Río Negro: un historial del contaminación hídrica

Ríos de la región: contaminación eterna

Fecha de Publicación
: 08/12/2017
Fuente: Diario Río Negro
Provincia/Región: Río Negro


Estimado lector: lo invito a comprender la magnitud del desastre que señala el título del “Río Negro”, editorial de página 21, “Ríos enfermos” y en una edición anterior “Allen: peces muertos, río contaminado”.
Yo invito a Nación, gobiernos de Río Negro y Neuquén y entes responsables como son AIC, EPAS, DPA y municipios a que por este medio desmientan y nos informen si en algo estamos equivocados.
Corría 1977, enero, cuando tuve la suerte de radicarme en este hermoso valle. Poco después me enteré de que en Villa Regina Nación instaló a través de INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) un laboratorio de alto nivel para analizar los cordones umbilicales de los nacidos con malformaciones congénitas, en Alto Valle, porcentaje enormemente más elevado que la media del país.
Hace cuarenta años ya se sospechaba de los agroquímicos. Ninguna conclusión se conoció. Misteriosamente, un tiempo después se cerró, sin que yo sepa que dejara algún resultado de sus investigaciones. Las multinacionales (laboratorios, etc.) son muy poderosas.
Al día de hoy, diciembre del 2017, nunca me enteré que las entidades mencionadas, cuya responsabilidad principal, entre otras, debía ser “controlar y evitar la contaminación”, no hicieron estudios al respecto. Es por eso que –lo señalan los artículos del diario– todos se sacan el sayo, y se sabe que hay contaminación química pero no si es agrícola o industrial.
La pregunta lógica sería: ¿qué hicieron las mencionadas entidades en estos cuarenta años, aparte de consumir abultados presupuestos? ¿Qué hicieron? Queda la pregunta flotando en las poblaciones de Neuquén y Río Negro, que saben que su vida, en esta zona “esteparia”, sólo es posible gracias a los maravillosos ríos que la surcan; saben que acá el agua es vida.
Y quizás la aproximación a una respuesta en los últimos años se dio gracias a que fue necesario recurrir a la Justicia para que se ocupara de una contaminación que “a la larga o a la corta, mata”. Hay varios recursos de amparo en la Justicia Federal y provincial. Pese a ello, Neuquén, cuya capital nos regaló por años siete millones de m³/día de efluentes cloacales sin tratar, se resiste, ilegalmente, a aplicar su propia ley 3076 de alerta hídrica.
Recojo un párrafo del mencionado editorial: “(...) tanto a la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas, AIC, como la Provincia y varios municipios les faltan acciones para disminuir la contaminación de los ríos en la zona Confluencia”.
Agrega “Río Negro” al final: “Debe llegarse al ‘volcado cero’ de cloacales. Neuquén debe reglamentar inmediatamente la ley 3076, fundamental para prevenir, monitorear y sancionar la contaminación de nuestras fuentes de agua. Y las autoridades de Río Negro, que es el sumidero receptor de esta contaminación, deben exigirlo y además aplicarlo en nuestra provincia. Y la Justicia Federal y Provincial pareciera, al menos a nivel Nación, que están ‘sacando la cabeza fuera del agua’. Deberían intervenir, aun ‘de facto’”.
Cuando se habla de contaminación hídrica, a no muy largo plazo, también se habla de preservar la vida. Y está la necesidad y obligación de todos, pero principalmente de las autoridades municipales, provinciales y nacionales, que tienen los medios económicos y la capacidad sancionatoria y cada cuatro años nos piden nuestro voto. No se lo demos, amigo lector, a quienes sigan contaminando. Es una deuda de honor con nuestros descendientes. Quizás su vida, a futuro, dependa dramáticamente de las aguas, que hoy nuestras autoridades parecieran no saber o no querer preservar.
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