Inundaciones en Santa Fe y Córdoba y un Estado ausente



Las inundaciones, otra marca del Estado voraz y ausente

Fecha de Publicación
: 21/01/2017
Fuente: La Voz del Interior
Provincia/Región: Santa Fe - Córdoba


Hay antecedentes de inundaciones en las mismas zonas de por lo menos un siglo. Nunca se hicieron las obras necesarias para evitarlas.
Dos imágenes resultan impactantes. No son de ayer, tampoco tienen la realidad del color: circulan casi en tono sepia y corresponden a 1962 y a 1966. En ellas se puede ver a la población bonaerense de La Emilia y a su zona totalmente anegadas.
Eran tiempos de mucho ganado a campo, entre pasturas vigorosas. La soja transgénica y la siembra directa podrían llegar a encontrarse sólo en algún libro de ciencia ficción.
¿Qué había pasado? También se registraron precipitaciones extraordinarias, de entre 300 y 400 milímetros, en pocas horas. Es imposible que un suelo tenga capacidad para absorber tanta agua en tan poco tiempo.
En muchas de las regiones de la “Pampa Gringa” que están inundadas en la actualidad se registran antecedentes parecidos, por lo menos desde el paso del ferrocarril (cuyas vías casi nunca se cubren de agua por la eficiencia de la ingeniería inglesa) hace entre 100 y 120 años atrás.
Es cierto que en esas zonas hubo desmonte, pero fue hace un siglo y tan necesario como para transformar en viable y productivo al país.
Más allá de lluvias o de sequías, de cambio climático o de las distintas interpretaciones sobre el manejo del suelo, lo que ocurre en una de las llanuras más fértiles del mundo es otra cosa.
Por décadas al campo se lo utilizó para generar recursos, sin nada a cambio. Si a la industria se la alimentó históricamente con beneficios impositivos y parques con la infraestructura necesaria para operar, entre otros aspectos, al sector agrícola argentino directamente se lo expolió.
De haberse creado en la Argentina un sistema de canales para evitar desbordes en situaciones excepcionales, el impacto sería menor.
Y no hacía falta destinar cuantiosas partidas presupuestarias, los recursos estuvieron y están en el mismo campo. De hecho, lo poco que se hace es a través de los consorcios canaleros, a cuenta de los productores.
Si bien el problema viene de larga data, lo ocurrido entre 2003 y 2015 fue directamente un saqueo al sector. Lo facilitó el hecho de que las materias primas lograron el mejor precio internacional de la historia.
Según la estadística elaborada por el economista Félix Piacentini, entre 2003 y 2014 las provincias de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires aportaron sólo en retenciones unos 80 mil millones de dólares. Córdoba aportó casi 24 mil millones de dólares en ese lapso. Buenos Aires aportó 30 mil millones de dólares y Santa Fe, 18 mil millones.
Pero, claro, es sólo en concepto de retenciones. El sector aportó además otros impuestos, tanto de jurisdicción nacional como provincial, por otros cientos de millones de dólares.
En ese lapso, sólo el dragado del Canal San Antonio, que baja de San Francisco hacia Cruz Alta, hubiera permitido que en este momento no se anegara gran parte de la zona tambera y agrícola del oeste santafesino y del este cordobés. Unas 100 mil hectáreas por cada provincia.
Recién ahora se anuncia que en febrero se licitaría una obra de dragado de ese canal de casi 200 kilómetros, construido en 1930, y que despertó insólitas disputas entre las distintas jurisdicciones. Es sólo un ejemplo, entre tantos.
También el Gobierno nacional actual se durmió o subestimó la situación. Es el mismo Estado que facilitó los canales clandestinos en un “sálvese quien pueda”.
Está claro que para que el campo siga pariendo las divisas que recogerán las distintas cajas, es tiempo de que le presten un poco de atención.
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