Suelos pampeanos pierden nutrientes



Los suelos pampeanos pierden fertilidad

Fecha de Publicación
: 30/10/2015
Fuente: AgroVoz
Provincia/Región: Nacional


Redujeron 70 por ciento la capacidad de aportar nitrógeno y fósforo en los cultivos, según un estudio de la Facultad de Agronomía de la UBA.
En medio de una siembra de granos gruesos en la que se plantea la posibilidad de disminuir la aplicación de algunos insumos, como los fertilizantes, por falta de rentabilidad, docentes de la Facultad de Agronomía de la UBA (Fauba) señalaron que la fertilidad fue una de las variables más afectadas en los suelos durante las últimas décadas. No obstante, reconocieron que la soja, el cultivo más extendido del país, no dependen de la aplicación de estos productos para obtener buenos rendimientos.
"El principal problema que hoy presentan los suelos de la Región Pampeana es la fertilidad. Aproximadamente perdieron 70 por ciento de la capacidad de aportar nitrógeno y de la disponibilidad de fósforo para los cultivos. Es la degradación más importante que hubo en la región, pero que hoy se puede compensar con fertilización", dijo Roberto Álvarez, profesor titular de la cátedra de Fertilidad y Fertilizantes de la Fauba.
En 2012, su grupo de trabajo presentó los resultados de los estudios que se llevaron a cabo con carbono y nitrógeno en los suelos de la Región Pampeana, con algunos datos alarmantes. Por ejemplo, allí se advierte que la fertilidad de los suelos cultivados disminuyó cinco veces en los últimos 40 años.
Evaluaciones posteriores también muestran el deterioro de los suelos. “Encontramos que la fertilidad fosforada en la Región Pampeana cayó, en promedio, un 75%, hasta un metro de profundidad. O sea, el impacto de la agricultura sobre la reservas de fósforo ha sido muy profundo", admitió Álvarez.

Rinde sin fertilización
Mientras en el mundo 50 por ciento de la producción de alimentos se realiza en base a fertilizantes, la Argentina transita una situación particular que, en parte, la independiza del uso de esos productos. "A diferencia de lo que sucede con la agricultura en la mayoría de los países del planeta, nuestros cultivos no dependen de la fertilización. Se estima que sólo perderíamos un 15% de la producción si dejáramos de fertilizar y caeríamos a 85 millones de toneladas de granos cosechados anualmente, respecto de los 100 millones que se producen hoy".
¿Por qué existe esta diferencia tan importante entre el escenario argentino y el mundial? "Es debido a que en nuestro país se cultiva principalmente soja, que obtiene nitrógeno de la atmosfera por fijación biológica y responde poco a nutrientes como fósforo y azufre. Por lo tanto es bastante independiente de los fertilizantes", explicó Álvarez.

Campaña en rojo
Según Álvarez, la campaña actual de granos gruesos encuentra a los productores en un contexto de números muy ajustados que complican la posibilidad de aplicar algunos insumos.
"En este campaña es casi imposible económicamente aplicar fertilizantes, que son uno de los insumos más caros de la agricultura. Sólo se compensaría el costo de la fertilización en suelos de muy baja fertilidad", señaló el investigador.
A su entender, en suelos de mediana y alta fertilidad no va a convenir fertilizar el maíz ni la soja. "Sí se puede justificar la fertilización con nitrógeno y fósforo en suelos de muy baja fertilidad", aclaró.
Según el investigador, la mejor recomendación en un escenario tan complejo desde el punto de vista económico es usar fosfato diamónico, porque a diferencia de las fuentes de un solo nutriente, en el caso del maíz obtendríamos una doble respuesta al nitrógeno y al fósforo. Este fertilizante es rentable en suelos de mediana y baja fertilidad.
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