Petroleras devastan un área protegida

Petroleras devastan un área natural protegida

Fecha de Publicación: 03/07/2008
Fuente: Rio Negro On Line
Provincia/Región: Río Negro



En Auca Mahuida las empresas trabajan y depredan sin control. Un decreto declaró reserva toda la zona donde hay guanacos y fósiles. Las picadas y locaciones han degradado toda la zona que rodea al enorme volcán extinguido que se erige en cercanías de Rincón de los Sauces.
El área natural protegida de Auca Mahuida -principal reserva regional de guanacos- ha sido devastada por las actividades de exploración y explotación petrolera.
La zona que rodea al cerro Auca Mahuida fue protegida a través de una ley en 1996 durante el gobierno de Felipe Sapag pero nunca se hizo nada que exista un resguardo efectivo. Y durante los dos gobiernos de Jorge Sobisch se libraron autorizaciones a mansalva a las distintas operadoras petroleras que se instalaron en la zona.
Además de los guanacos hay cavernas -que alguna vez tuvieron estalactitas- que fueron degradadas y una enorme reserva de huevos fosilizados de dinosaurios, mucho de los cuales también desaparecieron. Es que la provincia ha fallado sistemáticamente en el control y cuidado de Auca Mahuida. El lugar, ubicado a 80 kilómetros de Rincón, es el hábitat de miles de guanacos los que a su vez componen el mayor reservorio de estos camélidos en la Patagonia.
La zona se ha transformado en un gigantesco yacimiento petrolero, con millonarias locaciones hidrocarburíferas que se levantan donde antes había solo especies arbustivas y alimentos para los animales del lugar.
La idea primaria del decreto de Sapag era preservar no sólo a los guanacos sino también darle custodia a las cavernas y crear un plan de turismo para que sea manejado desde Rincón de los Sauces.
Es que el lugar, a pesar de su aridez propia de los suelos semi desértico, es bellísimo durante las cuatro estaciones y muchos deportistas lo consideran un inigualable escenario para deportes extremos. Pero nada ocurrió. Años más tarde, el gobernador Jorge Sobisch concesionó a las empresas petroleras, miles de hectáreas que pertenecen al área natural protegida y no se crearon comisiones de medio ambiente para monitorear los trabajos y preservar su ecosistema.
Las delegaciones de Fauna que suben al cerro, tienen una discutida autoridad ante las empresas pues los caminos que se abren para llegar a los pozos, son financiados por las mismas compañías. Por años, la delegación de guardafaunas de Rincón, solo tenía una moto de pequeña cilindrada, con la cual era imposible subir a los 1553 metros de altura que tiene el cerro. Solo se hacían recorridos cortos por el faldeo de la montaña.
La devastación del lugar comienza con los trabajos de investigación de las empresas petroleras para saber exactamente dónde perforar. En esta etapa, las máquinas vibradora con ruedas que superan el metro y medio de altura y dispuestas una detrás de la otra (no menos de seis), golpean el suelo con una plancha de acero que pesa toneladas, para emular movimientos sísmicos y juntar la información a través de cientos de geófonos, (micrófonos de tierra) colocados con cableado por decenas de kilómetros. El operativo no solo destruye la forestación desde las rutas hasta el lugar de prueba, sino que ahuyenta a todos los animales. La perforación no es menos invasiva.

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