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En Chubut avanzan con el solmáforo



Ciencia de Chubut avanza con la UNPSJB en la mejora del solmáforo

Fecha de Publicación
: 18/01/2018
Fuente: Diario Jornada
Provincia/Región: Chubut


Hace un par de años, equipos técnicos de la secretaría provincial diseñaron y desarrollaron un dispositivo que consta de un sensor que mide la radiación ultravioleta que impacta sobre la piel humana.
La Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva con la colaboración del Laboratorio de Investigaciones en Radiación Solar y Atmósfera (LIRSA) de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) y el Instituto de Seguridad Social y Seguros, se encuentran trabajando para mejorar el servicio que presta el instrumento creado por la Secretaría para la medición instantánea de radiación solar ultravioleta.
Hace un par de años, equipos técnicos de la Secretaría provincial diseñaron y desarrollaron un dispositivo que consta de un sensor que mide la radiación ultravioleta que impacta sobre la piel humana.
Este dispositivo posee una placa arduino en la que, de acuerdo a una escala establecida a nivel mundial, transforma la radiación recibida en un sensor UV solar, luego un microcontrolador enciende la luz correspondiente a ese índice.
La escala está dividida por colores, cada color de la escala representa los valores del índice UV y, a su vez, hay una recomendación de protección de acuerdo a cada índice y en concordancia con lo que dice la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Según el subsecretario de Articulación Científica y Tecnológica, Mauro Carrasco, “pedimos al Laboratorio de la Universidad un diagnóstico a partir del cual modificar u optimizar el servicio del solmáforo para que, a través de él, se pueda obtener información preventiva en momentos en que estamos expuestos a las radiaciones ultravioletas”.
“Una de las observaciones que tenemos en cuenta es que las mediciones puedan definir los límites de exposición que afectan al ser humano, de acuerdo a los índices establecidos por la Organización Mundial de la Salud”, señaló Carrasco y agregó que “nuestro objetivo es que el solmáforo sirva como instrumento de medición y que se pueda replicar en otros lugares de la Provincia”.
La mejora del solmáforo forma parte de los objetivos de este año del sector de Proyectos Especiales de la Secretaría de Ciencia que, entre otras cosas, trabaja todo el año con la muestra interactiva “Ciencia en Movimiento”, con el fin de potenciar la acción de divulgación adaptándose a diferentes lugares de la Provincia.
Esta muestra con sus actividades lúdicas y elementos interactivos incorporará al destinatario en las experiencias y lo incentivará a despertar vocaciones tempranas como el interés por desarrollos tecnológicos novedosos y conocimientos de la ciencia.
Con el propósito entonces de mejorar los inventos con los que ya cuenta la Secretaría, se pidió al LIRSA y su responsable, el ingeniero Alejandro Rosales, su aporte relacionado al solmáforo.
El LIRSA es reconocido a nivel internacional debido a sus investigaciones que, por ejemplo, incluyen un trabajo con la NASA y con la Universidad de Washington para medir descargas eléctricas, y con la Universidad de San Pablo para hacerlo en América del Sur; con la Universidad de Río de Janeiro para la captura de polvo en forma activa y con la Universidad de Córdoba para medir polvo en forma pasiva y cenizas, entre otros. Como parte de los servicios brindados por el LIRSA se encuentra el análisis, validación, diseño y desarrollo de instrumental de precisión relacionado con la física de la atmósfera, capacitaciones a docentes y charlas de divulgación en la sociedad respecto a la temática.
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Investigan como se recupera la capa de ozono



Como se recupera la capa de ozono

Fecha de Publicación
: 29/11/2017
Fuente: Argentina Investiga
Provincia/Región: Nacional


Cada año la primavera desnuda el agujero de ozono. A través de las imágenes satelitales se ve una mancha violeta sobre la Antártida, que luego se esparce sobre Argentina y Chile mientras llega el verano. Aunque los pronósticos son optimistas respecto a la recuperación de la capa, el proceso llevará unos ochenta años. Hasta que eso suceda, los investigadores monitorean la pérdida de ozono y su principal consecuencia: la llegada de la radiación solar ultravioleta a la Tierra.
Era el año 1923 cuando clorofluorocarbonos.">Thomas Midgley Jr. se frotó las manos con gasolina, acercó su nariz y olió el líquido durante unos minutos. Quería probar que la producción de combustible con plomo no era la causa de los problemas de salud en los obreros en General Motors. Dicen sus biógrafos que después de la demostración tuvo que tomarse unas largas vacaciones.
En la década del treinta, el ingeniero estadounidense le puso –nuevamente– el cuerpo a sus inventos: sentado frente a un gran escritorio de la American Chemical Society inhaló gases CFCs y sopló una vela hasta apagarla. No pasó nada. Había creado un nuevo refrigerante que ostentaba ser ininflamable e inocuo para la salud humana.
Aquellos gases eran los clorofluorocarbonos, moléculas ideadas para reemplazar al amoníaco en los equipos de aire acondicionado y heladeras; un éxito de la industria que produjo un millón de toneladas al año. Hoy sabemos que son villanos que devoran el ozono, ese escudo natural que nos protege del sol.

Predicciones e incertidumbre
La primera vez que los investigadores llamaron la atención sobre el impacto de los CFCs en la alta atmósfera fue en 1974. Una década después, una publicación en Nature comprobaba que sobre la Antártida faltaba mucho ozono. Sin embargo, los satélites de la NASA que monitoreaban todo el globo no lo habían advertido. ¿Qué sucedía? ¿Un error de medición? El índice del gas estaba por debajo de lo previsto en el modelo que registraba las mediciones.
Hoy, la comunidad científica se reúne en torno al Protocolo de Montreal, una estrategia internacional creada en 1987 para proteger la capa y legislar sobre el problema. También, la información está a un click de nosotros. Podemos ver las imágenes que la NASA publica en su web y observar cómo cada año, durante la primavera, aparece una gran mancha violeta más o menos redondeada sobre la Antártida.
“Muchas veces los adelantos en tecnología suceden más rápido que el conocimiento de sus consecuencias. Aunque se pudo frenar la producción industrial de CFC, estas moléculas son poderosas y no van a desaparecer hasta fines de siglo”, dice Elián Wolfram, investigador de CONICET en el Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa (CITEDEF).
En realidad, lo que conocemos como agujero no es tal, sino una gran disminución de ozono. Esa especie de orificio se forma y luego se expande sobre la Antártida durante la primavera.

Al sur
El fenómeno se explica por las características especiales de la región, ya que de mayo a septiembre se produce un remolino de viento sobre el Polo Sur que mantiene aislado el aire del interior. Es lo que los científicos llaman ‘vórtice’. Allí, se forman unas nubes especiales de agua y ácido nítrico que desempeñan un papel importante en el comportamiento químico del aire: liberan cloro. Esos átomos de cloro estuvieron, alguna vez, en un aerosol que alguien compró hace sesenta años en un supermercado de Chicago, o algún otro lugar del mundo.
Con la llegada de la primavera, aumenta la luz solar y las moléculas de cloro se activan destruyendo el ozono dentro del vórtice. Por eso es que el agujero es especialmente grande en los meses de septiembre y octubre. A fines de noviembre, los límites se desdibujan, la masa de aire carente de ozono se libera y se forman manchas sobre el continente sudamericano.
“El año pasado, durante el mes de octubre hubo otro pico histórico de disminución del gas, que repercutió en la Patagonia y en las regiones de latitudes medias, como Buenos Aires”, ejemplifica Wolfram sobre la relevancia del problema para nuestro país.
“El tema parece haber pasado de moda, pero la pérdida de este gas vital tiene consecuencias muy graves para el desarrollo en la Tierra”, dice, en relación con la radiación solar nociva. Wolfram, que es especialista en monitoreo atmosférico y trabaja en relación permanente con la NASA, acentúa la necesidad de pensar el problema en términos de actualidad, ya que los pronósticos de hace dos décadas se están cumpliendo.

Una cuestión de latitud
Para la comunidad científica, el desafío es pensar los problemas que acarrea la disminución del ozono en el nuevo escenario de cambio climático. Así lo expresan el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en la última Evaluación científica del agotamiento de la capa de ozono 2014, el documento de mayor consenso sobre la temática a nivel global.
Más de trescientos investigadores de todo el mundo trabajan para saber cómo influyen dos procesos claves en la recuperación del ozono estratosférico. Por un lado, se cree que, efectivamente, la reducción de cloro se está produciendo. Los CFCs fueron prohibidos y la industria los reemplazó en casi todo el mundo. Pero, por otro lado, el aumento constante de la temperatura estratosférica arriba de la Antártida también disminuiría el área que ocupa el agujero.
En este sentido, también el especialista argentino en monitoreo de ozono y radiación solar asegura que la atmósfera de hoy no es la misma de hace veinte años. Afirma Wolfram: “Monitoreamos los gases atmosféricos del hemisferio sur para actualizar modelos, no alcanza con las predicciones. Particularmente, nos interesa entender qué sucede en las regiones comprendidas entre el trópico y el polo, donde viven muchos argentinos”.
El equipo de trabajo desarrolla sus estudios en el Centro de Investigaciones en Láseres y Aplicaciones (CEILAP). A través de un sistema de sensado remoto miden la concentración de las moléculas con tecnología de rangos de luz, conocida como LIDAR. Es decir, escanean la capa de ozono desde puntos específicos del territorio. Este registro permanente permite el seguimiento a largo plazo de los gases que agotan el ozono.
Río Gallegos es un punto clave para obtener datos. Allí, investigadores argentinos, chilenos y japoneses observan qué sucede más allá de las nubes. Los estudios se centran, también, en la radiación ultravioleta. En la estratósfera el ozono absorbe más del 97% de la radiación solar.
Ya lo sabemos, la consecuencia más terrible de la desaparición del ozono es que los rayos solares lleguen a nosotros directamente, sin filtro. Esta radiación es invisible y peligrosa para la vida en general, tal como lo afirma la Organización Mundial de la Salud.
Si Midgley tuviera que testear sus CFCs en el siglo XXI, debería someterse a exposiciones prolongadas a los rayos del sol. Tendría que trabajar, por ejemplo, seis horas al aire libre durante la primavera y el verano, en cualquier provincia del centro de Argentina. Y, conforme a sus antecedentes, lo haría sin cremas de protección solar, sin sombrero y sin anteojos.
Aunque el Servicio Meteorológico Nacional brinde el dato de la radiación diaria, ¿estamos atentos?, ¿hay que cuidarse del sol todo el año? Esas preguntas también se las hacen los científicos. Así, investigadores argentinos y japoneses construyeron el Solmáforo, un aparato cuyos sensores perciben la radiación como lo haría la piel humana. Basado en un índice internacional del 1 al 11, el peligro de exposición se representa mediante esa escala y un color.
Elián Wolfram y su equipo intentan visibilizar que el problema se extiende en todo el territorio, y resaltan que sus consecuencias están íntimamente atadas a la latitud. Según el ángulo con que los rayos de sol lleguen a la Tierra, la falta de ozono será más o menos conflictiva. Esto explica que, aunque el vaciamiento del ozono ocurre en la región más austral, el desplazamiento atmosférico sobre el continente americano vuelve más compleja la situación.

Fin de siglo
Según publica la investigadora Susan Solomon en la revista Science de junio de 2016, se espera que la capa de ozono se recupere, muy lentamente, luego de que se estabilicen los índices de pérdida de ozono; se reduzca la presencia de CFCs y otros gases contaminantes en el ambiente y, en la última etapa de recuperación, se incremente la cantidad de ozono. La científica, de la universidad de Minesotta, destaca que las mediciones de las dos primeras etapas ya se llevaron a cabo con resultados alentadores, pero las del último estadio son aún inciertas. En 2015 la falta del gas fue, nuevamente, preocupante: el agujero llegó a un tamaño similar al de toda América del Norte.
Jonathan Shanklin, uno de los científicos emblemáticos en el tema –quien publicó en la revista Nature la confirmación sobre el daño causado por los CFCs en 1985– cree que hay que ser cauteloso en las afirmaciones. “Algunos investigadores empezaron a hablar de recuperación, pero yo creo que esto es prematuro”, dijo hace unos años en la misma revista. Del mismo modo lo considera Wolfram: “Yo también creo que aún no podemos decir que el agujero de ozono se está cerrando. No deberíamos perder de vista que los pronósticos son a ochenta años”.
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Alerta por radiación ultravioleta en el sur



Emitieron alerta por radiación ultravioleta para Tierra del Fuego y sur de Santa Cruz 

Fecha de Publicación
: 18/11/2015
Fuente: Télam
Provincia/Región: Patagonia


El agujero de ozono Antártico es este año "uno de los más grandes de la historia" y volverá a afectar el sur de la Patagonia hasta el viernes con el consecuente aumento de los valores de radiación ultravioleta, cuyos índices máximos serán "del orden de 12", equivalente a "alerta extrema", informó el Servicio Meteorológico Nacional.
El SMN prevé que "entre el 17 y el 20 de noviembre se alcancen índices máximos de radiación UV del orden de 12, que corresponden, según la escala internacional, a alerta violeta o extrema", y advirtió que el fenómeno afecta "prácticamente a toda la Patagonia, siendo más intenso en la región sur de Santa Cruz y Tierra del Fuego".
"El agujero de ozono del 2015 fue uno de los más grandes de la historia, el vórtice polar aún hoy alcanza una extensión de aproximadamente 18 millones de kilómetros cuadrados, bien por encima del promedio, alcanzando un pico de unos 27 millones de kilómetros cuadrados en los primeros días de octubre. La recuperación total de los valores de ozono se estima para más allá de mediados diciembre", detalló el Servicio.
El agujero de ozono "se forma cada año (de septiembre a noviembre) alrededor del polo sur. No es exactamente un agujero, es más una zona con niveles de ozono muy bajo. Por la dinámica atmosférica, el tamaño y la forma cambia diariamente", explicó a Télam el meteorólogo holandés Bas Mijling.
Según precisó, estos niveles tan altos de radiación, "valores que solamente se encuentran por ejemplo en Buenos Aires en pleno verano", no se registraban en el sur del país desde 2011.
Así, pese a que las temperaturas no sean altas, el SMN recomendó a los habitantes de la Patagonia usar protección solar, gorros y anteojos de sol.
Un informe del SMN indicó que aunque la concentración de sustancias que destruyen el ozono se ha reducido en un nueve por ciento respecto a los valores máximos alcanzados en el 2000, los compuestos restantes y otras sustancias tienen aun un gran impacto sobre el ozono antártico, ya que pueden permanecer en la atmósfera por más de 50 años.
Respecto de la posibilidad de recuperar los valores de la década de 1980, se estima que esto podría ocurrir "alrededor del 2060-2070", aunque es sólo una "suposición", ya que hay otros factores que contribuyen a la destrucción del ozono, como la evolución de las temperaturas estratosféricas.
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Desde Río Gallegos estudian la capa de ozono

10 años estudiando la capa de ozono desde la Patagonia

Fecha de Publicación
: 24/06/2015
Fuente: Diario Río Negro
Provincia/Región: Nacional


La región es clave, ya que desde agosto a diciembre el agujero de ozono se ubica sobre el sur. Se miden los rayos ultravioleta, que tienen su máximo en octubre.
En Río Gallegos está ubicada la única estación terrena que estudia la capa de ozono en Sudamérica. Actualmente, cuenta con 15 instrumentos, lo que la convierte en una de las más completas del mundo.
El pasado 10 de junio se cumplieron 10 años desde que se trasladó a la base aérea de Río Gallegos el sistema de rayos láser que tiene como fin estudiar la capa de ozono y fue desarrollado por la División Lidar del Centro de Investigaciones en Láseres y Aplicaciones (Ceilap).
El doctor Eduardo Quel, director la Unidad de Investigación y Desarrollo Estratégicos para la Defensa (Unidef-Citedef-Conicet), de la cual depende el Ceilap, comentó a la Agencia CTyS que "la estación terrena fue incorporando más instrumentos para estudiar la capa de ozono en esta década, hasta convertirse en una de las más importantes del mundo". Ahora, en colaboración con Japón y Chile, está adquiriendo un equipamiento más, que representa una inversión cercana a los 4 millones de dólares.
Pese a que se buscan indicios de la recuperación de la capa de ozono, hay una gran incertidumbre al respecto. "No hay una certeza de que haya una tendencia positiva; se puede hablar de estabilización, pero no se puede afirmar que haya una recuperación hasta el momento", comentó Quel.
Desde agosto a diciembre, el agujero de ozono se ubica sobre el sector sur de la Patagonia. En efecto, también hay instrumentos para detectar la incidencia de los rayos ultravioleta, cuyo punto máximo acontece en el mes de octubre.
Fue una decisión estratégica ubicar una estación terrena en Río Gallegos, porque, desde allí, según el momento del año, se puede estudiar el agujero de ozono, el borde del mismo y la parte en que la capa no está tan afectada.
Todo comenzó hace exactamente 10 años, cuando se colocó allí el sistema láser desarrollado por la División Lidar del Ceilap, que permite medir el ozono entre los 10 y 50 kilómetros de altura. Otro paso muy importante se dio en 2010, al incorporar un instrumento japonés que complementa el análisis del ozono entre los 30 y 80 kilómetros de altura.
"Ambos equipamientos operan de maneras muy diferentes, lo cual enriquece el estudio, pero ello implica un desafío a la hora de unificar los datos que ofrecen", explicó el físico Quel. Mientras el láser envía pulsos a la atmósfera y analiza cómo dichos fotones son absorbidos por la capa de ozono, el instrumento japonés mide la radiación de microondas emitidas por el ozono.
Además, a partir de la colaboración con investigadores chilenos, se utilizan globos sondas para estudiar el ozono entre los 10 y 30 kilómetros de altura. De esta manera, se obtienen datos superpuestos a través de diversos métodos de estudio y la expectativa es continuar incrementando el potencial de la estación terrena.
"Es muy rico todo el sistema de medición que poseemos", valoró Quel. Y aseveró: "Estamos usando prácticamente todo el potencial de medición de ozono que existe a nivel mundial: rayos láser, sondas, radiómetro y el instrumento Brewer que mide la columna total del ozono".
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El cambio climático de Argentina



Más calor, más lluvias, menos glaciares

Fecha de Publicación
: 18/04/2015
Fuente: Página/12
Provincia/Región: Nacional


El cambio ambiental es una realidad registrada a lo largo de los últimos cincuenta años, señaló el primer informe sobre la materia, presentado ayer. Algunas tendencias podrían revertirse si cambia el nivel de emisiones. Los resultados se verían en cuarenta años.
En el último medio siglo, en la mayor parte de Argentina la temperatura promedio aumentó medio grado, un número de todos modos menor que el global. Además, las precipitaciones tienden a aumentar. Así lo determinó la primera investigación científica sobre los últimos cincuenta años en materia de cambio ambiental, que fue presentada ayer en la Casa de Gobierno. El estudio revela que el incremento de la temperatura media en ese período fue más alto en la Patagonia, en algunas de cuyas zonas llega a superar un grado. El informe evalúa las tendencias del clima del pasado reciente (desde la segunda mitad del siglo XX) y una proyección del clima futuro de la Argentina. Según la investigación, “el fenómeno registrado se basa en la generalizada retirada de los glaciares existentes en la Patagonia. Mientras que en la mayor parte de la Argentina no patagónica hubo un aumento de temperatura de hasta medio grado. Este aumento fue menor al promedio global”, algo que podría atribuirse a “las condiciones predominantemente oceánicas del Hemisferio Sur”.
La presentación de la investigación Modelos Climáticos, elaborada por expertos del CIMA (Centro de Investigación del Mar y de la Atmósfera), fue acompañada por el titular de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Sergio Lorusso, y el subsecretario de Promoción y Desarrollo Sustentable, Juan Pablo Vismara. “A este tipo de investigaciones las veo como un acto de heroísmo, porque es desde estos trabajos de base que se puede apuntar a prevenir el cambio climático”, señaló Lorusso. Son trabajos, añadió, que permiten “preparar al área agrícola, industrial, aportar a la planificación urbana y pensar políticas públicas que tengan en cuenta el cambio climático como variable”.
La doctora en Ciencias de la Atmósfera Carolina Vera explicó que “CIMA toma esta tarea como una decisión política: no es casualidad que al trabajo se sumen el Conicet y las universidades públicas”. “La investigación tiene dos objetivos. Evaluar el estado del clima reciente y futuro, por un lado, y proveer datos que permitan estudiar el impacto en los distintos estratos sociales”, agregó, al tiempo que detalló que “demandó el trabajo de 12 consultores con 5 colaboradores, que evaluaron 10 mil ubicaciones geográficas distintas”. Para elaborar el informe, además “se consideraron dos escenarios: uno con emisiones moderadas para 2015-2039 y otro con emisiones fuertes considerando los mismos períodos”. Vera advirtió que “la temperatura media no depende mucho de la emisión inmediata, pero en un futuro lejano sí se hace notable el aumento” y que “los extremos de altas temperaturas y precipitaciones aumentaron y seguirán con esta tendencia en un largo plazo si no se modifican las emisiones”.
Los aumentos de temperatura “no sólo se deben al calentamiento global, sino también a procesos internos del sistema climático como son los cambios en la circulación atmosférica que pueden exacerbar o morigerar regionalmente el impacto de tal calentamiento global”, señaló el informe.
“En el centro del país hubo menor aumento de temperatura, incluso con disminución en algunas zonas”, indica la investigación, y puntualiza que “la temperatura mínima tuvo mayores aumentos que la temperatura máxima, la que incluso tuvo disminuciones generalizadas en el centro del país”. En tanto, la precipitación diaria máxima del año ha aumentado en casi todo el país, aunque sólo en pocas zonas en forma significativa.
A su turno, Vicente Barrios, del CIMA, expresó que “cada región del país presenta situaciones distintas en sus variantes climáticas”. En la región húmeda se presentan “olas de calor y temperaturas extremas”. En la región centro se registran “prolongación de período seco y mayores olas de calor con precipitaciones extremas más intensas”. La región de los Andes registra “grandes aumentos de temperatura con una disminución de precipitaciones en invierno y primavera”. Por último, la Patagonia “aumentó un grado en su temperatura y presenta tendencia a la aridez”.
Barrios expresó que, de todas formas, “la diferencia positiva o negativa del cambio climático ligada a las emisiones se percibirá recién de aquí a cuarenta años”. “Es un grave problema, porque al no crear una urgencia, la sociedad podría sostener su indiferencia frente al cambio climático”, reflexionó. El subsecretario Vismara subrayó que las proyecciones “demuestran que hay una tendencia hacia los eventos meteorológicos extremos, como lluvias extremas con muchos milímetros en poco tiempo, u olas de calor muy fuerte. En algunas regiones hasta hay cambios en la frontera climática”.
Las conclusiones del informe indican que “los efectos del cambio climático –el calentamiento global de la atmósfera y la falta de ozono– se van acelerando permanentemente, al igual que sus efectos no deseados”, señaló el secretario Lorusso.
El documento servirá para elaborar la posición argentina ante la Cumbre del Clima, que se llevará a cabo en diciembre en Francia, con el propósito de alcanzar un acuerdo superador al Protocolo de Kioto, firmado en 1997 en Japón por los países industrializados. “Este estudio tiende a racionalizar la información que hemos podido procesar y decir en cada período qué clima vamos a tener. El cambio climático se trabaja con dos ejes centrales: adaptación y mitigación. Somos conscientes de que mitigar, sobre todo en aquellos países que son grandes emisores, va a ser muy difícil, pese a que prometen que van a mitigar un montón”, señaló el secretario.
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Presentaron un informe sobre el cambio climático

Ambiente presentó la primera investigación científica sobre cambio climático en el país en los últimos 50 años

Fecha de Publicación
: 17/04/2015
Fuente: Telam
Provincia/Región: Nacional


Autoridades de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación presentaron esta tarde en Casa de Gobierno un informe científico sobre las tendencias del cambio climático en el país, elaborado por expertos del Centro de Investigación del Mar y de la Atmósfera (CIMA), del que se desprende que la temperatura promedio aumentó en la mayor parte del país medio grado en los últimos 50 años.
El informe “Modelos Climáticos" consiste en una evaluación de las tendencias del clima del pasado reciente (desde la segunda mitad del siglo XX) y una proyección del clima futuro de la Argentina.
Se trata de la primera investigación científica que abarca los últimos cincuenta años en materia de cambio climático y refleja los primeros resultados de la Tercera Comunicación Nacional, que permite identificar que el aumento de la temperatura media en los últimos 50 años ha sido más alto en la Patagonia, llegando en algunas zonas a superar 1°C.
El fenómeno registrado se basa en la generalizada retirada de los glaciares existentes en esa región; al mismo tiempo que, en la mayor parte de la Argentina no patagónica, hubo un aumento de temperatura de hasta medio grado, un incremento menor al promedio global.
Estos aumentos de temperatura "no solo se deben al calentamiento global sino también a procesos internos del sistema climático como son los cambios en la circulación atmosférica que pueden exacerbar o morigerar regionalmente el impacto de tal calentamiento global", señala el informe.
"En el centro del país hubo menor aumento de temperatura con incluso disminución en algunas zonas", indica la investigación, y puntualiza que "la temperatura mínima tuvo mayores aumentos que la temperatura máxima, la que incluso tuvo disminuciones generalizadas en el centro del país".
En tanto, la precipitación diaria máxima del año ha aumentado en casi todo el país, aunque solo en pocas zonas en forma significativa.
En diálogo con Télam, el secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable resumió que el informe abarcó todo el territorio nacional y que fueron utilizados veintiséis tipos de diagnóstico sobre las consecuencias del cambio climático en los próximos cien años en nuestro país.
“El estudio le sirve como herramienta de gestión tanto a los privados como al Estado Nacional, gobiernos provinciales y municipales, para trabajar sobre la posibilidad o eventualidad de inundaciones, desastres ecológicos, y fundamentalmente para prevenir a la gente de determinadas cuestiones que pueden afectar su vida normal”, explicó Lorusso.
Las conclusiones de dicho informe científico, que “todos nosotros imaginábamos y que vemos en forma permanente”, arrojan que “los efectos del cambio climático -el calentamiento global de la atmósfera y la falta de ozono- se va acelerando permanentemente, al igual que sus efectos no deseados”.
El documento servirá para elaborar la posición argentina ante la Cumbre del Clima que se llevará a cabo en diciembre en Francia, con el propósito de alcanzar un acuerdo superador al Protocolo de Kioto, firmado en 1997 en Japón por los países industrializados.
“Este estudio tiende a racionalizar la información que hemos podido procesar y decir en cada período qué clima vamos a tener. El cambio climático se trabaja con dos ejes centrales: adaptación y mitigación. Somos conscientes que mitigar, sobre todo en aquellos países que son grandes emisores, va a ser muy difícil, pese a que prometen que van a mitigar un montón”, señaló el secretario.
Y anticipó que desde Argentina “vamos a hacer una contribución directa de mitigación”, pero aún así el país debe “prepararse para este cambio climático, para el crecimiento geométrico de las dificultades que ocasiona el fenómeno, y fundamentalmente también para establecer relaciones con la población y las comunidades para que sepan a qué atenerse en el futuro”.
Juan Pablo Vismara, subsecretario de Promoción del Desarrollo Sustentable, explicó a Télam que las proyecciones “demuestran que hay una tendencia hacia los eventos meteorológicos extremos, como lluvias extremas con muchos milímetros en poco tiempo, u olas de calor muy fuerte. En algunas regiones hasta hay cambios en la frontera climática”.
Ante la consulta de Télam sobre la Cumbre del Clima en París, sostuvo que el informe “es un insumo fundamental para la posición argentina porque nos muestra cómo afecta el cambio climático a nuestro territorio. Como no somos un gran emisor, para nada, evidentemente somos víctimas de las emisiones de los países que vienen emitiendo gases de efecto invernadero desde la Revolución Industrial”.
“La posición argentina la va a llevar adelante la Cancillería por indicaciones de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, y nosotros vamos a dar el apoyo técnico. Evidentemente, Argentina es un país que necesita seguir desarrollándose, porque todavía hay gente que debe seguir incluyéndose en la economía y en este proyecto de inclusión social. Por lo tanto, es evidente que vamos a seguir necesitando del consumo de la energía para crecer”, concluyó.
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El veranito relacionado con el calentamiento global



Advierten que el veranito refleja la profundidad del cambio climático

Fecha de Publicación
: 22/08/2014
Fuente: El Día
Provincia/Región: Nacional


Los expertos coinciden en que está relacionado con el calentamiento global y hablan de un clima cada vez más tropical en la región de La Plata. Las altas temperaturas seguirían hasta el sábado
Los vientos del Norte, el sistema de alta presión del atlántico y la consecuente irrupción de una masa de aire cálido bien le sirve a los meteorólogos para explicar el clima primaveral que se coló en estos días de invierno. Pero al margen de cuestiones climáticas puntuales, la mayoría coincide en que este calorcito inusual y prolongado es parte de un proceso más complejo y preocupante: el del cambio climático.
“Hay un calentamiento global que no se puede obviar”, apunta Silvia Gómez, meteoróloga del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y para quien actualmente “se notan distintos factores que van aportando a este proceso. Las altas temperaturas de estos días no son algo anormal, pero deben tenerse en cuenta dentro de un contexto en el que las máximas van creciendo levemente a medida que pasan los años. Hay un adelgazamiento de la capa de ozono en el polo sur, y sin duda eso es un factor que contribuye a que se den temperaturas como la de estos días”.
Lo que dicen en el SMN no es un diagnóstico aislado. Horacio de Beláustegui, por caso, presidente de la platense Fundación Biosfera que es observadora de la Convención de Cambio Climático desde el año 1998, aseguró ayer que lo que está ocurriendo con el clima por estos días “es un claro ejemplo del calentamiento global que sufre nuestro planeta y de la tropicalización del clima que afecta a nuestra región en particular. Y no es una mera opinión: es un diagnóstico que fue científicamente probado en su momento por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas”.
A la hora de explicar el calentamiento global y sus alcances a nivel planetario, el experto platense detalló que una de las principales causas hay que encontrarlas en el proceso de deforestación, el cual genera que no se complete el proceso de fotosíntesis mediante el cual, se sabe, el carbono es retenido en la madera de los árboles. “Si el hombre extingue los bosques -dice de Beláustegui-, deja de haber reservorio de carbono, y eso es lo que está ocurriendo desde hace décadas sobre buena parte de nuestro suelo. Por eso no debería sorprendernos que los inviernos sean cada vez más cálidos y que el clima de nuestra región se vaya tropicalizando a medida que pasan los años”.
Para Gómez, por su parte, al margen del calentamiento global que experimenta el mundo desde hace tiempo, “no se puede explicar el calor de esta semana sólo por una razón sino que se debe a un factor multicausal. Son varios elementos que van sumando para que el clima tenga temperaturas más altas, más allá de que pueda presentarse como algo inusual, aunque es normal tener en agosto temperaturas por arriba de los veinte grados”.
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La capa de ozono redujo las lluvias en la Patagonia

Advierten que el agujero en la capa de ozono redujo las lluvias en la Patagonia

Fecha de Publicación
: 14/11/2012
Fuente: La Voz del Interior On Line
Provincia/Región: Patagonia


Un grupo de investigación analizó los árboles del sur para determinar si las precipitaciones han disminuido.
El agujero en la capa de ozono causó alteraciones climáticas como el desplazamiento de los vientos del oeste, que hicieron disminuir las lluvias y afectaron el crecimiento de los bosques en la Patagonia.
Un estudio reciente encabezado por Ricardo Villalba, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), muestra que el agujero en la capa de ozono habría provocado el desplazamiento de los vientos en el hemisferio sur.
La investigación, publicada en la revista Nature Geosciencie, indica que ese fenómeno a su vez "produjo un cambio en los patrones de lluvias y, en consecuencia, en el crecimiento de los bosques en las regiones afectadas", como muestra el análisis de coihues, cipreses y araucarias del sur de Argentina y Chile.
Investigación. Los científicos analizaron los anillos de más de 3.000 árboles de la Patagonia argentina y chilena, Nueva Zelanda y Tasmania, en Australia, para conocer sus patrones de crecimiento desde el año 1409 hasta la actualidad.
"Los resultados sorprendieron: mientras que los ejemplares de América del Sur mostraron en las últimas cuatro décadas las tasas de crecimiento más bajas durante esos 600 años, los de Oceanía presentaron los valores más altos", señala el informe.
Villalba, investigador principal del Conicet en el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA), aseguró que esas diferencias "están relacionadas con la variación en la disponibilidad de agua y los cambios de temperatura en cada región".
"Las lluvias abundantes del sector norte de la Patagonia se desplazaron más al sur y por lo tanto llueve menos en el área", expuso el científico.
El agujero en la capa de ozono, indica el estudio, habría influenciado las presiones en las regiones más australes del Hemisferio Sur, lo que hizo desplazar hacia el sur los vientos del oeste, que son los que traen las lluvias.
Las tasas anormales de crecimiento de árboles y la OAHS están fuertemente asociadas: los resultados del trabajo muestran que las variaciones en esta oscilación explican del 12 al 48% de las anomalías del crecimiento en la segunda mitad del siglo XX.
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La política argentina sobre la Capa de Ozono

Argentina comprometida con la Protección de la Capa de Ozono

Fecha de Publicación
: 15/09/2012
Fuente: Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable
Provincia/Región: Nacional


Nuestro país ha participado activamente en los esfuerzos que realiza la comunidad internacional para restaurar la Capa de Ozono. Las acciones emprendidas con el fin de reducir el consumo de CFCs permitieron que Argentina cumpliera ampliamente con las medidas de reducción requeridas por el Protocolo de Montreal. Además, desde la Secretaría de Ambiente, se lleva adelante un Programa de Reconversión Industrial y Agrícola a tecnologías que no afecten a la Capa de Ozono, con financiamiento del Fondo Multilateral del Protocolo de Montreal.
A 25 años de la firma del Protocolo de Montreal sobre Sustancias que Agotan la Capa de Ozono, la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, encabezada por el Dr. Juan José Mussi, junto a la Secretaría de Desarrollo Sustentable y Ambiente de la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e islas del Atlántico Sur, organizan la celebración del Dia Internacional de la Protección de la Capa de Ozono este 16 de septiembre en la ciudad fueguina de Ushuaia, con diversas actividades que se desarrollarán desde el 15 al 19 de septiembre. El acto central tendrá el 16 de septiembre en el Auditorio del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC), con la presencia del Lic. Ariel Martínez, Secretario de Desarrollo Sustentable y Ambiente de Tierra del Fuego y de la Lic. Laura Estela Berón, Coordinadora de la Oficina Programa Ozono de la Secretaría de Ambiente nacional, quién disertará sobre la Política de la Argentina frente a esta problemática. Los días siguientes se realizarán además capacitaciones para técnicos sobre Buenas Prácticas en Refrigeración y Uso de Hidrocarburos como refrigerante y capacitaciones a funcionarios de Aduana, Gendarmería, Prefectura.
El Protocolo de Montreal puede considerarse como un ejemplo exitoso de política ambiental puesto que La comunidad internacional fue capaz de acordar una rápida y considerable reducción del consumo y producción de compuestos halogenados inmediatamente después del descubrimiento del fenómeno del agotamiento de ozono en la Antártida. En ese sentido, es importante destacar que este acuerdo reviste una singular relevancia para nuestro país que, dada la ubicación geográfica del agujero de ozono, se ve particularmente afectado por el mismo.
Argentina ha participado activamente en los esfuerzos que realiza la comunidad internacional para restaurar la Capa de Ozono y ha sido parte de este proceso trascendental al ratificar el Convenio de Viena para la Protección de la Capa de Ozono y el Protocolo de Montreal Relativo a las Sustancias que Agotan la Capa de Ozono mediante las Leyes N° 23.724 y 23.778, en enero y septiembre de 1990 respectivamente.
En el año 2010 se llegó a la primera fecha de eliminación global de algunas de las sustancias controladas por el Protocolo, en particular los clorofluorocarbonos, los halones y el tetracloruro de carbono. Durante medio siglo estas sustancias fueron ampliamente usadas como gases refrigerantes, como propelentes de aerosoles, para limpieza de circuitos electrónicos, para la producción de espumas de poliuretano y como agentes extintores de incendios, entre otros usos. Como consecuencia, se liberaron a la atmósfera en cantidad suficiente como para causar un daño a gran escala en el ozono estratosférico, lo que afectó a todo el planeta y en particular al cono sudamericano.

El esfuerzo argentino
Como parte de las acciones tendientes a restaurar la Capa de Ozono, nuestro país asumió la obligación de promover la reconversión de los sectores industriales y agrícolas que utilizan en sus procesos productivos sustancias que agotan la Capa de Ozono, con el objetivo final de eliminarlas. Las acciones emprendidas con el fin de reducir el consumo de CFCs dieron como resultado que el país cumpliera con holgura las medidas de reducción requeridas por el Protocolo de Montreal. El consumo en el año 2005 se redujo en un 65%, muy por encima del 50% requerido. Durante el año 2009 el consumo se redujo sólo al 2,5% de la línea de base y fue sólo para uso medicinal.
Para cumplimentar el plan institucional de acción del gobierno, fue creada la Oficina Programa Ozono (OPROZ), en el ámbito de la actual Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Jefatura de Gabinete de Ministros. Ésta tiene a su cargo la ejecución del Programa País para la aplicación del Protocolo de Montreal. Está integrada por funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, de la Secretaría de Industria del Ministerio de Industria, y la Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Jefatura de Gabinete de Ministros.
Desde el año 1994, la OPROZ lleva adelante un Programa de Reconversión Industrial y Agrícola a tecnologías que no afecten a la Capa de Ozono, con financiamiento recibido del Fondo Multilateral del Protocolo de Montreal en forma de donación.
La eliminación acelerada de los hidroclorofluorocarbonos (HCFCs), aprobada en septiembre de 2007 sobre la base de una propuesta presentada por varios países, entre ellos la Argentina, no solamente traerá beneficios en el avance de la recuperación de la capa de ozono, sino también tendrá un impacto significativo en el clima. Hasta 25 Gt de emisiones equivalentes de CO2 podrían ser eliminadas hasta el año 2050 con la eliminación de los HCFCs.
Las nuevas medidas de control entran en vigencia en enero del año que viene, y están dirigidas a la eliminación del consumo de HCFCs. Estos son ampliamente usados en los sectores de la refrigeración, espumas, solventes, aerosoles y extinguidores de incendio, como una sustancia de transición para la sustitución de los CFCs. También son usados como materia prima para la producción de otros productos químicos. Aproximadamente el 75% del total de los HCFC consumidos en nuestro país son usados en los sectores de aire acondicionado y refrigeración, siendo el HCFC–22 el principal químico usado.
Algunos de los logros alcanzados en nuestro país, desde la aprobación del primer proyecto en 1994, incluyen más de 205 empresas, radicadas en 18 provincias y la ciudad de Buenos Aires, beneficiadas con proyectos de reconversión industrial, con asistencia técnica y económica en carácter de donación, ya sea a través de la entrega de maquinaria o para adaptar sus equipos o para realizar pruebas con alternativos a las SAOs; el dictado de 303 cursos en Buenas Prácticas en Refrigeración para servicios y técnicos en de cursos de refrigeración en forma gratuita en más de 53 localidades del país y la Ciudad de Buenos Aires; la recuperación de 124 toneladas (124.000 kilos) de refrigerantes desde el año 2006 y hasta agosto de 2012, y reutilización de 117 toneladas; reducción del consumo de CFCs en un 65%, muy por encima del 50% requerido en el 2005 y la reducción en 209 del consumo sólo al 2,5% de la línea de base y fue sólo para uso medicinal.
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Plan Nacional de Eliminación de HCFCs

Argentina busca elaborar un Plan Nacional de Eliminación de HCFCs

Fecha de Publicación: 02/12/2008
Fuente: Secretaría de Medio Ambiente
Provincia/Región: Nacional



Con la presencia del Sr Si Ahmed, Director de la Rama de Acuerdos Ambientales Multilaterales de la División de Cooperación Técnica y Desarrollo de Programas de la Organización de Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) y en función del acuerdo de aceleración de los plazos para la eliminación de HCFCs (hidroclorofluorocarbonos), establecido durante el Vigésimo Aniversario del Protocolo de Montreal, mañana a partir de las 9:30 en el salón Libertad del Hotel de las Américas -Libertad 1020- la Oficina Programa Ozono de la Secretaría de Ambiente de la Nación organiza el Seminario para la Preparación del Plan Nacional de Eliminación de HCFCs para la República Argentina.
“Los últimos informes del Panel Científico del Protocolo estiman que la recuperación de la capa de ozono se retrasará de 15 a 20 años debido principalmente al incremento de los gases HCFCs”, alertó la Secretaria de Ambiente de la Nación, Dra Romina Picolotti, durante el Vigésimo Aniversario del Protocolo de Montreal, en septiembre de 2007. En esa oportunidad, la Argentina presentó una propuesta innovadora que fue aceptada por la comunidad mundial, de adelantamiento de la fecha de eliminación definitiva de esas sustancias, que son usadas como sustitutos temporales de los clorofuorocarbonos (CFCs), principalmente en equipos de refrigeración y de aire acondicionado.
En esa línea, ante la necesidad de elaborar un Plan Nacional de Eliminación de HCFCs, la Oficina Programa Ozono, a cargo de la Lic Laura Berón, llevará a cabo un seminario preparatorio donde se darán a conocer las tareas de relevamiento de los Sectores de Producción y Servicios que estarán por iniciarse y el estado del arte en relación a las tecnologías de reconversión disponibles para el sector industrial.
Del encuentro, que está previsto para las 9:30, participarán expertos internacionales como Kasper Koefoed, Especialista en Programas de la Unidad para el Protocolo de Montreal del Grupo de Energía y Ambiente, Oficina para el Desarrollo de Políticas (PNUD); el Dr. Bert Veenendahl, Consultor senior sobre Tecnologías para la eliminación de los HCFC en Espumas de la Unidad para el Protocolo de Montreal (PNUD); el Dr. Tamas Grof, Jefe de la Unidad de Refrigeración de la Rama de Acuerdos Ambientales Multilaterales de la División de Cooperación Técnica y Desarrollo de Programas (ONUDI) y el Dr. Alberto Di Liscia, representante para Uruguay y Director Regional para Argentina de ONUDI.
Del ámbito nacional, en tanto, disertarán la Lic Laura Berón sobre “Nuevas Medidas de Control para los HCFCs en el Protocolo de Montreal” y por la tarde, divididos en dos paneles, expondrán, en el salón destinado a Espumas y Aerosoles, el Ing. Matías Nonna de Hunstman Poliuretanos de Argentina, en relación a “Alternativas a los HCFCs en Espumas de Poliuretano” mientras que en el salón dedicado a Refrigeración, lo hará el Ing. Gonzalo Bunse, de Dupont de Argentina, en torno a “Productos Alternativos a los HCFCs”, entre otros.
Por su parte, si bien son procesos aislados, muchos de estas sustancias son también gases de efecto invernadero que colaboran en el calentamiento global y que, de continuar su liberación desmedida hacia la atmósfera, pueden llevar este fenómeno a su “punto de rebalse” generando situaciones irreversibles y catastróficas. Por ejemplo, “uno de estos gases tiene 10.700 (diez mil setecientos) veces más efecto invernadero que el C02, que es el gas por excelencia, de alguna manera, de la Convención de Cambio Climático (Protocolo de Kyoto)”, indicó la Dra. Picolotti en Montreal.

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