Agroquímicos: otro estudia demuestra daño genético



UNRC: detectan daño genético en niños expuestos a plaguicidas

Fecha de Publicación
: 22/03/2015
Fuente: La Voz del Interior
Provincia/Región: Córdoba


Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de Río Cuarto detectó daño genético en niños cordobeses expuestos a plaguicidas. El trabajo, que será publicado el 1° de abril en Archivos Argentinos de Pediatría, compara datos de más de 70 chicos que viven en el área urbana de la ciudad de Marcos Juárez, pero a pocos metros de campos pulverizados con plaguicidas, con otros que habitan zonas urbanas de Río Cuarto, distantes a aproximadamente 10 kilómetros de hectáreas fumigadas.
El estudio fue realizado por Delia Aiassa, Fernando Mañas, Natalí Bernardi, Natalia Gentile, Álvaro Méndez, Dardo Roma y Nora Gorla. Todos integran el Grupo de Genética y Mutagénesis Ambiental (GEMA), del Departamento de Ciencias Naturales de la Facultad de Exactas de la UNRC.
Aiassa destacó que los biomarcadores utilizados en el monitoreo genotóxico fueron micronúcleos en células de la mucosa bucal. “Se puso a punto y se utilizó en niños de 5 a 14 años una técnica que no es invasiva. Se extrajeron células de la mucosa bucal utilizando hisopos estériles, frotando el interior de la mejilla sin tocar dientes y lengua, durante 30 segundos, previo enjuague bucal. El protocolo de trabajo fue aprobado por el CIEIS, UNRC y Ministerio de Salud de la Provincia de Córdoba. Se observaron mil células por individuo”, indicó.
Los investigadores concluyeron que “los niveles de daño genético encontrados en los grupos de niños de Marcos Juárez están muy por arriba de los valores de referencia de los de Río Cuarto”. Según aclararon, los marcadores permiten detectar un nivel de daño que todavía es reversible. El trabajo constituye el primer reporte de monitoreo de daño genético en niños en Argentina, aseguran.

Por qué no adultos
Aissa indicó que se eligió estudiar a los niños porque se trata de un subgrupo específico en salud pública, están aún en una fase de desarrollo activo, y esta condición puede tener influencia sobre una respuesta diferente a la que tienen los adultos al daño ambiental.
“Entre los efectos adversos que pueden ser estudiados en los niños expuestos a varios peligros ambientales, el daño citogenético recibe una atención especial después de que se ha demostrado que la frecuencia aumentada al daño al ADN y a los cromosomas en la niñez es predictivo del desarrollo de cáncer en adultos sanos”, citó.
Agregó que los efectos del ambiente que podrían manifestarse muchos años, aun décadas después de la exposición, pueden ser monitoreados en la niñez a través de estudios citogenéticos.
Advirtió que en los monitoreos en adultos, uno de los problemas difíciles de sortear son los efectos de los factores de confusión que interfieren en el análisis de los resultados, como el hábito de fumar, el consumo de alcohol y el riesgo ocupacional. Remarcaron que estos factores de confusión están reducidos al mínimo e incluso están ausentes en la niñez.
“La evidencia de los efectos de la exposición ambiental en edad temprana es tan fuerte que deben hacerse todos los esfuerzos posibles para eliminar tales exposiciones en las mujeres embarazadas y en los niños, para proteger su salud presente y futura”, concluyeron los investigadores.
El informe completo será conocido una vez que sea publicado por la revista científica médica citada.

Antecedentes
Otro trabajo. El Gema realizó otro estudio similar en personas que trabajan como aplicadores o viven a menos de mil metros de zonas con fumigaciones en varias localidades cordobesas.
Resultado. En los 230 casos analizados, encontraron un aumento del 50 por ciento en el nivel de rupturas cromosómicas respecto de personas no expuestas a plaguicidas.
Monte Maíz. En esta localidad del este cordobés, la incidencia del cáncer es cinco veces mayor a la media estimada por la OMS para el país, según otro estudio. Algunos expertos lo asocian a la presencia de agroquímicos en el pueblo.


Estado, dos veces responsable

La discusión no se va a zanjar nunca si el Estado no decide investigar a fondo la relación entre plaguicidas y salud.
Los vínculos entre agroquímicos y problemas de salud navegan por un limbo y generan un duro cruce entre quienes sostienen que directamente son veneno para el hombre y los que levantan la bandera de su inocuidad.
Esta discusión podría ser insignificante si se tratara de una actividad marginal en Argentina y si de la resolución de esta discusión no dependiera la salud de varios miles de argentinos.
El estudio realizado por los investigadores de la Universidad Nacional de Río Cuarto enciende otra alarma sobre el tema porque se habla de alteraciones genéticas en niños. Pero ya son varias las alertas que están sonando y desde hace tiempo.
La discusión no se va a zanjar nunca si el Estado no toma la decisión de investigar a fondo la relación entre plaguicidas y salud a través de un estudio ambiental y epi­demiológico realizado por expertos, que abarque todas las aristas del problema.
Es clave en un país donde el consumo de agroquímicos aumentó el 858 por ciento en los últimos 22 años, según la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe).
En 2013, la Nación recaudó 55.565 millones de pesos por las retenciones. Entonces, el Estado tiene doble responsabilidad. Por un lado, porque como tal debe velar por la salud de sus habitantes, pero también porque es un “socio” de la industria agrícola nacional.
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