Mueren cóndores por ovejas envenenadas



La muerte del cóndor: Denuncia de Flora y Fauna Silvestre de Chubut

Fecha de Publicación
: 18/06/2015
Fuente: Diario Jornada
Provincia/Región: Chubut


Al menos dos ejemplares de cóndor andino de un programa de recuperación murieron intoxicados por ingerir restos de ovejas envenenadas que habían sido dejadas en la meseta patagónica como cebo, según denunció la directora de Flora y Fauna Silvestre de la provincia del Chubut, Silvana Montanelli.
“En menos de 30 días murieron envenenados dos cóndores de un programa de recuperación, a los que habíamos bautizado como Rayen y Manke”, denunció Montanelli en diálogo con Télam, y detalló que se trata de dos machos que pesaban entre 12 y 15 kilos cada uno.
La funcionaria advirtió sobre el uso de potentes venenos que se dan disimulados en cadáveres de ovejas dejados como cebos para combatir pumas y zorros, que comen lanares en la meseta.
Los ejemplares eran parte del “Programa de Conservación del Cóndor Andino de Argentina”, en cuyo marco habían sido rescatados y trasladados al aeropuerto chubutense de Trelew y de allí fueron llevados a la zona de Sierra Pailemán, en el sur de Río Negro para su liberación.
Montanelli explicó que “las aves del programa son monitoreadas con un sistema satelital gracias a los anillos que se les colocan y por eso los detectamos muertos, al lado de la oveja infectada, lo cual es fácil de reconocer porque el veneno es potente y mueren allí mismo”.
La práctica de envenenar animales para utilizarlos como cebo con el objetivo de matar otras especies que perjudican a la ganadería, en este caso ovina, está muy extendida a pesar de la prohibición expresa.
La funcionaria provincial explicó que “se utiliza Furadán”, que es el nombre comercial del carbofurano, uno de los pesticidas de carbamato mas tóxicos que es usado preferentemente para el control de plagas de insectos.
Los ganaderos de la zona sur de Río Negro y norte del Chubut, con grandes extensiones de campo pero de muy baja rentabilidad por la magra capacidad de pastura que tiene esa árida zona patagónica, aseguran que no tienen otra forma de controlar el zorro y el puma, dos especies que diezman las majadas.
La zona crítica es un triángulo de 250 kilómetros por lado, con base en el norte de Chubut y el vértice en las formaciones rocosas ubicadas en el sudeste de Río Negro, donde las serranías generan el hábitat en el que los cóndores rescatados se desarrollan.
“Sabemos que los productores hacen eso para combatir lo que consideran animales dañinos, pero deben saber que está prohibido hacer algo así porque es un peligro incluso para las poblaciones humanas”, expuso Montanelli.
El Cóndor es una “especie carroñera”, cuyos ejemplares planean sobrevolando entre las sierras buscando comida, apoyados en su desarrollado sentido de la vista hasta que divisan un cuerpo y bajan a comer.
La directora de Fauna y Flora insistió en que “el método tampoco es eficaz porque se sabe que la población de zorros y pumas sigue en aumento año a año a pesar del esfuerzo que se le pone para mantenerlos a raya”.
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