Los incendios sin control en Córdoba

 


El norte es desolación   

Fecha de Publicación
: 08/10/2021
Fuente: La Voz del Interior
Provincia/Región: Córdoba


Los incendios avanzan sin control. El mayor foco ya quemó 30 mil hectáreas. Hay alerta máxima por la proximidad con la reserva Cerro Colorado.
El norte es desolación El sexto día de combate a los incendios en el norte de Córdoba fue, en la práctica, otra batalla perdida. El viento que rotó al sur, y con fuertes ráfagas, complicó ayer aún más el panorama y hasta generó reinicios de fuegos en puntos que parecían controlados.
Anoche, ya había bajado la tensión sobre Caminiaga y San Pedro Norte, dos pueblos que padecieron las llamas a metros de sus casas.
El nuevo punto de mayor preocupación se llama ahora Cerro Colorado, un sitio de enorme valor histórico–cultural, rodeado por una reserva natural de bosques nativos en buen estado de conservación.
“Si el fuego entra ahí, se hará mucho más complicado aún. Es una masa combustible superior a la que hasta ahora se fue quemando”, asumió Claudio Vignetta, secretario de Gestión de Riesgo de la Provincia. Según el funcionario, el fuego estaba anoche muy cerca ya de esa reserva, aunque a algunos kilómetros de los sitios arqueológicos y del pueblo de Cerro Colorado. Anoche ya se vivía con angustia la situación en esa pequeña localidad.
“Los principales esfuerzos ahora están puestos en evitar que el fuego entre a esa área”, dijo Vignetta.
Entre los técnicos del Plan Provincial de Manejo del Fuego crece la impresión de que este incendio, el mayor de este año en Córdoba, durará varios días más en actividad.
Una imagen satelital de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) marcó en la tarde de ayer una afectación ya sobre 30.600 hectáreas en esa zona, donde entremezclan sus límites los departamentos Sobremonte, Tulumba y Río Seco.

Que no llegue ahí
En la zona de Cerro Colorado, brigadistas llegados de varios puntos intentaban organizar ayer un contrafuego. Los aviones hidrantes estaban entonces concentrados en otros flancos de modo que los voluntarios y vecinos del lugar se cargaron el intento de impedir que el fuego llegue al principal sitio de pinturas rupestres de Córdoba.
En gran parte de esta zona no llueve desde febrero. El invierno fue crudo y sumó heladas tardías que convirtieron las pasturas en alimento perfecto para un desastre forestal.
Casi sin freno, el fuego fue diezmando algarrobos, garabatos, chañares y otras especies nativas, además de grandes extensiones de palmares, que generan un complicado efecto propagador del fuego al quemarse.
Luisa “Lulú” Colombo, escritora nacida y criada en Cerro Colorado, puso en palabras la angustia: “Si no envían aviones hidrantes y bomberos para apagar eso, va a seguir avanzando. Hace días que lo venimos viendo y no ha pasado ni un avión. Es desesperante. Sería la primera vez que en estas tierras ocurre un incendio. Imagínese la conmoción que vivimos”.
Ariel Bustos, el jefe comunal, completó la idea: “El viento no ayuda para nada. Esto es algo que nunca hemos visto, que nunca nos ha tocado acá”, refirió con la voz entrecortada, tras aseverar que a las 19 el fuego ya rozaba un extremo del área de reserva.

Y hubo más
Ese foco gigante no fue el único a combatir ayer. Hubo escenas complicadas, más al sur, cerca de José de la Dormida (donde un día antes se daba por contenido otro incendio). Desde el departamento Totoral llegó un nuevo foco hasta muy cerca de la zona poblada de esa localidad y se sumó a un reinicio de lo sofocado el día anterior, por otro lado.
También hubo otros nuevos inicios en las zonas de El Simbolar y de Villa de María de Río Seco. Anoche, desde la Provincia se daban por contenidos, aunque con riesgos de reinicios, todos esos puntos.
Pero el foco mayor, que lleva seis días, sigue activo en varios flancos.
Vignetta, cuya área está a cargo del Plan Provincial de Manejo del Fuego, señaló que no hay hasta ahora reportes de viviendas afectadas por el fuego en la amplia zona quemada. Aunque, quedaban algunas dudas sobre la situación “monte adentro”.
La región más afectada llevaba años sin incendios complejos. Los lugareños dicen no recordar fuegos semejantes. Nancy Salazar, del paraje La Totorilla, resumió: “Es un infierno, acá nunca vimos algo así”. Algunos recuerdan uno de 1998 y otro de 1988, pero menores al actual.
La mayor parte de los habitantes son pequeños productores rurales, con economías de subsistencia basadas en ganadería a baja escala. Entre ellos, la desesperación los marca. Muchos perdieron vacas, ovejas o cabras, quemadas por el fuego o extraviadas al escapar de las llamas. Además, se quedaron sin alambrados ni pasturas para intentar un regreso a la actividad en el corto plazo.
En lo ambiental el daño también impacta: se quema una zona que conservaba parte del poco bosque nativo que le queda a Córdoba.

¿Cuántos bomberos?
Desde la zona de los siniestros, Gustavo Nicola –jefe de Operaciones de la Federación de Bomberos Voluntarios– señaló que desconocía los motivos por los que hasta ayer no fueron formalmente convocados a combatir el frente más extenso, desatado en Caminiaga hace seis días.
“Los cuarteles no hemos sido convocados para colaborar en ese incendio. Si quieren, les mandamos 200 bomberos en un día. El poder de combate lo tiene la Federación, con cinco mil bomberos y todos los vehículos a disposición”, marcó Nicola.
“En un momento, cuando se quemaba todo, nos pidieron urgente la colaboración de dos regionales -la 5 y la 7- pero había incendios en sus jurisdicciones y no pudimos mandar los que hubiésemos querido”, acotó.
El planteo tiene relación con la escasa participación que los lugareños dicen ver de bomberos voluntarios y de autobombas en la amplia zona del mayor foco.
Hasta el quinto día, fue mayoritariamente el personal del nuevo equipo provincial de las Etac, con sus camionetas, el principal encargado de intentar contener los frentes. Eso marcaron bomberos de varios cuarteles.
Las Etac, estrenadas este año, tienen 350 empleados en toda la provincia (la mayoría, exbomberos).
Anoche, la Provincia elevó de alerta amarilla a roja a tres regionales de bomberos para sumar más agentes y vehículos desde hoy al foco mayor.
Vignetta, desde el Gobierno provincial, señaló que “se convoca a bomberos a medida que se cree necesario”. Citó que de los 470 agentes presentes en estos focos “la gran mayoría” eran bomberos voluntarios, y apuntó que la impresión es que estos incendios “serán largos en días” y que necesitarán ir rotando a los agentes. “Si no convocamos a más es porque se preservan recursos para tener en los días que siguen. Y además, no es nada sencillo armar la logística para 500 personas trabajando cada día”, dijo.
En aviones hidrantes, la Provincia cuenta por estos días con cinco propios disponibles, más dos enviados por la Nación. Anoche, el Gobierno nacional anunció el envío de dos aviones y un helicóptero más.

Una semana con decenas de focos iniciados cada día
Durante la estación seca, entre junio y octubre, la provincia de Córdoba registra en promedio más de una decena de focos de incendio por día. La inmensa mayoría no son noticia: son controlados por bomberos locales antes de su expansión y sin necesidad de activar el Plan Provincial de Manejo del Fuego.
En los últimos días, con condiciones climáticas muy favorables para el inicio y la propagación de fuegos, se sucedieron también numerosos focos, tanto en las zona de alto riesgo (las sierras y el noroeste, con mayor forestación) como en el llano.
Ayer, por ejemplo, un incendio rural cerca de Río Segundo generó alerta y requirió el trabajo de varios cuarteles de bomberos de esa zona.
Se inició en un campo agrícola y se expandió quemando rastrojos (restos secos de cultivos). El fuerte viento complicó la tarea de los bomberos. Horas después, se dio por controlado, antes de que llegara a comprometer a varias viviendas rurales de esa zona. “El frente de fuego tenía más de mil metros”, relató un bombero desde el lugar.
Un día antes, hubo un foco similar cerca de Alcira Gigena, en el sur provincial.
Los incendios en áreas agrícolas suelen quemar rastrojos y afectan los suelos productivos. Pero, en esas áreas ya casi sin forestación, resultan muchos menos agresivos y peligrosos, y de menor impacto, que los de zonas que mantienen bosques.
.

0 comentarios:

Blog Archive

Temas

Archivo de Blogs