Detectan rica fauna en la selva misionera, con una amenaza creciente

 


Descubren un tesoro de fauna en Misiones, pero alertan por los pastizales exóticos

Fecha de Publicación: 07/04/2026
Fuente: InfoBae
Provincia/Región: Misiones


Un equipo de biólogos documentó 759 ejemplares de anfibios y reptiles de 38 especies diferentes en la Reserva Privada San Sebastián de la Selva, en Comandante Andresito. La amenaza que encontraron detrás del hallazgo
En uno de los rincones más verdes y biodiversos del terruño argentino, un equipo de científicos recorrió la Reserva Privada San Sebastián de la Selva, en Comandante Andresito, Misiones, y logró identificar una sorprendente variedad de anfibios y reptiles: 759 ejemplares de 38 especies distintas. 
El hallazgo, sin embargo, vino acompañado de una advertencia inquietante. Allí donde la selva original fue reemplazada por pastizales exóticos, la riqueza y la diversidad de la fauna disminuyen drásticamente. Los ambientes transformados muestran menos especies y menor abundancia que la selva protegida, el bosque en recuperación y el arbustal de chilcas, lo que enciende una alarma sobre el futuro de estos ecosistemas únicos.
El reemplazo silencioso de la selva por pastizales exóticos no solo transforma el paisaje, también borra parte de la riqueza natural que hace única a esta región. Tras seis campañas intensas de muestreo entre 2019 y 2023, los biólogos comprobaron que los pastizales artificiales albergan menos especies y menos animales. Esa caída en la diversidad deja expuesta la fragilidad de la fauna local ante los cambios que impone el avance humano sobre el suelo misionero.
La investigación, liderada por el licenciado en biología y fotógrafo de vida silvestre Alfredo Sabaliauskas junto a Morgan Sebastián Miller (Facultad de Ciencias Exactas de la UBA), Tomás Carranza Perales (Ciencias Exactas de Córdoba) y Matías Romano (Reserva Privada San Sebastián de la Selva), se propuso mirar la selva con lupa. ¿El desafío? Comparar cuánta vida resiste en cuatro escenarios distintos de este rincón de Misiones, clave dentro del Corredor Biológico Urugua-í-Foerster. Desde la selva primaria intacta hasta el bosque en recuperación, pasando por el arbustal de chilcas y el pastizal exótico, cada ambiente reveló su propio pulso de biodiversidad.
La Selva Paranaense, pulmón verde y santuario natural de la Argentina, resiste como puede el avance de la deforestación y los cambios de uso del suelo. Esta región, la más biodiversa del país, es también la más amenazada. El estudio advierte que cada modificación ambiental—desde la alteración del microclima hasta la pérdida de cuerpos de agua—desequilibra el delicado engranaje que sostiene a anfibios y reptiles. Por eso, los investigadores subrayan la importancia de registrar y monitorear cada rincón de este ecosistema, una tarea clave para diseñar estrategias de conservación y restauración en un territorio que no admite distracciones.

Reducción de anfibios y reptiles en pastizales exóticos de Misiones
Durante largas jornadas de campo, los científicos lograron identificar 759 ejemplares pertenecientes a 38 especies distintas de herpetofauna: 21 eran anfibios y 17 reptiles. Entre los registros figuran 21 especies de anuros de cinco familias, 12 serpientes de cuatro familias, 3 lagartijas de tres familias, además de una tortuga y una anfisbena. Todos fueron fotografiados y devueltos a su lugar, en un esfuerzo por no alterar el delicado equilibrio del ecosistema.
Pero detrás de los números, el análisis reveló una tendencia imposible de ignorar. “La diversidad alfa fue más baja en el pastizal exótico, con diferencias significativas respecto de los otros tres sitios”, informaron los investigadores. En otras palabras, la variedad de especies—y la abundancia de animales—se desploma allí donde la selva fue desplazada por el avance de los pastizales.
El contraste resulta contundente: los ambientes nativos, como la selva y los sectores en recuperación superan los 24 taxones, mientras que en el pastizal exótico apenas lograron contabilizar nueve especies.
La selva primaria es el sector más antiguo y menos intervenido de la reserva, donde se conservan árboles de gran porte, arroyos naturales y una vegetación exuberante que sirve de refugio para numerosas especies.
El bosque en recuperación, en cambio, es una zona que estuvo alterada por actividades humanas como la extracción de madera, pero que hoy muestra signos de regeneración, con árboles jóvenes y vegetación en crecimiento.
El arbustal de chilcas, en tanto, se caracteriza por la presencia dominante de arbustos y algunas especies nativas, y suele incluir lagunas artificiales o temporarias. 
Por último, el pastizal exótico es un ambiente abierto dominado por pastos introducidos para la ganadería, con menos diversidad de plantas y escasos refugios naturales para la fauna silvestre. Cada uno de estos ambientes ofrece distintas condiciones, y eso se refleja en la variedad y cantidad de animales que los habitan.

Los resultados en otro indicador clave
Los investigadores también midieron otro indicador clave como la diversidad beta, que permite comparar la composición de especies entre distintos ambientes. Los resultados volvieron a poner en la mira a los pastizales exóticos, donde este índice resultó notoriamente más bajo. El informe advierte que la baja diversidad alfa y beta en estos sectores está directamente ligada a la pérdida de biodiversidad provocada por el reemplazo de la vegetación nativa.
Cuando el ambiente se simplifica, las comunidades quedan reducidas a pocas especies y a una abundancia uniforme. Esta monotonía debilita la capacidad del ecosistema para recuperarse y abre la puerta a la llegada de especies que se adaptan a condiciones menos exigentes. En contraste, el arbustal de chilcas y el bosque en recuperación demostraron conservar una riqueza de especies en muchos casos similar a la de la selva primaria.
La explicación, según el estudio, está en la transformación profunda del hábitat: la homogeneización del paisaje, la pérdida de cuerpos de agua y la falta de refugios naturales privan a reptiles y anfibios de los recursos imprescindibles para completar sus ciclos de vida. La alteración de estos factores clave hace que la supervivencia de muchas especies quede en jaque.

Conservación y restauración de hábitats para preservar la biodiversidad herpetológica
El trabajo advierte que las huellas de la intervención humana sobre ranas, serpientes y lagartos pueden perdurar mucho más allá del fin de la ganadería o la pesca deportiva. Los científicos señalan que la recuperación de estos ambientes es un proceso lento, que exige paciencia y compromiso, y que no siempre logra devolver en poco tiempo lo que se perdió durante años de alteración.
Por eso, conservar y restaurar los ambientes nativos se vuelve indispensable para evitar la desaparición de especies. “La creación de reservas y áreas protegidas desempeña un papel central en la conservación de ambientes fragmentados, como la selva paranaense”, remarcan los especialistas. Espacios como San Sebastián de la Selva funcionan como refugios para la fauna original y ayudan a reconectar los distintos parches de naturaleza que aún persisten en la región.
A la luz de estos resultados, los investigadores recomiendan mirar con atención el impacto humano sobre cada ambiente y sostener monitoreos continuos de la vida silvestre. También sugieren ajustar y mejorar las técnicas de restauración y los métodos de relevamiento, para captar con mayor precisión las variaciones ecológicas.
Desde el enfoque de la gestión ambiental y las políticas públicas, el estudio pone el foco en la necesidad urgente de frenar el avance de los pastizales exóticos sobre la selva. Al mismo tiempo, destaca los logros alcanzados en aquellas áreas donde la restauración permitió, aunque sea en parte, recuperar la riqueza de especies que alguna vez definió a la selva misionera.
Aunque los efectos perjudiciales de los pastizales exóticos sobre anfibios y reptiles pueden persistir incluso mucho tiempo después de que desaparecen la ganadería y otras actividades humanas, hay un mensaje de esperanza en la reserva. Las áreas menos intervenidas muestran que, cuando se le da una oportunidad a la naturaleza, el hábitat puede regenerarse y devolver buena parte de la diversidad perdida, incluso en lugares que parecían irremediablemente degradados.
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