Amparo por la presencia de pesticidas en alimentos



Piden mayores controles oficiales en verduras y frutas por el abuso de agroquímicos

Fecha de Publicación
: 25/07/2017
Fuente: La Capital
Provincia/Región: Santa Fe


Un abogado presentó un amparo tras analizar muestras en verdulerías rosarinas, donde el 75 por ciento de los alimentos contenía productos químicos
Un abogado de Rosario presentó un amparo ante la justicia federal y provincial para que el Estado garantice "el debido control de los alimentos que se consumen en nuestro medio", después de que un relevamiento realizado con escribana y analizado en los laboratorios de la Bolsa de Comercio detectara la presencia de 11 tipos distintos de agroquímicos en verduras, hortalizas y frutas que se venden en comercios de la ciudad.
Según detalló el abogado especialista en ambiente Enrique Augusto Zárate, tras analizar muestras de rúcula, pimiento, lechuga, apio, tomate, puerro, espinaca, zanahoria, frutilla y manzana tomadas en dos verdulerías (una del centro y otra de zona norte) se detectó la presencia de agroquímicos en el 75 por ciento de los elementos analizados.
En esa paleta de químicos encontrados en los alimentos hay de todo: algunos prohibidos total o parcialmente por la propia ley argentina; otros tolerados en Argentina pero prohibidos en otros países; otros cuyas mezclas no han sido estudiadas debidamente, y otros tolerados en el país pero aplicados en mayores dosis a las establecidas por el propio Senasa.
La rúcula fue la verdura más "fumigada" de las analizadas con la presencia de 5 químicos diferentes incluyendo forato, un producto que desde 2011 no puede utilizarse en el sector agropecuario según la resolución 532/2011 de la Secretaría de Agricultura de la Nación.
Ese mix de químicos tiene además efectos no estudiados ya que algunos productos se potencian cuando interactúan con otros, algo más alarmante aún al tratarse de una verdura que se come cruda.
La investigación de Zárate, que comenzó en el año 2013, apunta a que los organismos del Estado competentes en el tema garanticen el debido control de frutas y verduras y pongan a disposición de los ciudadanos información actualizada sobre cómo se controla la presencia de agroquímicos en alimentos.
"Hasta ahora sólo he visto informes insuficientes y esporádicos" dijo el profesional, quien en los últimos días de junio presentó ante la Justicia los resultados de los análisis realizados por su propia cuenta. Ante esto, fue llamado a una audiencia de conciliación que tendrá lugar el próximo día 28 de julio.
"Esta presencia de agroquímicos es fruto del modelo agrícola elegido, que abrió las puertas para el ingreso masivo de estos productos. Nos hemos acostumbrado a esto y hemos perdido el valor de lo orgánico", agregó el abogado.

Muestras
El primer relevamiento se hizo en un local de venta de frutas y verduras del microcentro en noviembre pasado con presencia de la escribana Gloria Gober. Tras haber sido remitidos al laboratorio de la Bolsa de Comercio para su análisis, los resultados de los mismos —donde se detectaron biocidas y plaguicidas— estuvieron listos en marzo de este año. "En el primer paneo se analizaron siete productos encontrándose restos de agroquímicos en el 100 por ciento de los productos", dice el documento judicial ofrecido como prueba por Zárate.
En el segundo estudio, realizado el pasado 7 de abril, se tomaron alimentos de un local de zona norte con la escribana Mariela Chiarpenello. Según los resultados del laboratorio de la Bolsa, la mitad de los productos analizados tenía agroquímicos.

Más allá de los límites
En algunos casos, los valores de agroquímicos encontrados superan el límite máximo residual (LMR) establecido por el Senasa. Es el caso por ejemplo de la cipermetrina, un insecticida hallado en rúcula y en lechuga —alimentos que se consumen sin cocinar— con valores por encima de los considerados como inocuos (se encontraron 0,011 mg/kg. en rúcula y 0,012 mg/kg. en lechuga, cuando "por defecto" sus valores seguros no deben superar 0,01 mg/kg.). Además, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) tiene clasificado a este producto como altamente tóxico en peces y abejas y como "posible carcinógeno humano".
El procymidon, un fungicida, fue hallado en pimiento verde y rojo, lechuga, apio y tomate. Es un fungicida catalogado como posible carcinógeno en humanos en Estados Unidos y prohibido desde el año 2008 en la Unión Europea pero tolerado en Argentina. El análisis encargado por Zárate encontró dosis toleradas según ley argentina en el pimiento y en el tomate, pero en cambio superan el límite de Senasa en lechuga y en apio. En el caso de la lechuga la cantidad de agroquímico hallado superó un 50 por ciento el límite legal (1,524 mg/kg. contra 1 mg/kg. permitido).
El insecticida clorpirifos, hallado en la rúcula y en el puerro, está prohibido en Argentina desde el año 2009 en formulaciones domisanitarias pero sigue siendo tolerado en agricultura. En el listado de LMR del organismo no aparecen ninguna de esas dos verduras para el caso de ese insecticida, a pesar de que la rúcula tenía una dosis de 0,07 mg/kg., un valor superior al considerado seguro "por defecto" de 0,01 mg/kg. correspondiente al límite de detección del método de análisis.

Incluso prohibidos
El forato (phorate), un insecticida y acaricida encontrado en la rúcula ni siquiera aparece en el listado de químicos del Senasa ya que su uso se encuentra prohibido en Argentina según resolución 532/2011 de la Secretaría de Agricultura nacional: "Se prohibe la elaboración, importación, exportación, fraccionamiento, comercialización y uso de esta sustancia activa como así también de los productos fitosanitarios formulados en base a ésta, para uso agropecuario, en todo el territorio" argentino.
El fosmet (insecticida) fue encontrado en la rúcula. Tampoco tiene LMR establecido por Senasa para esa verdura de hoja, a pesar de que la Organización Mundial de la Alimentación (FAO) recomienda establecer límites máximos de aplicación para ese químico.
El profenofos, que nunca fue autorizado en la Unión Europea, fue encontrado tanto en las muestras de frutilla como de lechuga y de zanahoria. Este insecticida —según puntualiza Zárate en su amparo— además está prohibido en varios países de la región como Brasil, Colombia y Paraguay.
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