Afirman que el Riachuelo está mejor

 


El Riachuelo hoy: sin chatarra ni olor nauseabundo, pero con el agua turbia

Fecha de Publicación
: 03/09/2022
Fuente: Diario Jornada
Provincia/Región: Riachuelo


La Cuenca Matanza Riachuelo es una postal emblemática del desarrollo industrial de la Argentina, pero también un símbolo de sus consecuencias sobre el ambiente. Un fallo de la Corte Suprema de 2008 en la Causa Mendoza obligó al Estado a avanzar en el saneamiento del río y sus afluentes, ya que los 64 kilómetros de su extensión y su cuenca, de más de 2.000 kilómetros cuadrados, se convirtieron en la región más contaminada del país.
Catorce años después, Télam registró en una recorrida por el Riachuelo que desaparecieron los autos y los barcos hundidos, las riberas tienen basura solo en las zonas donde hay asentamientos -a la altura del barrio de Barracas, en la zona del Barrio 21 24-, no se ven camalotes ni basura flotando y sí variedades de aves, y los vecinos comienzan a sentir como propios los espacios de juegos infantiles y del Camino de Sirga, que permite caminar o andar en bicicleta, junto al curso de agua.
La cuenca Riachuelo-Matanza abarca 14 municipios de la provincia de Buenos Aires: Almirante Brown, Avellaneda, Cañuelas, Esteban Echeverría, Ezeiza, General Las Heras, La Matanza, Lanús, Lomas de Zamora, Marcos Paz, Merlo, Morón, Presidente Perón y San Vicente. Y atraviesa toda la Comuna 8 y parcialmente las Comunas 1, 3, 4, 5, 6, 7, 9 y 10 de la ciudad de Buenos Aires.
Son 64 kilómetros de la cuenca (110, sumando los afluentes) y está habitada por casi 5 millones de personas.
De todo ese territorio, son potencialmente navegables unos 22 kilómetros, que van desde el Río de la Plata al Camino de Cintura.
El desplazamiento está condicionado siempre a los vientos, las mareas y la altura del río.
Télam realizó la recorrida en una de las lanchas de control de Acumar (la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo), que salió desde Puente Bosch y se dirigió primero hacia la Cuenca Media -hasta casi el Puente Alsina- y luego a la Cuenca Baja, donde el Riachuelo confluye en el Río de la Plata.
La navegación del Riachuelo no está permitida; las únicas que lo recorren son las embarcaciones de patrullaje y limpieza del Gobierno porteño y de Acumar, además de los remeros de varios clubes de Avellaneda y La Boca, que deben pedir permiso a Acumar, la CIudad o Prefectura.
Los 14 municipios que componen la cuenca controlan las riberas, pero no navegan el río ni los arroyos que a él llegan. Los que sí cruzan permanentemente de una a otra orilla son los botes que llegan a la Isla Maciel, juntos al transbordador del Puente Nicolás Avellaneda
Por eso, las únicas embarcaciones que se cruza la lancha de Acumar son los catamaranes que van y vienen recogiendo la basura que arrojan en las márgenes, o que traen los 100 arroyos que desembocan en el Riachuelo y no tienen recolección de residuos, entonces llegan cuando el río crece.
La autoridad de cuenca cuenta con cuatro embarcaciones que tienen grúa -y dos ellas también pala-, pero también con cuatro lanchas para patrullaje y control y para la colocación de las 16 barreras flotantes o "mangas" donde se acumulan los desechos que luego son recogidos.
Desde la orilla, también trabajan dos grúas ubicadas en los dos obradores que tiene la autoridad de Cuenca, uno en Puente Bosch, del lado de la provincia de Buenos Aires en el municipio de Avellaneda, y otro en Puente Alsina, del lado de la Ciudad de Buenos Aires.
Según cuentan los técnicos, los desechos en la superficie ocasionaban que en 2005 el desplazamiento de una nave en el río, por pequeña que fuera, se hiciera imposible. Ahora es tranquila, salvo cuando alguna bolsa de plástico que se escapó de las mangas atasca el motor de la lancha y alguien debe estirarse para sacarla. En promedio, Acumar recoge entre 250 y 300 toneladas por mes.
La zona de patrullaje y limpieza comprende 22 kilómetros, divididos en cuatro tramos que van desde la Ruta 4 hasta el Río de la Plata. Se extiende por la ciudad de Buenos Aires y los partidos bonaerenses de Avellaneda, Lanús, Lomas de Zamora, La Matanza y Esteban Echeverría.
De la limpieza participan 49 cooperativas formadas por beneficiarios de planes sociales, quienes se encargan de la limpieza y cuidado de las márgenes.
"El Riachuelo es un río de llanura y de poco calado. Eso atenta contra el saneamiento. Cuando llueve, las precipitaciones hacen que llegue la basura", precisa Daniel Larrache, director ejecutivo de Gestión de Acumar.
Larrache precisa: "Hubo una primera etapa en la cual se trabajó en la limpieza superficial, la quita de los residuos de los sobrenadantes, el mantenimiento de los bordes de la ribera y la remoción de los buques y autos hundidos del lecho del río".
En ese sentido, según la contabilidad de la autoridad de cuenca, fueron rescatados 70 buques y 110 autos, junto a autopartes y neumáticos. Éstos últimos son, precisamente, uno de los desperdicios más comunes hoy.
Es así como, en la recorrida, lo primero que llama la atención es que la postal del Riachuelo ha perdido los restos de chatarra que emergían del agua.
Pero no todo se percibe con la vista. También falta el olor penetrante y nauseabundo característico de la zona. Tampoco se ven las burbujas de gases en la superficie. Incluso, en la Vuelta de Rocha se pueden encontrar peces y aves, como garzas y patos.
Según un estudio que inició Acumar en febrero para caracterizar los residuos que sacaba del río, el 46,37% son plásticos y están compuestos por bolsas, botellas y envases de distinto tipo. El 39,45 % son ramas y restos de desmalezado y poda. Luego siguen en menor porcentaje madera, neumáticos, envases metálicos y textiles (apósitos y pañales, principalmente).
Pero además de los objetos que pueden ser removidos con grúas y mangas, el problema más profundo es el de la calidad del agua del Riachuelo, que sigue siendo turbia.
Según el monitoreo que realiza Acumar con muestras del líquido de la superficie, los rangos de calidades del hábitat buena y moderada correspondieron al 19% de los sitios, mientras que en un 29% la calidad fue mala y en el resto de los sitios muy mala, localizándose en las muestras de cuenca media y baja.
Sucede que el curso de agua que recorre la ciudad y varios partidos del conurbano se convirtió en el lugar ideal para depositar aquello que sobraba, o quería ser ocultado.
"En los 90 aparecieron en el río algunas de las estatuas de mármol que se hicieron para lo que iba a ser primero el Monumento al Descamisado y luego el Mausoleo para Eva Perón, arrojadas, presumiblemente, tras el golpe militar que derrocó a Perón. Estaban decapitadas y fueron trasladadas a la histórica Quinta de San Vicente que perteneció a Perón", relata Lorena Suárez, Coordinadora de Cultura y Patrimonio de Acumar.
Hacia el final del recorrido, a la altura de Lanús, dos enormes caños cruzan el río a modo de puente.
El que llega desde el lado de la provincia transporta agua potable para la ciudad de Buenos Aires. El que va en sentido contrario lleva desechos cloacales de los porteños para ser tratados en territorio provincial.
Larrache aclara al respecto: "El mayor contaminante son los líquidos cloacales: en la cuenca viven 5 millones de personas y la mitad no tiene cloacas. Esto se revertirá cuando esté terminado el Sistema Riachuelo, que construye AySA, que permitirá incorporar a más de un millón y medio de habitantes del sur del Gran Buenos Aires al servicio de cloaca y mejorar la prestación del servicio a más de cuatro millones de personas de la cuenca".
Desde el fallo de julio de 2008 por el que la Corte Suprema determinó la responsabilidad del Estado nacional, la provincia y la ciudad de Buenos Aires en materia de prevención y recomposición del daño ambiental en la Cuenca, se terminaron (entregadas o próximas a entregar) 6.030 soluciones habitacionales, mientras que 2.923 están en ejecución, según ACUMAR.
No obstante, se trata de menos de la mitad del Plan de Viviendas del organismo formulado en 2010, ya que aún restan 8.818 unidades con proyecto ejecutivo o en formulación, de las 17.771 totales.
Hasta que las obras estén terminadas el agua del Riachuelo no dejará de recibir desechos, y su finalización será el primer paso para empezar a pensar en cómo sanearla, algo que el Reino Unido logró con el Támesis en 30 años y París se ha propuesto con el Sena para los Juegos Olímpicos de 2024.
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