Feria de Pompeya: ícono del tráfico de fauna



Prolifera la venta ilegal de animales silvestres en Nueva Pompeya

Fecha de Publicación
: 24/11/2015
Fuente: La Nación
Provincia/Región: CABA


Unos 15 puestos ambulantes sobre las veredas de avenida Sáenz, a diez cuadras del Riachuelo, ofrecen aves, reptiles y mamíferos; se pagan hasta $ 900
El cielo plomizo augura una tormenta, pero ni la amenaza de lluvia los detiene. Como cada domingo, llegan hasta la avenida Sáenz y Perito Moreno, en Nueva Pompeya, a 10 cuadras del Riachuelo. Son unos 15 vendedores que en puestos improvisados aprovechan la ausencia de las autoridades para ganarse el día -o la semana- con la venta ilegal de animales, algunos en peligro de extinción.
Tortugas, lagartos, patos, caranchos, cardenales amarillos y una culebra que pasaba sus días en el borde del Puente Alsina son exhibidos en la vereda, en deslucidas cajas de cartón, y a precios disímiles. Los más comunes, como las comadrejas, se pueden conseguir por $ 200 pesos; pero el cardenal, un ave amenazada, no baja de los $ 900. Estas especies, entre otras, forman parte de un delito que no cesa: el tráfico de fauna.
La ciudad de Buenos Aires es, en general, el último eslabón de una larga cadena de intermediarios que puede prolongarse por miles de kilómetros. Todo ese recorrido es el que padecen las especies que llegan hasta los puntos de expendio en muy mal estado. No hay estimaciones precisas sobre el dinero que mueve este tipo de delitos, pero fuentes policiales indicaron que se trata de uno de los tres o cuatro negocios más redituables del mundo.
El último golpe que se le dio a este comercio ilegal en Nueva Pompeya ocurrió hace siete meses. Se secuestraron 301 ejemplares, la mayoría aves, y también hallaron siete nutrias, 35 tortugas de tierra y tres culebras.
"Los operativos buscan desalentar el consumo de estas especies de animales silvestres, ya que no son mascotas. Éstas transitan un camino muy largo y llegan en muy malas condiciones de salud", explica Gabriel Terny, director de Fauna Silvestre del Ministerio de Ambiente de la Nación.
La compra y venta no autorizada de animales es un delito penal que prevé entre dos meses y dos años de prisión y es de jurisdicción federal. Las denuncias y las causas judiciales han aumentado en los últimos años. Así lo indicaron a LA NACION la Unidad Fiscal de Investigaciones de Medio Ambiente (Ufima), a cargo de Ramiro González, y el Ministerio Público Fiscal porteño, que aplica la denominada ley Sarmiento que castiga el maltrato animal. Por el delito de tráfico sólo este año se iniciaron 75 causas judiciales y en la ciudad se recibe casi una denuncia diaria por maltrato animal.
Los expertos entienden que el mayor control y conocimiento de las personas aumenta el número de denuncias. Aunque también señalan el daño que genera a las especies la moda de tener una mascota al intentar que cualquier animal se comporte como un perro o un gato.

Un lugar tradicional
En Nueva Pompeya funciona la Feria de los Pájaros de la Asociación Cultural de Ciencias Naturales de Nueva Pompeya, con personería jurídica desde 1982. Declarada hace décadas "de interés municipal turístico" por su "carácter de paseo público tradicional", la feria funciona en la avenida Sáenz 790 y es "la única fuente de trabajo de más de 70 familias", dice la asociación en su portal de Internet. Y agrega que no tiene "ninguna relación con la venta ambulante situada en las veredas vecinas".
Mientras en la feria se pueden comprar canarios o peces que cuentan con los papeles que acreditan su buen estado de salud, en la vereda sólo hay explicaciones escuetas. Una mujer y su hijo exhiben unas coloridas aves que posan en las ramas de un arbolito en una maceta pequeña.
"¿Por qué no se van volando?", pregunta esta cronista. "Están entrenados", responde la vendedora, que informa que cada pajarito cuesta $ 300. Rodrigo Fariña, director de Conservación de Aves Argentinas, explica: "Seguro que tienen cortadas las alas. Esto muchas veces también se transforma en un oficio".
A lo largo de la cuadra en donde se exhiben los animales hay autos estacionados en doble fila todo el tiempo. Los entendidos aseguran que dentro de los baúles hay especies escondidas y que también forma parte de la estrategia de escape si fuera necesario.
En la Ufima, que investiga casos en todo el país, las causas que se iniciaron saltaron de siete, en 2007, a 75 el año pasado. "En casos de denuncia de venta de especies prohibidas se ordena a las fuerzas policiales tareas de investigación y se hace un operativo de fiscalización junto con la autoridad de aplicación [la Dirección de Fauna Silvestre] y se procede al secuestro de las especies. También se denuncian casos de comercialización a través de páginas web", indicaron en la dependencia federal .
En las fiscalías porteñas se reciben denuncias por maltrato animal. Allí se reportan desde el abandono de un perro hasta el tráfico de especies. Y se duplicaron desde 2011, cuando se registraron 201 denuncias, ya que el año pasado hubo 420. En lo que va del año, el número asciende a 352 denuncias, lo que significa un promedio de una denuncia por día relacionada con el maltrato animal. "Quien agrede a los animales tranquilamente puede agredir a las personas; es nuestro deber prevenirlo", dijo Martín Ocampo, fiscal general porteño. El tráfico ilegal trae aparejada una altísima mortalidad: el 10% de los animales sobrevive al estrés, la falta de comida y el hacinamiento.
La lluvia empieza a caer en Nueva Pompeya. Los vendedores no se mueven. Los animales tampoco pueden escapar. Siguen ahí, mojándose a la intemperie en cajas de cartón.
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