La UBA investiga como sustituir agroquímicos

Investigan insumos naturales para sustituir agroquímicos

Fecha de Publicación
: 27/12/2015
Fuente: Diario Bae
Provincia/Región: Nacional


Cada vez más tanto organismos públicos como privados invierten en la búsqueda de productos biológicos como una alternativa frente a los de origen químico. En esa línea un grupo de investigadores de la Universidad de Buenos Aires (UBA) estudia el uso de hongos para reducir las aplicaciones de agroquímicos en la agricultura de forma tal que permitan un manejo más sustentable, una exigencia de los nuevos consumidores.
La iniciativa es llevada adelante por docentes de la Facultad de Agronomía de la UBA quienes empezaron a aislar ciertos hongos presentes en las plantas y a partir de ahí generar nuevas herramientas para la producción.
Un informe elaborado por la casa de estudios señaló que los expertos estudian las simbiosis que existen entre plantas y microorganismos benéficos como los hongos que se asocian a las raíces (formando las llamadas micorrizas) y aquellos que están en los tejidos aéreos de muchos pastos. Éstos últimos se denominan endófitos asexuales, científicamente llamados Epichloë, que protegen a las pasturas contra el ataque de ciertos insectos y hongos patógenos, además de aumentar la tolerancia al estrés.
Desde la cátedra de Ecología, la profesora adjunta Marina Omacini explicó que se trata de un manejo distinto de los sistemas productivos con estos microorganismos que le brindan a la planta funciones que hoy se reemplazan con insecticidas o fertilizantes”.
La llegada de los insumos biológicos (en forma lenta) no es más ni menos que el uso de microorganismos como son las bacterias, virus, hongos o extractos vegetales, que permiten palear las plagas o algún tipo de enfermedades. Pero con la diferencia que el mismo trae beneficios como ser: amigables con el medio ambiente, es decir menos tóxico.
En la Argentina, éste tipo de industria es reciente, el país “tiene un mayor desarrollo de bioproductos de aplicación en la agricultura en relación a los países productores, como los Estados Unidos y Brasil”, dijo el director de Vinculación Tecnológica del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Adolfo Cerioni.
Su uso en el mercado mundial respecto de los productos de origen químico es muy amplio, dado que el 97% lo domina éste último. Lo que si es cierto que en un plazo no muy largo ambos tendrán a equipararse. Uno de sus propulsores es Europa, donde solo deja aplicar hasta cuatro principios químicos sobre sus cultivos, lo que habla de una tendencia que comienza a crecer para el impulso de los biológicos.
Omacini explicó que ya en otros países se trabaja “para que los hongos protejan a la planta contra insectos y que eso signifique menos uso de agroquímicos así como menos fertilizantes”.
Efectivamente, en la actualidad, hay países que tienen un importante mercado de bioinsumos, y naciones como Colombia poseen un 20% de su uso frente a los agroquímicos.
En ese sentido se puede decir que a nivel local hay un desarrollo de toda una industria que hace 30 años no existía y a partir de ahí se han formado empresas muy importantes con un negocio de exportación.
Definitivamente el comercio internacional de alimentos pasará en breve por las preocupaciones concretas sobre riesgos microbiológicos, residuos de plaguicidas, utilización inadecuada de los aditivos alimentarios, contaminantes químicos incluidas las toxinas biológicas y la adulteración.
Todos requisitos que de no cumplirse se pueden volver trabas a la hora de exportar.
Según FAO, en el 2013, hubo 175 millones de hectáreas de OGM. Esto marca una demanda de mayor asesoramiento y cuidado sobre la bioseguridad agropecuaria. Un rol donde la Argentina puede dar amplias garantías que contribuyan a la seguridad alimentaria.

Mayor control a los productos fitosanitarios
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), dio un paso adelante al ser el primer organismo público en el mundo en implementar un sistema de trazabilidad para regular los productos fitosanitarios y veterinarios.
Hasta ese momento el control se hacía a través de declaraciones juradas en papel que las empresas presentaban, el cual se volvía no sólo engorroso a la hora de dar una respuesta rápida ante una determinada situación.
El nuevo sistema consiste en una aplicación web que utiliza estándares GS1, llamados así al conjunto de códigos de barras y codificación bidimensional, éste último conocido como datamatrix.
Este permite en tiempo real saber el movimiento de los productos fitosanitarios y veterinarios. Logra de esta forma su seguimiento desde que se elabora en el laboratorio hasta su destino final; lo que permite identificar rápidamente su localización. La trazabilidad aplicada, hace que la Argentina iguale el control que ya usan empresas privadas en Europa. Una exigencia internacional que marca el ahora en el mercado de alimentos.
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