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Cambio climático y agricultura, lo que se viene



Cambio climático: el gran desafío para la agricultura argentina

Fecha de Publicación
: 15/04/2019
Fuente: Diario Norte
Provincia/Región: Nacional


Lluvias intensas y más frecuentes en el norte, inundaciones en la zona central y sequías más prolongadas en Cuyo. El cambio climático y sus efectos ya son visibles en las distintas provincias del país, los cuales -sumados a la variabilidad natural del clima-fuerzan a muchos sectores a adaptarse. Entre ellos, la agricultura tiene una doble característica: es un alto generador de emisiones contaminantes, pero también uno de los más vulnerables a los efectos del clima.
Es por ello que productores, científicos y organismos del Estado trabajan para adaptarse y reducir emisiones. El sector agrícola en la Argentina aporta 7,4 por ciento al PBI del país, el cual es alto comparado con el promedio de 5,2 por ciento del resto de América latina. La agricultura suministra alimentos básicos claves y sus exportaciones representan el 58 por ciento de las nacionales proporcionando alimento a 450 millones de personas.
Es por esa importancia económica que cualquier alteración climática no solo afecta al sector, sino que, también, a la economía a nivel general. “Un evento climático extremo puede sacar de la cancha a un productor y eso es caro para la Argentina. Si no puede subsistir, perdemos mucho conocimiento en el área en la que trabaja En los ’90 producíamos 30 millones de toneladas, hoy estamos en 140”, dice Santiago del Solar, jefe de Gabinete del Ministerio de Agroindustria.
Las inundaciones en Santa Fe, Chaco, Corrientes y Entre Ríos dejaron miles de evacuados, así como pérdidas para el agro que todavía se están calculando. A la par, en la campaña anterior, se perdieron casi US$ 6000 millones en exportaciones de soja y maíz por las sequías.
Las pérdidas económicas se enmarcan en situaciones similares en todas las economías de los países en desarrollo, las cuales perdieron US$ 96.000 millones entre 2005y 2015 por daños a la producción agrícola y ganadera, de acuerdo con un informe de la FAO. ‘Por el cambio climático también aumentó la variabilidad climática. Se pasan de extremos secos a extremos húmedos y eso tiene un impacto fuerte, sobre todo en el norte de la Argentina. Los productores pasan en poco tiempo de sequías a inundaciones”, explica Inés Camillioni, doctora en Ciencias de la Atmósfera y autora de informes del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

Resultados parciales
Los resultados parciales de la campaña actual muestran algunas de esas consecuencias. En el caso del trigo, la estimación inicial de una cosecha de 19.700 millones de toneladas se redujo a 19 millones por el impacto de las heladas tardías y el granizo en Santa Fe, Córdoba y parte de Entre Ríos. En el de la soja, aun siendo cultivada, la estimación inicial de una superficie de 17,9 millones de hectáreas se redujo a 17,7 millones por las inundaciones en el norte. El hecho de que el exceso de agua haya ocurrido en regiones que aportan menos al área agrícola a nivel país evitó que las pérdidas hayan sido mayores. “Si bien redujimos la estimación de hectáreas, mantuvimos la de 53 millones de toneladas de nivel de producción. A pesar de los problemas climáticos, hay un alto potencial de rendimiento en zonas más altas que no tuvieron excesos de lluvia”, detalla Gonzalo Hermida, economista en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

Cambios anticipados
Los cambios en el clima de las regiones agropecuarias de la Argentina coinciden con lo observado en la Tercera Comunicación de Cambio Climático nacional, un informe el país que presentó en 2015 en el cual se detalla los efectos del cambio climático en el país y se realizan proyecciones.
De acuerdo con la publicación, en el período 1961-2010 se observó un aumento en casi todo el país de la precipitación media a nivel anual, especialmente en el Litoral, Cuyo y el Norte. Además, en la mayor parte del área continental no patagónica, hubo un aumento de temperatura de hasta medio grado. ‘Hay una tendencia significativa de aumento de las temperaturas mínimas, lo cual afecta a muchos cultivos que necesitan de ciertas condiciones de temperatura. A la par, hay un aumento de las lluvias de verano, lo que tiene efectos negativos y positivos, y una tendencia negativa en las heladas‘, apunta Carolina Vera, investigadora del Conicet y autora del IPCC, quien resalta el aumento en la frecuencia e intensidad de los eventos climáticos extremos como lluvias intensas y olas de calor, lo que puede tener efectos destructivos sobre la producción agropecuaria. A ello se suma la falta de lluvia en la región Este y los problemas que trae por falta de disponibilidad de agua para los cultivos. Es justamente por esa expansión en los extremos climáticos que la producción agropecuaria se movió a nuevas zonas. Sin embargo, las mismas tienen un elevado riesgo climático y están expuestas a sequías e inundaciones, de acuerdo con Miguel Taboada, director del Instituto de Investigación de Suelos del INTA.
“Tenemos millones de hectáreas que son planas y el agua se mueve muy poco con suelos con poco drenaje. No queda otra que hacer obras para que el agua se acumule en las partes más elevadas. La gente quiere sacar el agua de cualquier manera”, agrega.

El principal riesgo
Según datos del Banco Mundial, las inundaciones son el principal riesgo climático argentino, ya que afectan a la Pampa Húmeda, la zona con mayor concentración poblacional y de actividades productivas. En años de lluvias intensas, como 2012 y 2015, los anegamientos se pueden llevar más de un punto del PBI. ‘Casi no hay años en los que la superficie sembrada no se vea afectada por anegamientos y se reduzca la cosecha. Son excesos de agua directamente relacionados con la intensidad de la lluvia: cuando sobra el agua se nos arma un desastre‘, afirma Esteban Jobbagy, investigador del Conicet y de la Universidad Nacional de San Luis.

Proyecciones
La Tercera Comunicación Nacional construyó dos escenarios: uno que corresponde a una situación de emisiones de gases de efecto invernadero (causantes del cambio climático) bajas y otro que corresponde a una situación con la tendencia actual de emisiones altas, ambos aplicados al futuro cercano (2015-2039) y al lejano (2075-2099).
Las predicciones basadas en dichos modelos muestran que la temperatura media aumentaría en todo el país en los dos escenarios, tanto para d futuro cercano como para el lejano y en ambos casos los aumentos de temperatura son mayores hacia fin de siglo. En el caso de la precipitación, los cambios proyectados no son grandes. Excepto para el escenario de altas emisiones en el futuro lejano, se ubican entre -10 y 10 por ciento de aumento. Como este podría ser el rango de las posibles fuentes de error, estas seña-les de cambio son poco relevantes.
Se estima que el incremento en la frecuencia de eventos extremos ocasione una mayor erosión por el viento y el agua, compactación del suelo, salinización y, finalmente, la desertificación, lo que pueden provocar cambios significativos en los cultivos. ‘Si todo lo que observamos ocurrió en un mundo de un grado de aumento de la temperatura, las proyecciones indican que la tasa de cambios se va a acelerar con mayor temperatura. Todo va a continuar en el futuro con más rapidez en función de los distintos escenarios‘, asegura Vera. Sin embargo, eso no implica necesariamente efectos negativos para todo el agro. El hecho de que haya más dióxido de carbono en la atmosfera y que las temperaturas sean más altas favorece la fotosíntesis, lo que permite un mayor crecimiento de determinados cultivos.
En la Tercera Comunicación, se analizaron modelos de simulación del crecimiento y desarrollo de cultivos en escenarios climáticos futuros. De allí se desprende que, en promedio y en la región pampeana, tanto el maíz como la soja se verían favorecidos. Si bien el rendimiento del cereal podría incrementarse levemente, la oleaginosa rendiría hasta un 50 por ciento más hacia fines de siglo. Con respecto al trigo y en un futuro cercano (2040) los rendimientos podrían disminuir. ‘Nos tenemos que preparar para un mundo más caliente. Estar listos para un mundo de dos grados más de temperatura no es tan difícil. En la agricultura de granos, ya hay gimnasia de los productores que se puede aprovechar‘, comenta Jobbagy.
 Adaptarse a los cambios
Si bien los efectos del cambio climático pueden ser algo reciente para los productores, la variabilidad en el clima no lo es, por lo que muchos ya conocen y llevan adelante diferentes estrategias para adaptarse a lluvias, inundaciones, olas de calor y sequías, entre otros fenómenos. Tradicionalmente, muchos agricultores han utilizado técnicas consideradas climáticamente inteligentes en su esfuerzo por adaptar sus patrones de producción a las condiciones climáticas cambiantes. En muchos casos, dichas técnicas han formado parte de enfoques integrales para administrar las tierras de cultivo.
‘Hay cosas que están pasando de manera autónoma a lo que decidan las autoridades. El sector toma decisiones y se va ajustando. Entre ellos, cambiar la fecha de siembra. El sector tiene un gran poder de adaptación‘, sostiene Nicolás Lucas, director Nacional de Producciones Sostenibles en el Ministerio de Agroindustria. La siembra directa se practica en alrededor del 80 por ciento de la superficie de tierras de cultivo del país, especialmente en soja, maíz y trigo. La práctica mejora las características físicas, químicas y biológicas del suelo. Pero, debe ir acompañada por diversificación y rotación de cultivos.
Además, en el abanico de posibilidades de los productores, se incluyen la modificación de los períodos de siembra y cosecha. La introducción de variedades de semillas resistentes a la temperatura, el manejo preciso de fertilizantes, el integrado de plagas y el de posturas, con sistemas silvopastoriles. ‘Hay que estudiar el riesgo y replantear los cultivos. Es una dinámica constante que va a tener que hacer el sector de ahora en más, siempre basándose en las proyecciones a futuro‘, dice Soledad Aguilar, directora Nacional de Cambio Climático en la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable.

*Publicado en El Cronista

Las emisiones, el reto

A la par de adaptarse a los efectos del clima, el sector agropecuario tiene por delante el desafío de reducir su nivel de emisiones. En la Argentina, el sector de agricultura, ganadería, silvicultura y otros usos de la tierra representa el 39,2 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero del país, de acuerdo con el último inventario.
‘A diferencia del sector de energía, en el están todas las alternativas tecnológicas para mitigar, las vacas bajas en carbono todavía no existen. Hay una barrera tecnológica y tenemos que trabajar en innovación y genética. Hay muchas medidas que sirven para reducir emisiones en el agro, pero no tanto en la ganadería‘, señala Aguilar
La mayor parte de las emisiones proviene de la conversión de ecosistemas naturales a la agricultura y de las emisiones de metano por la ganadería bovina. En ese sentido, resulta clave el control de la deforestación de bosques nativos a través de la Ley de Bosques. Asimismo, se está trabajando en un conjunto de medidas para reducir las emisiones como la rotación de cultivos, la forestación con bosque cultivado, la generación de energía a partir de biomasa y la mejora en eficiencia en la ganadería y en el uso de fertilizantes. Argentina se comprometió a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en 18 por ciento de manera incondicional y en 37 por ciento de manera condicional, sujeto a financiamiento internacional. A nivel mundial, el país es responsable de un 0,7 por ciento de las emisiones que contribuyen al calentamiento del planeta.
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Río Negro quiere medir sus emisiones

Cambio climático: Río Negro implementará un proyecto sobre gases de efecto invernadero

Fecha de Publicación
: 13/04/2019
Fuente: Bariloche Opina
Provincia/Región: Río Negro


La Provincia apuesta a un proyecto que permitirá contar con un diagnóstico inicial de emisiones de gases de efecto invernadero por sectores. La iniciativa dará lugar al desarrollo de un Plan de Acción Provincial en materia de Cambio Climático.
La Provincia apuesta a un proyecto que permitirá contar con un diagnóstico inicial de emisiones de gases de efecto invernadero por sectores. La iniciativa dará lugar al desarrollo de un Plan de Acción Provincial en materia de Cambio Climático.
El proyecto ya fue presentado al Consejo Federal de Inversiones para su financiación. Por este motivo, la secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Dina Migani, se reunió con la secretaria de Programas Especiales y Enlace con CFI, Laura Perilli, para definir los pasos a seguir para la elaboración de un Inventario de Gases Efecto Invernadero (INVGEIs) para Río Negro.
“Trabajamos conjuntamente con la Fundación Bariloche en el desarrollo de la propuesta que permitirá elaborar un INVGEI para la Provincia, de acuerdo con la metodología diseñada por el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC), siguiendo los criterios generales de transparencia, exhaustividad, exactitud, consistencia y comparabilidad que plantean las buenas prácticas para la elaboración de INVGEIs”, explicó Migani.
A la fecha, se están cumpliendo los plazos administrativos previos a la firma del contrato que permitirá dar inicio a las actividades, que se estima que comiencen a mediados de abril.
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Cambio climático, lo que nos tocó: más calor



Cada vez más calor, el 'recibo' argentino por el cambio climático

Fecha de Publicación
: 03/04/2019
Fuente: El Día (Buenos Aires)
Provincia/Región: Nacional


Un estudio del Servicio Meteorológico Nacional demuestra que las marcas vienen subiendo en todo el territorio desde hace 20 años
Las marcas térmicas que se registran en Argentina son “más elevadas que las normales” desde hace casi dos décadas, y la ciudad de Perito Moreno, en la Patagonia, es la que más incrementó su temperatura media, según estudios del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), que consideran esas alteraciones como “una consecuencia del cambio climático”.
La ‘anomalía de temperatura’, término con el que se determina la diferencia con la media de las marcas térmicas, fue positiva desde 2000 hasta 2018, con la única excepción del año 2007, cuando durante el invierno se registró una inusual nevada en el área metropolitana, que incluyó a nuestra ciudad, y que ubicó en -0,5 esa anomalía.
“Los últimos años se caracterizaron por tener temperaturas más elevadas que las normales, especialmente el 2017 en el que tuvimos una anomalía de casi 0,7 por encima de los valores habituales”, explicó Cindy Fernández, meteoróloga del SMN, quién destacó que “hay una tendencia bastante marcada a nivel global a temperaturas más cálidas”.
La especialista advirtió que esas modificaciones “en las temperaturas tienen lógica, dado que el cambio climático influye directamente en la temperatura del aire y de los océanos”.
Según las estadísticas recabadas por el SMN, que reúnen los datos obtenidos en los últimos 56 años, la ciudad de Perito Moreno, en Santa Cruz, fue la que registró un mayor incremento en los últimos veinte años en la temperatura promedio, de más de 2 grados.
“En nuestro país hubo un aumento de temperaturas. Los cambios más significativos se dan en el oeste patagónico, donde observamos que hay ciudades con 2 grados por encima de la media, mientras que en la región central y el sudeste de Buenos Aires las variaciones fueron menos significativas”, precisó Fernández.
En este sentido, destacó que lo que más se incrementó fue el promedio de las temperaturas mínimas, y que “posiblemente el cambio climático sea la causa, ya que genera que el aire esté más caliente y esto, a su vez, provoca que las marcas mínimas que se alcanzan sean cada vez mas altas”.
En el resto de Argentina, las temperaturas subieron entre 0,5 y 1 grado por encima de la media, un dato inversamente proporcional a la cifra de precipitaciones registradas, ya que donde menos lluvia cayó fue en los lugares donde más subieron las marcas térmicas promedio.
“El este argentino y la zona central tiene una tendencia a que las lluvias sean cada vez mayores, mientras que las provincias del noroeste como Tucumán, La Rioja o Catamarca y el oeste patagónico presentan una tendencia a tener menor cantidad de precipitaciones”.
Para la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el cambio climático es “el mayor desafío de nuestro tiempo” ya que amenaza la producción de alimentos, provoca un aumento del nivel del mar e incrementa el riesgo de inundaciones catastróficas.
Con el objetivo de establecer una respuesta global a este fenómeno, en 1997 se firmó el Protocolo de Kyoto y en 2016 el Acuerdo de París, un trato histórico para combatir el cambio climático y “acelerar e intensificar las acciones y las inversiones necesarias para un futuro sostenible” con bajas emisiones de carbono.
Rubricado en el momento por 175 líderes mundiales (actualmente son 184), tiene como objetivo principal buscar una respuesta para evitar que el incremento de la temperatura media global del planeta supere los 2ºC respecto a los niveles preindustriales y busca, además, promover esfuerzos adicionales para que el calentamiento global no supere los 1,5ºC.
El próximo 20 de septiembre, se convocará a los Estados que firmaron este acuerdo a participar de una cumbre sobre el clima con la finalidad de respaldar el proceso multilateral e incrementar y acelerar la acción climática.
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Argentina se sumó a "La Hora del Planeta"



Desde el Obelisco al Planetario: diez íconos porteños se apagaron contra el cambio climático

Fecha de Publicación
: 01/04/2019
Fuente: Clarin
Provincia/Región: Nacional


En la noche de este sábado, a partir de las 20.30 y por una hora, se apagaron las luces de diez monumentos y edificios emblemáticos de la Ciudad. La acción fue organizada por el Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño, para sumar a Buenos Aires a "La Hora del Planeta", una campaña global para concientizar acerca del cambio climático.
Los íconos porteños que quedaron a oscuras son el Obelisco, la Floralis Genérica, el Monumento a los Españoles, el Puente de la Mujer, el Cabildo, la Facultad de Ingeniería, la Peatonal Lavalle, el Palacio Lezama, el Planetario, la Plaza del Congreso y la Torre Monumental, también conocida como Torre de los Ingleses.
 “Todos los años, desde la Ciudad nos sumamos a esta campaña mundial para concientizar acerca del cambio climático. Es importante que todos nos involucremos en el cuidado de nuestro ambiente. Cada acción cotidiana, por pequeña que sea, contribuye a mejorar nuestro entorno”, afirmó Eduardo Macchiavelli, el ministro de Ambiente porteño.
La Hora del Planeta es una iniciativa global de la Organización Mundial de Conservación (WWF), coordinada en la Argentina por la Fundación Vida Silvestre. Consiste en invitar a individuos, gobiernos y empresas a apagar la luz para demostrar que el cambio climático nos compromete a todos.
La idea surgió en Sidney, Australia, en 2007. Este año es la 13° vez que se organiza y, según se espera, participarán millones de personas en 180 países, que apagarán las luces a la misma hora para reflejar el impacto que tiene el gasto energético sobre el cambio climático y su papel clave en la naturaleza.
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Salta planifica acciones contra el cambio climático



Salta comenzó a planificar nuevas acciones contra el cambio climático

Fecha de Publicación
: 29/03/2019
Fuente: El Intra
Provincia/Región: Salta


El municipio busca reducir la emisión de gases en la capital
Las autoridades de la Secretaría de Ambiente y Servicios Públicos de la Municipalidad de Salta mantuvieron una reunión de trabajo con el objetivo de confeccionar una serie de acciones y políticas públicas para intentar reducir la emisión de gases en la capital De esta manera, el área pretende fortalecer los trabajos para atenuar a nivel local los efectos del cambio climático.
En ese orden, el responsable de la dependencia, Gastón Galíndez, se encargará de supervisar las discusiones sobre la elaboración del Plan de Acción Climática. Al respecto, el dirigente remarcó que, entre los programas ambientales del municipio, ya se ha implementado un inventario de Gases de Efecto Invernadero, por medio del que la Comuna fiscaliza que las emisiones que se producen en la ciudad no excedan los máximos estipulados en las escalas internacionales.
En ese sentido, Galíndez destacó que actualmente “la ciudad continúa llevando a cabo diversas actividades de gestión tendientes a mitigar los gases de efecto invernadero”. Entre las mismas, enumeró a "las plantaciones de forestales para incrementar el arbolado urbano; la separación en origen de los residuos; el uso de bicicletas; la reducción del uso de vehículos particulares; fomentar el transporte urbano; el recambio por luces de LED; y la reutilización de residuos”.
Asimismo, el secretario aseveró que "es fundamental trabajar como una comunidad organizada, tanto desde el Estado como con las asociaciones intermedias y los vecinos de la ciudad". En esta reunión, también estuvo presente el coordinador técnico de la Red Argentina de Municipios frente al Cambio Climático (RAMCC), Emanuel Ayala, con quien Galíndez había coincidido la semana pasada en el marco de la Asamblea Nacional de Intendentes de la entidad.
En su paso por la capital, Ayala expuso ante los funcionarios y técnicos municipales acerca del funcionamiento del efecto invernadero y, además, el alcance de las consecuencias medioambientales de las emisiones de gases que no cuentan con un control estricto. Asimismo, consideró que "las políticas ambientales no pueden tener resultado si no hay acompañamiento de la sociedad, de los vecinos y de las asociaciones intermedias". "Es fundamental el cambio cultural en muchos casos y la incorporación de buenos hábitos”, concluyó el especialista.
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Descreimiento de la política climática nacional

Siete de cada diez argentinos creen que el Gobierno hace poco o nada contra el cambio climático

Fecha de Publicación
: 08/03/2019
Fuente: InfoBae
Provincia/Región: Nacional


Cuatro de cada diez argentinos creen que el gobierno –¿o será mejor decir el Estado?- no lleva adelante ninguna medida para enfrentar, con algún grado de éxito, la batalla contra el cambio climático en el país. Y tres de cada diez, con lo que se supera el 70 por ciento de los consultados que cuestionan el papel gubernamental, suponen que algo se hace pero desconocen qué.
Esto concuerda con otro resultado de una encuesta de D'Alessio-Berensztein dada a conocer esta semana: el 75 por ciento de los argentinos, que en prácticamente su totalidad reconocen que hay un grave problema asociado al calentamiento global, demandan leyes o políticas públicas para imponer el uso de energías renovables y detener las consecuencias del cambio climático.
El trabajo corresponde a una encuesta realizada la semana pasada sobre 431 casos en todo el país. El sondeo demuestra claramente que la preocupación sobre las cuestiones ambientales y el calentamiento global en particular, son un dato cierto entre los ciudadanos argentinos. Y contrasta con trabajos equivalentes realizados recientemente en Estados Unidos, en donde un porcentaje decreciente pero aún significativo de la población se atiene al "negacionismo"; es decir esta idea de Donald Trump y los lobistas del sector petrolero acerca de que el cambio climático es "un invento de los chinos para quebrar la competitividad estadounidense", como dijo el actual presidente republicano durante su campaña electoral.
En la Argentina, surge claramente de la encuesta, nadie duda que el calentamiento global existe y es resultado del modelo de producción y consumo imperante hoy en el planeta.
Por supuesto, como la conciencia opera, los argentinos enumeran las conductas individuales que debieran incrementarse. Usar racionalmente el agua, la calefacción o el aire acondicionado, reducir el consumo de envases plásticos, comprar solo aquellos productos de marcas que se comprometan con el ambiente, son mencionados como los comportamientos a adoptar por los consumidores. Pero por encima de todo, y vale resaltarlo, está el reclamo al Estado: proveer medidas de gobierno que favorezcan esas conductas. Y no dejar todo en manos de individuos que poco estímulo tienen para cumplir esas pautas.
Llama positivamente la atención el conocimiento de la sociedad acerca de las consecuencias del cambio climático sobre nuestra geografía. Casi el total de los encuestados (95%) indican el deshielo de los glaciares como la principal consecuencia del calentamiento global, seguida de fenómenos extremos como sequías e inundaciones.
Todos esos acontecimientos, desde el derretimiento de los hielos cordilleranos hasta la agudización de períodos sin lluvia o tormentas cada vez más frecuentes e intensas son parte del panorama actual de la Argentina. Y los ciudadanos entienden (un 75 por ciento de los consultados) que la forma de enfrentar esas calamidades crecientes es con leyes y políticas de Estado.
La encuesta de D'Alessio-Berensztein demuestra que la sociedad argentina está más que informada del futuro que nos espera. Responsabilizan preferentemente, y con razón, a los países industrializados. Pero también, y eso nos toca de cerca, al uso de combustibles fósiles en el transporte o la producción de energía.
La encuesta permite asegurar que quien acuse a la sociedad de no tener conciencia, y sugiera que es esa la causa del desmadre ambiental en que se encuentra el planeta y también la Argentina, no está ubicando la verdadera responsabilidad allí donde el sentido común y la historia la sitúan: en el Estado.
Lo dijo Naciones Unidas recientemente y de modo angustiante: si los gobiernos no asumen su responsabilidad, y reducen en un 30 por ciento la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera, en apenas una década sobrevendrá el marasmo, si es que ya no está entre nosotros. La sociedad argentina lo refrenda. Y lo demanda.
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Los argentinos preocupados por el Cambio Climático

8 de cada 10 argentinos se manifestan preocupados por el Cambio Climático
 
Fecha de Publicación: 01/03/2019
Fuente: InfoBae
Provincia/Región: Nacional


El cambio climático, producto del calentamiento global paulatino y el crecimiento de la emisión de gases de efecto invernadero (GEI), son una constante preocupación en la comunidad científica mundial.
Pero también lo son para los argentinos, según el último informe elaborado a nivel nacional por la Universidad del Salvador (USAL) y la Universidad de Yale, de EEUU que han establecido una alianza estratégica "para estudiar la percepción pública argentina del cambio climático y mejorar las estrategias de comunicación para el cambio climático en Argentina".
Daniel Calabrese, investigador Principal de la Escuela de Geografía y Ciencias Ambientales en el Instituto de Medio Ambiente y Ecología (IMAE) explicó los resultados de la encuesta.

– Las actividades humanas son señaladas por un 78% de las personas como la principal causa del Cambio Climático (CC)
– Las fuentes de información más confiables sobre CC son encabezadas por las ONGs (57%) y los científicos climáticos (27%). Y 8 de cada 10 encuestados encuentran en estos dos sectores su medio más confiable para informarse sobre el tema. Los medios masivos de comunicación se ubican en cuarto lugar, con un 3% de las preferencias
– Alrededor de la mitad de los entrevistados, se manifiestan "muy preocupados", por el Cambio Climático, seguidos por un 30% que manifiestan sentirse "preocupados". Ambos registros sumados explican el contundente indicador de la primera pregunta acerca de la existencia del CC
– Respecto de la línea de tiempo del impacto del CC sobre la civilización, la mayoría se inclinó por "el presente" (70%) y luego están quienes considerán que los efectos del CC empezarán a tener efectos tangibles"en 10 años" (18%)
– Consultados acerca de quiénes serán los más perjudicados por el CC, la mayoría se inclinó por "las futuras generaciones" (51%); seguidos por quienes prefieren hacer un corte en torno al nivel de preparación de los países y señalan a "los países en desarrollo" (18%); a continuación aparecen quienes señalan a "los argentinos" (14%). Resulta destacable que "los animales y vegetales" fueron visualizados como principales víctimas del CC por sólo por un 8% de los encuestados. Dadas las características cerradas del formulario de encuesta, bien vale insistir en el futuro sobre categorías como éstas, con un formulario específico.
– El capítulo dedicado a preguntar acerca de las políticas que serían más adecuadas para disminuir el CC permite leer que los encuestados han percibido claramente la influencia del vector energía como el gran eje del CC. La mayoría se inclinó por la necesidad de "asignar más fondos a la investigación de fuentes de energía renovables" (52%), seguidos por quienes recomiendan "disminuir la emisión de gases efecto invernadero" (32%)
– Hay 2 categorías cuyos resultados son bastante simétricos: la primera indagó a los encuestados respecto de la "frecuencia con la que suele hablar de temas del CC" y la segunda se refiere a la "frecuencia con la que suele consumir información sobre el CC". En ambas, la opción "una vez por mes" se impone con 45% y 47% respectivamente; tambien en ambos casos la segunda opción más votada fue la de "una vez por semana", con 28% y 22%. Llama la atención que la opción "nunca", en ambos casos registró indicadores altos con 14% y 17% respectivamente, cerrando la opción "todos los días".

Para que el universo de consulta sea de alcance nacional, se diseñó una muestra de 1.500 casos, distribuidos proporcionalmente entre dos escenarios claramente identificados:

1. Enclaves geográficos más vulnerables al Cambio Climático, los que fueron elegidos tomando como referencia la III Comunicación Nacional de la República Argentina a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (2016); el informe sobre el Estado Ambiental de la Argentina producido por el Banco Mundial (2017) y las evidencias meteorológicas sobre inundación, sequías, incendios forestales, degradación de la tierra y erosión costera, tomadas de distintas fuentes, como el Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA), de la Universidad de Buenos Aires (UBA); la Fundación Bariloche y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
2. Áreas de alta densidad demográfica a las que llegan la mayor parte de los medios de comunicación que forman opinión pública. En este caso hay superposiciones de mapas con lo señalado en el ítem anterior, a excepción de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y su área metropolitana (AMBA).

En consecuencia, la muestra sobre la que se trabajó el sondeo es considerada representativa a nivel nacional, con una desviación de más/menos 2,5% que es el rango con el que se realizan las grandes proyecciones de opinión pública, como por ejemplo las encuestas que se hacen previo a las elecciones presidenciales.

Un programa exitoso
"El Programa de Comunicación del Cambio Climático de la Universidad de Yale, se desarrolla desde hace 11 años y conforma un ambicioso espacio de investigación que impulsa esta prestigiosa casa de estudios de los EE.UU, fundada en 1701. Entre los principales objetivos de este programa, están los de avanzar en la ciencia de la comunicación sobre el cambio climático, ayudar a los líderes a comunicarse más eficazmente, y aumentar la comprensión del público sobre los riesgos y oportunidades climáticos", explicó a Infobae Gustavo Marcelo Márquez, director de la Escuela de Geografía y Ciencias Ambientales de la USAL.
Desde 2017, la USAL fue invitada a sumarse a este Programa, a través del Instituto de Medio Ambiente y Ecología (IMAE), que depende del Vicerrectorado de Investigación y Desarrollo y de la Facultad de Historia, Geografía y Turismo.
En las II Jornadas Humanismo y Ambiente, realizadas por la USAL en 2017, tuvo lugar una teleconferencia entre los equipos de trabajo de Yale y de la USAL, en relación con este Programa de Comunicación del Cambio Climático.  Allí se anunció la realización de esta Primera Encuesta Nacional, que ahora presenta sus resultados cuantitativos y cualitativos respecto al año 2018.
Así, el Programa USAL-YALE de Comunicación del Cambio Climático, contempla la realización de 2 encuestas por año.
"Nos llenó de orgullo la propuesta desde Yale, ya que ellos están trabajando en este tema de suma importancia desde hace más de una década. Ellos diseñaron una metodología basada en 2 sondeos anuales, que incluyen un núcleo duro de preguntas junto a algunos agregados que cambian según localidad a encuestar", precisó Márquez, que es coordinador en el IMAE.
Y agregó: "Para la elaboración de los sondeos, contratamos a una encuestadora privada que utiliza personas para realizar muestras presenciales en distintas ciudades (en un 60%) y también mediante llamados automáticos y no automáticos (40%)".
"Es un desafío muy grande que genera un gran compromiso. Fuimos el tercer país que se sumó este importante programa, después de China e India. Es un orgullo tener esta oportunidad para investigar el impacto del cambio climático en el país y cómo puede contribuir en brindar soluciones a las personas de todo el mundo", remarcó el experto, que precisó que en el país no existe una tradición en la realización de sondeos sobre percepción del cambio climático. "Las que hay son mediciones esporádicas que no tienen sistematización", finalizó.
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Crean un mapa de riesgo agrícola por el cambio climático

Agroindustria elaboró un mapa de riesgo agrícola por el cambio climático

Fecha de Publicación
: 04/02/2019
Fuente: APDF
Provincia/Región: Nacional


La Secretaría de Gobierno de Agroindustria, a través de la subsecretaría de Agricultura, elaboró un trabajo sobre "Mapas de riesgo de déficit y excesos hídricos en los cultivos según escenarios de cambio climático", que proporciona información muy valiosa para el diseño de medidas de adaptación a la variabilidad climática, tanto a nivel intra finca como en el diseño de políticas públicas
Las principales características y beneficios de la herramienta fueron presentados hoy por los secretarios de Gobierno de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere y de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Sergio Bergman en la sede de Agroindustria frente a los actores del sector.
Ante esto, Etchevehere indicó que "el cambio climático es una realidad, ante lo que contamos con acciones de mitigación y adaptación. Este tipo de análisis permite prever el impacto de políticas públicas tanto a nivel del país como a nivel regional. Es fundamental fortalecer los sistemas de información para que el productor pueda mejorar la gestión de los riesgos climáticos y que las empresas anticipen desarrollen instrumentos tecnológicos más útiles ante los nuevos escenarios".
En tanto el Secretario Bergman destacó que "Hay una primera prioridad que es el desarrollo económico de nuestro país", pero recordó que "no puede ser a expensas de dañar el ambiente ni la salud de la gente por lo que necesitamos validar las buenas prácticas". En tal sentido, señaló la necesidad de que "haya una ley de cambio climático, para que el Gabinete Nacional de Cambio Climático sea una política de Estado que nos supere a nosotros en esta administración".
Al respecto, el subsecretario de Agricultura, Luis Urriza, explicó que "a partir de esta herramienta, se podrán llevar a cabo políticas orientadas a la intensificación de las rotaciones y al empleo de cultivos de cobertura y de servicios, teniendo en cuenta los períodos de exceso de agua que son esperables en la pampa húmeda".
La Oficina de Riesgo Agropecuario, dependiente de la subsecretaría de Agricultura, monitorea desde hace varios años las reservas de agua en el suelo, mediante un modelo de balance hídrico (que incluye características de los suelos, las diferentes fechas de siembra de los cultivos y los requerimientos en cada fase productiva), con el cual se realizaron mapas de riesgo de déficit y excesos hídricos, que afectan a los principales cultivos (maíz, soja, trigo, girasol y algodón).
Estos mapas permiten comparar niveles de riesgo en relación a la disponibilidad de agua para los cultivos de secano para el período 1980/2010 con los previstos para el futuro cercano (2015/2039), según dos escenarios de cambio climático, uno de emisiones moderadas de gases de efecto invernadero (RCP 4.5) y otro más extremo (RCP 8.5), con la tendencia actual de emisiones.
El análisis de los cambios en el riesgo de cada cultivo permite establecer políticas de planificación territorial tendientes a aprovechar nuevas áreas con disminución de riesgos previstas e identificar otras prioritarias para promover técnicas de manejo de cultivos o variedades adaptadas a las condiciones futuras en aquellas donde el riesgo se prevé en aumento.
Sin embargo, los estudios sobre el clima en el futuro desarrollados en Argentina y publicados en la Tercera Comunicación Nacional a la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático, prevén modificaciones importantes tanto en la cantidad y distribución anual de la lluvia, como en las temperaturas en vastas zonas productivas del país.
Es por esa razón que Agroindustria amplió el análisis de mapas de Riesgo de Déficit y Excesos hídricos para cultivos de secano, teniendo en cuentas distintos escenarios de cambio climático.
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Buenos Aires pierde un metro de playa por año



La costa bonaerense pierde en promedio un metro de playa cada año

Fecha de Publicación
: 21/01/2019
Fuente: Perfil
Provincia/Región: Buenos Aires


Las construcciones inadecuadas que impiden la circulación natural de la arena y el aumento de la frecuencia de tormentas y olas por el cambio climático favorecen la pérdida de territorio.
En la costa marítima bonaerense se pierde por la erosión en promedio un metro de playa por año, según un estudio de la Universidad Nacional de Mar del Plata (Unmdp). De acuerdo con fotografías e imágenes satelitales esta tendencia se viene dando en los últimos 20 años.
“Desde los 90 estamos midiendo y viendo retrocesos. Eso no quiere decir que siempre tenemos un metro por año sino que hay años en que no retrocede y en otros, por ejemplo, las tormentas provocan un retroceso de tres o cuatro metros”, le explicó a PERFIL Federico Isla, investigador del Conicet y director del Instituto de Geología de Costas y del Cuaternario de la Unmdp.
El promedio de un metro por año se repite en Pinamar, Villa Gesell y en el Partido de la Costa.
Además de las sudestadas, lo que favorece a este fenómeno son las construcciones que alteran el proceso natural de circulación de la arena. Según Isla: “La erosión es más grande en el centro de Villa Gesell y de Pinamar porque al construir y disponer el movimiento de la arena, han alterado el equilibro que había naturalmente entre la playa y los médanos”. El año pasado una obra de refulado de arena en Playa Grande, Mar del Plata, debió ser suspendida. “Lo que estaban haciendo era cambiar el perfil de la playa y aumentar la pendiente, por eso lo alertamos”, advirtió Isla sobre la necesidad de tomar medidas validadas por científicos.
Si bien en algunos lugares se hicieron obras como espigones y se logró revertir el proceso localmente, muchas de ellas provocaron que haya más erosión en la playa vecina. En otros casos, el problema se originó por forestación de la duna litoral, como en Valeria del Mar, “donde las playas se han vuelto angostas porque los médanos forestados captan la arena que se vuela de la playa y ya no vuelve”, aclaró el investigador.
Los expertos también recomiendan evitar la pavimentación de avenidas costaneras en zonas de erosión o el uso de gaviones (estructuras de alambre con rocas en su interior).
Cambio climático. A orillas del Río de la Plata y al límite del Mar Argentino, en la bahía de Samborombón, dada la escasez de construcciones, funciona una suerte de laboratorio natural para que los científicos puedan estudiar en forma aislada la influencia del cambio climático en la erosión costera.
“Hay un incremento de la erosión en la bahía de Samborombón y en la boca del Río de la Plata, en Punta Indio, relacionado con variaciones en los vientos que originan las olas, que vienen con una pequeña diferencia de orientación que cambia los patrones de erosión y de acumulación”, indicó el investigador del Conicet Jorge Codignotto.
Según el geólogo, hay un sector de la costa de Punta Indio que desde 1950 hasta el momento retrocedió más de 300 metros, aunque aclara que ese es el punto máximo. “La costa no retrocede en forma pareja pero un metro o 50 centímetros por año es una erosión significativa, es territorio que se pierde y no hay noción de lo que está ocurriendo”.
Focalizado en la influencia del cambio climático en las olas, el investigador Walter Dragani, del Servicio de Hidrografía Naval, observa que este fenómeno “trae aparejado un corrimiento de los grandes sistemas atmosféricos hacia el Sur ligera y muy lentamente, lo cual hace que los vientos del Este sean un poquito más intensos y frecuentes, lo que lleva a que la altura de las olas se incremente unos pocos centímetros por década”.
Mientras en Mar del Plata en los últimos 30 años se perdieron 15 metros.
Los estudios indican que el cambio climático estaría asociado al aumento de la altura de las olas y la frecuencia de tormentas, lo que lleva a un incremento de la erosión. “La costa bonaerense tiene playas con un ciclo que si bien se puede erosionar, si hay suministro de arena y condiciones favorables se recupera. En cambio, la bahía tiene una escarpa de unos 80 centímetros que si retrocede no se recupera”, concluyó.

El peligro de los derrumbes
Otro de los problemas vinculados con la erosión costera es la desestabilización de acantilados provocada por las olas cuando pueden alcanzar el pie de estas barrancas. Esto puede llevar a derrumbes de los acantilados y provocar accidentes, e incluso la muerte de personas que buscan protegerse del sol. Este peligro existe en la costa marplatense. El año pasado una nena murió aplastada tras el derrumbe de una parte de un acantilado en la mencionada ciudad balnearia.
El director del Instituto de Geología de Costas y del Cuaternario, Federico Isla, advirtió que algo similar puede ocurrir con las construcciones balnearias en áreas de dunas que están abandonadas y se encuentran en zonas de peligro de derrumbe o deslizamiento.
Sobre las obras destinadas a frenar la erosión, Dragani, del SHN, destacó que “es importante concientizar a los municipios para que hagan un plan de monitorio ambiental lo más integral posible. Si no tomamos mediciones continuas y sistemáticas no tendremos un panorama de lo que está pasando, ni un plan”.
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Los déficits y excesos hídricos que se vienen por el CC

Cambio climático: los déficits y excesos hídricos que se vienen y habrá que manejar

Fecha de Publicación
: 19/01/2019
Fuente: La Nación
Provincia/Región: Nacional


Con la producción agropecuaria enfrentando eventos climáticos cada vez más extremos, incluso en una misma campaña agrícola, conocer lo que pueda ocurrir en los próximos años, al menos con proyecciones y datos en la mano, es un ejercicio que encierra un valor tanto para la ejecución de políticas públicas de mitigación como de manejo por parte de los mismos productores agropecuarios o de empresas ligadas a los insumos, como las semillas.
¿Qué esperar de los riesgos de déficits o excesos hídricos en relación con la situación actual? ¿Se pueden tener mapas por cultivos por regiones? Para bucear estas respuestas hay que ver un trabajo que se acaba de concluir en la Secretaría de Gobierno de Agroindustria de la Nación y que sus autoridades darán a conocer al sector el 29 del actual.
Desde hace años, la Subsecretaría de Agricultura de esa cartera, a través de la Oficina de Riesgo Agropecuario (ORA), viene monitoreando reservas de agua en el suelo y se realizan mapas de riesgo de déficit y excesos hídricos para los principales cultivos en sus períodos más críticos.
En este contexto, teniendo en cuenta diversos escenarios de cambio climático, se amplió el análisis de los mapas de riesgo. Para ello se usaron series de datos meteorológicos revisadas y publicadas a partir de la Tercera Comunicación Nacional sobre Cambio Climático y se elaboraron mapas que permiten comparar niveles de riesgo en relación con la disponibilidad de agua para maíz, soja, girasol, trigo y algodón para el período 1980-2010 con los previstos para lo que se denomina el futuro cercano, hasta 2039.
Todo esto en función de dos escenarios de cambio climático, uno de emisiones moderadas de gases de efecto invernadero (RCP 4.5) que considera algunas acciones de mitigación y otro más extremo (RCP 8.5), donde sigue la tendencia actual de emisiones, según explicaron a *LA NACION* Luis Urriza, subsecretario de Agricultura; Martín Moreno, director nacional de Estimaciones Agrícolas y Delegaciones, y Sandra Occhiuzzi, coordinadora de la ORA.
"El cambio climático vino para quedarse y eso es un hecho. Frente a esto se cuenta con opciones de mitigación y adaptación. Desde el gobierno nacional, llevamos a cabo estas herramientas que permiten la implementación, por una parte de políticas públicas como acciones de infraestructura, logística, estrategias de rotación de cultivos. A la vez que al productor le permite ajustar el manejo de los cultivos y anticipar desarrollos tecnológicos más útiles ante nuevos escenarios", señaló el secretario de Gobierno de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, sobre ese informe.
¿Y qué revelan esos mapas? En general, hay tanto aumentos como bajas previstas en los niveles de riesgo y esto en función de las zonas y momentos de vulnerabilidad de los cultivos.
En Agroindustria se evaluaron cambios en las lluvias esperadas para cada mes. Al respecto, en los meses de otoño se prevé un incremento de más de 50 mm, que, dicen en la cartera oficial, "en marzo y abril se concentrará en Chaco y Corrientes". Como efecto, en el NEA esto implicará una suba del riesgo de excesos hídricos al momento de la cosecha de soja y algodón de entre un 10 y un 25%. Según explicaron los expertos, esto ocurriría aún en un escenario moderado de emisiones.
Para el maíz, que debe contar con agua en floración, y para siembras tardías más comunes en el centro norte, esa etapa ocurre en febrero. Según el trabajo, una reducción esperada de entre 10 y 35 mm en la precipitación mensual, con más evapotranspiración, subiría el riesgo de déficit hídrico para el maíz tardío entre un 10 y un 25% en Chaco, Santiago del Estero y Corrientes, por ejemplo.
Para la zona núcleo, el incremento en las precipitaciones de otoño también se dará en esa región. ¿De qué manera? "Aumentando el riesgo de excesos hídricos a cosecha entre un 10 y un 40% en comparación con el período 1980-2010", explican en Agroindustria.
En cambio, podría darse "un riesgo menor de déficit hídrico en el período crítico de llenado de granos de la soja entre 10 y un 40%, como así también durante la floración del maíz de siembra temprana, entre un 10 y un 25%".
Para el sudoeste y el oeste de Buenos Aires, habría un efecto positivo porque se favorecerían por una baja del riesgo de déficit hídrico para la soja de primera y el maíz. Esa disminución del riesgo sería de hasta el 40% en algunas zonas del oeste bonaerense y La Pampa. "Sin embargo, para la soja de primera el incremento de riesgo de excesos hídricos entre madurez fisiológica y cosecha se elevaría entre un 25 y un 50%, especialmente en el sector noroeste de Buenos Aires", alertan.
En tanto, según el trabajo, en el sudeste bonaerense tanto para el escenario de emisiones moderadas como extremas las lluvias previstas para diciembre podrían bajar entre 10 y 30 mm en la región. ¿Cómo influirá esto? De acuerdo con la investigación, "este factor explica, en gran medida, el aumento del riesgo de déficit hídrico durante la floración del maíz en esta región, que podría aumentar en el futuro cercano hasta un 25% respecto del pasado". Como punto favorable, en cambio "serían mejores las perspectivas para la soja de primera, previéndose una disminución del riesgo de déficit hídrico en el futuro entre un 10 y un 40%".

El paso a paso de una adaptación inteligente al clima
El trabajo de la Secretaría de Gobierno de Agroindustria se hizo en el marco del Proyecto de Adaptación y Resiliencia de la Agricultura Familiar del Nordeste de la Argentina ante el impacto del cambio climático y su variabilidad. Sin embargo, se hizo una ampliación que
permitió cubrir otras regiones agrícolas claves para la producción agropecuaria.
Enfocado en la obtención de mapas de riesgo de déficit y excesos para los cultivos de secano para el futuro cercano, 2015-2039, se usaron series de datos meteorológicos y previamente se realizaron evaluaciones de las variables de entrada para el modelo de balance hídrico (BH) de la Oficina de Riesgo Agropecuario. Se obtuvieron mapas de medias mensuales de temperaturas, lluvias, evapotranspiración potencial y media mensual.
Todo esto para comparar riesgos actuales con los previstos para ese horizonte de años. Como ya se mencionó aparte, se consideraron escenarios moderados y de crecimiento de las emisiones. Después se corrieron modelos que permitieron identificar lo que podría ocurrir en materia de déficits o excesos.
El trabajo que se hizo en Agroindustria permite trabajar sobre políticas públicas y, además, abre numerosas preguntas para el manejo que deberán hacer el productor y las empresas. Algunas de ellas tienen que ver con las variedades que podrían adaptarse mejor ante los distintos escenarios. Esto también significa hacer un planteo por el lado de la genética que tendría que poner foco tanto sobre las sequías como en los mayores riesgos de excesos.
Aquí también entrarán a jugar aspectos vinculados con la rotación de los cultivos e, inclusive, los cultivos de cobertura que pueden prestar una ayuda ante situaciones que requieran atender los excesos hídricos. Dicho de otra manera, se acrecentará la necesidad de trabajar sobre la adaptación de la producción a los diversos escenarios. "Puede haber amenazas, pero también oportunidades", destacó el subsecretario de Agricultura, Luis Urriza. En la cartera oficial remarcan que el trabajo que se hizo es un paso en la dirección a la adaptación al cambio climático.
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Malas perspectivas para Argentina por el cambio climático



Por el cambio climático, en 2100 la Argentina sufrirá 4 grados más y el mar subirá hasta un metro

Fecha de Publicación
: 18/01/2019
Fuente: Ambito
Provincia/Región: Nacional


Sin una acción global, el incremento del nivel de los océanos en todo el mundo pondrá en peligro de desaparición a muchas ciudades y poblaciones costeras.
Desde hace tiempo que los científicos que estudian el cambio climático le prestan atención al aumento de la temperatura de los océanos: se sabe que, sin una acción global, en el futuro causará un alza ostensible de hasta un metro en el nivel de los mares en todo el mundo y pondrá en peligro de desaparición a muchas ciudades y poblaciones costeras. Ahora, una nueva investigación muestra que ese ritmo de calentamiento se está acelerando más de lo que se pensaba. El pronóstico para la Argentina es alarmante, si además se tiene en cuenta que podríamos sufrir una disparada de hasta 4° en la temperatura terrestre.
“La tasa de calentamiento oceánico en el período 1991-2018 es aproximadamente 5 veces más rápida que la registrada entre 1970 y 1991”, resumió el estadounidense Zeke Hausfather, coautor del estudio del Grupo de Energía de la Universidad de California, en diálogo con ambito.com.
El análisis, que refuta ciertas especulaciones sobre una ralentización de este fenómeno en los últimos 15 años, ratifica además que es el hombre y no los procesos naturales el principal responsable. “Estimamos que, efectivamente, todo el calentamiento que el mundo ha experimentado desde 1970 es atribuible a las actividades humanas. De hecho, los factores naturales, como las variaciones en la energía del sol o los volcanes, habrían hecho que la Tierra se enfríe ligeramente durante los últimos 40 años”, concluyó el especialista.
En Argentina registramos un calentamiento de 1.3° desde finales de 1800, y esperamos hasta 4° para 2100 si las emisiones continúan aumentando sin cesar"
Tomando como partida un escenario sin reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, los cálculos señalan que la temperatura de los océanos aumentará 0,78° a finales de siglo, lo que elevará el nivel del mar unos 30 centímetros por encima del ya significativo incremento provocado por la fusión de los glaciares y las capas de hielo.

Cómo se mide
Según los pronósticos, el 2018 será el año más cálido registrado en los océanos. Aunque es cierto que antes de mediados de la década de 2000, explicó Hausfather, “las mediciones eran mucho menos frecuentes y se usaban dispositivos llamados batitermógrafos, sondas de temperatura conectadas por cable a un barco, que se hunden en el océano. Pero tienen un problema: no miden la profundidad a la que se toman las temperaturas”.
Por eso mucha información debió ser corregida, en otros períodos directamente los datos eran muy escasos, y se requirió una calibración mucho más fina para producir registros consistentes.
El gran cambio fue a principios de la década de 2000, cuando se pudo desplegar una red de miles de robots autónomos, llamados flotadores Argo, que “se sumergen a profundidades de aproximadamente 2000 metros y miden la temperatura, la salinidad, el pH y otras características del océano a medida que ascienden lentamente”. Una vez que el Argo flota en la superficie, los datos recopilados se transmiten a los científicos por satélite.

Los efectos
Cómo pueden repercutir estas alteraciones en distintas partes del mundo por ahora es tema de modelos científicos, pero hay bastante consenso de que el impacto será fuerte y a escala global. “En términos generales, la tierra se calienta más rápido que los océanos, y las áreas cercanas a los polos se calientan más rápido que las áreas cercanas al ecuador. En nuestro mapa interactivo de datos de temperatura, en Argentina ya registramos un calentamiento de 1.3° desde finales de 1800, y esperamos hasta 4° para 2100 si las emisiones continúan aumentando sin cesar”, advirtió. Las consecuencias serán las mismas que si los incrementos se limitasen a 1.5° o 2°, es decir, fuertes inundaciones y sequías extremas, pero mucho más severas.
“Además, el aumento del nivel del mar debido a la expansión térmica y la fusión de las capas de hielo podría ser de más de un metro para 2100, lo que causaría una inundación significativa de las áreas costeras, especialmente cuando se combinen con marejadas ciclónicas”, agregó.
Lejos de fatalismos, el científico vislumbra que todavía hay oportunidad de enderezar el barco antes de la colisión. “Aún no es demasiado tarde para que el mundo reduzca las emisiones y evite el calentamiento de más de 2° en comparación con los niveles preindustriales. Pero cuanto más demoremos en reducir las emisiones, más importantes deberán ser esas reducciones para evitar los peores resultados”, señaló.
En sus palabras, el llamado a una acción internacional casi se percibe como una simple ecuación matemática: “Un mundo con un calentamiento de 3° es peor que un mundo con calentamiento de 2°, y un mundo con calentamiento de 4° es mucho peor que un mundo con calentamiento de 3°”.
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Científicos alertan sobre el cáncer de piel



El cáncer de piel aumentaría 40% por el cambio climático

Fecha de Publicación
: 14/01/2019
Fuente: BAE Negocios
Provincia/Región: Nacional


Los efectos del cambio climático generarían un aumento de hasta el 40% en la incidencia de cáncer de piel en el mundo en los próximos dos siglos, alertaron hoy científicos de México y Argentina.
La proyección fue realizada por miembros del Grupo de Física de la Atmósfera, Radiación Solar y Astropartículas del Instituto de Física Rosario (IFIR), Santa Fe, que depende del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas ( Conicet) y de la Universidad Nacional de Rosario.
El estudio fue liderado por el doctor en Física Rubén Piacentini, director también de un grupo que hace una década calculó con colegas de Holanda el incremento del riesgo para la piel cuando a la radiación solar UV (ultravioleta) se le suma el aumento de la temperatura ambiente.
En el nuevo informe participaron como autoras las doctoras en Ciencias Naturales, Lara Della Ceca, y en Física, Adriana Ipiña, esta última también investigadora del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la Universidad Nacional Autónoma de México.
El trabajo fue publicado en la revista Photochemical and Photobiological Sciences, publicación científica mundial especializada en fotoquímica y fotobiología.
Piacentini y sus colegas emplearon datos previos de estudios realizados en 10 regiones de Estados Unidos y elaboraron una proyección de los casos esperables en los años 2100 y 2200 de los dos tipos de carcinoma de piel más frecuentes: el espinocelular (CEC) y el basocelular (CBC).
Para ello, anticiparon escenarios futuros de variación de la temperatura ambiente, según lo establecido por los informes del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático de la ONU (IPCC, por sus siglas en inglés).
“Los escenarios varían desde uno optimista, que considera una reducción significativa de las emisiones de gases de efecto invernadero que causan el calentamiento global, hasta uno pesimista en el que todo sigue como hasta ahora: sin medidas que eviten la contaminación del aire”, afirmó Piacentini a la Agencia CyTA-Leloir. De acuerdo a los resultados, el escenario más “optimista” apuntó al aumento en la incidencia de los dos tumores, que "no superaría el 6%".
En cambio, las cifras podrían dar un "salto significativo" si los países no reducen sus emisiones: en 2100, los casos diagnosticados de CEC y CBC treparían 21,4% y 9,9%, respectivamente, y para 2200, el incremento respectivo sería de 40,5% y 18,2%, alertaron.
“Nuestras investigaciones muestran que es importante que las personas que trabajan en exteriores o se exponen por otras actividades, reduzcan su exposición a la alta temperatura ambiente y se protejan con sombra, ropa o filtros solares adecuados en momentos de alta radiación solar”, advirtió Piacentini.
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Santa Fe: 9 millones para reforestación



La provincia invirtió más de 9 millones para mitigar el cambio climático

Fecha de Publicación
: 02/01/2019
Fuente: NotiFe
Provincia/Región: Santa Fe


En el marco del programa “Para cada santafesino un árbol”, este año se repartieron $ 9.190.000 para reforestar espacios públicos de diferentes localidades.
El gobierno de la provincia de Santa Fe, a través del programa “Para cada santafesino un árbol” del Ministerio de Medio Ambiente, entregó $ 9.190.000 este año, destinados a la compra de árboles para la forestación de los espacios públicos de municipios y comunas.
Los aportes para arbolado público alcanzaron a 161 localidades, lo que equivale a más de 45 mil nuevos árboles. Los nuevos ejemplares resultan un aporte significativo a la sustentabilidad de los territorios.
El ministro de Medio Ambiente, Jacinto Speranza señaló que “promover el arbolado, la reforestación y el cuidado de los bosques nativos es una tarea eficaz para mitigar los efectos del cambio climático”.
Speranza, además, destacó como “positivo contar con una nueva Ley del Árbol, la norma que servirá para fomentar la plantación de especies no solo en espacios públicos sino también en zonas rurales, lo que deberá ser tomado como un compromiso ambiental por los propietarios de los campos”.
“Para cada santafesino un árbol” se implementó a partir del año 2011 para destacar la importancia del arbolado público en la calidad de vida de los ciudadanos. Entre sus objetivos, se destaca incrementar la masa forestal pública en todo el territorio de la provincia, privilegiar su implantación en los espacios de uso público y fomentar la creación de viveros forestales escolares, municipales o comunales.
La Ley del Árbol es una iniciativa presentada en marzo de 2017 por el gobernador Miguel Lifschitz, que tiene como objetivo promover la creación de reservorios forestales de manera gradual y sostenida, tanto en el ámbito público como en el privado.
Durante 2018, además, se brindó asistencia a 101 productores en sus planes de aprovechamiento sustentable y/o conservación de bosque nativo, alcanzando los $ 29.990.863 destinados a la elaboración de planes de manejo y/o conservación de bosque nativo, desde 2016.
“No solamente hay que recuperar lo que se ha perdido, sino que venimos trabajando desde el inicio de esta gestión junto a los productores para preservar lo que existe en los campos de la provincia”, afirmó Speranza.
El plan de manejo y/o conservación de bosque nativo, incluido en la Ley nacional Nº 26.331 y Ley provincial Nº 13.372, es un documento técnico-legal que explica y desarrolla la propuesta y debe ser avalado por un profesional competente. Está destinado a titulares de establecimientos en los que se pretenda realizar la intervención.
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La peligrosa geoingeniería tiene sus adeptos nacionales



Cambio climático: científicos argentinos estudiarán los efectos de la geoingeniería solar

Fecha de Publicación
: 28/12/2018
Fuente: InfoBae
Provincia/Región: Nacional


Simularán los efectos de esta controvertida tecnología en la Cuenca del Plata. El programa es uno de los ocho financiados por un proyecto internacional destinado a países en desarrollo
Un equipo de científicos argentinos estudiará los efectos de la geoingeniería solar, una técnica que pretende frenar el paso de los rayos del sol a la atmósfera con el uso de aerosoles y con esto enfriar la atmósfera, en los ciclos hidrológicos de la Cuenca del Plata.
Los expertos locales, liderados por Inés Camilloni, licenciada en Meteorología e investigadora de la UBA y del Conicet, conforman uno de los ocho equipos de científicos de países en desarrollo que realizarán una investigación pionera respecto de esta controvertida propuesta para frenar el calentamiento global. Los estudios buscan comprender cómo la gestión de la radiación solar de la geoingeniería podría afectar a algunos de los países más pobres del mundo y a las regiones más vulnerables al clima.
Los equipos serán los primeros en recibir subvenciones del nuevo Fondo DECIMALS (Developing Country Impacts Modelling Analysis for SRM), y explorarán la forma en esa técnica podría afectar, entre otras cosas, al polvo que generan las tormentas en Oriente Medio, las sequías en el sur de África, la propagación del cólera en Bangladesh, y las precipitaciones en América del Sur.
"Estamos muy contentos porque es la primera que la investigación se realizará desde los países que más sufren los impactos del cambio climático. Lo que queremos simular es si el potencial uso de esta tecnología no empeorará las condiciones", explicó Camilloni a Infobae.
Las geoingeniería solar aparece hoy como una técnica de ciencia ficción, sostiene la revista Nature en el artículo sobre las investigaciones que encararán los países en desarrollo: inyectar en la estratósfera partículas que puedan bloquear el paso de la luz solar o incluso flotas de barcos que blanqueen las nubes bajas para que reflejen esa misma luz. Todo está en etapa de prueba, pero claramente los países desarrollados que cuentan con los fondos y la tecnología podrían ser los que avancen con la novedad.
"Esta tecnología es controvertida no sólo porque promete soluciones y podría demorar aún más los esfuerzos que los países tienen que hacer para disminuir los gases contaminantes sino porque, además, según la latitud también podría empeorar la situación. Elegimos hacer la simulación del estudio en la Cuenca del Plata porque, además de la Argentina, incluye a Uruguay, Brasil y Paraguay", agregó Camilloni.
El trabajo, que se prolongará por dos años, se denomina "Impactos del manejo de la radiación solar en el ciclo del agua en la cuenca del Plata" y también será realizado por los científicos Carla Gulizia, Natalia Montroull y Ramiro Saurral del Centro de Investigaciones del Mar y de la Atmósfera de la UBA y del Conicet. Para poder hacer la simulación se cargarán los datos que emulan la nueva tecnología, y son las erupciones volcánicas.
"El efecto de una erupción es el mismo; se cargan los datos en el simulador sobre el área que estaremos analizando y aparecerán los efectos en las precipitaciones, pero también en los niveles de las aguas del río", agregó la experta.
El artículo publicado en Nature indica: "Una década de investigación de modelos indica que la geoingeniería solar podría reducir muchos de los peores efectos del cambio climático si se despliega con moderación. Por ejemplo, inyectar 5 megatoneladas de dióxido de azufre en la estratósfera cada año -aproximadamente una cuarta parte de la liberada por la erupción del Monte Pinatubo en 1991- podría mantener el calentamiento por debajo de los 2 °C. Los estudios han revelado que la geoingeniería solar también debería ser capaz de reducir los impactos climáticos sobre la hidrología, corrigiendo las tendencias en las que las regiones húmedas se vuelven más húmedas y las regiones secas más secas. La disminución de las temperaturas ralentizaría el aumento del nivel del mar y podría frenar la creciente incidencia y fuerza de los ciclones tropicales".
Pero no todos los estudios son tan optimistas. Hay otros científicos que creen que sólo enmascararía el impacto de los gases de efecto invernadero; que la acidificación de los océanos seguiría siendo una amenaza para la vida marina y que también falta investigación para conocer los efectos de los aerosoles que se usarían en la salud y en el ambiente.
El proyecto argentino fue elegido entre 80 propuestas que se presentaron. Entre los ganadores también hay trabajos de científicos de Irán, Benin, Jamaica, Costa de Marfil, Sudáfrica, Indonesia y Bangladesh.
Durante 2018 el cambio climático, sus efectos y la urgencia en la acción drástica de los modos de consumo cobró notoriedad luego de la difusión en octubre de un reporte especial, denominado 1.5ºC en el que los científicos del IPCC advierten que, de no hacer nada, la suba global de la temperatura podría llegar antes de lo esperado: para mitad de siglo.
Patricia Espinosa, secretaria Ejecutiva de la ONU para el cambio climático sostuvo hace pocos días: "El riesgo es real y hay poco tiempo para afrontarlo". Espinosa indicó que en la actualidad, con un aumento de las temperaturas medias de 1 grado con respecto a niveles preindustriales, ya se perciben "más fenómenos meteorológicos extremos, subidas del nivel del mar, reducción del hielo en los polos, pérdida de ecosistemas y también pérdidas de vidas y de modos de vida y pérdidas económicas".
La semana pasada en Katowice, Polonia, luego de dos semanas de discusiones se consensuó un conjunto de reglas que pondrán en marcha el Acuerdo de París, firmado en 2015. Por ese acuerdo los países se comprometen voluntariamente a reducir sus emisiones de gases contaminantes. Sin embargo, antes de empezar ya se sabe que esos compromisos no son suficientes y que los niveles de la temperatura planetaria podrían alcanzar los 3ºC por encima de los niveles preindustriales, en promedio.
Los países tienen aún hasta 2020 para subir sus ambiciones y tratar de frenar la tendencia. Esto implica mayores acciones climáticas que pueden ir contra de las promesas políticas. La incógnita es si los políticos, empresarios, clase dirigente y la propia población asumirán esos compromisos.
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El cambio climático si tiene que ver con el aumento de lluvia

El cambio climático y su relación con las precipitaciones intensas

Fecha de Publicación
: 26/12/2018
Fuente: La Nacion
Provincia/Región: Nacional - Buenos Aires


Por Vicente Barros

Otra vez se produjo una lluvia inusualmente intensa en Buenos Aires con anegamientos y toda clase de trastornos y otra vez surge la pregunta de si este suceso ha sido causado por el cambio climático global. Si bien ya había precipitaciones intensas en el este de la Argentina antes que la humanidad provocara los cambios climáticos que se hicieron evidentes desde mediados del siglo pasado, esta última no ha sido un caso aislado o muy raro. Desde 1960, se observa una tendencia hacia precipitaciones extremas más intensas y más frecuentes, y una reducción de las más débiles.
Y esto no ha sido por azar; hay razones físicas para esperar que con el calentamiento global las precipitaciones intensas se repitan con mayor severidad. Cuanto mayor es la temperatura de la atmósfera, mayor es el contenido de vapor de agua que puede albergar y, por lo tanto, los sistemas precipitantes tienen más agua disponible y es mayor la probabilidad de lluvias torrenciales.
Esto ha sido confirmado por los hechos: desde mediados del siglo pasado en la mayoría de las áreas continentales de todo el mundo se ha observado un aumento en la frecuencia de precipitaciones intensas. Este aumento fue proporcionalmente mucho mayor que el de la precipitación media anual e incluso se observó también en regiones donde la precipitación media había disminuido.
¿Qué podemos esperar a futuro? A nivel global, los modelos climáticos proyectan una mayor frecuencia e intensidad de precipitaciones intensas y de sus efectos adversos asociados, como vientos destructivos e inundaciones.
Como resultado de estos cambios, los daños por estas precipitaciones aumentarán considerablemente en muchas regiones del planeta, a menos que se tomen las medidas de adaptación necesarias. Estos daños serían más importantes en los escenarios de poca o ninguna mitigación de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Para la Argentina, las proyecciones de los modelos climáticos indican que los cambios ya observados desde la segunda mitad del siglo pasado se intensificarán durante las próximas décadas, lo que agravaría los riesgos de todo tipo de inundaciones. Estas proyecciones no son solo para las lluvias torrenciales que descargan enormes volúmenes de agua en pocas horas o minutos. También sería el caso de las lluvias intensas prolongadas por días o meses que dan lugar al desborde de ríos, incluso de los más caudalosos de la cuenca del Plata.
En la provincia de Buenos Aires y sur de Santa Fe, las inundaciones de llanura, prolongadas por meses y extendidas por miles de kilómetros cuadrados, responden a precipitaciones muy abundantes que persisten por meses. En todos los casos, será necesaria una adaptación que contemple, no solo las necesarias obras hidráulicas, sino también la planificación del uso del suelo.

- El autor es profesor emérito de la UBA y miembro del comité ejecutivo del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático 2007-2014*
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Bergman expuso resultados de la COP de cambio climático

La delegación argentina ante la cumbre climática presentó sus resultados a distintos sectores
 
Fecha de Publicación: 21/12/2018
Fuente: Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable
Provincia/Región: Nacional


Lo hizo en un encuentro con distintas ONG, académicos, referentes privados y representantes de otras áreas públicas.
La Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación realizó esta tarde una reunión informativa para brindar el balance de lo actuado por la delegación argentina en el marco de la última sesión de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP24), que tuvo lugar en Katowice, Polonia, durante las últimas dos semanas y que culminó con la aprobación del libro de reglas para la aplicación del Acuerdo de París. En la reunión participaron representantes de la sociedad civil y las organizaciones no gubernamentales, del sector privado, de otros ámbitos de Gobierno, académicos y miembros del Consejo Federal de Medio Ambiente (COFEMA).
En el encuentro, el Secretario de Gobierno Sergio Bergman explicó que “La evolución del principio de inserción inteligente en el mundo se ve en estos ámbitos”. También indicó: “En la trayectoria de esa evolución, nosotros tenemos gran satisfacción por el reconocimiento que nos dan pero también, por sobre todo, tenemos la convicción interna de que hay un trabajo sólido y serio realizado; y creemos que los estándares globales lo reconocen”.
También valoró a “los equipos técnicos” y aseguró que se logró “una complementación que dio sus muy buenos frutos, que es el trabajo técnico de nuestra Secretaría con la Cancillería”. “Se dio una complementación que fue parte de la maduración de esa idea del Presidente de que seamos un equipo y que trabajemos en equipo, respetando las incumbencias de cada uno”, fundamentó Bergman.
Finalmente, señaló una vez más que en Katowice, luego del trabajo del G20, se sostuvo “la urgencia de que no hay tiempo”, en el sentido de que “hay cosas para hacer ya; y que hay consensos mínimos para hacerlo ahora”.
A su turno, el secretario de Cambio Climático y Desarrollo Sustentable, Carlos Gentile, aseguró que “la visión de lo que es la posición de Argentina cambió mucho en estos últimos tres años”. “Como país, fuimos dando pasos para mostrar una posición que es la que queríamos”, agregó. Asimismo, destacó sobre esta COP24: “Somos un país que está siendo parte de conversaciones actuales, con cosas que están cambiando. Antes teníamos la sensación de que participábamos de una discusión que ya había comenzado y en la que veníamos muy atrás. En ese sentido, creo que nos estamos acercando a la situación en la que se están conversando cosas que van a cambiar la visión de los temas ambientales de acá en adelante”.
En la reunión, también estuvieron presentes la directora de Asuntos Ambientales de Cancillería, Marcia Levaggi, la titular de la Unidad de Coordinación General de la Secretaría de Ambiente, Patricia Holzman; la subsecretaria Interjurisdiccional es Interinstitucional, Mariela Chervin; y la directora nacional de Cambio Climático, Soledad Aguilar, entre otras autoridades.
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Argentina estuvo en la COP de cambio climático



Argentina presente en la conferencia sobre cambio climático en Polonia

Fecha de Publicación
: 14/12/2018
Fuente: Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable
Provincia/Región: Nacional


“Traigo la voz para pedir la descentralización, el acceso directo y la posibilidad de que los países en desarrollo tengan equidad y justicia en el acceso a los fondos”, aseguró Sergio Bergman durante su intervención.
El Secretario de Gobierno de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, participó esta tarde en Katowice, Polonia, del Tercer Diálogo de Alto Nivel de Ministros sobre Financiamiento Climático, realizado en la 24° Sesión de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP24), la que comenzó la semana pasada y continuará hasta el 14 de diciembre.
Bergman, que encabeza la delegación argentina en la conferencia internacional, aseguró allí: “La acción por el clima es uno de los Objetivos del Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 y nos encontramos debatiendo sobre dinero cuando en el fondo la discusión es sobre valores”. También aseguró: “Esta política es de derechos humanos”.
El Secretario de Gobierno explicó asimismo: “Buscamos una transición justa entre nuestras sociedades para que nadie se quede atrás”, a la vez que indicó que “es tiempo que quienes más han contaminado, no solamente con generosidad sino con responsabilidad, pongan el dinero”. Afirmó, a su vez, la necesidad de transmitir este impulso “al mercado y a la economía, para no quedar solo en las buenas intenciones”; y explicó que “el sector privado está comprometido en que sus finanzas tengan una vinculación con la sustentabilidad climática”, a la vez que aseguró que “tiene que ser para ellos un buen negocio ser sustentables”.
El funcionario se refirió además a la movilización de recursos para el cambio climático: “Venimos a proponer que los mecanismos para alinear el financiamiento internacional con las prioridades nacionales puedan identificar las barreras para financiar esa implementación de forma eficiente, equitativa y justa para todos”. Y reclamó: “Traigo también la voz, al haber presidido el Foro de Ministros de Medioambiente Latinoamérica y el Caribe, para pedir la descentralización, el acceso directo y la posibilidad de que los países en desarrollo tengan equidad y justicia en el acceso a estos fondos”.
Finalmente, se refirió al Acuerdo de París, al señalar: “Lo hemos firmado para cumplirlo y París está aquí hoy; vinimos a fijar las reglas del juego y no a jugar con esas reglas. Es el tiempo de la acción y de la definición”. Por último, declaró: “El futuro es lo que hacemos hoy cuando decidimos y ese futuro puede ser sustentable. Cumplir París hoy asegura un mañana mejor para todos”.
Por otra parte, Bergman participó durante la mañana del evento del Pacto Mundial de Alcaldes por el Clima y la Energía —una alianza global de ciudades— donde compartió la visión de Argentina en relación a la integración entre niveles de gobierno en el contexto de la estrategia climática y del desarrollo sustentable nacional, con un enfoque particular en la financiación.
Por último, Bergman intervino en el evento de alto nivel de celebración del décimo aniversario del programa "Reducción de Emisiones de la Deforestación y la Degradación de los bosques" (ONU-REDD). Dicho programa tiene por objetivo asistir al Gobierno de Argentina en el establecimiento de un programa REDD+ como mecanismo para incentivar la protección, administración y mejor gestión de los recursos forestales para sostener los servicios ambientales y contribuir a la lucha global contra el cambio climático.
La agenda de la jornada del Secretario de Gobierno incluyó también participaciones en el “Pre 2020 Stocktake: High Level Part”; el evento paralelo “Ampliando la bioeconomía sostenible: un nuevo capítulo para la plataforma Biofuture Brasil, Polonia y la Agencia Internacional de Energía”; así como reuniones con Robert McKee, presidente del Grupo Directivo de Foundations 20 (F20) y Ramiro Fernández, de la Fundación Avina; y otra con directivos de General Electric. También participó de un encuentro en el que se abordó el mejor aprovechamiento de la ciencia disponible para aumentar la efectividad del financiamiento climático, en el que también intervinieron Petteri Taalas, secretario general de la Organización Meteorológica Mundial y Javier Manzanares, director ejecutivo del Fondo Verde del Clima.
Junto a Bergman, forman parte de la comitiva argentina en la COP24 la titular de la Unidad de Coordinación General, Patricia Holzman, y el secretario de Cambio Climático y Desarrollo Sustentable, Carlos Gentile, ambos del área ambiental nacional.
En 2018 la conferencia climática adquiere una gran relevancia para la diplomacia internacional en esta materia, debido a los avances que se esperan de los países en sus preparativos para la implementación del Acuerdo de París. Por su parte, Argentina apoya el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) donde se llama a la acción de todos los países para combatir el cambio climático, no sobrepasar el promedio de temperatura mundial de 1.5 °C comparándolo con el periodo pre industrial, luchar por un desarrollo sustentable y erradicar la pobreza.
Asimismo, se esperan alcanzar logros claves para cumplir con las metas contempladas en el Acuerdo de París. La COP24 es la penúltima parada en el camino hacia 2020, año en que entrará en vigor dicho acuerdo. El principal objetivo de esta conferencia es efectuar un balance de los logros que los países han alcanzado y ajustar los niveles de ambición necesarios para alcanzar los objetivos de París. Se espera que todos eleven sus planes para recortar sus emisiones y aceleren la transformación energética de sus economías para abandonar de manera definitiva los contaminantes combustibles fósiles.
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