Estudian los bosques mixtos de Santa Fe



Estudian en detalle los bosques mixtos de Santa Fe

Fecha de Publicación
: 27/07/2017
Fuente: Portal de la UNL
Provincia/Región: Santa Fe


Investigadores de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y del CONICET realizan un estudio pormenorizado de los denominados bosques mixtos que se ubican en el noreste de la provincia de Santa Fe y cuya característica principal es la gran diversidad. De ese modo, se pueden establecer políticas de manejo y conservación.
Se trata de un trabajo encarado desde 2011 por un equipo interdisciplinario conformado por docentes e investigadores de las cátedras de Ecología, Botánica Sistemática y de Taxonomía de la Facultad de Ciencias Agrarias (FCA), de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas (FICH) de la UNL y del CONICET. Juntos intentan aportar una mirada distinta al concepto de bosque nativo, analizarlo desde el punto de vista de las especies que lo componen, pero sobre todo desde la integridad ecológica, desde la degradación que posee. Sabiendo en qué condiciones se encuentran los bosques se pueden determinar consejos para políticas de uso y conservación.
Según Andrés Bortoluzzi, que forma parte del equipo, la mayor superficie de bosque nativo que queda en la provincia se ubica principalmente en el noreste de Santa Fe, conformando el límite sur de la ecoregión chaqueña, una gran área que abarca parte de Paraguay, Bolivia y el Noroeste argentino. “Dentro de esos bosques diferenciamos tipos de bosques caracterizados por distintos tipos de suelo, topografía, pero sobre todo por las especies que los dominan. En nuestra investigación nos ocupamos de los bosques mixtos, que tienen una distribución un poco restringida, ya que son los que crecen en suelos muy buenos de la provincia y que tienen la mayor diversidad de Santa Fe”, describió.

Una gran diversidad
Los investigadores registraron más de 60 especies de arbustos y árboles que se encuentran en los bosques mixtos. Pudieron hallar individuos de guayacán (Caesalpinia paraguariensis), guayaibí (Cordia americana), espina corona (Gleditsia amorphoides), guayabo (Myrcianthes cisplatensis), viraró (Ruprechtia salicifolia), quebracho colorado (Schinopsis balasae), guaraniná (Sideroxylon obtusifolium), palo cruz (Tabebuia nodosa), molle (Schinus longifolius), garabato (Acacia praecox), quebracho blanco (Aspidosperma quebracho blanco) y urunday (Astronium balansae).

Integridad ecológica
Según Bortoluzzi, en un proyecto anterior habían realizado un “mapa” de la situación de los bosques de la zona en que se encuentran los bosques mixtos y los clasificaron entre “degradados” y “no degradados”. El primer tipo de bosque es el que ya fue intervenido por el hombre y que en esa intervención se fueron extrayendo ejemplares con algún tipo de interés económico: “Va quedando un remanente de bosques con individuos de menor valor comercial, pero aún se realizan actividades como la ganadería o la extracción de leña”, manifestó.
Conocer los niveles de degradación sirve para determinar si los bosques son más o menos íntegros, ya que así se puede saber la capacidad de los sistemas de perpetuarse en el tiempo. De acuerdo con el investigador, la degradación se puede determinar por medio de distintos parámetros, como la presencia o ausencia de especies. Sin embargo, con la idea de integridad pueden conocer cómo se encuentra un bosque a partir de su funcionamiento ecosistémico, de su relación con otros bosques, de su superficie, de qué especies están presentes, entre otras variables.
En este sentido, mientras un bosque sea menos íntegro tendrá más posibilidades de dejar de ser un bosque. “Se trata de una idea muy interesante para trabajar no sólo con bosques nativos, sino también con otros sistemas”, destacó.

Energía
Con esta idea de integridad, el grupo analizó los bosques a distintos niveles. Por ejemplo, a nivel de ecosistemas, en cuanto al intercambio de energía y de materia con la atmósfera. Por eso estudiaron la estacionalidad de los bosques mixtos a lo largo del tiempo en cuanto a sus niveles de captación de energía solar. “Distintos bosques tienen distintas fechas en que comienzan a captar la energía solar y la derivan para el crecimiento. A la vez, unos tienen más tiempo de captación que otros. De esta manera, diferenciamos distintos patrones”, continuó Bortoluzzi.
Esos niveles de captación fueron analizados por medio de imágenes satelitales tomadas a lo largo de 20 años y que sirvieron para diferenciar cinco tipos de bosques mixtos. Con esa identificación fueron a los bosques a tomar muestras de la vegetación. Según Bortoluzzi, los resultados de los datos y del trabajo a campo fueron disímiles, por lo cual se encuentran ajustando los estudios.
“Ahora estamos viendo el comportamiento del ecosistema, pero también la estructura y composición de esos bosques. De esta manera, podemos describir qué variabilidad existe y saber si existe posibilidad de perduración en el tiempo, de adaptación a las condiciones cambiantes”, finalizó.
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