Temaikén como centro de recuperación de especies



El centro de recuperación de especies de Temaikén ya devolvió a su hábitat a más de 3.000 animales

Fecha de Publicación
: 14/10/2016
Fuente: Telam
Provincia/Región: Nacional


Ubicado a unos metros del famoso bioparque, el Centro de Recuperación y Reproducción de Especies de Temaikén (CRET) cuenta con unas 18 hectáreas organizadas en 19 sectores y 280 recintos.
El Centro de Recuperación y Reproducción de Especies de Temaikén (CRET) devolvió desde 2004 a su hábitat natural "a más de 3.000 animales de 61 especies diferentes", algunas de ellas en peligro de extinción, informó uno de los encargados del parque.
"Desde 2004 hemos recibido casi 8.000 animales, en una proporción que se repite en casi todos los centros de rescate: un 80 por ciento de aves, entre un 12 y 13 por ciento de reptiles, un 5 por ciento de mamíferos y algunos anfibios", detalló a Télam Andrés Suáres, encargado del Parque de Aves de Temaikén.
Ubicado a unos metros del famoso bioparque, el CRET cuenta con unas 18 hectáreas organizadas en 19 sectores y 280 recintos distribuidos para recuperar especies afectadas por problemas ambientales o provenientes de decomisos e incautaciones del tráfico ilegal de fauna.
"Hoy tenemos más de 600 individuos, de las cuales unas son 500 aves, 100 son mamíferos y el resto reptiles (que) no todos provienen de incautaciones: también hay algunos de la colección del bioparque que están aquí para reproducción, investigación, o en recuperación", comentó Suáres.
Además, hay ejemplares que provienen de instituciones extranjeras, como dos casuarios africanos, y entre los mamíferos, hay dos ciervos de los pantanos de la zona del Delta del Tigre que fueron encontrados por pobladores fuera de su área natural, se había desorientado debido a las inundaciones.
El ciervo de los pantanos tiene categoría de especie vulnerable desde 2002, a nivel internacional, y desde 2012, nacional; en el Bajo Delta o Delta Inferior reside su población más austral y la más singular desde el punto de vista genético.
Las principales amenazas de la especie en esa zona son la caza furtiva y los cambios ambientales impuestos por la expansión ganadera y la producción forestal.
Para garantizar que la liberación de los animales sea una opción, deben tener el menor contacto posible con los humanos, por lo que el CRET no está abierto al público.
El sector en el que los animales son rehabilitados es el de la 'cuarentena', donde sólo entran cuatro cuidadores, quienes siguen estrictas normas de higiene: se cambian la ropa para ingresar con un traje tibet, guantes y barbijos, además de pasar los pies por el tapete sanitario.
Desde afuera de la cuarentena se ven enormes jaulas llamadas voladoras, donde las aves están obligadas a desplazarse por la distribución de los posaderos (en la parte alta) y los comederos (abajo), de modo que no se atrofien los músculos de sus alas y pectorales.
"Lo que hay que lograr es que cuando sean liberados, puedan valerse por sí mismos, que vuelen lo suficientemente rápido para cuidarse de depredadores, buscar comida, o migrar", explicó Suáres.
Otro de los sectores del CRET es el bioterio, "donde se reproducen especies que alimentan a otras especies", explicó Paula González, coordinadora de Programas de Conservación de Especies Amenazadas.
En el bioterio hay un plantel reproductor de roedores, insectos y gusanos -que son alimento para aves y suricatas-; pollitos que son dieta viva para los animales del bioparque, codornices para las aves rapaces y gallinas grandes para los pumas, entre otros.
Otro de los sectores es el Centro de Incubación de Aves, donde se hace "incubación artificial y asistencia en nidos de acuerdo a un plan anual de reproducción", contó a Télam la encargada del lugar, Viviana Gattinoni.
"Una de nuestras tareas es asistir a huevos que son abandonados por los 'padres' por alguna cuestión ambiental o de comportamiento (animal), esta técnica se utiliza en especies que están en peligro de extinción como el loro vinoso, del que sólo quedan unos 250 individuos en la provincia de Misiones", continuó.
Además, se trabaja con huevos de especies que no están amenazadas con el objetivo de "extrapolar" protocolos para incubar especies muy similares que sí están en peligro de extinción, y cuando los pichones ya nacieron, se estudia cómo impedir que el ser humano le deje una impronta (una huella), y que adquieran las características que más se acercan a su especie.
"Como resultado del tráfico ilegal, muchos animales mueren en el transporte, y de los que llegan a los centros de rescate, sobrevive la mitad. Con los que sobreviven y llegan a tener el alta médica para ser liberados, comienza un proceso legal para reubicarlos", explicó por su parte Suáres.
"No todos los animales incautados pueden ser liberados, porque los perjudicó el trato que recibieron en las jaulas y quedaron con una impronta humana muy marcada. Los que no pueden ser liberados son trasladados a otros centros de rescate, donde se les puede dar otra rehabilitación o incluso liberar en un entorno protegido".
Así ocurrió, por ejemplo, con algunos tucanes que llegaron a Temaikén y que no podía ser liberados por tener una "impronta humana muy marcada", que fueron trasladados al Refugio de Animales GüiráOga, una área protegida emplazada en plena selva misionera.
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