Octava marcha con la ex Botnia

La Asamblea pidió que el río Uruguay sea declarado en “estado de desastre”

Fecha de Publicación
: 30/04/2012
Fuente: Diario El Argentino
Provincia/Región: Entre Ríos


“Unidos por naturaleza”, fue el lema que convocó ayer a una multitudinaria marcha al puente General San Martín. La octava marcha que organiza la Asamblea Ciudadana Ambiental en contra de la presencia de la pastera Botnia y que habla a las claras que desde hace años los gobiernos de ambos países han desertado de su obligación de proteger a los pueblos ribereños.
La Asamblea pidió que el río Uruguay sea declarado en “estado de desastre”
Es más, pareciera que están más ocupados en proteger las inversiones de Botnia (UPM) que consolidar un proyecto ambiental sustentable o siquiera –como un mínimo presupuesto- escuchar la voz de la licencia social que dice claramente NO a las papeleras, con su correlato del SI a la vida.
La marcha de ayer no fue –en cantidad- muy numerosa tomando como promedio las anteriores convocatorias. Mucho menos que diez mil personas, cuando antes no se bajaba de treinta mil personas. Pero eso no es un indicador totalizador de lo que ocurre con esta lucha, que sigue no sólo más firme que nunca sino que la marcha de ayer expresa que la lucha se ha agravado.
La propia asamblea ayer sostuvo de manera clara un nuevo clamor: “El río Uruguay debe ser declarado en forma inmediata en estado de desastre (…) Nuestro río ya es una inmensa cloaca producto de los vertidos de las ciudades, de las descargas de substancias tóxicas y venenos provenientes de la agricultura industrial, pero en forma determinante por las miles de toneladas que arroja esta planta de la muerte de Botnia-UPM que Finlandia trajo a nuestra región”.
Pero hay más. En la propia marcha de ayer se tuvo la certeza que el monitoreo binacional también comienza a derrumbarse, dado que los científicos que responden a la Comisión Administradora del Río Uruguay (Caru) han detectado que uno de los laboratorios canadienses ha realizado mal los análisis y todo vuelve a fojas cero. Un desastre por donde se lo mire, agravado porque desde que comenzó este monitoreo, los pueblos jamás tuvieron acceso a una información elemental y de vital importancia para saber en qué condiciones ambientales y de salud están viviendo.
La contradicción no es de la Asamblea sino de los gobiernos. Por un lado adhieren a la marcha al puente y por el otro criminalizan la protesta social. Por un lado hacen declaraciones altisonantes sobre la importancia del medioambiente y de activar los resortes precautorios, pero por otro lado no informan sobre los alcances de los análisis que hacen a la empresa Botnia y encima ponen de rodilla a la República para defender a capa y espada a ese enclave colonial en detrimento de la salud de su pueblo.
Si para el kirchnerismo esto alguna vez fue causa nacional, entonces le faltó decir que se refería a Finlandia, dado que por Gualeguaychú la Nación Argentina como Estado todavía no ha pasado.
Ni siquiera la cancillería ha sido capaz de activar los exhortos que están en el Juzgado Federal de Concepción del Uruguay citando a los gerentes de Botnia en la causa penal que se sustancia allí y esto genera impunidad para la multinacional y sin servicio de justicia para sus ciudadanos. ¿Dónde está el Estado? Defendiendo los intereses de Botnia, aunque para ello se sacrifique la calidad de vida de los pueblos ribereños.
¿Mucha o poca gente en la marcha de ayer? La respuesta no debe limitarse a las menos de diez mil personas que abrazaron al río, sino a este pueblo que camina, que se siente un peregrino en busca de Justicia y paz.

“Unidos por naturaleza”
La concentración en el óvalo de la cabecera del puente finalizó a las 11, para dar paso una hora más tarde a la oración ecuménica que estuvo a cargo del Pastor de la Iglesia Luterana Argentina, José Mikulas, del Pastor de Delcio Källsten de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata y del Obispo de Gualeguaychú, Monseñor Jorge Eduardo Lozano. Los tres coincidieron en que el verdadero conflicto está entre quienes defienden la vida y quienes se empecinan en destruirla –Ver recuadro Oración ecuménica-.
A las 14 –tal como estaba previsto- comenzó la marcha de la Asamblea, más unidos que nunca, en defensa del medioambiente y la vida.
Una hora más tarde, la multitud había llegado al puente y observó, lastimada en su mirada, cómo Botnia seguía exhalando sus bocanadas de muerte. Se entonaron las estrofas de ambos Himnos Nacionales y luego se leyó la proclama, que en su parte central sostiene la necesidad de declarar al río Uruguay como desastre ambiental. También se dijo que: “Sabemos a ciencia cierta que UPM arroja sus efluentes al río Uruguay, con un proceso de dilución previo que se encuentra prohibido por las normas internas del propio país vecino. Es más, también sabemos que los arrojan crudos al río, conocemos que esos efluentes se vuelcan en el río a una temperatura de hasta 37 grados, pese a las prohibiciones que surgían de la propia Dirección Nacional de Medioambiente y del Digesto del Río Uruguay. Sabemos del material particulado que a diario despide su chimenea contaminando nuestro aire y afectando nuestra salud. Sin embargo, seguimos esperando que el Comité Científico formado luego del fallo de La Haya, informe sus conclusiones. Nuestra espera lleva ya dos largos años”. ¿Cuántos más deberemos seguir esperando? Se interrogaron los asambleístas y vecinos. Y al final enfatizaron que “este conflicto no sólo no ha terminado, sino que se ha agrado”.
Luego se realizó la desconcentración y limpieza del predio donde se realizó la marcha. Y el río Uruguay percibió que no está solo, que al menos hay un pueblo comprometido en su peregrinar y que todos los años y cada vez que sea necesario, acudirá, “unidos por naturaleza” en su auxilio. Ayer la Asamblea Ciudadana volvió a interpelar a los gobiernos. Seguramente hoy los gobiernos seguirán en silencio, más interesados en proteger las inversiones de Botnia que a sus propios ciudadanos.
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