Tucumán: denuncian pesca furtiva



La pesca furtiva está destruyendo la fauna de los ríos en toda la provincia

Fecha de Publicación
: 02/02/2018
Fuente: Contexto (Tucumán)
Provincia/Región: Tucumán


“El viernes fue nuestro día. Pero no festejamos nada. Teníamos ganas de llorar por cómo están matando los furtivos”, declaró Juan Carlos Ferreyra, uno de los tantos pescadores que denunciaron a las personas que están capturando peces con todo tipo de redes.
Ferreyra se definió como un pescador de toda la vida. Recordó que, cuando era niño, hace más de 30 años, solía ir con su padre a cualquier río tucumano y siempre capturaba bagres, bogas y dorados enormes. “Ahora no hay nada por culpa de los rederos que sacan todo, no dejan nada. No les importa si son grandes o chicos, si son sábalos o dorados, los sacan, a la bolsa y listo”, agregó.
En el ambiente de los pescadores hay varias versiones sobre cuál es el destino de las capturas. “Se dice que los llevan a fábricas de alimentos balanceados para animales que existen en Banda del Río Salí y en Alderetes. También están los que ya van acopiando pescado para venderlo para Semana Santa en dudosas condiciones y que después lo terminan vendiendo en la calle. Cualquiera sea la razón, el Estado no está controlando y el daño no para”, señaló el pescador.
Hubo una imagen que desató polémica entre los fanáticos. En las redes sociales se difundió la foto de un hombre y una joven sosteniendo un ejemplar de dorado hembra con la panza inflada por las ovas que estaba a punto de lanzar en el río para que sean fecundadas. “No sólo hizo un daño enorme, sino que a sus pies tenía la red con la que supuestamente la atraparon. La gente no entiende: haber matado ese gran pescado impidió el nacimiento de miles de dorados. Está claro entonces que ese hombre, que sería de Simoca, no es ningún pícaro”, dijo Juan Carlos García.
El mismo pescador confesó que desde hace varios años que dejó de ir a los ríos a practicar el deporte que tanto ama. “Estás pescando y pasan estos desgraciados con las redes. Lo más grave es que se movilizan como patotas. Si vos les decís algo, se hacen los malevos y hasta armas de fuego te muestran. Un día se encontrarán con otro que también esté ‘calzado’ y se armará un tiroteo”, opinó.
En los 90, el entonces gobernador Ramón Ortega le quitó el poder de control a la Dirección de Recursos Naturales y se lo dio a la Policía. Los guardapescas, los hombres que vivían a la par de cada sitio pesquero, desaparecieron y la función del organismo pasó a ser la de recibir las denuncias para que actuaran los uniformados.
Desde entonces, menos de 100 personas fueron destinadas a luchar contra los pescadores furtivos, pero también deben encargarse de controlar que las industrias no contaminen, que no se aniquile la flora y la fauna, que no se extraigan áridos y de rescatar, cuidar y liberar los animales que son encontrados en cautiverio.
“Esa gente no tiene la culpa. Los únicos responsables son las autoridades de todos los gobiernos que no les dieron importancia a los delitos ecológicos. El problema es que ahora no se ven los resultados del daño que están haciendo, pero la sufrirán las futuras generaciones”, comentó García.
La Dirección de Delitos Rurales y Ecológicos, al mando de los comisarios Raúl Villafañe y Luis Castaño, en lo que va del mes secuestraron más de 180 metros de redes en diferentes puntos de la provincia. “Estamos todo el tiempo realizando los operativos. Acá hay un problema cultural porque son cada vez más las personas que van a los ríos a pescar con redes”, dijo Castaño.
Los efectivos saben que no hay una zona roja, sino que son varias. “Pedimos a las personas que amen a esta actividad a que denuncien los casos. Necesitamos colaboración para que los resultados sean más importantes”, dijo. Se pueden demandar los casos en la Dirección de Recursos Naturales (Córdoba al 900), al teléfono de la Dirección de Delitos Rurales 4527715, al 911 y en cualquier comisaría.
Los Britos, Los Gómez, San Antonio, Los Romano, La Junta y Villa Chicligasta, al este de la provincia, son los lugares más castigados. En tanto que en la cola del dique El Frontal, los furtivos ingresan al atardecer con redes y las dejan hasta el día siguiente.
“Desgraciadamente la lucha es desigual. Los furtivos andan en lanchas, los policías caminando. Recorren cualquier camino; los uniformados pueden perseguirlos si es que tienen un vehículo. Aquí se tiene que tomar una decisión política. Si no se lo hace, seguiremos igual”, concluyó Ferreyra.
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