Se comienzan a rastrear satelitalmente las ballenas jorobadas

 


Chubut: ponen en marcha el primer rastreo satelital de ballenas jorobadas en Argentina, clave para su conservación

Fecha de Publicación
: 10/02/2026
Fuente: Portal PrensaMercosur
Provincia/Región: Chubut


El mes pasado, se puso en marcha el primer rastreo de ballenas jorobadas mediante tecnología satelital realizado en Argentina.
En particular, el operativo se llevó a cabo en el Parque Provincial Patagonia Azul, en Chubut.
Allí, tres ejemplares fueron marcados con dispositivos de seguimiento, los cuales permitirán revelar sus rutas migratorias y zonas de alimentación.
La iniciativa representa un avance significativo para la ciencia marina argentina. Es que, si bien el seguimiento satelital de cetáceos tiene antecedentes en la región, esta temporada marcó un punto de inflexión inédito.
«Es la primera vez que se marcan ballenas jorobadas en el país», confirmó en este sentido Lucas Beltramino, biólogo del Proyecto Patagonia Azul de Rewilding Argentina.

Cinco años de preparación
El rastreo de ballenas jorobadas culminó un proceso de investigación de cinco años. Es que, antes de poder marcar a los ejemplares, los científicos venían utilizando la fotoidentificación desde 2021 en el Parque Patagonia Azul.
En su momento, el equipo tomó fotos particularmente de la cola de cada ballena, cuyo perfil rugoso y manchas generan patrones únicos.
Esto permite identificar cada individuo, similar a lo que ocurre con la huella digital humana.
Gracias a esto, se pudo observar a los individuos consumiendo bogavantes y cardúmenes de anchoítas durante la primavera y el verano, registrando así sus técnicas de alimentación.
Además, la técnica también permitió detectar individuos que regresaban temporada tras temporada, incluso algunos reportados en Brasil o la Antártida.
Estas imágenes fueron cargadas a una base internacional de datos y aportaron información sobre 14 individuos que nunca antes habían sido registrados.
Ahora, el equipo del Proyecto Patagonia Azul pudo dar un paso más en el rastreo de ballenas jorobadas al marcar a estos tres ejemplares para su monitoreo satelital.
Con esta técnica, los investigadores podrán responder dónde están las ballenas cuando no están en Chubut, por dónde viajan y qué desafíos enfrentan durante sus travesías oceánicas.
«Identificar, monitorear y rastrear a cada individuo nos permite conocer más sobre la abundancia y los patrones migratorios de la ballena jorobada en la zona, y luego desarrollar estrategias para ayudar a conservarla«, señaló Beltramino.

El operativo de precisión para el rastreo de ballenas
La campaña se realizó con investigadores de la Universidad de Santa Cruz de California, Estados Unidos.
El operativo requiere aproximarse a unos cinco metros del animal para colocar el dispositivo mediante un rifle neumático.
El dispositivo se inserta en la capa de grasa, que supera los 20 centímetros de espesor. Gracias a este, cuando la ballena sale a respirar, la antena envía la ubicación con un margen de error de apenas cientos de metros.
«Durante todo ese tiempo obtenemos información muy valiosa sobre las áreas de uso, dónde se alimentan y durante cuánto tiempo», detalló el especialista.
Luego, el cuerpo de la ballena expulsa naturalmente el dispositivo tras semanas o meses.

Los reveladores resultados del rastreo de ballenas
Dos de los tres individuos instrumentados mostraron permanencia en áreas que se superponen con el Parque Patagonia Azul.
Sin embargo, gran parte del tiempo circulan por fuera de los límites formales del área protegida.
El tercer ejemplar se desplazó hacia Rocas Coloradas, al norte de Comodoro Rivadavia.
«Este comportamiento destaca la importancia de generar corredores protegidos entre áreas marinas protegidas», analiza Beltramino.
Los datos preliminares indican que las ballenas permanecen largos períodos alimentándose en áreas relativamente pequeñas, de unos 300 kilómetros cuadrados.

Amenazas y conservación
Al salir de las zonas de resguardo, las ballenas jorobadas enfrentan amenazas como colisiones con embarcaciones, competencia con la pesca industrial y contaminación acústica.
«Conocer las áreas de uso y el tiempo de permanencia nos puede ayudar a detectar los sitios prioritarios a proteger», señaló el biólogo.
La presencia de estos cetáceos aporta nutrientes al ecosistema y beneficia la alimentación de las aves marinas.
Las ballenas jorobadas eligen estas aguas para alimentarse intensamente, ahorrar energía y evitar migraciones innecesarias antes de volver a las áreas reproductivas.
«Con más energía va a mejorar el éxito reproductivo para esta población, y eso es muy alentador», concluyó Beltramino. Con el correr del tiempo, se espera la aparición de más ejemplares por la zona.
.

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Que piensan los jóvenes argentinos sobre ambiente?

Mendoza. Grave contaminación por desechos cloacales

Legislaciones sobre la caza del Puma contrapuestas