La gripe aviar sigue diezmando a la fauna marina

 


Mortandad extrema de elefantes marinos en la Patagonia

Fecha de Publicación
: 30/10/2023
Fuente: Clarin
Provincia/Región: Chubut


Han muerto prácticamente todas las crías nacidas esta temporada. Los expertos se preguntan cuántos animales quedarán después de la aniquilación. Señal de alarma.
Península Valdés es marca de “buena naturaleza.” La ballena franca, los pingüinos, lobos y elefantes marinos. Hace unos días, una muchedumbre de admiradores de fauna transitaron la ruta enripiada hacia Caleta Valdés, luego de haber avistado ballenas en Puerto Pirámides. No sabían que subyacía una tragedia que afectaba justamente a la especie con la que debían encontrarse en esas playas, el elefante marino.
Una epidemia de gripe aviar los ha estado matando de a miles. Han muerto prácticamente todas las crías nacidas esta temporada. Y no solo los recién venidos al mundo, caen también las madres y los grandes machos, portadores de esa nariz exagerada que hace al nombre. Los expertos se preguntan cuántos animales quedarán después de la aniquilación.
Valen algunos datos. En 2022 nacieron 18.000 crías; murieron 2 de cada 100. Este año, el número se acercará a 100 de cada 100. Algunos pescadores de caña, que pasan el buen rato en la costa, subieron a las redes videos mostrando playas repletas de cadáveres de elefantes. Sorprendidos de lleno, expresaron su impotencia con la bronca de intuir que el ser humano se encuentra detrás del desastre.
El virus de la gripe aviar afecta las poblaciones naturales de aves. De vez en cuando, salta a las aves de corral: los pollos que habitan jaulas de miniatura, embuchados hasta alcanzar el peso que los lleva a la guillotina y el desplume. Cuando la enfermedad llega al criadero, se eliminan todos los animales. Antes, el virus puede mutar, se hace muy letal y contagioso, y vuelve a la naturaleza aniquilando aves, y también mamíferos.
Llegado a las Américas, el virus ha hecho estragos en los lobos de Perú y Chile. A inicios de 2023, saltó a la costa argentina, enfermando de sur a norte. Hoy está en la “Península de la mucha fauna” que pasa el peor momento de su historia, desde la matanza industrial de lobos, suspendida en los años ‘60.
El ser humano es susceptible a la influenza aviar. Pero no es lo mismo que con otras especies. En parte, somos responsables de los riesgos que enfrentamos. Se predice que el forzamiento climático provocará nuevas y más epidemias. ¿A quién le importa? Contrariamente, los animales que agonizan en las playas, algunas atestadas de plásticos originados en la pesca, son víctimas.
Ojalá nada suceda, y se me acuse de alarmista. De eso se trata: dar la alarma, y también de expresar que entre las cosas más lindas del país se encontraban los espectáculos naturales de Valdés, hoy amenazados.
Son pocos los que ahora enfrentan ese “paisaje” de muerte. Son los que cuentan animales muertos, y toman muestras para identificar la variante viral. Se aúnan las fuerzas: la Provincia, el CONICET, organizaciones ambientalistas como WCS Argentina, entre otros. Miden el drama, no pueden hacer mucho más. Se teme por las ballenas y las orcas. Y preocupa el ser humano. En las playas aparecen animales muertos a los que se acercan los curiosos y sus mascotas.
Pero el país se encuentra distraído con otros números, importantes sin duda, aunque no más dramáticos que los que subyacen a una tristeza casi inaguantable.

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Cenpat advirtió que los casos de gripe aviar “son una emergencia nunca antes registrada en la región”

Fecha de Publicación
: 30/10/2023
Fuente: El Chubut
Provincia/Región: Chubut


Así lo expresó la comunidad científica del Conicet-Cenpat. Las investigadoras además se refirieron al brote de gripe aviar en la fauna marina de Chubut y explicaron algunas de las acciones que se realizan en conjunto con otras instituciones. También brindaron recomendaciones para la comunidad ante el brote de la enfermedad.
Los brotes actuales de gripe aviar en Argentina son parte de un evento mundial que comenzó en el 2020 con la aparición de una variable del virus de la Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (IAAP) H5N1 perteneciente al clado 2.3.4.4b, que ha causado un número sin precedentes de muertes de aves silvestres y aves de corral en varios países de África, Asia y Europa. En 2021, el virus se expandió a América del Norte llegando a Centroamérica y América del Sur en el 2022.
Hacia mediados de agosto, el virus también fue detectado en lobos marinos de un pelo (Otaria flavescens) encontrados muertos o con sintomatología compatible con la enfermedad a lo largo de la costa argentina, y desde entonces se viene trabajando en la vigilancia sanitaria, la colecta de muestras y las medidas de control para evitar la diseminación del virus.
Los expertos destacan que lo que está ocurriendo en las costas es un evento único y de gran relevancia, se trata de la emergencia de un virus nunca antes registrado en la región, que afecta a elefantes, lobos marinos y aves que provoca síntomas respiratorios y/o nerviosos con desenlace fatal. Además, se trata de un virus con potencial zoonótico, por tanto también existe un riesgo para la salud pública.
En este sentido, la situación actual es una prueba de la importancia del establecimiento de programas de vigilancia sanitaria en animales silvestres, con protocolos de necropsia y colecta de muestras de valor diagnóstico que permitan conocer cuáles son las causas de muerte, qué enfermedades afectan a la fauna marina, qué microorganismos circulan en las poblaciones y cuál es el riesgo para la salud pública.
Los animales, y muy particularmente la fauna silvestre, se consideran la fuente de más del 70% de todas las enfermedades zoonóticas emergentes.
Con respecto a la posibilidad de que el virus IAAP H5N1 afecte a humanos es importante recalcar que, si bien el virus tiene potencial zoonótico, representa un riesgo bajo para la salud pública. El riesgo es mayor para las personas que están expuestas a animales infectados, ya sea por actividades relacionadas con su trabajo o con actividades recreativas.
Según la World Health Organization (WHO), entre el 2020 y el 2023 se reportaron 17 casos de gripe aviar H5N1 en humanos, todos casos asociados a personas trabajadoras de la producción avícola durante la aparición de los brotes. Un dato relevante es que no se ha demostrado transmisión de humano a humano durante esos casos.
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