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Se agrava la erosión costera en Buenos Aires

 


“El mar ya está contra los acantilados”: se agrava la erosión en un paraíso natural y pone en riesgo balnearios y residencias

Fecha de Publicación
: 29/04/2026
Fuente: La Nación
Provincia/Región: Buenos Aires


Desde hace 20 años, la Bahía de los Vientos pierde territorio; las toneladas de roca arrojadas al pie de los acantilados de Quequén no alcanzan para contener los socavones 
Por si fuera poco el castigo diario y constante de las olas y el viento, esa porción de acantilados y cual si fuera un queso de estilo suizo se muestra con una perforación al lado de otra, obra de los loros barranqueros que abundan en multitud sobre este frente de costa, generan allí miles de nidos, musicalizan el ambiente con graznidos a coro y contribuyen también, pizca por pizca de tierra, a un proceso de erosión costera que se agrava día a día al norte de la desembocadura del río Quequén.
La intervención de las aves es el costado más pintoresco de un grave problema que se palpita, vive y sufre cada vez más en este paisaje de lo que se conoce como Bahía de los Vientos, un paraíso natural de cara a la inmensidad del mar, a unos cinco kilómetros al norte de la ciudad de Necochea, perfilado en las últimas décadas como un nuevo gran foco de atracción turística y, en particular desde la pospandemia, escenario de un pujante e innovador desarrollo inmobiliario. 
La abundancia de superficie de playas que este distrito ostentó desde siempre perdió territorio en esta zona puntual desde hace casi 20 años, cuando se inauguró una obra que extendió en casi 400 metros la Escollera Sur del potente y muy activo puerto de Quequén, convertida desde entonces en un mayor obstáculo para la arena que al ritmo de la deriva litoral debía abastecer a la costa.
El resultado, al cabo de casi dos décadas, fue la desaparición casi por completo de al menos 2500 metros de espacio de uso como balneario, desde extremo norte del actual parador Las Olas hasta una lengua de acantilados que se pronuncia hacia el mar y que los lugareños conocen como Punta Carballido. 
Las toneladas de rocas arrojadas durante los últimos años al pie de los acantilados, dispuestos paralelos a la costa con intenciones de muralla más firme, de poco han servido. El océano gana terreno, predomina sobre esas defensas, las mueve de aquí para allá con su poderosa energía y comienza a poner en riesgo a las propiedades que están en primera línea de mar. Algunas con larga historia por allí, cuando esa postal era un páramo solo visitado por pescadores; y otras de construcción reciente, nacidas como alojamiento para visitantes que empiezan a descubrir un escenario caracterizado por tranquilidad y, cada vez más, como destino con mayor calidad de vida como valor agregado.

Remediación de playas
La solución, según coinciden los vecinos que aparecen como principales damnificados frente a la pérdida de arena, está en manos del Consorcio de Gestión del Puerto de Quequén. El ente fue responsable de aquella obra inaugurada en 2008. Por esos días ya se anticipaba que habría que ejecutar una obra de remediación de las playas más próximas. La receta que hoy se evalúa se llama refulado: es el rescate de arena retenida sobre el margen este de la escollera o bien producto del dragado del canal de acceso para volcarla sobre la costa mediante cañerías.
El trabajo, que también tendría financiamiento asegurado por esta administración portuaria, sería muy similar a aquel que se realizó en 1998 en Mar del Plata, cuando con esta metodología se amplió la superficie de arena desde Playa Grande hasta Punta Iglesias. También allí el problema es el obstáculo que representa la Escollera Sur para la deriva natural.
El actual presidente del Consorcio de Gestión de Quequén, Mariano Carrillo, confirmó hace un mes y medio que esta obra está en los planes más inmediatos. “Tenemos el compromiso de avanzar con el estudio de impacto ambiental que permitirá concretar el refulado y recuperar nuestras playas”, confirmó durante el acto del aniversario de este puerto. Dijo entonces que “es una obra necesaria para devolverle a Quequén toda su grandeza”.
El puerto de Quequén tiene una fuerte participación en el movimiento de cereales y aquella obra de extensión de su Escollera Sur contribuyó a la operatoria con buques de mayor magnitud, lo que al mismo tiempo implicó mayor actividad y mayores recursos. De esos ingresos se espera que surjan los fondos para el refulado, si es que se considera esa metodología para dar una primera solución a esta coyuntura. 
LA NACION consultó sobre el estado de avance del estudio de impacto ambiental previsto como primer paso hacia la posibilidad de la obra de refulado. No hubo precisiones debido a urgencias que atravesaba esa terminal con una protesta de camioneros que mantuvo paralizada la operatoria durante las últimas tres semanas y fue foco principal para el directorio que está a cargo de esa administración.
“El proceso de avance del mar está súper acelerado, es exponencial y será cada vez peor”, dice a LA NACION Néstor Diez, ingeniero civil y de los que apuesta a esa siembra artificial de arena como alternativa adecuada. “Es refulado para recuperar superficie y escollerados para retener arena”, explicó. Uno sin lo otro, advierte, implicará cuestión de tiempo para que todo vuelva a ser como hoy. 
Las voces de reclamo se multiplican, pero no tienen tenor de conflicto con la administración portuaria sino de impulso para avanzar en lo que entienden que es un compromiso ya asumido para emprender la obra. “Se ve buena voluntad y se hará en la medida que se pueda”, reconoció Diez a LA NACION.

Avenida desaparecida
El tiempo corre y frente de acantilados retrocede cada vez más, a medida que el mar avanza. Por ejemplo, se perdió definitivamente un tramo de la avenida Costanera o calle 500, que la altura del cruce con la 549 tiene un abrupto final para reaparecer recién varios cientos de metros más adelante.
Verónica Bertoldi hace cuatro años que vive en Bahía de los Vientos. “Cuando llegamos acá los autos paraban delante de nuestro complejo, hoy no quedó nada”, dice. Incluso mucho antes había calle y tenía recorrido una línea de colectivos. Ahora muestra el límite del parque delantero de sus cabañas con un despeñadero que se le viene encima. “Cuando hay sudestada las olas están acá nomás y llegan hasta la propia construcción”, asegura LA NACION.
Quienes por aquí andan hace mucho más tiempo reconocen que la zona se había convertido en un frente de playa virgen que permitía recorrer a pie y sobre arena varios cientos de metros. “Hoy pronto uno se encuentra con las defensas de piedra y en determinados sectores directamente ya no se puede avanzar porque el agua está contra el acantilado”, explica Martín Palleiro, que hace 50 años comenzó a veranear por Quequén y desde hace 26 se radicó, con operatoria vinculada con la comercialización de cereales. 
Bahía de los Vientos luce por estos tiempos nuevas y modernas construcciones con otras pioneras y de estilo marino que asoman al peligro en esa primera línea, como “La mejillonera” o “Viento Norte”, apenas algunas de las que han sido testigos de los viejos buenos tiempos y estos más recientes, de amenaza y un eventual riesgo por desmoronamientos.
Las inversiones por allí se multiplican y también por ello hay preocupación porque el valor del lugar asoma mucho más sólido en la medida en que ofrezca playa cercana y, sobre todo, mantener a distancia el mar que tiene en su ADN esa tendencia en avanzar y ganar terreno.
Algunos de los proyectos en curso empiezan a mostrar edificaciones en altura. El límite que tiene el Código de Ordenamiento Urbano para Bahía de los Vientos se estableció en un máximo de cuatro pisos. Esos departamentos, a algo más de 200 metros de la costa, ofrecen una vista plena al mar. Las casas originales no solo lo ven desde sus ventanales: empiezan a sentirlo cada vez más cerca de sus cimientos.
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Cuando los médanos avanzan, un sistema costero en cambio

 


La arena avanza: médanos que tapan calles y el frágil equilibrio de la Costa Atlántica bonaerense

Fecha de Publicación
: 17/03/2026
Fuente: Diario El Día
Provincia/Región: Buenos Aires


En zonas del Partido de la Costa, el transporte eólico y la dinámica natural complica a ciudades y balnearios. El fenómeno se vincula con la erosión de playas y se controla con remoción de arena y restauración de dunas 
En varias localidades de la Costa Atlántica bonaerense, especialmente en el Partido de la Costa, el paisaje urbano convive desde hace décadas con un fenómeno particular: la arena de los médanos avanza sobre calles, accesos a la playa y sectores urbanos. En ciudades como San Clemente del Tuyú, esa dinámica se hace visible en la Avenida Costanera, en bajadas al mar o incluso en calles lindantes con el frente marítimo, donde montículos de arena pueden reducir el paso vehicular o cubrir parcialmente veredas y accesos.
El fenómeno no es nuevo, pero en los últimos años volvió a llamar la atención por la frecuencia con que las autoridades municipales deben intervenir para retirar arena acumulada. En algunos sectores, como en la zona norte de San Clemente, las acumulaciones se vuelven lo suficientemente grandes como para obligar a trabajos periódicos con maquinaria pesada para despejar la traza urbana.
Detrás de esas imágenes hay una dinámica costera compleja en la que interactúan procesos naturales —viento, transporte de sedimentos y oleaje— con décadas de urbanización sobre un territorio que originalmente era un sistema de médanos móviles. Comprender por qué la arena invade calles y avenidas exige observar el funcionamiento integral del litoral bonaerense.
En realidad, lo que ocurre en estas localidades no puede explicarse por una sola causa. El avance de arena hacia sectores urbanos se vincula con la erosión de playas en otras zonas del distrito, el transporte de sedimentos a lo largo de la costa y la transformación del sistema natural de dunas por la acción humana.

Una ciudad construida sobre un sistema de médanos móviles
En San Clemente del Tuyú existe un fenómeno bien documentado de invasión de médanos hacia sectores urbanos. La localidad funciona como una especie de área de depósito natural de arena dentro del sistema costero del Partido de la Costa.
Los vientos predominantes, principalmente del sector sur y sudeste, transportan grandes volúmenes de arena desde zonas ubicadas más al sur del distrito. Ese material se acumula en la zona norte del partido y, con el tiempo, termina desplazándose hacia sectores urbanizados.
En San Clemente ese proceso puede observarse en la Avenida Costanera, en las bajadas a la playa —como la del balneario Ríazor en la calle 2 Sur— y en sectores donde la arena invade calles lindantes con el frente marítimo. En casos extremos, los médanos pueden avanzar hasta cubrir accesos o reducir considerablemente el espacio disponible para peatones y vehículos.
La situación obliga a intervenciones periódicas del municipio. Equipos municipales trabajan con palas retrocargadoras para retirar grandes volúmenes de arena, realizar podas de médanos que invaden la traza de la Costanera y despejar el boulevard costero. Estas tareas suelen intensificarse fuera de la temporada turística para garantizar accesos seguros antes del verano.

El funcionamiento de las dunas y el impacto de la urbanización
Estudios científicos sobre la morfodinámica de las dunas en el Cabo San Antonio —región que abarca gran parte del Partido de la Costa— confirman que el avance de médanos hacia el continente es un proceso natural conocido como migración de dunas transgresivas.
Estas formaciones arenosas se desplazan lentamente tierra adentro impulsadas por el viento y el aporte constante de sedimentos provenientes del mar. En condiciones naturales, la vegetación costera y el propio relieve de los médanos regulan ese movimiento y mantienen un equilibrio dinámico entre playa y dunas.
Sin embargo, ese equilibrio comenzó a modificarse desde las primeras décadas del siglo XX, cuando el desarrollo turístico impulsó la urbanización masiva de la costa. A partir de la década de 1930 se arrasaron dunas para construir costaneras, loteos y avenidas frente al mar.
La forestación con especies exóticas —como el tamarisco— también alteró el comportamiento natural de los médanos. Estas plantas fijan la arena y elevan la altura de las dunas, actuando como barreras que obligan a la arena transportada por el viento a depositarse más cerca de las ciudades. Como resultado, en sectores como Playa Norte de San Clemente se observan acumulaciones que terminan invadiendo áreas urbanas.

Erosión en el sur y acumulación en el norte
Aunque el fenómeno se percibe de manera local en San Clemente, su origen está ligado a una dinámica regional del litoral bonaerense. El transporte de sedimentos a lo largo de la costa —conocido como deriva litoral— desplaza arena en dirección predominante de sur a norte.
En el norte del Partido de la Costa, donde se encuentra San Clemente, predomina un proceso de acreción: es decir, acumulación de arena. En cambio, varias localidades ubicadas más al sur sufren un proceso opuesto.
En ciudades como Mar del Tuyú, Santa Teresita o Las Toninas se registra desde hace décadas una erosión costera significativa. Investigaciones científicas documentaron retrocesos de la línea de costa de hasta 1,45 metros por año en algunos períodos, con reducción de playas y debilitamiento de los médanos.
Ese desbalance sedimentario hace que parte de la arena perdida en el sur sea transportada por corrientes y vientos hacia el norte del distrito. Allí termina acumulándose en playas y dunas que crecen progresivamente hacia sectores urbanos.

El papel del cambio climático y las tormentas costeras
La dinámica natural del litoral también se ve influida por cambios ambientales más amplios. Investigaciones sobre la costa atlántica argentina indican que el nivel del mar ha aumentado entre 15 y 20 centímetros en las últimas décadas y podría incrementarse significativamente hacia fines de siglo.
Ese proceso se combina con tormentas costeras cada vez más intensas, especialmente las sudestadas. Durante estos eventos el oleaje puede avanzar sobre sectores urbanos, erosionar la base de los médanos y modificar la distribución de arena en la playa.
Cuando la playa se reduce o pierde volumen de arena, el sistema costero se vuelve más inestable. Parte del material erosionado puede ser arrastrado por el mar durante las tormentas y luego transportado por el viento hacia el interior.
Así, el mismo proceso que provoca pérdida de playa en algunas localidades puede generar acumulaciones de arena en otras, alimentando el crecimiento de médanos en sectores donde la urbanización ya ocupa el espacio que originalmente correspondía a las dunas.

Cómo intervienen los municipios frente al avance de arena
Frente a la invasión de arena en calles y accesos, los municipios del litoral bonaerense aplican distintas estrategias de manejo. En el Partido de la Costa, la respuesta más frecuente es la remoción mecánica del material acumulado.
Las tareas incluyen el retiro de arena con maquinaria pesada, la poda de médanos que invaden calles y el despeje de bajadas a la playa. Estos trabajos se realizan de manera periódica para evitar que los accesos queden bloqueados.
Sin embargo, los especialistas advierten que intervenir de manera excesiva sobre los médanos puede debilitar su función natural de protección frente al mar. Por esa razón, en las últimas décadas comenzaron a adoptarse medidas consideradas más compatibles con el ecosistema costero.
Entre ellas se destacan los enquinchados, estructuras de madera o ramas colocadas en la playa para frenar el viento y atrapar arena. Estas barreras ayudan a reconstruir médanos y a estabilizar el frente costero.

Restaurar el sistema natural en lugar de combatirlo
En contraste con lo que a veces se propone en debates públicos, no existe evidencia de que los municipios del Partido de la Costa utilicen contenedores, muros de cemento o estructuras rígidas para retener médanos que amenacen calles o peatones.
De hecho, este tipo de soluciones suele ser criticado por especialistas en geología costera. Las estructuras duras pueden reflejar la energía de las olas y acelerar la erosión de las playas, agravando el problema en lugar de resolverlo.
El enfoque predominante en la actualidad busca restaurar el sistema natural de médanos. Además de los enquinchados, se promueve la forestación con especies nativas para fijar la arena, el aporte de sedimentos en zonas erosionadas y la protección de la franja de dunas mediante regulaciones urbanísticas.
En el Partido de la Costa, estas medidas se complementan con restricciones de construcción cerca del mar y normas que prohíben intervenir sobre médanos costeros, considerados parte esencial del equilibrio ambiental del litoral.

Un sistema costero en permanente transformación
El fenómeno de médanos que avanzan sobre calles en localidades como San Clemente del Tuyú no es simplemente una curiosidad geográfica. Es la manifestación visible de un sistema natural extremadamente dinámico que interactúa con ciudades construidas sobre un territorio que nunca fue completamente estable.
La arena que hoy invade una calle puede haber sido erosionada de una playa decenas de kilómetros al sur. Del mismo modo, la eliminación de un médano para abrir una avenida puede modificar el equilibrio costero durante décadas.
En ese contexto, los especialistas coinciden en que el desafío para las ciudades costeras no consiste en detener completamente estos procesos, algo imposible en un sistema natural en movimiento, sino en aprender a gestionarlos sin destruir las defensas naturales que protegen a la costa.
Porque, en definitiva, los médanos no son un obstáculo del paisaje urbano. Son la primera línea de defensa de las playas frente al avance del mar. Y su equilibrio, frágil y cambiante, define el futuro de toda la franja costera bonaerense.
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Erosión, sudestadas y crisis costera en playas argentinas

 


Cambió climático: qué pasa con las playas argentinas

Fecha de Publicación
:24/02/2026
Fuente: Diario El Argentino
Provincia/Región: Nacional


En buena parte de la costa atlántica bonaerense, la erosión dejó de ser una advertencia técnica para convertirse en experiencia diaria. Donde antes había extensas franjas de arena, hoy el mar llega hasta el borde de los balnearios, las carpas quedan a merced del oleaje y el espacio público se achica sin disimulo.
Las sudestadas más frecuentes y las pleamares altas de los últimos meses profundizaron un cuadro ya frágil. El 3 de enero fue una postal elocuente: varias localidades se quedaron sin playa y en sectores muy concurridos —como Playa Grande, en Mar del Plata— el mar avanzó hasta donde empieza la infraestructura turística.
“El nivel del mar sube, aumentaron las sudestadas y las playas están mal alimentadas”, sintetizó el geólogo Federico Iñaki Isla, investigador del CONICET. Para el especialista, el escenario actual deja al desnudo una vulnerabilidad estructural del litoral bonaerense.

Un sistema alterado
Isla explica que el problema tiene dos dimensiones. Por un lado, el retroceso de la línea de costa, que erosiona acantilados y dunas y compromete tanto bienes públicos como propiedades privadas. Por otro, la pérdida sostenida de arena, con impacto directo en el turismo y el uso social de las playas.
Los datos son contundentes. Entre Mar del Plata y Pehuencó, la costa retrocede en promedio medio metro por año. En la barrera oriental, que incluye Villa Gesell, Pinamar y el Partido de la Costa la situación es aún más crítica: en sectores urbanos se pierden entre uno y dos metros de playa por año, y en décadas anteriores hubo zonas con retrocesos de hasta cinco metros anuales.
Aunque el cambio climático acelera el ascenso del nivel del mar, los especialistas coinciden en que no alcanza para explicar semejante deterioro. La costa bonaerense funciona como un sistema dinámico de transporte de sedimentos: la arena se mueve de sur a norte impulsada por la Corriente de Deriva Litoral. Ese mecanismo permite que, tras una sudestada, la arena retirada sea repuesta desde otros sectores.
El problema aparece cuando ese flujo se interrumpe. Espigones, escolleras y rompeolas construidos sin planificación regional funcionan como trampas de arena: acumulan sedimentos en un punto y dejan sin aporte a las playas vecinas. El resultado es un balance negativo que, con el tiempo, vuelve insuficientes incluso los rellenos artificiales.
Uno de los ejemplos más citados es el de Santa Clara del Mar. Allí se construyeron siete espigones hace más de 40 años, pero ninguno en Camet Norte. El espigón terminal retuvo arena en Santa Clara y dejó sin provisión natural a las playas vecinas.
Hoy, Camet Norte enfrenta derrumbes de acantilados que ponen en riesgo viviendas. La escena se repite en Mar del Tuyú, Santa Teresita y Bahía de los Vientos: la erosión ya no es una amenaza futura, sino un problema instalado.

La contaminación por el boom inmobiliario
A esto se suman prácticas históricas hoy cuestionadas, como la extracción de arena de zonas altas para depositarla en sectores intermareales, facilitando que el mar se la lleve en cada sudestada. Aunque muchos concesionarios dicen haberlas abandonado, especialistas advierten que todavía persisten en algunos puntos. La contaminación y la acumulación de residuos completan un escenario que vuelve inútil cualquier defensa aislada.

Arena hay, pero no alcanza
La paradoja es evidente: reservas de arena existen. En Punta Médanos y Punta Rasa, en el Partido de la Costa; al norte del Faro Querandí, en Villa Gesell; y en Mar del Plata, en la base de la Escollera Sur. Sin embargo, el aporte de sedimentos por sí solo no resuelve el problema.
“Por más que se agreguen toneladas, el mar se la va a llevar si hay obras que impidan su distribución natural”, explicó el geólogo Andrés Folguera, investigador del CONICET y la UBA. También cuestionó la falta de estudios integrales y la proliferación de intervenciones costeras sin un plan ambiental coordinado.
En Camet Norte, además, la presencia de un yacimiento paleontológico único,con restos de miles de años que conservan colágeno y permiten estudios genéticos, derivó en un amparo judicial que frena obras de defensa costera mientras la erosión sigue avanzando.

Qué se puede hacer
Lejos de un escenario sin salida, los especialistas sostienen que existen alternativas técnicas viables: espigones más cortos y escalonados o rompeolas desvinculados, más costosos pero eficaces para reducir la erosión sin dañar áreas sensibles. Algunas de estas soluciones ya se aplicaron en el partido de General Pueyrredón y se están ejecutando en Las Toninas.
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Erosión amenaza las playas de la costa argentina

 


Las playas de la Costa Argentina están desapareciendo y hay un culpable: la erosión, ¿qué implica y por que ocurre?

Fecha de Publicación
: 12/02/2026
Fuente: Portal Noticias Ambientales
Provincia/Región: Nacional


La erosión de playas dejó de ser una advertencia científica para convertirse en realidad visible en la Costa Atlántica bonaerense.
Es que, donde antes había franjas amplias de arena, hoy aparece el agua, las carpas quedan al borde del oleaje y el espacio público se reduce drásticamente.
Además, en los últimos meses dos fuertes sudestadas consecutivas agravaron una situación que ya resultaba frágil.
En su momento, incluso se hicieron virales videos en los que balnearios enteros eran alcanzados por las olas, cuando antes estas no llegaban allí.
Ese patrón, cada vez más común, aceleró un proceso de erosión que avanza desde hace décadas y afecta la actividad turística.

Las causas de la erosión de playas en Argentina
Federico Iñaki Isla, geólogo e investigador del CONICET especializado en costas, explicó en diálogo con Infobae que la erosión de playas expone una vulnerabilidad estructural.
Es que el problema tiene dos caras: el retroceso de la línea de costa y la pérdida de arena en las playas.
El fenómeno tiene múltiples causas que se superponen. Por un lado, el mar avanza de manera natural sobre la costa, intensificado por el aumento del nivel del mar asociado al cambio climático.
Por otro, la acción humana altera la dinámica de la arena. Interrumpe su circulación y profundiza un desequilibrio que deja playas sin capacidad de recuperarse después de cada temporal.

El problema de las obras costeras sin planificación regional
La costa bonaerense funciona como un sistema dinámico en el que la arena se mueve constantemente.
La llamada Corriente de Deriva Litoral transporta sedimentos de sur a norte y alimenta las playas de forma natural.
En este sentido, uno de los factores que más influye en la erosión de playas es la construcción de obras costeras sin planificación regional.
Espigones, escolleras y rompeolas generan acumulación de arena en un punto específico, pero provocan un efecto en cadena.
«Al sur de la estructura se gana playa, mientras que al norte comienza a faltar», explicó Isla. El resultado es la transferencia de la erosión de las playas de un balneario a otro.
Por ejemplo, según estudios realizados en la región, toda la franja costera entre Mar del Plata y Pehuen Có retrocede en promedio medio metro por año.
Por su parte, en la barrera oriental, que incluye Villa Gesell, Pinamar y el Partido de la Costa, el problema de erosión de playas es aún más severo.

Política desorganizada y falta de estudios
Andrés Folguera, geólogo de la UBA e investigador principal del CONICET, señaló que «hoy, la acción del mar y del viento supera el volumen del depósito existente en algunas playas del norte costero».
«Puede ser porque cambia la dinámica natural del mar. O también porque alguien se está quedando con la arena, mediante la construcción de escolleras no autorizadas«, sostuvo el experto.
«No hay mayores estudios y cada uno hace lo que quiere hoy en día. La dinámica de las playas es muy independiente del voluntarismo de los municipios. Se necesita una política pública organizada«, remarcó Folguera.

El impacto del cambio climático en la erosión de playas y las perspectivas futuras
El cambio climático agrega presión al sistema. El nivel del mar aumenta y tiende a acelerarse.
Según estimaciones científicas, hacia fines de siglo podría subir alrededor de 40 centímetros, e incluso alcanzar los 80 si no se reducen las emisiones.
Frenar la erosión de playas resulta imposible, pero mitigar sus efectos sí es una opción.
Los expertos insisten en la necesidad de replantear el uso de las playas y señalan una ocupación excesiva de carpas.

Los principales factores que contribuyen a la erosión de playas:
- Construcción de espigones y escolleras sin planificación integrada
- Represas río arriba que reducen el aporte de sedimentos
- Aumento del nivel del mar por cambio climático
- Tormentas y sudestadas más frecuentes
La erosión también se vincula con la calidad ambiental. Algunas playas ya desaparecieron y otras quedaron inutilizables por la contaminación del agua y la acumulación de residuos.
Por ello, cuidar la arena sin garantizar la calidad del agua resulta insuficiente.
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El desierto avanza en la Patagonia, el caso Bahía Creek

 


El desierto gana terreno en la Patagonia: Bahía Creek, el pueblo rionegrino que lucha contra el avance de los médanos

Fecha de Publicación
: 02/02/2026
Fuente: Portal MeteoRed
Provincia/Región: Río Negro


El pequeño poblado costero de Bahía Creek, en Río Negro, enfrenta una amenaza creciente que pone en riesgo su continuidad. El avance sostenido de los médanos, impulsado por el viento y la degradación ambiental, preocupa a vecinos y especialistas.
Bahía Creek se encuentra en una zona naturalmente expuesta a la dinámica eólica, donde los vientos intensos modelan el paisaje desde hace miles de años. Está ubicado en la costa de Río Negro, sobre la ruta provincial 1, a mitad de camino entre Viedma y San Antonio Oeste. En los últimos años el movimiento de arena comenzó a afectar directamente a viviendas, calles y accesos, generando una situación inédita para la comunidad local.
En Bahía Creek el viento empuja la arena hacia el pueblo. Vecinos organizados intentan frenar un médano que amenaza con cubrir casas y caminos.
Los habitantes describen cómo la arena avanza de forma constante y obliga a limpiar patios, despejar caminos y proteger construcciones casi a diario. Según informó el diario Río Negro, algunos sectores del pueblo ya quedaron parcialmente cubiertos, lo que refuerza el temor a que el proceso continúe sin control.
El problema no solo es físico sino también social y económico. La posibilidad de quedar aislados, sumada a la dificultad para mantener servicios básicos, plantea un escenario crítico para un pueblo pequeño que depende del turismo y de la permanencia de sus habitantes.

El rol del clima y la geología en el avance de las dunas
El médano que amenaza a Bahía Creek es parte de un sistema dunar activo, típico de ambientes áridos y costeros. La arena suelta y la escasa vegetación facilitan que el viento transporte grandes volúmenes de sedimentos tierra adentro, modificando rápidamente el relieve.
Desde la meteorología, los especialistas señalan que la persistencia de vientos fuertes y períodos prolongados de sequía favorecen la movilidad de las dunas. Estudios científicos realizados en la Patagonia indican que el aumento de la aridez y la variabilidad climática intensifican los procesos de erosión eólica. Parece aparecer aquí un hilo conductor entre el cambio climático y la mayor movilidad de los médanos. 
A estos factores naturales se suman causas humanas. El tránsito vehicular fuera de caminos habilitados y la pérdida de vegetación nativa reducen la capacidad del suelo para fijar la arena, acelerando el avance de los médanos, tal como advierten informes citados por Ámbito y LM Neuquén.

La respuesta comunitaria para evitar que el pueblo desaparezca
Frente al avance de la arena, los vecinos de Bahía Creek impulsaron diversas estrategias de contención. De acuerdo con el sitio Más Río Negro, se instalaron cercos, barreras de ramas y sistemas artesanales destinados a frenar el desplazamiento del médano.
Estas técnicas buscan reducir la velocidad del viento a nivel del suelo para que la arena se deposite y pueda ser estabilizada. En paralelo, se promueve la implantación de vegetación adaptada al ambiente costero, clave para fijar los sedimentos a largo plazo.
La experiencia demuestra que el trabajo comunitario puede marcar la diferencia, aunque los pobladores advierten que se necesita continuidad y apoyo institucional. Para muchos, la lucha contra los médanos es también una advertencia sobre la necesidad de planificar mejor el territorio frente a un clima cada vez más extremo.
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La amenaza silenciosa: microplásticos en el suelo

 


La amenaza silenciosa: microplásticos en el suelo

Fecha de Publicación
: 14/07/2025
Fuente: Clarín
Provincia/Región: Nacional


La relación entre el agro y los plásticos comenzó en 1950. En esa década se empezaron a usar las primeras películas de polietileno en los invernaderos. En los '60 su uso se expandió gracias al “mulching”. Llegaron luego las tuberías plásticas de los sistemas de riego por goteo, hasta que el consumo explotó literalmente en los '80 con la llegada de los envases de agroquímicos y a un significativo aporte argentino: los silos bolsas.
Según la FAO, en 2019 la agricultura utilizó aproximadamente 12,5 millones de toneladas de productos plásticos. Si a ello le sumamos los 37,3 millones de toneladas en envases de alimentos, la producción de alimentos demandó -aproximadamente- el 11,2% del consumo global de plásticos. Y, además, se estima que su uso aumentará un 50% para 2030. El agro se ha convertido en un jugador tan importante para la industria plástica que ha sido necesario crear una nueva expresión: plasticultura.
Este aluvión no ha sido gratis para el ambiente. Desde hace algún tiempo, es visible para todos, una de sus consecuencias más manifiestas. Pocas imágenes más desagradables que encontrarnos con esas montañas de bidones vacíos amontonados junto a los molinos. Afortunadamente, gracias a la sanción de la Ley 27.279 en el año 2016, se establecieron requisitos mínimos de protección ambiental para el transporte, el almacenamiento, la recuperación y el reciclado de estos envases.
A consecuencia de esta ley, en 2018, las principales compañías fabricantes y comercializadoras de agroquímicos crearon Campo Limpio, una fundación que coordina un programa de recuperación y gestión responsable de los envases. Un esfuerzo loable, sin dudas, pero que urge acelerar, pues, a pesar de su sostenido crecimiento, el porcentaje de recuperación apenas alcanza al 15% de los bidones que se venden anualmente.
Sin embargo, el principal impacto ambiental de los plásticos no es visible a nuestros ojos, y es mucho más grave de lo que -a priori- podemos imaginar: estamos hablando de los microplásticos. Pequeños fragmentos de plástico, menores a 5 mm, que resultan de la descomposición de los mismos debido a la exposición al sol y las condiciones climáticas y que son extremadamente difíciles de eliminar.
El termino se popularizó gracias a un trabajo publicado por Richard Thompson en Science. Su estudio mostró -por primera vez- que estas pequeñas partículas estaban presentes, de forma generalizada, en los océanos. Progresivamente, las mismas han sido detectadas en todos los rincones del planeta: desde la nieve de la Antártida hasta el aire que respiramos y el agua que bebemos. Estudios recientes incluso los han encontrado en placentas humanas, pulmones y sangre; o sea que ya forman partes de nuestros cuerpos.
Si bien el problema comenzó mucho antes, recién en los últimos 20 años la comunidad científica y los organismos internacionales pudieron dimensionar la magnitud y complejidad del fenómeno, y solo en la última década se ha vuelto un tema prioritario para las políticas ambientales y sanitarias. Hasta hace poco tiempo, la principal preocupación era la contaminación de los océanos, sin embargo, recientemente, la FAO alertó que la acumulación en los suelos agrícolas podría ser mucho más grave. Se estima que entre 4 y 23 veces más microplásticos podrían estar siendo liberados en los suelos agrícolas que en los océanos, cada año, debido principalmente a la plasticultura, la contaminación y al hecho que los plásticos en la agricultura están en contacto constante con factores que aceleran su fragmentación. La contaminación del suelo es una amenaza invisible pero potencialmente más severa, con impactos directos sobre la producción de alimentos, la salud del suelo y la biodiversidad.
En Argentina, las investigaciones sobre micro plásticos en la agricultura están ganando relevancia. Estudios del CONICET y universidades como la Universidad Nacional de General Sarmiento los han detectado en suelos agrícolas, particularmente en zonas donde se usan acolchados plásticos en cultivos hortícolas. También investigaciones realizadas en cursos de agua cercanos a áreas agrícolas han revelado su presencia. La Universidad Nacional de Rosario y el CONICET están realizando estudios para monitorear la presencia de micro plásticos en el agua y su posible impacto en la producción agrícola.
La única solución para esta amenaza es comenzar a reemplazarlos por productos biodegradables. Afortunadamente son varios los emprendedores y los investigadores que están trabajando detrás de este objetivo. Estos son algunos de los casos que vale la pena mencionar:
1. Bionbax: está construyendo una planta en Roldán, Santa Fe, para producir bioplásticos a partir de aceite de soja, buscando reemplazar los plásticos convencionales por materiales biodegradables. Se espera que esta planta esté operativa este año, convirtiéndose en la primera de Latinoamérica en producir bioplásticos a partir de insumos locales.
2. INMET: se especializa en la modificación genética de microorganismos para producir bioplásticos derivados de glicerina, un subproducto de los biocombustibles.
3. Mycorium Biotech: este startup desarrolla biomateriales utilizando hongos y residuos orgánicos. Su tecnología permite crear envases biodegradables y comestibles.
Sirva este artículo como un llamado de atención frente a esta silenciosa amenaza a nuestro recurso más valioso. Como decimos siempre, para poder tener una verdadera dimensión del problema es clave comenzar a medir, sólo a partir de allí podremos tomar medidas antes que sea demasiado tarde.
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Repensar la producción en el Gran Chaco

 


La innovación productiva le presenta pelea a la desertificación en el Gran Chaco

Fecha de Publicación
: 21/06/2025
Fuente: Portal NoticiasFormosa
Provincia/Región: Norte Argentino


En una de las regiones más biodiversas y, al mismo tiempo, más amenazadas por el avance de la frontera agropecuaria; organizaciones sociales, gobiernos locales y productores impulsan estrategias colectivas para enfrentar uno de los desafíos más graves de nuestra era: la degradación ambiental y la pérdida de suelos fértiles.
Con el impulso del proyecto Impacto Verde, la red de actores que integra Redes Chaco avanza en una agenda de transformación productiva basada en la regeneración, la organización colectiva y la innovación territorial. Hoy, esa apuesta se vuelve más urgente que nunca.

¿Por qué es importante hablar de desertificación y sequía en nuestra región?
“La desertificación y la sequía son, tal vez, las mayores limitantes que enfrentamos para cualquier cadena de valor en el Chaco”, afirma Mercedes Borrás, especialista en ganadería y cadena forestal de Fundación Gran Chaco. Se trata de condiciones propias del ecosistema chaqueño, pero que se ven agravadas por modelos productivos intensivos, desmontes descontrolados y falta de planificación de largo plazo.
Comprenderlas como una problemática estructural es fundamental para diseñar estrategias de adaptación y resiliencia. Desde Redes Chaco, este enfoque se convierte en acción concreta: articulación institucional, planificación territorial y transferencia de soluciones tecnológicas para el arraigo y la sostenibilidad.
La relación entre desertificación y producción no es teórica, se observa todos los días. “El desmonte en el Chaco es una de las principales causas de desertización”, explica Agustín Noriega, presidente de Fundación Gran Chaco y coordinador técnico en el proyecto Impacto Verde. “A eso se suma la pérdida de fertilidad de los campos, los incendios de pasturas implantadas y la erosión eólica, que deja los suelos completamente expuestos”, amplió Noriega.
Durante décadas, los modelos ganaderos basados en el desmonte masivo ofrecieron resultados rápidos, pero generaron degradación, pérdida de biodiversidad y crisis hídricas. En paralelo, los pequeños productores también enfrentan limitaciones: falta de infraestructura, sobrepastoreo y agotamiento del suelo en zonas cercanas a aguadas o corrales.
El desafío actual no es sólo técnico, es político. Se trata de reorganizar el sistema productivo del Gran Chaco, incorporando criterios de regeneración, acceso al agua, sostenibilidad y participación de las comunidades.

Red Nueva de Ganadería: una herramienta contra la desertificación
Frente a este panorama, nace la Red Nueva de Ganadería Chaqueña, explica Agustin Noriega. Un espacio que articula a productores, técnicos, universidades y organizaciones como Redes Chaco, TNC, Fundación Gran Chaco, ACDI, Solidaridad, RegenoA, UNJu, UNSa y Fundapaz, entre muchas otras.
La Red impulsa una plataforma técnica para el diseño de soluciones regenerativas. Su objetivo es acompañar a los productores ganaderos de los tres países que integran el Chaco (Argentina, Paraguay y Bolivia) en la transición hacia prácticas sostenibles. No se trata solo de tecnología, sino de una apuesta por el conocimiento compartido y la organización desde el territorio.
“La red es un espacio donde se intercambian experiencias, se identifican fragilidades del sistema actual y se construyen nuevas respuestas colectivas”, resume Borrás. Con 35 millones de hectáreas comprometidas en la actividad ganadera chaqueña, lo que se juegue en este espacio será decisivo para el futuro ambiental y productivo de la región.

Acción climática para el futuro común
Resolver el acceso al agua, promover la ganadería regenerativa, frenar el desmonte y planificar el uso del territorio con base en datos y saberes locales son prioridades para Impacto Verde. Para lograrlo, el proyecto impulsa una agenda con gobiernos, cooperación internacional, productores pequeños y grandes, que permita pasar del diseño a la implementación concreta.
El compromiso de la comunidad regional es vital. La lucha contra la desertificación no es solo ambiental, es una disputa por el presente y el futuro de las comunidades, por la soberanía productiva y por el equilibrio ecológico de uno de los ecosistemas más amenazados del planeta.
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Buenos Aires regulará la minería y la actividad petrolera

 


La Provincia regulará la minería y la actividad petrolera para proteger el suelo

Fecha de Publicación
: 25/01/2025
Fuente: Portal ProvinciaNoticias
Provincia/Región: Buenos Aires


El gobernador Kicillof creó una mesa interministerial para analizar regulaciones a los sectores extractivistas y así reducir los riesgos ambientales y de seguridad en la explotación de los suelos.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, creó una mesa interministerial que se dedicará a avanzar en regulaciones para las actividades extractivas que afectan a los suelos, como la minería y la explotación petrolera, de manera de reducir los riesgos ambientales y de seguridad involucrados en estos procesos.
A través de una resolución publicada en el Boletín Oficial bonaerense, se dispuso la creación de la Mesa Interministerial de Seguridad Socioambiental para Aperturas de Suelo, de la que forman parte los ministerios de Ambiente, Seguridad y Producción, además de la Autoridad del Agua.
El objetivo de este cuerpo es “realizar el seguimiento y abordaje de situaciones de riesgo y emergencias, llevar registros unificados de aperturas de suelo, realizar diagnósticos, y planificar y ejecutar políticas conjuntas para la prevención y mitigación de los riesgos para el ambiente y las poblaciones aledañas”.
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Las tierras de Argentina cada vez más degradadas

 


Preocupación en Argentina por la degradación que sufren las tierras

Fecha de Publicación
: 06/12/2024
Fuente: Canal 26
Provincia/Región: Nacional


El 36% del territorio nacional se encuentra bajo un proceso de degradación, por diversos motivos y con distintas consecuencias, tanto en el marco económico como en el efecto climático.
Argentina atraviesa un proceso de degradación del territorio, ya sea por erosión hídrica, eólica o biológica, que afecta a un 36% del total del territorio, lo que representa a unas 100 millones de hectáreas. Los motivos tendrían que ver con sobrepastoreo, incendios intencionales y deforestación, entre las causas principales que se asoman.
Justamente, dos regiones del país aparecen como las más afectadas por esta problemática. Por un lado, la Patagonia, producto del sobrepastoreo ovino, y por el otro aquellas provincias que conforman el Gran Chaco, como Salta, Santiago del Estero, Chaco y Formosa, en especial por los cambios en los usos del suelo y los desmontes.
Los datos mencionados surgen del Informe sobre el Estado del Ambiente de 2021, que ponen sobre la mesa la discusión acerca de las sequías y los procesos de desertificación de los territorios.
Según mencionó Ana Di Pangracio, directora ejecutiva de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), en charla con La Nación, “estos procesos de desertificación se aceleran por las otras dos grandes crisis ecológicas: la pérdida de biodiversidad y el cambio climático. Sin ecosistemas sanos no hay producción posible”.
En este marco, de cara a una proyección global, la 16° Conferencia de las Partes (COP16) de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación que tiene lugar desde el lunes en Arabia Saudita puede marcar el rumbo.
Allí, se intentará acelerar las acciones para el manejo sostenible de las tierras y mejorar la resiliencia ante fenómenos como las sequías. La Cnuld, por sus siglas en inglés, apunta que el 40% de las tierras del planeta se encuentran degradadas y se produjo un aumento del 29% desde 2000 acerca de las sequías, producto del cambio climático, aunque también el efecto de las modificaciones en los usos del suelo.
Facundo Vila, embajador argentino en Arabia Saudita, será el representante del país en la convención. Se esperan definiciones, ya que la nación padece estas situaciones. Por ejemplo, la zona más productiva, conformada por Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba, atravesó una sequía de más de tres años, que se tradujo en pérdidas económicas, aunque también ambientales.
La Bolsa de Comercio de Rosario estima que se perdieron unos 20.000 millones de dólares en 2023 por la baja en la producción de soja, maíz y trigo.
El 70% de Argentina se encuentra clasificado como "tierras secas", según lo apuntado por el Informe sobre el Estado del Ambiente publicado en 2023, aunque cuenta con datos del 2021. Y agregan que estos sitios “presentan mayor vulnerabilidad a la erosión y a la pérdida de su capacidad de brindar servicios ecosistémicos ante cualquier alteración que afecte su equilibrio”.
Por su parte, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires indicó que la siembra directa se lleva adelante en un 90% de toda la superficie agrícola de Argentina. El país aparece como un líder a escala mundial en dicha práctica conservacionista del suelo, según coinciden productores, investigadores y técnicos.
La siembra directa refiere a la no remoción del suelo mediante del uso del arado, que permite preservar la materia orgánica, almacenar de manera óptima el agua y disminuir la utilización del combustible en la siembra de cultivos. En los últimos años, se agregaron los cultivos de servicio, que tienen como fin preservar el suelo verde a lo largo del año y capturar mayor cantidad de carbono.
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Incencios forestales y cambio de usos del suelo

 


Cambio de usos del suelo: ¿Cómo es el después de los incendios en los bosques nativos?

Fecha de Publicación
: 02/09/2024
Fuente: El Auditor
Provincia/Región: Nacional


El problema es global y, a pesar de los esfuerzos, no se puede frenar el daño ambiental. Córdoba es una de las provincias argentinas en la que el fuego ataca todos los años y donde gran parte de sus suelos terminan destinados al cultivo y ganadería.
Como sucede desde hace años, la provincia de Córdoba fue foco de grandes incendios, como los últimos registrados en la localidad de La Calera, poniendo en riesgo a los bosques nativos y la biodiversidad de la región. Una vez apagado el fuego, surgen distintos interrogantes sobre si estas acciones son intencionales y realizadas para cambiar el uso de la tierra.
Investigadores de distintas ramas científicas se plantean estos interrogantes y los abordan desde la geografía, la geología y las ciencias ambientales, midiendo la acción humana en la pérdida de entornos naturales. El cambio de uso del suelo no es un proceso nuevo, pero se aceleró debido al crecimiento de la agricultura y la ganadería como negocio, reconvirtiendo 1.000 millones de hectáreas que antes eran bosques nativos en áreas de cultivo o pastoreo.

La situación en Córdoba y el Gran Chaco
Según Joaquín Deon, geógrafo, doctor en Estudios Sociales Agrarios de la Universidad Nacional de Córdoba e investigador del CONICET, el fuego es una herramienta para generar grandes cambios en los suelos. El investigador señala que, al ser Córdoba una provincia del centro y una de las más grandes, predomina el modelo agropecuario ganadero y extractivo.
Este uso también se extendió a todo el Gran Chaco, que abarca las provincias de Formosa, Chaco y Salta, donde las leyes no protegen al medio ambiente y esto hace que haya cada vez más tala de árboles y megaminería. “Ni siquiera la cuarentena obligatoria pudo frenar el fuego, porque durante 2020 se produjeron grandes incendios”, señaló Deon.
“La Ley 26331 de Protección de Bosques Nativos es muy discutida en la actualidad y fue debilitada por la falta de financiamiento estatal, y no se pudo evitar que grandes empresas utilicen el cambio de uso en los suelos para garantizar su rentabilidad”, expresó el investigador sobre la protección de bosques por parte del Estado.
Durante la pandemia, con la quema de miles de hectáreas a lo largo del país, la población se empezó a movilizar para la protección de los bosques, pero la normativa que impedía que durante 40 años la tierra no pudiera cambiar su uso fue derogada.
Por otro lado, el investigador del CONICET señaló que se están actualizando las normativas de bosques nativos y lo primero que surgió es que los bosques que se deberían haber protegido en el marco normativo de 2006 no se protegieron y se redujeron. “Córdoba tuvo una pérdida del 90% de los pocos bosques que le quedan, por eso se tiene que actualizar esta ley y no se pueden perder más bosques”, cerró.

Cambio climático y de los ecosistemas   
Para Deon, la acción del hombre también afecta los ciclos climáticos normales y esta problemática genera preocupación en el mundo. Hay lugares en que se ven amplitudes térmicas que antes no había, por ejemplo, pasando de tener 0 grados un día a 35 al otro. Estos cambios tienen que ver con que la atmósfera está muy cargada con el efecto invernadero y los rayos que ingresan a la atmósfera van influyendo sobre el movimiento de las masas de aire.
Las temperaturas marítimas influyen en este ciclo y las sequías son cada vez más habituales, favoreciendo la propagación del fuego descontrolado. Las grandes masas de aire cargadas de humedad provocan enormes tormentas, que a su vez desembocan en inundaciones en áreas que antes no se registraban y ahora se dan de forma continua, como sucede en Córdoba.
Dentro de estas ciencias que investigan los cambios climáticos está la Geología, que estudia los ciclos naturales del planeta que se dan hace millones de años. Como por ejemplo en los glaciares, las montañas, en el fondo de los océanos y cambios atmosféricos de las partículas en el aire.
Con este trabajo científico interdisciplinario se pueden llegar a conclusiones sobre el impacto negativo de los cambios en el uso del suelo, que no están siendo frenados. A pesar del compromiso que deben tener los Estados, las acciones que impulsan no son del todo efectivas.

Políticas del Estado nacional y provincial
Los incendios como el de Córdoba, además de ser devastadores, son eventos inesperados que alteran el entorno natural, dañan a las personas y ocasionan pérdidas de bienes. La Ley 26.815 garantiza que debe haber un presupuesto de la Nación destinado a contar con el equipamiento necesario, ya sean camiones hidrantes, aviones y bomberos a disposición para resolver esta emergencia buscando apagar el fuego lo antes posible.
El Plan de Manejo del Fuego fue creado en 1996 ante los persistentes incendios rurales. Hasta 2023 perteneció al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y, en el gobierno actual, depende de la Jefatura de Gabinete y la Secretaría de Ambiente, Turismo y Deporte.
Respecto a la provincia de Córdoba, el investigador del CONICET afirmó que los presupuestos que maneja la provincia para este tipo de emergencias “son multimillonarios y están asignados para una red de cuarteles de bomberos voluntarios, defensa civil local, equipos que trabajan con aviones hidrantes, capacitación permanente para emergencias y estos equipos están articulados con la policía provincial”.
Si bien Deon mencionó que hubo casos en los que la Justicia sancionó gravemente la quema de bosques, como por ejemplo tras el incendio registrado en el departamento de Ischilín durante 2021, resaltó que siguen registrándose fallas en el cambio de uso de los suelos para que no se pierdan los bosques que quedan.

Un fenómeno a nivel global
El cambio de uso del suelo no solo es un fenómeno que se da en Argentina, sino que sucede en gran parte de Sudamérica y del mundo. A pesar del compromiso que los Estados dicen tener con la causa ambiental, esto no se cumple.
En este sentido, Deon señaló los focos que se registran en la selva amazónica y la relevancia de una política de Estado que busque mitigar los desmontes que se realizan en los bosques. El investigador destacó que los incendios en Brasil son menores en comparación con otros años, ya que el camino del fuego se extendió a otras regiones y países, como Bolivia y Paraguay.
El geógrafo señaló que al cruzar el Atlántico, según el mapa de servicios de la NASA, se pueden observar zonas totalmente asediadas por los incendios en el centro de África, como es el caso de la República Democrática del Congo, Nigeria, parte del noroeste sudafricano y la región cercana al Lago Victoria. La inestabilidad política en estos países es un factor que hace que haya vía libre para el cambio de uso de los suelos y es así que se instalan distintas empresas multinacionales para explotarlos. También hay empresas argentinas que vieron como buena opción de negocio adquirir tierras en el continente más pobre y más vulnerable, donde no hay leyes que protejan al medio ambiente y es la ley del más fuerte.
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Cuando el desmonte y desertificación termina en muerte

 


Desmonte y desertificación, el problema crónico que convierte rutas en una trampa mortal

Fecha de Publicación
: 15/09/2023
Fuente: Cba24n
Provincia/Región: Córdoba - Nacional


El abogado especialista Darío Ávila acusó a la Provincia y a la Nación por respaldar el modelo agropecuario vigente. Además dijo que ni los gobiernos ni los productores cumplen con la reforestación que exigen las leyes.
Los accidentes múltiples y fatales ocurridos en las últimas horas en las provincias de Córdoba y Santa Fe, en medio de fuertes tormentas de viento y tierra, reavivaron el debate sobre la problemática del desmonte y el cambio climático en curso.
La postal del accidente ocurrido este lunes en ruta 13, con el saldo de un muerto y numerosos heridos, recuerda a otros accidentes similares ocurridos en nuestra provincia y ponen la mirada en todas las medidas de prevención que se deberían tomar para evitar estos hechos.
Y, el problema más delicado está en el avance de la frontera agropecuaria, los desmontes y la paulatina desertificación de las superficies, según analizó en diálogo con Radio Universidad el abogado y ambientalista Darío Ávila. Él, no dudó en responsabilizar a los gobiernos y a los productores agropecuarios por la ampliación de la frontera agropecuaria y la falta de reforestación.
“En mi opinión, hay responsabilidad compartida, principalmente del Estado nacional y el Estado provincial que siguen apostando al modelo de producción agroindustrial, que implica un avance desmedido de la frontera agropecuaria y el uso intensivo de agrotóxicos”, expresó.
En ese sentido señaló: “No nos resulta ajeno que estas tormentas de tierra se hayan dado en la provincia de Córdoba, en la provincia de Santa Fe, pero también en la provincia de Santiago del Estero”.
El abogado dijo que si se siguen las estadísticas realizadas por el Estado nacional, a través de la Dirección Nacional de Bosques, queda demostrado que los territorios de estas provincias “es el sector donde mayoritariamente se han llevado a cabo las tareas de desmonte y también de desmonte ilegal en zonas prohibidas”.
“Esto provoca el fenómeno del cambio del uso del suelo, es decir, donde antes había bosques ahora han sido reemplazados y hay monocultivo de soja, que tiene que ver con la falta de rotación de cultivos y el uso intensivo y esto claramente va produciendo una erosión de la superficie terrestre y esto termina en el fenómeno de la desertificación, que es cuando el suelo se muere a raíz del bombardeo químico por décadas por el uso de agrotóxicos”, explicó.
“Esto provoca la pérdida de fertilidad, pérdida de recursos hídricos, sumado a los desmontes, esto hace que nos encontremos con grandes superficies de suelos devastados”, sentenció.
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Alerta en Río Negro por el el déficit hídrico

 


Advierten que la sequía en Río Negro se puede volver más compleja y recomiendan la emergencia

Fecha de Publicación
: 12/07/2023
Fuente: Diario Río Negro
Provincia/Región: Río Negro


Un informe técnico señaló el déficit hídrico que atraviesa la zona Este de la provincia y recomendó declarar la emergencia por sequía.
En los últimos nueve meses se registró una marcada sequía en la zona Este de Río Negro, según un informe que fue presentado por profesionales del INTA, DPA y el Ministerio de Producción que recomendaron la declaración del estado de emergencia y/o desastre agropecuario.
El análisis del déficit hídrico derivó en una reunión conjunta entre representantes de Producción y Agroindustria de Río Negro, la Agencia de Recaudación Tributaria, la Federación de Sociedades Rurales, el INTA, el DPA y la Legislatura Provincial.
Se presentó un informe técnico sobre la situación actual, que reveló una marcada sequía sobre todo en la zona Este de la provincia, con un déficit acentuado entre los últimos 6 a 9 meses.
Ese estudio también derivó en una advertencia sobre la posibilidad de que esta situación se vuelva más compleja, especialmente durante el invierno, en la región Centro – Este y sobre la existencia de indicadores favorables, en términos de precipitaciones, hacia el Centro – Oeste.
Los datos permitieron a la Comisión Provincial de Emergencia Agropecuaria recomendar la declaración del estado de emergencia por sequía para los departamentos Adolfo Alsina, Avellaneda, Conesa, El Cuy, General Roca y Pichi Mahuida.
Además, se decidió mantener en estado de alerta en los departamentos del Centro-Este de la provincia, especialmente a San Antonio Oeste, Valcheta y 9 de Julio, ante la posibilidad de complicaciones si no se producen las precipitaciones adecuadas en los próximos meses.
Durante la reunión se hizo un repaso de las acciones sobre la asistencia en la zona más afectada por la sequía. Entre ellas, se mencionaron los tres talleres realizados en las Sociedades Rurales de Río Colorado, General Conesa y Choele Choel. Son coordinados por técnicos del Programa Ganadero Bovino de Río Negro y del INTA, que contaron con la participación de aproximadamente 150 productores donde se generaron ideas y estrategias para afrontar la crisis.
Se informó sobre la aprobación de líneas de crédito, donde de los 48 aprobados la semana pasada, 35 se destinaron a la suplementación de animales. En total se confirmaron entregas por un monto de 120 millones de pesos, de los cuales 80 millones fueron asignados específicamente para esa tarea.
«Estas cifras reflejan la necesidad de financiamiento y la urgencia que sienten los productores para suplementar sus animales, debido al marcado déficit hídrico«, destacó el Secretario de Ganadería de la provincia, Tabaré Bassi.
El ministro de Producción y Agroindustria rionegrino, Carlos Banacloy, se reunió la semana pasada en Buenos Aires con el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de Nación, Juan José Bahilo, para repasar los avances durante el último año de trabajo y las inversiones futuras.
Se analizaron los resultados de las herramientas específicas para cada uno de los sectores productivos, como los planes LANAR y GANAR. «Las gestiones realizadas por emergencias, tanto frutícola, avícola, hortícola e ignífuga, son el primer paso para atender la coyuntura. Luego de ahí y a mediano plazo, ya se están trabajando y gestionando nuevas líneas de financiamiento para fruticultura, un fondo que ronda los 1.200 millones de pesos que también deberían desembolsarse en los próximos dos meses», manifestó Banacloy.
También resaltó que «todos estos avances fueron posibles gracias a los aportes y el acompañamiento de Nación, a través de la Secretaría de Agricultura. Se estima que la transferencia de fondos para la finalización del ejercicio 2022 al 2023 rondará los 2.500 millones de pesos».
Banacloy también mencionó «el eficiente y rápido manejo de la situación de la gripe aviar, destacando que se destinaron cerca de 500 millones de pesos para hacer frente a esta emergencia».
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Vínculo entre la expansión de frontera agrícola e inundaciones

 


Nuevo estudio publicado en Science vincula el aumento de las inundaciones en la llanura argentina con los cambios en el uso de la tierra

Fecha de Publicación
: 03/07/2023
Fuente: Conicet
Provincia/Región: Nacional


El estudio de científicos del CONICET se valió de imágenes satelitales, trabajo de campo, series hidrometeorológicas y modelaciones computacionales. La clave sería el ascenso experimentado por las aguas subterráneas en las últimas décadas.
Un estudio protagonizado por científicos del CONICET, publicado en la prestigiosa revista Science, establece un vínculo de causalidad entre la expansión de la frontera agrícola que tuvo lugar en la llanura chacopampeana en los últimos 40 años y el aumento de las zonas inundables dentro de esta misma planicie.
Desde hace alrededor de veinte años, el Grupo de Estudios Ambientales del Instituto de Matemática Aplicada de San Luis (IMASL, CONICET-UNSL), dirigido por el investigador del Consejo Esteban Jobbágy, estudia la dinámica del agua y su relación con el uso del suelo en la llanura argentina. A lo largo de este tiempo, el grupo publicó más de veinte trabajos científicos que apuntan a señalar que la agricultura de granos reduce la capacidad de los suelos para extraer agua, en comparación con lo que sucede en superficies cubiertas de bosques y pasturas, generando así alteraciones en el balance hidrológico.
“Hay que tener en cuenta que nuestra llanura experimentó un cambio de vegetación con una velocidad y en una superficie casi sin precedentes en el mundo. Se expandió la agricultura de granos, especialmente de soja y maíz, rápidamente, en áreas en las que antes había vegetación natural -bosques o pastizales- o cultivo de pasturas que se sembraban y estaban muchos años en los lotes”, explica Jobbágy.
“Lo que no teníamos claro es como semejante transformación en el uso del suelo podría afectar la dinámica de inundaciones de la región”, indica Javier Houspanossian, investigador del CONICET en el IMASL, profesor de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL), y primer autor del trabajo. En este sentido, las inundaciones que les interesan no son aquellas veloces asociadas a un evento de lluvia particular, sino un tipo de inundación que se desarrolla gradualmente y que después se mantiene por mucho tiempo. A este tipo de inundaciones, históricamente, en la literatura se las vincula con las fluctuaciones climáticas y no con las transformaciones del uso de la tierra.
Para poder comprender mejor el fenómeno, Houspanossian, analizó mediante imágenes satelitales la historia de inundación de la región de los últimos 40 años, y logró establecer la existencia de una correlación a nivel regional entre los cambios en el uso del suelo y el surgimiento de nuevas áreas susceptibles de quedar cubiertas por agua.
“A nivel continental, en Sudamérica, hay áreas que se inundan y otras que no, y, por lo general, eso no cambia en el tiempo. Por el contrario, toda nuestra llanura se está inundando mucho más que hasta hace algunos años. Hay, además, un corrimiento del frente de inundación cada vez más hacia el norte y al oeste, que es paralelo al desplazamiento de la frontera agrícola hacia esos puntos, y abarca lugares históricamente secos donde nadie vivo recuerda que haya habido inundaciones antes”, indica Houspanossian.

El ascenso de las napas freáticas
Gracias a la obtención de series de datos históricos que muestran la variación en el tiempo en la profundidad de las napas freáticas en distintos puntos de la llanura, se pudo corroborar que el vínculo entre los cambios en el uso de la tierra y el aumento de la frecuencia de las inundaciones está mediado por un considerable ascenso de las aguas subterráneas, que se desplazaron de una profundidad de entre doce y seis metros, a una profundidad de entre cuatro metros y unos pocos centímetros.
Las series temporales sobre la variación de la profundidad de las napas freáticas –que permitió a los científicos acceder a datos de las primeras décadas del siglo XX- muestran que en distintos lugares de la llanura ocurrió el mismo fenómeno de ascenso de las aguas subterráneas, aunque en distintos momentos, y que ese fenómeno coincide en espacio y tiempo con la ampliación de la frontera agrícola.
Houspanossian destaca, además, que el estudio a nivel regional con imágenes satelitales tiene como antecedente el trabajo de varios años, a niveles más locales, en el terreno: “Hablábamos con productores agropecuarios del oeste de la Pampa, este de San Luis, sur de Córdoba, Santa Fe, y Santiago del Estero, que nos comentaban básicamente lo mismo, que hacía poco más de una década tenían que hacer un pozo de doce metros para encontrar agua, y que ahora bastaba con escarbar algunos centímetros. Esto nos permitió advertir que había una transformación hidrológica muy grande, pero no sabíamos cuánto territorio abarcaba en extensión. Para eso nos valimos de las imágenes satelitales y verificamos que se trata de un fenómeno regional y no solo local”, señala.
“La hipótesis central de este trabajo es que hubo un cambio en la hidrología de la región pampeana y recientemente en la chaqueña, que pasó de napas freáticas profundas a napas freáticas cercanas. Mientras antes necesitabas acumulación de muchas lluvias para que se produjera una inundación, ahora ya no se necesita que caiga tanta agua. Esta situación hace que el paisaje responda a las precipitaciones anuales de forma distinta y aumenta el riesgo de que se produzcan inundaciones”, agrega Houspanossian.

Comparaciones entre lotes vecinos
Con el objetivo de comprobar la existencia de una relación de causalidad entre la expansión de la frontera agrícola -y los cambios en el uso del suelo- y la mayor propensión de los paisajes a sufrir inundaciones, el equipo de investigación realizó comparaciones, en distintos puntos de la llanura, entre lotes cultivados con soja y maíz, y lotes vecinos con relictos de bosque natural o cultivados con pasturas o con plantaciones de eucaliptus. Esto les permitió ver que, pese a estar muy cercanos entre sí, los lotes cultivados con pasturas o de bosque natural o con plantaciones de árboles tienen napas más profundas y, al mismo tiempo, consumen más agua subterránea que los lotes cultivados con granos.
Aunque las napas freáticas de los relictos boscosos o con cultivo de pasturas también terminan ascendiendo; de acuerdo con los investigadores, esto no se debe a que carguen el agua de la lluvia, sino a que por vasos comunicantes reciben el exceso de agua proveniente de los numerosos lotes ocupados por cultivos de granos que rodean estas pequeñas islas. En este sentido, los investigadores han podido comprobar, a partir de observaciones químicas, que el agua más cercana a la superficie en estos relictos boscosos es antigua y fue “empujada” hacia arriba por el agua que llega de lotes vecinos.
“Al deforestar y reducir drásticamente la superficie boscosa, o cultivada con pasturas o árboles, permitimos que empiecen a recargarse las napas y que se vuelvan inundables paisajes que hasta hace unos años no lo eran”, indica Jobbágy.

La raíz del problema
Para avanzar en la comprensión del problema, los investigadores realizaron también una modelización computacional que les permitió reunir los distintos datos en un análisis integrador “La modelización nos muestra que la variable clave para determinar la profundidad de las napas es la longitud de las raíces de las plantas”, señala Jobbágy,
El investigador explica que los cultivos de granos tienen raíces poco profundas, dado que viven poco y tienen que construirlas de cero cada año. En cambio, los eucaliptus, las pasturas y los árboles de bosque natural como algarrobos, caldenes o quebrachos tienen raíces extensas que viven muchos años.
“La paradoja es que la clave de las inundaciones no está en lo que ocurre en los años húmedos, sino en lo que sucede en los secos, porque es en esos períodos cuando podría bajar el nivel de las aguas subterráneas; pero si tras un año de pocas lluvias el nivel de las napas desciende poco por la limitada extensión de las raíces de los cultivos, cuando haya un año lluvioso no va a haber tanto volumen libre de agua para almacenar los nuevos excesos. La sequía actual nos da una prueba en ese sentido, porque los cultivos fracasaron terriblemente, pero el agua no bajó demasiado”, indica Jobbágy.
Entre las principales implicancias del trabajo, Houspanossian advierte que el aumento en la frecuencia de las inundaciones, así como la extensión de la superficie inundable en la planicie argentina podría, eventualmente, afectar la productividad de ciertas zonas. “Nosotros notamos la existencia de terrenos que son abandonados porque ya no sirven para hacer agricultura por la acumulación de agua y posterior salinización”. En este sentido, hay paisajes que se pueden convertir en humedales, que, por un lad,o dejan de ser productivos para la región, pero, por el otro, implican la creación de un nuevo hábitat. Esto significa que las implicancias que puede tener este proceso van más allá de un cambio hidrológico y abarcan lo productivo y ambiental”, concluye.
Para finalizar, Jobbágy destaca la importancia del trabajo con diferentes actores sociales para aprender y manejar la nueva situación hidrológica: “En estos 20 años de trabajo, además de construir una base de evidencia de campo a partir de mediciones en toda la llanura, nuestro equipo construyó algo que tal vez es más importante aún, una red de cooperación con diversos actores de la producción y la gestión que han sido parte de la recopilación de información y de su aplicación casi inmediata a la toma de decisiones. En este sentido han sido fundamentales la cooperación con el INTA en San Luis, Marcos Juárez y Laboulaye, así como el trabajo de talleres e intercambio de datos e ideas con grupos de productores de AACREA y AAPRESID, y esperamos seguir trabajando con ellos en el futuro”, concluye Jobbágy.
Del estudio también participaron especialistas de la Universidad de Lancaster (Reino Unido).
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Informes de la AGN sobre problemáticas ambientales

 


Desertificación, glaciares y más: los informes de la AGN sobre problemáticas ambientales

Fecha de Publicación
: 06/06/2023
Fuente: Portal elauditor.info
Provincia/Región: Nacional


La AGN juega un papel central en el análisis y seguimiento del uso de recursos públicos y preservación de riquezas naturales. ¿Qué dicen algunos de los informes de la Auditoría General de la Nación sobre las problemáticas vinculadas al medioambiente?
El cuidado del ambiente es una prioridad de las agendas mundiales y en Argentina no es la excepción. Como organismo de control, la Auditoría General de la Nación (AGN) tiene un rol fundamental. ¿Por qué es tan importante que la AGN se involucre en estas cuestiones? Porque es el organismo encargado de fiscalizar el uso de los recursos públicos y promover la transparencia en la gestión estatal, también en lo vinculado a la sustentabilidad y la preservación de riquezas naturales.
Desertificación, glaciares, energías renovables, pasivos ambientales, bosques nativos, saneamiento del Riachuelo son algunos de los temas que el organismo consideró para sus informes. Estos estudios permitieron identificar deficiencias y puntos a mejorar. Si bien siempre hubo un compromiso de parte del organismo con la gestión ambiental, en 2001 se creó un área específica para esa labor que es el Departamento de Control de Gestión Ambiental (DCGA).

Desertificación
Una de las grandes preocupaciones en materia ambiental es la desertificación. Un informe de la Auditoría General de la Nación, sobre el Programa de Acción Nacional (PAN) señaló el “escaso cumplimiento” de las gestiones de cuidado del medio ambiente. El estudio se centró en la gestión desde junio de 2016 hasta diciembre de 2020, y el eje principal de análisis fueron las medidas tomadas para cumplir con los objetivos de conservar los servicios ecosistémicos y mejorar las condiciones de vida de las poblaciones afectadas, conforme a la meta 15.3 de la Agenda 2030.
La auditoría encontró “graves falencias” para implementar el PAN y el manejo sustentable de la tierra. Según el informe, las acciones no están siendo acompañados con las adecuaciones normativas, institucionales ni presupuestarias necesarias para su cumplimiento.
Hallaron que no impulsó una nueva legislación sobre suelos y desertificación, y que el presupuesto y recursos humanos son insuficientes para la efectiva implementación del programa. Entre los factores ajenos al programa, señalaron la situación del ASPO por COVID-19 que obligó a detener actividades planificadas, en detrimento del correcto desarrollo del programa.

Parques nacionales
Otro aspecto analizado por la AGN es la gestión de los Parques Nacionales. La Auditoría evalúa la eficacia de las políticas y medidas implementadas para su protección, con el objetivo de asegurar que se cumplan los objetivos de conservación y se minimicen los impactos negativos en espacios naturales que albergan un patrimonio invaluable.
A mediados de 2021, el organismo de control aprobó un informe de seguimiento sobre la labor de la Administración de Parques Nacionales (APN) y de la Secretaría de Gobierno de Ambiente y Desarrollo Sustentable (SGAyDS). De las 40 recomendaciones realizadas por el organismo de control en 2016, solo se habían resuelto ocho.
Entre las observaciones realizadas se detalló que no se encontró personal con estabilidad laboral (de planta permanente) en las áreas protegidas ni guardaparques contratados y que en muchas ocasiones el control y vigilancia o acciones ante emergencias ambientales son cubiertas por pobladores locales que actúan como guardaparques de apoyo.
La AGN también resaltó la importancia de elaborar una estrategia que redefina las prioridades considerando una mejor administración de las áreas protegidas con alta participación, mejores niveles de investigación científica, realización de monitoreo de la biodiversidad y programas de vigilancia eficiente. Sobre este punto, advirtió el progreso en el proceso de planificación, “aunque persisten dificultades que limitan la gestión eficaz de las AP”.

Sobre la cuenca Matanza - Riachuelo
El 8 de julio de 2008, la Corte Suprema de Justicia de la Nación emitía una sentencia que fue pionero en materia de recomposición y prevención del daño ambiental: el fallo “Beatriz Mendoza c/ Estado Nacional y otros” mediante el cual se obligó al Estado a desarrollar un plan para el saneamiento de la Cuenca Matanza Riachuelo. Para el desarrollo de la causa, la AGN tuvo un accionar clave en el aporte de pruebas.
El informe de la Auditoría daba cuenta que el 65,9% de los hogares de la Cuenca no tenía acceso a los servicios de cloacas, y afirmaba que las principales fuentes de contaminación eran los vertidos cloacales e industriales (plomo, mercurio, zinc, cadmio, cobre, magnesio, níquel e hidrocarburos y sus derivados) y la falta de una gestión adecuada de los residuos.
Desde entonces, cada año la Auditoría realiza un estudio de gestión y de seguimiento de las tareas que Acumar realiza en la Cuenca. El último fue aprobado en abril de este año sobre el desempeño de la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR) en el trabajo para palear la contaminación de origen industrial. Problemas en el presupuesto, información desactualizada e inconvenientes a la hora de sancionar fueron algunos hallazgos.

Glaciares
En lo referente a glaciares, la Auditoría ha realizado informes para evaluar la implementación de la Ley de Preservación de Glaciares y del Ambiente Periglaciar. Estos análisis son fundamentales para asegurar que se cumplan las medidas de protección necesarias y evitar el deterioro de estos ecosistemas únicos.
En 2018, aprobó un informe en el que se concluyó que existe una “ausencia de monitoreo” de los lagos que se forman en torno a los glaciares de la zona oeste del país y, por eso, se está ante un “riesgo potencial catastrófico”. El organismo de control encendió las alarmas luego de analizar la labor del ex Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable.
Los auditores explicaron que cuando los lagos se desbordan “arrastran sedimentos y escombros que generan aluviones de gran magnitud, pues recorren distancias extensas debido a la pendiente, y son considerados uno de los peligros más importantes por su potencial destructivo de poblaciones cercanas”.

Pasivos ambientales
La AGN examinó la gestión de la Secretaría de Minería en materia de manejo de los Pasivos Ambientales Mineros. Observó fallas en el fortalecimiento de la administración y en la estandarización de marcos normativos. Los organismos auditados, entre enero de 2018 y mayo de 2020, fueron la Secretaría de Minería de la Nación (SEMIN) y Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR).
De acuerdo al análisis del organismo “no existieron acciones de fortalecimiento” de la gestión minera y tampoco se avanzó en una regulación específica sobre la gestión integral de los residuos. Sumado a esto, el informe expuso que la Secretaría de Minería “no fue eficaz ni eficiente" en el cumplimiento de objetivos.

Bosques nativos
Sobre la preservación de bosques nativos, la Auditoría General de la Nación realizó varios informes y la aplicación de la Ley 26.331 sobre presupuestos mínimos para su protección.
El ordenamiento territorial es clave para la conservación de los bosques y, según la Auditoría, presenta debilidades que la autoridad de aplicación nacional no pudo modificar. Una de las fallas detectadas es que por no coordinar con las provincias se produjeron fallas en la coherencia ecorregional, en la definición de bosque nativo, en la aplicación de criterios de sustentabilidad ambiental y en el cumplimiento de plazos para su actualización.

Energías renovables
En función del cumplimiento de las metas del ODS 7, Energía asequible y no contaminante, la AGN analizó la gestión de la Secretaría de Energía. El período analizado va desde el inicio del año 2018 hasta dos años después, a fin de febrero del 2020, y los avances y acciones registrados en ese lapso no fueron suficientes.
Se encontraron programas subejecutados y falta de coordinación entre las partes involucradas, no logrando garantizar el futuro cumplimiento de los compromisos asumidos.

¿Qué se audita en 2023?
Según el Programa de Acción Anual de la AGN presentado ante la Comisión Parlamentaria Mixta Revisora de Cuentas, este año la AGN realiza el estudio de la gestión de la Administración de Parques Nacionales sobre el Parque Nacional Campos del Tuyú, Mburucuyá, Talampaya; las acciones en función de la calidad del aire impulsadas por el Ministerio; el Programa Nacional de Protección de los Bosques Nativos; la implementación, monitoreo, reporte y verificación de las acciones de mitigación y adaptación nacionales que hagan al cumplimiento de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.
También forman parte del listado la gestión y seguimiento de las recomendaciones del informe aprobado sobre el tratamiento de residuos sólidos urbanos; la producción sustentable. contingencias y pasivos ambientales en el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca; la gestión ambientalmente racional de contaminantes orgánicos; la gestión ambiental del Programa Bosques Nativos y Comunidad, comunidad wichí, Salta; y el relevamiento de las acciones desarrolladas en el marco del Plan Integral Estratégico para la Conservación y el Aprovechamiento Sostenible en el Delta del Paraná (PIECAS-DP).
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