Coexistencia del humano con pumas investigada

Investigan el impacto del puma en el ecosistema de la región patagónica

Fecha de Publicación
: 21/11/2019
Fuente: El Diario de Madryn
Provincia/Región: Patagonia


El licenciado en Ciencias Biológicas, doctor en Ecología e investigador del Conicet, Emiliano Donadío, disertó en Puerto Madryn días atrás en relación al proyecto comenzado hace menos de un mes de Neuquén y Santa Cruz para analizar el comportamiento de los pumas dentro del ecosistema y la influencia del mismo en zonas donde la presencia del ser humano puede constituir un factor determinante para el comportamiento y la coexistencia de ambos.
“Grandes depredadores y su importancia en los ecosistemas: el puma en paisajes áridos”, fue el título de la charla realizada en el Hotel Piren, abierta a la comunidad y auspiciada por la Fundación Protejamos Patagonia.
Se trata de una prolongación de un estudio realizado en la provincia de San Juan, precisamente en la Reserva Biósfera San Guillermo, donde se observó cómo los pumas, considerados dentro de la gama de los depredadores “tope”, mantienen una influencia estructural dentro del ecosistema que habitan, modificando la flora e incluso la fauna de manera positiva.
En el caso de la provincia de Chubut, recién el año próximo podrían extender dicho relevamiento; mientras tanto, el objetivo del estudio es poder diseñar “estrategias que permitan la coexistencia del puma en ecosistemas donde hay presencia del ser humano, sin que ello implique la remoción o eliminación de la especie”, consignó Donadío. Los monitoreos fueron realizados vía satélite en el Parque Nacional Monte León y en el Parque Patagonia, en el caso de Santa Cruz; y en la zona de Laguna Blanca, en Neuquén. “Lo que se muestra es que el puma es un actor clave dentro del ecosistema que habita, porque no solo mata y consume a sus presas, sino que además les cambia el comportamiento y eso, a su vez, tiene un efecto positivo sobre otros organismos como la vegetación”, señaló el biólogo, que también forma parte de la Fundación Flora y Fauna Argentina y es explorador de National Geographic.

Qué sectores fueron objeto de estudio
En este sentido, Donadio explicó que “lo que vine a presentar a Puerto Madryn son algunos resultados de un proyecto sobre Ecología y Conservación de Pumas que implementamos desde el año 2004 hasta el presente en la provincia de San Juan, en la Reserva de Biósfera San Guillermo y que está compuesta por dos unidades; la Reserva Provincial San Guillermo y el Parque Nacional homónimo”.
A su vez, precisó que “básicamente, se trata de un lugar que se mantiene original, sin impacto o con muy poco impacto por parte del ser humano; entonces, es un sitio muy pristino donde la vida de estos animales ocurre sin el impacto del ser humano”.

En 2020 trabajarían en Chubut
Una vez que obtuvieron los últimos resultados, detalló Donadío, “ello nos llevó a preguntarnos qué pasa con el puma y con sus presas en un gradiente de uso humano; es decir, pasar de ‘cero uso humano’, como es el caso de San Guillermo, a lugares donde el impacto de las sociedades del hombre es enorme, por eso buscamos otros lugares donde trabajar”. En principio, se trabajó “en todos sitios de la Patagonia, precisamente en Neuquén, Santa Cruz” y “posiblemente el año que viene empecemos algo en Chubut, ya que estamos recién empezando (en las dos primeras áreas)”, remarcó.

Una función “estructuradora”
En cuanto a los resultados obtenidos para el estudio de la Reserva San Guillermo, sostuvo: “Lo que se muestra es que el puma es un actor clave dentro del ecosistema que habita, porque no solo mata y consume a sus presas, sino que además les cambia el comportamiento y eso, a su vez, tiene un efecto positivo sobre otros organismos como la vegetación”, remarcó el investigador del Conicet, añadiendo que “constituyen un factor estructurador, en definitiva; entonces, tienen efectos positivos sobre la vegetación porque cambian el comportamiento de los hervíboros y hacen que coman menos vegetación, además de que eliminan a algunos de ellos porque los matan y se los comen”.

El rol de los “depredadores tope”
Al mismo tiempo, “de esos animales que matan y comen quedan restos, los cuales son muy utilizados por animales come carroña, entre ellos el cóndor andino, una especie amenazada; tienen un efecto positivo sobre la misma”, puntualizó, sumando a ello que “todo esto demuestra, primeramente, que los depredadores ‘tope’ como lo son los pumas y los yaguaretés, por ejemplo, son importantes en los ecosistemas”.
En segundo orden, queda demostrado según las conclusiones preliminares, que “hay una red de interacciones que interconecta a muchas especies diferentes dentro de los ecosistemas, y si uno elimina una de ellas, se pierde el balance y el equilibrio, especialmente con estos depredadores que tienen muchísima influencia”.

Lejos de la actividad minera
Consultado sobre el impacto de la actividad minera, teniendo en cuenta las características de la provincia de San Juan, en el área estudiada, Donadío aclaró que “donde nosotros hicimos buena parte del trabajo no hay minería, sino que está a unos 40 kilómetros; dentro de la Reserva Provincial buena parte del trabajo la realizamos en el Parque Nacional”, por lo que “no trabajamos en las cercanías y no sabemos qué impacto puede tener la minería sobre el puma en particular”.

Alternativas de coexistencia
Donadío indicó que “estamos implementando este trabajo, en este gradiente de uso humano de diferentes localidades de la Patagonia, con la idea de aprender sobre la ecología de pumas y generar información que permita la coexistencia de este depredador en paisajes compartidos con el ser humano”.
En el caso de la región patagónica, la convivencia “es con los ganaderos”, agregó, explicando que prevén sentar las bases para un esquema que permita la convivencia y coexistencia de ambas partes, y que “el manejo de las poblaciones de pumas no implique eliminarlos”. Dichas zonas son, en su mayoría, “los alrededores de los parques nacionales, que son compartidas y donde el ser humano tiene mucha actividad; no hay una gran densidad humana, pero sí actividad, por lo que buscamos que se permita la coexistencia en esos lugares sin que ello se remita a la remoción total de los pumas; en definitiva, es generar
una coexistencia entre la flora, la fauna y las actividades productivas; incluso, pensar alternativas económicas como la observación de fauna, ya que resultaría sumamente interesante poder ver a un puma en libertad, haciendo lo suyo”.

Qué metodología se utilizó
En en caso de Neuquén, el estudio, que comenzó hace varios años, se realizó colocando un radio collar a dos pumas capturados, lo que permitió monitorearlos vía satélite y observar el comportamiento. La iniciativa, enmarcada en la Fundación Conservacionista Flora y Fauna Argentina, tuvo en cuenta que para capturar a los animales debían colocar trampas en sitios donde hallaran huellas o heces de pumas, revisándolas dos veces al día, durante la mañana y la noche. Por su parte, el radio collar está integrado por tres componentes, una radio de onda corta (VHF) que puede ser rastreada con antenas en el campo; un GPS que localiza geográficamente al animal cada sesenta minutos, y una antena que hace posible que el collar se conecte a un satélite y transmita las localizaciones en directo a través de un mapa, por lo que el sujeto de estudio, es decir el puma, puede ser analizado en su comportamiento territorial.
Para el caso de Neuquén, en Laguna Blanca, el estudio estuvo focalizado en la problemática de los crianceros en relación a las pérdidas de ganado que sufren por la depredación, en parte, de los pumas. A su vez, participaron de la iniciativa personal del Conicet, la ONG Wildlife Conservation Society (WCS) y especialistas de la Universidad de California-Berkeley, además de contar con el apoyo de Parques Nacionales, la ONG Conservación Patagónica Asociación Civil de San Martín de los Andes.

Estrategias para evitar la pérdida de ganado
Según lo estudiado en Laguna Blanca durante los últimos tres años, una de las metodologías que los crianceros utilizan es la colocación de luces en los corrales, las cuales durante el día se cargan con un panel solar que tienen incorporado, y durante la noche emiten destellos intermitentes en los cuatro costados del corral. Dicho método fue probado con éxito en otros países y ya comenzó a ser adoptado en dicha zona; la medición se realiza mensualmente, contabilizando cuántos ataques sufre el ganado de corrales que no poseen este tipo de dispositivos, y aquellos que sí cuentan con ellos, a la vez que el objetivo ulterior es determinar si los pumas evitan los corrales que poseen esta clase de luces, aprovechando también para medir la eficacia de los perros protectores que viven con el ganado, utilizando variantes mestizas y aquellas de raza que provee el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
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