Un refugio del gato montés



La forestación del Delta, refugio del gato montés

Fecha de Publicación
: 22/10/2015
Fuente: Revista RIA
Provincia/Región: Entre Ríos


A partir del rastreo satelital de los animales, se registraron más de 800 localizaciones para detectar refugios en plantaciones forestales y planificar corredores biológicos en el Bajo Delta del Paraná.
Investigadores de distintas instituciones estudian la interacción del gato montés (Leopardus geoffroyi) con las plantaciones forestales de salicáceas del Bajo Delta del Paraná para implementar refugios y corredores biológicos que lo preserven. Con ese objetivo, por primera vez, se rastrea satelitalmente a 10 animales equipados con radiocollares GPS que ya brindaron más de 800 registros para conocer el uso del hábitat y sus patrones de movimiento.
El gato montés argentino está protegido legalmente desde que en los años ´80 su población fue casi diezmada con más de 500 mil pieles exportadas para satisfacer la demanda de la industria peletera.
Según Natalia Fracassi, investigadora del INTA y responsable del proyecto, “el gato montés es una especie importante en la protección de las plantaciones de álamo y sauce ya que por ser depredador tope de la cadena alimenticia controla las poblaciones de roedores que generan daños en las plantaciones jóvenes y, a su vez, son potenciales portadores de enfermedades zoonóticas”.
Denominado BioSilva, “Evaluación de refugios y corredores para vertebrados en paisajes forestales del Bajo Delta del Paraná”, el proyecto tiene como objetivo evaluar el uso de refugios de bosque -pequeños parches de 1 a 5 hectáreas plantados, nativos o secundarios, con presencia de sotobosque- a través de modelos de ocupación para determinar el grado de conectividad entre ellos y medir cómo contribuyen a la permeabilidad de la matriz forestal. De esta manera, se pretende valorar algunas prácticas de manejo para mitigar el impacto de las plantaciones y que, a su vez, provean hábitat para especies de mamíferos de valor para la conservación.
Los gatos monteses fueron capturados y equipados con radiocollares GPS en la zona del Bajo Delta del Paraná, con la asistencia de veterinarios de la Fundación Temaikén. Meses después esos animales fueron recapturados para recuperar los collares y bajar la información acumulada. De esta manera, se obtuvieron registros para conocer el uso del hábitat y sus patrones de movimiento que “colaborarán en la evaluación de las buenas prácticas forestales”, asegura la investigadora.
Los collares emiten señales VHF para ubicar a los individuos y poseen un dispositivo GPS que toma localizaciones cada 2 horas. A partir de los datos, “se observan aspectos de la ecología de la especie” explica Fracassi. Según la investigadora identifican el área de campo de cada animal (home range o territorio que recorre) y la territorialidad, es decir, cuántas hembras entran en el territorio de un macho, cuánto se mueven por día, y la utilización de los diferentes ambientes o sitios que prefieren o evitan.
“Todos los gatos monteses capturados son equipados además con microchip para su identificación y se les toma muestras de sangre y parásitos para evaluar el estado sanitario de la población y el parentesco genético con poblaciones del continente”, asegura Javier Pereira, investigador del CONICET y parte del proyecto.
El próximo paso, cuenta el especialista, será “cruzar esas posiciones de los GPS con un mapa de hábitat, plantaciones, e imágenes satelitales para reconocer la forma en que estos individuos interactuaron con la matriz forestal durante el período de monitoreo”.
La investigación se desarrolla en establecimientos forestales con una superficie mayor a 500 hectáreas y en el predio del INTA Delta, que serán evaluados como campos piloto para la implementación y evaluación de refugios de bosque. De esta manera, según Pereira “se determinará la contribución de los refugios a la conservación de la especie”.

Forestación y sustentabilidad ambiental
El proyecto de conservación de la biodiversidad en plantaciones forestales pretende que la explotación comercial de madera se haga de forma sustentable y respetuosa con el medio ambiente y la fauna local. “Cualquier iniciativa destinada a protegerlos debe incluir su interacción con la actividad maderera”, asegura Fracassi.
Al respecto, se evaluarán algunas prácticas de manejo forestal previamente desarrolladas por el INTA, la Asociación Forestal Argentina (AFoA) e instituciones gubernamentales y no gubernamentales, consensuadas en un protocolo, que intentan mitigar el impacto de las plantaciones y proveer un hábitat para especies de mamíferos de valor especial.
El protocolo brinda herramientas para la gestión forestal sostenible de los bosques plantados a través de estrategias que también colaboran en la certificación de las plantaciones.

Dimensiones de la investigación
Esta tecnología que permite rastreos satelitales ya fue empleada en Argentina en elefantes marinos, ballenas francas, jaguares, tortugas verdes, cóndores, petreles y patos, pero esta es la primera vez que se la aplica en gatos monteses.
Financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, según sus siglas en inglés) a través de la UCAR, el proyecto BioSilva convoca a instituciones de conservación y producción dentro del país -CONICET, INTA, AFoA, Fundación Temaiken- y también a los actores sociales -pobladores isleños, pequeños y medianos productores, cooperativas, grandes empresas forestales y responsables de áreas naturales protegidas- que comparten el territorio con las especies silvestres.
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