El tráfico de especies como negocio millonario



Nuestra flora y fauna son víctima de un negocio millonario

Fecha de Publicación
: 19/03/2020
Fuente: El Día
Provincia/Región: Entre Ríos - Nacional


Gualeguaychú, que lleva la bandera del cuidado del medio ambiente y es reconocida en el mundo entero como tal, parece no estar prestando el interés necesario a esta problemática existente y que día a día aumenta.
Cada año, cientos de miles de aves y otros animales silvestres son capturados de manera indiscriminada, convirtiéndose en víctimas del tráfico ilegal. Las aves que fueron y son inspiradoras de canciones, poemas y leyendas son una de las principales perjudicadas, y se calcula que solo 1 de cada 10 animales sobrevive al proceso, que se encuentra entre los de mayor movimiento de dinero en el mundo.
El tráfico ilegal de fauna silvestre, junto a la pérdida de hábitat y la introducción de especies exóticas invasoras, está llevando a muchas especies de aves a la extinción, como es el caso del cardenal amarillo.
La pérdida de nuestra flora y fauna implica un desequilibrio en la naturaleza y la aparición de plagas que causaron y ya están causando modificaciones en el ecosistema y así perjuicios en muchas de nuestras actividades.
¿Qué entendemos por tráfico ilegal de fauna silvestre? Es la captura y comercialización (por medios como ferias, comercios, redes sociales y comercio electrónico) de especies silvestres para las cuales estas actividades están prohibidas.
En el caso de las aves, su destino es venderse como “aves de jaula” o parte de una colección privada, por su color, su canto o escasez, taxidermia o productos como plumas para distintas manufacturas o artesanías. Existen leyes y convenios nacionales e internacionales que prohíben estas prácticas, pero hay mucho por hacer en materia de información y participación de actores involucrados en el control y fiscalización y también en la comunidad, ya que muchas veces se desconoce el daño que el tráfico ilegal de fauna ocasiona, así como el verdadero origen de los animales.
Un informe de Naciones Unidas e Interpol estimó que a nivel mundial el tráfico ilícito de flora y fauna mueve hasta US$ 23.000 millones por año. Ya es el tercer negocio ilegal a nivel mundial, detrás del tráfico de drogas y el de armas. En Argentina, se calcula en unos $ 50 millones por año.
Además de los cardenales, hay otras aves muy tradicionales en nuestro país que hoy están en peligro por quienes lucran con ellas para satisfacer a coleccionistas y a particulares. Por ejemplo el cardenal amarillo, Tordo Amarillo, Pepitero de Collar, el federal, que en los últimos años ya no es visto en las áreas donde era su hábitat habitual. O el tucán, que en el mercado ilegal europeo se puede conseguir a partir de los 500 dólares debido a su tamaño, lo particular de su figura y color llamativo, por lo que es una especie que es adquirida por un público selecto. Incluso se lo captura para hacer ralladura con el pico, al que se atribuyen propiedades afrodisíacas.
Los centros de rescate son una herramienta fundamental para recibir, dar tratamiento médico de ser necesario, y luego reinsertar en la naturaleza los animales afectados por esta y otras amenazas que afectan a la fauna silvestre.
La mejor manera de detener el tráfico ilegal es no comprar fauna silvestre, y denunciar su comercio.
Gualeguaychú, que lleva la bandera del cuidado del medio ambiente y es reconocida en el mundo entero como tal, parece no estar prestando el interés necesario a esta problemática existente y que día a día aumenta. O por lo menos no parece estar a la altura de los acontecimientos. Nuestra ciudad hasta el momento no cuenta con las figuras activas de Guardafaunas y no se realizan controles específicos en las diferentes zonas de nuestra ciudad donde es posible encontrar especies que suelen ser extremadamente buscadas por los cazadores.
Las fuerzas de seguridad, que son organismos de apoyo, realizan operativos que suelen dar positivos en muchas ocasiones, pero estas fuerzas tienen otras tareas específicas y no necesariamente están para la búsqueda de animales silvestres en cautiverio y cazadores.
La zona sur de Entre Ríos cuenta con la figura de un Inspector de Fiscalizaciones, pero con una persona no alcanza para toda la región. Por tal motivo es necesario centrar los esfuerzos municipales y provinciales para luchar contra el tráfico de flora y fauna ya que como luchadores del medio ambiente también hay que cuidar y proteger a los que no pueden hablar pero que cumplen un papel fundamental en nuestro planeta.
A diario es muy común escuchar a diferentes grupos de personas organizándose para ir a cazar pero ¿Cuál es el lugar que utilizan para desarrollar esta práctica? ¿Cuentan con los permisos requeridos? ¿Tienen todos los papeles de los armamentos en regla? ¿Están autorizados? Muchas son las preguntas y pocos los controles de quienes tienen el poder para llevarlos adelante.

Por Samuel Moreyra
Guía interprete naturalista yparte del grupo de observaciones Naturales Taguató
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