Universidades y la formación ambiental



Compromiso por naturaleza

Fecha de Publicación
: 03/06/2018
Fuente: Página/12
Provincia/Región: Nacional


Frente al panorama poco alentador que enfrenta el mundo en relación al medioambiente, existen diversas propuestas universitarias que intentan brindar respuesta a la conservación de nuestro planeta. Ante la crisis medioambiental, el sistema universitario argentino ofrece múltiples carreras de grado, posgrado, maestrías, tecnicaturas y especializaciones vinculadas con el tema, al tiempo que desarrolla estrategias que impactan directamente en la comunidad.
La próxima semana se celebrará el Día Mundial del Medio Ambiente, establecido desde 1974 por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 5 de junio. Cada año, la conmemoración se organiza en torno a un tema y esta vez le toca a “Sin Contaminación Por Plásticos” dada la realidad contundente que atraviesa el planeta: se vierten en los océanos 8 millones de toneladas de ese material por año, lo que amenaza la vida marina y humana, y destruye los ecosistemas naturales. Como siempre, la propuesta de la jornada es concientizar y cambiar hábitos para reducir la contaminación que, de acuerdo con cifras de Naciones Unidas, es alarmante: en 2016, se vendieron 480 mil millones de botellas plásticas en todo el mundo, y cada año se usan 500 mil millones de bolsas plásticas y 17 millones de barriles de petróleo para producir botellas de agua.
Si bien estos datos dimensionan la crisis ambiental, el problema no se agota aquí dado que el plástico solo representa el 10% de todos los residuos que generamos. Indudablemente, el panorama que enfrenta el planeta de cara al futuro es poco motivador: la disminución de la biodiversidad, la escasez del agua, la contaminación urbana y la emisión de gases tóxicos son sólo algunas de las problemáticas que debemos resolver.
Frente a este escenario, las universidades se constituyen como actores fundamentales para lograr disminuir el impacto ambiental e intentar revertir la situación: buscar resolver los problemas de la sociedad es uno de sus objetivos fundamentales. Es por ello que incluyen, cada vez más, la dimensión ambiental en sus proyectos, políticas y acciones institucionales.
En nuestro país, la mayoría de las ofertas académicas se centran en la protección del entorno, la mejora de la calidad ambiental y la prevención de daños frente a diversas amenazas: la generación de residuos, el consumo no sostenible de los recursos y la contaminación del agua, los suelos y el aire. Además de numerosas tecnicaturas, especializaciones, posgrados y maestrías, las universidades ofrecen diversas opciones de carreras de grado: licenciaturas en Ambiente y Energías Renovables, en Ecología y Conservación del Ambiente, en Gestión Ambiental, en Ciencias del Ambiente, en Tecnología Ambiental, en Diagnóstico y Gestión Ambiental, en Información Ambiental, ingenierías en Recursos Naturales, en Medio Ambiente, en Recursos Naturales Renovables para zonas áridas, en Recursos Naturales Renovables, entre otras.
La Universidad Nacional de La Plata (UNLP) es una de las tantas instituciones que brindan la posibilidad de estudiar carreras de grado, especializaciones y maestrías vinculadas con esta temática. Marcos Actis, decano de la Facultad de Ingeniería de la UNLP, y Guillermo Garaventta, investigador del Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA) del Departamento de Aeronáutica, describen la importancia de formar jóvenes conscientes del desarrollo sustentable: “El rol de las universidades es fundamental para fortalecer la conciencia medioambiental. La formación de profesionales fortalecidos en la problemática ecológica, en la conciencia del impacto que pueden generar los desarrollos tecnológicos, permitirá anticiparse a los mismos y minimizarlos, posibilitando generar, junto a la innovación o explotación tecnológica de un recurso, las soluciones amigables al ambiente con el que interactuará.”
“Desde que el hombre camina en dos “patas” –continúan- no ha dejado de depredar el medioambiente. Estamos devastando los recursos del planeta y contaminado su suelo, su aire y su agua, fundamentales para nuestra subsistencia. Por ello, no podemos permitirnos generar profesionales ajenos a la problemática ambiental, debemos enfocarnos en inculcarles y hacerles propios los desarrollos sustentables.”
Por su parte, Germán Cassetta, decano del Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM), también explica la importancia de contar con carreras vinculadas con el cuidado y la conservación del medioambiente: “Esta decisión responde a la necesidad de dar respuesta a las demandas del contexto que presentan una exigencia cada vez más alta y con una normativa más compleja. Además, el aspecto ambiental y energético comienza a constituirse como un factor de decisión política con un importante peso de decisión en la agenda pública”.
La UNVM tomó la iniciativa de sumar a su oferta académica la Licenciatura en Ambiente y Energías Renovables, “una carrera –dice Cassetta- que aborda la temática, pero desde una mirada integral y partiendo del supuesto de que no se puede pensar en lo ambiental sin tratar lo energético y viceversa”.
“El sistema universitario argentino ha sabido dar respuesta a estas nuevas demandas a partir de la creación de nuevos trayectos de formación específica e incluyendo la temática en otras áreas de estudio. Por parte de la sociedad también se ha reflejado un aumento en el interés que, desde nuestro caso particular, se ha traducido en un incremento exponencial de la matrícula en los últimos dos años”, resume.
Marta Iturre, Secretaria Académica de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE), se suma a aquellos que destacan la necesidad de propuestas académicas que aborden la problemática en cuestión, como la Licenciatura en Ecología y Conservación del Ambiente que ofrece su institución: “Son importantes porque permiten formar profesionales con una amplitud de conocimientos y preparación generalista e interdisciplinaria para poder insertarse como cuadros técnicos de organismos de gobierno, ONG y sector privado, en actividades relacionadas con el cuidado y gestión sustentable de los recursos naturales, protección de la biodiversidad y mejoramiento del entorno humano”.
Asimismo, Iturre establece que el sistema universitario argentino ha aumentado en los últimos años su preocupación sobre el tema: “La prueba es el incremento en la oferta de este tipo de carreras en distintas universidades argentinas, es así que en los últimos 20 años han surgido carreras como Licenciaturas en Ecología, en Información Ambiental, en Gestión Ambiental e Ingenierías Ambientales, así como también carreras de posgrado específicas, dada la necesidad de contar con profesionales formados integralmente y que puedan aportar a la resolución de problemáticas ambientales, cambio climático, desertificación, pérdida de la biodiversidad, contaminación ambiental, entre otras.”

Uso de la energía renovable
Más allá de sus ofertas académicas, numerosas instituciones universitarias desarrollan proyectos vinculados con el cuidado del medioambiente que impactan directamente en la comunidad. Una de ellas es la UNLP que se convirtió en la primera institución de educación superior del país en utilizar energía sustentable.
En el año 2013 se instalaron 72 paneles solares que permiten abastecer gran parte de la energía que utiliza la Facultad de Informática. Con esta iniciativa, logra reducir los gastos de consumo eléctrico, además de aportar a la protección del medioambiente.  
Además, en 2016 puso en marcha un ambicioso proyecto sobre energías renovables: un prototipo del concentrador óptico solar térmico con capacidad para abastecer de energía eléctrica a pequeñas ciudades, industrias, y hasta aplicable en viviendas y escuelas rurales. Desarrollado por el Laboratorio de Óptica de la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas, el prototipo transforma la energía solar en energía mecánica, y ésta en eléctrica.
El mega proyecto se realizó en el marco de un programa del Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación, en conjunto con el Instituto Universitario Aeronáutico de Córdoba, la Universidad de Catamarca, la empresa IBSA, además de contar con el apoyo de la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC) y el laboratorio CEMECA.
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