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Más focos de incendio en las islas del Delta

 


Detectan nuevos focos de incendio en las islas del Delta del Paraná frente a las costas de San Nicolás y Ramallo


Brigadistas y guardaparques monitorean el avance del fuego sobre el ecosistema insular, mientras el humo afectó la visibilidad en las rutas de la zona y encendió las alarmas ambientales.

Una nueva alerta por emergencia ambiental se ha encendido en la región del Bajo Paraná tras la detección de múltiples focos de incendio activos sobre la zona de islas del Delta, puntualmente frente a las jurisdicciones bonaerenses de San Nicolás y Ramallo. Según reportes difundidos por el medio regional La Provincia En Vivo y la red de monitoreo de la zona norte bonaerense, las columnas de humo originadas por la quema descontrolada de pastizales han vuelto a extenderse sobre el corredor fluvial, comprometiendo la calidad del aire de las poblaciones costeras y generando severos riesgos para la seguridad vial en la Ruta Nacional 9 debido a la escasa visibilidad. Las altas temperaturas, la acumulación de biomasa seca y la persistente bajante del río Paraná conforman un escenario propicio para que los incendios intencionales se propaguen rápidamente sobre la vegetación nativa.

Degradación del humedal, humo tóxico y pérdida de biodiversidad
La reaparición del fuego en el Delta del Paraná reaviva el histórico conflicto socioambiental por la quema no autorizada de pastizales orientada a la renovación del suelo para actividades de ganadería extensiva o emprendimientos inmobiliarios. La acción repetida del fuego en estos humedales destruye la vegetación de pajonales y albardones que actúa como hábitat de anfibios, aves y mamíferos silvestres (como el carpincho y el ciervo de los pantanos, especie declarada Monumento Natural). Asimismo, la combustión de materia orgánica en los suelos de turba genera emisiones masivas de humo cargado de cenizas y monóxido de carbono, afectando de manera directa la salud respiratoria de los habitantes de las ciudades ribereñas de Buenos Aires y Santa Fe.
Para desglosar los ejes centrales de la contingencia y los desafíos en la gestión de incendios en el Delta, se destacan los siguientes puntos:
- Impacto en el ecosistema e ídem biológico: Pérdida de biodiversidad nativa y alteración irreversible de las funciones filtradoras del humedal.
- Afectación a la salud urbana y la transitabilidad: Riesgo vial elevado por visibilidad nula en rutas nacionales y afecciones respiratorias agudas en poblaciones linderas.
- Dificultad de combate por accesibilidad: La presencia de riachos secos y terraplenes dificulta el despliegue del personal de bomberos y brigadistas terrestres, requiriendo apoyo de aviones hidrantes.

Operativos de contención y demanda de sanciones penales
Frente a la reactivación de las llamas, efectivos del Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF), junto con defensas civiles provinciales y brigadistas de la Prefectura Naval Argentina, han iniciado operativos de combate aéreo y terrestre para circunscribir las áreas afectadas. Por su parte, intendentes de la región costera e intendencias de parques nacionales exigieron a la Justicia Federal que identifique mediante monitoreo satelital las parcelas catastrales donde se inician los focos ígneos para aplicar sanciones penales y financieras rigurosas a los propietarios que recurren al uso ilegal del fuego en zonas declaradas de reserva o protección hídrica.

Urgencia de una tutela efectiva sobre el Delta del Paraná
La persistencia de los incendios en las islas del Delta pone de manifiesto la necesidad imperiosa de contar con controles permanentes y presencia efectiva de los organismos de conservación en el territorio insular. Proteger la integridad del humedal no solo es clave para preservar la rica biodiversidad del ecosistema del Paraná, sino para garantizar la salud y el bienestar de los millones de ciudadanos que habitan sus costas.


Fecha de Publicación: 12/09/2026
Provincia/Región: Litoral Argentino
Fuentes originales consultadas: La Provincia En Vivo (Flipr), Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF), Ministerio de Ambiente de la Provincia de Buenos Aires, Defensa Civil San Nicolás
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Denuncian usurpaciones y desmonte en Isla Santiago

 


Denuncian nuevas usurpaciones, quemas e incendios ilegales en la reserva natural de la Isla Santiago


Vecinos y organizaciones ambientalistas de Ensenada alertan sobre el avance no controlado de ocupaciones irregulares, tala de especies nativas y fuegos intencionales en un ecosistema clave de la ribera platense.

Una grave situación socioambiental reaviva la alarma en la región capital de la provincia de Buenos Aires tras la denuncia formal por nuevas ocupaciones ilegales, talas no autorizadas y quemas intencionales dentro del territorio protegido de la Isla Santiago, en el municipio de Ensenada. Según reportes difundidos por medios regionales como Infocielo y agencias de noticias bonaerenses, agrupaciones ambientalistas, pobladores históricos de la isla y sectores comunitarios han documentado el avance de movimientos de suelo y el desmonte sistemático del sotobosque ribereño. Estas acciones buscan lotear de forma clandestina parcelas de tierras fiscales e intangibles del área de humedal para la construcción de edificaciones precarias, afectando directa e irreversiblemente la flora autóctona y el hábitat de fauna nativa del delta del Río de la Plata.

Pérdida de monte blanco y alteración del humedal ribereño
La Isla Santiago conforma, junto a la vecina Isla Paulino, un sector prioritario de conservación del monte ribereño o "monte blanco", un ecosistema neotropical de altísimo valor biológico que constituye el límite austral de distribución de múltiples especies de plantas y animales tropicales en América del Sur. La tala clandestina mediante motosierras y la aplicación deliberada de fuego para "limpiar" el terreno eliminan relictos leñosos de ceibos, sarandíes, sauce criollo y matorrales continentales que tardan décadas en regenerarse. Asimismo, el rellenado irregular de albardones y arroyos interiores rompe la dinámica natural de las mareas del Río de la Plata, anulando la función esencial del humedal como esponja amortiguadora frente a las sudestadas e inundaciones que frecuentemente afectan a las poblaciones de la zona.
Para desglosar los ejes centrales de la denuncia vecinal y los riesgos ambientales identificados en el territorio insular de Ensenada, se destacan los siguientes puntos:
- Tala ilegal de monte autóctono: Corte no autorizado de especies vegetales autóctonas protegidas por la Ley de Bosques Nativos de la Provincia de Buenos Aires.
- Producido intencional de incendios: Uso deliberado de quema de biomasa para facilitar el asentamiento irregular, aumentando el riesgo de incendios forestales incontrolados.
- Omisión de fiscalización e inacción municipal: Exigencia comunitaria a las autoridades de Ensenada y al gobierno provincial para que ejerzan el poder de policía y frenen el avance de construcciones clandestinas.

Exigencia de intervención judicial y delimitación de la reserva
Frente a la recurrencia de estos delitos ambientales, organizaciones de la sociedad civil han solicitado la intervención urgente del Ministerio de Ambiente de la Provincia de Buenos Aires y del fuero judicial para frenar las obras ilegales y disponer la restitución del estado natural del predio afectado. Entre los reclamos centrales se destaca la necesidad de concretar una demarcación física precisa de la zona de reserva, fortalecer las patrullas de control ambiental fluvial y poner en marcha un plan de remediación mediante la reforestación de especies nativas en los parches desforestados. Residentes rústicos de la isla remarcan que la inacción estatal promueve la especulación inmobiliaria informal sobre tierras públicas destinadas a la conservación del patrimonio natural.

Proteger el cordón biológico del Río de la Plata
El monte ribereño de la Isla Santiago cumple un rol indispensable en la regulación climática regional, la purificación del agua y el resguardo de la biodiversidad ante el crecimiento de la huella urbana del Gran La Plata. Detener las usurpaciones y el desmonte clandestino constituye una urgencia ética y legal para garantizar la integridad ecológica de los humedales del estuario. La preservación de estos espacios naturales resulta vital para asegurar la calidad de vida, el equilibrio hídrico y la adaptación al cambio climático de las comunidades costeras bonaerenses.


Fecha de Publicación: 09/09/2026
Provincia/Región: Buenos Aires
Fuentes originales consultadas: Infocielo, Agencia Télam, Ministerio de Ambiente de la Provincia de Buenos Aires
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Incendio en el Delta destruye 1.700 hectáreas

 


Detectan 36 focos de incendio en el Delta del Paraná con más de 1.700 hectáreas afectadas por el fuego


Brigadistas y medios aéreos combaten los incendios en la ecorregión de humedales, donde la sequía estacional y los vientos dificultan las tareas de contención del fuego.

Una grave emergencia socioambiental afecta a la ecorregión del Delta del Río Paraná tras la detección de al menos 36 focos de incendio activos que ya han consumido más de 1.700 hectáreas de vegetación nativa, pastizales y juncales. Según reportes difundidos por agencias de noticias y medios nacionales como Infobae, las quemas se concentran en jurisdicciones pertenecientes a las provincias de Entre Ríos y Buenos Aires, generando densas columnas de humo que se desplazan hacia los centros urbanos ribereños de la Franja Central argentina. Las intensas ráfagas de viento, sumadas a una prolongada bajante de los riachos interiores y al bajo nivel de humedad en la biomasa vegetal, aceleraron la propagación del fuego, complicando las maniobras de control desplegadas por brigadistas y personal de las fuerzas de seguridad.

Factores climáticos, intencionalidad y el impacto en la biodiversidad
El origen de la mayoría de los focos ígneos en el área del humedal responde a la combinación de prácticas no autorizadas de quema de pastizales para renovación de pasturas ganaderas con las condiciones meteorológicas adversas del periodo estacional. La acumulación de colchones de vegetación seca funciona como un combustible altamente inflamable ante cualquier chispa, provocando incendios de rápida cobertura que arrasan con el hábitat de especies de fauna autóctona en peligro o vulnerables, como el ciervo de los pantanos (Blastocerus dichotomus), el carpincho y diversas especies de aves migratorias y anfibios. Asimismo, la quema de la cubierta vegetal destruye la capa orgánica del suelo, alterando la capacidad natural del humedal para filtrar el agua y retener carbono.
Para desglosar los ejes críticos de la logística de respuesta y los riesgos ecológicos de este evento ígneo en la región del Delta, se destacan los siguientes factores:
- Despliegue de combate aéreo y terrestre: Intervención combinada de aviones hidrantes, helicópteros con helibalde y cuadrillas de brigadistas forestales del Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF).
- Afección a la salud pública urbana: Llegada de humo y cenizas a localidades densamente pobladas del Gran Buenos Aires, Rosario y San Nicolás, incrementando las consultas por afecciones respiratorias y oculares.
- Destrucción de albardones y bosques de monte blanco: Pérdida de relictos de vegetación leñosa autóctona que tardan décadas en regenerarse tras el paso del fuego intenso.

Exigencia de sanciones penales y monitoreo satelital
Frente a la recurrencia de los incendios en la cuenca del Paraná, organizaciones ambientalistas, autoridades locales de las ciudades ribereñas y organismos de control han vuelto a reclamar la intervención coordinada del Poder Judicial de la Nación para identificar y sancionar a los propietarios de los terrenos donde se inician las quemas intencionales. Mediante el uso de imágenes satelitales en tiempo real provistas por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y el sistema de FAROS de Conservación, las autoridades buscan georreferenciar el origen de los 36 focos para elevar las pruebas a los juzgados federales competentes e imputar penalmente a los responsables por estrago doloso y daño ambiental.

Hacia una gestión sustentable de los humedales del Paraná
La emergencia recurrente en el Delta del Paraná pone de manifiesto la urgencia de fortalecer la gobernanza ambiental sobre estos ecosistemas estratégicos. Avanzar hacia la regulación estricta del uso del suelo en las islas, prohibir las quemas en periodos de baja humedad e implementar planes comunitarios de alerta temprana resultan medidas indispensables para salvaguardar la biodiversidad de los humedales. Proteger el patrimonio natural del Paraná es una prioridad para garantizar la resiliencia climática y la salud de millones de habitantes en la región más urbanizada de la Argentina.


Fecha de Publicación: 08/09/2026
Provincia/Región: Litoral
Fuentes originales consultadas: Infobae, Agencia Télam, Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF), Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación
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Plantarán 100 mil árboles nativos tras incendios

 


Plantarán más de 100 mil árboles nativos en zonas de la Patagonia afectadas por los incendios forestales


Una ambiciosa iniciativa de restauración ecológica busca recuperar miles de hectáreas de bosques autóctonos destruidos por el fuego en la Cordillera de los Andes, priorizando especies clave como la lenga, el coihue y el maitén.

Las secuelas ambientales dejadas por los voraces incendios forestales que han azotado repetidamente a la región cordillerana de la Patagonia argentina demandan respuestas de restauración a gran escala. En este contexto, se puso en marcha un ambicioso plan de reforestación pública y privada que contempla la plantación de más de 100 mil ejemplares de árboles nativos en áreas degradadas de la Comarca Andina y parques nacionales del sur del país. La iniciativa, impulsada de forma conjunta por organismos ambientales, brigadas forestales, organizaciones no gubernamentales y comunidades locales, busca acelerar la cicatrización de ecosistemas forestales centenarios que perdieron su cubierta arbórea primaria y cuya capacidad de regeneración natural se encuentra gravemente comprometida debido a la recurrencia e intensidad de las llamas.

Selección de especies, viveros regionales y técnica de implantación
El proceso de restauración forestal en ecosistemas patagónicos entraña una alta complejidad técnica que va mucho más allá de la mera siembra de ejemplares. Las tareas comenzaron meses atrás en viveros regionales especializados, donde se recolectaron semillas de poblaciones locales de especies autóctonas como la lenga (Nothofagus pumilio), el coihue (Nothofagus dombeyi), el radal (Lomatia hirsuta) y el maitén (Maytenus boaria). Esta metodología garantiza la preservación de la variabilidad genética adecuada para hacer frente a las rigurosas condiciones climáticas de la cordillera. Las cuadrillas de brigadistas y voluntarios deben trasladarse a pie o a lomo de mula hacia zonas de difícil acceso topográfico, realizando la plantación manual durante las ventanas estacionales de otoño e invierno para aprovechar la humedad de los suelos antes de las heladas intensas.
Para comprender la trascendencia ecológica y los desafíos logísticos de este programa de restauración a gran escala, los equipos técnicos destacan los siguientes aspectos fundamentales:
- Freno a la erosión hídrica y eólica: La reposición de la cobertura vegetal fija la capa orgánica del suelo, evitando que las lluvias estacionales provoquen deslaves, corrimientos de tierra y la sedimentación acelerada de ríos y lagos.
- Recuperación del hábitat para la fauna autóctona: La reforestación restaura el refugio y las fuentes de alimento para especies amenazadas de la fauna patagónica, como el huemul, el pudú y el carpintero negro.
- Control de especies invasoras: La pronta cobertura del suelo con flora nativa impide que plantas exóticas invasoras —como la rosa mosqueta o los pinos asilvestrados— colonicen los terrenos quemados e impidan la sucesión ecológica natural.

La problemática del cambio climático y la prevención de nuevos fuegos
Los científicos y especialistas en ecología del fuego advierten que la reforestación debe ir acompañada de un cambio estructural en las políticas de manejo de incendios y ordenamiento territorial. El aumento progresivo de las temperaturas globales y las sequías prolongadas que afectan a la Patagonia transforman a la biomasa seca en un combustible extremadamente inflamable durante la época estival. Por ello, el plan de restauración incluye el diseño de fajas cortafuegos, el monitoreo constante de la supervivencia de los plantines durante sus primeros años de vida y la participación activa de los pobladores en brigadas comunitarias de prevención.

Compromiso socioambiental y custodia del patrimonio natural
La replantación de más de 100 mil árboles en la Cordillera patagónica no solo representa un logro biológico de relevancia nacional, sino un símbolo de resiliencia comunitaria frente a la catástrofe ambiental. Involucrar a escuelas, comunidades originarias y brigadistas en el proceso de recolección, siembra y cuidado de los bosques nativos fortalece el sentido de pertenencia y la conciencia colectiva sobre el valor intangible de la naturaleza. La conservación de los bosques patagónicos se consolida así como una tarea prioritaria para asegurar la regulación del ciclo hídrico, la captura de carbono y la protección del paisaje para las futuras generaciones.


Fecha de Publicación
: 04/09/2026
Provincia/Región: Patagonia 
Fuentes originales consultadas: Radio 3 Cadena Patagonia, Administración de Parques Nacionales (APN), Subsecretaría de Bosques de la Provincia del Chubut
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Escuela de Chubut cumple dos décadas reforestando

 


Una comunidad educativa rural siembra futuro y resiliencia en los bosques nativos del sur argentino


En un hito de educación ambiental aplicada, una escuela rural de la provincia de Chubut celebró veinte años ininterrumpidos de labor comunitaria orientada a la restauración ecológica, alcanzando la histórica cifra de más de 32.000 ejemplares de especies nativas plantadas en áreas severamente degradadas por los incendios forestales.

La persistente crisis de los incendios forestales que azota cíclicamente a la Patagonia argentina ha encontrado una de sus respuestas más conmovedoras, eficaces y duraderas en el corazón de la comunidad educativa de la provincia de Chubut. Una pequeña institución escolar rural ha consolidado un proyecto de vanguardia socioambiental que cumple dos décadas de existencia ininterrumpida, enfocado de manera directa en la recuperación biológica de las zonas cordilleranas arrasadas por el fuego. A través de la articulación pedagógica entre docentes, estudiantes, familias y especialistas en ecología forestal, esta iniciativa civil ha logrado reforestar los cerros y valles locales mediante la producción y plantación manual de más de 32.000 árboles autóctonos, transformando el dolor de la pérdida del paisaje natural en una cátedra viva de resiliencia comunitaria y soberanía ecológica territorial.

El proceso técnico de la restauración: del vivero escolar al suelo degradado
El éxito sostenido de este proyecto a lo largo de veinte años no responde a acciones espasmódicas o meramente simbólicas, sino a un riguroso protocolo técnico de restauración ecológica que los estudiantes incorporan como parte de su trayecto formativo regular. El ciclo anual comienza con la recolección estratégica de semillas de especies nativas —principalmente coihues, cipreses de la cordillera, ñires y lengas— en sectores de bosque sano que actúan como "áreas semilleras". Posteriormente, estas semillas son procesadas y germinadas en el propio vivero automatizado que la escuela construyó y gestiona en su predio, asegurando el cuidado biológico de los plantines durante sus primeros y más vulnerables años de desarrollo antes de enfrentarse a las hostiles condiciones del terreno definitivo.
Para los equipos de investigación y docentes que analizan este modelo de educación ambiental, la efectividad de la metodología escolar se sintetiza en las siguientes fases operativas críticas:
- Recolección y tipificación genética: Se priorizan las semillas de poblaciones locales para garantizar que los nuevos árboles posean la adaptación climática y la resistencia hídrica necesarias para sobrevivir en la microrregión.
- Acondicionamiento del suelo incendiado: Antes de la plantación física, los estudiantes y voluntarios evalúan el estado del sustrato orgánico, controlando la presencia de especies exóticas invasoras (como la rosa mosqueta o los pinos exóticos) que compiten de forma agresiva por los recursos hídricos.
- Monitoreo post-plantación a largo plazo: La comunidad educativa organiza salidas sistemáticas al terreno para verificar la tasa de supervivencia de los ejemplares plantados, realizando tareas de riego de emergencia y protección mecánica contra el ramoneo del ganado o la fauna silvestre.

Pedagogía del arraigo y el rol de las Soluciones Basadas en la Naturaleza
Desde la perspectiva estrictamente pedagógica, este proyecto de veinte años rompe con los esquemas tradicionales de la educación ambiental teórica al integrar a los jóvenes de la ruralidad patagónica en una Solución Basada en la Naturaleza (SbN) real y de escala comunitaria. Los estudiantes no solo adquieren conocimientos avanzados de botánica, edafología y climatología, sino que desarrollan una profunda "pedagogía del arraigo", ligada al cuidado y la defensa del territorio que habitan. Científicos de centros de investigación patagónicos y universidades nacionales que acompañan la iniciativa destacan que ver crecer los árboles que ellos mismos plantaron empodera a las nuevas generaciones, dotándolas de herramientas prácticas para mitigar localmente los efectos del cambio climático y la desertificación que amenazan la sustentabilidad de la región cordillerana.

Un faro comunitario frente a la desinversión y el cambio climático
La continuidad de esta labor escolar cobra un valor aún más estratégico ante el actual contexto de retroceso presupuestario en los planes de manejo del fuego y la recurrencia de sequías estructurales extremas ligadas al calentamiento global en la Patagonia. Mientras las agencias estatales sufren demoras burocráticas y limitaciones operativas, el vivero de esta escuela rural funciona como un banco genético y un centro logístico de resistencia ecológica que abastece de vida a los cerros calcinados. La experiencia de Chubut demuestra de forma contundente que las comunidades locales, cuando cuentan con organización, conocimiento técnico y continuidad en el tiempo, son capaces de asumir un rol protagónico en la restauración de los bienes comunes, convirtiéndose en un faro institucional que debiera replicarse con urgencia en cada rincón de la Argentina amenazado por el avance de las fronteras extractivas y los desastres ambientales.


Fecha de Publicación: 02/09/2026
Provincia/Región
Chubut
Fuentes originales consultadas: Portal Noticias Ambientales, Secretaría de Bosques de la Provincia de Chubut, Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico (CIEFAP)
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Evalúan las secuelas de los incendios en la naturaleza jujeña

 


Relevan impacto de incendios forestales en la biodiversidad

Fecha de Publicación: 12/08/2026
Fuente: El Tribuno de Jujuy
Provincia/Región: Jujuy


Un estudio del investigador del Conicet, Martín Boullhesen reveló que los incendios forestales registrados en Calilegua redujeron casi a la mitad la diversidad de ranas, sapos y otras especies, alteraron fuertemente el paisaje sonoro y existencia del bosque. Hizo un seguimiento durante un año y encontró que, después del fuego, las áreas completamente incendiadas no se recuperaron y dejaron a la mitad las especies.
Boullhesen desarrolla su investigación desde el Instituto de Ecorregiones Andinas (Inecoa), de doble dependencia ConicetUniversidad Nacional de Jujuy (Unju), y trabaja sobre los impactos de las actividades humanas, principalmente los incendios forestales, y utiliza una técnica de monitoreo acústico pasivo, mediante grabadores que permanecen instalados en el campo que capturan los sonidos ambientales.
La metodología comenzó a usarla durante su doctorado para realizar estudios de ciencia básica sobre ranas y sapos. Posteriormente, el investigador comenzó a aplicarla para evaluar las consecuencias de los incendios sobre las comunidades de animales que producen sonidos y utilizan las vocalizaciones para comunicarse e intercambiar información. El trabajo se concentró particularmente en el gran incendio registrado a fines de 2022 en la zona de Calilegua, cuyos efectos también se hicieron visibles en San Salvador de Jujuy por la presencia de humo. Junto a otros investigadores pudo ingresar al área en diciembre de ese año, una vez dadas las condiciones de seguridad, e instalaron los grabadores para realizar un seguimiento durante un año, desde diciembre de 2022 hasta noviembre de 2023.
“Lo que estoy haciendo es evaluando la dinámica de lo que pasó después de todo un año con las comunidades acústicas”, explicó Boullhesen. El objetivo es comparar el impacto inmediato del incendio con la evolución posterior del bosque, incorporando además herramientas como imágenes satelitales para determinar si el ambiente logra recuperarse. Sobre los primeros resultados explicó: “Yo registré la mitad de las especies en bosque incendiado en comparación con bosques no incendiados”, afirmó y consideró que fue “muy drástico”. El efecto también pudo observar al analizar el paisaje sonoro, es decir, la diversidad y complejidad de los sonidos presentes en un determinado ambiente.
Como resultado encontró que la diversidad sonora también se redujo casi a la mitad en las áreas afectadas respecto de los bosques nativos no incendiados. Precisó que el monitoreo acústico le permitió trabajar desde dos perspectivas complementarias, identificar las especies a partir de sus vocalizaciones y analizar de manera general cómo cambia el paisaje sonoro.
Explicó que surgió con mayor claridad que el fuego no afecta de la misma manera a todas las especies por lo que las más perjudicadas son las consideradas especialistas. “Las especies más especialistas, es decir, las especies que tienen algunos requerimientos específicos, como por ejemplo ranas mono son las que sufren un impacto mayor”, explicó que eso se dio en las zonas más afectadas por el fuego. “Eran todos palitos que habían quedado de árboles y no había nada”, dijo al describir lo que quedó tras el fuego. Planteó que era diferente para las especies generalistas, que poseen mayor capacidad para adaptarse a distintas condiciones ambientales como los sapos comunes, que pueden refugiarse y posteriormente volver a vocalizar en los ambientes afectados. “Como que se la bancan un poco más”, explicó aunque aclaró que esa mayor resistencia no significa que el impacto desaparezca para los anfibios y de hecho sostuvo que presentaba una diversidad menor en las áreas incendiadas. El seguimiento durante un año permitió además observar que las consecuencias del incendio no permanecen estáticas a lo largo del tiempo. “El bosque impacta, el incendio impacta de distintas maneras”, sostuvo el investigador, quien busca comprender cómo evolucionan esos efectos sobre las especies y el paisaje sonoro.

Aves y tecnología
“Lo que estoy haciendo es evaluando la dinámica de lo que pasó después de todo un año con las comunidades acústicas”, explicó Boullhesen. El objetivo es comparar el impacto inmediato del incendio con la evolución posterior del bosque, incorporando además herramientas como imágenes satelitales para determinar si el ambiente logra recuperarse. Sobre los primeros resultados explicó: “Yo registré la mitad de las especies en bosque incendiado en comparación con bosques no incendiados”, afirmó y consideró que fue “muy drástico”. El efecto también pudo observar al analizar el paisaje sonoro, es decir, la diversidad y complejidad de los sonidos presentes en un determinado ambiente.
Como resultado encontró que la diversidad sonora también se redujo casi a la mitad en las áreas afectadas respecto de los bosques nativos no incendiados. Precisó que el monitoreo acústico le permitió trabajar desde dos perspectivas complementarias, identificar las especies a partir de sus vocalizaciones y analizar de manera general cómo cambia el paisaje sonoro. Explicó que surgió con mayor claridad que el fuego no afecta de la misma manera a todas las especies por lo que las más perjudicadas son las consideradas especialistas. “Las especies más especialistas, es decir, las especies que tienen algunos requerimientos específicos, como por ejemplo ranas mono son las que sufren un impacto mayor”, explicó que eso se dio en las zonas más afectadas por el fuego. “Eran todos palitos que habían quedado de árboles y no había nada”, dijo al describir lo que quedó tras el fuego.
Planteó que era diferente para las especies generalistas, que poseen mayor capacidad para adaptarse a distintas condiciones ambientales como los sapos comunes, que pueden refugiarse y posteriormente volver a vocalizar en los ambientes afectados. “Como que se la bancan un poco más”, explicó aunque aclaró que esa mayor resistencia no significa que el impacto desaparezca para los anfibios y de hecho sostuvo que presentaba una diversidad menor en las áreas incendiadas. El seguimiento durante un año permitió además observar que las consecuencias del incendio no permanecen estáticas a lo largo del tiempo. “El bosque impacta, el incendio impacta de distintas maneras”, sostuvo el investigador, quien busca comprender cómo evolucionan esos efectos sobre las especies y el paisaje sonoro.
En la investigación incorporó también el análisis de aves nocturnas, donde los primeros resultados muestran una mayor cantidad de especies en los bosques no incendiados respecto de los afectados por el fuego. Sin embargo, Boullhesen continúa estudiando si, al igual que ocurre con los anfibios, existe una diferencia marcada entre especies especialistas y generalistas.
Para este análisis, explicó que complementa con información obtenida mediante sensores remotos e imágenes satelitales, ya que permiten observar indicadores de productividad del bosque y estimar su capacidad de recuperación a partir de la actividad fotosintética de la vegetación.
“Los bosques completamente incendiados después de un año quedan abajo en el nivel fotosintético”, dijo Boullhesen y explicó que esto indica que al menos durante el período analizado, el ambiente no recuperó los niveles de producción vegetal observados en los sectores no incendiados.
.Se refirió a que el estudio encuentra evidencias del impacto del fuego sobre la diversidad de especies, sobre la composición y complejidad del paisaje sonoro y sobre la productividad de la vegetación. “Impacta en la diversidad de las especies, impacta en el paisaje sonoro, es decir, la complejidad de sonido que hay en el lugar, pero también impacta, obviamente, en la productividad fotosintética”, afirmó el investigador.
Explicó que la intención es integrar todos estos indicadores para obtener una mirada más completa de las consecuencias de los incendios y poner en valor herramientas que permitan comprender qué sucede con los ecosistemas después de un evento de estas características.

Prevención desde las escuelas
Boullhesen participa también de un proyecto de aprendizaje y servicio orientado a escuelas rurales, que busca trabajar la prevención de incendios forestales y la concientización ambiental. La iniciativa se desarrolla actualmente en la zona de Cerrillos, Salta y contempla actividades que van más allá de una clase teórica, buscando involucrar a estudiantes y docentes en acciones concretas, como la plantación de árboles o el mapeo de microbasurales. El proyecto surgió del trabajo realizado desde Inecoa y de la articulación con el Servicio Nacional de Manejo del Fuego, a través de una mesa interdisciplinaria. Adelantó que la intención es trasladar esta experiencia a Jujuy el próximo año, especialmente a localidades de Yungas como Yuto, Caimancito y Calilegua.
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La Ley de Manejo del Fuego tampoco fue tratada

 


La Ley de Manejo del Fuego terminó en incendio

Fecha de Publicación
: 08/08/2026
Fuente: Página 12
Provincia/Región: Nacional


Al final, la meneada “Ley de inviolabilidad de la propiedad privada” quedó reducida a solo dos capítulos, que también sufrieron retoques. La presión social también volteó las modificaciones pensadas por Sturzenegger, validadas por Milei y defendidas por Bullrich a favor de los incendios especulativos.
Por segundo día consecutivo, la oposición demostró que la presión política y social tiene consecuencias. La movilización que resistió una feroz represión en las inmediaciones del Congreso y el trabajo parlamentario del interbloque Popular le arrebataron a la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada otro capítulo clave: las modificaciones a la Ley de Manejo del Fuego que abrían la puerta a la especulación inmobiliaria. Sin esos capítulos, el Gobierno solo pudo aprobar los desalojos exprés y las nuevas restricciones a las expropiaciones.
Durante su cierre, Patricia Bullrich tuvo que dar explicaciones por los más de 17 cambios que sufrió el dictamen original. “Quieren que termine mal, quieren que fracase todo”, dijo, molesta. El encargado de anunciar el retiro del capítulo IV fue el senador Agustín Coto, miembro informante del proyecto. El otro responsable político del fracaso fue Federico Sturzenegger, autor de la iniciativa.
Según explicaron desde el bloque peronista a este diario, los cambios introducidos en la última versión del dictamen afectaban los artículos 22 bis, 22 ter y 22 quater de la Ley de Manejo del Fuego. La legislación vigente, impulsada en 2020, establecía que el destino de los terrenos incendiados no podía modificarse durante 60 años cuando se trataba de bosques nativos, humedales y otros ecosistemas protegidos, y durante 30 años en zonas agropecuarias, praderas, pastizales y áreas periurbanas. La nueva redacción eliminaba esos plazos. “Vacían la normativa, quitan los años de prohibición y la reducen a cuestiones meramente declarativas que, en un sistema desfinanciado, no se van a cumplir”, señalaron desde el despacho de Wado de Pedro.
“Quisieron meter una ley para vender el territorio argentino y entregar la soberanía a los extranjeros entre la semifinal y la final del Mundial. Hoy quedó en evidencia que es invotable: postergaron el debate por tercera vez. Es tan indefendible que no se animan ni a nombrarla”, escribió De Pedro en X.
El senador dedicó buena parte de la jornada a reunir los apoyos de Beatriz Ávila, Flavia Royón, Edith Terenzi, Alejandra Vigo, Maximiliano Abad, Daniel Kroneberger y Julieta Corroza. Con el peronismo plantado en 36 votos, el oficialismo optó por retirar el capítulo antes que exponerse a una nueva derrota en el recinto.
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Incendios forestales en Jujuy tras el paso del zonda

 


Jujuy: el viento Zonda superó los 130 km/h y provocó graves incendios y destrozos

Fecha de Publicación
: 21/07/2026
Fuente: La Voz del Interior
Provincia/Región: Jujuy


Con ráfagas inéditas en las últimas tres décadas, el fenómeno causó voladuras de techos y llamas. Hay más de 5.000 usuarios sin energía eléctrica.Un violento temporal de viento Zonda azota a la provincia de Jujuy, con ráfagas que superaron los 130 kilómetros por hora. El fenómeno provocó graves daños materiales, cortes masivos de suministro eléctrico y múltiples incendios forestales en diversos puntos del territorio jujeño.
Ante la magnitud del evento, calificado por las autoridades locales como el más intenso de los últimos 30 años, se conformó de urgencia un Comité Operativo de Emergencia (COE).
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) mantuvo vigente una alerta naranja, advirtiendo que el área de alta cordillera se vio afectada por vientos del oeste con velocidades constantes de entre 80 y 100 km/h.

Incendios forestales y alerta meteorológica
La combinación de las ráfagas, la baja humedad y vegetación seca generó un escenario propicio para la rápida propagación de focos ígneos en distintas localidades. Las autoridades reportaron que el fuego avanzó rápidamente debido a la intensidad del viento, complicando las tareas de contención.
El Gobierno provincial unificó los recursos de diversos ministerios, cuerpos de bomberos y cuadrillas municipales.
El ministro de Infraestructura, Carlos Stanic, detalló que se trabaja para "blindar los servicios esenciales y coordinar directamente con intendentes para garantizar la operatividad hospitalaria y el abastecimiento de agua". Este último recurso se vio comprometido por los apagones generales registrados en la región.

Cortes de luz y falta de agua
La Secretaría de Energía de Jujuy intimó a la empresa distribuidora Ejesa a reforzar sus cuadrillas, dado que más de 5.000 usuarios quedaron sin suministro eléctrico. Los cortes afectaron principalmente a barrios de la capital como Alto Comedero, Coronel Arias, Bajo La Viña y Villa Jardín de Reyes.
Por su parte, Agua Potable de Jujuy activó grupos electrógenos para sostener el funcionamiento de las estaciones de bombeo clave ante la falta de red eléctrica. El vocal primero del organismo, Luis Jure, confirmó el despliegue de camiones cisterna en las zonas donde el abastecimiento se interrumpió totalmente.

Operativo sanitario y asistencia social
En el plano sanitario, el ministro de Salud, José Manzur, confirmó que todos los hospitales de la provincia mantienen su funcionamiento pleno pese a las inclemencias. Se dispuso un seguimiento especial para pacientes electrodependientes a través del sistema Same, que mantiene respuesta permanente.
En cuanto a la asistencia directa, el secretario de Desarrollo Integral, Rodolfo Nieto, anunció el inicio de un relevamiento casa por casa. Esta tarea busca identificar las necesidades urgentes de las familias que sufrieron, entre otros daños, la voladura de los techos de sus viviendas.
Desde el Ministerio de Desarrollo Humano indicaron que el relevamiento permitirá cuantificar los daños materiales y coordinar la entrega de materiales de construcción y asistencia social. Los equipos técnicos priorizarán a las familias que han quedado en situación de mayor vulnerabilidad tras el paso del Zonda. 
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Patagonia. El cambio climático obliga a repensar la región

 


Incendios forestales. La Patagonia se prepara para un nuevo escenario climático que también interpela a otros lugares

Fecha de Publicación
: 14/07/2026
Fuente: La Voz del Interior
Provincia/Región: Patagonia


Cuatro megaincendios quemaron casi 70 mil hectáreas en Chubut, Río Negro y Neuquén durante una temporada de verano. Es equivalente a la mitad de todo lo destruido por el fuego en los 23 años. Especialistas y organizaciones se reunieron para debatir cómo prevenir y comunicar.
En una sola temporada de verano, el fuego arrasó cerca de 70 mil hectáreas de bosque en Chubut, Río Negro y Neuquén, como consecuencia de cuatro incendios de gran magnitud. El área dañada representa la mitad de toda la superficie afectada en la Patagonia durante los 23 años previos y refuerza la advertencia sobre un fenómeno cada vez más frecuente, que exige prevención y adaptación frente al cambio climático.
Para debatir este nuevo escenario, especialistas, científicos, comunicadores, brigadistas, representantes de instituciones públicas, organizaciones sociales y referentes territoriales se reunieron en Lago Puelo, Chubut, donde se realizó el taller “De la información a la acción: comunicar incendios en un nuevo escenario climático en la Patagonia Norte”.
La problemática no se limita a la Patagonia. También interpela a Córdoba, donde los incendios que se repiten en las sierras ponen en riesgo viviendas, monte nativo, infraestructura y actividades productivas. A su vez, encuentra un correlato internacional en España, donde los incendios forestales vuelven a exponer el impacto de las altas temperaturas, la sequedad de la vegetación y la rápida propagación del fuego.
El encuentro fue organizado por Iniciativa BASE, Fundación Avina, Fundación Alimentaris, Asociación AcercAR e InnContext con el objetivo de fortalecer los vínculos entre ciencia, comunicación, territorio y experiencias comunitarias para mejorar la prevención y la respuesta frente a las emergencias.
La magnitud del problema se refleja también en otros datos presentados durante la actividad. En 2024 se detectaron más de 346 mil focos de incendio en Sudamérica, en un contexto de aumento de los eventos extremos asociados al cambio climático.
En 2025, el fuego arrasó más de 37 mil hectáreas en Chubut, Río Negro y Neuquén, provocó la muerte de una persona y destruyó al menos 120 viviendas en El Bolsón y sus alrededores.
La situación volvió a agravarse en enero de 2026, cuando nuevos incendios se registraron en las mismas zonas de la cordillera patagónica. Durante esa temporada se quemaron más de 60 mil hectáreas, confirmando que el fuego dejó de ser un fenómeno excepcional para convertirse en un riesgo recurrente.

Un cambio persistente desde 2006
El agrónomo e investigador del Conicet, Marcos Easdale, y el meteorólogo Santiago Hurtado identificaron un cambio persistente en el comportamiento del clima del norte de la Patagonia desde el período 2006-2007.
El trabajo, titulado “Cambio climático e incendios en el Norte de la Patagonia argentina: transitando un nuevo escenario”, analiza lo ocurrido.
La principal conclusión es que no se trata de una fluctuación pasajera, sino de la transición hacia un nuevo régimen climático en el que las condiciones meteorológicas favorecen incendios más severos, extensos y difíciles de controlar. Según la investigación, la temperatura media anual aumentó entre 0,2 y 0,7 grados.
Los valores más críticos se registran durante diciembre y enero, cuando se detectaron picos de hasta 1,5 grados por encima del promedio histórico anterior a 2007. Ese incremento acelera la pérdida de humedad de árboles.

Menos lluvias y menor caudal de los ríos
El estudio determinó que las precipitaciones anuales disminuyeron más de un 20% en gran parte de la zona cordillerana después de 2006.
Hurtado explicó que la reducción del agua disponible se ubica entre el 20% y el 30% en algunos lugares y llega hasta el 40% del acumulado anual en determinadas regiones.
El déficit hídrico también se observa en los ríos Neuquén y Chubut, cuyos caudales presentan una disminución de entre el 30% y el 40% respecto de los valores normales anteriores a 2007.
El meteorólogo detalló que el nuevo escenario combina “una disminución de agua disponible debido a las bajas precipitaciones, entre el 20% y el 30% en algunos lugares y hasta el 40% en el acumulado anual; y un aumento de la temperatura en verano del orden de un grado y en algunas regiones de hasta 1,5 grados”.
Esa combinación genera “las condiciones perfectas para que los incendios sean mucho más severos y se propaguen más rápido”.

Más viento y más días de peligro
La investigación también identificó un aumento del 15% en la intensidad de las ráfagas máximas de viento durante febrero, uno de los meses más críticos de la temporada.
El viento es determinante para la velocidad de propagación de las llamas, la aparición de nuevos focos y las dificultades que enfrentan los brigadistas para contener el fuego.
La cantidad de días por año con condiciones meteorológicas de peligro de incendio alto o extremo aumentó en más de 15 jornadas respecto del régimen climático anterior a 2007.
Hurtado también advirtió que las comunidades deben aceptar que atraviesan una realidad distinta. “Tenemos que replantearnos todo, desde nuestro sistema productivo, nuestras ciudades, nuestra interacción con el bosque y el manejo del material combustible”, señaló.
Por su parte, Easdale, investigador de la Fundación Bariloche, explicó que el fuego forma parte naturalmente de los ecosistemas patagónicos, aunque históricamente tenía una frecuencia baja. También advirtió sobre el crecimiento de viviendas y urbanizaciones dentro de áreas forestales.
Según explicó, muchas personas se trasladan a la Patagonia con “el imaginario de tener una vivienda en el medio del bosque, rodeada de árboles”.
El problema también puede observarse en las sierras de Córdoba, donde viviendas, barrios y complejos turísticos se encuentran próximos a áreas de monte.

Comunicar antes de que comience la emergencia
Uno de los principales acuerdos del taller en el que participó La Voz del Interior fue sostener durante todo el año espacios de articulación entre medios de comunicación, organizaciones sociales, instituciones públicas, brigadistas, referentes territoriales y actores científicos.
La propuesta apunta a que todos esos sectores lleguen a las emergencias con vínculos, contactos y acuerdos previamente establecidos.
También se planteó impulsar una comunidad de articulación por WhatsApp, con canales temáticos para compartir alertas, información oficial, fuentes confiables, verificación de contenidos y coordinación de donaciones y ayudas.
Los participantes coincidieron en promover una comunicación responsable, basada en información verificada y fuentes claramente identificables.
Otro de los acuerdos fue fortalecer las acciones de prevención y preparación durante todo el año, en lugar de concentrarlas únicamente durante los meses de verano.

Un decálogo para periodistas y organizaciones
Durante la actividad, Fundación Avina presentó contenidos de la publicación “Guía para diseñar relaciones simbióticas entre periodismo y sociedad civil”, elaborada en 2025 por Ceper Uniandes, Fundación Avina, la Agencia de Noticias InnContext y el Centro Pulitzer.
Pablo Baños Trujillo, Gerente de comunicaciones de Fundación Avina, presentó un decálogo destinado a mejorar los vínculos entre periodistas, organizaciones sociales, científicos y comunidades. La guía propone facilitar el acceso a fuentes confiables, conocimiento técnico e información territorial.
El taller dejó como conclusión que los incendios forestales ya no pueden abordarse solamente durante la emergencia. Frente a un clima más cálido, más seco y con temporadas de riesgo cada vez más extensas, la articulación entre ciencia, comunicación, instituciones, brigadistas y comunidades se convirtió en una herramienta para prevenir daños y reducir la exposición de las poblaciones.
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El destino de las tierras arrasadas por los incendios

 


Incendios: cuánta superficie pasa de natural a productiva o a urbana tras el paso del fuego

Fecha de Publicación
: 11/07/2026
Fuente: La Voz del Interior
Provincia/Región: Nacional


Un informe a nivel nacional elaborado por el sitio Ruido releva los cambios registrados en el destino de tierras que resultaron afectadas por el fuego entre 2004 y 2014. Los detalles, las provincias con más impacto y lo que dejan los datos.
En los 10 años transcurridos entre 2004 y 2014, se quemaron en Argentina 21 millones de hectáreas por incendios forestales y rurales. De ese total, tres millones (el 13,9%) fueron áreas con cobertura natural (con bosques, arbustales, matorrales o pastizales) que se transformaron tras el paso del fuego en tierras para uso agrícola, ganadero o forestal industrial (relevadas en 2024).
Esa superficie de 3 millones de hectáreas equivalen a la de la provincia de Misiones, o a la de países como Bélgica, por ejemplo. Todo el mapa de la provincia de Córdoba suma, a los fines comparativos, 16 millones de hectáreas.
Las provincias con más cambios de uso de suelo en ese período fueron Santiago del Estero, Salta, Chaco, Formosa y Santa Fe, en ese orden.
El dato muestra, al mismo tiempo, que la mayoría de los incendios no tienen relación directa con la quema que busca sumar áreas de cultivo. Y no se registran transformaciones de áreas ganadas a la urbanización en suelos quemados antes, al menos en el período analizado.
Esas son algunas de las principales conclusiones de un informe que realizó el sitio periodístico el ruido.org, integrado por periodistas de diferentes provincias, y que entre sus principales fuentes toma datos de relevamiento de uso de suelo del Inta (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria).
En su trabajo, a cargo del periodista especializado en ciencia Lucas Viano, Ruido admite que “existe la creencia instalada de que la mayoría de los incendios en el país tienen la intención directa de destruir ecosistemas naturales para sembrar cultivos, hacer ganadería o expandir las manchas urbanas”.
Y expone: “Un análisis de datos satelitales muestra una realidad más matizada: la mayor parte del territorio afectado por los incendios no cambia de uso, pero el fuego aparece a la vez como un factor visible en la reconversión de millones de hectáreas de entornos naturales hacia la actividad productiva”.
La investigación, basada en el análisis de dos décadas de imágenes satelitales, revela que tres millones de hectáreas que eran áreas con cobertura natural, tras ser alcanzadas por el fuego, se transformaron en tierras para uso rural productivo. Si bien son millones de hectáreas, sólo representan el 13,9% del total del área quemada analizada.
No obstante, especialistas consultados en el informe aseguran que las quemas funcionan como una herramienta para el manejo de los predios, complementaria al paso de topadoras o rolados. A su vez, la evidencia satelital muestra que algunos ecosistemas resisten determinados regímenes de fuego.
A nivel nacional, el estudio tomó como punto de partida la vegetación en 2003, analizó las 21,7 millones de hectáreas quemadas durante la década siguiente (2004–2014) y utilizó los datos de 2024 (el último año disponible) para establecer la comparación con el mapa actual.

Puesto en cifras
Las conclusiones a las que arriba la investigación precisa varios números:
- El 53,6% (11,6 millones de hectáreas quemadas) se mantuvo en el mismo estado de ecosistema natural tras los incendios.
- El 13,9% (3 millones de hectáreas) eran áreas con cobertura natural (bosques, arbustales, matorrales y pastizales) que se transformaron en tierras para uso agrícola, ganadero o forestal industrial. El análisis no registró transformaciones hacia áreas urbanizadas.
- El 9,6% (2 millones de hectáreas) se transformó en otro tipo de ecosistema natural, lo que potencialmente implica un deterioro de la biodiversidad por degradación, afectación de flora y fauna, e impactos en el agua, el paisaje y la regulación climática.
- El 13,1% de la superficie afectada ya eran áreas productivas antes de quemarse.
- El 9,9% restante correspondió a cambios o permanencias que el análisis satelital no pudo clasificar.
“El desfase temporal de 10 años (entre 2014 y 2024) responde al interés de evaluar trayectorias post-fuego de mediano y largo plazo, priorizando cambios de cobertura relativamente consolidados por sobre respuestas inmediatas o transitorias”, señaló en el trabajo el especialista cordobés Nicolás Mari, técnico del Inta y autor del análisis.
“El fuego funciona como un acelerador de las transformaciones. Porque donde hubo fuego, el cambio de uso de suelo de áreas naturales a áreas productivas se multiplica por tres”, apunta Mari en el trabajo.

Por provincias
En el período analizado, Santiago del Estero fue la provincia con más superficie con vegetación natural quemada que luego se transformó en suelos productivos (1,1 millones de hectáreas incendiadas entre 2004 y 2014 pasaron a ser campos con cultivos o ganadería en 2024)
En cantidad de hectáreas, aunque lejos, le siguen Salta (649 mil), Chaco (386 mil) y Formosa (206 mil)
Especialistas consultados marcan que en 2007 se registró un cambio, cuando se sancionó la ley nacional 26.331 de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos. Un estudio del Inta determinó un incremento de al menos dos veces el número de incendios previo a la reglamentación de esa ley (entre 2009 y 2011), durante la etapa de transición que finalizó con la instrumentación legal en cada provincia.
“Hubo un impacto negativo en esos años la conservación de las superficies cubiertas por bosque nativo que fue contrario al objetivo de conservación enunciado por la ley”, señala el trabajo.
Mari explica para Ruido que el fuego es la herramienta más barata para eliminar cobertura vegetal y una práctica que se sostiene desde hace décadas. “Pero si la intención es establecer una actividad productiva a una escala empresarial, siempre van a utilizar maquinaria para hacer la transformación y el fuego es más una herramienta para manejar esos cambios”, apunta.

Córdoba en el mapa
Córdoba está atravesada por incendios todos los años. Si bien en el registro de 2004 a 2014 no presenta un porcentaje alto de superficie con cambio de uso de suelo tras el paso de fuego, para Mari es un ejemplo de cómo las llamas pueden impactar en los ecosistemas.
En el período analizado se quemaron en Córdoba 874 mil hectáreas y el 3,5% era vegetación natural que se transformó en suelos productivos, la mitad de la superficie se mantuvo con el mismo tipo de vegetación y un 13,7% se transformó en otro paisaje natural.
“Que no haya cambio no significa que no haya daño. El fuego siempre va a dejar un impacto. Una de esas consecuencias puede ser a nivel estructural: un bosque que se transforme en un arbustal; o funcional, con un bosque que tras el incendio siga siendo bosque pero ya no pueda albergar ciertas especies”, ejemplifica.
Esa degradación también afecta los servicios ecosistémicos, esto es, los beneficios para las personas como la retención del dióxido de carbono (el principal responsable del cambio climático) o la regulación hídrica (por impactos en ríos y arroyos).
“Otro problema que sucede en Córdoba tras el fuego es que hay un reemplazo de especies nativas por especies invasoras”, cita Mari para ese trabajo.
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Confirman que no se extinguió la rana de los alerces

 


Biodiversidad en Chubut: la rana de los alerces persiste tras los incendios

Fecha de Publicación
: 10/07/2026
Fuente: Diario Huarpe
Provincia/Región: Chubut


En una noticia que genera alivio para la comunidad científica y los defensores del medio ambiente, se ha confirmado la permanencia de la rana de los alerces (Batrachyla fitzroya) en el Parque Nacional Los Alerces, ubicado en la provincia de Chubut. Este importante hallazgo se produce luego de los devastadores incendios forestales que afectaron gravemente la Isla Grande del Lago Menéndez, el único rincón del planeta donde habita esta especie. La detección de este anfibio representa un hito fundamental para la biodiversidad de la Patagonia argentina y un testimonio de la capacidad de supervivencia de la fauna local frente a eventos climáticos extremos.

Un hallazgo clave para la biodiversidad
El descubrimiento fue el resultado de exhaustivos operativos de monitoreo post-incendio llevados a cabo por un equipo de herpetólogos y guardaparques del área protegida. Durante estas tareas de relevamiento, cuyo objetivo central era evaluar de manera integral el impacto del fuego sobre la flora y la fauna, se logró registrar nuevamente la presencia de ejemplares de la especie, confirmando su persistencia en las zonas que fueron alcanzadas por las llamas.
La rana de los alerces se encuentra catalogada en estado de conservación Vulnerable. Su condición de especie microendémica la hace particularmente frágil, ya que su existencia depende exclusivamente de las condiciones ambientales de la Isla Grande del Lago Menéndez. Cualquier perturbación significativa en este hábitat restringido podría significar la desaparición definitiva de la especie, por lo que su hallazgo tras el incendio abre nuevas líneas de investigación científica sobre la resiliencia de las poblaciones locales y la capacidad de recuperación de su entorno.

El vínculo vital con los alerces milenarios
Este pequeño anfibio guarda una relación simbólica y biológica profunda con su entorno, al punto de que su nombre rinde homenaje al alerce o lahuán (Fitzroya cupressoides). Estos árboles milenarios, que pueden superar los 2.600 años de antigüedad y alcanzar alturas de hasta 60 metros, conforman el dosel del bosque húmedo donde la rana desarrolla su ciclo vital.
Los sitios reproductivos de la rana de los alerces se encuentran en el suelo húmedo del bosque y en las costas del lago. Esta dependencia de la humedad del suelo la vuelve extremadamente sensible a las alteraciones ambientales provocadas por el fuego, que tiende a resecar la capa orgánica del terreno y destruir los microclimas necesarios para su reproducción. El hecho de que la especie haya logrado sobrevivir a los incendios indica una capacidad adaptativa que los científicos ahora buscan comprender en mayor profundidad para reforzar las medidas de conservación.

Un refugio de vida silvestre amenazada
El Parque Nacional Los Alerces, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, es mucho más que el hogar de esta rana; es un santuario biológico que protege más de 80.000 hectáreas de cuencas y lagos de agua prístina. Además de la rana de los alerces, el parque actúa como refugio para otras especies emblemáticas que enfrentan serias amenazas de extinción, como el huemul (ciervo andino en peligro crítico), el pudú (el ciervo más pequeño del mundo) y el gato huiña.
El ecosistema que protege el área, compuesto por la selva valdiviana y el bosque andino patagónico, cumple funciones ecológicas vitales que benefician incluso a comunidades lejanas. Entre estas funciones destacan la regulación hídrica, la provisión de agua de alta calidad para poblaciones locales y su rol como corredor biológico esencial para mantener la variabilidad genética de las especies de la región.

Compromiso con el futuro del ecosistema
La persistencia de la rana de los alerces es un recordatorio de que, aunque la naturaleza posee una asombrosa resiliencia, su fragilidad ante los incendios forestales es extrema. El hallazgo en la Isla Grande reafirma la importancia crítica de los monitoreos científicos constantes y de la protección activa de las áreas naturales frente a amenazas antropogénicas y climáticas.
La conservación de este parque nacional es indispensable para garantizar que especies únicas no se pierdan para siempre. El compromiso colectivo para proteger este "santuario de vida" es lo que permitirá que tanto los alerces milenarios como los pequeños habitantes de su suelo sigan formando parte del patrimonio natural del país y del mundo
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Prohíben loteos en las hectáreas incendiadas de Cafayate

 


Prohibieron los loteos en las zonas incendiadas de Cafayate

Fecha de Publicación
: 30/06/2026
Fuente: Portal QuePasaSalta
Provincia/Región: Salta


Luego del incendio forestal que puso en alerta a toda la provincia y arrasó importantes sectores de bosque nativo en Cafayate, la intendenta Rita Guevara firmó una resolución para impedir loteos, urbanizaciones y cambios en el uso del suelo de las zonas afectadas.
El incendio forestal registrado durante las últimas semanas en Cafayate no solo movilizó a brigadistas, bomberos y organismos de emergencia de toda la provincia, sino que también abrió un fuerte debate sobre el futuro de las tierras alcanzadas por el fuego.
En ese contexto, la intendenta Rita Guevara tomó una decisión que busca proteger los sectores afectados y evitar cualquier aprovechamiento económico de los terrenos incendiados.
A través de la Resolución Municipal Nº 179/26, el municipio prohibió autorizar loteos, urbanizaciones, emprendimientos inmobiliarios y modificaciones en el uso del suelo dentro de las áreas alcanzadas por el incendio.

Buscan evitar negocios sobre terrenos incendiados
La medida fue adoptada mientras la Justicia continúa investigando el origen del fuego y analiza si los incendios pudieron haber sido provocados de manera intencional.
El objetivo es impedir que un eventual delito ambiental termine beneficiando a quienes pretendan desarrollar proyectos inmobiliarios sobre superficies degradadas por las llamas.
La resolución también ordena a todas las áreas municipales vinculadas al planeamiento urbano, catastro, ambiente, obras públicas y habilitaciones abstenerse de otorgar permisos que contradigan las restricciones establecidas por la legislación nacional.

Crearán un registro especial
Otro de los puntos importantes de la normativa es la creación de un Registro Municipal de Áreas Afectadas por Incendios Forestales.
Este registro permitirá identificar, delimitar y proteger cada uno de los sectores dañados, además de solicitar a organismos provinciales y nacionales la georreferenciación técnica de las superficies alcanzadas por el fuego.

Proteger los bosques nativos
En los fundamentos de la resolución, la intendenta remarcó que la preservación de los bosques nativos constituye una política pública prioritaria por su importancia ambiental, turística, paisajística y económica para Cafayate.
También recordó que la Constitución Nacional establece el derecho de toda la población a vivir en un ambiente sano y obliga al Estado a preservar el patrimonio natural.

La investigación sigue abierta
Mientras avanza la causa judicial para determinar qué provocó el incendio, la decisión del municipio busca garantizar que las tierras afectadas sean recuperadas ambientalmente y no puedan destinarse a desarrollos inmobiliarios mientras continúen vigentes las restricciones previstas por la Ley Nacional de Manejo del Fuego.
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Irrisoria multa por provocar incendios en humedales de Victoria

 


Multa por incendiar un humedal: sancionan a propietarios rurales por una quema ilegal en Entre Ríos

Fecha de Publicación
: 29/06/2026
Fuente: Portal EconomíaSustentable
Provincia/Región: Entre Ríos


La Secretaría de Ambiente de Entre Ríos aplicó una multa de $496.140 a los propietarios de un campo del departamento Victoria por realizar una quema no autorizada sobre tres hectáreas de humedales. La infracción volvió a poner el foco en el impacto ambiental del uso ilegal del fuego sobre uno de los ecosistemas más frágiles del país. 
La utilización ilegal del fuego en los humedales volvió a quedar bajo la lupa. La Secretaría de Ambiente de Entre Ríos sancionó a los propietarios de un establecimiento rural del departamento Victoria con una multa de $496.140 por haber realizado una quema no autorizada sobre tres hectáreas de vegetación seca en un ambiente de humedal.
La medida fue oficializada mediante la Resolución Nº 339/2026, luego de un procedimiento iniciado a partir de una inspección realizada por personal del Plan Provincial de Manejo del Fuego el 4 de diciembre de 2022.
Durante el patrullaje, los inspectores constataron que el incendio se desarrollaba sin autorización de la autoridad competente y sin personas encargadas de controlar el avance de las llamas o realizar tareas de extinción.
Las actuaciones incluyeron un relevamiento fotográfico y un informe técnico que confirmó que, si bien el fuego no provocó daños a viviendas ni puso en riesgo a personas, sí ocasionó un impacto ambiental significativo al afectar un ecosistema de humedales.

Quema ilegal en humedales: cómo se determinó la multa
Para establecer el monto de la sanción, la Secretaría de Ambiente aplicó los criterios previstos por la legislación vigente en materia de manejo del fuego.
Entre los factores considerados se incluyeron la ausencia de control sobre el incendio, el riesgo potencial generado por la quema, la inexistencia de daños a personas y bienes, el elevado impacto ambiental por tratarse de un humedal y la falta de antecedentes de los propietarios.
Con esos parámetros, el organismo fijó una multa de $496.140 contra los titulares del establecimiento rural donde se detectó la infracción.

Humedales en riesgo: la ley prohíbe quemas sin autorización
La resolución recuerda que tanto la Ley Provincial Nº 9.868 como las Leyes Nacionales Nº 26.562 y Nº 26.815 prohíben realizar quemas en áreas rurales y forestales sin autorización expresa de la autoridad ambiental.
Además, el expediente señala que los propietarios fueron debidamente notificados para ejercer su derecho de defensa. Sin embargo, una vez vencidos los plazos legales, no presentaron ningún descargo, por lo que el procedimiento administrativo continuó hasta el dictado de la sanción.
La normativa establece que los infractores deberán abonar la multa dentro de los diez días posteriores a la notificación. No obstante, también podrán solicitar un plan de facilidades de pago, siempre que lo hagan dentro de los cinco días hábiles siguientes.
El caso vuelve a poner en evidencia el impacto que las quemas ilegales tienen sobre los humedales, ecosistemas fundamentales para la regulación hídrica, la conservación de la biodiversidad y la mitigación de los efectos del cambio climático, cuya protección continúa siendo uno de los principales desafíos ambientales del país.
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Fuego en Cafayate en zonas de bosques protegidos

 


Incendios en Cafayate: la Justicia investiga si los focos fueron provocados de manera intencional 

Fecha de Publicación
: 22/06/2026
Fuente: El Litoral
Provincia/Región: Salta


La Justicia de Salta avanza en la investigación para esclarecer el origen de los incendios forestales que afectaron una amplia zona de bosque nativo en la localidad de Cafayate.
La causa se inició luego de una denuncia presentada por la Municipalidad local y busca establecer si los focos ígneos fueron consecuencia de una acción intencional o de otra circunstancia que aún permanece bajo análisis.
Los incendios, registrados a comienzos de junio, demandaron un importante despliegue de bomberos voluntarios, brigadistas provinciales y personal del Servicio Nacional de Manejo del Fuego.
Si bien las llamas fueron controladas tras varios días de trabajo, el daño ambiental y las sospechas sobre el origen del fuego derivaron en una investigación judicial que continúa sumando medidas de prueba.

La investigación judicial busca determinar cómo comenzó el fuego
La causa está a cargo de la fiscal penal de Cafayate, Sandra Rojas, quien ordenó una serie de diligencias para reconstruir las circunstancias en las que se inició el incendio ocurrido el pasado 7 de junio en un inmueble rural perteneciente a la empresa Finca El Monte S.A. La investigación comenzó a partir de una denuncia presentada el 9 de junio por la intendenta de Cafayate, Rita Valeria Guevara.
Entre las medidas dispuestas se encuentran la toma de declaraciones testimoniales a vecinos que aseguraron haber observado movimientos de personas en las inmediaciones del predio antes del inicio del fuego, además de entrevistas con responsables y trabajadores de la finca afectada.
La fiscalía también analiza distintos elementos periciales para determinar si existió intervención humana en el origen de las llamas.
La denuncia municipal sostiene que se trata del segundo incendio registrado en el mismo predio en menos de un mes, circunstancia que motivó el pedido de una investigación exhaustiva para establecer eventuales responsabilidades penales. Según trascendió, el municipio considera necesario esclarecer si hubo conductas dolosas o negligentes detrás de los focos registrados.
En los primeros relevamientos realizados sobre el terreno también surgieron indicios que son analizados por los investigadores, entre ellos la presencia de troncos cortados y otros elementos que podrían aportar información sobre las circunstancias previas al incendio.
Sin embargo, las autoridades remarcaron que todavía no existen conclusiones definitivas y que todas las hipótesis permanecen abiertas.

Más de 50 hectáreas afectadas y un amplio operativo para controlar las llamas
Mientras avanza la investigación judicial, también se dimensionan las consecuencias ambientales que dejó el incendio. De acuerdo con los informes oficiales y de los organismos que participaron del operativo, el fuego consumió más de 50 hectáreas de bosque nativo y requirió varios días de tareas ininterrumpidas para ser controlado.
En el combate participaron dotaciones de Bomberos Voluntarios de Cafayate, brigadistas de Defensa Civil, efectivos de la Policía de Salta, personal de la Secretaría de Ambiente provincial y equipos del Servicio Nacional de Manejo del Fuego, que aportó un avión hidrante para apoyar las tareas aéreas cuando las condiciones meteorológicas lo permitieron.
Las labores se vieron dificultadas por las fuertes ráfagas de viento, la vegetación seca y la compleja geografía del terreno, factores que favorecieron la rápida propagación del fuego.
Durante el operativo, una bombera sufrió quemaduras leves tras un cambio repentino en la dirección del viento, aunque posteriormente fue dada de alta y se informó que se encontraba fuera de peligro.
Una vez controladas las llamas, los equipos continuaron con tareas de enfriamiento y monitoreo para evitar reactivaciones. Pese a ello, días después se registraron nuevos focos en sectores cercanos, lo que obligó a desplegar nuevamente recursos terrestres y aéreos para impedir que el incendio avanzara hacia áreas pobladas e infraestructura estratégica de la zona.
La investigación judicial continúa en desarrollo y, por el momento, no hay personas imputadas. Desde el Ministerio Público Fiscal señalaron que el objetivo es reunir la mayor cantidad posible de evidencia antes de determinar responsabilidades.
La causa busca establecer con precisión cómo se originó el incendio y si existió una conducta deliberada detrás de uno de los episodios ambientales más importantes registrados este año en los Valles Calchaquíes
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Patagonia: cómo frenar la era de los súper incendios

 


¿Cómo salvar los bosques de la Patagonia de los súper incendios y el cambio climático?

Fecha de Publicación
: 16/06/2026
Fuente: Agencia EFE Verde
Provincia/Región: Patagonia


Entre la última primavera y el verano austral se quemaron casi 70.000 hectáreas de bosque en la Patagonia argentina a causa de cuatro súper incendios, la mitad de la superficie que el fuego destruyó en los 23 años anteriores, una tendencia imparable que sólo se puede contener con prevención ante la realidad irreversible del cambio climático.
Así lo expresaron a EFE especialistas del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (Conicet) y de los servicios de lucha contra el fuego de la Patagonia durante una visita a esta zona del extremo sur del continente americano.
Según los científicos de Conicet, los incendios de 2021 marcaron un antes y un después, pero en 2007 empezaron a divisar las consecuencias de lo que estaba por venir en términos de disminución de agua y aumento de temperaturas.
La alarma fue la caída del caudal de los ríos, en algunos casos de hasta del 40 %, como el Neuquén, uno de los más importantes de la Patagonia, región compartida por Chile y Argentina, donde se concentran incontables glaciares y grandes reservas de agua.
“Hasta el año 2021 el único incendio grande en nuestra jurisdicción, alrededor de El Bolsón -unas 400.000 hectáreas-, había sido en 2009 y afectó a 2.000 hectáreas.
En 2021 tuvimos eventos de fuego por 15.500 hectáreas. Ese fue un punto de inflexión”, afirma a EFE Nicolás Agostini, bombero y subjefe del Servicio de Prevención y Lucha contra los Incendios Forestales (SPLIF) de Río Negro.
En la provincia de Río Negro está El Bolsón y a pocos kilómetros de allí Lago Puelo, un fascinante espejo de agua a los pies de los nevados, ya en la vecina Chubut.
A esos lugares acuden numerosos turistas y amantes de la naturaleza para hacer senderismo, practicar escalada y disfrutar de los lagos de color turquesa en verano y de la nieve en invierno. También se han ido instalando forasteros que quieren vivir en la paz del bosque.
Este paraíso, con alojamientos y restaurantes suficientes para cubrir las necesidades turísticas, se convirtió el pasado verano austral en un infierno a causa de los súper incendios de los que la población no está todavía recuperada.

Aprender a convivir con el fuego
El agrónomo del Conicet Marcos Easdale, que investiga en la Fundación Bariloche problemáticas ambientales desde una perspectiva socioecológica, detalla a EFE que “el incendio forma parte del ecosistema en esta región, pero tenía una frecuencia baja (…) Ahora está aumentando y empiezan a aparecer incendios de gran magnitud y alta frecuencia”.
Su compañero, el meteorólogo Santiago Ignacio Hurtado, detalla las razones: “una disminución de agua disponible debido a las bajas precipitaciones, entre el 20 y 30% en algunos lugares y hasta 40% en el acumulado anual; y un aumento de la temperatura en verano del orden de 1 grado y en algunas regiones de hasta 1,5 grados”.
Hurtado argumenta que “ambas cosas generan un conflicto en todo el ecosistema” ya que “se dan las condiciones perfectas para que los incendios sean mucho más severos y se propaguen más rápido”.
“Hay que aceptar que estamos atravesando una nueva realidad, ya no podemos pensar en las lógicas del pasado. Tenemos que replantearnos todo, desde nuestro sistema productivo, nuestras ciudades, nuestra interacción con el bosque y el manejo del material combustible”, destaca.
Easdale y Hurtado, en colaboración con la Fundación Avina, han realizado uno de los informes más completos sobre la situación en la Patagonia argentina y la conclusión es que no hay vuelta atrás: el cambio climático llegó hace tiempo y va a seguir causando estragos.
“Hay que aprender a convivir con esta nueva realidad, con el fuego. Hay que prepararse, prevenir y adaptarse a este nuevo contexto que nos trae el fuego a la puerta de nuestras casas”, insiste Hurtado.
Y lo primero, según Easdale, es “reconocer la existencia de un cambio en el régimen del clima actual” porque “no es una transición hacia un cambio climático que empieza a afectar de manera gradual. Ya estamos en un cambio de régimen que favorece el ambiente a que sea más propenso a la ocurrencia de incendios”.
Lo explica con un ejemplo: “una sequía extrema hace 20 años, es una sequía relativamente normal ahora”.

El peligro de vivir en el bosque
El agrónomo experto es socioecología advierte también sobre la atracción de mucha gente que se traslada a vivir a la Patagonia, “con el imaginario de tener una vivienda en el medio del bosque, rodeada de árboles”.
Considera que “este tipo de construcción, de hábitat local, que a lo mejor 30 o 40 años atrás era factible, ahora genera un mayor riesgo para las poblaciones”.
El subjefe del SPLIF de Río Negro tiene claro lo que hay que hacer tras más de 30 años cuidando los bosques patagónicos y apagando fuegos: “Limpiar alrededor de las viviendas, mejorar los accesos para que un vehículo de emergencia pueda entrar y tener reservorios de agua”. 
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Chubut impulsa la restauración de bosques con tecnología de punta

 


Chubut apuesta por drones agrícolas y la restauración ecológica para recuperar los bosques arrasados por incendios

Fecha de Publicación
: 22/05/2026
Fuente: Portal NoticiasAmbientales
Provincia/Región: Chubut


El devastador incendio que consumió más de 14.000 hectáreas en Puerto Patriada, en la provincia de Chubut, dio origen a una estrategia inédita de restauración ambiental basada en el uso de drones agrícolas para sembrar forrajes desde el aire.
A cuatro meses del avance del fuego, la Municipalidad de El Hoyo y el Ministerio de la Producción de Chubut pusieron en marcha una prueba piloto sobre 200 hectáreas afectadas. El objetivo principal consiste en acelerar la recuperación del suelo y garantizar alimento para el ganado antes de la próxima primavera.
La iniciativa surgió como respuesta a la compleja situación que atraviesan productores rurales y comunidades mapuches de la zona, donde la pérdida de pasturas obligó durante meses a depender de fardos externos para alimentar animales.
Además, el proyecto incorpora tecnología de precisión y monitoreo ambiental para evaluar la evolución de las áreas intervenidas y definir futuras etapas de restauración ecológica.

Cómo funciona la siembra aérea con drones agrícolas
El procedimiento comenzó con un trabajo de mapeo digital realizado por la empresa Huella Cero, de Trevelin. A partir de ese diagnóstico, los técnicos identificaron las zonas prioritarias y seleccionaron especies capaces de recuperar rápidamente la cobertura vegetal.
Para la intervención se utilizan dos tipos de drones. Uno pequeño realiza tareas de relevamiento y análisis territorial, mientras otro de mayor porte dispersa semillas con cargas de hasta 100 kilos por vuelo.
En apenas dos jornadas, el sistema logró sembrar 40 hectáreas, una velocidad muy superior a la alcanzada mediante métodos manuales o maquinaria terrestre convencional.
Además, esta tecnología permite acceder a sectores montañosos o de difícil tránsito, donde las condiciones del terreno complican las tareas de restauración posteriores a un incendio forestal.

Forrajes para estabilizar el suelo y recuperar los ecosistemas
Las especies elegidas para la prueba piloto fueron agropiro y festuca, dos gramíneas resistentes al clima frío patagónico que cumplen funciones claves en la recuperación ambiental.
Por un lado, estas plantas aportan forraje para vacunos, ovinos, caprinos, equinos y aves de corral. Por otro, ayudan a estabilizar el suelo quemado, evitando erosión y pérdida de humedad.
Especialistas señalaron además que el agropiro posee propiedades que dificultan la expansión del pino, una especie exótica invasora en sectores de la Patagonia. Esa condición facilitaría posteriormente el regreso de vegetación nativa.
La estrategia contempla una restauración progresiva. Primero se busca recomponer la estructura básica del suelo mediante herbáceas y gramíneas; luego, en etapas posteriores, incorporar especies autóctonas como coihues y cipreses.

Las ventajas ambientales y productivas de este método innovador
La utilización de drones agrícolas representa una herramienta de gran valor para enfrentar las consecuencias de los incendios forestales en regiones sensibles como Chubut.
Entre sus principales ventajas se destacan la rapidez operativa, la reducción del impacto humano sobre terrenos frágiles y la posibilidad de intervenir en superficies extensas con mayor precisión.
Además, el método disminuye costos logísticos y permite actuar rápidamente antes de que las lluvias intensas provoquen erosión severa o pérdida definitiva de nutrientes en el suelo.
Desde el punto de vista ecológico, las gramíneas sembradas ayudan a retener agua, interceptar nieve y favorecer el rebrote futuro de especies nativas, fundamentales para reconstruir el equilibrio de los ecosistemas afectados.
Al mismo tiempo, la iniciativa fortalece la producción ganadera local al reducir la dependencia de insumos externos y acelerar el regreso de las actividades rurales en Puerto Patriada y otras zonas impactadas por el fuego en Chubut.
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Blog del Foro Ambiental Córdoba

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