Aseguran que los grandes incendios serán normalidad

 


“Vamos a ser un país acostumbrado al fuego”, el lapidario pronóstico sobre los incendios forestales

Fecha de Publicación: 01/03/2022
Fuente: Clarín
Provincia/Región: Nacional


Lo dice el viceministro de Ambiente, Sergio Federovisky. Distintos especialistas advierten por las consecuencias del cambio climático y la falta de controles.
En Corrientes, el fuego arrasó más de 900 mil hectáreas, casi el 11% del territorio provincial, según datos de la Estación Experimental Corrientes del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). El fuego cubrió, entre otros puntos, más de la mitad del Parque Nacional Iberá, un área de humedales, pastizales y bosques únicos en su tipo por su biodiversidad, donde habitan especies amenazadas de extinción.
Además de Corrientes, en la última semana se relevaron focos de incendios en Misiones, Chaco y Formosa. Antes, durante este verano, se produjeron incendios en Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, y previamente hubo en Río Negro, Neuquén y Chubut.
Yendo más atrás, todavía sigue el recuerdo de los incendios de 2019 en la Amazonia y de 2017 en La Pampa, donde se quemaron 1.300.000 hectáreas, un 60% más que la superficie afectada en Corrientes este año.
¿Son estos incendios hechos aislados o los argentinos tendremos que “acostumbrarnos” a los focos constantes producto del cambio climático? La pregunta despierta posiciones encontradas en cuanto al manejo del fuego, pero los especialistas coinciden en que este tipo de eventos se agudizarán en los próximos años.
Para el viceministro de Ambiente, Sergio Federovisky, “indudablemente la tendencia va a ser creciente a favor de que aparezcan episodios de estas características”.
El primer motivo, explica a Clarín, es que “el cambio climático provoca lo que se conoce como la agudización de los extremos, por lo que episodios que ya conocíamos, como la sequía, van a aparecer más pronunciados, más agudos, más extensos y, seguramente, más recurrentes”.
La segunda razón, sigue, es que “el aumento progresivo de la temperatura promedio del planeta somete a la vegetación a un estrés hídrico que la hace más proclive a propagar el fuego”.
“Vamos a ser un país acostumbrado al fuego, pero no solamente un país. Tenemos que pensar y entender que este es un fenómeno global derivado del cambio climático. Canadá, Australia, España, Estados Unidos, Portugal, Grecia, Francia, Rusia, países que incluso tienen muchísimas más capacidades para enfrentarse a este fenómeno, tienen recurrencia en la aparición del fuego y una pérdida enorme de hectáreas”, enumera Federovisky.
Ejemplifica que Australia sufrió la pérdida de 23 millones de hectáreas en 2020 y Canadá, de 4 millones, durante el último verano. No es fácil cuantificar esos datos en la Argentina, puesto que es cada provincia la que informa la cantidad de hectáreas quemadas anualmente.
Por su parte, la directora ejecutiva de la Fundación Rewilding Argentina, Sofía Heinonen, afirma que la Argentina vive “los efectos de la crisis climática en primera persona”. Y detalla: “Vemos arder montes húmedos y humedales desde las bases porque el material vegetal que antes estaba cubierto por agua quedó expuesto por las prolongadas sequías y hoy es material combustible”.
En relación al fuego, la organización destaca que “es un elemento natural e imprescindible para mantener la riqueza de los pastizales subtropicales”, pero alerta que “los incendios actuales son anormales en cantidad, en superficie y en intensidad” producto de “las sequías prolongadas y las altas temperaturas como consecuencia del cambio climático”, sumadas a prácticas productivas y falta de tareas de prevención de incendios.
Una aclaración aquí. Para Rewilding, “el fuego practicado adecuadamente, con quemas preventivas controladas, realizadas en invierno y considerando las características del lugar, favorece la biodiversidad y evita que se acumule material combustible, disminuyendo el riesgo de los incendios catastróficos de gran intensidad y gran escala”.
No obstante, Heinonen advierte: “No deberíamos acostumbrarnos a desastres naturales, sino al nuevo clima que nos toque vivir en cada región”, y apunta que el cambio climático, con un aumento de la temperatura del planeta en 1,5 grados, “va a repercutir con consecuencias cada vez más extremas: más sequía, más inundación, más frío, más calor”.
Si esta crisis se profundiza, porque se siguen “mandando más emisiones, destruyendo los bosques y degradando el medio ambiente, el clima probablemente siga inestable y cambiando, y las catástrofes serán más frecuentes”, agrega.
Para la del Partido Verde, Silvia Vázquez, la colecta del influencer Santiago Maratea de unos $ 154 millones de pesos demostró el grado de preocupación social por los incendios, un síntoma positivo aunque no suficiente.
"Yo creo que no es que corramos riesgo de acostumbrarnos a los incendios -afirma Vázquez-. Ya nos acostumbramos, como también nos acostumbramos a la inflación de dos dígitos, al 50% de pobreza, a las personas que viven en la calle y a la desocupación".
Para la ex directora de Asuntos Ambientales del Ministerio de Relaciones Exteriores hasta noviembre de 2020, "no es toda la sociedad, pero una parte naturaliza, aunque también hay una reacción importante de autogestión ciudadana por la desconfianza en los gobiernos”.
Vázquez sostiene que "ya se sabía que las condiciones de crisis hídrica concomitante con el cambio climático iban a generar una situación de exposición a la sequía primero y a los incendios después en toda la región. Pero después hay otra concatenación de causas como el desfinanciamiento de la Ley de Bosques Nativos, del Sistema Nacional del Manejo de Fuego, la falta de coordinación entre las provincias y la Nación, la falta de equipamiento concreto para afrontar el fuego ni bien se inicia", detalla.
“El fuego no se puede evitar, pero lo evitable es la tragedia. Porque si se hubiese sancionado la Ley de Humedales, tendríamos previsto 17.400 millones de pesos para financiar su protección en 2022. Quiere decir que vos tenés que multiplicar el financiamiento nacional por cinco para poder hablar de algo que empiece a tener envergadura”, opina Vázquez.
En torno a las acusaciones de “desmantelamiento” del Plan Nacional de Manejo del Fuego, Cabandié había asegurado en el Senado que, desde 2019, el Gobierno nacional incrementó en 3.300 millones de pesos su presupuesto.
 A su vez, Vázquez explica que es necesario que el financiamiento y el control de los productores locales se intensifique desde las provincias, puesto que desde la reforma constitucional de 1994, la gestión de los recursos naturales está en manos de las provincias y, por lo tanto, el manejo del fuego es responsabilidad primero de la Provincia, después de la región y luego de la Nación.
“La provincia gestiona su propio cuerpo de brigadistas, que son los primeros que van a ir a atender el fuego, pero también son los que deben controlar que en los propios latifundios haya el equipamiento adecuado para combatir el fuego, cuando empieza el primer foco y que haya una vigilancia apropiada para detectarlos”, señala.

La mirada de los Argentinos sobre la crisis climática
En la Argentina, 9 de cada 10 personas consideran que el calentamiento global es una seria amenaza para la humanidad, algo mayor que el promedio mundial, determinó una encuesta de la asociación de consultoras WIN International: mientras que al mundo le preocupa en un 86% , entre los argentinos esa preocupación aumenta 4 puntos (90%).
Cuando se consulta si ya es demasiado tarde para frenar el cambio climático, las opiniones se dividen de manera similar entre los argentinos que creen que ya es demasiado tarde y quienes consideran que aún no lo es (44% y 45% respectivamente).
En comparación con la población mundial, Argentina se muestra más escéptica: mientras que a nivel global el 52% no está de acuerdo con que ya es demasiado tarde, en Argentina la proporción de quienes consideran lo mismo cae 7 puntos, llegando al 45%.
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