Las aguas y el territorio

Las aguas y el territorio

Fecha de Publicación
: 06/07/2016
Fuente: Página/12
Provincia/Región: Buenos Aires


Una investigación de la Universidad Nacional Arturo Jauretche, dirigida por Alejandro Crojethovich, estudia los conflictos asociados a los arroyos que cruzan Florencio Varela y Berazategui. “El objetivo es que los vecinos pasen de la vulnerabilidad a la organización”, explica el especialista.
Para quienes transitan el conurbano en auto, los arroyos pueden parecer invisibles. Sin embargo, lejos del asfalto, quienes viven en los barrios más vulnerables, sienten a los arroyos como una presencia inquietante. Alejandro Crojethovich, estudioso de la ecología urbana de la región metropolitana, doctor en Ecología y Medio Ambiente por la Universidad Complutense de Madrid, investigador de la Licenciatura en Gestión Ambiental del Instituto de Ciencias Sociales y Administración de la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ) investigó, junto a un equipo, diversos aspectos de la vida al borde de arroyos que surcan los partidos de Florencio Varela y Berazategui, en el sur del Gran Buenos Aires: los usos que les dan los vecinos, la problemática de las industrias y el rol de la provincia y municipios. “El objetivo del proyecto es mejorar el vínculo con el agua y generar una utilización sustentable de este recurso vital. Para eso es clave mejorar la organización de los vecinos”, explicó en diálogo con Página/12.

–¿Qué es lo que estudiaron?
–Hemos estudiado de modo integral la gestión del recurso hídrico en la región del conurbano sur de Buenos Aires, considerando al ambiente como un sistema complejo formado por la interacción entre el medio biofísico, la organización social, la economía, la producción, la tecnología y la gestión institucional. Analizamos la vulnerabilidad social hídrica y la organización que puede emerger de los comportamientos entre la comunidad, el sector productivo y la administración local. A partir del marco teórico de la ecología urbana, la sustentabilidad en la ciudad es una propiedad emergente de las interrelaciones entre tres subsistemas: el social, el económico y el ecológico.

–Difícil dimensionar la complejidad de semejante objeto de estudio…
–El desarrollo urbano se ha convertido en unos de los grandes desafíos de la humanidad. Una de cada diez personas vive en urbes. En el área de estudio que abarca Florencio Varela y Berazategui viven 750 mil personas. Trabajamos tres años, nos centramos en el arroyo San Juan, que abarca los barrios de Villa Vatteone y Villa San Luis, de Florencio Varela, y está al noroeste de un curso de agua más grande que es el arroyo Las Conchitas. Nace en la zona rural de Varela y desemboca en el Río de la Plata. Si bien no es un arroyo muy extenso, el estudio sirve de ejemplo de una realidad mucho más amplia.

–Días atrás la ONU dio a conocer un preocupante informe sobre los males vinculados al agua contaminada a nivel global, dijeron que hoy muere más gente como consecuencia del agua que por efecto de toda formas de violencia.
–Sí, la importancia de un problema la determina la cantidad de gente afectada, puede decirse que en nuestro país los problemas ambientales urbanos son los que a más gente afectan directamente. Es un tema de justicia social, ya que al hablar de un ambiente saludable nos referimos a las condiciones de vida, al estado de la vivienda, la ubicación de zonas residenciales con respecto a las industriales, disponibilidad de espacios verdes y recreativos. Esas cosas marcan las diferencias entre las zonas ricas y las pobres en nuestras ciudades.

–¿Estudiaron si estaba contaminado el arroyo?
–Sí, se hicieron muestreos de agua, relevamos las condiciones de infraestructura, encuestamos a los vecinos para conocer las percepciones e imaginarios sociales, su uso doméstico, la relación del recurso hídrico con actividades agropecuarias, todo con el objetivo de proponer desde la universidad estrategias y acciones de manejo y gestión del territorio.

–¿Con qué procedimiento midieron la calidad del agua?
–Fuimos a los arroyos, recogimos el agua y en el día se realizaron análisis químicos para medir el DQO, demanda química de oxígeno, que da una idea de la cantidad de oxígeno en el agua, conductividad para conocer la presencia de sales, y si en la zona hay descargas de productos químicos y PH.

–¿Qué problemas encontraron en relación al uso de los arroyos?
–Básicamente encontramos que el arroyo no brinda ningún beneficio de importancia para el vecino, que lo ve más bien como un problema, como agua que está ahí, contaminada. Planteamos que debería haber algún tipo de saneamiento para utilizar la ribera de los arroyos como lugar de esparcimiento, hoy está asociado a problemas como inundaciones, acumulación de basura y contaminación.

–¿Cuál es la causa de esa contaminación?
–El arroyo está contaminado en muchos lados por falta de cloacas. La causa está en los problemas de infraestructura. También encontramos que no hay una buena relación entre el tejido empresarial local y los vecinos. Una situación que podría ser beneficiosa, está olvidada. Nosotros como universidad podemos ser un puente de contacto para empezar a mejorar la situación.

–¿Las empresas cercanas lo contaminan?
–La relación va desde el no uso, hasta un tipo de uso contaminante; pero esta es una situación que se puede revertir. Hay ejemplos en muchas partes que indican que podría haber un uso beneficioso para las empresas. Mejorar la situación del agua puede significar mejorar la productividad y competitividad de las empresas que utilizan el agua y tener una imagen mejor frente a la sociedad local.

–¿Cuáles con los próximos pasos?
–El diagnóstico de las otras cuencas de Varela y Berazategui, y a la vez avanzar con talleres, reuniendo a vecinos, a industrias y al municipio para ver, con los resultados que tenemos, qué podemos empezar a mejorar. El uso del agua es como un disparador de una serie de cuestiones que tienen que ver con enfermedades hídricas y falta de infraestructura. Ya sabemos los problemas que hay, ahora avanzamos hacia una gestión sustentable.

–¿Cómo fueron recibidos ustedes cuando llegaron a hacer sus estudios?
– El tejido social ha reaccionado muy positivamente, los vecinos se han mostrado muy atentos. Con los municipios tenemos buena relación, desde el área ambiental de nuestra carrera con las áreas de ambiente municipales. Esto tiene que ver con una serie de preocupaciones y acciones de la gestión municipal vinculadas con el cambio climático. Con respecto a las empresas hemos encontrado pocas empresas en la cuenca del San Juan como para empezar a establecer una relación. Ahora vamos a empezar a relacionarnos de manera más firme.

–En líneas generales, ¿cuáles considera los principales temas ambientales pendientes?
–Hay muchos, algunos tienen más prensa que otros. Nuestro país, que a pesar de su tamaño, más del 90 por ciento de la población vive en ciudades, diría que los temas ambientales urbanos deberían ser prioritarios, como disponibilidad de agua de calidad y sistemas cloaca-les, gestión de los residuos, contaminación urbana, y falta de espacios verdes.

–Mencionó al cambio climático, ¿cómo afectan las lluvias a la dinámica del agua en estos barrios?
–Hay un aumento de lluvias de mayor intensidad. Los arroyos están en zonas de baja pendiente y escurren lentamente el agua. Las viviendas está muy próximas a los arroyos, esto aumenta la exposición a las crecidas. Además, como al arroyo va a parar basura, esa agua que ingresa a las casas causa enfermedades. Las personas deben estar más informadas de cómo actuar frente a esos fenómenos climáticos y saber organizarse de modo sustentable.

–¿A qué se refiere con saber organizarse?
–Mejorar la organización de los vecinos para que con las empresas locales y el municipio hagan frente a los problemas, con más comunicación entre ellos, más formación. Nuestra universidad está trabajando para ofrecer soluciones. Por eso estamos preparando un congreso para fin de año sobre agua y territorio, y hemos lanzamos hace unos días un nuevo programa de estudios.
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