Recursos hídricos patagónicos sienten el cambio climático



Los lagos y los ríos testigos del cambio climático

Fecha de Publicación
: 21/06/2018
Fuente: Diario Río Negro
Provincia/Región: Patagonia


Uno de los cambios más evidentes en los cuerpos de agua por el cambio climático está relacionado con el derretimiento glaciar. La retracción de los trece glaciares del cerro Tronador es el ejemplo más emblemático en la región.
Esa fue la conclusión de Nicolás Martyniuk, doctor en Biología de la Universidad Nacional del Comahue y becario postdoctoral de Conicet, en una de las charlas de cierre de la Semana de Biodiversidad y Medio Ambiente, organizado por el Inibioma, por donde pasaron 600 chicos de escuelas primarias.
“Los glaciares tuvieron su última expansión a principios de la década del 70 y a partir de ese momento, comenzaron un proceso de retroceso que se mantiene hasta hoy. Al moverse, raspan la superficie de la roca en la que están apoyados, generando un polvillo o arcilla glaciar”, advirtió Martyniuk, integrante del Laboratorio de Limnología.
El biólogo explicó que “al descongelarse, quedan expuestos bancos de sedimentos de arcilla glaciar que son llevados cuesta abajo por el agua del deshielo. Al incrementarse la tasa de derretimiento, la cantidad de arcilla que llega a los ríos, arroyos y lagos es mayor”.
El color verde del lago Frías en Puerto Blest, detalló, se debe a la arcilla que proviene del glaciar Frías. También puso como ejemplo el color “blancuzco” del río Manso Superior como una muestra de la misma acción erosiva de los glaciares.
Martyniuk especificó que “la marcada recesión glaciar que incrementa el contenido de arcillas en suspensión provoca, a su vez, una reducción en la disponibilidad de luz que afecta la distribución de los productores primarios y de los herbívoros”.

Ventisquero Negro
El derretimiento del Ventisquero Negro se aceleró hacia fines de los 90 y aun continúa. Martyniuk recordó que “en mayo del 2009, ocurrió un evento catastrófico: se rompió el dique que contenía al lago y al glaciar. Este evento produjo la liberación de agua y hielo que llegó hasta Pampa Linda, a 6 kilómetros río abajo, generando una ola de hasta 18 metros”.
El evento, especificó el biólogo, fue causado por la presión ejercida por el agua y las lluvias torrenciales de otoño y produjo una modificación tal del ambiente que incluso los productores primarios del lago Mascardi, a unos 17 kilómetros río abajo, resultaron afectados.
“Hoy, el lago del Ventisquero Negro continúa en expansión. Tiene una profundidad máxima de 73,1 metros hasta el momento. Pero es tan oscuro debido al contenido de arcilla glaciar que se pierde la mitad de la luz incidente en los primeros 50 centímetros y entre los 2 y 3 metros de profundidad, ya no hay luz. En nuestros lagos ultra transparentes, como el Nahuel Huapi la luz puede llegar hasta los 40 metros”, planteó.
Los estudios recientes vincularon el retroceso de los glaciares con cambios en el metabolismo de los sistemas acuáticos patagónicos. “Las arcillas glaciares ejercen un efecto protector del fotodaño (por la radiación ultravioleta) para los productores primarios de los arroyos. La reducción en la penetración de la luz afecta directamente a los procesos fisiológicos de los productores primarios”, puntualizó Martyniuk.
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