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El círculo vicioso del glifosato en Argentina



Bayer, Monsanto y el círculo vicioso del glifosato en Argentina

Fecha de Publicación
: 26/06/2020
Fuente: Agencia DW
Provincia/Región: Nacional


DW analizó el impacto que puede tener en Argentina el acuerdo anunciado por Bayer con sus litigantes en EE. UU. por el glifosato.
Indemnización multimillonaria, pero sin aceptar responsabilidad alguna: así puede resumirse el acuerdo anunciado ayer por Bayer con más de cien mil demandantes afectados por cáncer en Estados Unidos, que atribuyen su enfermedad al uso del herbicida Roundup. El gigante alemán seguirá vendiendo el polémico producto heredado de Monsanto y, para ello, se remite a los informes de las distintas agencias regulatorias, que, de momento, no han avalado su peligrosidad.
Hasta ahora, solo el Centro Internacional contra el Cáncer, instancia de la OMS, ha clasificado al Roundup como cancerígeno probable. Pero la ciencia también tendrá un lugar en el marco del acuerdo entre Bayer y sus litigantes, ya que se creará un comité científico independiente que decidirá si Roundup provoca cáncer de tiroides, la enfermedad habitualmente más vinculada con este herbicida.

La voz de la ciencia
En realidad, la ciencia lleva hablando décadas sobre el asunto. "Entre 1980 y 2019 se publicaron en todo el mundo más de 1.200 trabajos que demuestran, de distintas formas y con distintos organismos, la toxicidad del glifosato", dice a DW Rafael Lajmanovich, profesor de ecotoxicología en la facultad de Bioquímica de la Universidad Nacional del Litoral, e investigador del Conicet. Para Lajmanovich, director académico de varios de los artículos publicados en Argentina sobre el tema, el multimillonario acuerdo anunciado ayer por Bayer supone un "tácito reconocimiento a lo que la ciencia independiente de gran parte del mundo lleva diciendo desde hace muchos años: el potencial carcinogénico que tienen los formulados comerciales del glifosato".
Según Damián Verzeñassi, director del del Instituto de Salud Socio Ambiental en la Facultad de Ciencias Médicas de Rosario, y miembro fundador de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza, el hecho de que Bayer no admita responsabilidad es tan solo parte de su "estrategia judicial", pero, en realidad, la empresa "está reconociendo que sus productos son dañinos" y eso va a tener un impacto sobre el sistema productivo. "Lamentablemente, no en Argentina a corto plazo, pero el acuerdo puede dar mucha fuerza a las organizaciones sociales, a los movimientos de vecinos y a los abogados inmersos en demandas por el uso de este pesticida".

Un modelo productivo no cuestionado
También el investigador Rafael Lajmanovich considera que el acuerdo anunciado ayer por Bayer podrá ser usado como argumento en la decena de causas judiciales abiertas en Argentina por el impacto de los agroquímicos en las poblaciones, en especial el glifosato. Sin embargo, no cree que vaya a cuestionarse el actual modelo de producción, en el que el glifosato juega un papel principal.
"Últimamente se está tratando de avanzar en la regulación de la distancia de las poblaciones humanas en la utilización de agroquímicos. Es algo que se ha logrado gracias a las movilizaciones de vecinos y organizaciones ambientales y científicas, ya que estamos convencidos de que el actual modelo productivo intoxica el medioambiente y a las personas. Pero debería debatirse sobre el modelo productivo, y eso no se está haciendo", advierte el científico.

Un negocio redondo
Corría el año 1996 y Estados Unidos acababa de liberar la soja RR, resistente al glifosato. Sin llevar a cabo estudios sobre impacto ambiental, Argentina aprobó, a su vez, la liberación de este organismo modificado genéticamente, que facilita el cultivo de soja en cantidades masivas. "Argentina tuvo la desgracia de ser el segundo país del mundo en el que se liberó la soja RR", comenta Rafael Lajmanovich.
"Pero, en realidad, el negocio no estaba en las semillas. El gran negocio, que sigue hasta la actualidad, era el herbicida", prosigue Lajmanovich. "Probablemente fue una estrategia de las multinacionales: liberarlo acá en Argentina, sabiendo que este país tiene leyes laxas en muchos sentidos. Rápidamente, de contrabando, esta soja RR invadió países cercanos: se fue a Brasil, a Paraguay, a muchos países de la región", señala.
Entre 1980 y 2005, la superficie de cultivo de soja en Argentina pasó de 2 a 17 millones de hectáreas, un manto gigantesco sobre el que aplicar los productos de las multinacionales, fundamentalmente el glifosato. Y, durante décadas, las políticas de los distintos Gobiernos no han hecho sino reafirmar la expansión del agronegocio: "Argentina se vio, de alguna manera, condenada a proseguir con el cultivo de estos granos. Es un círculo del cual cuesta mucho salir", sentencia Lajmanovic.
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Incendio en depósito de Monsanto



Se incendia un depósito de la fábrica Monsanto en el partido bonaerense de Zárate

Fecha de Publicación
: 16/03/2020
Fuente: Telam - Grupo La Provincia
Provincia/Región: Buenos Aires


Al menos cinco dotaciones de bomberos intentaban controlar pasadas las 13 un incendio en un depósito de la fábrica Monsanto Argentina ubicado en el partido bonaerense de Zárate, informaron fuentes policiales.
El fuego se inició pasadas las 11 en la fábrica ubicada en el kilómetro 83 de la ruta 6, en un predio de la empresa de agroquímicos que es lindera con la empresa Pampa Energía.
Según las fuentes, solo ingresaron cinco dotaciones de bomberos de Zárate, que trabajan junto al personal de la empresa, y hasta el momento se desconoce que había dentro del sector incendiado.
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Argentina también se sumó al repudio contra Monsanto/Bayer



Buenos Aires participó de la Marcha Mundial contra Monsanto/Bayer

Fecha de Publicación
: 21/05/2019
Fuente: Diario Z
Provincia/Región: Nacional


El sábado 18 de mayo se juntaron en la Plaza San Martín para realizar la séptima Marcha Mundial contra Monsanto/Bayer. Estas convocatorias contra la multinacional se impulsan desde el año 2013 cuando Tami Monroe, una activista norteamericana, fundó el movimiento para detener los Organismos Modificamos Genéticamente (OGM), los pesticidas y para apoyar un sistema de producción de alimentos sostenible.
La primera movilización se replicó en 330 ciudades de todo el mundo. Hay que destacar también que las redes sociales cumplieron un rol clave para el desarrollo de la campaña.
«Esta Marcha es algo mucho más grande que una manifestación contra una empresa, y nuestros reclamos abarcan una realidad tan amplia que no cabe en un solo nombre. Más allá de la consigna internacional que invita a manifestarse contra Monsanto/Bayer, éstas son sólo unas de las tantas multinacionales, que por su historial, sirven para hacer referencia a un modelo de muerte asegurada», dice el manifiesto de los convocantes que van desde trabajadores de la agricultura familiar hasta nutricionistas, ecologistas y docentes.
Hace 23 años llega a la Argentina el primer evento transgénico, la soja RR, una semilla modificada y producida por Monsanto. Desde ese entonces los cultivos de transgénicos y el uso de agrotóxicos ha crecido de manera desmedida. Al rededor del 80% del área cultivable del país se utiliza para monocultivos transgénicos que son rociados por 450 millones de litros de agrotóxicos que afecta a 17 millones de personas cada año.
Hace poco, el gobierno de María Eugenia Vidal autorizó que las fumigaciones con agrotóxicos se puedan realizar sobre escuelas, viviendas y cursos de agua. La medida, firmada por el ex gerente de Monsanto y actual ministro de Agroindustria, Leonardo Sarquís, contradice fallos judiciales, ordenanzas municipales y va a contramano del reclamo de decenas de pueblos fumigados de Buenos Aires, que la calificaron de inconstitucional.
Myriam Gorban, Licenciada en Nutrición y Coordinadora de la Cátedra de Soberanía Alimentaria de la Universidad de Buenos Aires se refirió a la convocatoria contra la multinacional y a la alimentación basada en el consumo de agrotóxicos en una entrevista en Radio La Tribu: “Nosotros también nos tenemos que preparar. Tenemos muchas muertes, muchos daños, muchos problemas que merecen ser atendidos por lo menos para que no comprometan el futuro de nuestras vidas y de principalmente nuestra salud…” .
En el año 2015, la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria (CaLiSA), de la carrera de Nutrición de la Facultad de Medicina de la UBA realizó un estudio a partir del análisis de las frutas y verduras que consumían los y las vecinas de la Ciudad de Buenos Aires.
El resultado detectó que el 76,6 por ciento de los alimentos tenían al menos uno de los compuestos químicos. Además, entre los agrotóxicos que más se detectaron estaba el insecticida endosulfan, prohibido en el país desde el 2013.
Los convocantes reclaman la renuncia del Secretario de Agroindustria de la Nación, Luis Miguel Etchevehere que forma parte del riñón de la Sociedad Rural Argentina. De Lino Barañao Secretario de Ciencia y Tecnología, y de Sergio Bergman Secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable. También se pronuncian «en contra de la modificación de la Ley de Semillas, contra la ley de agrotóxicos y contra los tratados de libre comercio» y contra la Energía Nuclear, Megaminería, el Fracking, las Megarrepresas, los rellenos de humedales y todas las actividades de carácter extractivista que se realizan en nuestro territorio».
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