Grave déficit en la gestión de residuos de Mendoza



Crece la quema de basura y agrava la contaminación del aire

Fecha de Publicación
: 29/03/2016
Fuente: Los Andes
Provincia/Región: Mendoza


Hay vertederos clandestinos y semioficiales, utilizados por municipios. El fuego es provocado o debido a autoignición, con emisión de humo altamente contaminante, tanto o más que el de vehículos y fábricas. Urge una solución.
Columnas de humo gris y espeso invaden ambas manos del Acceso Este, a 100 metros del río Mendoza, en San Martín. En el costado sur de la ruta se ubica un basural a cielo abierto que ha proliferado desde el año pasado y que constantemente es invadido por las llamas. A simple vista, estas emisiones solamente afectan la visibilidad de los vehículos que por allí circulan, pero además deterioran la calidad del aire de la zona al contener material particulado, monóxido de carbono y compuestos orgánicos volátiles.
Justamente la quema de residuos es considerada por los expertos del Grupo de Estudios de la Atmósfera y el Ambiente (GEAA), dependiente de la Universidad Tecnológica Nacional Mendoza, como un aspecto más a tener en cuenta para analizar la contaminación atmosférica local, cuando antes se centraban únicamente en las fuentes móviles y fijas, es decir, en las industrias y en los automóviles.
“La quema de basura es otra fuente de contaminación que hemos notado y que impacta bastante. Anteriormente la habíamos subestimado, pero se está haciendo cada vez más crítica”, comenzó a explicar Enrique Puliafito, director del grupo de investigación de la UTN. El profesional detalló que en esos casos se emite sobre todo material particulado, monóxido de carbono y compuestos orgánicos volátiles. “Estos últimos son muy tóxicos y pueden ser cancerígenos si las cantidades son más altas”, precisó.
El GEAA comenzó a indagar acerca de este fenómeno luego de que el dispositivo que mide material particulado en forma continua, que tienen instalado en el Parque General San Martín, mostrara valores muy altos en horario nocturno.
“Al principio creíamos que era provocado por los autos, pero después notamos que no era regular y se daba en horarios de madrugada por lo que tratamos de identificar las causas”, explicó Puliafito. Así descubrieron que el particulado provenía de la zona de Godoy Cruz donde se encuentra el basural El Pozo, donde si bien se ha comenzado el proceso de cicatrización, todavía se producen incendios.
“En general la situación se repite en casi todos los departamentos donde hay lugares de recopilación de residuos”, aseguró el experto de la UTN e indicó que la quema a veces es casual o de autoignición, y en otras es intencional.
A nivel sanitario, las consecuencias negativas de estas emisiones afectan principalmente a las personas que se encuentran más cercanas. “Hay familias que viven de la recolección del material reciclable que son los más perjudicados”, destacó Puliafito, y detalló que dentro de este grupo los que se llevan la peor parte son los niños, las personas que están enfermas -con algún tipo de patología cardíaca o respiratoria- y los ancianos.
“Es un trabajo que podría ser mejor organizado, lo que requiere es una tarea de los municipios y de todos los ciudadanos para reciclar los residuos; conductas que en otros países están dando buen resultado”, señaló el ingeniero.
Lo que más les preocupa a los expertos de la UTN es la proliferación de estos espacios clandestinos y lo poco que se considera el tema. “Hay cada vez más basurales dispersos en baldíos o terrenos que eran fincas y hay como una especie de dejadez por parte de toda la sociedad a la hora de abordarlo”, consideró Puliafito.

Foco de contaminación
Miriam Skalany, titular de la Dirección de Protección Ambiental (DPA) de la Secretaría de Ambiente, coincidió con los científicos al considerar a la quema de desechos “como uno de los focos más peligrosos de contaminación ambiental”. “Todo lo que son grandes empresas cementeras o refinerías están muy controladas y la contaminación vehicular afecta principalmente al microcentro”, precisó.
Acorde a esta primera apreciación, Skalany contó que periódicamente realizan inspecciones en los distintos vertederos irregulares de la provincia: “El lunes pasado fuimos al basural clandestino ubicado en la ruta 7 a la altura del puente del río Mendoza, donde se están estableciendo nuevos asentamientos.
Para ella, la presencia de basurales está entremezclada con un problema social, porque mucha gente vive del cirujeo. “Podría solucionarse, primero que nada con plantas de separación y basurales habilitados, pero además con un sistema de recolección diferenciada”, explicó, afirmando que esta tarea les corresponde a los municipios, pero se trata de acciones que requieren grandes presupuestos. “Igualmente estamos trabajando el tema en el marco del Unicipio” (plan de gestión integrada de las comunas del Gran Mendoza), remarcó.

Acciones para remediar
Los basurales mencionados son sólo dos ejemplos de todos los que proliferan de forma irregular en la provincia. En el caso de San Martín, desde la comuna comentaron que esa porción del Acceso Este se transformó en vertedero por no contar con otro sitio para disponer los residuos, luego del cierre del tradicional lugar de disposición de desechos de ese departamento en calle Barrera.
“Por varios meses no se pudo poner en marcha la planta de disposición final en Rivadavia, donde debíamos llevar nuestra basura, y la situación se nos complicó”, reconoció Horacio Cremaschi, subsecretario de Obras y Servicios Públicos de San Martín. “Ahora que la planta está funcionando hemos empezado a remediar este vertedero para poder forestar”, detalló. Allí se colocará una garita de seguridad para evitar que vuelva a acumularse la basura.
“Para la primera quincena de abril vamos a tener el problema resuelto”, se comprometió el funcionario. En una visita de Los Andes al lugar se pudo ver a los camiones trabajando, pero con restos de basura aún ardiendo.
Por su parte, en la Municipalidad de Godoy Cruz aseguraron que desde noviembre de 2013 no se llevan nuevos residuos a El Pozo y que se está trabajando en su cierre definitivo. “Municipalmente no tiramos nada, sólo queda la basura que ya estaba. Lo que estamos haciendo es un trabajo de cicatrización, que consiste en llevar escombros para poder tapar la quebrada grande del lugar”, informó Pedro San Martín, director de Limpieza Urbana y Protección Ambiental. Si bien la idea es forestar todo el predio, pasarán al menos cuatro años hasta que se logre ese objetivo.
Según informó el funcionario, antiguamente trabajaban allí unas 100 familias, que se han reducido a solo tres. “Si vienen los carreteleros nosotros limpiamos enseguida por lo que queda muy poco material reciclable”, añadió. Con respecto a la quema, reconoció que días atrás se volvieron a repetir, pero que son eventuales y no tan frecuentes como lo eran años atrás.

“Tratamos de evitar que se prenda fuego”
Blanca Zárate y Jaquelina Saldaña -madre e hija- se dedican desde hace seis años a recolectar reciclables para vender en distintas chacaritas. Primero lo hacían en un basural ubicado en las inmediaciones del barrio Villa Adela de Palmira, donde viven, pero luego se trasladaron a las cercanías del Acceso Este, donde comenzaron a acumularse los residuos desde el año pasado.
“Nosotras juntamos botellas, plástico duro, cartón, vidrio, lo vendemos y con eso tenemos nuestro sueldo”, comentaron en un descanso de la tarea que les toma el día entero: “No somos la única familia que vive de esto, acá hay como 10. No es mucho lo que ganamos pero nos alcanza para vivir”.
Con el humo que les pegaba directamente en la cara, ambas comentaron que se trata de una situación que se repite a diario. “Nosotros tratamos de evitar que se prenda fuego porque perdemos material. pero no podemos controlar a todo el mundo que entra”, reconocieron. Ellas muchas veces se ven asfixiadas por este humo pero igualmente siguen trabajando, sin considerar las consecuencias para su salud.
“Nosotras estamos bien y nos sirve el trabajo, ahora están diciendo que van a cerrar pero si nos sacan no sé a dónde nos vamos a ir”, deslizó Jaquelina, quien es mamá de cuatro chicos.
Pedro López, jubilado, vive solo con su señora, por lo que toma la venta de reciclables como un extra de sus haberes mensuales. “No valen mucho los materiales, pero es mejor que estar todo el día en mi casa”, comentó. A él también lo perjudica la quema. “Por la noche viene mucha gente y nadie puede evitarlo, es una pena porque queda prendido por varios días y tenemos menos para sacar”, se lamentó.
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