Conicet advierte sobre los polinizadores



Polinizadores en alerta

Fecha de Publicación
: 31/12/2016
Fuente: Conicet
Provincia/Región: Nacional


Las poblaciones de estos animales, que contribuyen a la seguridad alimentaria y a mantener la biodiversidad e integridad de los ecosistemas, están en declive en el mundo.
La Declaración de Cancún sobre conservación y uso sustentable de la biodiversidad para el bienestar fue firmada el 3 de diciembre de 2016 durante la 13º conferencia de las partes de la Convención de Diversidad Biológica (COP13). Cuenta con el aval de 190 gobiernos y, en uno de sus puntos, resalta la importancia de los polinizadores para los cultivos y el ganado, y su rol en el manejo y preservación para las poblaciones y el medioambiente.
La actividad de estos animales atraviesa transversalmente a la sociedad, en sus ámbitos culturales, sociales, económicos y alimentarios. Ellos transportan, adherido a su cuerpo, el polen de una planta al estigma de otra para fecundarla. Aunque la mayoría de los polinizadores son insectos –abejas, moscas, escarabajos, mariposas y polillas -, también hay otros animales que cumplen estas funciones, como las aves, las lagartijas, los murciélagos y algunos mamíferos.
A pesar de su importancia a nivel global se observa una tendencia hacia la pérdida de sus poblaciones. Un informe publicado recientemente en la revista Nature del que participaron Marcelo Aizen, investigador superior del CONICET en el Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA, CONICET-UNCO), y Lucas Garibaldi, investigador independiente del CONICET y director del Instituto de Recursos Naturales, Agroecología y Desarrollo Rural (IRNAD – UNRN), analizan los diferentes valores que tienen los polinizadores, su estado, los riesgos a los que están sometidos y las proyecciones a futuro.
Los autores, investigadores de Argentina, Reino Unido, Brasil, Alemania, Holanda y Australia, explican que en los últimos 50 años los cultivos que dependen de los polinizadores crecieron a una tasa más baja en cuanto a productividad y tuvieron más variabilidad que los que no y advierten que ello “sugiere que los servicios de polinización pueden estar comprometidos por la reducción de las poblaciones de polinizadores”.

Economía
Más allá de los beneficios para la alimentación y los ecosistemas, los polinizadores afectan los mercados globales de alimentos, ya que los cultivos polinizados por animales tienen usualmente un precio de venta más alto que aquellos que no. Para dar un ejemplo, algunos de los más importantes que dependen de ellos son el cacao, las almendras y el café.
“Paradójicamente”, explica Garibaldi, “por un lado estamos perdiendo muchas especies de polinizadores silvestres, pero por el otro nuestra agricultura depende cada vez más de polinizadores porque se plantan, en relación, más cultivos que se ven beneficiados por la acción de estos animales. Es decir que es un servicio que cada vez tenemos menos y del que cada vez necesitamos más”.
Además de los servicios asociados con la provisión de alimentos, las plantas dependientes de polinizadores contribuyen directamente a la producción de medicinas, biocombustibles, fibras, materiales de construcción e instrumentos musicales, entre otros.

Salud
“Las flores que no son polinizadas por animales desarrollan frutos con menor contenido nutricional. Entonces la disminución de polinizadores no sólo afecta la cantidad, sino también la calidad de los alimentos”, explica Aizen. Y es que los frutos y semillas de los cultivos dependientes de polinizadores – por ejemplo la gran mayoría de los frutales y oleaginosas – representan la principal fuente de algunos micronutrientes como las vitaminas A y C, el hierro, el calcio, el flúor y el ácido fólico.
“Los problemas asociados [a la disminución de las poblaciones de polinizadores] son aquellos relacionados a la falta de alguno de estos micronutrientes entre los que se incluyen, entre otros, ceguera por falta de vitamina A, anemia por falta de hierro, desnutrición infantil y mortalidad prenatal por falta de cualquiera de estos micronutrientes o combinación de ellos”, agrega Aizen.

Panorama actual
El reporte, además, analiza el estado actual de las poblaciones de polinizadores . Según indican los autores, durante el último siglo se han registrado disminuciones en las poblaciones de abejas en regiones altamente industrializadas del noroeste de Europa y el este de América del Norte. “Además, los polinizadores están cambiando rangos a latitudes más templadas o a mayores altitudes, siguiendo el cambio climático”, analizan en el trabajo.
En Argentina, según Garibaldi, no se conoce mucho sobre el estado de los polinizadores. A iniciativa de algunos investigadores se han relevado regiones específicas y allí “se ha registrado una clara reducción en los polinizadores nativos”, agrega.
“Lamentablemente en los últimos años en la Argentina y en otros países la tendencia es a perder diversidad y lo que se está fomentando es la homogeneización del paisaje, a partir por ejemplo de la dominancia de un solo cultivo o de una sola especie”, dice Garibaldi.

Acciones
“Las acciones que se pueden implementar fueron resumidas en un artículo muy reciente publicado en la revista Science y del cual Leonardo Galetto, investigador superior del CONICET en el IMBIV de Córdoba es coautor. Las mismas incluyen, entre otras medidas, la promoción de sistemas agrícolas diversificados, la implementación de estándares más altos en el uso de pesticidas y la regulación del comercio de abejas manejadas. Esto exige legislación del estado, su implementación por parte de los productores lo que se traduce en muchos casos en cambios en el uso de la tierra, así como compromisos por producir pesticidas con menor impacto ambiental por parte la industria de agroquímicos”, dice Aizen.
Además, agrega, el público puede participar activamente comprando los alimentos certificados como amigables con los polinizadores y cultivando en jardines, balcones, y aún en macetas diferentes tipos de plantas con flores, por ejemplo.
“Para promover a los polinizadores las claves son proveer diversidad de plantas y de hábitats, que aportan diferentes recursos, ya sean flores o espacios para nidificar. De las flores obtienen polen y néctar, que es su alimento, mientras que otros polinizadores más especializados también obtienen aceite y otros recursos”, dice Garibaldi.
Y, en ese sentido, Aizen agrega: “Las acciones que se pueden tomar tanto a nivel local, como de país, y la implementación de convenios a nivel global como los que se asumen en la Convención de Diversidad Biológica son claves para mantener y promover esta diversidad”.
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