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Realizan el mapeo más completo de ecosistemas argentinos

 


Elaboran el mapeo más exhaustivo realizado hasta ahora de los ecosistemas argentinos

Fecha de Publicación
: 18/07/2026
Fuente: Conicet
Provincia/Región: Nacional


El proyecto involucró la firma de un convenio de Asistencia Técnica entre la Asociación Argentina de Ecología (AsAE) y el CONICET y la participación de 15 unidades ejecutoras del Consejo distribuidas en todo el país. El producto será útil para el conocimiento y la gestión de los ecosistemas marinos, acuáticos continentales y terrestres argentinos.
Más de 50 especialistas de 25 institutos y universidades nacionales (investigadores y técnicos), que involucró a 15 unidades ejecutoras del CONICET distribuidas en todo el país, trabajaron de manera coordinada para describir y caracterizar 12 ecosistemas marinos, 66 acuáticos continentales y 55 terrestres a lo largo y ancho de Argentina.
Se trata de un proyecto solicitado por la Dirección de Biodiversidad de la Subsecretaría de Ambiente, en su carácter de Secretaría Técnica de la Comisión Nacional Asesora para la Conservación y Utilización Sostenible de la Diversidad Biológica (CONADIBIO), en el marco de la elaboración del Séptimo Informe Nacional de Biodiversidad y financiado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
El proyecto también involucró la firma de un convenio de Asistencia Técnica entre la Asociación Argentina de Ecología (AsAE) y el CONICET y la participación de 15 unidades ejecutoras del Consejo distribuidas en todo el país.
“El resultado es un documento de referencia que cuenta con información organizada en formato de fichas para cada ecosistema, así como material suplementario (planillas con datos geográficos y ambientales y un sistema de información geográfica SIG). Consideramos que el producto obtenido representa un avance significativo para el conocimiento y la gestión de los ecosistemas argentinos”, afirma Paulina Martinetto, una de las coordinadoras del trabajo e investigadora del CONICET en el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC, CONICET – UNMDP).
El sistema de información geográfica SIG “es una herramienta digital que une mapas con datos, es decir, que integra información para una determinada ubicación geográfica. Por ejemplo, en este trabajo, el sistema de información geográfica permite tener para cada ecosistema información mapeada de variables ambientales, áreas protegidas y la información geográfica correspondiente”, explica la científica del CONICET.

Mapeo y caracterización de ecosistemas argentinos
Más allá de la separación en los tres tipos de ecosistemas, la clasificación y descripción fue internamente lo más homogénea posible, y en el formato de una ficha para cada ecosistema. “Cada ficha incluye características geográficas (superficie total, posición geográfica y altitud o profundidad), ambientales (temperatura y precipitación para los terrestres y acuáticos continentales; temperatura superficial del mar y clorofila satelital para los marinos), de la flora y fauna, de conservación (áreas con algún grado de protección) y de uso y apropiación humanas (amenazas y servicios ecosistémicos)”, afirma el informe.
En la actualidad, este trabajo constituye el mapeo y la caracterización más completos y exhaustivos disponibles de los ecosistemas de la Argentina. Las iniciativas análogas disponibles estuvieron especialmente centradas en los ecosistemas terrestres. Todo el material elaborado fue diseñado para el uso por parte de gestores y cumple con la solicitud planteada por la CONADIBIO.
Se mapearon y caracterizaron con información satelital y otras fuentes 12 ecosistemas marinos, que abarcan el 100 por ciento del territorio marino nacional. En el caso de los ecosistemas terrestres, los nuevos mapas fueron elaborados a partir de literatura reciente, un modelo digital de elevación, conocimiento de campo y fotointerpretación experta. En el caso de los acuáticos continentales, los 66 ecosistemas fueron establecidos en base a trabajos recientes y la experiencia de expertos que participaron del proyecto.
El informe, titulado “Caracterización y mapeo de ecosistemas marinos, acuáticos continentales y terrestres de la Argentina”, detalla los principales servicios que brinda cada ecosistema. Por ejemplo, la albufera (laguna costera de agua salada) de Mar Chiquita, declarada Reserva Mundial de la Biosfera en 1996, brinda servicios de aprovisionamiento como la pesca artesanal, además de regulación hídrica y climática, y valores culturales vinculados a la educación. El ecosistema del caldenal aporta alimento para el ganado, además de regulación hídrica, control de la erosión, y cumple funciones de soporte como la formación de suelo.
Dentro de los ecosistemas marinos, la plataforma magallánica brinda pesca artesanal e industrial, contribuye al secuestro de carbono, el control de la erosión costera y ofrece servicios culturales como recreación, ecoturismo, investigación científica y educación. Finalmente, ecosistemas acuáticos continentales, como las cuencas de los ríos San Juan y Mendoza, suministran agua dulce, energía hidroeléctrica y cultivos, intervienen en la regulación hídrica y generan oportunidades de recreación y ecoturismo.
“Por primera vez, Argentina cuenta con una base integrada y estandarizada sobre sus ecosistemas, construida de manera colaborativa por más de 50 especialistas de todo el país. Este logro ofrece una herramienta estratégica para conservar la biodiversidad, planificar el territorio y evaluar impactos ambientales a la vez que tiene utilidad en el ámbito educativo ilustrando la diversidad de los ecosistemas en todo el territorio nacional”, indica Martinetto. Y concluye: “La experiencia de este trabajo demuestra la capacidad de la comunidad científica argentina para trabajar unida frente a grandes desafíos, y resalta el papel fundamental de las asociaciones científicas. En este caso, la AsAE tuvo un rol clave al reunir profesionales de distintas disciplinas y ecosistemas, enriqueciendo el proceso y garantizando un producto de alta calidad en tiempo récord”.
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El Perito Moreno retrocede y se ve desde el espacio

 


El retroceso del glaciar Perito Moreno ya es visible desde el espacio y los científicos alertan por el calentamiento global

Fecha de Publicación
: 18/07/2026
Fuente: Perfil
Provincia/Región: Santa Cruz


Nuevas investigaciones registraron una pérdida sostenida de masa y un retroceso récord del frente de hielo durante los últimos años. Los especialistas sostienen que el cambio marca el fin de la estabilidad que distinguió durante décadas al principal glaciar de la Patagonia. 
El glaciar Perito Moreno, ubicado en el Parque Nacional Los Glaciares, en la provincia de Santa Cruz, comenzó a exhibir un retroceso visible incluso desde el espacio, según imágenes captadas por el satélite Sentinel-2 del programa europeo Copernicus y diversas investigaciones científicas publicadas durante 2026. Los trabajos concluyen que el frente glaciar ya no mantiene la estabilidad que lo convirtió durante décadas en una excepción entre los grandes glaciares de la Patagonia.
Las imágenes tomadas el 30 de junio muestran el frente de hielo en el sector del Brazo Rico del Lago Argentino y permiten compararlo con su posición en 2016 mediante una referencia marcada sobre la fotografía. La diferencia es visible y coincide con las mediciones realizadas durante los últimos años por especialistas en glaciología.
Los estudios indican que el proceso comenzó de forma gradual desde 2016, aunque fue a partir de 2020 cuando las observaciones satelitales evidenciaron con mayor claridad la pérdida de masa y el retroceso del frente norte del glaciar. Esa evolución representa un cambio respecto del comportamiento que había mantenido durante gran parte del último siglo.
Los investigadores sostienen que este fenómeno tiene especial importancia porque los campos de hielo patagónicos constituyen la mayor reserva de agua dulce sólida de Sudamérica y son uno de los principales indicadores de la variabilidad climática regional.

Qué muestran las imágenes satelitales y los estudios sobre el Perito Moreno
La fotografía obtenida por el satélite Sentinel-2 del programa Copernicus permite observar que el frente del glaciar ya no ocupa la misma posición que tenía hace una década. La comparación visual coincide con los resultados obtenidos mediante casi treinta años de monitoreo satelital.
Uno de los trabajos más recientes fue elaborado por investigadores de la Universidad de Concepción, en Chile, y del Instituto de Tecnología Birla Mesra, en India, y publicado en la revista científica Progress in Physical Geography, perteneciente a Sage Journals.
La investigación analizó imágenes de los satélites Landsat entre 1997 y 2023 para reconstruir la evolución del glaciar mediante técnicas de teledetección. Los especialistas evaluaron el desplazamiento del frente, la pérdida de superficie y la velocidad del retroceso del hielo producto del aumento de temperaturas por el calentamiento global.
El estudio concluye que el Perito Moreno mantuvo condiciones cercanas al equilibrio durante gran parte del período analizado, pero desde 2016 comenzó una transición hacia un retroceso sostenido. Las tasas de retroceso alcanzaron aproximadamente 55 metros por año y casi dos tercios de toda la pérdida de superficie registrada desde 1997 ocurrieron durante esta etapa.
El dato más significativo corresponde a 2025. Ese año el frente glaciar retrocedió cerca de 385 metros en el sector del Lago Argentino, el mayor retroceso frontal registrado desde que comenzaron las mediciones en 1997.
Además, entre 1997 y 2023 el glaciar perdió alrededor de 3 kilómetros cuadrados de superficie, equivalentes aproximadamente al 1% de su área original. Los investigadores destacan que buena parte de esa reducción se concentró durante los años más recientes, lo que evidencia una aceleración del proceso.
Rodrigo Abarca del Río, integrante del Departamento de Geofísica de la Universidad de Concepción y coautor del estudio, explicó: “Durante décadas, el Perito Moreno fue considerado una de las grandes excepciones glaciológicas del planeta por su estabilidad relativa”.
El investigador agregó: “Más que un evento aislado, esto podría representar una transición en el comportamiento de uno de los glaciares más emblemáticos de la Patagonia”.

Por qué cambió el comportamiento del glaciar y qué preocupa a los científicos
Otra investigación, publicada este año en la revista Earth and Planetary Science Letters por científicos de Argentina y Japón, detectó que el Perito Moreno comenzó a perder masa de forma dinámica desde 2018, un comportamiento que no se había registrado en casi un siglo.
Los especialistas atribuyen este cambio a la pérdida de una morrena sumergida, una barrera natural de sedimentos ubicada en el fondo del lago que durante décadas actuó como sostén del glaciar y limitó su desplazamiento hacia el agua.
Al alejarse de esa estructura, el hielo comenzó a avanzar con mayor velocidad sobre el lago, favoreciendo desprendimientos más frecuentes y un aumento en la pérdida de volumen. Entre 2020 y 2023 las temporadas de deshielo aceleraron ese proceso y, según mediciones realizadas mediante radar e imágenes satelitales, desde 2019 el frente glaciar retrocedió más de 800 metros.
Los investigadores sostienen que el comportamiento del Perito Moreno será determinante para comprender la evolución futura de otros glaciares de la Patagonia. A diferencia de lo que ocurría históricamente, cuando la acumulación de nieve compensaba gran parte de las pérdidas de hielo, los datos actuales muestran que ese equilibrio comenzó a romperse.
La investigación también señala que el glaciar presenta ahora una evolución similar a la de otros cuerpos de hielo patagónicos afectados por el aumento de las temperaturas y las modificaciones en los patrones de precipitación.
Las Naciones Unidas vienen advirtiendo que los glaciares del planeta se derriten a un ritmo sin precedentes debido al calentamiento global provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero. Ese fenómeno compromete reservas estratégicas de agua dulce, modifica ecosistemas y contribuye al aumento del nivel del mar.
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El destino de las tierras arrasadas por los incendios

 


Incendios: cuánta superficie pasa de natural a productiva o a urbana tras el paso del fuego

Fecha de Publicación
: 11/07/2026
Fuente: La Voz del Interior
Provincia/Región: Nacional


Un informe a nivel nacional elaborado por el sitio Ruido releva los cambios registrados en el destino de tierras que resultaron afectadas por el fuego entre 2004 y 2014. Los detalles, las provincias con más impacto y lo que dejan los datos.
En los 10 años transcurridos entre 2004 y 2014, se quemaron en Argentina 21 millones de hectáreas por incendios forestales y rurales. De ese total, tres millones (el 13,9%) fueron áreas con cobertura natural (con bosques, arbustales, matorrales o pastizales) que se transformaron tras el paso del fuego en tierras para uso agrícola, ganadero o forestal industrial (relevadas en 2024).
Esa superficie de 3 millones de hectáreas equivalen a la de la provincia de Misiones, o a la de países como Bélgica, por ejemplo. Todo el mapa de la provincia de Córdoba suma, a los fines comparativos, 16 millones de hectáreas.
Las provincias con más cambios de uso de suelo en ese período fueron Santiago del Estero, Salta, Chaco, Formosa y Santa Fe, en ese orden.
El dato muestra, al mismo tiempo, que la mayoría de los incendios no tienen relación directa con la quema que busca sumar áreas de cultivo. Y no se registran transformaciones de áreas ganadas a la urbanización en suelos quemados antes, al menos en el período analizado.
Esas son algunas de las principales conclusiones de un informe que realizó el sitio periodístico el ruido.org, integrado por periodistas de diferentes provincias, y que entre sus principales fuentes toma datos de relevamiento de uso de suelo del Inta (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria).
En su trabajo, a cargo del periodista especializado en ciencia Lucas Viano, Ruido admite que “existe la creencia instalada de que la mayoría de los incendios en el país tienen la intención directa de destruir ecosistemas naturales para sembrar cultivos, hacer ganadería o expandir las manchas urbanas”.
Y expone: “Un análisis de datos satelitales muestra una realidad más matizada: la mayor parte del territorio afectado por los incendios no cambia de uso, pero el fuego aparece a la vez como un factor visible en la reconversión de millones de hectáreas de entornos naturales hacia la actividad productiva”.
La investigación, basada en el análisis de dos décadas de imágenes satelitales, revela que tres millones de hectáreas que eran áreas con cobertura natural, tras ser alcanzadas por el fuego, se transformaron en tierras para uso rural productivo. Si bien son millones de hectáreas, sólo representan el 13,9% del total del área quemada analizada.
No obstante, especialistas consultados en el informe aseguran que las quemas funcionan como una herramienta para el manejo de los predios, complementaria al paso de topadoras o rolados. A su vez, la evidencia satelital muestra que algunos ecosistemas resisten determinados regímenes de fuego.
A nivel nacional, el estudio tomó como punto de partida la vegetación en 2003, analizó las 21,7 millones de hectáreas quemadas durante la década siguiente (2004–2014) y utilizó los datos de 2024 (el último año disponible) para establecer la comparación con el mapa actual.

Puesto en cifras
Las conclusiones a las que arriba la investigación precisa varios números:
- El 53,6% (11,6 millones de hectáreas quemadas) se mantuvo en el mismo estado de ecosistema natural tras los incendios.
- El 13,9% (3 millones de hectáreas) eran áreas con cobertura natural (bosques, arbustales, matorrales y pastizales) que se transformaron en tierras para uso agrícola, ganadero o forestal industrial. El análisis no registró transformaciones hacia áreas urbanizadas.
- El 9,6% (2 millones de hectáreas) se transformó en otro tipo de ecosistema natural, lo que potencialmente implica un deterioro de la biodiversidad por degradación, afectación de flora y fauna, e impactos en el agua, el paisaje y la regulación climática.
- El 13,1% de la superficie afectada ya eran áreas productivas antes de quemarse.
- El 9,9% restante correspondió a cambios o permanencias que el análisis satelital no pudo clasificar.
“El desfase temporal de 10 años (entre 2014 y 2024) responde al interés de evaluar trayectorias post-fuego de mediano y largo plazo, priorizando cambios de cobertura relativamente consolidados por sobre respuestas inmediatas o transitorias”, señaló en el trabajo el especialista cordobés Nicolás Mari, técnico del Inta y autor del análisis.
“El fuego funciona como un acelerador de las transformaciones. Porque donde hubo fuego, el cambio de uso de suelo de áreas naturales a áreas productivas se multiplica por tres”, apunta Mari en el trabajo.

Por provincias
En el período analizado, Santiago del Estero fue la provincia con más superficie con vegetación natural quemada que luego se transformó en suelos productivos (1,1 millones de hectáreas incendiadas entre 2004 y 2014 pasaron a ser campos con cultivos o ganadería en 2024)
En cantidad de hectáreas, aunque lejos, le siguen Salta (649 mil), Chaco (386 mil) y Formosa (206 mil)
Especialistas consultados marcan que en 2007 se registró un cambio, cuando se sancionó la ley nacional 26.331 de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos. Un estudio del Inta determinó un incremento de al menos dos veces el número de incendios previo a la reglamentación de esa ley (entre 2009 y 2011), durante la etapa de transición que finalizó con la instrumentación legal en cada provincia.
“Hubo un impacto negativo en esos años la conservación de las superficies cubiertas por bosque nativo que fue contrario al objetivo de conservación enunciado por la ley”, señala el trabajo.
Mari explica para Ruido que el fuego es la herramienta más barata para eliminar cobertura vegetal y una práctica que se sostiene desde hace décadas. “Pero si la intención es establecer una actividad productiva a una escala empresarial, siempre van a utilizar maquinaria para hacer la transformación y el fuego es más una herramienta para manejar esos cambios”, apunta.

Córdoba en el mapa
Córdoba está atravesada por incendios todos los años. Si bien en el registro de 2004 a 2014 no presenta un porcentaje alto de superficie con cambio de uso de suelo tras el paso de fuego, para Mari es un ejemplo de cómo las llamas pueden impactar en los ecosistemas.
En el período analizado se quemaron en Córdoba 874 mil hectáreas y el 3,5% era vegetación natural que se transformó en suelos productivos, la mitad de la superficie se mantuvo con el mismo tipo de vegetación y un 13,7% se transformó en otro paisaje natural.
“Que no haya cambio no significa que no haya daño. El fuego siempre va a dejar un impacto. Una de esas consecuencias puede ser a nivel estructural: un bosque que se transforme en un arbustal; o funcional, con un bosque que tras el incendio siga siendo bosque pero ya no pueda albergar ciertas especies”, ejemplifica.
Esa degradación también afecta los servicios ecosistémicos, esto es, los beneficios para las personas como la retención del dióxido de carbono (el principal responsable del cambio climático) o la regulación hídrica (por impactos en ríos y arroyos).
“Otro problema que sucede en Córdoba tras el fuego es que hay un reemplazo de especies nativas por especies invasoras”, cita Mari para ese trabajo.
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Golfo San Matías: el ecosistema amenazado por Vaca Muerta

 


Vaca Muerta, el golfo San Matías y por qué hay que proteger los últimos ecosistemas inalterados del planeta 

Fecha de Publicación
: 19/06/2026
Fuente: Portal EcoNews
Provincia/Región: Nacional


Si nos animáramos a rebelarnos con solo 10 minutos de lectura de la vorágine hacia la que nos empuja la vida moderna actual, esta que nos demanda velocidad constante y ni una pausa para reflexionar, daríamos lugar a ciertas preguntas en torno a la naturaleza que habitamos a diario y al uso que hacemos de nuestros sentidos, preguntas que pueden ayudarnos a entender por qué es tan importante proteger los cada vez menos paisajes prístinos que quedan en el planeta.
¿Cuándo fue la última vez que viste un cielo cargado de estrellas, sin contaminación lumínica? ¿O que respiraste un aire verdaderamente puro? ¿O cuándo fue la última vez que escuchaste silencio completo, ese silencio profundo, propio de lugares remotos, donde solo el murmullo del viento o el rugido del mar te recuerdan que el mundo sigue girando?
Cada vez cuesta más. Incluso si tu respuesta fue “hace años”, puede que tengas suerte. Muchos niños, nacidos entre pantallas y con la cabeza inclinada hacia abajo, hoy todavía no conocen esto que intentamos recordar. 
Actualmente son cerca de 4.500 millones de personas (más de la mitad de la humanidad) las que viven en ciudades, y para 2050 se estima que van a ser 7 de cada 10 en todo el mundo. 
Las últimas décadas de desarrollo nos han empujado hacia adentro, hacia el asfalto, las luces artificiales y el ruido constante ya casi naturalizado. Paradójicamente, en ese proceso, nos hemos ido desconectando de la red que nos sostiene y de la que formamos parte inherente. “El tapiz de la vida sobre la Tierra, el cual nos entreteje y nos atraviesa”, le llama Sandra Díaz, doctora en Ciencias Biológicas argentina. 
Sí, la naturaleza. 
Lejos de ser una metáfora poética, en el discurso que dio al recibir el Premio Princesa de Asturias 2019, Díaz explicó que la evidencia científica más actualizada demuestra que todos somos parte de lo mismo, desde los peces hasta un tomate y una comunidad de personas: “Todos estamos hechos con los mismos átomos que se vienen tejiendo y destejiendo y retejiendo desde hace millones de años“. 

Naturaleza intacta: cada vez más lejos 
Según la IPBES, el panel científico de la ONU sobre biodiversidad, el 75% de la superficie del planeta ya ha sido “alterada significativamente por la actividad humana”. Para 2050, estiman que ese porcentaje podría llegar al 90%. En cuanto al océano, al menos un 66% ya está afectado por actividades como la pesca y la contaminación. 
En este contexto, cada ecosistema que todavía permanece intacto es mucho más que un paisaje o un recurso para explotar. Fenómenos como el silencio, la pureza del agua o el salvajismo de un animal, han pasado a ser bienes escasos que tenemos que proteger.
Yo lo entendí de noche, en las costas del Golfo San Matías, en la Patagonia argentina. El cielo era tan estrellado que daban ganas de estirar la mano para comprobar que era real. No había otro ruido que el de las olas rompiendo sobre la orilla. Y en ese silencio entendí, de una manera que ningún informe científico había logrado explicarme antes, por qué las comunidades que viven ahí están dispuestas a dar pelea para proteger ese lugar.

El Golfo San Matías, uno de los últimos refugios intactos
El San Matías es mucho más que un paisaje idílico. Es la parada de miles de aves migratorias que vuelan sin escalas desde el Ártico. Es el hogar de la ballena franca austral, Monumento Natural Nacional, cuya población tardó cincuenta años en recuperarse de la caza comercial. Es el sustento de familias que llevan generaciones viviendo del mar. Y es el último golfo de la Patagonia que no conoció la contaminación por hidrocarburos.
Pero megaproyectos para convertir a este ecosistema en una salida energética hacia el mundo lo ponen en grave riesgo. 
La idea no es nueva ni es de un solo gobierno: durante la presidencia de Menem, YPF empezó a ver la posibilidad de exportar hidrocarburos por estas aguas de profundidad ideal para megabuques. La comunidad lo frenó y en 1999 logró la sanción de la ley 3.308, que prohibió todo proyecto hidrocarburífero en la zona. En 2022 la idea resucitó con el gobierno de Alberto Fernández, y fue profundizada y acelerada por el de Javier Milei, en 2024. Un proyecto que tuvo que derogar una ley de forma exprés y sin consulta ciudadana ya debería encender algunas alarmas.
El avance ya es real: se proyectan un oleoducto de 600 kilómetros, un puerto de aguas profundas y dos megabuques de licuefacción de más de 300 metros de largo anclados permanentemente en esas aguas. Más de 18.000 millones de dólares para crear “el hub energético más grande de Sudamérica”, dicen. 

¿Política energética o destrucción ambiental? 
Lo que sentí esa noche y en ese viaje, ante la advertencia de científicos y el pedido de ayuda de comunidades locales acostumbradas a vivir en armonía con el mundo natural, me llevó a pensar que la única forma de verdaderamente entender por qué hay que proteger la naturaleza que queda en el mundo es vivir la experiencia con ella, sentirse parte. 
Expertos en hidrocarburos, biología marina y conservación ya advirtieron que estos proyectos generarían impactos irreversibles: derrames letales para la fauna, microderrames cotidianos que se acumulan en toda la cadena trófica, ruido que enmascara la comunicación de las ballenas y un calentamiento localizado del agua que favorece las floraciones algales, un fenómeno que ya en 2022 mató a decenas de ballenas en el Golfo Nuevo.
En un planeta donde son cada vez menos los lugares intactos y donde la quema de combustibles fósiles es la causa principal de la crisis climática, seguir apostando a un modelo basado en la explotación de recursos finitos no suena al camino que tomarían líderes que viven en conexión con el mundo natural, o que abogan por la protección de las generaciones futuras. O que, al menos, proyectan a largo plazo. 
Alterar este golfo en nombre del desarrollo deja de ser una política energética y pasa a ser una atentado contra ese tapiz que nos atraviesa desde que los seres humanos somos humanos, tanto a nivel país como a nivel humanidad. 
Si se rompe el equilibrio biológico de este golfo semicerrado en la Patagonia, las consecuencias no se van a quedar ahí. Se van a mover con las corrientes, con las especies migratorias, con la cadena trófica y con el clima. Se van a mover con más decisiones como estas, que siguen apostando al negocio en detrimento del planeta.
El Golfo San Matías todavía existe. Las ballenas todavía eligen sus aguas para parir y criar a sus ballenatos tranquilas. El silencio todavía sigue vivo. 
“Los humanos estamos conectados con la naturaleza desde siempre. La aspiración de consumir y acumular siempre más, avasalla el derecho universal de disfrutar de una relación plena con el tapiz de la vida”, cerró Sandra Díaz en su discurso. 
Disfrutar de una relación plena con la naturaleza tiene que ser un derecho universal, como así también, tiene que ser una obligación colectiva proteger lo que todavía nos queda de ella. 
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Freno judicial definitivo a la deforestación en la provincia de Chaco

 


La Justicia ratificó la protección de los bosques nativos del Chaco y frenó nuevos desmontes

Fecha de Publicación
: 12/06/2026
Fuente: TN
Provincia/Región: Chaco


La Cámara Federal de Casación Penal anuló la decisión que había flexibilizado la suspensión de los cambios de uso de suelo en la provincia. El fallo fue celebrado por organizaciones ambientalistas.
La Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal ratificó la protección judicial de los bosques nativos del Chaco al anular por unanimidad la decisión que había permitido flexibilizar la suspensión de los desmontes en la provincia. Asimismo, reestableció la prohibición de otorgar nuevos permisos para cambiar el uso de suelo.
La medida implica, en los hechos, que vuelve a regir plenamente la cautelar dictada en 2024 para frenar el avance sobre los bosques nativos.
Además del impacto inmediato sobre los desmontes en Chaco, el fallo sienta un precedente para otros conflictos ambientales del país. La Cámara reafirmó que los principios de prevención y precaución deben guiar las decisiones judiciales cuando están en juego bienes colectivos como los bosques nativos, incluso cuando todavía no se hayan producido daños irreversibles.
La decisión fue celebrada por la ONG Aves Argentinas, que destacó que la sentencia reafirma que los principios del derecho ambiental no son simples declaraciones teóricas sino herramientas concretas que deben orientar las decisiones judiciales y administrativas.
Entre los aspectos más relevantes, el tribunal fortaleció la aplicación de los principios precautorio, preventivo, de no regresión, in dubio pro natura y de tutela judicial efectiva. En otras palabras, dejó sentado que los jueces no deben esperar a que el daño ambiental se produzca para intervenir cuando existen indicios de que puede ocurrir.
Uno de los puntos centrales del fallo fue el análisis del nuevo Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos (OTBN) de la provincia. La Cámara sostuvo que la sanción de nuevas normas provinciales —en este caso las leyes 4005-R y 4152-R— no constituye por sí sola una razón suficiente para levantar una medida cautelar ambiental. Para hacerlo, señaló, debe demostrarse que los cambios normativos no reducen el nivel de protección alcanzado previamente, algo que no quedó acreditado en este caso.
La Cámara también rechazó el argumento de que la intervención de la Justicia federal implicara una intromisión en competencias provinciales y recordó que el Poder Judicial tiene la obligación de garantizar el derecho constitucional a un ambiente sano. Además, cuestionó que los controles quedaran en manos de organismos cuyos funcionarios están bajo investigación por presuntas irregularidades en la autorización de desmontes.
Para Aves Argentinas, el fallo pone en evidencia problemas estructurales detrás de la deforestación ilegal, como controles deficientes, sanciones poco efectivas y fallas en la fiscalización de la actividad forestal. La organización señaló además que monitoreos satelitales independientes detectaron desmontes incluso durante la vigencia de la cautelar judicial.
La entidad también rechazó la idea de que la conservación de los bosques sea incompatible con el desarrollo económico. Sostuvo que actividades como el aprovechamiento forestal sostenible, la apicultura, el turismo de naturaleza y la restauración ecológica pueden generar empleo e ingresos sin comprometer los ecosistemas.
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Caso Karlen. La multa es insuficiente para sanar el monte

 


Advierten que el embargo a los Karlen no remedia el desmonte en el norte salteño 

Fecha de Publicación
: 11/06/2026
Fuente: El Nuevo Diario de Salta
Provincia/Región: Salta


La Justicia amplió a más de $21.800 millones el embargo preventivo contra Juan José y Daniel Darío Karlen por el incumplimiento de un acuerdo de restauración ambiental firmado tras el desmonte ilegal de más de 11 mil hectáreas en el norte salteño.
El doctor en Biología Enrique Derlindati sostuvo que la provincia vuelve a mostrar una falla estructural: la ausencia de datos, monitoreo y voluntad real de recomposición. También cuestionó las “zonas marrones” del nuevo Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos, que podrían habilitar nuevas áreas de desmonte.
El Juzgado en lo Civil de Personas y Familia de Tartagal hizo lugar al pedido del Ministerio Público Fiscal y elevó la cautelar de poco más de $171 millones a $21.805 millones sobre los catastros Nº 30.746 y 30.747. La medida busca garantizar fondos suficientes ante una eventual ejecución forzada de las tareas de restauración ambiental, luego de años de incumplimientos al acuerdo homologado en 2018. Según los informes de la Justicia, desde entonces no existe evidencia concreta de restauración activa. Por el contrario, se detectaron actividades productivas incompatibles con las restricciones judiciales, como actividades agrícolas no autorizadas, almacenamiento de maíz, incumplimientos en la reforestación y falta de avances en la recuperación del bosque nativo.
Pero para el especialista en ambiente Enrique Derlindati, el caso no se agota en el monto del embargo. Lo que queda expuesto es una falla más profunda: una provincia que no toma datos, no monitorea, no controla y después pretende hablar de restauración.

“No es sólo plantar árboles”
Uno de los puntos centrales del análisis de Derlindati es la diferencia entre restaurar un ecosistema y realizar acciones aisladas de reforestación. “Restaurar es más complejo que plantar árboles. En realidad, no se debería plantar árboles. En una restauración, plantar árboles es casi la etapa final, si es que se hace”, explicó.
Para el especialista, el primer paso debió haber sido mucho más simple y, al mismo tiempo, mucho más profundo: clausurar el área desmontada. “El mejor método para restaurar es la clausura. Se debería haber clausurado el bosque. Esas 11 mil hectáreas deberían haberse dejado en recuperación, quizás con algún enriquecimiento o formando islas de recuperación, pero básicamente clausurarlo y dejar que la naturaleza actúe”, señaló.
Derlindati explicó que, si esa medida se hubiera aplicado desde el inicio, después de ocho años ya podría observarse un proceso visible de recuperación.
“En ocho años ya tenés un arbustal y un bosque, al menos el inicio de un bosque en recuperación. Eso es restaurar, no es reforestar ni nada de esas cosas que suelen publicarse”, remarcó.
La diferencia no es menor, porque restaurar un bosque nativo no significa colocar plantines para una foto ni cumplir con una formalidad administrativa, sino que implica permitir que vuelva a funcionar un sistema complejo.

Ocho años sin recuperación efectiva
La causa judicial señala que el acuerdo de restauración ambiental fue firmado en 2018. Desde entonces, distintos relevamientos realizados entre 2019 y 2026 indicaron que no hubo evidencia concreta de restauración activa.
Para Derlindati, las consecuencias son directas: “No aumentó la superficie de bosque, no hay recuperación de la biodiversidad, no hay nada de eso. Más si lo que se hizo fue mantener actividades agropecuarias en ese sector”, sostuvo.
El paso del tiempo, advirtió, no juega a favor del ambiente cuando no hay clausura ni seguimiento, porque cada año perdido reduce las posibilidades de recomposición y profundiza la degradación del ecosistema.
También la Justicia consideró acreditado el peligro en la demora, atento a que, en su resolución, el juzgado entendió que el paso del tiempo y las actividades incompatibles con el plan ambiental agravan los daños y dificultan la recomposición del bosque nativo.

Sin datos no hay restauración
El planteo más duro de Derlindati apunta a una falencia estructural del Estado provincial: la falta de información. “Lo grave acá, y es lo que siempre repito, es que tampoco hay información. No se sabe, no hay una línea de base, tengo entendido que no hay ningún tipo de relevamiento en la zona, nadie hizo nada”, cuestionó.
Según explicó, cualquier plan serio de restauración debía comenzar con una medición inicial del estado del ambiente luego del desmonte. A partir de allí, debían realizarse controles periódicos para saber si el ecosistema se recuperaba o no. “Se tendrían que haber tomado los datos de la zona tal cual se la dejó y anualmente, o bianualmente, o cada cinco años, tomar datos y ver si se está recuperando o no. No podemos hablar de ningún tipo de restauración y de recuperación si no sabemos qué está pasando en el ambiente”, afirmó.
La ausencia de datos vuelve imposible evaluar avances, exigir cumplimiento o corregir errores. Derlindati sostuvo que esta situación no es exclusiva del caso Karlen, sino parte de una forma de gestionar los conflictos ambientales en Salta. “Ahí es donde siempre las políticas públicas, sobre todo en esta provincia, fallan: en la falta de datos”, afirmó.
El especialista vinculó este déficit con otros casos sensibles de la provincia: “Hablemos de Karlen, hablemos de los pozos de petróleo, hablemos de Tolar Grande y los Ojos de Mar. Cualquiera de las situaciones, cualquiera de las catástrofes ambientales, porque ya son catástrofes de las que hablamos, no hay datos. Entonces no podemos saber hacia dónde van, si hay restauración, si hay recuperación, no podemos saber nada”, advirtió.
Para Derlindati, esa falta de información debería generar una reacción social mucho más fuerte:

Un embargo millonario, pero no reparador
La ampliación del embargo preventivo fue presentada como una medida destinada a garantizar recursos para una eventual ejecución forzada de la restauración.
Derlindati consideró que se trata de una medida importante, aunque insuficiente. “Me parece ejemplificadora la multa, si es que realmente es de cerca de 22 mil millones de pesos. Es una penalización importante, pero no repara”, sostuvo.
Si bien técnicamente se trata de un embargo preventivo y no de una multa definitiva, el especialista marcó una diferencia clave: asegurar dinero no equivale a recomponer el ambiente. “No hay remediación, no hay reparación, no hay valorización del daño ambiental. Es una penalización jurídica nada más”, afirmó.
Para que la medida tenga un impacto real, Derlindati sostuvo que debe traducirse en acciones concretas sobre el territorio. “Sería bueno que se encuentre la forma de que haya una remediación efectiva. Y para que esa remediación sea efectiva deberían convocar a profesionales que saben hacerlo, y en la provincia los tenemos”, planteó.

El nuevo ordenamiento bajo sospecha
El caso se conoce mientras se encuentra vigente el nuevo Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos de Salta, una herramienta clave para definir qué zonas deben conservarse, cuáles pueden tener usos productivos y cuáles podrían quedar habilitadas para desmontes. Derlindati fue crítico del rumbo que tomó ese proceso, ya que según explicó, las bases técnicas iniciales del ordenamiento contenían restricciones importantes. Sin embargo, luego el proceso habría cambiado de dirección.
“Las bases iniciales técnicas del ordenamiento estaban muy bien, se plantearon un montón de restricciones, pero después comenzó a ir en la dirección que siempre conocemos”, sostuvo. El especialista señaló que, tras ese cambio, quedaron como referentes ambientales que impulsaron la incorporación de las llamadas “zonas marrones” o áreas condicionadas al uso de tecnología.
La advertencia de Derlindati cobra mayor peso frente a los antecedentes provinciales. En una Salta atravesada por desmontes ilegales, causas judiciales, acuerdos incumplidos y restauraciones demoradas, cualquier flexibilización normativa puede convertirse en una señal peligrosa.
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Un 30% menos de nieve en la Cordillera de los Andes

 


Alerta por la falta de nieve en el Cerro Catedral por el impacto del cambio climático en la región

Fecha de Publicación
: 26/05/2026
Fuente: La Mañana de Neuquén
Provincia/Región: Nacional


Especialistas advierten que hay un 30% menos de nieve en la Cordillera de los Andes. Se trata de uno de los períodos más secos en siglos.
La disminución de las nevadas en la Cordillera de los Andes encendió las alarmas de los especialistas en clima e hidrología, quienes advirtieron que la región atraviesa uno de los períodos más secos registrados en siglos como consecuencia del cambio climático. Diferentes estudios reflejan que actualmente hay un 30% menos de nieve, una situación que afecta al turismo, los glaciares y la disponibilidad de agua.
La postal clásica de los inviernos cargados de nieve en la Cordillera de los Andes comienza a mostrar cambios cada vez más evidentes. Los investigadores del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales del Conicet indicaron que desde 2010 comenzó una etapa fuertemente marcada por la disminución de las nevadas intensas.

Un 30% menos de nevadas en la cordillera
Diferentes estudios reflejan que en la actualidad hay un 30% menos de nieve, un fenómeno que provoca consecuencias directas en la temporada turística y consecuente economía local, en las reservas de agua potable y en los glaciares.
“El problema no es solamente turístico. La nieve funciona como una reserva estratégica de agua para consumo humano, riego, energía e industria”, explicó el investigador en hidrología Ezequiel Toum.
Los especialistas definieron el escenario actual como una “megasequía” que afecta desde hace más de una década la región de la Cordillera de los Andes. Según las publicaciones científicas recientes, este fenómeno surge con el impacto del cambio climático provocado por la actividad humana.

Los especialistas definieron la situación como una "megasequía"
El aumento de las temperaturas globales modificó la dinámica atmosférica en el Pacífico Sur y redujo el ingreso de humedad hacia la cordillera. Como consecuencia, los inviernos presentan períodos más extensos sin precipitaciones y una menor acumulación de nieve.
El fenómeno también impacta de forma directa sobre los centros de esquí. En Mendoza, varios complejos históricos dejaron de operar, mientras otros dependen cada vez más de sistemas de nieve artificial para sostener la actividad turística durante la temporada invernal.
“Hoy es muy difícil garantizar la operación sin cañones de nieve”, reconocieron operadores turísticos de alta montaña, donde la tecnología comenzó a compensar parcialmente la falta de precipitaciones naturales.
Sin embargo, los especialistas remarcaron que la escasez se extiende hasta el agua utilizada para estos sistemas. Actualmente, los caudales de distintos ríos cordilleranos se ubican entre un 30% y un 40% por debajo de sus niveles históricos, mientras que los glaciares aportan cada vez más agua producto de su retroceso acelerado.

Anticipan que en el 2050 la disponibilidad de agua se reducirá al 20%
En provincias como Mendoza, donde el agua de deshielo resulta esencial para la producción y el abastecimiento urbano, las proyecciones generan preocupación. Estudios provinciales estiman que hacia 2050 podría registrarse una nueva reducción cercana al 20% en la disponibilidad hídrica.
Frente a este complejo escenario de avance del cambio climático, los especialistas coinciden en la necesidad de reformular el manejo del agua y adaptar las actividades productivas y turísticas a un contexto natural cada vez más desafiante.
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Farn anticipa su informe ambiental anual

 


La situación del ambiente en la Argentina

Fecha de Publicación
: 26/05/2026
Fuente: Página 12
Provincia/Región: Nacional


La Fundación Ambiente y Recursos Naturales adelanta algunas de las conclusiones de su próximo informe ambiental anual. 
La reforma de normas claves, el abandono del rol del Estado nacional como autoridad ambiental, los recortes presupuestarios en áreas de prevención y protección, la pérdida de biodiversidad y los sucesivos impactos del cambio climático son tan solo algunos de los puntos que conforman el estado del ambiente en la Argentina actual.
A través de una nueva publicación del Informe Ambiental FARN (IAF), la Fundación Ambiente y Recursos Naturales analizó los principales puntos de la agenda ambiental, abordando la actualidad política y normativa, la ejecución presupuestaria de partidas clave para la protección del ambiente y la promoción de las energías renovables, las actividades extractivas y sus impactos en el territorio, la pérdida de biodiversidad y las consecuencias del cambio climático, entre otros temas.
El informe, de acceso libre y gratuito, se publicará el jueves 4 de junio, en la antesala de un nuevo Día Mundial del Ambiente, que se celebra cada 5 de junio.

Regresión normativa
El gobierno de la Libertad Avanza adscribió al negacionismo climático y al desconocimiento del impacto de la actividad humana en el ambiente. Esta postura, asegura el informe, desconoce los acuerdos científicos que durante décadas han producido el Panel Intergubernamental del Cambio Climático y la información brindada por distintos estudios independientes a nivel internacional.
Bajo esta perspectiva, el Gobierno promovió la derogación o modificación de normas y la disolución o eliminación de entes y fondos destinados al cuidado del ambiente. Luego de la desjerarquización institucional del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, transformado en 2023 en una subsecretaría, la gestión nacional eliminó el Fondo Fiduciario de Protección Ambiental de los Bosques Nativos (FOBOSQUE), disolvió el Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (ENOHSA) y traspasó el Sistema Federal de Manejo del Fuego al Ministerio de Seguridad, entre otras medidas.
Sin embargo, el informe puntualiza en la modificación de la Ley de Glaciares como un eje clave para comprender los objetivos del Gobierno en materia ambiental. La reforma, impulsada por el Gobierno nacional y aprobada por el Congreso nacional el pasado 8 de abril, elimina el piso mínimo de protección de los glaciares y geoformas periglaciares, limitada ahora al cumplimiento de una función hídrica relevante, y otorga a las provincias la facultad de determinar qué glaciares proteger y cuáles no.
“Esta reforma sobre una ley clave para la protección del ambiente ejemplifica el desmantelamiento de la gestión ambiental en el ámbito nacional. Este desmantelamiento cuenta con dos ejes: la desaparición del rol de la autoridad ambiental nacional y la transferencia de facultades a las provincias, desplazando responsabilidades que, por mandato constitucional, corresponden al Estado nacional”, indicó Pía Marchegiani, directora ejecutiva adjunta de FARN.

Recortes de hasta un 95%
De acuerdo al IAF 2026, las partidas presupuestarias socioambientales —Subsecretaría de Ambiente, el manejo del fuego, la Administración de Parques Nacionales, el Fondo de Bosques, el Sistema de Áreas Marinas Protegidas, entre otros— presentaron recortes de entre un 67% y un 95% en términos reales con respecto al 2023.
“Esto consolida una regresión sin precedentes en la capacidad estatal para planificar, ejecutar y monitorear políticas de protección ambiental”, aseguró Marchegiani.
Este achicamiento presupuestario también alcanza a la promoción de energías renovables y la eficiencia energética: entre 2024 y 2025, estas partidas cayeron un 66,4% y un 64%, respectivamente, en términos reales.

Pérdida de biodiversidad
Otro punto abordado en el informe es la reducción de áreas naturales en el país y el impacto creciente del cambio climático en el territorio.
De acuerdo a datos oficiales, entre 2022 y 2024 la Argentina registró una pérdida significativa de bosque nativo: 211.974 hectáreas en 2022, 173.816 hectáreas en 2023 y 165.061 hectáreas en 2024. Además de los desmontes, los incendios constituyen uno de los principales factores de degradación de ecosistemas, abarcando también a humedales y pastizales, y explican el 13% de la pérdida total de bosques registrada.
Los incendios forestales en Córdoba durante el 2025 y en la Patagonia en 2026, donde más de 45 mil hectáreas se vieron afectadas, alertan sobre la gravedad creciente de los impactos del cambio climático. Las condiciones meteorológicas cada vez más extremas y frecuentes, que propician sequías prolongadas y cambios en los patrones climáticos locales, son un caldo de cultivo para la propagación del fuego.
Con respecto a las sequías, el IAF 2026 destaca que, luego de la sequía histórica del 2023, con fuertes pérdidas económicas para el sector agrícola, la situación se repitió a comienzos del 2026: cerca del 30% del territorio argentino se encontraba bajo condiciones de sequía, con provincias como Córdoba, La Pampa, San Luis y Santa Fe registrando niveles de afectación superiores al 80%. De acuerdo a datos oficiales, cerca del 70% del territorio nacional corresponde a tierras secas, y más del 80% de ellas presenta algún grado de degradación.
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Reactivan un monitoreo por la amenza del visón y la medusa

 


El visón y la medusa asiática amenazan siete lagunas de Neuquén: reactivan un monitoreo colaborativo, tras 15 años

Fecha de Publicación
: 25/05/2026
Fuente: Diario Río Negro
Provincia/Región: Neuquén


Por iniciativa de la ciudadanía, se reactivó un monitoreo en el paraje Angostura Sur. Los primeros hallazgos confirman la convivencia de peces nativos con poblaciones introducidas y la presencia de especies invasoras como el visón americano, la medusa asiática y el sauce exótico. 
En Villa Pehuenia, las comunidades mapuches, en conjunto con el Municipio, los pobladores y organismos de conservación, impulsaron el monitoreo de la cuenca Aluminé-Moquehue. Con una app, los vecinos registran “señales de cambio” en el ambiente como basura, proliferación de algas, malos olores y las especies exóticas. «Estamos abordando la dispersión del visón americano y, por otro lado, la presencia de una medusa asiática que viene apareciendo en distintos ambientes de Patagonia en este último tiempo», indicó la doctora en Biología e investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), Juana Aigo.
La también bióloga mapuche y científica del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (Inibioma) destacó que surgió como una iniciativa de la ciudadanía a través de la Mesa Intercultural Ambiental que se conformó a fines de 2025. Quisieron reactivar el muestreo que se realizó hace 15 años atrás para, a partir de ahora, darle continuidad a lo largo del tiempo.
Así se diseñó un nuevo monitoreo que se concretó en abril de este año en dos etapas. «Tomamos muestras de siete lagunas dentro del paraje Angostura Sur, que está dentro de lo que es el territorio de la comunidad mapuche Puel e involucra a la comunidad mapuche Catalán”, comentó Aigo, que además integra el Departamento de Ecosistemas Acuáticos del Centro de Ecología Aplicada del Neuquén (CEAN).

Visón americano, meduza asiática, sauce exótico y pino: las especies invasoras de la cuenca Aluminé- Moquehue
Durante dos semanas reunieron información y dividieron el registro de los datos en tres ejes: la presencia y el estado de los peces, la calidad del agua de las lagunas y una evaluación más amplia de la “salud del ecosistema” a partir de indicadores de cambio.
Entre los primeros hallazgos, la bióloga indicó que en las siete lagunas relevadas se registró la presencia de peces nativos como la perca y el pejerrey patagónico, junto con poblaciones de truchas introducidas: marrón, arco iris y de arroyo. Pese a que son ejemplares de alto valor para la pesca deportiva, advirtió que modifican las relaciones ecológicas con las especies locales.
Además, se detectaron especies exóticas invasoras dentro de los ambientes acuáticos y en sus entornos. El equipo trabaja sobre la expansión del visón americano, un carnívoro introducido que ya muestra impactos concretos. “Hay registros de la presencia del visón en gallineros”, contó Aigo. Por otro lado, estudian la presencia de una medusa asiática que en los últimos años comenzó a registrarse en distintos ambientes de la Patagonia. Ambos organismos alteran la dinámica de los hábitats que ocupan, desplazan o afectan a especies nativas y pueden desencadenar cambios en cascada en la red trófica.
La investigadora agregó que, a partir de los registros de campo y de la ciencia ciudadana, se relevaron señales de cambio asociadas a otras especies exóticas del paisaje, como el avance del sauce y del pino en zonas ribereñas, que modifican cauces naturales y la conectividad entre arroyos, lagunas y lagos.
La combinación de observaciones científicas y comunitarias permitió constatar la presencia de estas invasoras, mapear su distribución y documentar cómo se expresa su impacto en la vida cotidiana de las comunidades. “Lo importante de este proceso participativo es que es un paso fundamental para la integración de conocimientos, de saberes, de miradas, porque lo que estamos haciendo es sumar más ojos que puedan mirar juntos el territorio”, remarcó Aigo y subrayó: “Permite que lo que la gente ve todos los días se convierta en información clave para cuidar nuestros ecosistemas acuáticos”.

“Queremos sumar más ojos”: cómo se diseñó el monitoreo ciudadano de la cuenca Aluminé- Moquehue
Antes de salir al campo, el grupo de Ecosistemas Acuáticos CEAN-‑Conicet y las comunidades de la cuenca Aluminé-Moquehue realizaron una serie de talleres interculturales e interdisciplinarios. “A partir del conocimiento y la experiencia de los pobladores del territorio, incluso sus preocupaciones que ven a diario, se han hecho consensos sobre qué cosas íbamos a mirar”, detalló la doctora en Biología, Juana Aigo. Allí se definieron las “señales de cambio” a considerar: presencia de especies exóticas, deterioro del ambiente, basura, algas, malos olores y otros indicadores.
Con esa lista, el equipo ajustó una aplicación de celular que los pobladores y las personas que participan de las jornadas pudieran descargarla en sus teléfonos. Allí cargan los datos en tiempo real y adjuntan fotos y videos.
Todo ese material se almacena en una base de datos que luego analiza el equipo de investigación, con el objetivo de seguir la evolución de la salud de los ecosistemas.
“Este es un primer monitoreo que realizamos durante el mes de otoño. Se planea hacer uno nuevo durante los meses de primavera. En el medio viene todo un trabajo de gabinete y de análisis de esa información”, indicó la bióloga mapuche. Buscan construir una serie de datos que permita comparar estaciones y detectar tendencias a largo plazo en la cuenca Aluminé‑Moquehue.
La investigadora remarcó la importancia de integrar a las comunidades dentro de los relevamientos científicos. “Es un trabajo colectivo que está tratando de fortalecer una gobernanza participativa y, de esta manera, poder colaborar en orientar, ordenar acciones posibles para preservar la salud ambiental de los ecosistemas acuáticos”, remarcó.
El monitoreo se apoya en una trama amplia de personas que conocen mejor que nadie la zona. Aigo resaltó que se trata de un trabajo conjunto entre los equipos científicos y técnicos, las comunidades mapuche de la cuenca Puel y Catalán, además de los organismos locales de gestión, conservación y educación, como la Municipalidad, los guardafaunas, las áreas protegidas, la Corporación Interestadual Pulmarí y la Tecnicatura en Agroecología. “Es importante valorar esa sinergia de actores”, enfatizó.
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Chubut impulsa la restauración de bosques con tecnología de punta

 


Chubut apuesta por drones agrícolas y la restauración ecológica para recuperar los bosques arrasados por incendios

Fecha de Publicación
: 22/05/2026
Fuente: Portal NoticiasAmbientales
Provincia/Región: Chubut


El devastador incendio que consumió más de 14.000 hectáreas en Puerto Patriada, en la provincia de Chubut, dio origen a una estrategia inédita de restauración ambiental basada en el uso de drones agrícolas para sembrar forrajes desde el aire.
A cuatro meses del avance del fuego, la Municipalidad de El Hoyo y el Ministerio de la Producción de Chubut pusieron en marcha una prueba piloto sobre 200 hectáreas afectadas. El objetivo principal consiste en acelerar la recuperación del suelo y garantizar alimento para el ganado antes de la próxima primavera.
La iniciativa surgió como respuesta a la compleja situación que atraviesan productores rurales y comunidades mapuches de la zona, donde la pérdida de pasturas obligó durante meses a depender de fardos externos para alimentar animales.
Además, el proyecto incorpora tecnología de precisión y monitoreo ambiental para evaluar la evolución de las áreas intervenidas y definir futuras etapas de restauración ecológica.

Cómo funciona la siembra aérea con drones agrícolas
El procedimiento comenzó con un trabajo de mapeo digital realizado por la empresa Huella Cero, de Trevelin. A partir de ese diagnóstico, los técnicos identificaron las zonas prioritarias y seleccionaron especies capaces de recuperar rápidamente la cobertura vegetal.
Para la intervención se utilizan dos tipos de drones. Uno pequeño realiza tareas de relevamiento y análisis territorial, mientras otro de mayor porte dispersa semillas con cargas de hasta 100 kilos por vuelo.
En apenas dos jornadas, el sistema logró sembrar 40 hectáreas, una velocidad muy superior a la alcanzada mediante métodos manuales o maquinaria terrestre convencional.
Además, esta tecnología permite acceder a sectores montañosos o de difícil tránsito, donde las condiciones del terreno complican las tareas de restauración posteriores a un incendio forestal.

Forrajes para estabilizar el suelo y recuperar los ecosistemas
Las especies elegidas para la prueba piloto fueron agropiro y festuca, dos gramíneas resistentes al clima frío patagónico que cumplen funciones claves en la recuperación ambiental.
Por un lado, estas plantas aportan forraje para vacunos, ovinos, caprinos, equinos y aves de corral. Por otro, ayudan a estabilizar el suelo quemado, evitando erosión y pérdida de humedad.
Especialistas señalaron además que el agropiro posee propiedades que dificultan la expansión del pino, una especie exótica invasora en sectores de la Patagonia. Esa condición facilitaría posteriormente el regreso de vegetación nativa.
La estrategia contempla una restauración progresiva. Primero se busca recomponer la estructura básica del suelo mediante herbáceas y gramíneas; luego, en etapas posteriores, incorporar especies autóctonas como coihues y cipreses.

Las ventajas ambientales y productivas de este método innovador
La utilización de drones agrícolas representa una herramienta de gran valor para enfrentar las consecuencias de los incendios forestales en regiones sensibles como Chubut.
Entre sus principales ventajas se destacan la rapidez operativa, la reducción del impacto humano sobre terrenos frágiles y la posibilidad de intervenir en superficies extensas con mayor precisión.
Además, el método disminuye costos logísticos y permite actuar rápidamente antes de que las lluvias intensas provoquen erosión severa o pérdida definitiva de nutrientes en el suelo.
Desde el punto de vista ecológico, las gramíneas sembradas ayudan a retener agua, interceptar nieve y favorecer el rebrote futuro de especies nativas, fundamentales para reconstruir el equilibrio de los ecosistemas afectados.
Al mismo tiempo, la iniciativa fortalece la producción ganadera local al reducir la dependencia de insumos externos y acelerar el regreso de las actividades rurales en Puerto Patriada y otras zonas impactadas por el fuego en Chubut.
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Limpieza récord de monedas en las Cataratas del Iguazú

 


Cataratas del Iguazú: retiraron casi 400 kilos de monedas del río y alertan por el impacto ambiental

Fecha de Publicación
: 13/05/2026
Fuente: Portal MeteoRed
Provincia/Región: Misiones


La bajante del río Iguazú dejó al descubierto cientos de kilos de monedas, basura y objetos arrojados por turistas. Especialistas advierten que esta costumbre afecta el ecosistema y pone en riesgo a la fauna acuática.
El sonido del agua en las Cataratas del Iguazú suele taparlo todo. Pero cuando el caudal baja de manera extraordinaria, el paisaje muestra otra historia bastante menos paradisíaca.
Eso fue lo que ocurrió en abril, cuando una marcada disminución en el caudal del río Iguazú dejó expuesto parte del lecho en la zona de la Garganta del Diablo, del lado brasileño. Allí, durante un operativo de limpieza realizado por el Parque Nacional do Iguaçu junto a voluntarios y personal de la concesionaria Urbia+Cataratas, aparecieron 383 kilos de monedas acumuladas bajo el agua.
Sí, casi 400 kilos de deseos lanzados al río.
La escena incluyó también botellas, tapas, vasos plásticos, pilas y hasta dispositivos electrónicos. Un inventario más parecido al contenido de un cajón olvidado que a uno de los paisajes naturales más emblemáticos de Sudamérica.

Una tradición turística con consecuencias ambientales
Arrojar monedas al agua forma parte de una costumbre extendida en distintos lugares turísticos del mundo. La lógica parece simple: se tira una moneda, se pide un deseo y el universo “toma nota”. El problema aparece cuando millones de deseos terminan convertidos en contaminación.
Desde el parque recordaron que esta práctica está prohibida justamente por el impacto ambiental que genera. Las monedas contienen metales que, tras permanecer mucho tiempo sumergidos, se oxidan y liberan sustancias que alteran la calidad del agua.
Además, algunas especies acuáticas pueden confundir estos objetos con alimento.
“Lanzar monedas a las Cataratas del Iguazú representa un riesgo para el medio ambiente”, explicó André Franzini, gerente de sostenibilidad de Urbia+Cataratas. Según detalló, gran parte del material retirado ya presentaba corrosión avanzada por la prolongada exposición al agua.
Los operarios que participaron de la limpieza fueron todavía más gráficos: muchos turistas, en lugar de simplemente contemplar el paisaje, mantienen la superstición de que lanzar una moneda hará realidad sus deseos. El río, mientras tanto, termina funcionando como una alcancía gigante… y tóxica.

La bajante extraordinaria del Iguazú
El operativo solo pudo concretarse gracias a las condiciones excepcionales del río. A mediados de abril, el caudal del Iguazú rondó entre 400 y 500 mil litros por segundo, muy lejos de los valores habituales, que suelen ubicarse entre 1,5 y 1,8 millones de litros por segundo.
La bajante estuvo vinculada a la falta de lluvias persistente en el estado de Paraná, en Brasil. Según organismos brasileños, desde marzo predominó un escenario de sequía en varias cuencas de la región, con registros muy por debajo de lo esperado.
De las 47 estaciones meteorológicas que monitorean precipitaciones en la zona, apenas ocho alcanzaron niveles normales durante marzo. Abril mantuvo la misma tendencia. Con menos agua y corrientes más débiles, sectores normalmente cubiertos quedaron expuestos y permitieron retirar residuos acumulados durante años.

Monedas, basura y un problema que se repite
No fue la primera vez que ocurre algo así en las Cataratas del Iguazú. En 2023 ya se habían retirado 190 kilos de monedas del mismo sector. Del lado argentino, en 2019, otro operativo extrajo cerca de 90 kilos.
La diferencia ahora estuvo en la magnitud del hallazgo y en el contexto climático que facilitó el acceso al lecho del río.
Desde Urbia+Cataratas señalaron que las tareas de limpieza deben repetirse periódicamente, incluso con cartelería y monitoreo permanente para desalentar estas conductas. Las monedas recuperadas serán clasificadas: las que todavía puedan reutilizarse se destinarán a proyectos ambientales y programas de educación ecológica vinculados al Instituto Chico Mendes para la Conservación de la Biodiversidad. El resto probablemente termine fuera de circulación. Ni los deseos sobreviven a la corrosión.
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Neuquén usa drones para identificar sauces exóticos

 


Sauce exótico y especies invasoras: cómo los drones revolucionan el cuidado de los ríos en Neuquén

Fecha de Publicación
: 05/05/2026
Fuente: Diario Río Negro
Provincia/Región: Neuquén


Científicos de Neuquén utilizan drones para frenar el avance del sauce exótico y monitorear el ingreso de salmones en los ríos patagónicos. Esta tecnología permite relevamientos de alta precisión que optimizan meses de trabajo de campo y abren una nueva etapa en la protección de los ecosistemas acuáticos. 
Los drones, además de captar imponentes imágenes de los paisajes, sirven como una potente herramienta para el estudio de los ecosistemas acuáticos. «Nosotros tenemos un proyecto bastante grande de control de sauce exótico y, en ese caso, lo usamos todo el tiempo», indicó el investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y el Centro de Ecología Aplicada de Neuquén (Cean). Señaló que, además, sus colegas lo utilizan «para mapear salmones, una especie exótica que está ingresando a los ríos».
El Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medio Ambiente (Inibioma) coordinó la charla, junto con la Universidad Nacional del Comahue y el Cean en San Martín de los Andes, para difundir los usos del dispositivo dentro de la ciencia. Cada dos semanas se reúnen para socializar saberes, pensar proyectos e identificar nuevas preguntas y conexiones sobre los desafíos ambientales de la provincia.
Pascual remarcó que la integración de drones dentro de las investigaciones marca una nueva era en el análisis de los recursos naturales de la región. Su capacidad para obtener datos locales precisos supera la visión de los satélites tradicionales y optimiza los tiempos de las patrullas terrestres.

Casos de estudio: la versatilidad del dron en el estudio de los ecosistemas en Neuquén
El investigador indicó que la utilidad de estas aeronaves se divide en diversos niveles de complejidad técnica. El escalafón inicial consiste en la exploración visual y la documentación de actividades. «Podemos tener una resolución de dos centímetros dentro del detalle del suelo», detalló Pascual. Los científicos observan el avance de las plantas invasoras con una claridad asombrosa, casi como si estuvieran parados allí mismo, pero con la ventaja de una vista aérea completa que abarca toda la costa.
En el caso del sauce exótico, el dron recorre el río y graba todo el trayecto. Como el dispositivo posee referencias geográficas, el equipo toma notas y observaciones directamente desde la pantalla. «Es una herramienta que permite relevar muchísimo territorio que, si tuviéramos que recorrer a pie, nos llevaría demasiado tiempo», resaltó el experto. Así, lo que antes era una tarea de semanas de caminata, ahora se resuelve con vuelos programados que cubren grandes extensiones en minutos.
También se utilizó para medir cuánta basura entra en el vertedero de Junín de los Andes. Pascual explicó que el software crea un mapa en tres dimensiones que calcula el tamaño de las montañas de residuos de forma automática.
Lo mismo sucede con los restos de madera tras una limpieza en el bosque: el dron ayuda a saber cuántos camiones harán falta para retirar el material. Esta capacidad de cálculo ahorra recursos y mejora la organización del trabajo en el campo.
A pesar de estas ventajas, Pascual advirtió que la tecnología exige un compromiso serio tras el regreso del campo. «El vuelo es un 20% del trabajo», remarcó. La mayor parte de la carga horaria se concentra en el procesamiento de las imágenes y en el aprendizaje de software especializado. 
En ciertos casos, ante la falta de herramientas comerciales accesibles, los científicos desarrollan sus propios códigos de programación para registrar eventos biológicos complejos que desde el suelo pasan desapercibidos.

Proyectos a la vista: el uso del dron para estudiar los peces del Chimehuin
El próximo paso tiene como objetivo a los peces bajo el agua. Durante la próxima temporada, el equipo planea sobrevuelos en el río Chimehuín para detectar sitios de desove. «Si las truchas se vieran bien, el dron sería una herramienta genial para registrar esos sitios de baja profundidad», afirmó el investigador.
Esta iniciativa busca aprovechar la claridad del agua en otoño e invierno para proteger los ciclos reproductivos de las especies de interés ecológico y deportivo.
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El ambiente cada vez importa menos (aún) al gobierno

 


Reestructuración del área de Ambiente: Bosques pierden jerarquía y se eliminan áreas específicas de cambio climático

Fecha de Publicación
: 30/04/2026
Fuente: Portal NoticiasAmbientales
Provincia/Región: Nacional


El Gobierno nacional de Argentina avanzó en una reorganización del área de Ambiente que implica modificaciones sensibles en dos frentes estratégicos:
- La Dirección de Bosques Nativos perdió jerarquía, pasando de nivel III a una Coordinación de nivel IV, con menor autonomía administrativa y capacidad de decisión.
- Se eliminaron las estructuras específicas dedicadas al cambio climático, como la Dirección Nacional de Desarrollo Sostenible y Gestión Climática y la Dirección de Impacto Climático.
Estas dependencias tenían a su cargo el diseño de políticas de mitigación y adaptación, además de la definición de metas de reducción de emisiones y el monitoreo de compromisos internacionales asumidos por Argentina en el marco del Acuerdo de París.

Nueva distribución de funciones
Tras la reestructuración, las políticas vinculadas a eventos climáticos extremos y la implementación de la Ley 27.520 de Cambio Climático quedarán bajo la órbita de la Dirección Nacional de Biodiversidad, Relaciones Ambientales y Cooperación, lo que supone una reorganización dentro de un área más amplia.
El Gobierno argumenta que la medida busca optimizar la gestión estatal, aunque distintos sectores advierten que podría significar un debilitamiento del enfoque ambiental, al reducir jerarquía y diluir la atención específica sobre problemáticas como el cambio climático.

Bosques nativos en cifras
Argentina cuenta con 53,6 millones de hectáreas de bosques nativos, que cubren cerca del 19% del territorio continental.
- Parque Chaqueño: concentra el 67% de la superficie, con Santiago del Estero como provincia líder.
- Espinal: segunda región en importancia.
- Selvas Yungas y Paranaense: alta densidad forestal.
- Bosque Andino Patagónico: franja boscosa en el sur.
- Monte y Delta/Islas del Paraná: otras áreas relevantes.

Situación actual
- Pérdida de superficie: más de 10 millones de hectáreas en los últimos 40 años.
- Deforestación: afecta principalmente al norte del país (Santiago del Estero, Chaco y Formosa), por expansión agrícola y ganadera.
- Impactos: el 12% de la superficie nacional sufrió incendios y el 58% erosión.
La Ley de Bosques (26.331) establece un ordenamiento territorial con tres categorías:
- Rojo (I): muy alto valor, prohibida su transformación.
- Amarillo (II): mediano valor, uso sostenible.
- Verde (III): bajo valor, transformación parcial o total.

Debate abierto
La reestructuración vuelve a poner en discusión el lugar que ocupa la política ambiental en la agenda nacional. Para algunos especialistas, la reducción de jerarquía en Bosques y la eliminación de áreas específicas de cambio climático representan un retroceso en la capacidad del Estado para enfrentar desafíos ambientales y cumplir compromisos internacionales.
La decisión de reorganizar el área de Ambiente refleja tensiones entre la búsqueda de eficiencia administrativa y la necesidad de fortalecer políticas ambientales estratégicas.
En un país con alta tasa de deforestación y compromisos internacionales en materia climática, el debate sobre la jerarquía institucional y la prioridad de los bosques y el cambio climático se vuelve central para definir el rumbo de la gestión ambiental.
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Santa Cruz. Rescatando oasis, la restauración de humedales

 


Donde vuelve el agua, renace la vida: la misión de restaurar vertientes en la Patagonia

Fecha de Publicación
: 21/04/2026
Fuente: Diario Río Negro
Provincia/Región: Santa Cruz


En uno de los paisajes más áridos del país, los humedales vencieron a la sequía gracias al trabajo de un equipo científico en Santa Cruz. "Son como oasis", explica el guardaparques Román Mosqueira. La experiencia de devolver equilibrio ecológico.
En la estepa patagónica, donde el clima impone sus reglas y el horizonte se extiende sin final, algo empieza a suceder en Santa Cruz: el agua vuelve a abrirse camino luego del trabajo científico en territorio, casi en silencio. 
No son grandes ríos ni lagos. Son vertientes o nacimientos de agua subterránea que, al reaparecer, reactivan uno de los procesos ecológicos vitales para la región: la regeneración de humedales. Este fenómeno no es espontáneo. Es el resultado de ocho años de trabajo sostenido en el Parque Patagonia, donde equipos técnicos y científicos avanzan en la restauración de ecosistemas degradados. 
Las vertientes son nacimientos de agua que provienen de las mesetas, en este caso Buenos Aires y Summich. El trabajo por recuperarlas, tiene una historia reciente que explica por qué estos ambientes pueden regenerarse.
“Los campos que hoy forman parte del Parque Patagonia eran usados para la producción de ganado”, cuenta el guardaparque e integrante de la Estación Biológica El Unco de la Fundación Rewilding Argentina a Diario RÍO NEGRO.
Oriundo de Chubut, Román se graduó en la Universidad Provincial de Córdoba en 2022. “Desde muy chico mi papá me llevaba siempre a pescar o a recorrer campos de la Patagonia. Y siempre se me despertaba el deseo de querer explorar, de conocer un poco más allá de lo que veíamos”, cuenta. 
Ese fue su primer contacto con la naturaleza. En 2023 ingresó a Fundación Rewilding, primero como voluntario, ahora es referente no solo del proyecto de restauración de humedales, sino también en uno de control de especies exóticas invasoras.

Ocho años de trabajo con los humedales
Las primeras tareas en la zona comenzaron en 2018. Lo primero que hicieron fue retirar el ganado, luego los alambrados y empezaron a intervenir las vertientes. “Al hacer todos estos trabajos, observamos que el humedal empezó a regenerarse y, a lo largo de cuatro años, de tener 8 hectáreas, se transformaron en 30 hectáreas. Y esto sigue creciendo”, comenta.
Actualmente, el equipo compuesto por cuatro personas trabaja sobre seis vertientes activas, aunque un relevamiento del año pasado identificó que hay más de 100 vertientes dentro del parque. «Tenemos un gran trabajo por delante», dice. 

Restaurar sin imponer: acompañar a la naturaleza
“El objetivo no es construir algo nuevo, sino ayudar a que el sistema vuelva a funcionar”, explica Román. Esa definición sintetiza el enfoque científico del proyecto: intervenir lo mínimo indispensable para reactivar procesos naturales. 
«Sería como acompañar estos procesos naturales en lugar de reemplazarlos, haciendo lo mínimo necesario para que el propio ecosistema pueda ir recuperándose», explica el guardaparques.
Las acciones que implementan son precisas y concretas: limpian cauces obstruidos, remueven especies exóticas invasoras como menta y berro, recanalizan vertientes, construyen pequeñas retenciones para regular el flujo de agua y plantan especies nativas como juncos y ciperáceas.
Cada intervención persigue el objetivo de permitir que el agua fluya, se distribuya y permanezca el tiempo suficiente para sostener biodiversidad. 
Las señales de reactivación se perciben por la vista: agua, verde y aves. Primero, aparece el agua, que empieza a fluir con mayor continuidad, se mantiene en superficie por más tiempo y genera nuevas zonas húmedas. Después, la vegetación: vuelven las especies hidrófilas y se expanden zonas verdes en plena estepa. Y por último, se ve en la fauna. Aparecen aves y mamíferos. Cada especie que se suma confirma el logro: ese sistema vuelve a estar en funcionamiento.

El rol de los humedales en la Patagonia: pequeños oasis
En un ambiente árido como el de la región patagónica, los humedales cumplen un papel clave, según detalla Román. «Son indispensables para todo el ecosistema en general porque ayudan a retener y a regular el agua, mantienen los suelos húmedos, permiten el desarrollo de vegetación», plantea. 
“Son como oasis”, describe el guardaparque sin exagerar. Su recuperación no solo mejora el paisaje sino que también redefine el equilibrio ecológico de toda la región. 

El impacto de la recuperación de humedales
Desde el inicio del proyecto en 2018, tras el retiro del ganado y la eliminación de infraestructuras que alteraban el terreno, un humedal se expandió. Ese crecimiento es la evidencia de que los sistemas ecológicos tienen capacidad de resiliencia. “Cuando el agua vuelve a circular, el ecosistema responde”, resume Mosqueira.
Lejos de ser un proceso aislado, la restauración contempla un factor comunitario. Las comunidades aportan conocimiento porque saben dónde estaban las vertientes, cómo cambió el paisaje y qué usos tuvo el territorio. Esa información se complementa con el trabajo científico para hacer intervenciones más efectivas. “Es un proceso compartido”, dice Román.
La restauración en el Parque Patagonia deja una lección que trasciende lo ambiental. A pesarde los años de degradación, los ecosistemas son capaces de regenerarse. Solo necesitan tiempo, condiciones adecuadas y, en algunos casos, una ayuda mínima, pero estratégica.
«La naturaleza tiene una gran capacidad de resiliencia. Después de haber sido alterados, degradados por las distintas acciones humanas, si se les da tiempo y se generan las condiciones adecuadas, estos ecosistemas pueden recuperarse», reflexiona Román. 
“Quizá no vuelva a ser exactamente como antes, pero se trata de encontrar un equilibrio que permita que la vida siga sosteniéndose”, cierra. 
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Mendoza.Un santuario natural logra reconocimiento global

 


Un santuario natural argentino entra en una red internacional y sorprende al mundo científico

Fecha de Publicación
: 16/04/2026
Fuente: Portal MeteoRed
Provincia/Región: Nacional - Mendoza


La Laguna de Llancanelo fue reconocida a nivel internacional por su importancia en las rutas migratorias de aves y se suma a una red clave de conservación continental.
La Laguna de Llancanelo es uno de esos paisajes que bien podrían ser considerados de un cuento de fantasía, aunque traídos al mundo y la vida real. Un inmenso espejo de agua rodeado de volcanes y soledades en el sur mendocino, donde vale la pena perderse disfrutando y recorriendo.
Y este remoto paraje malargüino (en el Sur de la provincia de Mendoza) es protagonista de un reciente salto histórico. Porque la Laguna de Llancanelo fue incorporada oficialmente a la Red Hemisférica de Reservas de Aves Playeras, uno de los sistemas de conservación más prestigiosos del continente. 
Este reconocimiento no solo coloca a Malargüe en el mapa global de la biodiversidad, sino que también ratifica el valor ecológico excepcional de un humedal que guarda secretos que fascinan -e exceso- al mundo científico.
Esta incorporación apunta a trabajar y mejorar la conservación, el manejo responsable, el turismo de naturaleza y articulación con la comunidad local dentro de la zona.

Un punto clave en la ruta de miles de aves migratorias
El ingreso de Llancanelo a esta red no es mero azar. Durante los últimos años, equipos técnicos y científicos encabezaron exhaustivos estudios que fascinaron a los observadores de aves y permitieron confirmar que el humedal funciona como un punto de descanso y alimentación esencial para numerosas especies que recorren miles de kilómetros en sus trayectos migratorios.
Algunas de estas aves llegan a volar hasta 16.000 kilómetros entre los hemisferios Norte y Sur. Y, dentro de ese viaje monumental, Llancanelo se convierte en una estación vital para recuperar energía antes de continuar el itinerario.
Entre los registros más impactantes sobresale la presencia estable de más de 1% de la población mundial del playero de Baird. Los conteos superaron los 5.400 individuos, cifra que basta para justificar la categoría internacional alcanzada.
Para los especialistas, esto confirma que la laguna es mucho más que un atractivo turístico o un paisaje fotogénico; es un santuario ecológico y donde la estabilidad resulta determinante para la supervivencia y el ciclo vital de miles de especies.

Reconocimiento y compromisos
El ingreso de Llancanelo a la Red Hemisférica de Reservas de Aves Playeras incluye una hoja de ruta (para los conservacionistas, no para las aves) que marca hacia dónde deberá dirigirse el trabajo en los próximos años.
Entre otras cosas, el acuerdo incluye líneas de acción orientadas a fortalecer la conservación del humedal, a impulsar un turismo de naturaleza responsable, a desarrollar programas de capacitación para guías, prestadores turísticos y actores locales y promover la participación comunitaria en el cuidado del entorno.
Desde el Ministerio de Energía y Ambiente de Mendoza destacaron que la inclusión de Llancanelo en la red representa un “hito estratégico para la conservación”, ya que permite al humedal sumarse a una estructura internacional con estándares, financiamiento y soporte técnico.
Además, remarcaron que el reconocimiento abre puertas para proyectos educativos y científicos que contribuirán a comprender aún mejor el comportamiento migratorio de las especies que utilizan el sitio.

Un tesoro mendocino que ahora mira al mundo
La Laguna de Llancanelo siempre ha sido un emblema natural del Sur mendocino. Con su mezcla de volcanes apagados, planicies salinas, espejos de agua y una fauna sorprendente, el paraje se convirtió en un clásico para investigadores, fotógrafos de naturaleza y amantes del avistaje de aves.
Con su ingreso a la Red Hemisférica de Reservas de Aves Playeras, Llancanelo pasa -además- a integrar un círculo selecto de sitios que son fundamentales para la conectividad ecológica del continente.
Si se lo mira en perspectiva, el humedal malargüino funciona como un eslabón dentro de una cadena que une Alaska, Canadá, Estados Unidos, Centroamérica, el Caribe y Sudamérica.
En pocas palabras, cuando una pequeña ave playera levanta vuelo desde la tundra ártica y emprende su travesía hacia el sur, sabe -por instinto y gracias a millones de años de evolución- que en Llancanelo encontrará alimento, refugio y descanso. Y eso es, justamente, lo que la comunidad científica internacional acaba de reconocer.

Un ecosistema único y crucial
El objetivo de este acuerdo es garantizar que la Laguna de Llancanelo continúe cumpliendo su función ecológica, pero también que se convierta en un motor de desarrollo basado en el cuidado del patrimonio natural.
En los próximos meses comenzarán a definirse estrategias para mejorar la gestión del sitio, reforzar los monitoreos biológicos, ordenar el uso público y profundizar el vínculo entre la laguna y la comunidad.
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Blog del Foro Ambiental Córdoba

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