Mendoza apuntará al Ordenamiento Territorial



“En 2016 estará listo el Plan de Ordenamiento Territorial”, dijo el secretario de Ambiente

Fecha de Publicación
: 13/12/2015
Fuente: Diario Uno
Provincia/Región: Mendoza


Humberto Mingorance llegó a la Municipalidad de Godoy Cruz en el 2000 para cumplir tareas como diseñador gráfico a pedido de Alfredo Cornejo, que deseaba cambiar la imagen institucional de la Comuna. Desde aquel momento hasta convertirse en el secretario de Ambiente y Ordenamiento Territorial de la Mendoza pasó por un proceso formativo y de crecimiento político que lo llevó a ser uno de los candidatos a ocupar el estratégico Ministerio de Gobierno.
Sin embargo, su designación como secretario de Ambiente no debe entenderse como un premio consuelo;  por el contrario, Mingorance será el encargado de resolver problemas socialmente muy sensibles y polémicos: el destino del Zoológico, el cual será convertido en un Ecoparque; el Plan de Ordenamiento Territorial para equilibrar las necesidades de construcción frente a las necesidades de desarrollo agrícola que pondrá en marcha en 2016; el control efectivo de la minería con la ley 7.722 como fortaleza; un plan de manejo para las áreas naturales, en particular el Aconcagua, y por supuesto una de las grandes promesas de campaña de Cornejo, la puesta en marcha de "Unicipio", aquel proyecto para acordar con los intendentes del Gran Mendoza el tratamiento de la basura, el tránsito, la seguridad y el transporte.
Aseguró que su gabinete tendrá una fuerte impronta técnica, y como muestra de ello adelantó que Eduardo Sosa, el titular de Oikos hasta este jueves, será su jefe de Gabinete.

–¿Qué está planificando por el tema ordenamiento territorial?
–En un diagnóstico rápido, y haciendo varias interconsultas, estamos a un 50% de lo que deberíamos recorrer para terminarlo. Mendoza está hiperdiagnosticada, por parte del sector público, del Consejo Empresarial, de las universidades, del CRICYT mismo. Se coincide por dónde hay que encauzar ese plan. Creo que en algunas situaciones se ha metido la cola de la política, pero también la cola de los intereses sectoriales, como los productivos e inmobiliarios. En eso hay que poner la cabeza, poner consenso y dar una señal clara de a dónde se quiere ir. Luego llegar a la acción fuerte con los municipios, ya que  también es cierto que muchos municipios están haciendo caso omiso a las autorizaciones que dice la ley y autorizan loteos que la ley no permite.

–¿Si la Ley de Ordenamiento Territorial tuvo un largo proceso de consenso, por qué nadie la aplica?
–Le falta una vuelta de tuerca.  Por lo  que he estado dialogando, no con el ámbito político sino por afuera, se considera que el plan está al 50%, pero nosotros lo frenamos cuando pasó por la Legislatura porque venía muy liviano, no tenía decisiones fuertes y dejaba en mano de las municipalidades muchas decisiones que luego eran muy difíciles de revertir.

–¿Y entonces?
–Cuando se desarrolle el plan, la letra legal deberá cumplirse y tendrá que existir un órgano de control, chico, pero superior a los municipios, que vigile el proceso.  También existe otro factor importante, el tema económico. Los sectores agroproductivos están en mala situación, por eso es más rentable generar un loteo que seguir cultivando. Entonces las señales de la macroeconomía serán importantes para que la gente prefiera seguir produciendo y para que no crezca lo urbano. Además, no puede ser que se siga construyendo en lugares donde no pasa  ni el colectivo y menos los servicios de cloaca y agua; tiene que haber antes  inversión en servicios. En el piedemonte se puede construir, pero sólo en algunos lugares. Ahora, se ha construido en sitios donde no estaba permitido, no sólo por el tema hidráulico sino también por el tipo de suelo. En esto, la idea es que no siga ocurriendo.

–¿Qué metas temporales hay para arrancar con el Plan de Ordenamiento?
–No me gusta poner plazos, no porque no me quiera atar, sino porque en esto no son sólo procesos técnicos, sino implican  procesos sociales. La idea es sacarlo en  2016, para que no sea un tema de los 4 años de gestión.

–¿La ley 7.722 no es muy limitante de la actividad minera?
–En términos generales sí, pero lo que se pone en riesgo es mucho más importante que lo que pueden dejar las regalías mineras. Yo estoy casi seguro de que en la Corte no será declarada inconstitucional la ley 7.722. Hay leyes como en Córdoba, que son mucho más duras y directamente prohíben no la sustancia sino la minería metalífera. La 7.722 va a seguir vigente, y lo que sí es cierto que hay una zona gris que debe ser revisada. Hay casos como los de Sierra Pintada o minas abandonadas donde quedaron colas de materiales que deben remediarse con procesos que hoy prohíbe  la 7.722. Eso hay que modificarlo porque esos residuos siguen contaminando.

–Siempre se habla de las mineras pero no de las agroindustrias…
–Es cierto, se ha estigmatizado a la minería y siempre se habla de la minería como cosa mala. Hoy por hoy hay mucha explotación minera que no es metalífera ni megaminería, sino de minerales de tercera generación. Un agroquímico volcado en el río generaría un desastre, seguro que hay que nivelar los controles.
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