Mostrando entradas con la etiqueta cambio climático. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cambio climático. Mostrar todas las entradas

Tragedia en Nepal reactiva reclamos por glaciares locales

 


La catástrofe en el Himalaya reaviva con fuerza el reclamo por el control y la protección de los glaciares en Argentina


El colapso de un bloque de hielo colgante y el consecuente desprendimiento de tierras ocurrido recientemente en la región del Everest, en Nepal, no solo conmovió a la comunidad internacional por su saldo de devastación material y pérdidas humanas, sino que activó de inmediato las alertas ecológicas en otros rincones del planeta con sistemas montañosos similares. En la República Argentina, asambleas socioambientales, científicos y defensores de los derechos de la naturaleza capitalizaron el trágico suceso para relanzar con carácter de urgencia sus reclamos históricos sobre la preservación de los glaciares y el ambiente periglacial a lo largo de la cordillera de los Andes. Los expertos advierten que las dinámicas de inestabilidad física observadas en el Himalaya, exacerbadas de forma directa por el calentamiento global de la atmósfera, guardan peligrosas similitudes estructurales con la situación actual de los cuerpos de hielo sudamericanos, los cuales sufren un acelerado proceso de degradación y desmoronamiento ante la falta de controles efectivos y la constante presión de actividades extractivas industriales.

Similitudes estructurales y el fenómeno de los lagos glaciares
El desastre en Asia puso bajo la lupa técnica un fenómeno hidrológico y geológico que los glaciólogos argentinos vienen monitoreando con extrema preocupación: las inundaciones por desbordamiento de lagos glaciares (conocidas internacionalmente como GLOF, por sus siglas en inglés). A medida que las temperaturas medias globales se elevan, los glaciares de montaña no solo retroceden en superficie, sino que vierten volúmenes masivos de agua de deshielo que quedan retenidos por frágiles diques naturales de roca y sedimentos inestables. En la cordillera andina, desde la provincia de Jujuy hasta Tierra del Fuego, existen cientos de estas formaciones hídricas que, ante un eventual desprendimiento de roca o hielo superior, podrían colapsar y generar flujos aluvionales violentos capaces de borrar del mapa a poblaciones e infraestructuras ubicadas en los valles inferiores.
Para dimensionar la complejidad de esta amenaza silenciosa en el territorio argentino, los especialistas sugieren desglosar los factores de riesgo en los siguientes puntos clave:
- Inestabilidad de las laderas de alta montaña: El derretimiento del permafrost (el suelo congelado que actúa como el cemento natural de las rocas) debilita las pendientes de los cerros, facilitando desprendimientos masivos de rocas sobre los cuerpos de agua.
- Vulnerabilidad de las cuencas hídricas: Los lagos glaciares formados recientemente carecen de salidas de agua consolidadas, lo que incrementa la presión hidrostática sobre las morrenas naturales que los contienen.
- Proximidad de asentamientos y obras de infraestructura: El crecimiento del turismo de montaña y la construcción de emprendimientos viales o energéticos en zonas elevadas expone a más personas y bienes materiales a potenciales aludes.

La parálisis legal y la amenaza de las reformas normativas
La tragedia en Nepal reactivó de forma inmediata el debate político y judicial en torno a la aplicación efectiva de la Ley Nacional de Glaciares en Argentina, una normativa de vanguardia internacional que, desde su sanción, ha sido objeto de permanentes disputas y resistencias por parte de corporaciones mineras y gobiernos provinciales con intereses extractivos. Las organizaciones no gubernamentales denuncian que las recientes propuestas oficiales de reforma y flexibilización legislativa impulsadas a nivel nacional buscan reducir drásticamente el área de protección legal del ambiente periglacial para facilitar la radicación de megaproyectos mineros de oro, cobre y litio en las nacientes de las cuencas hídricas. Este escenario de desregulación ambiental es percibido por la comunidad científica como una temeraria invitación a la catástrofe, ya que la remoción de suelos congelados y la detonación de roca viva en la alta montaña alteran de forma irreversible el equilibrio mecánico y térmico de los glaciares circundantes, acelerando el riesgo de colapsos estructurales similares al del Himalaya.

El rol crítico del Inventario Nacional de Glaciares
Frente a la inminencia de un escenario climático cada vez más hostil, la comunidad científica nucleada en el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA) y diversas universidades nacionales insiste en la necesidad imperiosa de dotar de un financiamiento presupuestario sólido y continuo al Inventario Nacional de Glaciares. Este registro técnico constituye la herramienta fundamental del Estado argentino para identificar, mapear y monitorear la evolución de todos los cuerpos de hielo del país, sirviendo no solo como un insumo indispensable para el diseño de políticas públicas de adaptación al cambio climático, sino también como un sistema cartográfico preventivo ante riesgos geológicos. Los activistas socioambientales enfatizan que descuidar o subfinanciar estas herramientas de monitoreo estratégico equivale a avanzar a ciegas por la cordillera, ignorando las claras advertencias físicas que la naturaleza está manifestando a escala global y desoyendo el trágico espejo que hoy representa la región del Everest para los pueblos andinos.


Fecha de Publicación: 01/09/2026
Provincia/Región: Nacional
Fuentes originales consultadas: Agencia EFEVerde, Portal El País América
.

La sequía en Mendoza no se termina con la nevada histórica

 


“Ni cinco inviernos históricos como este son suficientes para revertir la sequía”

Fecha de Publicación
: 13/08/2026
Fuente: Portal Unidiversidad
Provincia/Región: Mendoza


Así lo dijo Ezequiel Toum, investigador del Ianigla-Conicet Mendoza. El Niño favorecerá un invierno con mayores reservas de nieve, pero no alcanzará para salir de la crisis hídrica que afecta a la provincia desde hace más de una década. El fenómeno se extenderá durante todo el verano y dejará abundantes tormentas en el llano. 
Después de varios inviernos marcados por la escasez de nieve y una crisis hídrica que condiciona el abastecimiento de agua en Mendoza, el fenómeno El Niño colaboró para generar nuevas nevadas en la cordillera. Los principales centros climáticos internacionales y nacionales coinciden en que el evento alcanzará su máxima intensidad hacia diciembre y continuará durante todo el verano, lo que provocará gran cantidad de tormentas durante la época estival. Sin embargo, nada de esto alcanzará para revertir la sequía que atraviesa la provincia desde hace más de diez años, tal como explicó Ezequiel Toum, investigador del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales, Ianigla-Conicet Mendoza.
Si bien el escenario permitirá atravesar un año con mejores reservas de agua, los registros científicos muestran que la provincia continuará inmersa en una megasequía histórica cuya recuperación demandará varios inviernos consecutivos con abundantes precipitaciones. Toum aseguró que El Niño persistirá durante los próximos meses y que las probabilidades de que eso ocurra son muy altas. El fenómeno traerá más agua, pero también exigirá una gestión más eficiente de un recurso que seguirá siendo estratégico en un contexto de cambio climático.
El Gobierno provincial, por su parte, ya puso el foco en ese escenario: mientras el Ministerio de Energía y Ambiente acelera obras para prepararse ante un posible aumento de lluvias y crecidas aluvionales, el Departamento General de Irrigación insiste en que esta nevada histórica representa una oportunidad de agua para el verano próximo, pero no el final de la crisis hídrica.

Un buen invierno no alcanza para terminar con una sequía histórica
Los modelos climáticos internacionales muestran una coincidencia poco habitual respecto de la evolución del fenómeno de El Niño. Según Toum, prácticamente todos proyectan que el evento continuará hasta comienzos de 2027.
 "Los pronósticos climáticos de los centros que generan esta información a nivel mundial indican eso. Se habla siempre en términos probabilísticos, pero prácticamente las probabilidades muestran que El Niño va a alcanzar ahora un pico en el mes de diciembre, más o menos, y que se extenderá seguro hasta el trimestre enero-febrero-marzo", explicó.
Para Mendoza, esa situación representa una buena noticia desde el punto de vista hídrico. Históricamente, los años Niño incrementan las probabilidades de ingreso de frentes provenientes del Pacífico que descargan nieve sobre la cordillera, principal fuente de agua para los ríos mendocinos.
El investigador recordó que las últimas semanas son un ejemplo de ese comportamiento. Las nevadas han sido muy intensas y prolongadas en la alta montaña, tanto que han generado más complicaciones de las habituales con el transporte que cruza por el paso internacional Cristo Redentor.
De hecho, si las nevadas continúan dentro de los valores previstos, Mendoza podría recuperar caudales cercanos al promedio histórico. "Eso es algo importante porque, cuando se alcanzan al menos esos valores, la provincia tiene agua. Se van a poder llenar los embalses y no debería haber inconvenientes", explicó. Sin embargo, y pese al alivio que representará este ciclo húmedo de El Niño, el investigador advirtió que sería un error interpretar estas nevadas como el final de la crisis hídrica.
Según Toum, el grupo de trabajo del Ianigla realizó distintos escenarios para evaluar cuánto podría modificarse la tendencia después de quince años consecutivos con déficit de nieve.
"Tenemos en promedio, durante estos últimos quince años, un 30 % de déficit de nevadas. Hicimos un ejercicio para ver qué pasaba si este año caía el promedio histórico de nieve. La tendencia no cambiaba", explicó.
El análisis fue más allá. "Probamos qué ocurría si caía el doble del promedio: tampoco cambiaba la tendencia. Incluso exageramos el escenario y simulamos cinco veces el promedio histórico, algo extremadamente improbable, y tampoco alcanzaba para salir de la condición de megasequía”, dijo. La conclusión, según el especialista, es contundente: “Ni cinco inviernos históricos y extraordinarios como este resultan suficientes para revertir un proceso como la sequía, que lleva más de una década acumulando déficit en la provincia”.
Los registros históricos refuerzan esa conclusión. Los datos instrumentales abarcan aproximadamente un siglo, pero los científicos también reconstruyen el comportamiento climático de los últimos mil años mediante el estudio de anillos de crecimiento de árboles en la cordillera argentino-chilena. Cada anillo de crecimiento del árbol refleja la disponibilidad de agua registrada durante un año determinado. Al analizar ejemplares muy antiguos, los investigadores pueden reconstruir la historia de las precipitaciones mucho antes de que existieran estaciones meteorológicas.Los resultados muestran que la actual megasequía no tiene antecedentes comparables.
"Si tomamos los últimos cien años de registros instrumentales, estos quince años aparecen como el período más seco, y, cuando extendemos el análisis a reconstrucciones de mil años mediante anillos de árboles, también aparece como el número uno. Es una condición estadísticamente muy poco probable y no puede explicarse sin la influencia del cambio climático", afirmó Toum.

El cambio climático ya modificó las condiciones normales de Mendoza
La investigación desarrollada por el Ianigla también permitió determinar cuáles son las causas de esta prolongada sequía en Mendoza. Según Toum, alrededor del 70 % responde a la variabilidad de fenómenos naturales de gran escala, como El Niño, La Niña y otros sistemas de circulación atmosférica que interactúan entre sí. "Esos fenómenos pueden acoplarse o desacoplarse y, dependiendo de su intensidad y de la fase en la que estén, pueden potenciarse o anularse entre ellos. De ocurrir esta última, se genera esta sequía que afrontamos".
Sin embargo, existe otro componente imposible de ignorar. El otro 30 % no puede explicarse sin las emisiones de gases de efecto invernadero, es decir, sin el cambio climático. Por ese motivo, aun cuando El Niño permite algunos años más húmedos, la tendencia de largo plazo continúa siendo preocupante. "Las distintas proyecciones sobre el cambio climático sugieren que estas van a ser las condiciones estructurales. Vamos camino a que esta sea la nueva normalidad", indicó Toum.
En otras palabras, Mendoza podría alternar inviernos favorables con otros muy secos, pero sobre un escenario general menos húmedo que el conocido históricamente.

¿Más agua disponible, más tormentas intensas?
El otro efecto esperado de El Niño en Mendoza aparecerá durante el verano con las lluvias en el llano, que tienen un origen distinto a las nevadas. Mientras estas últimas dependen del ingreso de sistemas frontales provenientes del océano Pacífico, las precipitaciones de diciembre, enero y febrero son generadas principalmente por tormentas convectivas, esas grandes nubes blanquecinas que descargan abundante agua en poco tiempo y suelen estar acompañadas de granizo.
“A diferencia de lo que ocurre en el norte argentino, donde gran parte de la humedad llega desde el Amazonas o el Atlántico, en Mendoza, la mayor parte del vapor de agua es de origen local. A eso lo llamamos agua reciclada. Se evapora por las altas temperaturas y vuelve a formar tormentas", dijo.
Allí aparece una de las hipótesis que hoy siguen de cerca las y los investigadores, que deberá confirmarse con la evolución de la temporada y con el monitoreo permanente de radares y modelos meteorológicos. Si durante el invierno se acumula más nieve, habrá mayor disponibilidad de agua durante el verano en ríos, embalses, suelos y áreas cultivadas. Esa mayor humedad podría incrementar la evaporación cuando suban las temperaturas y favorecer tormentas más frecuentes e intensas.
"Va a haber mayor disponibilidad de agua porque cayó más nieve en la cordillera. Si tenemos un verano con temperaturas importantes, probablemente aumenten las tasas de evaporación, y es muy probable que tengamos un escenario con mayor cantidad de tormentas de este tipo y con una intensidad importante porque habrá mayor cantidad de vapor de agua disponible", expresó.
Por esa razón, aunque algunos organismos provinciales ya comenzaron a prepararse para un posible verano con mayor actividad de tormentas, el especialista evitó hacer afirmaciones categóricas. "Eso se va viendo día a día. Hay que seguir la evolución de las temperaturas, las mediciones de los radares y cómo responde la atmósfera", concluyó.
.

Triste récord de relleno sanitario argentino

 


Argentina logró otro récord, pero no es para celebrar: es el mayor emisor de metano en el mundo

Fecha de Publicación
: 12/08/2026
Fuente: BAE Negocios
Provincia/Región: Buenos Aires


El relleno sanitario Norte III quedó primero en un ranking mundial de emisiones. CEAMSE cuestiona la metodología del estudio.
El Complejo Ambiental Norte III, en Campo de Mayo, es el relleno sanitario que más metano emitió en el mundo, según un estudio de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA). El predio recibe unas 18.000 toneladas de residuos por día y concentra cerca del 45% de la basura que se genera en Argentina.
El ranking fue elaborado por el proyecto STOP Methane, del Instituto Emmett de UCLA, con observaciones satelitales realizadas durante 2025 por Carbon Mapper. Los investigadores detectaron más de 110 plumas de metano durante 21 pasadas sobre Norte III.
El metano es uno de los principales gases responsables del calentamiento global. Según el investigador Juan Pablo Escudero, reducir sus emisiones puede tener un impacto relativamente rápido sobre el aumento de la temperatura.

Por qué CEAMSE cuestiona el ranking
El complejo es operado por CEAMSE, que cuestionó la comparación entre los distintos rellenos sanitarios. La empresa sostiene que el ranking mide emisiones absolutas y no contempla el tamaño de cada predio, la cantidad de residuos que recibe ni sus sistemas de captación de biogás.
Norte III tiene unas 500 hectáreas y recibe residuos de una población de alrededor de 14 millones de personas. Un informe técnico presentado por CEAMSE propone medir las emisiones en relación con el volumen de residuos procesado.
Con ese criterio, Norte III deja de ocupar el primer lugar entre los diez rellenos analizados y pasa a mostrar una baja intensidad relativa respecto de su volumen diario de residuos.

Qué hace CEAMSE para controlar el metano
CEAMSE informó que cuenta con una planta que transforma el biogás de los residuos en energía, equivalente, según la empresa, al consumo de unas 200.000 personas.
Además, desde enero de 2025 utiliza el método Sniffer para detectar emisiones superficiales de metano. La tecnología cuenta con aprobación de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA).
UCLA aclaró que las imágenes satelitales son mediciones puntuales y no constituyen un inventario anual. Sin embargo, Escudero destacó que las más de 110 detecciones realizadas durante 2025 muestran que las emisiones existen.

El otro problema: la basura orgánica
El metano también está relacionado con la cantidad de residuos orgánicos que llegan a los rellenos. En América Latina y el Caribe, estos residuos representan el 52% de la basura, según datos del Banco Mundial.
Para reducir las emisiones, los investigadores plantean que no alcanza con mejorar los sistemas de captura de biogás. También resulta necesario reducir los residuos orgánicos mediante separación en origen, compostaje y valorización de la materia orgánica.
.

El Perito Moreno retrocede y se ve desde el espacio

 


El retroceso del glaciar Perito Moreno ya es visible desde el espacio y los científicos alertan por el calentamiento global

Fecha de Publicación
: 18/07/2026
Fuente: Perfil
Provincia/Región: Santa Cruz


Nuevas investigaciones registraron una pérdida sostenida de masa y un retroceso récord del frente de hielo durante los últimos años. Los especialistas sostienen que el cambio marca el fin de la estabilidad que distinguió durante décadas al principal glaciar de la Patagonia. 
El glaciar Perito Moreno, ubicado en el Parque Nacional Los Glaciares, en la provincia de Santa Cruz, comenzó a exhibir un retroceso visible incluso desde el espacio, según imágenes captadas por el satélite Sentinel-2 del programa europeo Copernicus y diversas investigaciones científicas publicadas durante 2026. Los trabajos concluyen que el frente glaciar ya no mantiene la estabilidad que lo convirtió durante décadas en una excepción entre los grandes glaciares de la Patagonia.
Las imágenes tomadas el 30 de junio muestran el frente de hielo en el sector del Brazo Rico del Lago Argentino y permiten compararlo con su posición en 2016 mediante una referencia marcada sobre la fotografía. La diferencia es visible y coincide con las mediciones realizadas durante los últimos años por especialistas en glaciología.
Los estudios indican que el proceso comenzó de forma gradual desde 2016, aunque fue a partir de 2020 cuando las observaciones satelitales evidenciaron con mayor claridad la pérdida de masa y el retroceso del frente norte del glaciar. Esa evolución representa un cambio respecto del comportamiento que había mantenido durante gran parte del último siglo.
Los investigadores sostienen que este fenómeno tiene especial importancia porque los campos de hielo patagónicos constituyen la mayor reserva de agua dulce sólida de Sudamérica y son uno de los principales indicadores de la variabilidad climática regional.

Qué muestran las imágenes satelitales y los estudios sobre el Perito Moreno
La fotografía obtenida por el satélite Sentinel-2 del programa Copernicus permite observar que el frente del glaciar ya no ocupa la misma posición que tenía hace una década. La comparación visual coincide con los resultados obtenidos mediante casi treinta años de monitoreo satelital.
Uno de los trabajos más recientes fue elaborado por investigadores de la Universidad de Concepción, en Chile, y del Instituto de Tecnología Birla Mesra, en India, y publicado en la revista científica Progress in Physical Geography, perteneciente a Sage Journals.
La investigación analizó imágenes de los satélites Landsat entre 1997 y 2023 para reconstruir la evolución del glaciar mediante técnicas de teledetección. Los especialistas evaluaron el desplazamiento del frente, la pérdida de superficie y la velocidad del retroceso del hielo producto del aumento de temperaturas por el calentamiento global.
El estudio concluye que el Perito Moreno mantuvo condiciones cercanas al equilibrio durante gran parte del período analizado, pero desde 2016 comenzó una transición hacia un retroceso sostenido. Las tasas de retroceso alcanzaron aproximadamente 55 metros por año y casi dos tercios de toda la pérdida de superficie registrada desde 1997 ocurrieron durante esta etapa.
El dato más significativo corresponde a 2025. Ese año el frente glaciar retrocedió cerca de 385 metros en el sector del Lago Argentino, el mayor retroceso frontal registrado desde que comenzaron las mediciones en 1997.
Además, entre 1997 y 2023 el glaciar perdió alrededor de 3 kilómetros cuadrados de superficie, equivalentes aproximadamente al 1% de su área original. Los investigadores destacan que buena parte de esa reducción se concentró durante los años más recientes, lo que evidencia una aceleración del proceso.
Rodrigo Abarca del Río, integrante del Departamento de Geofísica de la Universidad de Concepción y coautor del estudio, explicó: “Durante décadas, el Perito Moreno fue considerado una de las grandes excepciones glaciológicas del planeta por su estabilidad relativa”.
El investigador agregó: “Más que un evento aislado, esto podría representar una transición en el comportamiento de uno de los glaciares más emblemáticos de la Patagonia”.

Por qué cambió el comportamiento del glaciar y qué preocupa a los científicos
Otra investigación, publicada este año en la revista Earth and Planetary Science Letters por científicos de Argentina y Japón, detectó que el Perito Moreno comenzó a perder masa de forma dinámica desde 2018, un comportamiento que no se había registrado en casi un siglo.
Los especialistas atribuyen este cambio a la pérdida de una morrena sumergida, una barrera natural de sedimentos ubicada en el fondo del lago que durante décadas actuó como sostén del glaciar y limitó su desplazamiento hacia el agua.
Al alejarse de esa estructura, el hielo comenzó a avanzar con mayor velocidad sobre el lago, favoreciendo desprendimientos más frecuentes y un aumento en la pérdida de volumen. Entre 2020 y 2023 las temporadas de deshielo aceleraron ese proceso y, según mediciones realizadas mediante radar e imágenes satelitales, desde 2019 el frente glaciar retrocedió más de 800 metros.
Los investigadores sostienen que el comportamiento del Perito Moreno será determinante para comprender la evolución futura de otros glaciares de la Patagonia. A diferencia de lo que ocurría históricamente, cuando la acumulación de nieve compensaba gran parte de las pérdidas de hielo, los datos actuales muestran que ese equilibrio comenzó a romperse.
La investigación también señala que el glaciar presenta ahora una evolución similar a la de otros cuerpos de hielo patagónicos afectados por el aumento de las temperaturas y las modificaciones en los patrones de precipitación.
Las Naciones Unidas vienen advirtiendo que los glaciares del planeta se derriten a un ritmo sin precedentes debido al calentamiento global provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero. Ese fenómeno compromete reservas estratégicas de agua dulce, modifica ecosistemas y contribuye al aumento del nivel del mar.
.

Patagonia. El cambio climático obliga a repensar la región

 


Incendios forestales. La Patagonia se prepara para un nuevo escenario climático que también interpela a otros lugares

Fecha de Publicación
: 14/07/2026
Fuente: La Voz del Interior
Provincia/Región: Patagonia


Cuatro megaincendios quemaron casi 70 mil hectáreas en Chubut, Río Negro y Neuquén durante una temporada de verano. Es equivalente a la mitad de todo lo destruido por el fuego en los 23 años. Especialistas y organizaciones se reunieron para debatir cómo prevenir y comunicar.
En una sola temporada de verano, el fuego arrasó cerca de 70 mil hectáreas de bosque en Chubut, Río Negro y Neuquén, como consecuencia de cuatro incendios de gran magnitud. El área dañada representa la mitad de toda la superficie afectada en la Patagonia durante los 23 años previos y refuerza la advertencia sobre un fenómeno cada vez más frecuente, que exige prevención y adaptación frente al cambio climático.
Para debatir este nuevo escenario, especialistas, científicos, comunicadores, brigadistas, representantes de instituciones públicas, organizaciones sociales y referentes territoriales se reunieron en Lago Puelo, Chubut, donde se realizó el taller “De la información a la acción: comunicar incendios en un nuevo escenario climático en la Patagonia Norte”.
La problemática no se limita a la Patagonia. También interpela a Córdoba, donde los incendios que se repiten en las sierras ponen en riesgo viviendas, monte nativo, infraestructura y actividades productivas. A su vez, encuentra un correlato internacional en España, donde los incendios forestales vuelven a exponer el impacto de las altas temperaturas, la sequedad de la vegetación y la rápida propagación del fuego.
El encuentro fue organizado por Iniciativa BASE, Fundación Avina, Fundación Alimentaris, Asociación AcercAR e InnContext con el objetivo de fortalecer los vínculos entre ciencia, comunicación, territorio y experiencias comunitarias para mejorar la prevención y la respuesta frente a las emergencias.
La magnitud del problema se refleja también en otros datos presentados durante la actividad. En 2024 se detectaron más de 346 mil focos de incendio en Sudamérica, en un contexto de aumento de los eventos extremos asociados al cambio climático.
En 2025, el fuego arrasó más de 37 mil hectáreas en Chubut, Río Negro y Neuquén, provocó la muerte de una persona y destruyó al menos 120 viviendas en El Bolsón y sus alrededores.
La situación volvió a agravarse en enero de 2026, cuando nuevos incendios se registraron en las mismas zonas de la cordillera patagónica. Durante esa temporada se quemaron más de 60 mil hectáreas, confirmando que el fuego dejó de ser un fenómeno excepcional para convertirse en un riesgo recurrente.

Un cambio persistente desde 2006
El agrónomo e investigador del Conicet, Marcos Easdale, y el meteorólogo Santiago Hurtado identificaron un cambio persistente en el comportamiento del clima del norte de la Patagonia desde el período 2006-2007.
El trabajo, titulado “Cambio climático e incendios en el Norte de la Patagonia argentina: transitando un nuevo escenario”, analiza lo ocurrido.
La principal conclusión es que no se trata de una fluctuación pasajera, sino de la transición hacia un nuevo régimen climático en el que las condiciones meteorológicas favorecen incendios más severos, extensos y difíciles de controlar. Según la investigación, la temperatura media anual aumentó entre 0,2 y 0,7 grados.
Los valores más críticos se registran durante diciembre y enero, cuando se detectaron picos de hasta 1,5 grados por encima del promedio histórico anterior a 2007. Ese incremento acelera la pérdida de humedad de árboles.

Menos lluvias y menor caudal de los ríos
El estudio determinó que las precipitaciones anuales disminuyeron más de un 20% en gran parte de la zona cordillerana después de 2006.
Hurtado explicó que la reducción del agua disponible se ubica entre el 20% y el 30% en algunos lugares y llega hasta el 40% del acumulado anual en determinadas regiones.
El déficit hídrico también se observa en los ríos Neuquén y Chubut, cuyos caudales presentan una disminución de entre el 30% y el 40% respecto de los valores normales anteriores a 2007.
El meteorólogo detalló que el nuevo escenario combina “una disminución de agua disponible debido a las bajas precipitaciones, entre el 20% y el 30% en algunos lugares y hasta el 40% en el acumulado anual; y un aumento de la temperatura en verano del orden de un grado y en algunas regiones de hasta 1,5 grados”.
Esa combinación genera “las condiciones perfectas para que los incendios sean mucho más severos y se propaguen más rápido”.

Más viento y más días de peligro
La investigación también identificó un aumento del 15% en la intensidad de las ráfagas máximas de viento durante febrero, uno de los meses más críticos de la temporada.
El viento es determinante para la velocidad de propagación de las llamas, la aparición de nuevos focos y las dificultades que enfrentan los brigadistas para contener el fuego.
La cantidad de días por año con condiciones meteorológicas de peligro de incendio alto o extremo aumentó en más de 15 jornadas respecto del régimen climático anterior a 2007.
Hurtado también advirtió que las comunidades deben aceptar que atraviesan una realidad distinta. “Tenemos que replantearnos todo, desde nuestro sistema productivo, nuestras ciudades, nuestra interacción con el bosque y el manejo del material combustible”, señaló.
Por su parte, Easdale, investigador de la Fundación Bariloche, explicó que el fuego forma parte naturalmente de los ecosistemas patagónicos, aunque históricamente tenía una frecuencia baja. También advirtió sobre el crecimiento de viviendas y urbanizaciones dentro de áreas forestales.
Según explicó, muchas personas se trasladan a la Patagonia con “el imaginario de tener una vivienda en el medio del bosque, rodeada de árboles”.
El problema también puede observarse en las sierras de Córdoba, donde viviendas, barrios y complejos turísticos se encuentran próximos a áreas de monte.

Comunicar antes de que comience la emergencia
Uno de los principales acuerdos del taller en el que participó La Voz del Interior fue sostener durante todo el año espacios de articulación entre medios de comunicación, organizaciones sociales, instituciones públicas, brigadistas, referentes territoriales y actores científicos.
La propuesta apunta a que todos esos sectores lleguen a las emergencias con vínculos, contactos y acuerdos previamente establecidos.
También se planteó impulsar una comunidad de articulación por WhatsApp, con canales temáticos para compartir alertas, información oficial, fuentes confiables, verificación de contenidos y coordinación de donaciones y ayudas.
Los participantes coincidieron en promover una comunicación responsable, basada en información verificada y fuentes claramente identificables.
Otro de los acuerdos fue fortalecer las acciones de prevención y preparación durante todo el año, en lugar de concentrarlas únicamente durante los meses de verano.

Un decálogo para periodistas y organizaciones
Durante la actividad, Fundación Avina presentó contenidos de la publicación “Guía para diseñar relaciones simbióticas entre periodismo y sociedad civil”, elaborada en 2025 por Ceper Uniandes, Fundación Avina, la Agencia de Noticias InnContext y el Centro Pulitzer.
Pablo Baños Trujillo, Gerente de comunicaciones de Fundación Avina, presentó un decálogo destinado a mejorar los vínculos entre periodistas, organizaciones sociales, científicos y comunidades. La guía propone facilitar el acceso a fuentes confiables, conocimiento técnico e información territorial.
El taller dejó como conclusión que los incendios forestales ya no pueden abordarse solamente durante la emergencia. Frente a un clima más cálido, más seco y con temporadas de riesgo cada vez más extensas, la articulación entre ciencia, comunicación, instituciones, brigadistas y comunidades se convirtió en una herramienta para prevenir daños y reducir la exposición de las poblaciones.
.

Argentina incumplirá sus compromisos climáticos

 


Argentina se encamina a incumplir sus compromisos climáticos

Fecha de Publicación
: 11/07/2026
Fuente: Portal NoticiasAmbientales
Provincia/Región: Nacional


Un monitoreo colaborativo sobre 115 objetivos oficiales advierte que 9 de cada 10 compromisos climáticos del país ya fueron incumplidos, no registran avances verificables o se implementan a un ritmo insuficiente. El informe se presenta mientras la Subsecretaría de Ambiente de la Nación se encuentra vacante. 
Argentina asumió numerosos compromisos climáticos en leyes, planes nacionales, estrategias y acuerdos internacionales, pero su nivel de implementación sigue siendo insuficiente frente a los plazos previstos. Así lo advierte un monitoreo ciudadano coordinado por Sustentabilidad Sin Fronteras junto con 26 organizaciones aliadas, que analizó 115 objetivos oficiales y concluyó que el 88,7% está fuera de una trayectoria de cumplimiento.
El relevamiento forma parte de la segunda actualización del Observatorio Nacional de Acción Climática y compara la evolución de los compromisos respecto de la primera medición, realizada en agosto de 2025. 
Solo 13 objetivos, el 11,3%, se encuentran en trayectoria real de cumplimiento, por haberse cumplido, cumplido fuera de plazo o mostrar avances suficientes para estimar que podrán alcanzarse. Los 102 restantes quedan fuera de esa trayectoria.
La comparación entre actualizaciones confirma una tendencia negativa. De los 100 objetivos presentes en ambas mediciones, 36 cambiaron de categoría entre agosto de 2025 y julio de 2026. En total, 15 mejoraron y 21 pasaron a una categoría más desfavorable o permitieron confirmar una situación negativa que en 2025 no podía evaluarse por falta de información. Por cada dos objetivos que mejoran, casi tres empeoran. La trayectoria negativa creció de 39 a 49 objetivos en un año.
Los cumplimientos no ocurren donde hay mayor impacto climático
Los 13 objetivos en trayectoria positiva se concentran principalmente en el eje de Rendición y Transparencia, vinculado a la publicación del Sistema Nacional de Información sobre Cambio Climático, el Sistema de Monitoreo del Plan Nacional de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático, el Informe Anual Ambiental y el seguimiento del compromiso de presentación del segundo Informe Bienal de Transparencia.
Son avances institucionales relevantes para la gobernanza climática, pero insuficientes para modificar la situación de los sectores con mayor impacto directo en emisiones, adaptación y resiliencia. Sectores como bosques, transporte, residuos, emisiones y biodiversidad no tienen ningún objetivo cumplido.

El historial de plazos vencidos anticipa riesgos hacia 2030
De los 23 compromisos con fecha límite entre 2023 y 2025, solo 2 fueron cumplidos en el plazo previsto y otros 2 se cumplieron fuera de plazo. Los 19 restantes no fueron cumplidos o no cuentan aún con verificación definitiva. Si el criterio es el cumplimiento en tiempo y forma, 21 de 23 objetivos, el 91,3%, no alcanzaron ese estándar.
El dato es especialmente relevante porque dos tercios del universo monitoreado tiene como horizonte el año 2030. De los 115 objetivos evaluados, 76 vencen ese año. Dentro de ese grupo, 28 no registran avances, 26 cuentan con un avance leve, 7 ya fueron clasificados como imposible de cumplir en el plazo establecido y solo 3 alcanzaron la categoría cumplido. Faltan cuatro años para esa fecha y la gran mayoría de esos compromisos no está en trayectoria de cumplimiento.
El informe se presenta en un contexto de debilidad institucional para la política ambiental nacional. Al cierre de la actualización, la Subsecretaría de Ambiente de la Nación se encontraba vacante, luego de la renuncia de Fernando Jorge Brom el 30 de junio de 2026. Esta situación se suma a un período de desjerarquización del área ambiental nacional y de reducción de capacidades institucionales para implementar y monitorear la política climática. 
La actualización también incorpora por primera vez una mirada sobre los Planes de Respuesta al Cambio Climático provinciales, exigidos por la Ley 27.520. Al cierre del informe, solo tres jurisdicciones contaban con planes convalidados: Jujuy, La Pampa y Misiones. 
El número global es preocupante, pero lo más relevante es la dirección. No estamos ante una foto estática de incumplimiento, sino ante un sistema que se aleja cada vez más de sus metas mientras el tiempo se acorta. El problema no es la falta de compromisos climáticos, sino la falta de implementación sostenida, de información pública y de capacidad institucional para cumplirlos . 
.

Una radiografía del retroceso ambiental en Argentina

 


Cambio climático, pérdida de biodiversidad, retrocesos y desigualdad social: en el mundial del Ambiente, Argentina pierde por goleada

Fecha de Publicación
: 06/07/2026
Fuente: Tiempo Argentino
Provincia/Región: Nacional


Un informe de FARN indica que estos factores, sumados al desfinanciamiento del Gobierno y el avance de proyectos que perjudican los bienes comunes estratégicos "tornan necesario parar la pelota y cambiar la estrategia". Según datos oficiales, se perdieron 165.061 hectáreas de bosques en 2024.
En fútbol, la Argentina es una potencia a la que el resto de los equipos admira. Campeona, juego en equipo, calidad, solidaridad, estética, efectividad. Pero en otras áreas, nuestro país pierde por goleada. Y una de las principales es el ambiente.
Así lo alerta la Fundación Ambiente y Recursos Natutrales (FARN) que presentó el IAF 2026, un informe anual donde plasma un análisis riguroso del estado del ambiente en estas tierras. Afirman que este año, nuestro país no llega en las mejores condiciones: pérdida de biodiversidad, impactos severos del cambio climático, retrocesos normativos, desfinanciamiento estatal y el avance de proyectos que perjudican los bienes comunes estratégicos «tornan necesario parar la pelota y cambiar la estrategia«.
¿El desafío? «Jugar un partido en línea con los compromisos ambientales globales hacia el hito de 2030″. 

Argentina vs. Cambio Climático
Aunque Argentina ratificó el Acuerdo de París en 2015 y construyó una arquitectura institucional relevante, el compromiso para conseguir la victoria se muestra debilitado: Argentina no cumplió con la obligación de presentar su tercera Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC) en el  2025, lo que profundiza la incertidumbre sobre la adaptación al cambio climático y la reducción de emisiones.
Según el último Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero (INGEI), en 2022 el país emitió 401 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (MtCO₂e). El sector energético concentró aproximadamente el 50% de las emisiones, seguido por la agricultura y la ganadería con un 25%.
Más del 80% de la matriz energética primaria nacional continúa basada en combustibles fósiles.
«El VAR no deja lugar a dudas –indican con lenguaje mundialista–. El Emissions Gap Report 2025 ubica a la Argentina entre los países del G20 con menor probabilidad de cumplir sus compromisos climáticos para 2030«.

Argentina vs. Pérdida de Biodiversidad
Para este partido, tampoco llegamos de la mejor manera. Dentro de un contexto global marcado por las alteraciones en el uso de la tierra y una pérdida significativa de humedales —85% según la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos de las Naciones Unidas (IPBES)—  nuestro país transita este año con varios resultados adversos:
Argentina no cumplió con la obligación de presentar su Reporte Nacional de Biodiversidad ante el Convenio sobre la Diversidad Biológica que vencía en febrero de 2026 para contribuir a la evaluación mundial de progreso colectivo en la implementación del Marco Mundial de Biodiversidad a 2030.
Según el Sistema Federal de Áreas Protegidas (SiFAP), las áreas protegidas terrestres representan solo el 13% del territorio continental, y las marinas apenas alcanzan el 7% de la plataforma submarina, ambas muy por debajo del 30% que exige el Marco Mundial de Biodiversidad Kunning-Montreal.
La Administración de Parques Nacionales (APN) gestiona 55 áreas protegidas nacionales (18,48 millones de hectáreas), pero la designación formal resulta insuficiente sin una adecuada gestión del fuego, financiamiento y el fortalecimiento de capacidades. El marcador sigue sumando goles en contra: para este 2026, el presupuesto destinado a la APN cae un 32,3% en términos reales con respecto al 2023.

Argentina vs. Degradación
Para el último partido del grupo, el panorama sigue siendo poco alentador para la Argentina. Los severos procesos de degradación de la tierra y desertificación están directamente vinculados al cambio climático y la pérdida de biodiversidad. De forma puntual, la destrucción de bosques nativos acelera este fenómeno: a menor cubierta vegetal, mayor es la erosión del suelo por aguas y vientos, intensificando el deterioro y el desgaste de los nutrientes de la tierra.
Según Perspectiva Global de la Tierra, hasta un 40% de las tierras del planeta ya se encuentran degradadas y esto afecta directamente a más de 3200 millones de personas. Argentina juega en una cancha cada vez más difícil:
Cerca del 70% del territorio nacional corresponde a tierras secas, y más del 80% de ellas presenta algún grado de degradación debido a la sobreexplotación de bienes naturales y sequías.
Entre 2022 y 2024, la Argentina continuó registrando una pérdida significativa de bosque nativo. Según datos oficiales, la pérdida anual fue de 211.974 hectáreas en 2022, 173.816 en 2023 y 165.061 en 2024.
Los incendios explicaron el 13% de la pérdida total de bosques en el período reciente.
La sequía histórica de 2023 generó fuertes pérdidas económicas para el sector agrícola y afectó cultivos estratégicos en amplias regiones del país. A comienzos de 2026, la situación se repitió: cerca del 30% del territorio argentino se encontraba bajo condiciones de sequía.
.

Así se prepara la Buenos Aires para frenar el impacto del clima extremo

 


Las claves del plan de la Provincia para combatir fenómenos climáticos extremos

Fecha de Publicación: 17/06/2026
Fuente: Portal LaBrújula24 
Provincia/Región: Buenos Aires


El Ministerio de Infraestructura desplegará una estrategia integral de monitoreo y obras para mitigar inundaciones y sequías.
La Provincia de Buenos Aires puso en marcha un Plan de Gestión del Riesgo Climático que contempla una inversión superior a los $530.000 millones. La iniciativa, impulsada por el Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos, busca fortalecer la capacidad de prevención y respuesta ante fenómenos meteorológicos extremos, cuya frecuencia e intensidad se han vuelto cada vez más difíciles de anticipar.
La decisión llega en un contexto de creciente preocupación por la posible llegada de un nuevo fenómeno de El Niño. Distintos centros internacionales advirtieron que este evento podría traer lluvias extraordinarias y temperaturas fuera de los parámetros habituales. Sin embargo, los especialistas reconocen que todavía existe incertidumbre sobre el verdadero alcance que tendrá. "Hay posibilidad de un Niño, pero no hay una claridad todavía de la crudeza o la profundidad que va a tener", explicó el subsecretario de Recursos Hídricos bonaerense, Néstor Álvarez.
El funcionario sostuvo que la crisis climática obliga a replantear estrategias que hasta hace pocos años parecían suficientes. Según indicó, las tormentas actuales son mucho más localizadas e intensas, una realidad que modifica incluso obras hidráulicas planificadas una década atrás. “El cambio climático nos obliga a tocar obras que planificaste hace 10 años”, señaló al describir el nuevo escenario que enfrentan las autoridades.
En paralelo, la puesta en marcha del programa también expone diferencias con la gestión nacional. Álvarez cuestionó la postura del presidente Javier Milei respecto del cambio climático y defendió la necesidad de respaldar las políticas públicas basadas en evidencia científica. En ese marco, la Provincia también manifestó su preocupación por los recortes aplicados al Servicio Meteorológico Nacional, al que considera una herramienta fundamental para la prevención y el monitoreo de eventos extremos.
Para mejorar la capacidad de anticipación, el plan se apoya en distintas herramientas técnicas y de coordinación institucional. Entre ellas se destacan el Sistema Inteligente de Monitoreo para la Prevención y Análisis del Riesgo Hidrometeorológico (SIMPARH), el Comité de Gestión de Riesgo y Emergencia (CORE) y la Mesa de Riesgo Hídrico. La intención es contar con información más precisa y respuestas más rápidas frente a emergencias cada vez menos predecibles.
La mayor parte de los recursos estará destinada a la prevención del riesgo hídrico en áreas urbanas. En total, se invertirán $284.983 millones en 135 intervenciones y siete estudios vinculados a drenajes, defensas costeras y obras destinadas a reducir el impacto de inundaciones, la erosión costera y el avance del nivel del mar sobre distintas localidades bonaerenses.
Por otra parte, el plan contempla $245.759 millones para impulsar la adaptación productiva frente a eventos climáticos extremos. Se trata de diez intervenciones regionales orientadas a fortalecer la resiliencia del sector agropecuario, uno de los motores económicos de la provincia, frente a amenazas tan diversas como inundaciones prolongadas o sequías severas. 
.

Patagonia: cómo frenar la era de los súper incendios

 


¿Cómo salvar los bosques de la Patagonia de los súper incendios y el cambio climático?

Fecha de Publicación
: 16/06/2026
Fuente: Agencia EFE Verde
Provincia/Región: Patagonia


Entre la última primavera y el verano austral se quemaron casi 70.000 hectáreas de bosque en la Patagonia argentina a causa de cuatro súper incendios, la mitad de la superficie que el fuego destruyó en los 23 años anteriores, una tendencia imparable que sólo se puede contener con prevención ante la realidad irreversible del cambio climático.
Así lo expresaron a EFE especialistas del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (Conicet) y de los servicios de lucha contra el fuego de la Patagonia durante una visita a esta zona del extremo sur del continente americano.
Según los científicos de Conicet, los incendios de 2021 marcaron un antes y un después, pero en 2007 empezaron a divisar las consecuencias de lo que estaba por venir en términos de disminución de agua y aumento de temperaturas.
La alarma fue la caída del caudal de los ríos, en algunos casos de hasta del 40 %, como el Neuquén, uno de los más importantes de la Patagonia, región compartida por Chile y Argentina, donde se concentran incontables glaciares y grandes reservas de agua.
“Hasta el año 2021 el único incendio grande en nuestra jurisdicción, alrededor de El Bolsón -unas 400.000 hectáreas-, había sido en 2009 y afectó a 2.000 hectáreas.
En 2021 tuvimos eventos de fuego por 15.500 hectáreas. Ese fue un punto de inflexión”, afirma a EFE Nicolás Agostini, bombero y subjefe del Servicio de Prevención y Lucha contra los Incendios Forestales (SPLIF) de Río Negro.
En la provincia de Río Negro está El Bolsón y a pocos kilómetros de allí Lago Puelo, un fascinante espejo de agua a los pies de los nevados, ya en la vecina Chubut.
A esos lugares acuden numerosos turistas y amantes de la naturaleza para hacer senderismo, practicar escalada y disfrutar de los lagos de color turquesa en verano y de la nieve en invierno. También se han ido instalando forasteros que quieren vivir en la paz del bosque.
Este paraíso, con alojamientos y restaurantes suficientes para cubrir las necesidades turísticas, se convirtió el pasado verano austral en un infierno a causa de los súper incendios de los que la población no está todavía recuperada.

Aprender a convivir con el fuego
El agrónomo del Conicet Marcos Easdale, que investiga en la Fundación Bariloche problemáticas ambientales desde una perspectiva socioecológica, detalla a EFE que “el incendio forma parte del ecosistema en esta región, pero tenía una frecuencia baja (…) Ahora está aumentando y empiezan a aparecer incendios de gran magnitud y alta frecuencia”.
Su compañero, el meteorólogo Santiago Ignacio Hurtado, detalla las razones: “una disminución de agua disponible debido a las bajas precipitaciones, entre el 20 y 30% en algunos lugares y hasta 40% en el acumulado anual; y un aumento de la temperatura en verano del orden de 1 grado y en algunas regiones de hasta 1,5 grados”.
Hurtado argumenta que “ambas cosas generan un conflicto en todo el ecosistema” ya que “se dan las condiciones perfectas para que los incendios sean mucho más severos y se propaguen más rápido”.
“Hay que aceptar que estamos atravesando una nueva realidad, ya no podemos pensar en las lógicas del pasado. Tenemos que replantearnos todo, desde nuestro sistema productivo, nuestras ciudades, nuestra interacción con el bosque y el manejo del material combustible”, destaca.
Easdale y Hurtado, en colaboración con la Fundación Avina, han realizado uno de los informes más completos sobre la situación en la Patagonia argentina y la conclusión es que no hay vuelta atrás: el cambio climático llegó hace tiempo y va a seguir causando estragos.
“Hay que aprender a convivir con esta nueva realidad, con el fuego. Hay que prepararse, prevenir y adaptarse a este nuevo contexto que nos trae el fuego a la puerta de nuestras casas”, insiste Hurtado.
Y lo primero, según Easdale, es “reconocer la existencia de un cambio en el régimen del clima actual” porque “no es una transición hacia un cambio climático que empieza a afectar de manera gradual. Ya estamos en un cambio de régimen que favorece el ambiente a que sea más propenso a la ocurrencia de incendios”.
Lo explica con un ejemplo: “una sequía extrema hace 20 años, es una sequía relativamente normal ahora”.

El peligro de vivir en el bosque
El agrónomo experto es socioecología advierte también sobre la atracción de mucha gente que se traslada a vivir a la Patagonia, “con el imaginario de tener una vivienda en el medio del bosque, rodeada de árboles”.
Considera que “este tipo de construcción, de hábitat local, que a lo mejor 30 o 40 años atrás era factible, ahora genera un mayor riesgo para las poblaciones”.
El subjefe del SPLIF de Río Negro tiene claro lo que hay que hacer tras más de 30 años cuidando los bosques patagónicos y apagando fuegos: “Limpiar alrededor de las viviendas, mejorar los accesos para que un vehículo de emergencia pueda entrar y tener reservorios de agua”. 
.

Récord de calor en la Antártida

 


La Península Antártica registra temperaturas récord en junio

Fecha de Publicación
: 15/06/2026
Fuente: Perfil
Provincia/Región: Antártida


La Península Antártica registró una nueva temperatura récord de 15,4°C el 6 de junio. Se trata de una marca inédita para la época del año, en una de las regiones más frías del planeta y se ubicó más de 20 grados por encima de los valores normales.
Ante este récord, el climatólogo del Servicio Meteorológico Nacional, José Luis Stella, señaló que “aunque gran parte del territorio argentino experimentó un comienzo de junio más cálido de lo habitual, las anomalías registradas en la Antártida fueron particularmente llamativas”.
Según los especialistas, el episodio estuvo acompañado por lluvias inusuales, derretimiento superficial del hielo y una reducción significativa de la cobertura nival en áreas donde habitualmente predominan temperaturas bajo cero. 
El dato fue registrado el último sábado en la Base Esperanza, estación científica argentina ubicada en el extremo norte de la Antártida, cuando el continente se encuentra a pocos días del invierno austral.
Los datos recabados no se limitaron a la Base Esperanza, sino que entre el 5 y el 6 de junio, las bases argentinas Marambio y San Martín también alcanzaron máximos históricos para el mes, con 11,8 °C y 9,4 °C respectivamente.
El meteorólogo del SMN, José Luis Stella, subrayó que “se batieron récords de temperaturas muy altas, muy inusuales para la época”, al referirse a las mediciones realizadas en las bases argentinas instaladas en la Península Antártica.
La Antártida desempeña un papel fundamental en la regulación climática global. Sus enormes masas de hielo influyen en el nivel del mar, en la circulación oceánica y en los patrones atmosféricos de todo el planeta. Debido a ello, cualquier alteración significativa en su comportamiento genera preocupación entre los expertos. 
El científico especializado en clima polar del Servicio Antártico Británico, Thomas Caton Harrison, sostuvo que “hay pruebas fiables de que el cambio climático está desempeñando un papel muy importante, pero la dinámica atmosférica de la Antártida es especialmente compleja”.
Diversos estudios muestran que la Península Antártica es una de las zonas del continente que más rápido se ha calentado durante las últimas décadas, convirtiéndose en un laboratorio natural para observar los efectos del cambio climático sobre los ecosistemas polares. 
“Esto tiene implicancias para los ecosistemas polares, incluidas las colonias de pingüinos, y también supone desafíos operativos para quienes trabajan en las bases científicas debido a la acumulación de agua líquida, escorrentías y posteriores procesos de congelamiento”, explicó el especialista del Servicio Antártico Británico.
Los investigadores coinciden en que el fenómeno responde a una combinación de factores atmosféricos regionales y tendencias climáticas de largo plazo vinculadas al calentamiento global. 
Uno de los aspectos que más preocupa a los científicos es el aumento de precipitaciones en forma de lluvia durante el invierno austral, un fenómeno cada vez más frecuente en la región. 
.

Alarma global por los niveles de metano en el CEAMSE

 


El mayor emisor de metano entre basurales del mundo está en Buenos Aires: el informe que pone bajo la lupa al CEAMSE

Fecha de Publicación
: 12/06/2026
Fuente: Portal MeteoRed
Provincia/Región: Buenos Aires


Un informe de la Universidad de California ubicó al Complejo Ambiental Norte III entre los mayores emisores de metano detectados por satélite. CEAMSE cuestionó la metodología y defendió sus sistemas de captura de biogás.
El Complejo Ambiental Norte III, operado por CEAMSE en Campo de Mayo, volvió a quedar bajo el foco internacional luego de que un informe del proyecto STOP Methane, desarrollado por investigadores de la Universidad de California (UCLA), lo identificara como el sitio de disposición final de residuos con la mayor tasa de emisiones de metano detectada por satélites durante 2025.
La conclusión surgió del análisis de información recopilada por Carbon Mapper a partir del satélite Tanager-1 de Planet Labs y del instrumento EMIT de la NASA instalado en la Estación Espacial Internacional. En total, los investigadores estudiaron casi 3.000 plumas de metano provenientes de 707 rellenos sanitarios y basurales distribuidos en decenas de países para elaborar un listado con los 25 casos más relevantes.
Sin embargo, los propios autores introducen una aclaración importante: el ranking no representa necesariamente a los sitios que más metano emitieron a lo largo del año, sino a aquellos donde se detectaron las mayores tasas horarias de emisión durante los sobrevuelos satelitales. Aun con esas limitaciones, sostienen que constituye la aproximación más precisa disponible para identificar las fuentes más importantes de este potente gas de efecto invernadero.

El corazón del sistema metropolitano de residuos en Buenos Aires
La relevancia del Complejo Ambiental Norte III también está dada por su magnitud. Allí se deposita cerca del 85 % de los residuos sólidos urbanos del Área Metropolitana de Buenos Aires, con un ingreso promedio superior a las 436.000 toneladas mensuales provenientes de la Ciudad de Buenos Aires y más de 40 municipios bonaerenses.
Para atribuir las emisiones detectadas, el equipo de UCLA recurrió a imágenes satelitales, datos geográficos y fuentes públicas, identificando a CEAMSE como el operador potencialmente responsable del predio. La empresa administra un complejo que, además de recibir enormes volúmenes de residuos, cuenta con instalaciones destinadas a captar el biogás generado por la descomposición de la materia orgánica y transformarlo en energía eléctrica.
El estudio también ofrece una referencia que ayuda a dimensionar el fenómeno: un relleno sanitario que libera cinco toneladas de metano por hora genera en un año un impacto climático comparable al de un millón de vehículos utilitarios deportivos o al funcionamiento de una central termoeléctrica a carbón de 500 megavatios.

La respuesta de CEAMSE: "Son mediciones puntuales"
La publicación del informe motivó una rápida reacción de CEAMSE, que cuestionó la metodología empleada por los investigadores y defendió el funcionamiento de sus complejos ambientales.
En un comunicado, la empresa sostuvo que las mediciones utilizadas para elaborar el ranking corresponden a observaciones satelitales realizadas bajo condiciones atmosféricas específicas y que, por ese motivo, no representan el comportamiento continuo y dinámico de las emisiones que registra un relleno sanitario de gran escala.
Según la entidad, Norte III opera bajo estándares técnicos y regulatorios vigentes y dispone de una extensa red de captación de biogás que evita que buena parte del metano producido por la degradación de los residuos llegue directamente a la atmósfera.
CEAMSE también recordó que desde 2012 cuenta con plantas de generación eléctrica alimentadas con ese biogás y que actualmente posee una potencia instalada de 23 megavatios, con una ampliación proyectada hasta 33 megavatios. Esa capacidad, asegura, permitiría abastecer el consumo de entre 100.000 y 120.000 personas.

Bonos de carbono, monitoreo y nuevas inversiones
Como parte de su estrategia para reducir emisiones, la empresa informó que durante 2025 inició un proceso de certificación internacional de bonos de carbono bajo el programa VERRA y el estándar Verified Carbon Standard, con el objetivo de validar la captura y tratamiento del metano mediante mecanismos independientes.
De acuerdo con datos difundidos por la propia compañía, durante abril de 2026 el sistema alcanzó una captación cercana a los 16.000 metros cúbicos de biogás por hora, alrededor de un 16 % más que en registros anteriores.
Además, incorporó monitoreo de emisiones fugitivas mediante drones equipados con tecnología Sniffer, una herramienta utilizada para detectar pérdidas de gas y optimizar el funcionamiento de los sistemas de extracción.

Un problema global con impacto local
El metano es considerado uno de los principales aceleradores del cambio climático. Aunque permanece mucho menos tiempo en la atmósfera que el dióxido de carbono, durante sus primeras dos décadas puede tener un poder de calentamiento hasta 80 veces superior.
Los investigadores de UCLA recuerdan que este gas explica aproximadamente la mitad del incremento de 1,2 °C registrado en la temperatura media global desde la Revolución Industrial y que los residuos constituyen la cuarta fuente mundial de emisiones, detrás de la ganadería, la agricultura y la industria del petróleo y el gas.
Al mismo tiempo, destacan que la reducción del metano ofrece una de las oportunidades más rápidas para desacelerar el calentamiento global, especialmente mediante una mejor gestión de los rellenos sanitarios y el aprovechamiento energético del biogás.
En ese contexto, el caso del Complejo Ambiental Norte III trasciende el resultado de un ranking. La discusión ya no pasa únicamente por una medición satelital o por la respuesta de una empresa pública, sino por cómo las grandes ciudades administran millones de toneladas de residuos y qué tan eficaces son las tecnologías disponibles para impedir que ese volumen se convierta en una fuente creciente de gases de efecto invernadero.
Mientras el informe internacional pone de relieve la magnitud del desafío, CEAMSE insiste en que las emisiones detectadas deben interpretarse dentro de un sistema complejo que continúa incorporando inversiones y herramientas de mitigación. Entre ambas posiciones queda abierto un debate que probablemente gane cada vez más espacio en la agenda ambiental: cuánto puede reducirse el metano generado por los residuos y cuál será el futuro de un modelo que todavía depende, en gran medida, del enterramiento de basura.
.

Un 30% menos de nieve en la Cordillera de los Andes

 


Alerta por la falta de nieve en el Cerro Catedral por el impacto del cambio climático en la región

Fecha de Publicación
: 26/05/2026
Fuente: La Mañana de Neuquén
Provincia/Región: Nacional


Especialistas advierten que hay un 30% menos de nieve en la Cordillera de los Andes. Se trata de uno de los períodos más secos en siglos.
La disminución de las nevadas en la Cordillera de los Andes encendió las alarmas de los especialistas en clima e hidrología, quienes advirtieron que la región atraviesa uno de los períodos más secos registrados en siglos como consecuencia del cambio climático. Diferentes estudios reflejan que actualmente hay un 30% menos de nieve, una situación que afecta al turismo, los glaciares y la disponibilidad de agua.
La postal clásica de los inviernos cargados de nieve en la Cordillera de los Andes comienza a mostrar cambios cada vez más evidentes. Los investigadores del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales del Conicet indicaron que desde 2010 comenzó una etapa fuertemente marcada por la disminución de las nevadas intensas.

Un 30% menos de nevadas en la cordillera
Diferentes estudios reflejan que en la actualidad hay un 30% menos de nieve, un fenómeno que provoca consecuencias directas en la temporada turística y consecuente economía local, en las reservas de agua potable y en los glaciares.
“El problema no es solamente turístico. La nieve funciona como una reserva estratégica de agua para consumo humano, riego, energía e industria”, explicó el investigador en hidrología Ezequiel Toum.
Los especialistas definieron el escenario actual como una “megasequía” que afecta desde hace más de una década la región de la Cordillera de los Andes. Según las publicaciones científicas recientes, este fenómeno surge con el impacto del cambio climático provocado por la actividad humana.

Los especialistas definieron la situación como una "megasequía"
El aumento de las temperaturas globales modificó la dinámica atmosférica en el Pacífico Sur y redujo el ingreso de humedad hacia la cordillera. Como consecuencia, los inviernos presentan períodos más extensos sin precipitaciones y una menor acumulación de nieve.
El fenómeno también impacta de forma directa sobre los centros de esquí. En Mendoza, varios complejos históricos dejaron de operar, mientras otros dependen cada vez más de sistemas de nieve artificial para sostener la actividad turística durante la temporada invernal.
“Hoy es muy difícil garantizar la operación sin cañones de nieve”, reconocieron operadores turísticos de alta montaña, donde la tecnología comenzó a compensar parcialmente la falta de precipitaciones naturales.
Sin embargo, los especialistas remarcaron que la escasez se extiende hasta el agua utilizada para estos sistemas. Actualmente, los caudales de distintos ríos cordilleranos se ubican entre un 30% y un 40% por debajo de sus niveles históricos, mientras que los glaciares aportan cada vez más agua producto de su retroceso acelerado.

Anticipan que en el 2050 la disponibilidad de agua se reducirá al 20%
En provincias como Mendoza, donde el agua de deshielo resulta esencial para la producción y el abastecimiento urbano, las proyecciones generan preocupación. Estudios provinciales estiman que hacia 2050 podría registrarse una nueva reducción cercana al 20% en la disponibilidad hídrica.
Frente a este complejo escenario de avance del cambio climático, los especialistas coinciden en la necesidad de reformular el manejo del agua y adaptar las actividades productivas y turísticas a un contexto natural cada vez más desafiante.
.

El descargo del CEAMSE tras una dura acusación internacional

 


Tras aparecer como el más contaminante del mundo, el CEAMSE respondió y aseguró que cumple con los estándares ambientales

Fecha de Publicación
: 21/05/2026
Fuente: Canal 26
Provincia/Región: Buenos Aires


Un informe internacional ubicó a un relleno sanitario operado por el CEAMSE al tope del ránking de emisiones globales de gas metano. La respuesta y las aclaraciones de la compañía
A partir de la difusión de un estudio de la Universidad de California que ubica a un relleno sanitario operado por el CEAMSE encabezando las emisiones globales de gas metano, desde la compañía pública salieron a responder al informe y aseguraron que sí cumple con los estándares ambientales y regulatorios.
En un comunicado, la Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE), a cargo de la gestión de los residuos sólidos de la Ciudad de Buenos Aires y el área metropolitana, destacó que “el ranking del proyecto STOP Methane se basa en mediciones satelitales puntuales, bajo condiciones atmosféricas particulares, lo cual limita la representatividad integral del comportamiento dinámico de las emisiones”.
“CEAMSE opera sus complejos ambientales bajo estándares técnicos, ambientales y regulatorios vigentes, incorporando nuevas tecnologías orientadas a la mitigación y control de emisiones de gases de efecto invernadero, particularmente metano”, sostuvieron desde la entidad, actualmente presidida por el titular de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia.
En relación específica al Complejo Ambiental Norte III, (que encabezó el ránking internacional de emisiones) “CEAMSE cuenta con sistemas activos de captación y tratamiento de biogás, cuyo objetivo principal es evitar la liberación directa de metano a la atmósfera. Este gas, generado naturalmente por la descomposición de residuos orgánicos, es capturado mediante una red de pozos y conducido a plantas de tratamiento donde es gestionado de manera controlada”, afirmaron desde la entidad.

Gestión del biogás y bonos de carbono
En 2025, CEAMSE inició un proceso de fortalecimiento de su política de mitigación climática, a través de la certificación de bonos de carbono vinculados a la gestión de biogás.
Dicho proyecto se enmarca en el programa internacional de la organización VERRA, bajo el estándar Verified Carbon Standard (VCS), uno de los mecanismos de certificación más reconocidos a nivel global.
Entre los objetivos de esta iniciativa se destacan:
    Reducir las emisiones de metano mediante su captura, tratamiento y control.
    Avanzar hacia la valorización energética del biogas mediante generación de energía eléctrica o producción de biometano.
    Mejorar la calidad ambiental y la reducción del impacto climático asociado a la disposición final de residuos.
    Validar y registrar estas acciones bajo estándares internacionales, garantizando transparencia, trazabilidad y verificación independiente.
A su vez, durante el año 2025 CEAMSE incrementó la captación de biogás del Módulo Norte III durante todas las etapas de vida útil del relleno sanitario; desde su construcción, operación y cierre.
Se espera que el incremento en la captación sea paulatino. Por ejemplo, durante el mes de abril de 2026, se alcanzaron valores de 16,000 m3/h de captación de biogás, lo que representa un incremento de 16% sobre los valores obtenidos en meses anteriores de 13.800 m3/h.

Valorización energética y monitoreo de fugas
El Complejo Ambiental Norte III CEAMSE cuenta desde 2012 con plantas generadoras de energía eléctrica impulsadas con el biogás proveniente del relleno sanitario. En 2020, se alcanzó una capacidad de 23 MW entregados a la red eléctrica, que este año llegará a 33 MW, lo que abastecerá de energía a una población de entre 100.000 y 120.000 personas.
El predio también cuenta con tres plantas de tratamiento de líquidos lixiviados con tecnología de ultra y nano filtración que permiten obtener un producto apto para riego.
Asimismo, el comunicado destacó que “CEAMSE ha implementado cambios en la metodología de medición y control de emisiones fugitivas al ambiente, incorporando el uso de drones con el Método Sniffer, aprobado por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA)”.
La captación y valorización del biogás constituye una de las herramientas más efectivas reconocidas internacionalmente para la mitigación de emisiones en rellenos sanitarios, y actualmente CEAMSE se encuentra alineada con estas mejores prácticas.
En este sentido, la eventual detección de emisiones en determinados momentos no invalida la existencia ni la efectividad de los sistemas de control implementados, sino que pone de manifiesto la complejidad de la gestión de residuos a gran escala y la necesidad de continuar profundizando las inversiones en infraestructura, monitoreo y mejora continua desde los distintos actores que participan en esta materia.
Finalmente, la empresa reafirmó su compromiso con la gestión responsable de los residuos sólidos urbanos; la reducción progresiva de emisiones de gases de efecto invernadero; la adopción de estándares internacionales de medición, reporte y verificación; y el desarrollo de soluciones basadas en economía circular y energías limpias.
Por último, el comunicado señaló que “CEAMSE continuará fortaleciendo sus sistemas de monitoreo y sus estrategias de mitigación climática, consolidando su rol en la gestión sustentable de residuos a nivel local y regional y contribuyendo activamente a los compromisos ambientales nacionales e internacionales.
.

Científicos mapean el AMBA para estudiar la islas de calor

 


Islas de calor urbano: la ciencia mapea cómo el AMBA hierve por dentro

Fecha de Publicación
: 18/05/2026
Fuente: Portal MeteoRed
Provincia/Región: CABA - Buenos Aires


Un estudio en Nature con participación del CONICET y la UBA analizó 41 megaciudades del mundo. El AMBA está entre ellas. En verano, sus zonas más densas pueden superar en 3 °C a las áreas rurales.
Que en las ciudades hace más calor que en el campo es un hecho conocido. Lo que no se sabía con precisión es cuánto más calor, dónde exactamente, cómo varía según la morfología urbana y qué pasará a medida que el cambio climático siga acelerando. Esas preguntas son las que aborda un trabajo publicado en la revista npj Urban Sustainability, de la editorial Nature, con participación de investigadores del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA, UBA-CONICET) y el Instituto Franco-Argentino de Estudios sobre el Clima y sus Impactos (IFAECI).
El resultado es el primer análisis global que logra representar explícitamente megaciudades, incluido el Área Metropolitana de Buenos Aires, en simulaciones climáticas regionales.
Por primera vez, modelos climáticos globales logran representar megaciudades como Buenos Aires y muestran cómo el diseño urbano, la densidad y la desigualdad territorial amplifican el calor extremo barrio por barrio.
El contexto demográfico hace urgente el ejercicio. Según datos de Naciones Unidas, más del 50 por ciento de la población mundial vive en ciudades, y se estima que esa cifra trepará al 70 por ciento para el año 2050. En Argentina, el caso es aún más extremo: el 91 por ciento de las personas ya habita en ciudades hoy. En ese escenario, entender cómo el calor extremo impacta en los entornos urbanos no es un ejercicio académico. Es una cuestión de salud pública y planificación territorial.
Tal como expresa en Nex Ciencia Luis Muñoz, becario doctoral en el CIMA-IFAECI, "los impactos más fuertes del cambio climático relacionados con la temperatura se van a sentir principalmente en las ciudades". Y sin embargo, los modelos climáticos globales históricamente las ignoraron: las ciudades, siendo geográficamente pequeñas a escala planetaria, no aparecían representadas en las simulaciones de gran escala. El nuevo trabajo cierra esa brecha.

41 megaciudades bajo la lupa: el AMBA entre las elegidas
El estudio utilizó dos modelos climáticos regionales del proyecto CORDEX, una iniciativa del World Climate Research Programme, con una resolución aproximada de 25 kilómetros, suficiente para detectar la huella urbana de las ciudades más grandes del mundo.
En simulaciones climáticas regionales, se logró detectar 41 áreas urbanas a nivel mundial, entre ellas la Ciudad de Buenos Aires y su área metropolitana. Es la primera vez que el AMBA queda representada explícitamente en un análisis climático global de estas características.
El fenómeno central que se estudió es la isla urbana de calor: el efecto por el cual los materiales de la ciudad, asfalto, cemento, hormigón, absorben y retienen calor de manera diferente al suelo natural, elevando las temperaturas urbanas por encima de las rurales.
Sobre Buenos Aires, el estudio observa que, en los meses de verano, la isla urbana de calor puede alcanzar los dos o tres grados centígrados por encima del área rural. En el contexto de una ola de calor, esa diferencia no es un dato menor: puede ser la diferencia entre lo tolerable y lo letal para poblaciones vulnerables.
Tal como señala el investigador Lluís Fita, del CIMA y el IFAECI, los modelos climáticos han avanzado desde cuadrículas que agrupaban de 50 a 100 kilómetros hasta lograr el alcance de un kilómetro, lo que "permite ver fenómenos que ocurren a una escala más pequeña, como la sombra que producen los edificios o el impacto de un parque". Una resolución que transforma al modelo en una herramienta de política urbana concreta.

Dentro del AMBA: no todos los barrios sienten el mismo calor
El aporte local del equipo argentino va más allá de estar en el mapa. A partir del trabajo internacional, el grupo del CIMA-IFAECI publicó un segundo artículo con hallazgos específicos sobre la diversidad climática interna del Área Metropolitana de Buenos Aires. La conclusión es directa y con implicancias de justicia ambiental: el calor no se distribuye de forma homogénea dentro de la misma ciudad.
"Una ola de calor no se percibe del mismo modo en la zona de Ciudad Universitaria, al lado de la reserva natural, que en la Villa 31, que presenta una alta densidad poblacional y edilicia con pequeños pasadizos que no permiten mucha circulación de aire", plantea Muñoz. El equipo incorporó al modelo tipologías urbanas que incluyen villas y asentamientos, para cuantificar si una ola de calor podría ser más severa en determinadas zonas que en otras, y comprender los procesos físicos que lo explican.
Tal como detalla la investigadora Andrea Carril, codirectora de la tesis doctoral de Muñoz: "Si antes contábamos con una proyección de cambio climático donde un mismo píxel cubría toda la ciudad, esa proyección se aplicaba por igual a todo el píxel. Estos trabajos permiten ir bajando la escala y sumar complejidades". Traducido: las políticas de adaptación climática diseñadas a partir de promedios urbanos pueden ser ineficaces, o incluso inequitativas, si ignoran la heterogeneidad interna de las megaciudades.
El análisis de sensibilidad del modelo reveló que los parámetros morfológicos, la altura de los edificios y el ancho de las calles, son los que causan mayor impacto en la temperatura urbana simulada. Un dato que tiene consecuencias directas para el diseño urbano: las decisiones sobre densificación, altura máxima de construcción y trazado de avenidas no son solo estéticas o económicas. Son decisiones climáticas.
.

Córdoba crea un Observatorio Climático

 


Córdoba crea un Observatorio Climático en medio del ajuste nacional al sistema meteorológico

Fecha de Publicación: 23/04/2026
Fuente: Portal DataDiario
Provincia/Región: Córdoba


La Provincia puso en marcha el Observatorio Provincial de Acción Climática (OPAC) para generar información estratégica y fortalecer políticas públicas, en un contexto de recortes al Servicio Meteorológico Nacional.
En un contexto de cuestionamientos por el recorte de recursos al sistema meteorológico nacional, el Gobierno de Córdoba puso en marcha el Observatorio Provincial de Acción Climática (OPAC), un espacio orientado a producir información estratégica y fortalecer la toma de decisiones frente al cambio climático.
La iniciativa fue impulsada por la Secretaría General de Ambiente, Economía Circular y Biociudadanía, que encabezó el primer encuentro del organismo, concebido como un ámbito de articulación entre el sector público, el sistema científico y distintos actores vinculados a la agenda ambiental.
El observatorio tendrá funciones de monitoreo, evaluación y asesoramiento, además de promover políticas públicas en línea con el Plan Provincial de Respuesta al Cambio Climático y compromisos internacionales asumidos por la provincia.
Del OPAC participan siete universidades públicas y privadas de Córdoba, junto al Observatorio Hidro-Meteorológico provincial, en una estructura que busca consolidar el trabajo interdisciplinario y el respaldo científico en la gestión climática.
Durante la reunión inaugural, autoridades provinciales destacaron la importancia de poner el conocimiento científico al servicio de las políticas públicas, en un escenario donde la disponibilidad de información técnica resulta clave para anticipar riesgos y planificar respuestas.
El encuentro permitió además que las instituciones compartieran sus líneas de trabajo y acordaran ejes comunes para la agenda climática 2026, en una instancia de intercambio técnico orientada a definir prioridades y fortalecer la coordinación interinstitucional.
La creación del observatorio se da en paralelo a un escenario nacional marcado por el vaciamiento de áreas vinculadas al monitoreo climático, lo que refuerza el rol de las provincias en la generación de datos y en el diseño de estrategias propias frente a fenómenos cada vez más complejos.
Con esta herramienta, Córdoba busca consolidar un espacio permanente que permita integrar información, mejorar la planificación y sostener políticas basadas en evidencia, en un contexto donde la crisis climática exige respuestas articuladas y de largo plazo.
.

Blog del Foro Ambiental Córdoba

Buscar este blog

Blog Archive

Temas

Archivo de Blogs