines de plumas de mar, asociaciones de peces y un arrecife de corales de escala kilométrica, uno de los hallazgos más relevantes, por citar algunos ejemplos.
La transmisión abierta, seguida por miles de personas, convirtió a la misión en un fenómeno de divulgación científica. “Descubrimos una sociedad argentina muy interesada en su mar profundo”, había dicho días atrás la investigadora principal María Emilia Bravo. 

Las palabras finales: emoción, comunidad y futuro
En el cierre de la transmisión, Bravo tomó la palabra para sintetizar lo vivido en un mensaje cargado de emoción: “¿Qué nos llevamos de esta campaña, además de las muestras? Esta campaña ha sido realmente un logro en el sentido científico, pero también en el sentido de la comunidad que tenemos a bordo, en tierra. Abrió puertas para mucho trabajo por venir, desde el trabajo transversal, intersectorial. Toca cerrar esta etapa. Nos cuesta decirlo en palabras…”
Asimismo, entre aplausos, reconoció a las instituciones que hicieron posible la misión: “Quiero agradecer a todos quienes formaron parte de este trabajo, que hicieron esto posible: a la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, a CONICET, a Lehigh University, al CRIBS Instituto de Paleontología, a la Universidad Nacional del Sur y al Museo Argentino de Ciencias Naturales. Gracias. Gracias por darnos esta posibilidad de vernos en mar profundo en Argentina durante todo este año. Ha sido un hito en la historia de nuestra ciencia y de nuestra cultura”, celebró. 
 Finalmente, dejó un mensaje que sintetizó el espíritu de continuidad que atravesó toda la campaña: “Pudimos llegar a ver nuestro mar de otra forma y eso es un punto de no retorno. Volveremos a ver. Yo creo que va a haber alguna otra. No sabemos cuándo ni dónde, pero no importa. Va a haber más. Aguante Vida en los Extremos. Nos vemos en la próxima”, prometió Bravo.
Mientras Bravo hablaba con la voz quebrada de emoción, el equipo celebraba a su alrededor entre abrazos, carteles improvisados y saludos a cámara. En simultáneo, el ROV SuBastian ofrecía su último paneo desde el fondo del mar, un gesto simbólico que ya es marca registrada del stream. 

Un cierre que abre una nueva etapa
Aunque la transmisión terminó, los científicos coinciuden en que el trabajo recién comienza, ya que las muestras y registros obtenidos serán analizados durante los próximos meses, con potencial para describir nuevas especies, caracterizar ecosistemas y fortalecer la presencia científica argentina en el Atlántico Sur.

Detalles de la misión “Vida en los extremos”
La travesía partió el 14 de diciembre desde el puerto de Buenos Aires y, a pesar de haber cerrado sus transmisiones este 5 de enero, se extenderá hasta el 10 de enero de 2026, con destino final en Puerto Madryn. A bordo del buque oceanográfico Falkor (too), un equipo de 25 científicos y científicas estudiaron ecosistemas asociados a filtraciones naturales de gas metano en el fondo marino, uno de los ambientes menos explorados del planeta.
La expedición estuvo liderada por la bióloga María Emilia Bravo, investigadora de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), y contó con una fuerte participación de especialistas de esa casa de estudios, además de investigadores del Instituto Argentino de Oceanografía (IADO), del Museo Argentino de Ciencias Naturales (MACN) y de universidades nacionales. También participaron colaboradores internacionales de instituciones de Estados Unidos y Uruguay. 

Ecosistemas donde la vida se alimenta sin luz
El objetivo central de Vida en los extremos fue profundizar el estudio de las llamadas comunidades quimiosintéticas. Se trata de ecosistemas que se desarrollan en completa oscuridad y donde la vida no depende de la fotosíntesis, sino de reacciones químicas que permiten transformar compuestos inorgánicos, como el metano, en energía utilizable.
Las filtraciones frías de gas metano generan ambientes tóxicos para la mayoría de los organismos conocidos. Sin embargo, bacterias altamente especializadas, junto con invertebrados como gusanos tubícolas, almejas, mejillones y crustáceos, han desarrollado adaptaciones que les permiten no solo sobrevivir, sino prosperar en condiciones extremas. En muchos casos, estos animales viven en simbiosis con microorganismos quimiosintéticos que les transfieren energía.
“El conocimiento sobre la distribución y el rol ecológico de estos sistemas en el Atlántico Sur todavía es muy limitado”, señalaron desde la UBA antes de la misión. Parte del equipo argentino que identificó por primera vez uno de estos ecosistemas en el Mar Argentino volvió ahora a explorarlos con tecnología de última generación.

Tecnología de punta y exploración a casi 4.500 metros
La campaña utilizó el vehículo operado remotamente (ROV) SuBastian, capaz de descender hasta 4.500 metros de profundidad. Este robot submarino permite obtener imágenes de alta resolución, recolectar muestras biológicas y geológicas y realizar mediciones ambientales sin intervención humana directa.
El ROV opera desde el Falkor (too), un buque perteneciente al Schmidt Ocean Institute (SOI), una organización internacional dedicada a la investigación oceanográfica. El instituto brinda apoyo logístico y tecnológico bajo una premisa central: que los datos, imágenes y resultados de las campañas sean de acceso público.
Al igual que en la experiencia que fue premiada por APTRA con el Martín Fierro de Oro, Vida en los extremos pudo seguirse en tiempo real a través de las plataformas digitales del Schmidt Ocean Institute, incluida su señal de YouTube. Las transmisiones mostraron las inmersiones del ROV, entrevistas con científicos y explicaciones detalladas sobre los procedimientos científicos que se desarrollan a bordo.
Además, el público pudo seguir la ubicación y actividad del Falkor (too) en vivo mediante enlaces disponibles en línea. La propuesta combinó investigación científica de alto nivel con estrategias de divulgación que permiten que audiencias no especializadas accedan a contenidos habitualmente reservados al ámbito académico.
El interés que rodea esta nueva campaña se explicó, en parte, por el impacto de la transmisión anterior del CONICET, centrada en la exploración del cañón submarino Mar del Plata. Aquella cobertura, que mostró durante horas el trabajo científico en tiempo real, fue reconocida con el Martín Fierro de Oro y el premio a Mejor Transmisión Especial.
Lejos de simplificar los contenidos, la propuesta apostó por explicar los procesos científicos tal como ocurren, respetando los tiempos propios de la investigación. La respuesta del público fue masiva y sostenida, con participación activa a través de redes y plataformas digitales.
Con Vida en los extremos, el CONICET retomó esa experiencia y consolidó un formato de divulgación que combinó rigor académico, tecnología de vanguardia y acceso abierto. La expedición permitió asomarse, una vez más, a uno de los ambientes menos conocidos del planeta y seguir en vivo cómo se produce el conocimiento científico en las profundidades del Mar Argentino. 
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Japón enviará drones para la lucha contra la pesca ilegal

 


Japón aportará drones y tecnología para combatir la pesca ilegal china en el mar argentino

Fecha de Publicación
: 05/01/2026
Fuente: Diario Comercio y Justicia
Provincia/Región: Nacional


En un anuncio con claras implicancias geopolíticas, Japón destinará asistencia tecnológica a Argentina, Uruguay, Perú y Ecuador para reforzar el control marítimo frente a la creciente presencia de flotas pesqueras chinas que operan de manera ilegal o irregular en aguas adyacentes a la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de estos países. 
La iniciativa, confirmada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón y reportada por medios como Nikkei Asia e Infobae, incluye una inversión de 300 millones de yenes (aproximadamente US$1,9 millones) canalizada a través de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).
El programa prevé el envío de drones de vigilancia, botes patrulleros inflables y equipamiento avanzado para el análisis de imágenes aéreas. Esta tecnología permitirá identificar con mayor precisión el registro de las embarcaciones, el tamaño de sus tripulaciones y las rutas que siguen los buques, incluso cuando estos desactivan deliberadamente sus transpondedores GPS para evadir el rastreo satelital. El objetivo principal es combatir la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR), así como actividades sospechosas como el mapeo del lecho marino, que podrían tener fines de recopilación de información estratégica.
En el caso de Argentina, el problema ha escalado significativamente en la última década. Según datos de Global Fishing Watch, la actividad pesquera extranjera en la “Milla 201” —el límite exterior de la ZEE en el Atlántico Sur— pasó de 61.727 horas por cada 500 km² en 2013 a 384.046 horas en 2023. 
La Prefectura Naval Argentina ha intensificado el monitoreo ante la llegada de más de 500 buques extranjeros para la próxima zafra de calamar, con 148 ya detectados en tránsito, mayoritariamente de bandera china, coreana y taiwanesa. Investigadores como Milko Schvarzman, del Círculo de Políticas Ambientales, han alertado sobre casos específicos, como el arrastrero chino Lu Qing Yuan Yu 205, ya capturado anteriormente por pesca ilegal dentro del Mar Argentino y detectado recientemente realizando movimientos compatibles con prospección del fondo marino en la Plataforma Continental.
Japón, que también enfrenta incursiones chinas en sus propias aguas (como en el Banco de Yamato), busca con esta ayuda fortalecer vínculos con Sudamérica, proteger recursos naturales y mejorar condiciones laborales en las flotas pesqueras, donde se denuncian abusos graves a derechos humanos, como jornadas extenuantes y condiciones precarias para tripulantes mayoritariamente del Sudeste Asiático.
La iniciativa trasciende lo ambiental y económico: representa un contrapeso estratégico ante la expansión de la flota pesquera china, la más grande del mundo, subsidiada por el Estado y sospechada de prácticas que afectan los ecosistemas y la pesca local. Para Argentina, esta tecnología complementará herramientas existentes como el sistema Pollux de la Armada y el Guardacostas de la Prefectura, potenciando la vigilancia en una vasta frontera marítima.
Aunque no se detallan plazos específicos de implementación, el programa subraya la importancia de la cooperación internacional para preservar la soberanía marítima en el Atlántico Sur. 
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El nivel del mar aumenta de manera sostenida y se aceleró

 


Por el cambio climático global, el nivel del mar en Argentina sube más rápido desde 1965

Fecha de Publicación: 30/12/2025
Fuente: InfoBae
Provincia/Región: Nacional


Investigadores del Servicio de Hidrografía Naval y las universidades de Buenos Aires y La Plata analizaron más de cien años de registros. Por qué los resultados importan para la planificación de las playas y los puertos
El cambio climático que sufre todo el planeta ya dejó también su marca en la costa de la Argentina. Científicos confirmaron que el nivel promedio del mar aumenta de manera sostenida y que ese ritmo se aceleró con fuerza.
Los registros históricos muestran que en Buenos Aires y Puerto Quequén la velocidad de ese aumento del nivel del mar casi se duplicó después de 1965, de acuerdo con el estudio que se publicó en línea en la revista Continental Shelf Research.
La tendencia casi se duplicó en el período 1965-2023, señalaron los investigadores del Servicio de Hidrografía Naval, las facultades de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de La Plata que hicieron el estudio. Año tras año, el mar se eleva y ese cambio ya se observa en el litoral atlántico.
El trabajo fue realizado por Fernando Oreiro, Mónica Fiore, María de Azkue, María Canero, Luciano Banegas y Mariana Mora. 

El mar sube y puede impactar en la costa
El nivel medio del mar es uno de los indicadores más claros de los cambios en el clima global. Cuando sube, revela que los océanos se están expandiendo y que el hielo en diferentes partes del mundo se derrite. 
Medirlo permite anticipar riesgos para ciudades, actividades portuarias y playas. Durante mucho tiempo, la Argentina no contó registros largos y confiables sobre el nivel del mar.
Los científicos advirtieron que esa falta de datos dificultaba anticipar y planificar ante posibles riesgos costeros.
Por eso, el nuevo estudio se hizo para aportar una reconstrucción precisa y extensa, basada en datos históricos.
El equipo reunió series largas de los mareógrafos, que son instrumentos que miden la altura del mar respecto de un punto fijo en tierra.
Gracias a esa tecnología, pudieron observar cómo el mar varió durante más de cien años y comparar los cambios entre distintas regiones.
La meta fue reconstruir la historia del nivel del mar en 12 puntos clave de la costa argentina. También se buscó identificar si las subidas se explican por procesos globales, como el calentamiento del planeta, o por factores propios de cada zona.

Qué se descubrió
Los investigadores analizaron datos horarios recopilados por el Servicio de Hidrografía Naval y autoridades portuarias. Primero se calcularon promedios mensuales y luego anuales, para observar tendencias y eliminar el efecto de las estaciones.
Para asegurar la calidad de los datos, el equipo aplicó controles y validaciones cruzadas entre instrumentos y ubicaciones.
El ritmo de aumento del nivel del mar cambia según la región. Los valores van de 0,79 milímetros por año a 3,84 milímetros por año.
En Buenos Aires, la tendencia desde 1905 es de 1,70 milímetros por año. En Mar del Plata, desde 1961, la cifra alcanza 2,25 milímetros por año.
En las estaciones con más de un siglo de registros, como Buenos Aires y Puerto Quequén, el ascenso se aceleró después de 1965.
El informe detalló que la tendencia aumentó de 1,22 mm por año (antes de 1965) a 2,38 mm por año (después de 1965) en Buenos Aires.
Las diferencias entre regiones son claras. “Las regiones analizadas están influidas por dinámicas locales diferenciadas”, explicaron los científicos.
Los factores como la desembocadura de ríos, las tormentas y las corrientes marinas influyen en el comportamiento del mar en cada sector.
En el sur, estaciones como Ushuaia y Puerto Argentino muestran valores menores, aunque los datos recientes también marcan un aumento más claro que en el pasado.
“Los hallazgos confirman una tendencia sostenida al alza en el nivel del mar a lo largo de la costa argentina y aportan información crítica para la gestión de riesgos costeros”, afirmaron los investigadores. 
Como recomendación, el equipo pidió mantener y ampliar la red de mareógrafos, sumar mediciones del terreno y fomentar la colaboración entre las instituciones. Además, subrayaron la necesidad de que los datos sean abiertos y accesibles.
Mencionaron que faltan series largas de datos fuera de Buenos Aires y Puerto Quequén y la influencia de factores locales.
A pesar de esos desafíos, la investigación ofrece una base científica sólida para que autoridades y comunidades puedan tomar decisiones informadas frente al avance del mar.
En diálogo con Infobae, el doctor en oceanografía Martín Saraceno, del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires y el Conicet, opinó: “El estudio está bueno. El aumento del nivel del mar que calcularon es parecido al que se estima con datos de satélite para la región en otros trabajos”.
Para el experto, que no participó en el trabajo publicado en la revista Continental Shelf Research, “los resultados deberían utilizarse para planificar la gestión de los ambientes costeros del país”. 
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Blog del Foro Ambiental Córdoba

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