Todavía preocupa la contaminación del Salí-Dulce

Aún preocupa la contaminación por vuelco de vinaza en la cuenca Salí-Dulce
Fecha de Publicación: 06/06/2015
Fuente: Primera Fuente
Provincia/Región: Tucumán


Según datos de la Secretaria de Medio Ambiente, el 60% de este subproducto líquido de la destilación del mosto aún se encuentra contaminando nuestras aguas.
En conmemoración del Día Mundial del Medio Ambiente, a celebrarse el 5 de junio, en la Defensoría del Pueblo (Balcarse 52) se llevó a cabo, este miércoles, una jornada de concientización en la cual se evaluaron los avances en materia ambiental que las industrias tucumanas están realizando en el marco de los programas de Desarrollo Limpio, y se plantearon desafíos a corto y mediano plazo en pos de profundizar las medidas de preservación y recuperación del medio ambiente.
Juan González, ex director de Medio Ambiente y asesor de la actual Secretaria de Medio Ambiente de la provincia, encabezó la disertación que se centró sobre las herramientas de Política Ambiental utilizadas para resolver el grave problema interjurisdiccional de contaminación de la cuenca Salí-Dulce.
En este contexto, explicó que en 2007 se elaboró un borrador de políticas ambientales en donde se priorizaron los problemas principales en Tucumán, representados por la contaminación de las industrias productivas. El escrito define una serie de herramientas extraídas de ejemplos de otros países y siguiendo recomendaciones de organismos internacionales, cuyo objetivo es servir de guía de acción para los gobiernos próximos.
Entre las soluciones que enumera el documento, se destaca la alianza público-privada y la modificación de la legislación vigente para permitir y exigir la aplicación de programas de preservación y recuperación ambiental - Programa de Reconversión Industrial (Pri) y Producción Limpia (PL)-.
“Comenzar a concebir los afluentes  como una fuente de materia prima y energía fue un paso fundamental para que el proceso sea posible. Producción limpia se define a través de la lógica Win-Win (Ganar-Ganar) que genera beneficios tanto para el medio ambiente y la sociedad, como réditos económicos para los industriales, a través de la reutilización de los desechos de las industrias productivas para producir materias prima y energía”, comentó González.
A raíz de esto, en la industria azucarera se implementaron diferentes programas entre los que se destacan: Vinaza Cero (la vinaza no se arroja a los cauces de aguas sino que se implementan diferentes sistemas de fertirriego, lagunas de sacrificio y de evaporación); y el Plan Cachaza Cero, que prohíbe el vuelco de cachaza a cursos de agua.
“Estos programas han impactado fuertemente en el ambiente. Tucumán fue la primera provincia en el país que aplicó un programa de desarrollo limpio. Hoy la vinaza no va a los ríos y se produjo una recuperación muy fuerte en los diques de Río hondo y el Río Salí. Pero hay empresarios que todavía no entienden los beneficios de un programa de desarrollo limpio, y peor aún, no tienen en cuenta el daño que generan al arrojar vinaza al medio ambiente”, sostuvo.
El desafió a corto plazo es sin lugar a dudas la reducción de la contaminación producida por el vuelco de vinaza producida por los ingenios sobre el ecosistema acuático. Los trabajos en este sentido cobraron fuerza en los últimos años, luego de una sucesión de acciones legales de los organismos involucrados en materia de conservación ambiental de Tucumán y de la provincia de Santiago del Estero, logrando reducir en un 40% el nivel de contaminación de los ríos que tienen incidencia directa en la cuenca Salí-Dulce.
No obstante, según un informe de Medio Ambiente, el 60% de este subproducto líquido de la destilación del mosto aún se encuentra contaminando nuestras aguas. La propuesta de convertir la vinaza en un elemento reutilizable para la producción de energía aún no dio los frutos esperados por los especialistas, quienes apuntan a profundizar la utilización de biogás para producir energía térmica y disminuir el impacto sobre las comunidades vecinas.
Si se calcula que por año se producen cerca de 200 millones de litros de etanol y por cada litro de este biocombustible se generan 13 de vinaza, en cada zafra se generan 2.600 millones de litro del residuo industrial. Al aprovecharse en un recurso renovable como el biogas, las posibilidades de mejorar el balance energético de la región son bastante redituables y al reducir la demanda de gas natural se contribuye a la sustentabilidad ambiental, se mejora la calidad de vida de los vecinos, la disminución de la generación de gases que contribuyen al efecto invernadero y se ahorra combustible, al mismo tiempo que también se generan puestos de trabajo.
En cuanto a la cachaza, al ser un residuo rico en materia orgánica, nitrógeno, calcio y fósforo, puede ser explotado como fuente de nutrimentos, mejoradora de algunas propiedades físicas del suelo y en la recuperación de suelos afectados por sales.
Además de la vinaza y la cachaza, existe otra práctica igualmente nociva para el medio ambiente: la quema de cañaverales. Sobre este último punto, los resultados del trabajo multisectorial realizado en los últimos 8 años arrojaron noticias alentadoras. La quema se redujo en un porcentaje importante cuando los productores “descubrieron” que el enfardado de maloja puede utilizarse para conseguir réditos a través de la producción de gas natural, lo que permitió reducir en un 96% las partículas sólidas contaminantes de la atmosfera, según datos de la Secretaria de Medio Ambiente de Tucumán.
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