Una petroquímica abandonada, una bomba de tiempo



Una petroquímica abandonada que es una 'bomba de tiempo' ambiental

Fecha de Publicación
: 11/12/2016
Fuente: Rosario Plus
Provincia/Región: Santa Fe


En el año 2013 la Petroquímica Bermúdez S.A. frenó sus actividades y desde entonces no cuenta con el adecuado mantenimiento ni se realiza el necesario control de las instalaciones. Taller Ecologista, la ONG que lleva más de 31 años de trabajo socioambiental en la región, presentó ya varios pedidos de informe al respecto y nunca obtuvo respuestas. Afirman que el contenido químico en los tanques y tubos abandonados representan “una bomba de tiempo” y ponen en riesgo a la saluda de la población.
En las localidades del cordón industrial los reclamos de los vecinos en cuanto a cuestiones ambientales suelen ser una constante. La falta de controles sobre la calidad del aire, el poco acceso a la información sobre cómo actúan las empresas allí instaladas y la sanción de algunas ordenanzas que favorecen el desarrollo de esas firmas, son algunos de los inconvenientes que la población advierte a menudo.
Taller Ecologista denunció que el 6 de noviembre pasado, trabajadores de un sector de producción de Celulosa Argentina presentaron dificultades para respirar y debieron ser evacuados de urgencia. “El aire se había tornado ácido, les ardían los ojos, la garganta”, recalcaron desde la ONG.
Entonces los sensores exteriores que la empresa tiene para medir la concentración de cloro en el aire, confirmaron cifras por encima de 2,5 partes por millón (ppm), siendo el límite de exposición profesional 0,1 ppm. Según Taller Ecologista, la fuente de esa emisión estaba en la empresa lindera, la inactiva Petroquímica Bermúdez S. A.
El riesgo proviene de los químicos que habría en los tanques, tubos y cañerías, venidos a menos por el correr de los años y la falta de mantenimiento. Al respecto, Taller Ecologista solicitó información sobre la situación de la planta en abril de 2015, a la ex Secretaría de Ambiente (hoy Ministerio de Ambiente), y sin respuestas repitieron la requisitoria en septiembre del mismo año y julio de 2016. Nunca hubo respuestas.
“Nos preocupa la desidia, la falta de responsabilidad estatal para efectuar los controles. Hay tubos y tanques que están cargados. Sin certezas de su contenido, algunos tienen etiquetas que dicen cloro o la numeración que identifica al mismo. Otras dicen benceno. También hay amianto, almacenado en deplorables condiciones. La población no sabe al riesgo al que esté expuesta, y no se conocen programas de evacuación ante hechos como estos”, alertaron desde el Taller.
El cloro es un elemento químico (Cl), que en condiciones normales y en estado puro forma dióxido de cloro (Cl2): un gas tóxico amarillo-verdoso, es unas 2,5 veces más pesado que el aire, de olor desagradable y tóxico. Es lacrimógeno, corrosivo para los ojos, la piel y el tracto respiratorio. Su inhalación puede originar reacciones asmáticas, neumonitis y edema pulmonar, pero sólo tras producirse los efectos corrosivos iniciales en los ojos o las vías respiratorias. La exposición puede producir la muerte.
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