El Gran Chaco Americano en desmonte

Detener el desmonte indiscriminado
Fecha de Publicación: 28/08/2017
Fuente: Diario Norte
Provincia/Región: NOA


Un reciente trabajo de monitoreo realizado por expertos internacionales y representantes de la organización Guyra Paraguay, que promueve la protección de la diversidad biológica, comprobó que continúan las prácticas de deforestación sin control en amplias zonas de Argentina, Paraguay y Bolivia que forman parte de la región boscosa más extensa del continente después del Amazonas, conocida como el Gran Chaco Americano.
Según el último informe publicado por Guyra Paraguay, en mayo pasado se detectaron significativos cambios en la cubierta natural de la región del Gran Chaco Americano, que sufrió cambio de usos en 18.278 hectáreas. Si bien en comparación con las 18.320 hectáreas afectadas en abril de este mismo año, se observó una disminución de hectáreas deforestadas, no deja de preocupar la tensión creciente que existe entre la necesidad de conservar los ecosistemas y el continuo avance de las actividades agropecuarias. Los ambientalistas paraguayos observan que a modo de comparación, esas 18.278 hectáreas desmontadas equivalen a un área de más de 1.6 veces la ciudad de Asunción y a más de 0.9 veces la ciudad de Buenos Aires. Según el reciente reporte de la organización, del total de hectáreas de bosques o tierras forestales que registraron cambio a otros usos en mayo pasado, Argentina registró el mayor porcentaje de deforestación con 38 por ciento de áreas de desmonte, seguido por Bolivia con 35 por ciento y Paraguay con 27 por ciento. En el caso específico de Paraguay, el promedio de deforestación fue de 162 hectáreas por día, mientras que Argentina registró un promedio de 224 y Bolivia 204.
Vale recordar que el Gran Chaco Americano es la región boscosa más extensa del continente después del Amazonas y la más grande de bosques secos de América del Sur. Abarca parte de la Argentina, Paraguay, Bolivia y una pequeña porción de Brasil. En su gran extensión, de más 1.000.000 kilómetros cuadrados, se presenta una gran variedad de climas y relieves que dan origen a una amplia diversidad de ambientes.
De acuerdo con Guyra Paraguay, que desde hace siete años realiza tareas de monitoreos en el Gran Chaco Americano, el distrito de la región que mayor cambio de cobertura presentó en mayo de este año fue Mariscal Estigarribia, en el Departamento de Alto Paraguay, con unas 4.848 hectáreas; mientras que en Argentina, la máxima se registró en Anta, en la provincia del Salta, con unas 1.714 hectáreas y en Bolivia, Charagua (Santa Cruz) obtuvo el área de cambio más extensa, con 4.751 hectáreas de cambio.
Pero en marzo pasado, la situación era aún más grave: Paraguay había registrado el mayor porcentaje de deforestación, con 56 por ciento de áreas de desmonte, seguido por Bolivia, con 27 por ciento, y Argentina, con 17 por ciento. En cuanto a los distritos con mayores cambios en marzo de este año, Mariscal Estigarribia, en el Departamento de Alto Paraguay, se mantuvo en el primer lugar de las áreas más afectadas con 5.863 hectáreas de cambio; mientras que en Argentina la máxima se registró en el Departamento Almirante Brown de la provincia del Chaco, con unas 1.340 hectáreas. En Bolivia, en tanto, la localidad de Pailón, en Santa Cruz, fue el área que registró el cambio más extenso con 4.046 hectáreas.
En nuestro país está vigente la ley 26.331 de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos, también conocida como ley Bonasso, que estableció que las provincias deben realizar el ordenamiento territorial de sus bosques nativos. La norma fijó categorías para los usos posibles de las tierras boscosas: desde la conservación hasta la posibilidad de transformación para la agricultura, pasando por el uso sustentable del bosque. De esa manera, se zonificó los bosques en zonas de muy alto valor de conservación que no deben desmontarse (zona roja); zonas de alto o medio valor de conservación que pueden estar degradados pero que si se los restaura pueden tener un valor alto de conservación (zona amarilla), y los sectores de bajo valor de conservación que pueden transformarse parcialmente o en su totalidad, con la previa realización de una evaluación de impacto ambiental (zona amarilla).
Es imprescindible que se respeten todas estas zonas, fundamentalmente las áreas rojas, como lo establece la ley. Es necesario consolidar un modelo de gestión de los recursos que sea sostenible, avanzando en la aplicación efectiva de la Ley nacional de Bosques Nativos.
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